{"id":32512,"date":"2021-11-14T23:00:00","date_gmt":"2021-11-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-14T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-14T23:00:00","slug":"mis-adoradas-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mis-adoradas-mujeres\/","title":{"rendered":"Mis adoradas mujeres"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32512\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 59<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde que ten&iacute;a tres a&ntilde;os mis padres hab&iacute;an buscado la posibilidad de un segundo hijo. Deseaban una ni&ntilde;a, pero al final, lo que Dios enviara ser&iacute;a bien recibido. Pero Dios no los complac&iacute;a. Mam&aacute; no sal&iacute;a embarazada, no importa lo que hicieran. Ve&iacute;an m&eacute;dicos especialistas y pasaban los a&ntilde;os y yo segu&iacute;a sin tener un hermanito o una&hellip;<\/p>\n<p>Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de mi d&eacute;cimo cumplea&ntilde;os, aunque ya mam&aacute; y pap&aacute; hab&iacute;an tirado la toalla en lo referente a tener otro hijo, una buena amiga de ellos les inform&oacute; que hab&iacute;a una situaci&oacute;n un tanto irregular, poco com&uacute;n, que podr&iacute;a ser de inter&eacute;s para ellos. Quedaron en reunirse esa misma noche para conversar al respecto.<\/p>\n<p>Fueron a su casa y la amiga les plante&oacute; en dos platos que una chica de la sociedad m&aacute;s rancia de la ciudad, de 17 a&ntilde;os, hab&iacute;a quedado embarazada la noche de su fiesta de cumplea&ntilde;os, de no se sab&iacute;a qui&eacute;n, porque la hab&iacute;an trajinado varios chicos y estaba ya a punto de dar a luz. Se trataba de una oportunidad, puesto que la familia de la chica hab&iacute;a decidido dar a la criatura en adopci&oacute;n, para eludir la situaci&oacute;n. La chica en cuesti&oacute;n estaba en otra ciudad desde el comienzo del embarazo, bajo la mentira de un largo viaje de premio por su grado. Al cuidado de una t&iacute;a solterona que se prest&oacute; para atenderla, la chica hab&iacute;a pasado todo su per&iacute;odo de gestaci&oacute;n, aislada de su mundo social, amistoso y afectivo.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era que, si mis padres estaban interesados, por tratarse de una familia bien constituida y solvente, pod&iacute;an optar para recibir a la criatura, una vez que hubiera nacido. Mis padres dijeron que lo pensar&iacute;an detenidamente, pero enseguida pap&aacute; vio esa chispa en los ojos de mam&aacute; que decidi&oacute; todo. Aceptaron de una vez. El coraz&oacute;n les dec&iacute;a que era su oportunidad.<\/p>\n<p>La amiga de mis padres se ocup&oacute; de hablar con los de la madre en ciernes y orquestaron todo para que la criatura naciera como hijo de mi mam&aacute;. Dinero de por medio, mucho dinero, los abuelos del beb&eacute; arreglaron los tr&aacute;mites, mis padres se trasladaron a la ciudad donde iba a dar a luz la chica y naci&oacute; una linda ni&ntilde;a a la que mam&aacute; decidi&oacute; llamar Rosa, por haber nacido el 30 de agosto de 1.962, d&iacute;a de Santa Rosa. Hab&iacute;a nacido Rosa Mar&iacute;a Linares Fonseca, una criaturita rubia, de ojos azules, que enamor&oacute; a sus nuevos padres apenas la vieron. Se la llevaron de la cl&iacute;nica donde naci&oacute;, con certificado de nacimiento &ldquo;legalmente&rdquo; concedido. Y as&iacute;, de esa manera, tuvimos a mi hermanita en casa.<\/p>\n<p>La llegada de esa linda personita a nuestro hogar fue todo un acontecimiento. Hubo que &ldquo;explicar&rdquo; lo inexplicable a nuestros familiares, amigos y vecinos, pero al fin, ya ten&iacute;amos a ese angelito en casa, ya mi madre era feliz y con ella, pap&aacute; y yo tambi&eacute;n. Como la fortuna les sonre&iacute;a, mam&aacute; logr&oacute; conseguir a una se&ntilde;ora que trabajaba en una casa de la cercan&iacute;a, de unos vecinos, que estaba amamantando a su beb&eacute; reci&eacute;n nacido y logr&oacute; convencerla de servirle de nodriza a nuestra Rosa. De esa manera, se garantiz&oacute; que la ni&ntilde;a pudiese ser amamantada naturalmente.<\/p>\n<p>Rosa Mar&iacute;a, mi querida Rosi, creci&oacute; como la ni&ntilde;a de mam&aacute;, la locura de pap&aacute; y la consentida de su hermano, yo, diez a&ntilde;os mayor que ella. Con el tiempo se convirti&oacute; en una hermosa criatura, una de las mujeres m&aacute;s bellas que mis ojos hayan visto hasta el d&iacute;a de hoy. M&aacute;s bella que mi madre, que ya era bastante decir. Un &aacute;ngel que lleg&oacute; a nuestras vidas para traer alegr&iacute;a y felicidad a todo el que estuviera a su alrededor. Su dulzura era incomparable, su mirada derret&iacute;a a sus maestros y profesores, de ambos sexos por igual. Sus amiguitos la adoraban y no hab&iacute;a nadie capaz de sustraerse a sus encantos, al principio infantiles y luego juveniles. Desde el principio, se encari&ntilde;&oacute; conmigo de una manera que mam&aacute; dec&iacute;a que parec&iacute;amos morochos, por la forma en que nos entend&iacute;amos.<\/p>\n<p>Las cosas de la vida, cuando cumpli&oacute; sus doce a&ntilde;os, mis padres decidieron hablarle de su verdadera historia, de su madre biol&oacute;gica, de c&oacute;mo lleg&oacute; a nuestra familia. Ella los escuch&oacute; y autom&aacute;ticamente me mir&oacute; a la cara, como buscando apoyo. Le devolv&iacute; su mirada con la mejor de las m&iacute;as, llena de cari&ntilde;o y afecto por ella y entonces nos dijo simplemente que lo &uacute;nico que a ella le importaba &eacute;ramos nosotros, sus verdaderos padres y hermano. Lo dem&aacute;s era simplemente algo de lo que no quer&iacute;a volver a hablar nunca m&aacute;s. Que les agradec&iacute;a su honestidad, pero que no le importaba el asunto. Su verdadera madre era Soledad Fonseca, mi madre, la que la crio. Su verdadero padre, Alfonso Linares, mi padre. Su verdadero hermano, yo, Alex Linares Fonseca. Se lanz&oacute; a mis brazos y llor&oacute;, pero de alegr&iacute;a, porque se sinti&oacute; afortunada de ser nuestra. Yo la consent&iacute;, le mesaba sus dorados cabellos, como de costumbre.<\/p>\n<p>Pasaron los a&ntilde;os y todos continuamos con nuestras vidas, ella lleg&oacute; a sus 16 a&ntilde;os llena de alegr&iacute;a y rompiendo corazones a diestra y siniestra. Ten&iacute;a &eacute;xito en sus estudios y en sus relaciones sociales. Era un amor de persona. Med&iacute;a 1,58 de estatura, pesaba 50 k y ten&iacute;a un cuerpo de diosa del Olimpo. Vest&iacute;a con cierto recato, pero por donde pasaba, dejaba una estela de miradas y deseos. Cuando se pon&iacute;a un bikini en la playa, parec&iacute;a de infarto.<\/p>\n<p>Lamentablemente su destino un d&iacute;a la alcanz&oacute;. La historia se repiti&oacute;, con nuevo personaje. Yo me encontraba fuera del pa&iacute;s, haciendo un curso de especializaci&oacute;n en el exterior, cuando sucedi&oacute; lo inesperado. Fue a una fiesta en casa de un gran amigo de nuestra familia en la que se encontraban amigos de ella y tambi&eacute;n m&iacute;os, de dos generaciones diferentes. Estuvo bailando con muchachos de su edad y tambi&eacute;n mayores, bebiendo muy poco, pero parece que le dieron un trago con algo que la hizo perder el sentido y cuando despert&oacute;, debajo de una mata de &ldquo;U&ntilde;a de Danta&rdquo; del jard&iacute;n trasero de la casa, ten&iacute;a la falda sobre su pecho y estaba sin pantaletas. Ten&iacute;a sangre en su entrepierna, saliendo de su vagina, dado que hab&iacute;a sido virgen hasta ese momento. La hab&iacute;an violado&hellip; Y no solo eso, qued&oacute; embarazada&hellip; La llevaron a revisi&oacute;n m&eacute;dica, encontraron droga en su torrente sangu&iacute;neo, que demostraba que la hab&iacute;an &ldquo;preparado&rdquo; para el abuso posterior.<\/p>\n<p>Mam&aacute; soport&oacute; el dolor con mucha fortaleza, de cara a tranquilizar a su hija, pero pap&aacute; estuvo a punto de sufrir un ataque. Quer&iacute;a matar al responsable de haber perjudicado a la ni&ntilde;a de sus ojos. No me dijeron nada, me mantuvieron en la total ignorancia, hasta que, d&iacute;as despu&eacute;s, un buen amigo me llam&oacute; al exterior y me coment&oacute; que en mi casa hab&iacute;a pasado algo desagradable, no sab&iacute;a qu&eacute;. Llam&eacute; a pap&aacute; y no me dijo nada, trat&oacute; de enga&ntilde;arme, por aquello de permitirme terminar mi curso, para lo que me faltaban solo tres meses. Otro d&iacute;a llam&eacute; buscando hablar con mam&aacute;, sin que pap&aacute; estuviera y ella s&iacute; logr&oacute; enga&ntilde;arme, dici&eacute;ndome que pap&aacute; andaba nervioso por unos ex&aacute;menes m&eacute;dicos que al final arrojaron buenos resultados. Que por eso me hab&iacute;a parecido extra&ntilde;o, pero que me quedara tranquilo. Pero a mi Rosi nunca la encontr&eacute;. Luego supe que me rehu&iacute;a.<\/p>\n<p>Al culminar con &eacute;xito mi curso, me tom&eacute; una semana de distracci&oacute;n y descanso en una playa del Caribe con una condisc&iacute;pula del curso y luego regres&eacute; a mi casa, con mi familia.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, encontr&eacute; a Rosi inusualmente descompuesta, un poco gordita por el abdomen y me mir&oacute; con tristeza&hellip; Mi mundo se me vino abajo. Me contaron todo y no pod&iacute;a creerlo, un maldito hab&iacute;a abusado de mi hermanita y la hab&iacute;a pre&ntilde;ado. Y posiblemente era un conocido, un amigo nuestro, m&iacute;o o de ella. La abrac&eacute; con todo el cari&ntilde;o que pod&iacute;a darle y le dije que contara con mi total apoyo. Ella no quer&iacute;a abortar, no por asuntos religiosos, no. Ella cre&iacute;a que la vida era un derecho divino de los seres, una mujer no deb&iacute;a disponer de ese derecho, aun cuando hubiese nacido de un hecho tan abominable. Y mis padres y yo la respaldamos. Durante d&iacute;as me culp&eacute; por haberme ido a estudiar fuera, por no haber estado con ella esa noche; de haber sido as&iacute;, tal vez no le hubiera pasado nada. Mam&aacute; tuvo que sacudirme duro, para que reaccionara y dejara de pensar en los &ldquo;tal vez&rdquo; y los &ldquo;si yo hubiera&rdquo;.<\/p>\n<p>Alguien le hab&iacute;a arrancado la alegr&iacute;a a mi ni&ntilde;a, mi hermanita consentida, a la luz de nuestro hogar. Si lograba averiguar qui&eacute;n hab&iacute;a sido, lo pagar&iacute;a caro. No me consideraba capaz de matar a nadie, pero&hellip;<\/p>\n<p>Pasaron los meses, su gestaci&oacute;n fue amable, sin mayores malestares y en estado de total atenci&oacute;n y cari&ntilde;o por parte de todos, hasta de ilusi&oacute;n por su futuro. Y naci&oacute; Camila, una criaturita tan hermosa como su madre, digna hija suya. Y la recibimos como se merec&iacute;a. Rosi era nuestra princesa, as&iacute; que su hija Camila ser&iacute;a nuestra princesita. De inmediato me convert&iacute; en su padre postizo, desde el principio de sus d&iacute;as. Mam&aacute; fue su madrina y pap&aacute; y yo sus padrinos de bautizo.<\/p>\n<p>Segu&iacute;an pasando los a&ntilde;os, Rosi se recuperaba gracias a nuestro cari&ntilde;o y atenciones, su hija crec&iacute;a en un excelente ambiente y cuando yo hab&iacute;a cumplido ya los 30 a&ntilde;os, conoc&iacute; a una chica especial, de esas que solo se presentan una vez en tu vida y si no te das cuenta, pierdes. Una mujer de verdad, bella&hellip; divina. Cuatro a&ntilde;os menor que yo, med&iacute;a 1,60 de estatura, de piel blanca tirando a morena, con una cabellera negra ondulada que le daba un aire de pantera, unos ojos color miel que me emborrachaban, un cuerpo escultural plus con tipo de guitarra, unos senos de ensue&ntilde;o, cintura m&aacute;s o menos peque&ntilde;a, caderas acordes al volumen de sus senos y un perfecto trasero tipo coraz&oacute;n invertido. Unas piernas torneadas y manos y pies peque&ntilde;os. Toda esa belleza estaba contenida en un cuerpo de tan solo 54 kilos de peso. Un cuerpo muy parecido, en su forma y volumen al de Rosi. Su cara era todo un poema, su boca una invitaci&oacute;n a la locura.<\/p>\n<p>Se present&oacute; a buscar trabajo en mi empresa como secretaria, muy recomendada por un viejo compa&ntilde;ero de trabajo de mis inicios. Cuando lleg&oacute; al frente de mis ojos, qued&eacute; hipnotizado. Esa imagen de ella jam&aacute;s ha desaparecido de mi memoria. La recuerdo vestida de negro por luto de su hermano recientemente fallecido, carita triste pero llena de esperanza. Me flech&oacute; de inmediato. La contrat&eacute; como mi secretaria y realmente fue la mejor contrataci&oacute;n que he realizado en mi vida. Result&oacute; una excelente colaboradora en mi incipiente empresa de fabricaci&oacute;n de chocolate. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s nos casamos.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de casado con Miriam, Rosi empez&oacute; a trabajar conmigo, como mi asistente y Miriam segu&iacute;a siendo mi secretaria, adem&aacute;s de mi esposa. Ya Camila ten&iacute;a 5 a&ntilde;os y estaba acudiendo a la escuela, lo que le dio tiempo a Rosi para estudiar y trabajar, con la ayuda de mam&aacute; para atender a la ni&ntilde;a. Rosi lo necesitaba, porque su vida se hab&iacute;a truncado justo antes de graduarse de bachiller. Afortunadamente ambas, Rosi y Miriam, entendieron de entrada que cada una era importante para m&iacute;, que cada una ocupaba un lugar en mi coraz&oacute;n. Eso permiti&oacute; que se respetaran desde el principio. Cuando empec&eacute; mi relaci&oacute;n con Miriam, Rosi hab&iacute;a mostrado ciertos celos, pero mam&aacute; se dio cuenta e inmediatamente puso su magia al servicio de la cordura. Y Miriam, apenas conocer a mi familia, not&oacute; que entre mi hermana y yo exist&iacute;a un lazo muy fuerte. Se dio cuenta que &eacute;ramos algo m&aacute;s que hermanos comunes y corrientes y que la ni&ntilde;a, Camila, para m&iacute; era m&aacute;s que una sobrina, casi una hija. Y me interrog&oacute; al respecto, a fin de aclarar conceptos y situaciones.<\/p>\n<p>Le expliqu&eacute; a Miriam, con pelos y se&ntilde;ales, todo lo referente a mi familia, el origen de Rosi y tambi&eacute;n el de Camila. Ella entendi&oacute; todo, fui realmente honesto y sincero con ella y entonces supo a qu&eacute; atenerse. Fue en ese momento que supo que Rosi no era un verdadero peligro para ella, pero si una gran influencia que habr&iacute;a que tener muy en cuenta.