{"id":32425,"date":"2021-11-08T23:00:00","date_gmt":"2021-11-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-08T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-08T23:00:00","slug":"con-la-sorpresa-dentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/con-la-sorpresa-dentro\/","title":{"rendered":"Con la sorpresa dentro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32425\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Y realmente qued&eacute; sorprendido al verla as&iacute;. Yo que cre&iacute; que regresaba por fin a la normalidad, a mi casa, a la familiaridad del hogar, esto. No me lo esperaba.<\/p>\n<p>Maly hab&iacute;a ido por m&iacute; al aeropuerto y llevaba evidente vientre de embarazo. &iexcl;Mi esposa estaba embarazada&#8230;! &iexcl;&#8230;embarazada y no de m&iacute;!<\/p>\n<p>Seg&uacute;n me dijo no me lo hab&iacute;a comunicado pues justo quer&iacute;a sorprenderme, y lo hab&iacute;a conseguido. Qued&eacute; impactado. En la pantalla siempre que nos comunic&aacute;bamos por internet nunca not&eacute; cambio alguno pues su vientre no se alcanzaba a ver.<\/p>\n<p>Por supuesto que me sent&iacute; inmediatamente traicionado, &iexcl;&iquest;qui&eacute;n no en una situaci&oacute;n as&iacute;?! Hab&iacute;amos pasado meses separados, tiempo suficiente como para estar seguro de que aquello en su vientre no era m&iacute;o. Aunque ella no tard&oacute; en explicarme lo sucedido, y s&eacute; que ustedes dir&aacute;n, &ldquo;pero qu&eacute; explicaci&oacute;n puede justificar algo as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>No obstante, entiendan, en verdad amo a mi esposa&#8230; &iexcl;qu&eacute; carajos!, si no la amara la hubiera abandonado de inmediato. As&iacute; que trag&aacute;ndome mi orgullo y mi sentir, sintiendo la traici&oacute;n en carne viva, la escuch&eacute; e incluso trat&eacute; de entenderla. &ldquo;Entender por qu&eacute; se embaraz&oacute; de otro hombre en mi ausencia&rdquo;, lo s&eacute;, es demencial.<\/p>\n<p>Pero para explicar por qu&eacute; la escuch&eacute; debo decir que lo hice pues estaba consciente de su deseo por concebir. Eso ya desde hace mucho. Lo hab&iacute;amos intentado pero sin &eacute;xito. Y la imposibilidad de lograrlo la ten&iacute;a en un estado de aflicci&oacute;n perenne que bien sab&iacute;a le atormentaba. Ella quer&iacute;a ser madre y yo hice cuanto pude por hacerla feliz.<\/p>\n<p>Maly, ya en ese estado tan anhelado, me cont&oacute; todo:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te acuerdas la &uacute;ltima vez que visitamos a Estela y Ricardo?&rdquo;<\/p>\n<p>Ricardo y Estela eran una pareja que frecuent&aacute;bamos ya que Maly y Estela eran amigas desde la preparatoria.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n Maly, Estela en pl&aacute;tica privada (mientras que Ricardo y yo est&aacute;bamos lejos de ellas) le confi&oacute; que estaba teniendo una aventura con su instructor de yoga. Esto me lo confes&oacute; Maly con cierto recelo pues cre&iacute;a que al cont&aacute;rmelo traicionaba a su amiga, pero era necesario para entender c&oacute;mo ocurrieron los hechos. Me pidi&oacute; guardar el secreto y no decirle nada a Ricardo. Yo se lo promet&iacute; pues si bien me he llevado bien con &eacute;l no somos precisamente amigos, claro que aun as&iacute; me pes&oacute; aquello. Esto es algo que a los hombres en verdad nos afecta, enterarnos que a un conocido le est&aacute;n poniendo los cuernos, es casi como si a uno mismo le pasara, cala hondo, aun cuando le pasa a otro.<\/p>\n<p>Me dijo que Estela aprovechaba las ausencias de su marido para estar con aqu&eacute;l, ya fuera en su casa o en la de &eacute;l.