{"id":32488,"date":"2021-11-11T23:00:00","date_gmt":"2021-11-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-11T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-11T23:00:00","slug":"memorias-de-frica-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-frica-v\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (V)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32488\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la ma&ntilde;ana siguiente como de costumbre entraron tres mujeres a darme de beber, llevarme comida, asearme y a inspeccionar la &ldquo;obra&rdquo; de Aifon. Estaba todav&iacute;a un poquito irritada, as&iacute; que volvieron a masajearme con el mismo ung&uuml;ento tanto la parte de adentro de las nalgas como el sexo, el pubis, la vulva. Aifon me hab&iacute;a dejado tan suave como el culito de un ni&ntilde;o. Luego en vez de vestirme, me dejaron acostada en el camastro y se fueron.<\/p>\n<p>Me dejaron toda mi ropa limpia a los pies de la cama. Me puse s&oacute;lo las bragas y me volv&iacute; a acostar. No llevar&iacute;a ni cinco minutos mirando al techo, cuando entr&oacute; Aifon. Se sent&oacute; en el borde del camastro, y me baj&oacute; las bragas con una sonrisa. &rdquo;Encima te r&iacute;es hija de puta, no te contentas con hacerme sufrir, adem&aacute;s te regodeas&rdquo;, pens&eacute;. Inspeccion&oacute; el pubis y el sexo, el interior del ano mientras doblando mis piernas como el d&iacute;a anterior, me las apoyaba en el pecho. Con los dedos separ&oacute; los labios y acarici&oacute; la entrada de mi vagina. Me dio escalofr&iacute;os y di un respingo. Como si la entendiera, Aifon empez&oacute; a hablarme, como si estuviera d&aacute;ndome un informe medido; por supuesto no la entend&iacute;, pero dej&eacute; que siguiera con su discurso. Creo que vio en m&iacute; que no me inmutaba y entonces se puso de pie.<\/p>\n<p>Se desat&oacute; el taparrabos y pude ver perfectamente el sexo de Aifon. Tambi&eacute;n lo ten&iacute;a depilado. Me qued&eacute; mirando su pubis, los labios de su vagina de un color moreno oscuro, la arruguita de las ingles, sus muslos redondos y formados&#8230; durante unos segundos nos quedamos mir&aacute;ndonos la una a la otra. Yo segu&iacute;a seria, pero ella estaba sonriente. Not&eacute; como el coraz&oacute;n me lat&iacute;a con fuerza, y cuando me atrev&iacute;, alargu&eacute; el brazo desde el camastro y le acarici&eacute; el muslo que ten&iacute;a m&aacute;s cerca. Sub&iacute;a hasta sus nalgas y las apret&eacute;, las ten&iacute;a casi tan duras como las m&iacute;as. Deslic&eacute; los dedos entre las nalgas y le toqu&eacute; el ano. La atraje hacia m&iacute; y segu&iacute; acarici&aacute;ndola por delante. Met&iacute; mi mano entre sus muslos suaves y llegu&eacute; hasta su sexo. Con un gesto de mi mano hice que abriera un poco las piernas y me dejara inspeccionar a m&iacute; su co&ntilde;o. Me sent&eacute; al borde de la cama, abr&iacute; las piernas y la traje hacia m&iacute;. Le bes&eacute; el vientre, el ombligo, le acarici&eacute; lentamente los muslos, el pubis, me atrev&iacute; incluso a llegar hasta su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Ella sonre&iacute;a al mismo tiempo que su respiraci&oacute;n se hac&iacute;a cada vez m&aacute;s intensa. Ni cuenta me di que hab&iacute;a dejado la puerta de la choza abierta. Volv&iacute; a apretar sus nalgas y a apretar su cuerpo contra mi boca. Intent&oacute; cerrar los muslos y quitarme la mano de su co&ntilde;o, pero esta vez quer&iacute;a mandar yo. Le mostr&eacute; con energ&iacute;a que ten&iacute;a que estarse quieta. La abr&iacute; a&uacute;n m&aacute;s de piernas y me arrodill&eacute; frente a ella. Me agach&eacute; lo justo para llegar con mi boca hasta su sexo suave y moreno. Bast&oacute; un toque con la punta de mi lengua en su cl&iacute;toris para que se le escapara un leve gemido. Me levant&eacute;, la cog&iacute; de la mano y la sub&iacute; a la cama. La puse de rodillas con las piernas abiertas y yo me coloqu&eacute; detr&aacute;s.