<\/p>\n<p>Vivimos buenos momentos de matrimonio, los primeros a&ntilde;os. Ella era una mujer muy educada, de principios y valores s&oacute;lidos y bastante hogare&ntilde;a. A eso se le agregaba que era una mujer realmente fogosa, ten&iacute;a fuego en las venas y yo era quien disfrutaba de apagar esos incendios que ella me dispensaba a montones. Al principio era un poco t&iacute;mida, pero entendi&oacute; que con su marido ten&iacute;a que ser toda una dama fuera del dormitorio, pero que, dentro de &eacute;l, solo una buena hembra. Como dec&iacute;a la canci&oacute;n: &ldquo;Dama, dama, de alta cuna y de baja cama&rdquo;. As&iacute; lo comprendi&oacute;. Me complac&iacute;a como nadie jam&aacute;s en todas mis andanzas, que no fueron pocas y s&iacute; muy variadas y de calidad. Le dec&iacute;a a su hermana Victoria (quien a su vez un d&iacute;a me lo cont&oacute;) que, si una mujer no le daba a su hombre lo que su hombre quer&iacute;a, entonces ese hombre ten&iacute;a derecho a buscarlo en la calle, con cualquiera que estuviese dispuesta. Que ella no iba a permitir que ninguna mujer le diera a su marido nada, porque &eacute;l lo ten&iacute;a todo en casa. Y de primera calidad. Nada le faltaba. As&iacute; transcurr&iacute;a nuestra vida marital, en armon&iacute;a y disfrute. Con su comportamiento y su gran inteligencia, Miriam se hab&iacute;a ganado mi amor, mi respeto, el aprecio y el cari&ntilde;o de mis padres y el respeto de mi hermana.<\/p>\n<p>Por su lado, poco a poco mi empresa fue desarroll&aacute;ndose, con mucho esfuerzo por parte de todos y con la fortuna de nuestro lado. Crecimos mucho y llegamos a ocupar el segundo nicho en importancia en el mercado local. La contribuci&oacute;n de Miriam y de Rosi al logro de nuestras metas, fue discreta en apariencia, pero enorme en cuanto a mis sentires. Sin ellas, no hubiera sido igual. Eran mi apoyo, mi sost&eacute;n.<\/p>\n<p>Pasaron diez a&ntilde;os, mi matrimonio con Miriam, si bien &eacute;ramos tan felices como se podr&iacute;a esperar, a&uacute;n no hab&iacute;a sido bendecido con frutos. No hab&iacute;amos podido tener un hijo que lo iluminara. Despu&eacute;s de muchos ir y venir con m&eacute;dicos especialistas llegamos a la conclusi&oacute;n que era imposible procrear, porque ella ten&iacute;a una deficiencia hormonal y yo una reducid&iacute;sima capacidad de espermatozoides. Misi&oacute;n imposible. Aquella noticia caus&oacute; una gran mella en Miriam, un sisma. Le propuse la alternativa de la adopci&oacute;n, o de la inseminaci&oacute;n con una madre sustituta, pero ella se negaba, no era su deseo. Ella quer&iacute;a llevar a su hijo en su vientre, ese era su sue&ntilde;o de mujer. Pasado un tiempo, se retir&oacute; del trabajo, se sumi&oacute; en un estado de abandono y empez&oacute; a engordar, en parte, debido a tanto tratamiento y tambi&eacute;n por su situaci&oacute;n estado depresiva. Desatendi&oacute; casi totalmente nuestra vida sexual, que hab&iacute;a sido realmente maravillosa, llena de pasi&oacute;n y fuego y se fue alejando de m&iacute;. Lleg&oacute; a pensar que yo ya no la amaba, porque no pod&iacute;a darme un hijo. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Me importaba un carajo no tener hijos, la amaba a ella, as&iacute;, sin necesidad de hijos.<\/p>\n<p>En un momento dado, Miriam era solo un remedo de aquella hermosa mujer que hab&iacute;a sido. Su esp&iacute;ritu se quebr&oacute;, lleg&oacute; a pesar 90 kg., estaba fea, se sent&iacute;a fea. Adem&aacute;s, su mal genio la apartaba de todos, especialmente de m&iacute;. Se odiaba a s&iacute; misma. Ni siquiera su familia era capaz de lograr levantarle el &aacute;nimo. Yo hab&iacute;a pasado a ser un estorbo para ella. Una molestia.<\/p>\n<p>Rosi, por su lado, hab&iacute;a florecido. Ahora era una brillante ejecutiva, se hab&iacute;a graduado en Administraci&oacute;n Comercial y se desempe&ntilde;aba como Directora Adjunta de nuestra empresa, promoci&oacute;n que la ten&iacute;a sumamente contenta. Era mi mano derecha en todo, mi persona de confianza. Mostraba gran capacidad para los negocios y una gran decisi&oacute;n para dirigir. Derrochaba gracia, juventud, glamour. Continuaba destrozando corazones a granel, hermosa como nunca. Pero no se decid&iacute;a por nadie. Y eso que llegaron a cortejarla varios hombres de verdadero valor. Pero ella los usaba y los desechaba, sin miramientos, sin arrepentimientos. Su coraz&oacute;n era inaccesible.<\/p>\n<p>Por su grado universitario, le hab&iacute;a obsequiado un autom&oacute;vil de fabricaci&oacute;n alemana, un Mercedes Benz con el que ella so&ntilde;aba, mejor que el m&iacute;o y el de mi esposa. Su hija Camila, la ni&ntilde;a de mis ojos, crec&iacute;a y alumbraba como una vez lo hab&iacute;a hecho su madre. Estudiaba en un excelente colegio privado, por mi cuenta. Mis padres, sin necesidades materiales que cubrir, envejec&iacute;an felices con sus dos hijos y especialmente con esa diablita de su nieta, que nos hab&iacute;a robado el coraz&oacute;n a todos.<\/p>\n<p>Luego de unos a&ntilde;os de esfuerzos y logros, de muchos momentos de felicidad y algunos tambi&eacute;n de tristeza, un buen d&iacute;a mi padre muri&oacute;, de un infarto y ella no tard&oacute; en seguirle, de un paro respiratorio, aunque yo pienso que fue de tristeza por haberlo perdido a &eacute;l, con apenas 6 meses de diferencia uno del otro. Quedamos Rosi, Camila y yo, con Miriam en el limbo.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de morir ellos, vendimos su vieja casa, la que siempre hab&iacute;a sido nuestro hogar y le compr&eacute; un apartamento reci&eacute;n construido, m&aacute;s lujoso y mejor ubicado, a Rosi y Camila. Se hab&iacute;an mudado a mi casa cuando mam&aacute; muri&oacute; y ahora estrenar&iacute;an su propio apartamento. Sin embargo, en mi casa, siempre tendr&iacute;an su lugar. All&iacute; ten&iacute;an, cada una, su habitaci&oacute;n muy bien amueblada, con ba&ntilde;o interior y todas las comodidades y, adem&aacute;s, ten&iacute;an llave de la casa, para poder entrar y salir a su libre albedr&iacute;o. Cuando a&ntilde;os despu&eacute;s mi sobrina entr&oacute; a la universidad, le compr&eacute; un buen autom&oacute;vil para que tuviera independencia de su madre y la dejara en paz. A ninguna de las dos jam&aacute;s les falt&oacute; nada, lo ten&iacute;an todo, solo ten&iacute;an que desearlo y permitir que yo me enterara. Sus tarjetas de cr&eacute;dito eran cubiertas por m&iacute; y todos sus gastos de vida. Y nuestras vidas discurr&iacute;an&hellip;<\/p>\n<p>Llegamos al d&iacute;a en que cumpl&iacute; 49 a&ntilde;os, con una empresa ya muy fortalecida y con un alto valor de mercado que me hab&iacute;a dado una posici&oacute;n econ&oacute;mica envidiable, una magn&iacute;fica casa en las afueras de la ciudad que ten&iacute;a todas las comodidades posibles, incluida una piscina-jard&iacute;n climatizada con cubierta tipo invernadero, un pent-house en una playa exclusiva, una peque&ntilde;a fortuna en propiedades, acciones y dinero, una hermana en la plenitud de su vida, una sobrina que por momentos hac&iacute;a palidecer a su bella madre, por lo hermosa que era y una esposa en total estado de abandono por parte de ella misma, de quien, ese d&iacute;a y luego de 17 a&ntilde;os de casados, sorpresivamente recib&iacute; una notificaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&#8211; He decidido que no puedo seguir viviendo contigo, no en mi situaci&oacute;n actual. Aunque no lo creas, te amo con toda mi alma, pero estoy hecha un desastre y no quiero lastimarte m&aacute;s. Me voy. Si quieres tener un detalle conmigo, perm&iacute;teme mudarme al apartamento de la playa, para reencontrarme, si eso es posible y recuperarme. Dame un a&ntilde;o, contado a partir de hoy, para ver si puedo. Si logro recuperarme, volver&eacute; contigo, si a&uacute;n me aceptas. Si no lo logro, desaparecer&eacute; de tu vida, para no hacerte m&aacute;s da&ntilde;o &ndash; me dijo.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; de una pieza, no sab&iacute;a que hacer ni que decir. Era el d&iacute;a de mi cumplea&ntilde;os, por favor, no una fecha para, precisamente, recibir ese tipo de notificaciones. Aunque ella no s&eacute; si lo pod&iacute;a comprender, yo la amaba, as&iacute;, gorda, fea y antip&aacute;tica, pero la amaba&hellip; a&uacute;n.<\/p>\n<p>Le ofrec&iacute; que depositar&iacute;a en su cuenta corriente mensualmente una cantidad suficiente para que desarrollara su plan de vida, fuera cual fuera y que mantendr&iacute;a vigentes sus tarjetas de cr&eacute;dito, para que no le faltara nada. Que cualquier cosa que necesitara, si no quer&iacute;a hablar conmigo, que lo hiciera con nuestro contador, que la ayudar&iacute;a en lo que fuese necesario, sin preguntar nada.<\/p>\n<p>De esta manera nos despedimos, sin un abrazo, sin un beso, solo con una muy d&eacute;bil esperanza flotando en el ambiente&hellip;<\/p>\n<p>Sentado en mi casa, en total soledad, pas&oacute; por mi mente una pel&iacute;cula, mi vida con mis padres y mi hermana, por una parte y luego con mi esposa, por la otra. Con mi familia tuvimos una buena vida, con el problema de Rosi, pero que todos juntos resolvimos de la mejor manera posible, con mucho amor. Y ahora, mi etapa con Miriam, que hab&iacute;a apuntado a ser maravillosa, pero que, despu&eacute;s de unos a&ntilde;os de esplendor, se hab&iacute;a desmoronado. La vida nos estaba cobrando tanta felicidad, nos pasaba su factura.<\/p>\n<p>En eso lleg&oacute; Rosi, que conservaba las llaves de mi casa. Me encontr&oacute; derrumbado an&iacute;micamente y quiso saber la raz&oacute;n. Cari&ntilde;osamente, como muchas otras veces, se sent&oacute; de lado en mi regazo y me mir&oacute; a los ojos. Solo pude llorar. Me abraz&oacute; tiernamente y me bes&oacute; el rostro, sorbiendo mis l&aacute;grimas y me pidi&oacute; que me calmara y le explicara que era lo que me pasaba.<\/p>\n<p>Me seren&eacute; un poco y le fui contando, cada vez con m&aacute;s detalles, lo que Miriam me hab&iacute;a dicho. Ella me escuchaba con suma atenci&oacute;n y mientras habl&aacute;bamos apareci&oacute; Camila. Me felicit&oacute; por mi cumplea&ntilde;os y me dio un abrazo y un beso en los labios, con mucha picard&iacute;a. All&iacute; mismo se percat&oacute; de que hab&iacute;a problemas y se apart&oacute; de m&iacute;, como para dejarme respirar:<\/p>\n<p>&#8211; Tiito lindo, &iquest;qu&eacute; te pasa? &iexcl;Hoy es tu cumplea&ntilde;os! &iexcl;No me digas que te est&aacute; entrando la crisis de la segunda juventud!<\/p>\n<p>Rosi se levant&oacute; de mis piernas y la tom&oacute; por una mano, la llev&oacute; aparte y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Tu t&iacute;o est&aacute; mal, Miriam se fue de la casa y est&aacute; deprimido, as&iacute; que no tendremos festejo. Creo que lo mejor es que te retires y me dejes manejar la situaci&oacute;n &ndash; pero Camila la miraba y me miraba a m&iacute; y le respondi&oacute; a su madre:<\/p>\n<p>&#8211; No, de ninguna manera, si &eacute;l est&aacute; triste, me necesita a su lado, yo soy la persona m&aacute;s indicada para levantarle el &aacute;nimo, la que siempre lo hace re&iacute;r &ndash; ante esta respuesta, Rosi le apret&oacute; la mano y le recrimin&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; No es momento para este tipo de discusiones. No estoy jugando. Quiero que te vayas de inmediato y no regreses ac&aacute; sin mi autorizaci&oacute;n. Mi hermano no necesita de tus locuras, necesita mi apoyo. Ya te avisar&eacute; para que, entonces s&iacute;, lo diviertas. Ahora vete ya&hellip; &#8211; y la mir&oacute; con su mejor cara de fiera, esa que pon&iacute;a cuando se le atravesaban los apellidos. Su hija sab&iacute;a que no estaba de bromas, la conoc&iacute;a muy bien y se retir&oacute;, no sin antes despedirse de m&iacute;, cari&ntilde;osamente.<\/p>\n<p>Una vez que Camila se fue, Rosi regres&oacute; a mis piernas y se abraz&oacute; a m&iacute;, me hablaba dulcemente al o&iacute;do, dici&eacute;ndome que todo iba a mejorar, que hab&iacute;amos pasado por peores cosas y siempre nuestro amor hab&iacute;a logrado triunfar.<\/p>\n<p>&#8211; Alex, mi amor, me parece que Miriam est&aacute; pasando por un muy mal momento en su vida, est&aacute; en su punto m&aacute;s bajo y necesita espacio y tiempo para reencontrarse y recuperarse. D&aacute;selo, si de verdad te ama como t&uacute; a ella, lo lograr&aacute; y volver&aacute; a ti. Si no es as&iacute;, la vida continuar&aacute; y tendr&aacute;s que seguir adelante. M&iacute;rame a m&iacute;, una vez pas&eacute; por algo terrible, pero te tuve a mi lado y sal&iacute; avante. Sin mam&aacute;, pap&aacute; y muy especialmente t&uacute;, no lo hubiera podido lograr. Tal vez habr&iacute;a abortado y terminado de puta por ah&iacute;. Pero ustedes no me fallaron. Ahora yo estoy contigo, para lo que sea necesario. No te fallar&eacute;, lo sabes&hellip;<\/p>\n<p>La verdad, sus palabras y especialmente el cari&ntilde;o y el amor con que las dijo, me reconfortaron. Tener a alguien como mi hermanita, a mi lado, era m&aacute;gico. Y as&iacute; entr&eacute; en mis 49 a&ntilde;os. Pidi&oacute; por tel&eacute;fono una pizza y unas cervezas y almorzamos, solos, ella y yo. Luego nos sentamos en la terraza, frente a la piscina y abrazados nos quedamos dormidos en el sof&aacute;, casi toda la tarde.<\/p>\n<p>Al anochecer me dijo que la acompa&ntilde;ara a su apartamento, para ir a buscar ropa y otras cosas, porque pensaba quedarse conmigo por un tiempo, d&iacute;a y noche. De esa manera empezamos a convivir en mi casa, todo el tiempo.<\/p>\n<p>El siguiente fin de semana, s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana, Camila, ya con autorizaci&oacute;n de su madre, se present&oacute; en mi casa a la hora en que est&aacute;bamos desayunando. Tra&iacute;a una sonrisa muy p&iacute;cara, parec&iacute;a que algo estaba tramando. Su madre se dio cuenta y de inmediato la interrog&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; te traes, Cami? Esa carita de angelito que no rompe un plato, ya la conozco. &iquest;En qu&eacute; andas?