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n mi esposa ella se hab&iacute;a mostrado tan impactada como yo al enterarse. Molesta ante la revelaci&oacute;n de su amiga la trat&oacute; de convencer de que estaba en un error y que deb&iacute;a de dejar de ver a ese hombre. Maly le dec&iacute;a que su matrimonio era primero y que no deb&iacute;a enga&ntilde;ar a Ricardo. Pero al parecer Estela no acept&oacute; sus consejos.<\/p>\n<p>Ella se justificaba en que no se trataba de una aventura amorosa. Seg&uacute;n Estela lo que pretend&iacute;a al tener sexo con aquel hombre era exclusivamente quedar embarazada. Aqu&iacute; hay que decir que Estela, al igual que mi esposa, ya deseaba hacerlo desde hac&iacute;a tiempo, es decir embarazarse. S&oacute;lo que en nuestro caso no lo hab&iacute;amos conseguido pese a nuestros intentos. En el caso de Estela la raz&oacute;n era diferente, Ricardo, su esposo, se opon&iacute;a a tener hijos. &Eacute;l estaba convencido que ser padre s&oacute;lo le acarrear&iacute;a problemas y no deseaba una vida as&iacute;.<\/p>\n<p>Estela, sin embargo, estaba obstinada en tener un hijo pese a las negativas de su c&oacute;nyuge, y all&iacute; estaba el motivo de sus frecuentes discusiones. Maly y yo, en cambio, s&iacute; est&aacute;bamos de acuerdo, pero no lo hab&iacute;amos logrado. Incluso recurrimos a un tratamiento hormonal, lo que s&oacute;lo elev&oacute; su apetito sexual y justo fue cuando yo tuve que salir del pa&iacute;s. Claro que en ese momento no pens&eacute; siquiera que la cuarentena me iba a dejar lejos de mi hogar por tanto tiempo.<\/p>\n<p>Dos mil veinte cambi&oacute; nuestras vidas; pocas veces algo nos afecta as&iacute;, de forma tan global como ha ocurrido con esta pandemia. De una u otra forma a todos nos afect&oacute;. De pronto te das cuenta que hubo un tiempo pre-pandemia, en el que antes viv&iacute;as, el cu&aacute;l a estas alturas consideras como &ldquo;la normalidad&rdquo;, y que era una &eacute;poca muy diferente a la que ya est&aacute;s viviendo ahora.<\/p>\n<p>Yo no entiendo por qu&eacute; no hicieron la cuarentena desde un inicio, en el lugar espec&iacute;fico donde todo comenz&oacute;, en vez de hacerlo cuando el virus ya se hab&iacute;a diseminado por el mundo. Y mucho menos comprendo por qu&eacute; justo me toc&oacute; aquella locura cuando estaba lejos de casa, dej&aacute;ndome atrapado en un pa&iacute;s extranjero sin poder regresar por meses. Pero qu&eacute; carajos, as&iacute; fue.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dejado a mi esposa en un estado emocionalmente lamentable, la dej&eacute; sola, lo s&eacute;, pero qu&eacute; pod&iacute;a hacer.<\/p>\n<p>Me comunicaba con Maly tan frecuentemente como pod&iacute;a. Junto con ella lament&eacute; nuestra situaci&oacute;n, pues bien sab&iacute;a que en ese momento le hac&iacute;a falta. Ambos nos necesit&aacute;bamos.<\/p>\n<p>En tales condiciones ella se apoy&oacute; en Estela como &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a y la ve&iacute;a frecuentemente. Esto fue lo peor, lo que propici&oacute; todo. Y es que ya sabiendo lo que estaba haciendo la condenada &ldquo;Estelita&rdquo; ustedes podr&aacute;n adivinar por qu&eacute; digo esto.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n mi esposa, en una visita que le hizo Estela, &eacute;sta le inform&oacute; que ya estaba encinta.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y es de&#8230;?&rdquo;, le pregunt&oacute; mi mujer, obviamente refiri&eacute;ndose al amante y no al marido.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, por supuesto, Ricardo jam&aacute;s me lo hubiera hecho. Prefer&iacute;a gastar en preservativos con tal de no arriesgarse a que yo hubiese dejado los anticonceptivos. Cosa que hice, desde luego&rdquo;, le respondi&oacute; Estela con una sonrisa en el rostro.