<\/p>\n<p>Le bes&eacute; por la nuca, por el cuello, los hombros, y al mismo tiempo met&iacute; mis brazos por sus axilas hasta que pude coger sus pechos. Los pude sentir en mis manos, duros, redondos, suaves. Sus pezones se pusieron duros al pellizc&aacute;rselos. Ten&iacute;a la boca entreabierta, jadeaba y respiraba fuertemente. Una de mis manos baj&oacute; por su vientre y con mi dedo coraz&oacute;n estimul&eacute; su cl&iacute;toris. Ten&iacute;a rodeada sus caderas con mis muslos y pod&iacute;a sentir la suavidad su piel. Apret&eacute; mis pechos contra su espalda, pod&iacute;a sentir el movimiento de su cuerpo al respirar. No dej&eacute; de besarle el cuello, ni de excitarle el cl&iacute;toris, y rozaba mis tetas en su espalda. Ella tambi&eacute;n se estremec&iacute;a y no hizo lo m&aacute;s m&iacute;nimo por separarse de m&iacute;.<\/p>\n<p>-Cabrona, has hecho conmigo lo que has querido y ahora voy a ser yo la que me desquite. No voy a parar hasta que te corras, zorra.<\/p>\n<p>Todo eso le dije al o&iacute;do aun sabiendo que no me iba a entender. Ten&iacute;a ganas de follarme a aquella chiquilla, y no s&eacute; si hasta de vengarme. Me separ&eacute; de ella lo justo para ayudarla a recostarla boca arriba. Pas&eacute; una de mis piernas sobre ella y me qued&eacute; a cuatro patas con la intenci&oacute;n de someter a aquella salvaje a la tortura de un 69. Me acerqu&eacute; hasta su sexo y me lo met&iacute; en la boca. Con la lengua recorr&iacute; toda la raja a lo largo. Estaba mojada y no dejaba de gemir. Me gust&oacute; el sabor de su co&ntilde;o h&uacute;medo y aument&eacute; el placer metiendo un dedo dentro. Aifon adivin&oacute; de qu&eacute; iba el juego y subiendo su cabeza lleg&oacute; hasta la entrada de mi sexo y pase&oacute; su lengua por los labios de mi vagina. Sent&iacute; un placer enorme con aquella boca en mi sexo. Sin decirle nada, con sus manos abri&oacute; mis nalgas y arrastro su lengua hasta la entrada de mi culo.<\/p>\n<p>Con uno de sus dedos intent&oacute; entrar, pero no la dej&eacute;. &rdquo;No guapa, te esperas&rdquo;, pens&eacute; mientras contra&iacute;a el culo. Durante un movimiento que hice para quitarme los pelos de la cara, pude ver que en la puerta de la caba&ntilde;a estaba uno de los hombres mirando. Me separ&eacute; lo justo del cuerpo de Aifon y me puse a cuatro patas. Aifon no dejaba de comerme y apretarme las nalgas con las manos. Le hice una se&ntilde;a con la mano al hombre para que entrara, y se acerc&oacute; hasta nosotras. El taparrabos no ten&iacute;a el peso ni el cuerpo suficiente para esconder la enorme polla que se escond&iacute;a detr&aacute;s, totalmente erecta. Di un tir&oacute;n y quit&eacute; el taparrabos, cog&iacute; con mi mano su polla y le masturb&eacute; lentamente. Tambi&eacute;n el hombre estaba depilado, su verga era ancha, no muy grande, pero de un tama&ntilde;o respetable, los test&iacute;culos tambi&eacute;n estaban depilados y parec&iacute;an llenos de semen. Aifon ni se inmut&oacute;. Me quit&eacute; de encima para que pudiera salir de entre mis piernas, y aprovech&eacute; para acercarme m&aacute;s al hombre. Atraje el glande a los labios y lo chup&eacute; delicadamente. Brillaba, era liso, duro y muy suave. Me apeteci&oacute; mamar aquella verga, y me la met&iacute; en la boca. Mientras la chupaba y la llenaba de saliva, le masturbaba. Aifon nos miraba y sonre&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Era esto lo que esperabas zorra?, &iquest;esto es lo que quer&iacute;as ver? -le dije a&uacute;n a sabiendas de que no me entend&iacute;a.<\/p>\n<p>Aquella polla negra y enorme llenaba mi boca, la notaba dura y caliente y a medida que pasaba el rato, se la com&iacute;a con m&aacute;s fuerza y lo masturbaba con m&aacute;s ganas. Me separ&eacute; y cog&iacute; de la mano a Aifon, la puse frente al hombre y le indiqu&eacute; con gestos que hiciera lo mismo. Se puso de rodillas y mientras se la com&iacute;a, yo me puse detr&aacute;s de ella y le excitaba el cl&iacute;toris con mi dedo. Al o&iacute;do le susurraba:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta esa polla verdad hija de puta?, venga negra cabrona, c&oacute;mete esa verga entera.