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Nada, mami, solo estoy contenta porque por fin me diste tu autorizaci&oacute;n dictatorial para venir a ver a mi tiito lindo! Ni siquiera me dejaste felicitarlo por su cumplea&ntilde;os, mala gente&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Dios te bendiga, mi ni&ntilde;a. Gracias por venir, hija, pero la verdad ese d&iacute;a no estaba para nada, ni para nadie. Ya tu madre te contar&aacute; lo que pas&oacute; y estoy seguro que entender&aacute;s. Otro d&iacute;a celebraremos como a ti te gusta &ndash; a&ntilde;ad&iacute;.<\/p>\n<p>Mi ni&ntilde;a entendi&oacute;, pero como siempre, empez&oacute; a hacerme caranto&ntilde;as, muecas, mimos. Era una criatura tan hermosa, que me dol&iacute;a la cara de solo verla. Yo me derret&iacute;a con ella, me manejaba a su antojo y ella lo sab&iacute;a y se aprovechaba. Y su madre era igual, de ella lo hab&iacute;a aprendido y\/o heredado. Me dijo que necesitaba salir urgentemente conmigo, al nuevo centro comercial que acababan de inaugurar. Le pregunt&eacute; para qu&eacute; y no me dijo, porque era una sorpresa.<\/p>\n<p>Rosi, refunfu&ntilde;ando, se qued&oacute; en casa y me fui con mi ni&ntilde;a linda. Me llev&oacute; a una tienda de trajes de ba&ntilde;o, que ten&iacute;a una colecci&oacute;n de bikinis de nuevo dise&ntilde;o d&oacute;nde escogi&oacute; unos cuantos y se fue a los vestidores a med&iacute;rselos. Desde el reservado para pruebas me llam&oacute; para que le diera mi opini&oacute;n. Desliz&oacute; la cortina y apareci&oacute; ante m&iacute; una mujer deslumbrante, incandescente, con un mini bikini del cual no saldr&iacute;a ni un pa&ntilde;uelito, as&iacute; era de peque&ntilde;o. Qued&eacute; paralizado, sin saber que decir. Mi falta de reacci&oacute;n la tom&oacute; como negativa y se prob&oacute; otro, igual de demoledor. Corri&oacute; nuevamente la cortina, que era un poco engorrosa y se mostr&oacute;. Yo segu&iacute;a en estado catal&eacute;ptico. Me jal&oacute; de un brazo, hasta meterme al reservado y all&iacute;, de espaldas a m&iacute;, se cambi&oacute; el bikini por el siguiente. Mis pulsaciones estaban por las nubes, como si hubiera corrido los 100 metros planos en 11 segundos. Y as&iacute; se prob&oacute; otros m&aacute;s, ya no supe cu&aacute;ntos. Quedaba en cueros mientras se colocaba otro, conmigo dentro, mir&aacute;ndola. Por fin el suplicio termin&oacute; y salimos de all&iacute;, pagu&eacute; por todos los bikinis sin preguntar nada, bajo la mirada divertida de la cajera y nos regresamos a casa, donde se puso uno de ellos y se present&oacute; en la piscina. Rosi se qued&oacute; callada al verla, no quiso decirle nada, al menos frente a m&iacute;. Poco despu&eacute;s Rosi y yo fuimos a nuestras correspondientes habitaciones y nos pusimos nuestros trajes de ba&ntilde;o; ella un bikini un poco m&aacute;s recatado que el de su hija y yo una bermuda. Salimos a la piscina y una vez dentro del agua, fui asediado literalmente por esa fierecilla en que estaba convertida mi sobrina. Me abrazaba, se guindaba de mi cuello como invit&aacute;ndome a besarla, coqueteaba conmigo descaradamente, miraba a su madre y luego a m&iacute; y se regodeaba, se restregaba de mis piernas bajo el agua, de frente y luego de espaldas, frotaba su trasero contra mi pelvis, como descuidadamente, luego se volteaba y acercaba su rostro al m&iacute;o de tal manera que, si hubiera sacado su lengua, hubiera tocado mis labios. Y todo con una carita de yo no fui, de angelito seductor que no rompe un plato. Lo m&aacute;s traum&aacute;tico para m&iacute; fue que, en un momento determinado, not&eacute; que ten&iacute;a una descomunal erecci&oacute;n. Mi artefacto, de dimensiones considerables, era imposible de ocultar ni siquiera con una bermuda. Yo era un tipo muy pero muy controlado en ese aspecto, hab&iacute;a aprendido a los golpes y las verg&uuml;enzas, rara vez me permit&iacute;a una erecci&oacute;n en p&uacute;blico, pero para todo siempre hay una primera vez. Ni siquiera Miriam con su mejor y m&aacute;s seductor comportamiento de mujer atractiva, lograba eso en m&iacute;, en p&uacute;blico. Esta vez se trataba de mi sobrina, la hija de mi hermana, mi casi hija. Dios m&iacute;o, &iquest;qu&eacute; me estaba pasando? &iquest;por qu&eacute; me descontrolaba de esa manera? pensaba yo.<\/p>\n<p>Rosi vino al rescate, puesta sobre aviso por la actitud desbocada de la ni&ntilde;a. Cuando lleg&oacute; donde me encontraba, tratando de ocupar su lugar preeminente a mi lado, se dio cuenta de mi problema y entonces se molest&oacute;. Pero no conmigo, sino con su hija. La llev&oacute; fuera de mi alcance tomada por un brazo y le reclam&oacute; fuertemente su actitud.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eso que est&aacute;s haciendo con tu t&iacute;o, est&aacute; muy mal! &iexcl;&Eacute;l es un hombre adulto, maduro, no un ni&ntilde;ato, para que est&eacute;s jugando as&iacute; con &eacute;l! &iexcl;Y menos en su actual situaci&oacute;n! &iexcl;Eres una desvergonzada! Mejor te vas o ese hombre va a explotar. &iexcl;No se te ocurra tratar de llevarlo al l&iacute;mite! Vete a tu casa a buscar a Juan Luis para que te calme tus calenturas. &iexcl;Fuera de aqu&iacute;!<\/p>\n<p>La chica obedeci&oacute; a su madre, pero no se mostraba avergonzada, sino como con cara de triunfo. Me dio la impresi&oacute;n, sin haber podido escuchar la conversaci&oacute;n, que hab&iacute;a habido una pelea de hembras por su macho. Tal vez estaba alucinando, pero esa fue mi impresi&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Rosi regres&oacute; al agua, a mi lado y trat&oacute; de quitarle importancia a la situaci&oacute;n, pero de pronto, al mover su brazo cerca de m&iacute;, su mano me roz&oacute; y not&oacute; mi erecci&oacute;n y se qued&oacute; de piedra. Sali&oacute; del agua y yo no hallaba que hacer. Me daba pena salir as&iacute;. Era mi hermana, hab&iacute;a respeto.<\/p>\n<p>Al fin, la erecci&oacute;n remiti&oacute; y pude salir. Me fui a sentar en una tumbona, para tomar un poco de sol y Rosi se me acerc&oacute; para darme loci&oacute;n con un bloqueador solar, por mi espalda y brazos. Lo hizo con suavidad, con ternura, sin ning&uacute;n tinte er&oacute;tico. Solo un masaje leve en mi piel, pero cargado de sentimiento. De cari&ntilde;o de hermana. Luego me acost&eacute; para que hiciera lo mismo por mi pecho, abdomen y piernas y al terminar, hice lo mismo a ella. Con el mayor respeto, con consideraci&oacute;n extrema al hecho de que se trataba de mi hermana.<\/p>\n<p>Tomamos el sol por un buen rato y luego nos levantamos y fuimos hasta el sof&aacute; de la terraza, a tomar una limonada y sentarnos juntos, a conversar como dos amigos, algo que sol&iacute;amos hacer desde peque&ntilde;os. Empezamos a recordar viejos tiempos, viejas an&eacute;cdotas, re&iacute;mos y lloramos, hasta que me confes&oacute; una cosa que me dej&oacute; pasmado:<\/p>\n<p>&#8211; Camila le confes&oacute; un d&iacute;a a mam&aacute;, hace ya unos a&ntilde;os, ella tendr&iacute;a 14 o 15, que estaba enamorada de ti. Que t&uacute; eras su figura paterna, s&iacute;, pero tambi&eacute;n su figura masculina. Representabas para ella al hombre de los sue&ntilde;os de una mujer, el que la llenaba de amor. Y algunas de sus amigas del colegio tambi&eacute;n estaban chifladas por ti, por buenmozo. Pero tambi&eacute;n por ser un padre a todo dar, porque eso es lo que siempre has sido para ella. Tal vez por eso est&aacute; comport&aacute;ndose as&iacute;, ante la ausencia de Miriam. Tendr&eacute; que conversar seriamente con ella.<\/p>\n<p>No supe que decirle, la verdad era que aquello me tom&oacute; desprevenido, pero me hizo recordar que Rosi tambi&eacute;n tuvo comportamientos un tanto extra&ntilde;os conmigo a esa misma edad:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Recuerdas cuando ten&iacute;as 13 a&ntilde;os, que te gustaba un chico del colegio, uno o dos a&ntilde;os mayor que t&uacute; y que quer&iacute;as aprender a besar, por si acaso &eacute;l se decid&iacute;a a hacerlo contigo? &iexcl;Para que no se decepcionara de ti!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Hay, que verg&uuml;enza, s&iacute;! &iexcl;Lo recuerdo, te ped&iacute; que me ense&ntilde;aras a besar, porque t&uacute; ten&iacute;as ya 23 y eras todo un experto en la materia, pensaba yo! Y me ense&ntilde;aste, fue incre&iacute;ble &ndash; me dijo, no sin cierta verg&uuml;enza reflejada en el rostro &ndash; &iexcl;T&uacute; fuiste mi primer beso, eso nunca se olvida!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Si, pero no fue tan sencillo, me parec&iacute;a inmoral, me preocupaba que pap&aacute; o mam&aacute; nos descubrieran porque pensaba que me echar&iacute;an de casa! Estuve unos cuantos d&iacute;as pens&aacute;ndolo, hasta que m&aacute;s pudieron tus caranto&ntilde;as que mis escr&uacute;pulos. Menos mal que ellos no lo supieron nunca.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eso crees t&uacute;! &iexcl;Mam&aacute; nos vio y estuvo a punto de intervenir, pero se dio cuenta que no era algo desviado, solo era una ayuda que te ped&iacute; como hermano mayor! Ella me lo dijo poco despu&eacute;s, nos estuvo observando durante d&iacute;as, pero no not&oacute; algo m&aacute;s y se qued&oacute; tranquila. Y me pidi&oacute; que no te dijera nada, para no avergonzarte. Mami era adivina, omnipresente, todo lo ve&iacute;a, todo lo sab&iacute;a, todo lo present&iacute;a. Y nos amaba con locura. A ti como hijo de su sangre y a m&iacute; como su chiquita&hellip; que linda era mi mami&hellip; snf&hellip; snffff&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Y t&uacute;, la discreci&oacute;n personalizada, nunca me dijiste nada &ndash; le solt&eacute; de pronto &ndash; no te pongas triste&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; me hizo prometerle no decirte nada y una promesa es una promesa. T&uacute; bien lo sabes &ndash; me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>De pronto se levant&oacute; del asiento, se sent&oacute; de lado sobre mis piernas y me abraz&oacute; con afecto:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Te quiero, hermano! T&uacute; y yo hemos tenido una buena vida juntos, siempre nos hemos querido y apoyado, como mami nos ense&ntilde;&oacute;. Aqu&iacute; estoy contigo y para ti, para lo que t&uacute; necesites. No te voy a abandonar. Si Miriam regresa, que yo creo que as&iacute; ser&aacute;, me alegrar&eacute; por ustedes y si no regresa, te ayudar&eacute; a continuar tu vida. T&uacute; eres para m&iacute; lo m&aacute;s grande de mi vida, junto con la loquita de mi hija. Y esa tambi&eacute;n te adora, solo que est&aacute; un poco tocada, pero es buena. Ya ver&aacute;s que se va a comportar como debe ser, de eso me encargo yo.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s, recibimos la invitaci&oacute;n a la Gala del Cacao, auspiciada por la Asociaci&oacute;n de Cultivadores de Cacao del pa&iacute;s. Era una reuni&oacute;n con cena incluida, para dos personas, donde se encontrar&iacute;an las personalidades m&aacute;s importantes del medio. No pod&iacute;a dejar de asistir, era de suma importancia para m&iacute;. La tarjeta dec&iacute;a &ldquo;Se&ntilde;or Ing. Alex Linares Fonseca y se&ntilde;ora&rdquo;, textualmente, pero a estas alturas, ya no ten&iacute;a se&ntilde;ora, o por lo menos no estaba disponible para acompa&ntilde;arme. Por ello, me plante&eacute; la posibilidad de pedirle a Rosi que me acompa&ntilde;ara. Esa noche lo habl&aacute;bamos y en eso apareci&oacute; Camila, quien, al enterarse de la conversaci&oacute;n, le rog&oacute; a su madre que la dejara asistir en su lugar. Quer&iacute;a a toda costa ser mi acompa&ntilde;ante esa noche. Ten&iacute;a mucha ilusi&oacute;n de asistir conmigo a un evento de esa naturaleza.<\/p>\n<p>Rosi y yo lo discutimos y me impuse sobre ella, para que Camila me acompa&ntilde;ara. Mi hermana me dijo que era un error, pero al final, acept&oacute;. No s&eacute; si se sinti&oacute; desplazada por su hija, pero la notaba disconforme.<\/p>\n<p>Camila se fue donde la modista que acostumbraban visitar ella y su madre y se hizo con un vestido color azul acero, a tono con sus ojos, muy ce&ntilde;ido al cuerpo y con un escote en V sensacional que dejaba poco a la imaginaci&oacute;n. La espalda descubierta hasta donde termina su territorio y unas aberturas laterales que casi dejaban ver la liguita de la tanguita, si es que llevaba alguna.<\/p>\n<p>Esa noche se arregl&oacute; cual estrella de cine, &ldquo;vestida para matar&rdquo;, con un collar de su madre que alguna vez yo le hab&iacute;a regalado, de zafiros azules verdosos a juego con los pendientes. Zapatos de tac&oacute;n de aguja de 10 cm. de alto, que me daban la impresi&oacute;n que se iba a caer desde esa altura, pero que le elevaban su escultural trasero de una manera sensacional. Un peinado que realzaba su linda carita y un maquillaje que la hac&iacute;a ver un poco mayor de sus tiernos 23 a&ntilde;os. Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n que no llevaba medias de nylon, iba solo con la piel de sus piernas doradas. Cuando sali&oacute; de su habitaci&oacute;n en mi casa, acompa&ntilde;ada de Rosi que la asist&iacute;a mientras se vest&iacute;a, me impresion&oacute;. Ni siquiera a su bella madre hab&iacute;a visto nunca tan hermosa.<\/p>\n<p>Subimos al autom&oacute;vil para dirigirnos al Hotel donde se llevar&iacute;a a cabo el evento y me sent&iacute;a elevado, tal vez por estar disfrutando plenamente de tan maravillosa compa&ntilde;&iacute;a. Llegamos al sitio y dejamos el auto en manos de un Valet Parking, le ofrec&iacute; mi brazo izquierdo y entramos. Las miradas de las personas que encontr&aacute;bamos por el camino la desvest&iacute;an a ella y me envidiaban a m&iacute;. Tomamos nuestro lugar en una de las mesas, bajo la tarjeta con mi nombre y encontramos a algunas parejas de personas del medio, todos ellos muy bien vestidos y sus acompa&ntilde;antes despampanantes, pero ninguna tan hermosa como mi Camila. Al presentarnos mutuamente, muchos pensaban que se trataba de mi esposa, tal vez un matrimonio de un hombre maduro con una jovencita, pero cuando aclaraba que se trataba de mi sobrina, ella frunc&iacute;a el ce&ntilde;o con disgusto. Pero, aun as&iacute;, pasamos una velada muy agradable, hasta que lleg&oacute; la hora del baile. Entonces la peque&ntilde;a fierecilla se desat&oacute; conmigo. &iquest;O contra m&iacute;? Me pidi&oacute; que bail&aacute;ramos una canci&oacute;n latina, movida y despleg&oacute; todos sus sensuales movimientos, de tal modo que se convirti&oacute; en el centro de atenci&oacute;n en la pista de baile. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, siempre fui m&aacute;s bien discreto al bailar, no me gustaba llamar la atenci&oacute;n, aun cuando soy bastante alto. Ella se mov&iacute;a en su elemento.<\/p>\n<p>Luego le toc&oacute; el turno a la m&uacute;sica lenta, boleros de anta&ntilde;o y entonces se prend&oacute; de m&iacute;, una mano detr&aacute;s de m&iacute; nuca y la otra sobre mi hombro. Embuti&oacute; su pelvis contra la m&iacute;a, dejando mucho espacio para las especulaciones. Me hizo suspirar en varias oportunidades y ella lo disfrutaba. En un momento dado, de acuerdo a la letra de una canci&oacute;n, coloc&oacute; su boca muy cerca de la m&iacute;a, como ret&aacute;ndome a besarla. No aguant&eacute; m&aacute;s, me separ&eacute; de ella, casi con brusquedad y la jal&eacute; del brazo hacia nuestra mesa. La sent&eacute; y le puse mi mejor cara de pocos amigos, mi &ldquo;cara de ca&ntilde;&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Esto no est&aacute; bien, Cami, no s&eacute; a qu&eacute; quieres jugar, soy tu t&iacute;o, casi tu padre, no tu conquista. No s&eacute; si te vestiste as&iacute; para deslumbrar a las dem&aacute;s personas o para mortificarme a m&iacute;. Pero lo lograste y estoy muy inc&oacute;modo contigo. Esto se acab&oacute;, ya nos vamos &ndash; le solt&eacute;, disgustado.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Pero tiito, porque te molestas conmigo, soy tu sobrina querida, la ni&ntilde;a de tus ojos, solo trataba de agradarte, nada malo! &iexcl;No nos vayamos, por favor! La estamos pasando tan bien&hellip; Mira, todos nos miran, somos la atracci&oacute;n de la noche. T&uacute;, el guapo hombre maduro, alto e impecablemente trajeado y yo la chica joven que te acompa&ntilde;a y que causa envidia a muchas mujeres que quisieran estar contigo. Es muy divertido&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Lo lamento, desde un tiempo para ac&aacute;, te la pasas haci&eacute;ndome sudar fr&iacute;o. Me parece una falta de respeto de parte tuya. Creo que fue un error traerte, deb&iacute; venir con tu madre.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Prefieres la compa&ntilde;&iacute;a de una vieja a la de una chica joven como yo? No te entiendo, tiito.<\/p>\n<p>&#8211; Tu mam&aacute; no es ninguna vieja, es una mujer madura y la m&aacute;s hermosa del mundo. Y se comporta mucho mejor que t&uacute;. Nos vamos, fin de la conversaci&oacute;n &ndash; y la tom&eacute; de la mano y me dirig&iacute; a buscar el auto para retirarnos a casa.<\/p>\n<p>Por el camino, no habl&aacute;bamos, pero ella no dejaba de mirarme y de sonre&iacute;r solapadamente. Parec&iacute;a disfrutar mi turbaci&oacute;n. No supe si se hab&iacute;a percatado, pero me ocasion&oacute; una erecci&oacute;n enorme, dif&iacute;cil de disimular. Esta ni&ntilde;a se estaba convirtiendo en un problema muy serio.<\/p>\n<p>Llegamos a casa y me dirig&iacute; a mi habitaci&oacute;n y cerr&eacute; la puerta por dentro. Para evitar&hellip;<\/p>\n<p>Al rato, ya acostado, sent&iacute; que alguien toc&oacute; la puerta:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qui&eacute;n es? &ndash; pregunt&eacute; con mal disimulado disgusto.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Soy yo, Rosi! &iquest;Puedo pasar? &ndash; me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la cama y le abr&iacute;, la dej&eacute; pasar y nuevamente cerr&eacute; por dentro. Se sent&oacute; en la cama, con su babydoll casi transparente color rosa y me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; te pas&oacute;, porque regresaron tan temprano? &iquest;Alg&uacute;n problema con la ni&ntilde;a? &ndash; quiso saber.<\/p>\n<p>&#8211; El comportamiento de Camila no es el de una ni&ntilde;a, me est&aacute; acosando, desde hace un tiempo a esta fecha. Me tiene nervioso. Tiene que parar ya. Soy su t&iacute;o, casi su padre, si se quiere. No puede hacerme esto &ndash; le dije a mi hermana.<\/p>\n<p>Ella se mostr&oacute; comprensiva conmigo, trat&oacute; de tranquilizarme acarici&aacute;ndome el cabello y jugando con mis manos, como hac&iacute;a desde peque&ntilde;a cuando quer&iacute;a mi atenci&oacute;n. Luego de un rato, me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Tienes sue&ntilde;o, quieres dormir ya? &ndash; a lo que respond&iacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres que me quede a dormir aqu&iacute; contigo, acurrucaditos o prefieres que me vaya a mi habitaci&oacute;n? &ndash; me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Yo me qued&eacute; extra&ntilde;ado de tal petici&oacute;n, hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que no dorm&iacute;amos as&iacute;, acurrucados, como ella mencion&oacute;. Eso solo pasaba cuando era muy ni&ntilde;a y hab&iacute;a noche de tormenta con truenos y rel&aacute;mpagos. Ella corr&iacute;a a mi habitaci&oacute;n y se lanzaba en mi cama, para que la protegiera. O cuando estaba embarazada y se sent&iacute;a muy sola, que me ped&iacute;a que la abrazara para poder dormir.<\/p>\n<p>&#8211; Esta noche no hay truenos ni rel&aacute;mpagos y tampoco est&aacute;s embarazada. &iquest;Por qu&eacute; esa petici&oacute;n? &ndash; le dispar&eacute; extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&#8211; Porque te noto muy afectado por el comportamiento de mi hija y creo que te hace falta un poco de cari&ntilde;o. Tal vez un buen abrazo y un poco de compa&ntilde;&iacute;a te permitan dormir mejor. Soy tu hermana, descuida, no voy a abusar de ti.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a raz&oacute;n, me sent&iacute;a muy falto de afecto, de verdadero cari&ntilde;o. Necesitaba un abrazo de esos que ella bien sab&iacute;a dar. Le hice espacio en la cama, del lado izquierdo y nos acostamos tipo cucharita. Me puse de lado sobre mi derecha y ella se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, puso su brazo izquierdo sobre mi vientre y el derecho detr&aacute;s de mi cabeza, me dio un dulce beso de buenas noches y nos dormimos.<\/p>\n<p>Al despertar por la ma&ntilde;ana, sent&iacute;a su respiraci&oacute;n justo tras mi cabeza, en mi cuello. Ten&iacute;a su pierna izquierda sobre la m&iacute;a y su mano muy cerca de mis genitales, demasiado cerca. Me volte&eacute; con sumo cuidado para no despertarla y me regode&eacute; un rato con su linda carita, esa que siempre ha tenido y con la que hace que la gente la ame. Era una mujer realmente hermosa y se encontraba en la plenitud de su vida.<\/p>\n<p>Mas tarde desayunamos juntos y la ve&iacute;a contenta, feliz. Le pregunt&eacute; c&oacute;mo se sent&iacute;a y me respondi&oacute; con una sola palabra:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&Uacute;til!<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;y eso?<\/p>\n<p>&#8211; Anoche estabas mal, disgustado con Camila, pero me acost&eacute; contigo y enseguida te dormiste. Estuve despierta un buen rato, observ&aacute;ndote, escuchando tu respiraci&oacute;n y poco a poco te fuiste tranquilizando. Eso me dice que te fui &uacute;til. Por eso estoy contenta &ndash; y me dio un piquito.<\/p>\n<p>La verdad, tener el apoyo de mi hermanita no ten&iacute;a precio&hellip;<\/p>\n<p>El domingo, temprano, Rosi sali&oacute; a ver a una amiga. Camila apareci&oacute; por mi casa como un torbellino, azorada y se sent&oacute; conmigo en la cocina a merendar un pedazo de tarta de ciruela que hab&iacute;a hecho su mam&aacute;. Se disculp&oacute; conmigo por los malos ratos y me obsequi&oacute; la mejor de sus sonrisas. Entonces:<\/p>\n<p>&#8211; Oye tiito, sabes que tengo una situaci&oacute;n en mi vida un tanto extra&ntilde;a. Necesito hablar con alguien sobre esto, pero no s&eacute; si mam&aacute; sea la persona indicada, porque es un asunto de pareja y ella jam&aacute;s ha tenido una. Al menos, que yo sepa. Solo me quedas t&uacute;, porque no tengo a nadie m&aacute;s y, bueno&hellip; t&uacute; eres mi papito, &iquest;no? Y adem&aacute;s tienes experiencia en vida de pareja&hellip; no s&eacute;, me da un poco de pena, pero creo que t&uacute; eres el &uacute;nico&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Ya, princesita, sabes que conmigo siempre puedes hablar de lo que necesites. A ver, cu&eacute;ntame&hellip; &#8211; le dije inocentemente, sin saber lo que me estaba preparando&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, para empezar por el principio, yo tengo una vida sexual activa&hellip; desde&hellip; c&oacute;mo te digo&hellip; desde los 16. Un vecino del edificio, un se&ntilde;or mayor que yo, que no te puedo decir su nombre, me desflor&oacute; despu&eacute;s de una fiesta, llegando a casa, pero fue porque yo quise. Con cond&oacute;n, porsia&hellip; desde entonces he tenido varias experiencias&hellip; con muchachos de mi edad y hasta con maduros como t&uacute;&hellip; Con ellos he hecho de todo, sexo oral, anal, normal, anormal, jejeje, etc. para no entrar en detalles que te puedan ruborizar&hellip; Algunos han sido dulces y respetuosos conmigo, otros no. Hasta que conoc&iacute; a Juan Luis, que realmente me impresion&oacute; por ser tan especial. Si, tiito, es muy especial, se gasta un ca&ntilde;&oacute;n que no le he visto a nadie m&aacute;s. Nos enamoramos y por eso casi que estamos viviendo juntos, desde hace ya un a&ntilde;o. &iquest;Lo sab&iacute;as?<\/p>\n<p>&#8211; Si, Cami, lo sab&iacute;a, tu mam&aacute; me lo hab&iacute;a contado. Yo no estuve muy de acuerdo, pero ella me hizo ver que ya eras mayor de edad y que ten&iacute;as derecho a escoger tu forma de vida. Yo sigo pensando que eres mi ni&ntilde;a y a veces no me doy cuenta que ya eres toda una mujer. Pero contin&uacute;a, por favor&hellip; &#8211; le coment&eacute; nerviosamente.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, &iquest;Por d&oacute;nde andaba? &iexcl;Ah, ya! Entonces estoy conviviendo con Juan Luis, quien me parece un tipo muy normal, pero claro, muy bien dotado, uffff. Sin embargo, &eacute;l solo me hace el amor de forma tradicional, no le gusta el sexo oral, de &eacute;l para mi o de mi para &eacute;l, tampoco el anal. No entiendo. Un tipo joven e inteligente, con tan buena herramienta, porque se gasta un pene de 18 cm., &iquest;Sabes? que cuando lo conoc&iacute; ten&iacute;a fama de ser todo un semental, que no quiera hacer esas supuestas &ldquo;cochinadas&rdquo; conmigo, no lo entiendo. &iquest;Ser&aacute; que es raro? &iquest;Ser&aacute; que debo preocuparme o ponerme exigente para que me cumpla? T&uacute; &iquest;qu&eacute; me dices&hellip;?<\/p>\n<p>&#8211; Bueno&hellip; me sorprendes&hellip; &#8211; no hallaba que decirle, su tranquilidad para tocar temas tan escabrosos, me dejaba pasmado. Su vocabulario soez y los comentarios tan procaces, me descolocaban &ndash; creo que deber&iacute;as hablar de eso con &eacute;l, tal cual como lo est&aacute;s haciendo conmigo. Solo &eacute;l podr&iacute;a explicarte su comportamiento.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad es que &eacute;l me hace muy feliz. Es un gran amante, me deja plenamente satisfecha cuando follamos, pero necesito variedad, fantas&iacute;a, no solo de pan vive la mujer&hellip; &iquest;No crees?<\/p>\n<p>En eso lleg&oacute; Rosi y la conversaci&oacute;n se trunc&oacute;, afortunadamente. Me par&eacute; a recibirla y le di un abrazo y un beso tan efusivo que le caus&oacute; mucha extra&ntilde;eza. Se me qued&oacute; mirando y le gui&ntilde;&eacute; un ojo. Camila, a su vez, me mir&oacute; con su carita de triunfo y nos dej&oacute; solos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; que me diste ese abrazo y ese beso tan significativo? &ndash; me pregunt&oacute; ni bien Camila sali&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Tu hijita, nuestra ni&ntilde;a, me estaba volviendo loco, para variar. Se sent&oacute; a conversar conmigo y mira ya como tengo de sudadas las manos. Es terrible &ndash; y le cont&eacute; la conversaci&oacute;n sostenida minutos antes con nuestra princesita.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, s&iacute;, es terrible, no s&eacute; qu&eacute; le pasa contigo, hermano. Me da la impresi&oacute;n que te est&aacute; sometiendo a un acoso sistem&aacute;tico. No s&eacute;&hellip; &#8211; a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si, creo que hay algo de eso. Ya, cuando la veo acercarse a m&iacute;, tiemblo. Se ha convertido en toda una mujer, hermosa a cual m&aacute;s, tiene un cuerpo que es un verdadero tormento para los hombres. Causa tantos estropicios como t&uacute; o m&aacute;s&hellip; es un pecado.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Un momento, yo no causo estropicios, no s&eacute; de qu&eacute; est&aacute;s hablando&hellip;jajaja&hellip;!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No, t&uacute; simplemente has dejado la faz de la tierra sembrada de corazones rotos, por donde pasas&hellip; jejeje&hellip; pero, ahora bien, hablemos en serio! &iquest;Qu&eacute; hay con Juan Luis, crees que sea cierto lo que dice de &eacute;l? &ndash; le pregunt&eacute; bastante extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute; qu&eacute; decirte, mi amor, porque yo a &eacute;l lo veo como un ejemplar masculino muy viril, arrollador. Hasta me doy cuenta que me tiene en la mira, a m&iacute;, que soy o ser&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a su suegra. Mira, es tanta la tensi&oacute;n sexual que existe entre nosotros dos que estoy segura que, si me resbalo, me coge sin miramientos. Y la verdad, no creo que a Camila le moleste si eso llegare a pasar&hellip; &#8211; me dijo, sin dudar&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, Rosi, cualquiera te tendr&iacute;a a ti en la mira, hasta yo, si no fueras mi hermana, pero me parece que lo que &eacute;l representa y lo que ella me cuenta, no compagina. Habr&aacute; que prestar m&aacute;s atenci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>All&iacute; dejamos el tema por los momentos.