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Pero ahora qu&eacute; vas a hacer? &iquest;C&oacute;mo le explicar&aacute;s a Ricardo que&#8230;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Le dir&eacute; que tom&eacute; su esperma de un preservativo usado y que as&iacute; me embarac&eacute;, que estaba tan desesperada que as&iacute; lo hice. O quiz&aacute;s mejor, le pinchar&eacute; uno y cuando eyacule ver&aacute; que se ha roto&#8230;, no s&eacute;, algo se me ocurrir&aacute;. Ay, despu&eacute;s de todo si hice esto fue por su culpa. Si tan s&oacute;lo hubiese cedido no hubiese tenido que recurrir a otro hombre.&rdquo;<\/p>\n<p>Maly, indignada, repudi&oacute; lo hecho por su amiga pero Estela se defendi&oacute; con argumentos en contra de su c&oacute;nyuge.<\/p>\n<p>&ldquo;Mira, Ricardo es un inmaduro que no quiere responsabilidad alguna. Deber&iacute;a estarme agradecido.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Agradecido?&rdquo;, reaccion&oacute; mi esposa a tal comentario.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;. Yo lo hubiese podido abandonar e irme con otro, pero no lo hice, en cambio este ni&ntilde;o llevar&aacute; su nombre. Y vas a ver, nuestro hijo le ayudar&aacute; a madurar. &Eacute;l cree que va a ser joven eternamente y que en cualquier momento podr&aacute; cambiar de parecer, pero el tiempo se nos va Maly, a todos. Yo misma estoy consciente de que ya no ten&iacute;a muchos a&ntilde;os para embarazarme, y si no lo hac&iacute;a ahora cada a&ntilde;o ser&iacute;a m&aacute;s improbable o incluso arriesgado. No iba a perder esta oportunidad, la verdad.&rdquo;<\/p>\n<p>Esto que le dijo a mi mujer influy&oacute; en ella, pues a Maly le atorment&oacute; creer que sus a&ntilde;os de fertilidad se le agotaban y que quiz&aacute;s nunca concebir&iacute;a, seg&uacute;n me confi&oacute; como justificando su actuar. No obstante, hubo algo m&aacute;s contundente.<\/p>\n<p>&ldquo;Deber&iacute;as hacer lo mismo&rdquo;, le aconsej&oacute; descaradamente la desgraciada Estelita.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pero claro que no. Yo nunca le har&iacute;a eso a mi marido!&rdquo;, le dijo Maly, por lo menos eso me cont&oacute;.<\/p>\n<p>Ella jam&aacute;s cometer&iacute;a una infidelidad as&iacute; como as&iacute;, seg&uacute;n sus propias palabras, pero bueno&#8230;<\/p>\n<p>Afectada por la soledad (me cont&oacute; mi esposa) sufr&iacute;a por las noches no pudiendo conciliar el sue&ntilde;o; pensando y pensando en que quiz&aacute;s perder&iacute;a la oportunidad de ser madre si la cuarentena se prolongaba, o, incluso, si (aunque regresara) yo no consegu&iacute;a embarazarla. Quiz&aacute;s el que yo no estuviera all&iacute; era la oportunidad perfecta para&#8230;<\/p>\n<p>Para que Maly se embarazara, aunque fuera de otro hombre.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ada de la alcahueta de Estela, mi esposa era conducida hac&iacute;a las puertas de la residencia del mentado instructor de yoga.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y est&aacute;s segura de que &eacute;l estar&aacute; dispuesto a&#8230;?&rdquo;, todav&iacute;a le cuestionaba mi insegura esposa a su amiga.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute; claro&rdquo;, le dec&iacute;a muy animada, pese al fr&iacute;o que seg&uacute;n mi mujer hac&iacute;a ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Al llegar al chalet que aquel desgraciado ten&iacute;a como hogar, Estela toc&oacute; el timbre.<\/p>\n<p>Ambas temblaban, seg&uacute;n me cont&oacute; Maly estaba helando, aunque ella me asegur&oacute; que m&aacute;s temblaba por los nervios.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y si Jorge se entera?&rdquo;, todav&iacute;a le dijo a su amiga, como empezando a arrepentirse de la idea, pero justo en ese momento abrieron.