{"id":32420,"date":"2021-11-08T23:00:00","date_gmt":"2021-11-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-08T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-08T23:00:00","slug":"el-polvazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-polvazo\/","title":{"rendered":"El polvazo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32420\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Suena el timbre de la puerta. Voy a abrir. Abro. &quot;Qu&eacute; sorpresa&quot;, exclamo. Es mi vecina la que est&aacute; frente a m&iacute;. Va vestida con un pijama burdeos de dos piezas. La camisa la lleva muy abierta, puedo ver el nacimiento de sus tetas y casi al completo el canalillo.<\/p>\n<p>&quot;Vienes a follar, supongo&quot;, aventuro; &quot;No, anda, ap&aacute;rtate que voy a entrar&quot;, dice. Entra Maribel, mi vecina. &quot;Ves, has escrito mi nombre, de esto quiero hablar contigo&quot;.<\/p>\n<p>Se sienta Maribel en el sof&aacute;. Yo, despu&eacute;s de cerrar la puerta, la sigo y me siento a su lado. &quot;Mira&quot;, comienza, &quot;creo que ya te est&aacute;s pasando, das muchos detalles personales en tus escritos, y eso no est&aacute; bien, porque cualquiera que los lea reconocer&aacute; enseguida a tu personaje y ver&aacute; que existe, que no es una ficci&oacute;n, que es real, lo cual perjudica bastante, por otra parte dudo de que te lean, tus relatos, en fin, no son gran cosa, pero bueno, has escrito mi nombre y dices que soy tu vecina&#8230;&quot;; &quot;Hay muchas mujeres llamadas Maribel que son vecinas de alguien&quot;; &quot;Ya, claro, ya&quot;.<\/p>\n<p>Aclarado este punto, Maribel y yo vamos al dormitorio. Enciendo la lamparita de noche. Me desnudo. Ella se desnuda. Su cuerpo fofo me encanta. &quot;Has escrito que tengo el cuerpo fofo, yo tengo el cuerpo fofo&quot;, dice Maribel; &quot;Hay muchas mujeres que se llaman Maribel y tienen el cuerpo fofo&quot;; &quot;Y que adem&aacute;s es tu vecina&quot;; &quot;De alguien ser&aacute; vecina&quot;. Me acuesto. Maribel se acuesta a mi izquierda.<\/p>\n<p>Me volteo para besar sus gruesas tetas. Me detengo lamiendo el lunar de su teta izquierda, a tres cent&iacute;metros del pez&oacute;n. &quot;&iexcl;Oye!&quot;, protesta;&quot; No me ir&aacute;s a decir ahora que vas ense&ntilde;ando las tetas por la calle&quot;; &quot;No, s&oacute;lo se las ense&ntilde;o a mis amantes&quot;. Vislumbro su peludo co&ntilde;o bajo su barriga, ese co&ntilde;o por donde le nacieron un hijo y una hija. &quot;Te has pasado, yo tengo un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a&quot;; &quot;&iquest;Y qu&eacute;?, muchas mujeres llamadas Maribel tienen un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a&quot;; &quot;Y adem&aacute;s es tu vecina&quot;; &quot;Vecina ser&aacute; de alguien&quot;.<\/p>\n<p>Extiendo el brazo para acariciarle el co&ntilde;o con los dedos mientras la beso en la boca una y otra vez silenciando sus gimoteos. &quot;Ay, me pones&#8230;, pero no escribas que gimoteo&quot;; &quot;Tambi&eacute;n te reconocer&iacute;an por eso&quot;; &quot;No, claro, pero pon que grito fuerte, me gusta m&aacute;s&quot;; &quot;No, gimoteas&quot;. Maribel coge mi polla con su mano izquierda, que la tiene m&aacute;s libre&#8230; &quot;Soy zurda&quot;. Porque es zurda&#8230; &quot;Pero no lo pongas&quot;. Porque es zurda. Estoy muy empalmado.<\/p>\n<p>Sit&uacute;o mi cuerpo entre sus piernas abiertas y penetro a Maribel tumb&aacute;ndome sobre su blanda carne, chupando su cuello graso, sus hombros. &quot;Ah, ah, ah&quot;, grita Maribel. &quot;Ahora, s&iacute;, es verdad, grito, &iexcl;sigue, sigue!&quot;. A punto de obtener un orgasmo, Maribel aprieta mis nalgas y me atrae hacia su centro para dar m&aacute;s profundidad a la penetraci&oacute;n, tambi&eacute;n se abre m&aacute;s de piernas, alz&aacute;ndolas hacia el techo.<\/p>\n<p>Maribel se asfixia, se asfixia y se corre justo cuando mi semen sale expulsado a borbotones al interior de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&quot;Uff, Maribel, qu&eacute; caldazo&quot;, digo; &quot;No escribas eso del caldazo o te reconocer&aacute;n a ti&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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