{"id":32459,"date":"2021-11-10T23:00:00","date_gmt":"2021-11-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-10T23:00:00","slug":"historias-de-una-milf-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/historias-de-una-milf-1\/","title":{"rendered":"Historias de una milf (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32459\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Quiero contarles un poco de m&iacute; antes de ir a mi relato. Me llamo Elizabeth, o Eli como la mayor&iacute;a suele decirme.<\/p>\n<p>Me describo porque s&eacute; que es una parte que los lectores disfrutan bastante.<\/p>\n<p>Soy una mujer madura de 40 a&ntilde;os y madre de 5 hijos. A pesar de lo que pueda parecer esa primera descripci&oacute;n, no soy la t&iacute;pica se&ntilde;ora dejada y poco atractiva. Todo lo contrario.<\/p>\n<p>Soy lo que com&uacute;nmente ahora llaman una milf. Tengo el cabello negro y largo, aunque a veces en mis momentos de locura lo he llegado a cortar demasiado. De hecho quienes me conocen me comentan que con el cabello corto me veo inocente y tierna, mientras que con el cabello largo me veo como vampiresa sexy. No s&eacute; si sea cierto esto, pero me gusta jugar de vez en cuando con esa dualidad. Un amigo me coment&oacute; una vez que me parezco a la actriz porno Nataly Gold. La busqu&eacute; en Google para ver qui&eacute;n era y pues, no s&eacute;. Quiz&aacute;s s&iacute;, quiz&aacute;s no.<\/p>\n<p>Soy morena, de ojos caf&eacute;s, nariz ancha, pero exquisita y labios gruesos y carnosos que me gusta lucir en labial rojo o negro dependiendo de la situaci&oacute;n. A pesar de la edad y de ser madre, mi cuerpo se mantiene en un peso estable. Tengo tetas medianas, no muy grandes pero s&iacute; lo suficiente para divertir a mi pareja.<\/p>\n<p>Soy bajita de estatura, con cintura marcada, piernas gordas y caderas anchas y sexys. Y tengo un culo que si bien es ancho, no desentona con el resto de mi cuerpo. No niego que ya apareci&oacute; la celulitis propia de mi edad, pero a pesar de no cuidar tanto mi alimentaci&oacute;n como deber&iacute;a y sobre todo no acudir a un gym como muchas mujeres lo hacen a diario, la naturaleza me ha bendecido con un f&iacute;sico que muchas chicas de la mitad de mi edad quisieran tener.<\/p>\n<p>Y a pesar de que en mi vida diaria o en mi trabajo no me visto provocativa ni sexy, mi sonrisa, mi carita maquillada y mi culo grande hacen voltear a m&aacute;s de uno. Me divierte cuando alguien me est&aacute; mirando descaradamente y volteo de repente para hacerlo sentir descubierto. O a veces con una sola mirada o sonrisa es suficiente para que alguien me compre un trago.<\/p>\n<p>Ese tipo de detalles peque&ntilde;os que quiz&aacute;s para una chica joven no sean gran cosa, pero para las que ya llegamos a los 40 a&ntilde;os nos llena bastante el saber que a&uacute;n tenemos ese algo que a los hombres les gusta.<\/p>\n<p>El tener una familia numerosa que consiste de un hijo adolescente y varias ni&ntilde;as peque&ntilde;as no solo me mantiene ocupada con el enorme trabajo que requiere mantener\/alimentar a mi familia, si no tambi&eacute;n me dificulta atender mis necesidades que me exige mi cuerpo. He tenido algunas experiencias muy malas con hombres, as&iacute; que a veces prefiero darme placer yo misma en vez de tener una pareja estable.<\/p>\n<p>La falta de privacidad en mi peque&ntilde;o hogar me ha obligado a aprovechar el tiempo que estoy en la ducha para masturbarme alejada de las curiosas miradas de mis hijos. A veces, mientras me estoy dando placer a m&iacute; misma, me sorprende el extra&ntilde;o deseo de poner cosas en mi panocha que no est&aacute;n dise&ntilde;adas para estar ah&iacute;. Es un impulso conveniente, pues no requiero de juguetes sexuales caros que no puedo pagar en este momento.<\/p>\n<p>Empec&eacute; con el mango del cepillo hace tiempo, pero ya no era suficiente, era demasiado peque&ntilde;o para llenar mi hambriento agujero. As&iacute; que recientemente prob&eacute; con un pl&aacute;tano. Era solo el principio. Compr&eacute; un paquete de condones para experimentar con los art&iacute;culos del hogar de forma segura.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a mis propias ideas sobre qu&eacute; probar, pero tener conversaciones de sexo siempre me ha excitado, as&iacute; que les pregunt&eacute; a los extra&ntilde;os qu&eacute; llegaron a mandarme correos. Recib&iacute; varias respuestas, algunas incluso divertidas. Pero todas muy sexuales y me pon&iacute;an como perra en celo solo de leerlas\/imaginarlas.<\/p>\n<p>Un buen d&iacute;a aproveche que mis hijas peque&ntilde;as dorm&iacute;an y mi hijo mayor estaba entretenido con su juego de video, tom&eacute; un par de pepinos que hab&iacute;a comprado ese mismo d&iacute;a en el mercado.