<\/p>\n<p>Sin embargo quien hab&iacute;a abierto no era el hombre que buscaban. Aqu&eacute;l que sali&oacute; era un hombre de raza negra, alto y musculoso quien seg&uacute;n sus propias palabras se llamaba Antoine.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n les dijo, el otro hombre hab&iacute;a salido y estar&iacute;a fuera de la ciudad por mucho tiempo. Era por eso que aqu&eacute;l le hab&iacute;a encargado su casa.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a cosa del destino e incluso mi esposa por un momento as&iacute; lo interpret&oacute;. &ldquo;Dios, o algo igual de sagrado se interpon&iacute;a para que no cometiera un acto de infidelidad&rdquo;, me dijo.<\/p>\n<p>Pero claro, Estelita actu&oacute; de nuevo. Supuestamente debido al intenso fr&iacute;o, Estela acept&oacute; la invitaci&oacute;n que les hizo Antoine para que pasaran y tomaran algo caliente.<\/p>\n<p>&ldquo;No, yo creo que mejor nos vamos, &iquest;verdad&#8230;?&rdquo;, dijo Maly pero Estela ingres&oacute; inmediatamente al chalet.<\/p>\n<p>&ldquo;Ya debimos habernos ido Estelita, &iquest;qu&eacute; estamos haciendo aqu&iacute;?&rdquo;, le dijo Maly a su amiga cuando estuvieron solas, pues Antoine hab&iacute;a ido a la cocina.<\/p>\n<p>&ldquo;Maly, una oportunidad as&iacute; no la podemos desperdiciar.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;De qu&eacute; hablas Estelita?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; no sabes que los negros son los hombres m&aacute;s f&eacute;rtiles del mundo. Son como sementales&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Y ah&iacute; Estela le habl&oacute; a mi esposa de la (seg&uacute;n ella) bien conocida capacidad de aquellos para embarazar a las mujeres.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n aquella, un hombre con las caracter&iacute;sticas de Antoine normalmente contaba con un miembro viril grueso y largo que, por lo tanto, ten&iacute;a mayor posibilidad de abrirse camino hacia el &uacute;tero y as&iacute; facilitar la inyecci&oacute;n de los espermas acerc&aacute;ndolos lo m&aacute;ximo posible al &oacute;vulo a fecundar.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s de que expel&iacute;an mayor cantidad de semen; cosa que claro, ella aseguraba como absoluta verdad pese a s&oacute;lo basarse en rumores. No obstante, la sonsacadora expuso a&uacute;n m&aacute;s cualidades.<\/p>\n<p>Parece absurdo pero mi mujer se trag&oacute; cada una de esas palabras llegando a sopesarlas como si fueran verdad. No le pas&oacute; por la cabeza que su amiga dec&iacute;a aquello s&oacute;lo porque se quer&iacute;a coger a aquel hombre. Esa era la verdad, la mujer evidentemente estaba caliente y estaba deseosa de que se la cogiera el negro.<\/p>\n<p>Perd&oacute;n, no tengo nada en contra de las personas de tales rasgos, pero que s&oacute;lo por ello se enganchen ciertas mujeres me parece muy&#8230; bueno, en fin.<\/p>\n<p>&quot;&Eacute;l podr&iacute;a ser el padre de tu hijo&#8230; viste su cuerpo&quot;, dijo la muy deseosa.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Pero c&oacute;mo&#8230;? &iquest;&Eacute;l es negro?&quot;, respondi&oacute; mi mujer se&ntilde;alando lo obvio.<\/p>\n<p>Maly, queriendo imitar las fechor&iacute;as hechas por su amiga, pretend&iacute;a hacerme creer que yo la hab&iacute;a embarazado antes de salir de viaje.<\/p>\n<p>&ldquo;Ay, no me vas a decir que esperabas hacerle creer a tu marido que &eacute;l te hab&iacute;a embarazado. Jorge est&aacute; lejos y qui&eacute;n sabe cu&aacute;ndo regrese, no te lo va a creer. Disc&uacute;lpame amiga pero no puedes hacer lo mismo que yo. Eso ser&iacute;a imposible. En tal caso dile que recurriste a otros medios.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Otros medios?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, no s&eacute;&#8230; inseminaci&oacute;n artificial. Que un donante an&oacute;nimo te don&oacute; sus espermas y que no sab&iacute;as que era afrodescendiente, qu&eacute; s&eacute; yo.