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a de fiesta nacional, el 12 de octubre, est&aacute;bamos en casa Rosi y yo descansando cuando lleg&oacute; Camila muy molesta. Parec&iacute;a que Juan Luis se hab&iacute;a enredado con una se&ntilde;ora y no le hab&iacute;a dicho nada a ella. Ellos ten&iacute;an una relaci&oacute;n muy abierta, pod&iacute;an acostarse con otros, pero con pleno conocimiento cada uno de la actividad del otro. Eso les funcionaba, pero cuando suced&iacute;a algo como esto, que parec&iacute;a un olvido, pero que tal vez ten&iacute;a piquete al rev&eacute;s, entonces Camila se arrechaba. Y verla en ese estado, era poco saludable. Se sent&oacute; a hablar con nosotros dos y descarg&oacute; all&iacute; toda su rabia, su impotencia. Rosi y yo tratamos de calmarla, pero ella segu&iacute;a explosiva.<\/p>\n<p>&#8211; Esa mujer me cont&oacute; hace una semana, que ella ten&iacute;a a un pavo que se la estaba cogiendo bien sabroso, por delante y por detr&aacute;s, que se la com&iacute;a toda, que era muy buenmozo y ten&iacute;a una verga descomunal. Enseguida pens&eacute; en Juan Luis, pero nada, no se tratar&iacute;a de &eacute;l, porque yo lo sabr&iacute;a, me lo hubiera dicho. Adem&aacute;s, por delante s&iacute;, pero &iquest;por detr&aacute;s? lo dudo. &iquest;Y com&eacute;rsela? &ndash; nos cont&oacute;, con l&aacute;grimas en los ojos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qui&eacute;n es esa mujer y por qu&eacute; piensas que est&aacute; con Juan Luis? &ndash; le pregunt&oacute; Rosi.<\/p>\n<p>&#8211; Es la promotora de Propiedad Horizontal del edificio nuestro, que est&aacute; vendiendo los tres apartamentos que quedaron a la muerte del constructor. Siempre nos vemos en el ascensor o en los pasillos y nos hemos empezado a tratar. Es muy buenamoza, como de tu edad, mami. Y el z&aacute;ngano de Juan Luis sabe que yo la conozco. Hace poco me dijo que ten&iacute;a un culo precioso y que le ten&iacute;a ganas. Ella nunca nos ha visto juntos, por eso no la culpo a ella. Y si eso es verdad, co&ntilde;o, a m&iacute; no me da por detr&aacute;s, ni me come nada&hellip; estoy arrecha &ndash; termin&oacute; diciendo y se fue a la piscina a mojarse.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, hermanita, &iquest;Recuerdas la conversaci&oacute;n que ella tuvo conmigo la semana pasada? Que supuestamente su novio no le hac&iacute;a algunas cosas&hellip; all&iacute; tienes, pues &ndash; le coment&eacute; a Rosi.<\/p>\n<p>&#8211; Si, mi amor, tienes raz&oacute;n, algo est&aacute; pasando. Voy a conversar con ella, all&aacute; en la piscina. Por favor, no intervengas, a ver que le saco &ndash; y se fue a buscarla para hablar.<\/p>\n<p>En la noche, cuando Camila ya estaba dormida, despu&eacute;s de mucho llorar, Rosi entr&oacute; en mi habitaci&oacute;n y se acost&oacute; a mi lado. Yo estaba leyendo, de forma que solt&eacute; el libro para prestarle atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, hermanito, aqu&iacute; hay algo extra&ntilde;o. Hablando Camila frente a ti, me dio la impresi&oacute;n que el motivo principal de su arrechera era que a la se&ntilde;ora &eacute;sta le daba por todos lados y a ella no. Pero en nuestra conversaci&oacute;n madre-hija, me dio la mosca que el asunto no iba por esos lados, sino por la falta de comunicaci&oacute;n. Parece que Juan Luis no le ha dicho nada y eso es lo que le molesta. Que, si se lo hubiera dado a saber, pues no le importar&iacute;a un comino, como en otras oportunidades ha sucedido. Me gustar&iacute;a que ma&ntilde;ana, con esta premisa, converses con ella a ver d&oacute;nde hace hincapi&eacute;. Es muy extra&ntilde;o &ndash; a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, ma&ntilde;ana, en cuanto encuentre un momento c&oacute;modo para m&iacute;, le pregunto. Recuerda que, para m&iacute;, conversar de estas cosas con ella se me ha hecho muy dif&iacute;cil &ndash; le ofrec&iacute;, a&uacute;n no convencido de hacerlo.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, mi amor y gracias&#8230; &iquest;Sabes? me gustar&iacute;a dormir contigo esta noche, si no te importa. Quisiera un abrazo de esos tuyos que me hacen mucha falta &ndash; me solicit&oacute; con su carita de ni&ntilde;a dulce, esa con la que siempre lograba de m&iacute; lo que se propon&iacute;a. No me qued&oacute; de otra que decirle:<\/p>\n<p>&#8211; Claro que s&iacute;, mi ni&ntilde;a consentida. Ya nos estamos acostumbrando a dormir juntos, abrazados, es muy sabroso, pero &iquest;te imaginas si mam&aacute; nos viera en esto? &ndash; le dije.<\/p>\n<p>Me mostr&oacute; su hermosa sonrisa, me dio un beso de las buenas noches en la frente y se coloc&oacute; por mi espalda, como acostumbraba &uacute;ltimamente. As&iacute; nos quedamos dormidos. Abrazados, felices y contentos.<\/p>\n<p>En la ma&ntilde;ana, luego de desayunar todos juntos, le ped&iacute; a Camila que me acompa&ntilde;ara a caminar por la zona. Me dijo que s&iacute; y se fue a cambiar de ropa, para ponerse unos leggins que no le dejaban nada a la imaginaci&oacute;n y un top ajustado que era un esc&aacute;ndalo. Lo &uacute;nico razonable en su vestimenta eran sus zapatos Adidas. Al observarla m&aacute;s detenidamente, me dio la impresi&oacute;n que ni siquiera llevaba pantaletas bajo los leggins. Nos fuimos a caminar y en un momento que consider&eacute; propicio, le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Cami, &iquest;Estas m&aacute;s tranquila esta ma&ntilde;ana? &iquest;Dormir te hizo bien?<\/p>\n<p>&#8211; Si, tiito, estoy un poco m&aacute;s tranquila, pero ese carajo me va a escuchar. Me arrechar&iacute;a mucho saber que a ella s&iacute; le da por todos lados y a m&iacute; no &ndash; me respondi&oacute; con firmeza.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces &iquest;Lo que verdaderamente te molesta no es el hecho de que est&eacute; con ella sin que t&uacute; lo sepas, sino que haga con ella lo que no hace contigo? &ndash; le pregunt&eacute; con mi mejor cara de pendejo.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad, no me importa mucho que est&eacute; con ella, no me va a dejar por eso, &eacute;l es m&iacute;o y esa mujer no me lo puede quitar ni queriendo. Pero me arrecha, si es que es verdad que le da por todos lados. Eso s&iacute; me molesta.<\/p>\n<p>&#8211; Yo creo que, si Juan Luis no te hace lo que a ti te gustar&iacute;a se deber&aacute; a que no le gusta y si no lo hace contigo, dudo que lo haga con otras. Tal vez sean faroles de esa mujer, para hacerte creer que est&aacute; con el gal&aacute;n de los helados &ndash; le propuse, a ver si me lo compraba.<\/p>\n<p>&#8211; No tiito, esa se&ntilde;ora estaba hablando en serio, se le notaba que el placer y la satisfacci&oacute;n eran totales. Estaba encantada con su macho &ndash; all&iacute; dej&eacute; el tema, continuamos con nuestra caminata y regresamos a casa.<\/p>\n<p>En la tarde, Camila se fue a casa de Juan Luis, a buscar pelea, supuse. Ya nos enterar&iacute;amos del resultado.<\/p>\n<p>En cuanto se fue, le coment&eacute; a Rosi lo conversado y llegamos a la conclusi&oacute;n que se trataba de dos posturas diferentes. Una ante m&iacute; y otra ante su madre, en la confianza de una conversaci&oacute;n madre-hija, que en ellas eran tan comunes y v&aacute;lidas. Eso me hizo pensar y mucho&hellip;<\/p>\n<p>El siguiente fin de semana lo pasar&iacute;amos los tres juntos en casa, tomando el sol al lado de la piscina, en familia.<\/p>\n<p>En un descuido de mi parte, vi que Camila se solt&oacute; el top del bikini y se qued&oacute; en tetas, topless le dicen. Estaba sentada en una tumbona al lado de su madre. Rosi no se hab&iacute;a percatado, porque ten&iacute;a los ojos cerrados. Me llam&oacute; para que le untara protector solar por la espalda. Yo me acerqu&eacute; con mi cara de asombro, pero no ten&iacute;a ganas de pelear con ella. Esa chica sab&iacute;a manipularme con sus miradas &ldquo;inocentes&rdquo; y sus caranto&ntilde;as. Me sent&eacute; a su lado y le dije que se pusiera boca abajo para untarle. Al terminar por la parte de atr&aacute;s, se volte&oacute; y me pidi&oacute; que siguiera por delante, a lo que le dije que no, que ella misma podr&iacute;a hacerlo:<\/p>\n<p>&#8211; Pero tiito, que te pasa, no voy a morderte. Anda, se buenito, sabes que te quiero mucho, mi osito&hellip; Muack, muack&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No voy a hacerlo Camila, ya est&aacute; bueno. Si quieres hacer topless, yo me voy al estudio a leer. Hasta luego &ndash; y me retir&eacute;. La tentaci&oacute;n era enorme, esa alocada chica sab&iacute;a c&oacute;mo calentar a un hombre, aunque fuera su t&iacute;o. Ten&iacute;a unas tetas perfectas, hermosas&hellip;<\/p>\n<p>Pas&eacute; el d&iacute;a lo m&aacute;s retirado posible de ella, hasta que sali&oacute; para reunirse no s&eacute; con qui&eacute;n. Esa noche regres&oacute; un poco tarde, pero sola y sobria. Se acost&oacute; a dormir sin hacer esc&aacute;ndalo y estuvo hasta media ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Al despertarse el domingo, nos encontr&oacute; a su madre y a m&iacute; en la piscina, ya desayunados y tomando el sol ma&ntilde;anero. Hac&iacute;a un lindo d&iacute;a. Regres&oacute; a su cuarto y se puso un bikini m&aacute;s peque&ntilde;o que el del d&iacute;a anterior, se sent&oacute; en su tumbona y me pidi&oacute; que le pusiera protector. Repet&iacute; la acci&oacute;n del d&iacute;a anterior y esta vez s&iacute; le di por el frente, por tener su sost&eacute;n puesto, aunque min&uacute;sculo. Pero mejor algo que nada.<\/p>\n<p>Poco rato despu&eacute;s de culminar con el protector, se levant&oacute; de la tumbona, se desnud&oacute; totalmente frente a m&iacute;, sonri&eacute;ndome como cuando era ni&ntilde;a y hac&iacute;a una travesura. Se unt&oacute; protector en los senos reci&eacute;n destapados y en su pubis y se acost&oacute; en la tumbona, al lado de su madre. Yo me qued&eacute; boquiabierto, sin decir palabra y volte&eacute; a mirar a Rosi y estaba dormitando. Me retir&eacute; nuevamente al estudio, a leer, pero no pod&iacute;a concentrarme. Ver aquella hermosa criatura totalmente desnuda ante m&iacute;, me descompuso.<\/p>\n<p>Dos horas despu&eacute;s, me acerqu&eacute; a la piscina nuevamente y cual ser&iacute;a mi sorpresa, ver a las dos mujeres, madre e hija en pelotas, tomando el sol. Rosi se hab&iacute;a destapado tambi&eacute;n. Se pic&oacute; con la hija, supuse. Fue demasiado para m&iacute;, fui a cambiarme y sal&iacute; a caminar. El resto del d&iacute;a lo pas&eacute; realmente molesto, inc&oacute;modo. Me sent&iacute;a manipulado en mi propia casa, por las dos personas m&aacute;s importantes de mi vida. No lo pod&iacute;a entender.<\/p>\n<p>Pasados unos pocos d&iacute;as, siguiente s&aacute;bado, Camila me llam&oacute; al celular para decirme que estaba furiosa con Juan Luis y que no quer&iacute;a verlo, pero que deseaba salir esa noche a bailar y tomarse unos tragos:<\/p>\n<p>&#8211; &hellip; y no tengo con quien salir, tiito lindo. &iquest;No te gustar&iacute;a sacarme esta noche, t&uacute; y yo solitos, para divertirnos sanamente? Te prometo que me porto bien, me visto recatada y no me paso de tragos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, mi ni&ntilde;a, t&uacute; eres una chica joven, yo soy un viejo ya, no creo que sea muy divertido salir conmigo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No seas tonto, tiito, t&uacute; no eres ning&uacute;n viejo! Eres un hombre maduro, buenmozo, atractivo. Adem&aacute;s, bailas muy rico, me consta. Y estas encerrado desde lo de Miriam, tienes que salir a divertirte un rato. Y si sales conmigo, la diversi&oacute;n est&aacute; garantizada &ndash; y mi peque&ntilde;a fierecita me convenci&oacute; para llevarla a bailar y a beber. Nuevamente ca&iacute;a en sus redes&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, te paso buscando a las 9, &iquest;Te parece? &ndash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, a esa hora estar&eacute; lista. Me voy a poner bien bonita, para que te sientas bien. Un beso, tiito lindo, te amo &#8211; y colg&oacute; la llamada.<\/p>\n<p>A las 9 llegu&eacute; al edificio y la llam&eacute; al celular para que bajara. Me respondi&oacute; que a&uacute;n no estaba lista, que subiera. As&iacute; que sub&iacute; y entr&eacute; al apartamento. La chica de servicio me pidi&oacute; que me sentara en la sala mientras la ni&ntilde;a sal&iacute;a y me ofreci&oacute; un caf&eacute;. Casi media hora despu&eacute;s sali&oacute; Camila, por fin. Estaba realmente preciosa, con un vestidito corto, a media pierna, abotonado por el frente, con los primeros sueltos para dejar escote, color verde lim&oacute;n, con unos zapatos, cintur&oacute;n y cartera de un verde m&aacute;s oscuro. El cabello suelto y poco maquillaje. No lo necesitaba. Al abrazarla, pude notar que no llevaba sost&eacute;n y entonces pens&eacute; que, de pronto, tampoco tendr&iacute;a pantaletas, pero no quise pasar mi mano por debajo de su cintura para comprobarlo. Empec&eacute; a preocuparme. Nos fuimos al carro, para ir a un restaurante nuevo, en un centro comercial del este de la ciudad, que ten&iacute;a a su lado una discoteca y al otro un piano bar. Una Triada.<\/p>\n<p>Llegamos al sitio y pedimos una mesa para dos, en un rinc&oacute;n tranquilo del local. Nos sentamos y pedimos unos tragos y la carta. Mientras mir&aacute;bamos las diferentes opciones, le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s disgustada con Juan Luis?<\/p>\n<p>&#8211; Si, tiito, muy disgustada. Lo que yo sospechaba, es cierto totalmente. El muy marrano le da a ella por todos lados y ella a &eacute;l, lo mismo. Confirmado. Estoy tan molesta que estoy pensando seriamente en mandarlo a la porra, definitivamente.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No te parece que deber&iacute;as calmarte y dejar pasar unos d&iacute;as, antes de tomar una decisi&oacute;n como esa? &ndash; le dije, con la esperanza de hacerla recapacitar. Lo consider&eacute; mi deber como su figura paternal.<\/p>\n<p>&#8211; Si, claro, por eso te ped&iacute; que me sacaras esta noche, para despejarme y relajarme. Para luego poder ver las cosas con m&aacute;s perspectiva &ndash; me solt&oacute;, como para darme sensaci&oacute;n de madurez.