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; al cuarto de ba&ntilde;o, me desnud&eacute;, abr&iacute; las llaves del agua y coloqu&eacute; un gran espejo frente a mi en la ducha. Pod&iacute;a ver mis pezones duros a trav&eacute;s del reflejo. Me sent&eacute; all&iacute; con las rodillas levantadas y las piernas abiertas, frente al espejo mientras sent&iacute;a como el agua ca&iacute;a sobre mi. Comenc&eacute; a frotar mi cl&iacute;toris y agarrar mis tetas. Mir&eacute; en el espejo como mi peluda panocha se volv&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s h&uacute;meda de flujos con cada movimiento. Deslic&eacute; mi dedo medio dentro de m&iacute; para comprobar si estaba lista para que lo penetraran cosas m&aacute;s grandes. Despu&eacute;s de que me encontr&eacute; lo suficientemente excitada, saqu&eacute; mi dedo y lo lam&iacute; para limpiarlo. Me fascinaba el probar mis propios jugos. Me hac&iacute;a sentir sucia. Volv&iacute; a meter mis dedos en la abierta cueva que ten&iacute;a en medio de mis piernas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un par de minutos, me obligue a sacar los dedos para hacer espacio para mi pr&oacute;ximo objeto, el art&iacute;culo m&aacute;s popular que me sugirieron en los correos: el pepino. Era enorme, mucho m&aacute;s grande que un pl&aacute;tano o mis dedos. Fue dif&iacute;cil ponerle el cond&oacute;n y mucho m&aacute;s dif&iacute;cil meterlo en mi panocha. No ten&iacute;a lubricantes, as&iacute; que tuve que escupir una gran cantidad de saliva para que fuera m&aacute;s insertable.<\/p>\n<p>Primero, solo pongo la punta, luego me di cuenta de que necesitar&iacute;a m&aacute;s fuerza para empujarlo m&aacute;s profundo, as&iacute; que me arrodill&eacute; y me recost&eacute; lentamente empujando el pepino con el peso de mi cuerpo. Sent&iacute; mi vagina estirarse alrededor de la verdura.<\/p>\n<p>Grit&eacute; de dolor y placer. Sub&iacute; y baj&eacute;, montando el pepino, mi jugo se derram&oacute; sobre &eacute;l, en mi mano, y corr&iacute;a por mis muslos cada vez que accidentalmente lo sacaba por completo.<\/p>\n<p>Me sugirieron que tambi&eacute;n probara zanahorias, pero despu&eacute;s de un pepino, no pens&eacute; que servir&iacute;a para nada. Me sent&eacute; de nuevo, hac&iacute;a tanto calor al ver en el espejo como mi panocha se come ese enorme trozo de verdura. Lo dej&eacute; mientras le pon&iacute;a un cond&oacute;n al otro pepino. Era demasiado grande para ello, obviamente, pero era mejor que nada. Le puse mucha m&aacute;s saliva porque necesitaba m&aacute;s humedad para lo que pensaba hacer. Me inclin&eacute; un poco hacia atr&aacute;s, abr&iacute; mis piernas a&uacute;n m&aacute;s y luego lo insert&eacute; en mi ano.<\/p>\n<p>El segundo pepino me llen&oacute; por completo. Lo sostuve para que no se cayera y mov&iacute; las caderas y el culo como haciendo twerking alrededor del pepino. Fue el cielo. Fue un infierno. El orgasmo me lleg&oacute; de golpe y no pude evitar soltar un grito que seguramente se escuch&oacute; en toda la casa.<\/p>\n<p>Liber&eacute; mis dos agujeros, intentando cambiar los pepinos de lugar, pero el que estaba en mi culo sali&oacute; completamente sucio y decid&iacute; meterlo de nuevo en mi trasero.<\/p>\n<p>Me puse de pie, las piernas abiertas y comenc&eacute; a joderme otra vez pero ahora m&aacute;s duro y r&aacute;pido. Mis tetas rebotaban incontrolablemente, mis jugos goteaban sobre todo, mis piernas estaban temblando y grit&eacute; y gem&iacute; y llor&eacute; de satisfacci&oacute;n. Mis esf&iacute;nteres cedieron y termin&eacute; orinando un gran chorro amarillo que se mezcl&oacute; con el agua que ca&iacute;a en la ducha. Pude haberme cagado y no me importar&iacute;a. Necesitaba un segundo orgasmo y los pepinos me lo hab&iacute;an dado.<\/p>\n<p>A&uacute;n estaba temblando en medio de mi cogida con los pepinos cuando la cortina pl&aacute;stica de la ducha se abri&oacute; de repente, sorprendi&eacute;ndome y mostr&aacute;ndome a mi hijo a&uacute;n m&aacute;s sorprendido. Me miraba con los ojos como platos, viendo a su madre con dos enormes pepinos ensartados en sus agujeros y con la cara desfigurada por el placer. Quise cubrirme, decirle que se fuera, pero no pude. El segundo orgasmo me atac&oacute; y solt&eacute; de nuevo otro grito, esta vez m&aacute;s fuerte. Ca&iacute; de rodillas al piso de la ducha mientras mi cuerpo se convulsionaba en temblores tal si estuviera en una trance epil&eacute;ptico.<\/p>\n<p>Mis hijas peque&ntilde;as aparecieron en la puerta del cuarto de ba&ntilde;o, asustadas, sorprendidas, como yo. Me sent&iacute;a imposibilitada para hablar. Mi hijo adolescente debi&oacute; haber visto algo en mi mirada que, sin dirigirnos la palabra, lo comprendi&oacute; y procedi&oacute; a decir a mis ni&ntilde;as que se fueran a la recamara, que todo estaba bien para luego cerrar la puerta del cuarto de ba&ntilde;o. Y ah&iacute; me qued&eacute; yo, de rodillas en el piso de la ducha, tratando de recuperar el aliento mientras el agua ca&iacute;a sobre m&iacute; y mis dos enormes verduras que hab&iacute;an servido como juguetes sexuales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Quiero contarles un poco de m&iacute; antes de ir a mi relato. Me llamo Elizabeth, o Eli como la mayor&iacute;a suele decirme. Me describo porque s&eacute; que es una parte que los lectores disfrutan bastante. 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