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ay Estela, &iexcl;c&oacute;mo se te ocurre!&rdquo;<\/p>\n<p>Me cont&oacute; mi esposa que luego ellas tomaron caf&eacute; y t&eacute; con Antoine y que conversaron. &Eacute;l les dijo que era f&iacute;sico culturista, que trabajaba en un gimnasio, pero que adem&aacute;s modelaba e incluso hac&iacute;a apariciones en televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>No dudo que esto motivara a&uacute;n m&aacute;s a la amiga de mi esposa, qui&eacute;n, seg&uacute;n Maly, le brillaban los ojos y le sonre&iacute;a coquetamente al negro macho.<\/p>\n<p>Luego de un rato de pl&aacute;tica, seg&uacute;n me confi&oacute; Maly, Estela se ofreci&oacute; a ayudarle a Antoine a recoger las tazas y llevarlas a la cocina. Maly cree que fue en ese momento, cuando ellos dos estuvieron en la cocina, cuando Estela le cont&oacute; sobre el motivo que las hab&iacute;a llevado all&iacute;. Es decir, posiblemente Estela le confi&oacute; las intenciones de mi esposa por embarazarse y, quiz&aacute;s, le pidi&oacute; su ayuda para eso. Tiene sentido, era buen punto de partida para que la sonsacadora de Estelita cumpliera su fantas&iacute;a de ser cogida por el negro, el que mi esposa necesitara que la embarazaran le servir&iacute;a de pretexto.<\/p>\n<p>En seguida Antoine y Estela regresaron con bebidas alcoh&oacute;licas y ella cre&eacute; que ya tra&iacute;an su plan: Ayudarse con esos tragos para desinhibirla; pues bien sab&iacute;a que mi mujer no ceder&iacute;a del todo estando en sus cinco sentidos.<\/p>\n<p>Maly, no acostumbrada a beber tanto como su amiga, no tard&oacute; en sub&iacute;rsele y en poco ya estaba riendo de cualquier tonter&iacute;a (as&iacute; es ella cuando se embriaga), mientras que Estela y Antoine cruzaban miradas c&oacute;mplices. Mi esposa lo notaba pero ya para ese punto estaba tan animada por el alcohol que dej&oacute; que pasaran las cosas.<\/p>\n<p>Entre guasa y guasa Estela propuso a Antoine jugar a las cartas poniendo como pago la ropa que les vest&iacute;a. Por supuesto esto con mira a crear una situaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima y cachonda de aquel tr&iacute;o.<\/p>\n<p>Borracha como estaba, Maly no tard&oacute; en perder sus prendas r&aacute;pidamente, aunque los otros dos no se quedaron atr&aacute;s, pues, dej&aacute;ndose ganar tambi&eacute;n quedaron en ropa interior f&aacute;cilmente.<\/p>\n<p>Estela exhib&iacute;a su excitaci&oacute;n por ver por fin el cuerpo desnudo de Antoine. Aqu&eacute;l la ten&iacute;a bien prendida al lucir su bien marcada musculatura. El atl&eacute;tico hombre ya s&oacute;lo vest&iacute;a trusa cuando Estelita le gan&oacute; con gran satisfacci&oacute;n la &uacute;ltima de sus prendas.<\/p>\n<p>Sabiendo lo que vendr&iacute;a, con gran entusiasmo comparti&oacute; su sentir con mi esposa.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ay, por Dios!, prep&aacute;rate Maly, vas a ver lo que nunca has visto.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ay, &iquest;a poco?&rdquo;, le respondi&oacute; mi mujer ingenuamente.<\/p>\n<p>Y el negro se baj&oacute; el calz&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi mujer dijo que aquello la espant&oacute;. Cuando mencion&oacute; esto imagin&eacute; c&oacute;mo pudo haberse visto su rostro, de seguro hasta debi&oacute; gritar del horror.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Es tremenda!&rdquo;, bram&oacute; mi esposa.<\/p>\n<p>La figura del alto y musculoso macho estaba ah&iacute; mismo, ante ella, pero el foco de su atenci&oacute;n se centraba en lo que le colgaba entre sus macizos muslos, un morzolote que parec&iacute;a gruesa morcilla rematada por una hinchada cabeza y por debajo, en la base, dos test&iacute;culos grandes y colgantes.