<\/p>\n<p>Estaba empezando a desatarme, me sent&iacute;a muy excitada y record&eacute; mis aventuras swinger con Sergio. La visi&oacute;n de aquella chiquilla comiendo la enorme polla de m&aacute;rmol me excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s si cabe. Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a como loco, daba la sensaci&oacute;n de que quisiera salir de mi cuerpo y la cara me ard&iacute;a, me sent&iacute;a congestionada. No se resisti&oacute; cuando la puse de pie y me la llev&eacute; al camastro y la puse boca arriba. Le abr&iacute; las piernas y pude ver su sexo marr&oacute;n oscuro por fuera y rosado por dentro. Avanc&eacute; hacia ella como una leona en celo y cogiendo uno de sus pechos, me lo llev&eacute; a la boca. Lo mordisque&eacute; suavemente y chup&eacute; su precioso y oscuro pez&oacute;n mientras masajeaba. Sent&iacute;a como su pez&oacute;n iba poni&eacute;ndose cada vez m&aacute;s duro y grande dentro de mi boca. Me llenaba la boca con aquella deliciosa y tersa piel.<\/p>\n<p>Ella mientras, con un leve movimiento de su cabeza, alcanz&oacute; uno de mis pechos e imit&oacute; lo que yo hac&iacute;a. Se llev&oacute; mi pez&oacute;n hasta el fondo de su boca, fue maravilloso y excitante. Sent&iacute; un espasmo de placer y retir&oacute; su boca de mi pecho; hice lo mismo y la bes&eacute; en la boca. No sab&iacute;a si aquello era una costumbre tambi&eacute;n de estos ind&iacute;genas, lo de besarse me refiero, pero lo hice de todas formas, a lo mejor actuaba yo de maestra en ese momento. Nuestro compa&ntilde;ero masculino se hab&iacute;a sentado de cuclillas en el centro de la caba&ntilde;a y nos miraba. La excitaci&oacute;n no le hab&iacute;a bajado y su polla segu&iacute;a tan grande y recta como hac&iacute;a un instante. El beso de Aifon fue torpe pero largo y sobre todo intenso. Estaba claro que lo de besarse era nuevo para ellos, pero a Aifon pareci&oacute; gustarle. Cerr&eacute; los ojos, puse mi mano en su cara y busqu&eacute; su lengua. Ten&iacute;a los labios suaves, y nuestras salivas se unieron, como lo hicieron nuestras lenguas.<\/p>\n<p>Las enredamos y aqu&eacute;l beso fue creciendo en intensidad. Dobl&eacute; ligeramente la espalda y sin perder la postura, baj&eacute; por su cuerpo hasta llegar a su co&ntilde;o. Pase&eacute; mi lengua mojada por la raja y met&iacute; la punta. Con mi dedo pulgar descubr&iacute; su cl&iacute;toris y justo en ese momento emiti&oacute; un gemido suave y largo mientras arqueaba la espalda. Era flexible como una bailarina; a la cabrona le gustaba que la comiera. Mi saliva se mezcl&oacute; con sus l&iacute;quidos y al probar su sabor me sent&iacute; en la obligaci&oacute;n de provocarle un orgasmo cuanto antes. Intent&oacute; cerrar las piernas, pero se lo imped&iacute;. Me oblig&oacute; a forzarla un poco, pero sujet&eacute; con mis manos sus muslos y segu&iacute; comi&eacute;ndome aquel co&ntilde;o tan delicioso.<\/p>\n<p>Por su parte, el hombre se hab&iacute;a levantado y situ&aacute;ndose detr&aacute;s de m&iacute;, meti&oacute; uno de sus dedos en mi sexo. Esta vez fue lentamente y acompa&ntilde;ado de unos lametones en el ano. A diferencia de los hombres que me hab&iacute;a follado desde que estaba en ese poblado, &eacute;ste era parsimonioso. Sent&iacute;a su dedo entrar y moverse dentro de mi co&ntilde;o lentamente, mientras su lengua mojaba no s&oacute;lo el ano sino las partes m&aacute;s internas de las nalgas. Cuando comprob&oacute; que mi sexo estaba lo suficientemente mojado, se levant&oacute; y cogi&eacute;ndose la polla con la mano, pase&oacute; el glande por la entrada de mi sexo sin meterlo. Al mismo tiempo su dedo pulgar entr&oacute; ligeramente en mi culo, pero sin llegar al fondo. Lentamente aquella polla entr&oacute; en mi sexo y busc&oacute; acomodo. Me sent&iacute;a llena, notaba esa verga musculosa y caliente dentro de m&iacute;, rozando las paredes de mi co&ntilde;o y d&aacute;ndome un placer infinito. Los movimientos del hombre eran lentos, buscando que mi co&ntilde;o se adaptara al grosor de su verga.