<\/p>\n<p>De seguidas ordenamos, comimos y luego pasamos a la disco, justo al lado. Nos sentamos en una poltrona curva, para dos, muy c&oacute;moda, con una mesita al frente, para las bebidas. Ordenamos un par de Etiqueta Negra de 12 a&ntilde;os y al poco salimos a bailar. Esta vez la fierecilla no se abalanz&oacute; sobre m&iacute;, fue m&aacute;s bien comedida. Bailamos unas 6 o 7 piezas muy rom&aacute;nticas, abrazados, pero con cierta distancia. Sin embargo, todo el tiempo la sent&iacute; suspirando, no sab&iacute;a si por gusto o disgusto. No lo pod&iacute;a dilucidar. La verdad, tener a una chica tan hermosa en mis brazos, empezaba a resultarme muy agradable, claro, se trataba de mi sobrina, pero era una mujer realmente atractiva&hellip; y ese perfume&hellip; y esa cinturita&hellip; sent&iacute;a sus pezones ara&ntilde;&aacute;ndome el pecho&hellip; bajaba la mirada y ve&iacute;a el valle entre sus dos maravillosas monta&ntilde;as, suculentas, tentadoras; tem&iacute; perder el control, por lo que le dije para sentarnos&hellip;<\/p>\n<p>Pasamos la velada bailando y conversando, sin demasiados apuros de mi parte, realmente se comport&oacute;. Aunque de cuando en vez sent&iacute;a que se frotaba contra mi pelvis, como quien no quiere la cosa, pero pon&iacute;a cara de inocente. Y yo de tonto, me com&iacute;a el cuento.<\/p>\n<p>Como a las 3 de la madrugada trat&eacute; de llevarla a su casa, pero me pidi&oacute; que fu&eacute;semos a la m&iacute;a, porque quer&iacute;a quedarse all&aacute;, cerca de m&iacute; y de su madre, para desayunar juntos al despertar. Por lo tanto, enfil&eacute; a mi casa y cuando entramos, para despedirnos hasta el d&iacute;a siguiente fui a darle el beso de las buenas noches y la muy traviesa movi&oacute; la cara y se lo di en los labios. Me sent&iacute; un poco m&aacute;s turbado que antes, cuando bail&aacute;bamos y de pronto me bes&oacute; en la boca. Realmente, me comi&oacute; la boca y luego me solt&oacute;, ya satisfecha. Y sin decir nada, se meti&oacute; en su habitaci&oacute;n y cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;. Al voltear, encontr&eacute; a su madre que estaba parada en la puerta de su habitaci&oacute;n, en babydoll, observ&aacute;ndonos. Me puse colorado, no supe si de la verg&uuml;enza o de la rabia. Me fui r&aacute;pidamente a mi habitaci&oacute;n y ella tras de m&iacute;, cuando fui a cerrar la puerta casi la golpe&eacute; con ella:<\/p>\n<p>&#8211; Hermano, no aprendes, esa ni&ntilde;a te est&aacute; acechando, como si fuese un depredador y t&uacute; su presa. Te tiene entre ceja y ceja y hasta que no te la montes, no va a dejarte en paz. Yo estaba durmiendo y al sentirlos llegar, me par&eacute; para observar. Ya no se trata de lo que yo piense o crea, es que lo acabo de ver.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; crees que debo hacer? Estoy muy disgustado con ella, me pidi&oacute; que la llevara a cenar y bailar para despejarse por la molestia que tiene con el novio, al principio dud&eacute;, pero me convenci&oacute; prometi&eacute;ndome que se portar&iacute;a bien. Toda la noche cumpli&oacute; regularmente, alg&uacute;n roce por aqu&iacute;, otro por all&aacute;, pero, en definitiva, bien, para tratarse de ella. Esa ni&ntilde;a desprende sensualidad por todos sus poros y entiendo que me escogi&oacute; de presa, no s&eacute; por qu&eacute; ni s&eacute; qu&eacute; hacer. No quiero ser grosero con ella, pero me va a tocar ponerla en su sitio.<\/p>\n<p>&#8211; Si, te va a tocar. Date una ducha fr&iacute;a para tranquilizarte y acu&eacute;state a dormir. Ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a&hellip; si quieres, me quedo contigo&hellip;, para darte cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, esp&eacute;rame acostada, que me voy a dar esa ducha fr&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>Me duch&eacute; con agua templada durante unos diez minutos, para calmar mi calor corporal y luego me acost&eacute; con la dulce Rosi que me esperaba acurrucada en mi cama. Si nuestra madrecita linda nos viera durmiendo juntos, se preocupar&iacute;a&hellip; pens&eacute;, pero yo ten&iacute;a la sensaci&oacute;n que eso era s&oacute;lo por cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Durante el desayuno familiar, no hablamos ni media palabra del asunto, pero luego en la terraza, tomando caf&eacute;, me solt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Camila, te voy a hablar como t&uacute; t&iacute;o, o tu padre, si prefieres, pero no como tiito. Te exijo compostura mientras hablo. Anoche sal&iacute; contigo para darte un respiro en tu situaci&oacute;n sentimental, me prometiste portarte bien y durante toda la noche lo hiciste, casi perfectamente, solo de vez en cuando algunos roces que bien s&eacute; que fueron intencionales, no casuales &ndash; aqu&iacute; ella me pel&oacute; los ojazos, con intenciones de protestar, pero con un gesto de mi mano, se lo imped&iacute; &ndash; te conozco cada d&iacute;a m&aacute;s. Ya no eres mi ni&ntilde;a linda, mi princesita, esa muchachita inocente que hasta hoy he querido como si fueses mi hija, no. Ahora eres toda una mujer, nada que ver con una ni&ntilde;a. Hermosa como tu madre, sensual a m&aacute;s no poder y muy taimada. Tambi&eacute;n grosera y vulgar. Si, no me mires as&iacute;&hellip; Eres un demonio de mujer&hellip; Y estoy muy disgustado contigo. Y tambi&eacute;n conmigo, por ser tan tonto y hasta inocente contigo. Has tratado de manipularme a tu antojo estos &uacute;ltimos meses, me hablas de cosas que me hacen ruborizarme como nunca nadie me lo hab&iacute;a hecho. Me llevas al vestidor de prueba de la tienda, para mostrarte desnuda ante m&iacute;, sin pudor alguno. Luego aqu&iacute; en la piscina, en mi casa, primero haces topless sin mi permiso y al d&iacute;a siguiente, nudismo. A cada instante, te rozas conmigo de manera sensual y hasta sexual. Has tratado de besarme en la boca en innumerables ocasiones y anoche, como te hab&iacute;as portado bien, cerraste con broche de oro &ndash; hice una pausa necesaria para respirar y ordenar mis ideas y continu&eacute; &ndash; estoy cansado de esto, siento que te burlas de m&iacute;, que me tienes como un pelele, que me manipulas a tu antojo. Y no soy un muchacho, te repito, soy tu t&iacute;o con todas las de ley, tu tutor. Soy tu figura paterna, por deseo de tu madre y m&iacute;o propio, porque siempre te he amado. Eres como mi hija y no puedo seguirte ni permitirte este juego. Se acab&oacute;. Quiero que te vayas a tu casa, inmediatamente y no regreses por aqu&iacute; hasta que est&eacute;s completamente segura que me vas a respetar. Es todo.<\/p>\n<p>Ella se me qued&oacute; mirando con una expresi&oacute;n de asombro y de tristeza a la vez, mir&oacute; a su madre y se levant&oacute; del sill&oacute;n. Fue a buscar sus cosas, se subi&oacute; a su carro y se march&oacute; en silencio. No hubo miradas de triunfo, ni sonrisas p&iacute;caras.<\/p>\n<p>&#8211; Rosi, eso no es todo. De un tiempo para ac&aacute;, desde que Miriam se fue, ha cambiado tu comportamiento para conmigo. Ahora eres m&aacute;s melosa que nunca, a veces siento que le sigues el juego a tu hija, no s&eacute;, quiz&aacute;s solo son percepciones err&oacute;neas m&iacute;as, pero me pides dormir conmigo, me abrazas, me acaricias. Siento que ahora te arreglas para m&iacute;, te vistes para m&iacute;, te maquillas para m&iacute;. Tus miradas hacia m&iacute; son distintas, m&aacute;s intensas. Cuando estamos en la piscina, en traje de ba&ntilde;o, siento y noto tus miradas insistentes hacia mi pelvis y adem&aacute;s, te desnudas frente a mi sin pudor alguno. Te mudaste aqu&iacute; conmigo para apoyarme, pero tengo la sensaci&oacute;n de que hay algo m&aacute;s de fondo en todo esto.<\/p>\n<p>La forma en que te abrazaste a mi anoche, me pareci&oacute; m&aacute;s sensual que cari&ntilde;osa. Te sent&iacute; acariciar mi piel con mucha intensidad. Dime, &iquest;Estoy alucinando, o tengo raz&oacute;n? &iquest;Estoy siendo injusto contigo? &iquest;Es que lo de tu hija me tiene fuera de quicio? Por favor, resp&oacute;ndeme&hellip;<\/p>\n<p>Rosi estaba p&aacute;lida, los ojos cristalinos, a punto de llorar. Retorc&iacute;a una punta de su blusa, nerviosa. No me sostuvo la mirada&hellip; me hab&iacute;a escuchado atentamente y su cara reflejaba la preocupaci&oacute;n que mis palabras le iban causando a medida que hablaba. De pronto, rompi&oacute; a llorar&hellip; desconsoladamente.<\/p>\n<p>&#8211; Hermanita, no quiero que llores, no es mi intenci&oacute;n lastimarte, pero necesito saber qu&eacute; es lo que est&aacute; pasando&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Snf&hellip; snf&hellip; No s&eacute; c&oacute;mo explicarte lo que me pasa&hellip; snf&hellip; yo misma a veces no lo entiendo&hellip; siempre has sido la persona m&aacute;s importante para m&iacute;. Mi hermano mayor, si&hellip; snf&hellip; snf&hellip; t&uacute; eres para m&iacute; lo m&aacute;ximo, un hombre noble, tierno, fuerte, mi protector, un padre para mi hija. Cuando snf&hellip; snf&hellip; qued&eacute; embarazada, t&uacute; te convertiste en mi apoyo. Mucho m&aacute;s que mami y papi. A veces sent&iacute;a que eras mi esposo y que esa criatura que estaba creciendo en mi vientre iba a ser nuestro hijo. Snf&hellip; snf&hellip; snffff&hellip; lo cierto es que&hellip; te amo, hermanito, te amo con toda mi alma. Siempre te he amado, desde que era una ni&ntilde;a. Desde que me sentabas en tus piernas para contarme cuentos. Desde que me ense&ntilde;aste a besar. T&uacute; has sido todo mi mundo desde que recuerdo &ndash; y comenz&oacute; a llorar de nuevo &ndash; snf&hellip;snf&hellip; snffff&hellip; Cuando decidiste casarte con Miriam, sent&iacute; un arrebato de celos terrible que solo mami not&oacute; y tuvo que jamaquearme duro para hacerme entrar en raz&oacute;n. Ella sab&iacute;a mi secreto, no porque yo se lo hubiera contado, no. Lo sab&iacute;a porque era maga, porque ten&iacute;a el don de adivinar. Tal vez alguna noche habl&eacute; dormida y me escuch&oacute;, no s&eacute;, lo cierto es que me he pasado la vida ocultando mis sentimientos, para no herir a papi y mami, pero especialmente a ti. Nos educaron con verdaderos principios y valores, con moralidad, por eso nunca te he dicho nada, porque pens&eacute; que me ver&iacute;as como un monstruo. Nunca me he enamorado de ning&uacute;n hombre, porque solo te amo a ti. Snf&hellip; snf&hellip; snffff&hellip; y ahora que Miriam se fue, me vine a estar contigo, porque no puedo vivir sin ti. Me entristece verte derrotado, solo, abandonado. Por eso me visto para ti, me arreglo para ti, porque t&uacute; siempre dices que soy bella, que soy esto o aquello. Solo deseo hacerte feliz. Ahora ya lo sabes todo, si quieres, me voy de tu casa y no regreso nunca m&aacute;s, pero&hellip; &#8211; me le qued&eacute; viendo, asombrado por su confesi&oacute;n. No sab&iacute;a que hacer, pero mi cuerpo me ped&iacute;a abrazarla, besarle los ojos, cargarla en mis brazos, no s&eacute;&hellip;, decirle que la amaba&hellip; s&iacute;, pero &iquest;De qu&eacute; forma la amaba? &iquest;C&oacute;mo hermano&hellip; o como hombre?<\/p>\n<p>&#8211; Mi princesa, mi hermanita linda, t&uacute; eres lo m&aacute;s importante en mi vida, desde que naciste. Siempre te he amado. Tal vez nunca he sabido que tipo de amor es el que te tengo, pero de que te amo, te amo, con toda mi alma. Necesito pensar, ordenar mis ideas, esto es muy fuerte&hellip; pero de aqu&iacute; no te vas. Esta es tu casa y te necesito conmigo, a mi lado, en nuestra empresa, juntos como hasta ahora. T&uacute; siempre has sido mi hogar. Cuando te veo se me alegra el d&iacute;a. No s&eacute; qu&eacute; tipo de amor sea el que siento por ti, pero solo s&eacute; que es inmenso. Ahora necesito tomarme una copa de vino y acostarme a pensar, quisiera emborracharme, no s&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y fui a la cocina a buscar una botella de Chateau tinto y dos copas, la descorch&eacute; y volv&iacute; a la terraza. Me sent&eacute; a su lado y serv&iacute; las copas y bebimos. Esa ma&ntilde;ana nos embriagamos all&iacute; sentados, juntos, abrazados. Borrachos&hellip; de amor.<\/p>\n<p>Pasamos casi una semana sobre ascuas, ella y yo. Ella, esperando mi definici&oacute;n. Yo, tratando de entender, de diseccionar mis sentimientos hacia ella. Inform&eacute; a la oficina que necesitaba unos d&iacute;as para arreglar unos asuntos personales y me dediqu&eacute; a caminar por los alrededores de mi casa, por la monta&ntilde;a. Me pasaba casi todo el d&iacute;a caminando, en contacto con la naturaleza&hellip; y pensando. Record&eacute; casi todos los momentos importantes de mi vida, desde que Rosi lleg&oacute; a ella y las evidencias no ment&iacute;an. Ella era lo m&aacute;s importante en mi vida, desde siempre. Claro, estaban por un lado mis viejitos queridos, los mejores padres que una persona pueda tener y por otro lado la mujer de la que me enamor&eacute; absolutamente y por eso me cas&eacute; con ella, Miriam, pero que, en este momento, no estaba conmigo, no estaba en mi vida.<\/p>\n<p>Mis mejores momentos, mis mejores recuerdos, los tristes tambi&eacute;n, siempre vinculados a Rosi, a mi princesa. Mi graduaci&oacute;n, la de ella, la muerte de nuestros padres; el nacimiento, el bautizo y la primera comuni&oacute;n de Camila, mi matrimonio, los cumplea&ntilde;os de todos nosotros, los triunfos empresariales, nuestras reuniones, siempre aparec&iacute;a la linda cara de Rosi.