<\/p>\n<p>Esto derechamente le impact&oacute; a mi esposa, y eso a pesar de que el mencionado falo no estaba erecto, pues, seg&uacute;n me cont&oacute;, s&oacute;lo colgaba arque&aacute;ndose apuntando hacia el piso.<\/p>\n<p>Tal fue el susto que Maly trat&oacute; de huir de all&iacute; inmediatamente, sin embargo su amiga la tom&oacute; de la mu&ntilde;eca y as&iacute; la detuvo.<\/p>\n<p>Con palabras la trat&oacute; de tranquilizar<\/p>\n<p>&ldquo;Ven&#8230; c&aacute;lmate&#8230; mira que&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>En fin, el caso es que, mientras le dec&iacute;a cualquier pendejada, pr&aacute;cticamente la llev&oacute; de la mano hasta acercarla a Antoine quien, inm&oacute;vil y desnudo, la aguardaba.<\/p>\n<p>La desgraciada de Estelita llev&oacute; de la mano a mi esposa hasta que ella sostuvo la vergota de Antoine quien la luc&iacute;a descaradamente. De esta manera Maly toc&oacute; por vez primera una cosa as&iacute;.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n dijo, se afianz&oacute; de ella involuntariamente, como si no controlara su propia mano &eacute;sta manipul&oacute; tal ap&eacute;ndice de adelante a atr&aacute;s, y se maravill&oacute; de su grosor y de su endurecimiento conforme ella lo manipulaba.<\/p>\n<p>La vergota se erect&oacute; y la tiesa carne maravill&oacute; a mi mujer. Como retomando consciencia de que aquello era parte viva de Antoine Maly subi&oacute; la mirada al rostro del negro hombre con verg&uuml;enza, sin embargo &eacute;ste le sonri&oacute;. Maly sinti&oacute; tal seguridad y confianza que le correspondi&oacute; en la sonrisa. Lo dem&aacute;s ya se lo imaginar&aacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Y luego t&uacute;, en tu estado&rdquo;, le dec&iacute;a Maly a Estelita mientras ve&iacute;a admirada como su amiga toleraba las rudas arremetidas que aquel negrazo vigoroso hac&iacute;a contra el menudo cuerpo que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>Estela no contestaba pues lo &uacute;nico que pod&iacute;a emitir eran gemidos, como producto de las rudas intromisiones a su cuerpo.<\/p>\n<p>No obstante,<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pero&#8230; &iquest;Y tu beb&eacute;?!&rdquo;, insisti&oacute; mi esposa.<\/p>\n<p>&ldquo;El beb&eacute; estar&aacute; bien&rdquo;, Estela dijo con cierta dificultad, apenas pudiendo expeler las palabras entre cada empell&oacute;n que recib&iacute;a duramente desde atr&aacute;s. La mujer prefer&iacute;a gozar antes que pensar en la salud de su producto.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo mi mujer no huy&oacute; de all&iacute; en ese momento, luego de ver lo tolerado por su amiga. En vez de eso fue testigo y luego&#8230;<\/p>\n<p>&ldquo;Maly ven aqu&iacute;, vamos, ven aqu&iacute;&rdquo;, le dijo Estelita a mi mujer anim&aacute;ndola a acercarse a la erecta verga que para el momento ella ten&iacute;a entre manos.<\/p>\n<p>El hombre echado en la cama se dejaba manipular del falo en un break con el fin de descansar por un momento del ayuntamiento.<\/p>\n<p>&ldquo;Est&aacute; caliente&rdquo;, dijo mi esposa al tenerlo en su mano nuevamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Pero b&eacute;salo Maly que una cosa as&iacute; no la tienes frente a ti todos los d&iacute;as&rdquo;, le dijo Estela anim&aacute;ndola a interactuar con el pedazo de carne viva que en ese instante lat&iacute;a entre sus dedos.<\/p>\n<p>La mano de mi c&oacute;nyuge se movi&oacute; de manera autom&aacute;tica de arriba abajo acariciando el fuste que sujetaba, al cual, sonriendo nerviosamente, dirigi&oacute; sus labios con los que bes&oacute; la cabezona punta.