<\/p>\n<p>Subi&oacute; una de sus piernas a la cama y sus embestidas se hicieron m&aacute;s r&aacute;pidas. Mientras yo le dedicaba toda mi atenci&oacute;n a Aifon, beb&iacute; todas las gotas de los flujos que sal&iacute;an de su sexo junto con mi saliva. Con un largo y apagado gemido acompa&ntilde;ado de una tensi&oacute;n de su cuerpo, descubr&iacute; que le hab&iacute;a provocado un orgasmo a aquella jodida salvaje, esa vez fue m&iacute;a. En d&iacute;as anteriores hab&iacute;a hecho conmigo lo que le vino en gana, casi me hab&iacute;a convertido en una marioneta, pero en ese momento, era m&iacute;a y a pesar de sus gemidos y de la intensidad del orgasmo, no par&eacute; de comerla, de beberme sus l&iacute;quidos, de apretarle los muslos, de mordisquearle los labios de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo por mi parte me hab&iacute;a abandonado al hombre, su polla segu&iacute;a dentro de m&iacute; y sus embestidas no hab&iacute;an cesado. Su dedo pulgar hab&iacute;a hecho varias intentonas de entrar en mi culo, o al menos yo lo interpret&eacute; as&iacute;, porque nunca lleg&oacute; a meterlo del todo. Aun as&iacute; me gust&oacute; sentirlo. A cada embestida mi cuerpo se estremec&iacute;a, se mov&iacute;a, y mis tetas se balanceaban libres. De repente Aifon se levant&oacute;, y sin brutalidad, pero con energ&iacute;a se separ&oacute; de m&iacute; y le dijo algo al hombre. Se sent&oacute; de rodillas frente a m&iacute; y el hombre aceler&oacute; sus movimientos mientras me sujetaba la cintura m&aacute;s fuerte. Empez&oacute; a follarme de una forma m&aacute;s brusca, y en lugar de molestarme o dolerme, me excit&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Pas&oacute; sus manos a mis caderas y las embestidas se hicieron cada vez m&aacute;s fuertes. Su verga entraba y sal&iacute;a de mi sexo con fuerza y volv&iacute;a a entrar con ganas. Unas veces dejaba el glande en la entrada de la raja y otras veces sacaba la polla por entero, para r&aacute;pidamente volverla a meter y el sonido de nuestros cuerpos al chocar con cada embestida me excitaba. Justo en el momento en que notaba que llegaba el orgasmo, el hombre se retir&oacute; y Aifon me puso boca arriba con las piernas abiertas.<\/p>\n<p>Se agach&oacute; y me comi&oacute; el co&ntilde;o. Chup&oacute; la vulva, pase&oacute; la lengua de abajo hasta arriba, y al rev&eacute;s, me chup&oacute; el cl&iacute;toris, y esta vez un espasmo me recorri&oacute; el cuerpo desde la cintura hasta la nuca. El coraz&oacute;n estaba desbocado, y el placer fue de una intensidad enorme. Grit&eacute; mientras me llegaba el orgasmo. Al contrario que Aifon, no reprim&iacute; mi gemido. Al contrario que cuando follaba en casa que, por no darle tema de conversaci&oacute;n a los vecinos, mis gemidos eran bajitos y pausados, all&iacute; no me conoc&iacute;a nadie. Pod&iacute;a gritar y lo hice, me sent&iacute;a libre y aqu&eacute;l orgasmo intenso merec&iacute;a que no me anduviera con remilgos. Mientras me corr&iacute;a, Aifon se hab&iacute;a separado un poco de m&iacute; y hab&iacute;a metido su dedo en mi vagina. No se re&iacute;a, m&aacute;s bien ten&iacute;a un gesto de deseo, de excitaci&oacute;n, mezclado con una mirada de venganza, como si estuviera buscando la revancha por haberle provocado yo un orgasmo antes que ella a m&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Zorra!, &iexcl;puta negra de mierda! -le dije.<\/p>\n<p>Como si me entendiera, en su lenguaje me dijo algo y quise entender algo similar me estaba diciendo. Entonces adelant&eacute; mi cuerpo y met&iacute; mi mano entre sus piernas. Con mi dedo coraz&oacute;n busqu&eacute; la entrada de su culo y de un solo golpe se lo met&iacute;. Estaba todav&iacute;a recuper&aacute;ndome de mi orgasmo, pero tuve el tino suficiente como para hacer eso a la primera y con la fuerza justa para no hacerla da&ntilde;o, pero provocarle placer al mismo tiempo. La estimul&eacute; mientras nos mir&aacute;bamos fijamente, nuestras caras estaban un palmo la una de la otra, cada una pod&iacute;a sentir la respiraci&oacute;n de la otra.