<\/p>\n<p>Rosa Mar&iacute;a, realmente, era mi hermana por adopci&oacute;n, no &eacute;ramos parientes consangu&iacute;neos. No exist&iacute;a v&iacute;nculo de sangre. Entonces, &iquest;habr&iacute;a incesto entre dos personas como nosotros? Yo no era abogado, sino ingeniero, pero evidentemente, por concepto, incesto es la Relaci&oacute;n sexual entre familiares consangu&iacute;neos muy cercanos o que proceden por su nacimiento de un tronco com&uacute;n. Y nosotros no cumpl&iacute;amos con la regla. Por lo tanto, amarnos entre Rosi y yo no ser&iacute;a una monstruosidad, ni siquiera un pecado, para lo que a m&iacute; me importaba esa estupidez. Con esa convicci&oacute;n y muchas m&aacute;s que no podr&iacute;a relatar ac&aacute;, por lo extensa que resultar&iacute;a tal exposici&oacute;n, regres&eacute; esa tarde de viernes a casa, a verla. La encontr&eacute; en su habitaci&oacute;n, tumbada en la cama, medio dormida. Entr&eacute;, me sent&eacute; a su lado y la levant&eacute;, para abrazarla:<\/p>\n<p>&#8211; Rosi, aqu&iacute; estoy&hellip; he estado pensando mucho, tal vez demasiado y he llegado a una conclusi&oacute;n, sin presiones de ning&uacute;n tipo, de nadie. T&uacute; y yo somos hermanos por adopci&oacute;n, no consangu&iacute;neos y siempre hemos estado juntos, en las buena y tambi&eacute;n en las malas. Ya muertos nuestros viejitos lindos, t&uacute; eres lo m&aacute;s grande e importante que tengo en la vida. T&uacute;, mi princesa y la loquita de Camila, mi princesita. Y te amo con toda mi alma. Si t&uacute; me amas como dices, aqu&iacute; estoy para ti, en cuerpo y alma. No s&eacute; si en p&uacute;blico, porque tenemos los mismos apellidos y somos hermanos de crianza, pero en privado ser&eacute; todo tuyo. Si te parece correcto, suficiente, si me aceptas, desde hoy ser&eacute; tu hombre y t&uacute; mi mujer. Te amo.<\/p>\n<p>Rosi se arrodill&oacute; en la cama de frente a m&iacute;, me tom&oacute; la cara entre sus manos y me bes&oacute;, al principio con mucho cari&ntilde;o, pero luego con mucha pasi&oacute;n&hellip; largamente&hellip; me dej&oacute; casi sin aliento. No habl&oacute; en mucho rato, pero no era necesario. Con su mirada, con su lengua y sus manos, me dijo todo lo que ten&iacute;a que decir. Esa tarde nos amamos intensamente, en descargo por todo el tiempo que nos hab&iacute;amos cohibido de hacerlo. Descubr&iacute; que m&iacute; Rosi era una mujer muy sensual, sumamente ardiente y entregada. Me llev&oacute; al cielo y me regres&oacute; a la tierra varias veces. Cuando ya no pod&iacute;amos m&aacute;s, luego de muchos orgasmos y varias eyaculaciones, me dej&oacute; sobre la cama y se recost&oacute; de mi pecho, para dormir abrazados, desnudos, sudados, pringados de fluidos masculinos y femeninos, olorosos a sexo y a amor.<\/p>\n<p>Al amanecer del siguiente d&iacute;a est&aacute;bamos derrengados pero felices.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos comenzado nuestra convivencia marital, m&iacute; Rosi y yo. Nos confesamos sentimientos que raramente personas comunes le confiesen a sus parejas. En mi lucha interna, hab&iacute;a establecido que mi amor por Miriam no hab&iacute;a desaparecido, que estaba en pausa, pero que, si ella regresaba a m&iacute; alg&uacute;n d&iacute;a, la recibir&iacute;a, porque lo que sent&iacute;a por ella era grande y fuerte. Que, sin embargo, mi amor por Rosi tambi&eacute;n era muy grande y que, si eso llegaba a pasar, estar&iacute;a en una encrucijada dif&iacute;cil de resolver. Pero ese r&iacute;o lo cruzar&iacute;a si llegaba a &eacute;l. Mientras tanto, Rosi era mi presente y tal vez mi futuro. Y quer&iacute;a hacerla lo m&aacute;s feliz posible. Ella lo val&iacute;a.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, se mud&oacute; definitivamente a mi casa. Dej&oacute; sola a Camila en el apartamento y con prohibici&oacute;n, por ahora de venir a mi casa. Hasta que aprendiera a respetarme.<\/p>\n<p>Por las noches, en casa, luego que las muchachas de servicio se retiraran a sus hogares, sol&iacute;amos desnudarnos y meternos en la piscina, con su agua climatizada, para relajarnos despu&eacute;s de un d&iacute;a de trabajo y hac&iacute;amos el amor all&iacute;, dentro del agua, o encima de una tumbona o en el sof&aacute; de la terraza, o en la cocina, o en la escalera&hellip; en fin&hellip; Rosi era una mujer espectacular. Un cuerpecito de Diosa Griega, peque&ntilde;a de estatura, pero con todos los componentes necesarios para hacerme feliz. Unas tetas de locura, con areolas grandes y rosadas, pezones grandes y suaves que se endurec&iacute;an al menor contacto. Una cinturita estrecha, soberbio trasero con nalgas en forma de pera, que, al verlo desde la perspectiva de una penetraci&oacute;n por detr&aacute;s, adquir&iacute;a forma de un magn&iacute;fico coraz&oacute;n invertido. Unas piernas talladas, su pubis perfectamente cuidado, con un corte muy sugerente, una vagina de ensue&ntilde;o, profunda y con m&uacute;sculos fuertes y desarrollados, con un gran cl&iacute;toris rosado enfundado en una especie de prepucio, unos labios externos grandes y jugosos y los internos escasos pero significativos. Su culito, un verdadero tesoro, el&aacute;stico, profundo, acostumbrado al disfrute.<\/p>\n<p>Hacerle el amor a semejante criatura se convirti&oacute; en un placer inconmensurable. Pensaba en ella todo el tiempo, mi vida social se convirti&oacute; en una tortura, porque me la pasaba con una erecci&oacute;n de circo. No nos saci&aacute;bamos f&aacute;cilmente, as&iacute; que ten&iacute;amos contacto en la ma&ntilde;ana al despertar, para empezar bien el d&iacute;a y en la noche al regresar, para disfrutar plenamente. Una noche cualquiera no terminaba antes de dos polvos. Ya por mi edad, no me sent&iacute;a en capacidad de m&aacute;s de dos, pero a veces ella aplicaba su magia y lograba que mi mejor amigo le respondiera. Lo m&aacute;s importante, nosotros no foll&aacute;bamos, no. Nosotros hac&iacute;amos el amor, que era muy diferente. Muy diferente.<\/p>\n<p>Un buen d&iacute;a, dos meses despu&eacute;s, luego de un polvo de leyenda, bueno, todos eran de leyenda con ella, Rosi me pidi&oacute; que le permitiera a su hija venir a casa para conversar. Le parec&iacute;a que ya la chica hab&iacute;a aprendido su lecci&oacute;n y que merec&iacute;a una oportunidad para el perd&oacute;n. Yo pensaba que estaba hablando desde su perspectiva maternal, pero como yo no sab&iacute;a c&oacute;mo decirle que no, ni de antes, ni ahora, acept&eacute;. Ten&iacute;a mis dudas, pero acept&eacute;. A Rosi nunca he podido negarle nada&#8230;<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el viernes y en la noche se present&oacute; en casa, sola. Se le ve&iacute;a serena, vestida con cierto recato, m&aacute;s mujer.<\/p>\n<p>Me dio un beso en la mejilla, luego abraz&oacute; y bes&oacute; a su madre y se sent&oacute; en la poltrona frente a nosotros. Me miraba fijamente a los ojos, sin parpadear siquiera y luego a los ojos de Rosi. Se turnaba. Al fin, luego de un rato en silencio los tres, me pidi&oacute; que la perdonara:<\/p>\n<p>&#8211; De verdad lo siento, t&iacute;o. S&eacute; que me he comportado muy mal contigo, que no te merec&iacute;as eso de m&iacute;. Fui una loca desatada, vulgar, grosera&hellip; me arrepiento de lo que te hice. Perd&oacute;name, por favor.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; lo hiciste? Necesito saber, para comprender porque mi ni&ntilde;a linda, mi hija, se transform&oacute; de pronto en eso que has sido en los &uacute;ltimos meses. &iquest;Fue por algo que te hice o dije? &iquest;fue mi culpa? Necesito saberlo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;o, me voy a confesar ante ustedes dos, porque no solo necesito tu perd&oacute;n, sino el de mi mami tambi&eacute;n. Se que los lastim&eacute; a ambos.<\/p>\n<p>Desde que era una ni&ntilde;a me he sentido atra&iacute;da por ti. Siempre te he admirado, como hombre&hellip; Cuando me desarroll&eacute; y me convert&iacute; en mujercita, empec&eacute; a sentir un gran deseo por ti. Me sent&iacute;a enamorada, me sent&iacute;a en el cielo cuando estaba contigo, cuando me cargabas, me abrazabas, me dabas besos y caricias&hellip; Puede que te parezca enfermizo, pero era mi realidad&hellip; T&uacute; eres mi t&iacute;o, el hermano de mi mam&aacute;, hasta mi padre eres, que hubiera deseado que realmente lo fueras, biol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n eres para m&iacute; el hombre so&ntilde;ado&hellip; &#8211; hizo una pausa y luego continu&oacute; &#8211; Mi relaci&oacute;n con mi t&iacute;a Miriam nunca fue buena, porque ella ten&iacute;a lo que yo deseaba. Nunca se comport&oacute; mal conmigo, al contario, siempre fui yo la que se comport&oacute; horrible con ella. Cuando Miriam se fue, me volv&iacute; como loca, te vi triste, solo y pens&eacute; que era mi oportunidad, que yo pod&iacute;a llenar ese vac&iacute;o en tu vida, en tu coraz&oacute;n, en tu cuerpo. Y me propuse hacer lo que fuera necesario para hacerte m&iacute;o. Me puse muy loca, pero es que trataba de conquistarte, de volverte loco por m&iacute;&hellip; Quer&iacute;a que me desearas, que me tomaras, que me hicieras el amor. Quer&iacute;a ser tuya.<\/p>\n<p>Lo de Juan Luis fue casi todo mentira, nuestra relaci&oacute;n es maravillosa, &eacute;l me hace todo lo que yo deseo y m&aacute;s. Pobrecito, lo malpuse con ustedes. Pero lo hice para poder tener tema de conversaciones &iacute;ntimas y sensuales contigo. Quiz&aacute;s buscaba que t&uacute; te atrevieras a darme lo que yo te dec&iacute;a que me faltaba con &eacute;l.<\/p>\n<p>Juan Luis se convirti&oacute; en mi c&oacute;mplice, contra su voluntad, porque nunca estuvo de acuerdo conmigo en lo que hice, pero se prest&oacute; porque me ama y es incondicional conmigo. Me le impuse, todo por si acaso t&uacute; o mami llegaban a hablar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Me he dado cuenta que te trat&eacute; mal, que no merec&iacute;as mi acoso, me comport&eacute; como una zorra barata. Estuve muy equivocada, pero es que te amo demasiado. Juan Luis me ha estado ayudando mucho, me habla con cari&ntilde;o, me explica que hay cosas en la vida que son inalcanzables, que no se puede tener todo lo que se desea, en fin, trata de hacerme comprender que lo m&iacute;o es una obsesi&oacute;n m&aacute;s que amor verdadero. Y vamos bien, por buen camino. Creo que el choque me lo diste cuando me botaste de tu casa y de tu vida. La he pasado mal, pero aqu&iacute; vamos tratando de levantar cabeza.<\/p>\n<p>Por favor, perd&oacute;nenme.<\/p>\n<p>Rosi y yo nos miramos a los ojos durante un buen rato. Ella estaba rendida ante su hija, pero yo a&uacute;n ten&iacute;a mis dudas, no estaba seguro de su total sinceridad y no quer&iacute;a caer por inocente. Sin embargo, ante los apretones de mano que me daba Rosi, entend&iacute; que deb&iacute;a &ldquo;perdonarla&rdquo;, as&iacute; que:<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, hija, ambos te perdonamos. Volvamos a ser una familia unida, como siempre. Seguir&eacute; en mi papel de t&iacute;o, de cuasi padre para ti y tu de mi sobrina, mi ni&ntilde;a, no importa que ya seas una mujer. Pero te exijo respeto. Te tratar&eacute; con cari&ntilde;o, como siempre, pero no te permitir&eacute; nunca m&aacute;s que me manipules. &iquest;Est&aacute; claro, para ambas?<\/p>\n<p>&#8211; Si, tiito, gracias, te quiero &ndash; respondi&oacute; Camila.<\/p>\n<p>&#8211; Y ahora soy yo la que debo comentarte algunas cosas que han sucedido por estos lados, en tu ausencia &ndash; le dijo Rosi y se sent&oacute; m&aacute;s recta en el sof&aacute;, con las piernas juntas y los dedos entrelazados, se&ntilde;al inequ&iacute;voca en ella de que ten&iacute;a que hablar de algo dif&iacute;cil, escabroso. As&iacute; fue como le cont&oacute; todo lo relacionado a nuestra nueva situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La cara de Camila era un verdadero poema, sus labios se despegaron y parec&iacute;a que se le iba a salir la baba. Cuando al fin su madre termin&oacute; de contarle todo, se recost&oacute; en la poltrona y junt&oacute; sus manos como tapando su nariz y boca, con los ojos casi desorbitados. De pronto, rebot&oacute; del asiento y se lanz&oacute; a los brazos de su madre, la abraz&oacute;, la bes&oacute; en la cara y se soltaron ambas a llorar. Luego, con cierto temor patente en su mirada, poco a poco, se dirigi&oacute; a m&iacute; para tambi&eacute;n abrazarme. Se lo permit&iacute; con recelo, pero le di un abrazo cordial.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; del sof&aacute; y me excus&eacute; para irme al estudio y dejarlas solas. Ten&iacute;an mucho de que conversar, chismear. Esas dos mujeres siempre estuvieron muy compenetradas, no importaban las circunstancias. Madre e hija y, adem&aacute;s, amigas.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde cenamos juntos, en casa, pero comida solicitada al restaurante cercano y al finalizar Camila se despidi&oacute;, aduciendo que su novio la esperaba ansioso.<\/p>\n<p>El resto de la noche se lo dedicamos al amor.<\/p>\n<p>Amaneci&oacute; el s&aacute;bado y despu&eacute;s de desayunar, a media ma&ntilde;ana, aparecieron por casa Camila y Juan Luis. Muy abrazados y felices y contentos. A Juan Luis la noticia de lo conversado en la noche le alivi&oacute; mucho. Me coment&oacute; que eso devolv&iacute;a a su chica a la tranquilidad, porque ya Camila no iba a pretender acostarse con su t&iacute;o por ser &eacute;ste propiedad de su madre. Eso era algo que no se permitir&iacute;a jam&aacute;s.<\/p>\n<p>A partir de entonces, en nuestro entorno exclusivo, Rosi y yo con Camila y Juan Luis viv&iacute;amos nuestros idilios. En nuestra casa nos reun&iacute;amos los fines de semana para pasarla bien, juntos, en familia. Nuestra burbuja particular. En alguna oportunidad pasamos un fin de semana en Aruba, otro en Curazao y dos veces en Margarita, las dos parejas juntas.<\/p>\n<p>Como medida de precauci&oacute;n, para evitar que nuestro romance fuese notorio, nos permit&iacute;amos algunas salidas con otras personas. Ella aceptaba algunas invitaciones a salir, como era su costumbre y hasta lleg&oacute; a echar alg&uacute;n polvo casual. Por mi parte, alguna que otra vez sal&iacute; con cierta se&ntilde;ora muy amable que me hac&iacute;a click, pero todo era por mantener apariencias.<\/p>\n<p>Un jueves de mucho trabajo, con clientes por atender y mucho ajetreo en la oficina, pude darme cuanta que mi secretaria, Dalia, estaba muy nerviosa. La llam&eacute; a mi despacho para averiguar de que se trataba, pero no me dijo nada que ameritara ese comportamiento tan inusual en ella. Lo dej&eacute; as&iacute;, pens&eacute; que ser&iacute;a algo muy personal que no quer&iacute;a compartir conmigo.