<\/p>\n<p>Para este momento yo no cre&iacute;a que mi mujer hiciera todo esto s&oacute;lo por estar borracha, o por querer embarazarse, para m&iacute; que lo disfrutaba. Y m&aacute;xime lo digo porque luego:<\/p>\n<p>Maly por propia voluntad dio leng&uuml;etazos a aquella cabezona como si de una bola de helado se tratara. La amiga rio ante el atrevimiento de su compa&ntilde;era de aventura y se uni&oacute; a ella en sus lamidas y caricias, ya que el falo era lo suficientemente grande para que ambas lo atendieran.<\/p>\n<p>Una y otra lo limaban con ambas manos restreg&aacute;ndolo como nunca hab&iacute;an hecho con pene alguno. Deslizaban sus palmas una y otra vez por toda aquella gruesa largueza. Le sopesaban los grandes y pesados test&iacute;culos contenidos en aquella talega de carne que s&oacute;lo Estela se atrevi&oacute; a lamer. &Eacute;sta se meti&oacute;; no sin cierto esfuerzo; la cabezona punta del glande y trag&oacute; pescuezo, tanto como pudo, demostrando su natural lujuria de hembra descascada. Estaba casada, e iba a ser madre, pero no por eso dejaba de ser mujer, una muy lujuriosa, y esto lo demostr&oacute; con creces cuando&#8230;<\/p>\n<p>&ldquo;No s&eacute; t&uacute; pero yo quiero seguir meti&eacute;ndome este pedazo de felicidad por la vagina&rdquo;, dijo imp&uacute;dicamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven Antoine, quiero volver a sentirte dentro m&iacute;o&rdquo;, le dijo al hombre, quien se incorpor&oacute; mientras que ella se tend&iacute;a de espaldas a la cama abri&eacute;ndose de piernas al poderoso macho que se le colocaba encima.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a gritar cuando se le introdujo Antoine como si su sexo a&uacute;n no se hubiese adaptado al inusual tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mi esposa pudo ver como aquella tremenda cosa ingresaba al sexo de su amiga y no pod&iacute;a creerlo, por lo menos as&iacute; me lo puntualiz&oacute; detall&aacute;ndome cada metida como si de un hecho inusitado se tratara.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo se ve?&rdquo;, de repente le cuestion&oacute; Estela y mi esposa tom&oacute; consciencia de lo que estaba haciendo y se sinti&oacute; avergonzada.<\/p>\n<p>Sonroj&aacute;ndose casi se retir&oacute; pero Estela le dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;No te afrentes, esto es perfectamente normal. T&uacute; tambi&eacute;n tienes que hacerlo, acu&eacute;rdate que adem&aacute;s t&uacute; lo necesitas m&aacute;s que yo. Ven, ahora es tu turno&rdquo;, y la mujer le cedi&oacute; el lugar a Maly.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, as&iacute;, tus piernas bien abiertas&rdquo;, le dec&iacute;a Estela mientras que ella misma le tomaba de ellas para separarlas tanto como pudiese. Bien sab&iacute;a que era necesario para poder dar cabida a lo que vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Voy a&#8230; necesito un momento&rdquo;, de repente dijo mi mujer y se levant&oacute; de la cama. Coment&aacute;ndome esto cre&iacute; que me iba a decir que se hab&iacute;a arrepentido, pero no. S&oacute;lo tom&oacute; un instante para tranquilizarse, pues era la primera vez que&#8230; pues bueno, que me ser&iacute;a infiel, y m&aacute;s a&uacute;n, que se meter&iacute;a un pene de tal tama&ntilde;o lo que le daba susto.<\/p>\n<p>Tras respirar profundamente dijo: &ldquo;Bien, estoy lista&rdquo;, y regres&oacute; a la cama donde retom&oacute; posici&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca he&#8230;&rdquo;, dijo como tratando de solicitar prudencia al negro macho que ten&iacute;a delante. Hab&iacute;a visto con que contundencia hab&iacute;a arremetido a la amiga y no quer&iacute;a que&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo justo aquella intervino.