<\/p>\n<p>El hombre se acerc&oacute; a Aifon y como era costumbre entre ellos, sin mediar palabra le meti&oacute; la polla en la boca. Aifon la cogi&oacute; con fuerza y la forma desesperada de com&eacute;rsela no s&oacute;lo me dio a entender que estaba tan excitada como yo, sino que me provoc&oacute; una reacci&oacute;n de deseo enorme. El hombre sac&oacute; su verga de la boca de Aifon, se gir&oacute; e hizo lo mismo conmigo. Me la com&iacute; con ganas. En todo el rato que llev&aacute;bamos en la caba&ntilde;a, aquella negra y dura verga no hab&iacute;a bajado su excitaci&oacute;n, segu&iacute;a dura y caliente. En ese momento de distracci&oacute;n por mi parte, Aifon me imit&oacute; y meti&oacute; su dedo en mi culo. Primero lo explor&oacute; y cuando encontr&oacute; el agujero, su dedo se hundi&oacute; dentro de m&iacute;. Esta vez mis espasmos llegaron al mismo tiempo que los de Aifon, y las dos nos besamos mientras disfrut&aacute;bamos de aqu&eacute;l segundo orgasmo, pero acallando el grito con nuestras bocas pegadas. El hombre estall&oacute; en un orgasmo ruidoso, &eacute;l no se avergonz&oacute; y de aquella polla de m&aacute;rmol negro y brillante, sali&oacute; un enorme chorro de leche blanca que cay&oacute; al suelo. Ca&iacute; rendida en la cama, mientras Aifon continu&oacute; de rodillas, mir&aacute;ndome y sonriendo. Una vez que el hombre vaci&oacute; toda su polla, se rio tambi&eacute;n, cogi&oacute; su taparrabos y sali&oacute; de la choza. Poco a poco me fue llegando una especie de sopor, me acomod&eacute; en la cama y me qued&eacute; dormida.<\/p>\n<p>Cuando me despert&eacute;, Aifon estaba sentada en el borde del camastro y ten&iacute;a en el suelo la sempiterna calabaza con agua limpia y fresca. Me lav&oacute; la cara, las manos, las axilas y abri&eacute;ndome de piernas, me lav&oacute; tambi&eacute;n el sexo y los muslos. Ayud&aacute;ndome a darme la vuelta, me puso boca abajo y me lav&oacute; las piernas y el culo. Cuando termin&oacute;, me acarici&oacute; las nalgas y con las yemas de los dedos recorri&oacute; mis costados hasta los hombros.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a empezado a llover, pero era una lluvia suave, una especie de chiri miri, lo que hac&iacute;a el ambiente m&aacute;s bochornoso. En lugar de vestirme como en otras ocasiones, Aifon me cogi&oacute; de la mano y salimos de la choza. Caminamos por el poblado y me pareci&oacute; que esta vez hab&iacute;a m&aacute;s gente. Las miradas se clavaron en m&iacute;, estaba desnuda pero no sent&iacute; verg&uuml;enza ni rabia, empezaba a acostumbrarme a aquello. Algunas chicas j&oacute;venes se agachaban para ver mis piernas y mi sexo, algunas se paraban frente a m&iacute; y me acariciaban las tetas. Los hombres no se atrev&iacute;an a tanto pero no por eso dejaban de mirarme de arriba a abajo. Las nubes se fueron y dej&oacute; de llover; sali&oacute; un poco el sol, pero a aquellas horas de la tarde ya le quedaba muy poco para estar all&iacute;. Llegamos al mismo sitio donde dos d&iacute;as atr&aacute;s hab&iacute;an puesto la extra&ntilde;a cama donde me depilaron, pero la hab&iacute;an cambiado por otra mucho m&aacute;s alta. Compar&aacute;ndola con un hombre que estaba al lado, llegaba un poco m&aacute;s arriba del ombligo, y a los pies de la cama una tablilla de madera ancha y larga.<\/p>\n<p>Aifon me indic&oacute; con un movimiento de su brazo que me tumbara encima. Lo hice pero me puse de lado y con las piernas algo flexionadas. Volv&iacute; a sentir esa sensaci&oacute;n de vulnerabilidad que cre&iacute; por un momento que hab&iacute;a perdido. Me hab&iacute;a acostado lo m&aacute;s arriba que pude para evitar que mis piernas quedaran colgando del borde del camastro, pero Aifon empujando mis hombros hacia abajo, me dio a entender que me ten&iacute;a que cambiar de postura. Me puse boca arriba, pero con gesto contrariado de Aifon, comprend&iacute; que adem&aacute;s ten&iacute;a que rodarme hacia abajo, colocando mi culo casi en el borde y con las piernas colgando dobladas por las rodillas. Me mir&oacute; de lejos y como si no le terminara de convencer la postura, cogi&oacute; cada una de mis piernas por los tobillos y las subi&oacute; hasta apoyar la planta de los pies en las esquinas del camastro. Se me eriz&oacute; la piel, no sab&iacute;a si por miedo, que lo ten&iacute;a, o por frio, que tambi&eacute;n lo hac&iacute;a. Me daba la sensaci&oacute;n de que esa postura, boca arriba, piernas flexionadas y separadas, no s&oacute;lo todos pod&iacute;an verme el sexo abierto de par en par, sino hasta las entra&ntilde;as. Respir&eacute; hondo y trat&eacute; de relajarme.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo hasta que el primer ind&iacute;gena apareci&oacute; por mi lado. Se fue quitando el taparrabos mientras daba una vuelta alrededor del camastro. Frente a mi apareci&oacute; desnudo y con su verga negra y recta. Con el pene en su mano lo pase&oacute; por la entrada de mi sexo y pude sentir el roce de sus test&iacute;culos cuando se peg&oacute; a m&iacute; para posar su polla en mi pubis. Se agach&oacute; y me comi&oacute; levemente el co&ntilde;o, pero no pareci&oacute; que le gustara mucho, o que pensara que aquello fuese necesario, porque se levant&oacute; enseguida, empuj&oacute; su polla con un movimiento de pelvis y me la meti&oacute;. Estaba bastante dura, pero no era ni muy gorda ni muy grande. O estaba muy excitado, o no hab&iacute;a follado en meses, pero lo cierto es que no se movi&oacute; apenas.<\/p>\n<p>Casi sin darme cuenta, lanz&oacute; un grito, tens&oacute; el cuerpo y se corri&oacute; dentro de m&iacute;. Sent&iacute; su semen caliente dentro de m&iacute; y despu&eacute;s de un par de espasmos, la sac&oacute;. &rdquo;Maldito seas negro de mierda, &iquest;qu&eacute; has hecho hijo de puta?. Te has corrido dentro de mi cabr&oacute;n&rdquo;, pens&eacute; mientras lo ve&iacute;a. Parec&iacute;a decepcionado. Los hombres y mujeres de la tribu me miraban pero no parec&iacute;a sentirse muy atra&iacute;dos por el espect&aacute;culo. Pude reconocer que el que me acababa de follar, o al menos intentarlo, no era otro que el ind&iacute;gena mayor que bautic&eacute; como Nokia, el que yo supon&iacute;a jefe de aquella gente. Mientras se lavaba en un cuenco lleno de agua, yo pod&iacute;a sentir su leche saliendo de mi, chorreando por la abertura de mi co&ntilde;o y llegando hasta el culo. No me atrev&iacute; ni a cerrar las piernas ni a contenerme para que el semen se fuera de m&iacute;. Una de las mujeres m&aacute;s viejas del grupo se acerc&oacute; a m&iacute; con el musgo que usaban a modo de esponja y me lav&oacute;. Luego me restreg&oacute; un l&iacute;quido viscoso y fr&iacute;o.<\/p>\n<p>Estaba claro que para aquella gente yo era su juguete, un trofeo blanco. Me alimentaban, me daban de beber, me lavaban, me depilaban, pero tambi&eacute;n me azotaban y me follaban. Yo era algo divertido a la que sin m&aacute;s abr&iacute;an de piernas y masturbaban o follaban. Era una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a ya que sentirme usada me excitaba. Durante un buen tiempo se repiti&oacute; la ceremonia. Se quitaban el taparrabos, y me la met&iacute;an. El tercero que lo intent&oacute; si se esmer&oacute; algo m&aacute;s. Estaba muy bien dotado, su polla se parec&iacute;a bastante a la del hombre que estuvo con Aifon y conmigo la ma&ntilde;ana en la choza. Mientras me acariciaba la parte interior de los muslos, hurg&oacute; con su lengua en mi sexo. Lo comi&oacute; lentamente, meti&oacute; su lengua dentro y estimul&oacute; mi cl&iacute;toris, consiguiendo que me relajara. Cogi&oacute; mis piernas y se las apoy&oacute; en los hombros, mientras con leves vaivenes de cadera su verga negra y dura rozaba mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Una vez que localiz&oacute; la entrada, con un movimiento seco me la meti&oacute;. Sent&iacute; como se abr&iacute;a paso dentro de m&iacute; y como mi vagina se adaptaba a su forma y grosor. Baj&oacute; mis piernas y se las puso en las axilas, sujet&aacute;ndolas con fuerza, mientras sus manos agarraban mis nalgas. Mis jadeos gustaron a las pocas personas que se hab&iacute;an quedado para mirar. Sent&iacute;a la polla subir dentro de m&iacute;, o&iacute;a al hombre gru&ntilde;ir como un salvaje. Otro de los hombres se subi&oacute; a la cama y se puso en cuclillas por encima de mi cabeza. Guio su polla hasta mi boca y se la