<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes, yo voy a ayudar para que se facilite la penetraci&oacute;n&rdquo;, as&iacute; le dijo Estela mientras que, tomando la verga por propia mano, la condujo con cuidado (seg&uacute;n mi mujer) hacia la abertura vertical.<\/p>\n<p>&ldquo;S&oacute;lo si&eacute;ntelo&rdquo;, dijo Estela y manipul&oacute; el pene para que la cabezona punta rozara el cl&iacute;toris de mi mujer, adem&aacute;s de pase&aacute;rselo por toda la raja.<\/p>\n<p>Lo sentido por Maly en esa paseada de verga no me lo confes&oacute;.<\/p>\n<p>Luego, como si de un hilo a insertar en el ojal de una aguja se tratara, Estela chup&oacute; y ensaliv&oacute; el falo y se dispuso a insert&aacute;rselo a mi mujer.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ay Dios! &iexcl;Lo siento tan&#8230; es tan grande!&rdquo;, grit&oacute; mi esposa.<\/p>\n<p>&ldquo;No creo poder contenerlo todo&rdquo;, dijo luego.<\/p>\n<p>Pero el negro hizo caso omiso y sigui&oacute; perforando.<\/p>\n<p>Estela intervino nuevamente y acarici&oacute; a Maly como para tranquilizarla.<\/p>\n<p>&ldquo;Enf&oacute;cate en el placer y no en el dolor&rdquo;, le dijo.<\/p>\n<p>Y parece que as&iacute; lo hizo Maly pues, seg&uacute;n me confes&oacute;, poco despu&eacute;s Antoine se la met&iacute;a y sacaba a mayor velocidad brind&aacute;ndole un placer nunca antes experimentado. Era puramente sexual, aclar&oacute;, como dici&eacute;ndome que no se enamor&oacute; de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo s&oacute;lo te amo a ti&rdquo;, me asegur&oacute;.<\/p>\n<p>Pero por supuesto yo no dejaba de imaginarme como aquel negro desconocido hab&iacute;a fornicado a mi esposa, quien se le hab&iacute;a abierto de piernas con fin de que aqu&eacute;l le hiciera un hijo.<\/p>\n<p>Me la imaginaba siendo penetrada desde atr&aacute;s mientras su amiga frente a ella le dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Ya ves, ya ves, te dije que &eacute;sta ser&iacute;a una maravillosa experiencia, &iquest;o no? De seguro que Jorge nunca te ha hecho sentir as&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Y mi esposa de seguro asentir&iacute;a siendo penetrada, mientras ella apoyada en sus cuatro extremidades trepidar&iacute;a por los duros asaltos.<\/p>\n<p>Es m&aacute;s, pude o&iacute;r c&oacute;mo Estela de seguro le dec&iacute;a a Antoine:<\/p>\n<p>&ldquo;Eyac&uacute;lale, eyac&uacute;lale bien adentro. Lo m&aacute;s profundo que puedas&rdquo;, mientras que Maly segu&iacute;a gozando de alguno de esos orgasmos que aqu&eacute;l le hubiese sacado.<\/p>\n<p>Aunque seg&uacute;n Maly, para calmarme, me dijo que por el contrario, ella ped&iacute;a tregua dici&eacute;ndole: &ldquo;Ay, ya, ya&#8230; ya no aguanto. Ya me cans&eacute;&rdquo;, pues consideraba haber llegado a su l&iacute;mite.<\/p>\n<p>Pero el otro respond&iacute;a: &ldquo;Aguanta, espera, a&uacute;n nos falta. Todav&iacute;a no estoy listo para eyacular&rdquo;, diciendo esto al estar bien consciente de que a&uacute;n pod&iacute;a contener los espermas por un rato m&aacute;s de gozo.<\/p>\n<p>Pero al final el hombre cumpli&oacute; con lo prometido. Inund&oacute; a mi mujer con la semilla prometida, e incluso la carg&oacute; para ponerla de cabeza, de tal manera que los fluidos que &eacute;l le hubiese inyectado se deslizaran por gravedad hasta lo m&aacute;s profundo de su matriz.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; como me lo cont&oacute; Maly.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Y realmente qued&eacute; sorprendido al verla as&iacute;. Yo que cre&iacute; que regresaba por fin a la normalidad, a mi casa, a la familiaridad del hogar, esto. No me lo esperaba. Maly hab&iacute;a ido por m&iacute; al aeropuerto y llevaba evidente vientre de embarazo. &iexcl;Mi esposa estaba embarazada&#8230;! &iexcl;&#8230;embarazada y no de m&iacute;! 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