mam&eacute; mientras la sujetaba. Aquella enorme verga ocupaba toda mi boca e imped&iacute;a que pudiera gritar de placer. Como no pod&iacute;a moverme para com&eacute;rsela, empez&oacute; a flexionar las piernas como un muelle, de tal manera que con ese movimiento su polla entraba y sal&iacute;a de mi boca. De esa manera s&oacute;lo me preocup&eacute; de que me jodieran y que me hieran correrme. Estaba sudando, mi cuerpo estaba totalmente mojado por la humedad del ambiente y, por qu&eacute; no decirlo, del trabajo al que me somet&iacute;an. A duras penas pod&iacute;a respirar, y hasta me fue imposible jadear por el placer que me llenaba.<\/p>\n<p>El hombre que me estaba follando sac&oacute; la verga de mi sexo antes de correrse y cambi&oacute; el puesto con el que estaba a mi cabeza. El tiempo justo para recuperar el aliento. Me penetr&oacute; m&aacute;s fuerte que el que estaba al principio, pero no sent&iacute; da&ntilde;o, al contario, estaba bien mojada y excitada. Las embestidas eran r&aacute;pidas, secas y fuertes, y su pelvis chocaba con los cachetes de mis nalgas. Lo notaba desesperado y eso me divert&iacute;a. Mientras, el que estaba por encima de m&iacute;, meti&oacute; su polla con mis l&iacute;quidos en mi boca. Al punto de correrse la sac&oacute; y un chorro de leche blanca y caliente cay&oacute; en mi vientre. Sent&iacute; el l&iacute;quido tibio y viscoso en mi piel. Nunca en mis aventuras swinger hab&iacute;a dejado que los hombres se corrieran sobre m&iacute;, me parec&iacute;a asqueroso y machista, pero en aquellos momentos no pod&iacute;a hacer mucho. Tengo que reconocer que toda aquella corrida sobre m&iacute;, sin terminarme de gustar, tampoco es que me provocara un gran rechazo. El hombre que me estaba follando se hab&iacute;a vuelto a colocar mis piernas sobre sus hombros, y sus embestidas eran &uacute;nicamente con un movimiento de pelvis y caderas, a diferencia de otros que bombeaban impulsando todo el cuerpo. Sujet&oacute; mis piernas por los tobillos, las separ&oacute; de su cuerpo y me las abri&oacute;. Estaba a punto de tener un orgasmo, cuando su grito acompa&ntilde;&oacute; a su corrida. &Eacute;ste en lugar de pararse, sigui&oacute; embistiendo usando su leche como lubricante lo que hizo que mi placer fuera a&uacute;n mayor.<\/p>\n<p>Cansados unos de follarme y correrse sobre m&iacute;, y otros de mirar, volvieron a sus labores. Hab&iacute;a anochecido y las mujeres me levantaron para llevarme hasta la choza. Casi no pod&iacute;a caminar. Me dol&iacute;an los ri&ntilde;ones, los muslos, estaba llena de semen y sudor, ten&iacute;a sed, estaba cansada. Una de las mujeres se agach&oacute; y me mir&oacute; la vagina, dio un par de &oacute;rdenes y una sali&oacute; corriendo no s&eacute; ad&oacute;nde. En la choza me lavaron con cuidado y me dieron de beber. Trajeron comida, pero no me dejaron que la cogiera. La joven que se separ&oacute; de nosotras camino de la caba&ntilde;a volvi&oacute; llevando en las manos un recipiente muy extra&ntilde;o. Era como un gran embudo de madera y de &eacute;l sal&iacute;a una especie de liana hueca como si fuera una manguera. En la penumbra de la noche y con s&oacute;lo la luz de una antorcha en la caba&ntilde;a, tampoco pude apreciar bien qu&eacute; tipo de artilugio era aqu&eacute;l. Dentro del embudo hab&iacute;a un l&iacute;quido blanquecino, lechoso y un poco viscoso.<\/p>\n<p>Las mujeres me cogieron por los brazos y me arrodillaron sobre unas hojas de platanera para que no hiciera da&ntilde;o en las rodillas, y con el cuerpo recostado en el camastro que estaba totalmente cubierto de musgo fresco. Me separaron las rodillas. Segu&iacute;a sin entender nada de lo que hablaban, pero me dio la sensaci&oacute;n de que la muchacha que hab&iacute;a tra&iacute;do el embudo, la llamaban Lila. Pues bien, a partir de hoy ser&aacute;s Lila, tampoco conozco tantas marcas de m&oacute;viles como para bautizar a todos los del poblado. Hab&iacute;a visto a Lila acompa&ntilde;ando siempre a Aifon, y ahora estaba sujetando por encima de su cabeza el embudo con aquel l&iacute;quido. La liana hueca terminaba de forma roma y pulida y mientras me preguntaba para qu&eacute; serv&iacute;a aquello y que demonios iban a hacerme esta vez, una de las mujeres se arrodill&oacute; a mi lado, me separ&oacute; las nalgas un poco y meti&oacute; por el ano aquella especie de manguerita vegetal. La sent&iacute; entrar y moverse dentro de m&iacute;. La hab&iacute;an untado con el mismo l&iacute;quido viscoso que me pon&iacute;an en el co&ntilde;o mientras me follaban antes. No me molestaba aquello, pero tampoco me sent&iacute;a c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Decid&iacute; que lo mejor era estarse quieta. Al colocar la entrada en el agujero de mi culo y empujar, no pude evitar un &ldquo;&iexcl;auuu!&rdquo; y algunas se rieron, entre ellas Lila. Al mismo tiempo que la m&aacute;s vieja iba metiendo la liana o tubito, una me dio unas palmaditas en las nalgas y con la punta de sus dedos roz&oacute; mi vulva y el cl&iacute;toris. Cuando la vieja crey&oacute; suficiente, otra dej&oacute; de presionar la liana y el l&iacute;quido empez&oacute; a entrar en mi culo. Hab&iacute;a o&iacute;do lo de las lavativas, pero desde luego en esas condiciones y con aquellos medios, no se la aconsejo a nadie. Empec&eacute; a notar un frescor en el vientre, pero tambi&eacute;n pesadez. La mujer que estaba de rodillas junto a m&iacute;, me palpaba el vientre con una mano mientras sujetaba el tubito con la otra. Era como si comprobara el peso o la tensi&oacute;n y si pensaba que no era suficiente, asent&iacute;a con la cabeza para que Lila y su compa&ntilde;era continuaran con la operaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi vientre se hab&iacute;a vuelto enorme. De vez en cuando una mano se paseaba por mi vagina y me daba unos leves golpecitos. Cuando lo creyeron oportuno, sacaron de mi culo la manguerita. Intent&eacute; levantarme, pero una de ellas me sujet&oacute; suavemente el hombro y me mantuvo en la posici&oacute;n. Mientras dur&oacute; la sesi&oacute;n, dos chicas hab&iacute;an salido de la choza y hab&iacute;an vuelto con otro recipiente parecido con el mismo l&iacute;quido lechoso pero esta vez tibio. Repitieron el tratamiento, pero esta vez metieron la manguerita por la vagina, despu&eacute;s de estimularme el cl&iacute;toris y acariciarme el co&ntilde;o suavemente. El l&iacute;quido entraba en mi vagina, pero notaba que una parte de &eacute;l se me escurr&iacute;a por las piernas. Cuando terminaron, me pusieron de pie. Caminaba con ayuda, como si estuviera borracha y me llevaron detr&aacute;s de la caba&ntilde;a, entre unos matorrales. Me agach&eacute; y expuls&eacute; todo lo que llevaba dentro.<\/p>\n<p>De vuelta a la choza, las mujeres me lavaron a conciencia, y me dieron la ropa, pero s&oacute;lo me puse las bragas me encontraba c&oacute;moda desnuda; el resto lo puse en un rinc&oacute;n. Me encontraba a gusto, fresca y limpia y entonces cog&iacute; la comida que no me hab&iacute;an dejado tocar. Un grupo de ellas se llev&oacute; el instrumental para las lavativas y Lila y otra chica se quedaron conmigo mientras cenaba. Aprovech&eacute; para ir conociendo algunos nombres de las cosas de uso diario, les ense&ntilde;&eacute; a decir mi nombre, y las frases normales de &ldquo;buenos d&iacute;as&rdquo;, &ldquo;buenas noches&rdquo;, &ldquo;hola&rdquo;, &ldquo;adi&oacute;s&rdquo;&#8230; las partes del cuerpo. Cuando termin&eacute; de comer y beber, se fueron y me dejaron sola, lo que aprovech&eacute; para dormir un rato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A la ma&ntilde;ana siguiente como de costumbre entraron tres mujeres a darme de beber, llevarme comida, asearme y a inspeccionar la &ldquo;obra&rdquo; de Aifon. Estaba todav&iacute;a un poquito irritada, as&iacute; que volvieron a masajearme con el mismo ung&uuml;ento tanto la parte de adentro de las nalgas como el sexo, el pubis, la vulva. Aifon me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18539,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32488","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18539"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32488\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}