<\/p>\n<p>El viernes por la tarde regres&eacute; a casa temprano, a eso de las cuatro, para meterme a la piscina a relajarme un poco, despu&eacute;s de una semana de trabajo agotador. Luego me dar&iacute;a una ducha y cenar&iacute;a algo liviano antes de acostarme a dormir. Rosi saldr&iacute;a esa noche con uno de sus tantos pretendientes, otro pobre individuo que esa noche ser&iacute;a utilizado y luego desechado. Me puse una bermuda y cuando me dirig&iacute;a a la piscina, son&oacute; el timbre. Abr&iacute; la puerta y me qued&eacute; de piedra&hellip; Era Miriam. Pero no la Miriam que diez meses antes hab&iacute;a salido por esa puerta. No. Esta Miriam que ve&iacute;a parada ante m&iacute; era aquella con la que me cas&eacute; 17 a&ntilde;os atr&aacute;s. Me parec&iacute;a estar alucinando:<\/p>\n<p>&#8211; Hola Alex, &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Puedo entrar? &ndash; me dijo al verme congelado frente a ella.<\/p>\n<p>&#8211; Yo, este&hellip; Claro, pasa, estas en&hellip; tu casa&hellip; &#8211; y ni siquiera me apartaba para dejarle paso. Estaba congelado&hellip;<\/p>\n<p>Ella me movi&oacute; un poco para poder entrar, me tom&oacute; de la mano y se dirigi&oacute; conmigo a la terraza. Una vez all&iacute;, se quit&oacute; el vestido, el sost&eacute;n, la pantaleta y los zapatos y qued&oacute; ante m&iacute; en pelotas, como vino al mundo:<\/p>\n<p>&#8211; Esta es la nueva Miriam, logr&eacute; lo que me propuse y estoy aqu&iacute; para mostr&aacute;rtelo. Necesito que me veas, que me escudri&ntilde;es a total satisfacci&oacute;n. He trabajado mucho y muy duro durante estos diez meses para lograr algo que espero te satisfaga.<\/p>\n<p>Yo la miraba alelado, sin saber si estaba so&ntilde;ando o alucinando. No hab&iacute;a bebido, no pod&iacute;a ser&hellip; ella se dio una lenta vuelta, para mostrarse en todo su esplendor. Una mujer exquisita, como la recordaba de nuestros inicios. Al fin espabil&eacute; y la tom&eacute; de la cara, de su ment&oacute;n y la bes&eacute;. Bes&eacute; sus labios con cari&ntilde;o, con ternura, al principio, luego con pasi&oacute;n. Met&iacute; mi lengua en su boca, ella la suya en la m&iacute;a y no s&eacute; por cuanto tiempo estuvimos as&iacute;, hasta que me tom&oacute; de la mano y se dirigi&oacute; a la escalinata del principio de la piscina y entramos en ella, lentamente. Nos fuimos a su rinc&oacute;n preferido, donde las matas casi entran al agua y all&iacute; seguimos bes&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>La descubr&iacute; entregada como la recordaba, explosiva, ardiente. Se enrosc&oacute; en mis piernas, con el agua al cuello y me abraz&oacute; y bes&oacute; con fuerza, con pasi&oacute;n, con furia, con&hellip; amor. Durante mucho rato, no sabr&iacute;a cu&aacute;nto, estuvimos all&iacute; como dos enamorados que se reencuentran. El mundo no exist&iacute;a a nuestro alrededor, &eacute;ramos solo nosotros dos.<\/p>\n<p>Cuando pude respirar con normalidad, salimos de la piscina, nos secamos nuestros cuerpos y la tom&eacute; en mis brazos, para llevarla a nuestra habitaci&oacute;n. La puse en la cama, con gentileza y me sub&iacute; sobre su cuerpo. Hicimos el amor como nunca antes, parec&iacute;amos dos desesperados por entregarnos cada uno al otro. Ella tuvo tres orgasmos maravillosos, como no recordaba otro y yo eyacul&eacute; como cuando era un adolescente, potente y caudaloso. Al terminar, est&aacute;bamos tirados en la cama, satisfechos de placer&hellip; y de amor.<\/p>\n<p>Fue entonces que conversamos:<\/p>\n<p>&#8211; El jueves, temprano en la ma&ntilde;ana, llam&eacute; a tu oficina para hablar con Dalia, tu secretaria. Le pregunt&eacute; si estabas y me dijo que si, que me comunicaba. Le ped&iacute; que no, solo quer&iacute;a saber si ibas a estar en casa el viernes por la noche. Ella me dijo que tal vez te ir&iacute;as a casa como a las cuatro, porque estabas cansado de una semana muy ajetreada. Tambi&eacute;n le pregunt&eacute; por Rosi y me dijo que estaba en su oficina. Le pregunt&eacute; si sab&iacute;a si iba para la casa contigo y me respondi&oacute; que no, que esa noche del viernes iba a salir a cenar con alguien. De esa forma supe a qu&eacute; hora venir. Quer&iacute;a encontrarte solo&hellip; hoy precisamente se cumplen diez meses que me fui. Le ped&iacute; a Dalia que no dijera nada de mi llamada, le rogu&eacute; que me lo jurara. Por favor, no la culpes de desleal, me lo deb&iacute;a &ndash; me coment&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No te preocupes, no habr&aacute;n represalias. Estoy asombrado, mi amor. Cuando te vi en la puerta me qued&eacute; congelado, no pod&iacute;a creer lo que mis ojos ve&iacute;an. Estas tan hermosa como te recuerdo de cuando nos casamos. Y lo que acabamos de hacer, no s&eacute; si ser&aacute; por el tiempo que no lo hac&iacute;amos, pero fue el mejor polvo de mi vida, te lo juro &ndash; le dije con el coraz&oacute;n en la mano.<\/p>\n<p>&#8211; Fue duro, Alex, muy duro. Orlando, mi sobrino, se acababa de graduar del postgrado de Endocrinolog&iacute;a y me prometi&oacute; que me llevar&iacute;a donde una profesora de &eacute;l, contempor&aacute;nea m&iacute;a, que hab&iacute;a pasado por una situaci&oacute;n parecida a la m&iacute;a. No pod&iacute;a tener hijos, se deprimi&oacute; y empez&oacute; a engordar. Lleg&oacute; a pesar 110 kg., una mujer que pesaba 50 cuando se cas&oacute;. Pero se decidi&oacute; a hacer el postgrado de Endocrinolog&iacute;a y aprendi&oacute;. Luego experiment&oacute; con ella misma y logr&oacute; excelentes resultados. Esa doctora me atendi&oacute;, me someti&oacute; a un tratamiento exhaustivo, de alto nivel, algo costoso, que deb&iacute;a seguir estrictamente, acompa&ntilde;ado de ejercicios diarios y, sobre todo, de masajes corporales. Tuve que recurrir a tu contador, como me ofreciste, para cubrir los gastos. Orlando se mud&oacute; conmigo al apartamento de la playa, compramos los aparatos que la doctora me recomend&oacute; para ejercitarme y &eacute;l personalmente me someti&oacute; a los masajes corporales dos veces al d&iacute;a, de lunes a domingo. A las 5 am, antes de salir para el hospital y a las 6 pm al regresar. Media hora de masajes totales cada vez, para lograr que la piel estirada por el sobrepeso se fuese adecuando a la p&eacute;rdida de masa corporal, paulatinamente. Se convirti&oacute; en un capataz, solo le falt&oacute; el l&aacute;tigo, pero le estoy altamente agradecida, sin su tenacidad no lo hubiera logrado. Lo adoro por eso. Han sido diez meses de mucho sacrificio, de mi parte y de la de &eacute;l tambi&eacute;n. Duro, pero aqu&iacute; tienes el resultado. Creo que te gust&oacute;, por la forma en que me miraste y sobre todo por la manera en que me hiciste el amor hace un momento. Para m&iacute; tambi&eacute;n fue el mejor polvo que puedo recordar &ndash; me inform&oacute; y luego se ech&oacute; a llorar.<\/p>\n<p>La abrac&eacute; y le dije que la amaba y que le estaba realmente agradecido del esfuerzo que hab&iacute;a realizado y la admiraba por ello. Vali&oacute; la pena, desde mi punto de vista:<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, Miriam, aqu&iacute; estas de nuevo, en tu casa. Bienvenida a mi vida, nuevamente &ndash; le dije, con total honestidad.<\/p>\n<p>&#8211; Si me aceptas, con gusto regreso a tu vida. Por eso me fui, para recuperarme para ti y por eso estoy aqu&iacute;, ahora, pero&hellip; tengo una condici&oacute;n para volver a tu vida. Es algo que no estaba en mis c&aacute;lculos, no fue premeditado, pero sucedi&oacute; y estoy atada a eso. No s&eacute; si est&eacute;s preparado para algo as&iacute;, pero tengo que ser honesta. Si no lo puedes aceptar, tendr&eacute; que irme para siempre&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Me estas matando de la intriga. No te voy a dejar ir de nuevo, no importa lo que sea. Te amo con toda mi alma, no puedo darme el lujo de perderte.<\/p>\n<p>&#8211; Pues&hellip; se trata de Orlando. A &eacute;l le debo todo lo que logr&eacute;. Se mud&oacute; conmigo para poder hacerlo y ya entender&aacute;s que someterme a los masajes, totalmente desnuda, pues&hellip; no somos de palo. Siempre lo he amado, es mi sobrino y ahijado, lo adoro y &eacute;l a m&iacute;. Soy su t&iacute;a preferida y aunque estaba gorda y fea, terminamos haciendo lo que es considerado prohibido entre t&iacute;a y sobrino, pero&hellip; lo hicimos. No tuvo ascos conmigo. Desde entonces somos amantes y no puedo dejarlo a un lado. Ser&eacute; tu esposa, te ser&eacute; fiel en todo sentido, salvo&hellip; pero &eacute;l seguir&aacute; siendo mi amante. Esa es mi condici&oacute;n. No es negociable&hellip; &ndash; me qued&eacute; nuevamente paralizado. Miriam hab&iacute;a cambiado radicalmente. No era solo su cuerpo, tambi&eacute;n su psiquis. Esto del amante, jam&aacute;s me lo hubiera dicho as&iacute;, de frente, hace un a&ntilde;o. Pero&hellip; yo tambi&eacute;n ten&iacute;a mi condici&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Miriam, yo tambi&eacute;n tengo una condici&oacute;n. Tal vez te asombres, pero ya que t&uacute; eres tan clara conmigo, yo debo hacer lo mismo contigo. Estos &uacute;ltimos meses, t&uacute; ausente, Rosi estuvo conmigo. Y no es simplemente la compa&ntilde;&iacute;a de mi hermana. No, Rosi es mi amante. Solo pas&oacute;. Mi tristeza y soledad, su secreto de toda la vida&hellip;, solo sucedi&oacute;. Y la amo con toda mi alma, como hermana, que ya lo sab&iacute;as y como mujer, que te estas enterando ahora. Ella no es de mi sangre, fue adoptada por mis padres, as&iacute; que t&eacute;cnicamente no es incesto, pero es mi hermana de crianza. Te amo a ti, con todo mi coraz&oacute;n, Dios es mi testigo y quiero que regreses a mi vida, pero no podr&eacute; dejar fuera a Rosi, porque tambi&eacute;n la amo. Tu no podr&aacute;s dejar fuera a Orlando, as&iacute; que tendremos que vivir con eso. Yo&hellip; lo&hellip; acepto &ndash; y me qued&eacute; a la expectativa&hellip;<\/p>\n<p>Miriam me mir&oacute; fijamente a los ojos y me pidi&oacute; que esper&aacute;semos a ma&ntilde;ana para definir nuestra situaci&oacute;n. Ella llamar&iacute;a a Orlando para que viniera ma&ntilde;ana a almorzar con nosotros, en casa y me pidi&oacute; que hiciera lo mismo con Rosi, para enfrentarnos todos y saber a qu&eacute; atenernos. Reflexion&eacute; un poco al respecto y acept&eacute;.<\/p>\n<p>Esa noche, a partir de ese momento, fue diferente. Mucha pasi&oacute;n, mucho amor, pero tambi&eacute;n hubo un ba&ntilde;o de realidad, de conocimiento de la existencia de otra persona en el coraz&oacute;n de cada uno de nosotros. Hicimos el amor otra vez, de la forma que tanto nos gustaba, yo sentado en el sof&aacute; de nuestra habitaci&oacute;n y ella cabalg&aacute;ndome, nuestros cuerpos frente a frente, con movimientos lentos, caricias y besos, con mucho amor, con ardor, pero sin frenes&iacute;. Duramos m&aacute;s de media hora as&iacute;, ella logr&oacute; cuatro orgasmos de locura antes que yo me volcara en su maravillosa vagina con todas mis ansias. Y quedamos rotos de tanto amor, abrazados en el sof&aacute;, todav&iacute;a conectados genitalmente, hasta que la naturaleza nos llam&oacute; al ba&ntilde;o. Despu&eacute;s nos acostamos y, abrazados como dos amantes satisfechos, nos quedamos dormidos hasta el amanecer.<\/p>\n<p>Despert&eacute; al amanecer y autom&aacute;ticamente mir&eacute; a la maravillosa hembra que yac&iacute;a a mi lado, a&uacute;n dormida, pero con una sonrisa en la cara. Se ve&iacute;a bella, preciosa, estupenda en su total desnudez. Me levant&eacute; para ir al ba&ntilde;o, pues me estaba reventando y en eso ella tambi&eacute;n despert&oacute;. Continuaba sonre&iacute;da, graciosa, parec&iacute;a feliz:<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as, mi amor, &iquest;C&oacute;mo amaneces? &ndash; le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien, feliz despu&eacute;s de los agotadores acontecimientos de ayer &ndash; me respondi&oacute; con una mirada sincera.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ayer acordamos llamar a Orlando y Rosi, para que se nos unan hoy y establecer nuestro nuevo orden, &iquest;Cierto? &ndash; le propuse.<\/p>\n<p>&#8211; Si, mi amor, as&iacute; es&hellip; despu&eacute;s de ducharme, lo llamo &ndash; y se levant&oacute; para ir al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo, por mi parte, tendr&iacute;a que esperar unas horas para llamar a Rosi, puesto que anoche hab&iacute;a salido de parranda y deb&iacute;a estar dormida y hasta enrratonada. As&iacute; las cosas, me met&iacute; a la ducha con Miriam, para empezar bien el nuevo d&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego de un ba&ntilde;o bastante alegre, con jab&oacute;n, caricias y otras cosas, salimos a vestirnos, pero nos quedamos mirando y de pronto, de com&uacute;n acuerdo, nos tiramos sobre la cama. Esta vez no hicimos el amor como anoche, en su lugar follamos. Si, me la tir&eacute; como en nuestros mejores tiempos, con mucha pasi&oacute;n, con fuego de parte y parte. En medio del juego, le met&iacute; un dedo por el ano y se estremeci&oacute;. Tanto que enseguida me pidi&oacute; que la enculara, por lo que de inmediato le prepar&eacute; el orto para la inminente invasi&oacute;n. Tom&eacute; aceite de beb&eacute; para acariciarla en su entrada posterior, para luego introducir ya esta vez dos dedos de primera. Los mov&iacute; con suavidad hasta comprobar que iba dilatando y entonces met&iacute; un tercero. Ese gentil ano de mi esposa empezaba a expandirse, para acoger mi penetraci&oacute;n, que por dem&aacute;s ser&iacute;a profunda. Me coloqu&eacute; un cond&oacute;n, r&aacute;pidamente y lo introduje por etapas, primero el glande, descanso, luego el glande y un poco m&aacute;s, descanso nuevamente, lo saqu&eacute; y nuevamente lo introduje, esta vez hasta la mitad. Ella gem&iacute;a suavemente, nunca fue una hembra escandalosa, pero sus leves gemidos me excitaban mucho. Luego de tenerlo hasta la mitad, lo saqu&eacute; y lo empuj&eacute; de nuevo, esta vez se dej&oacute; colar casi hasta el tope. Mi mujer emiti&oacute; un peque&ntilde;o gritito, mezcla de dolor y placer, como sol&iacute;a pasar. Me dijo que se hab&iacute;a desacostumbrado al tama&ntilde;o de mi pieza.<\/p>\n<p>Una vez penetrada profundamente, empec&eacute; con unas embestidas suaves, rociando aceite en el tallo de mi arma, de vez en cuando, para lubricarle bien su anito. Paulatinamente increment&eacute; el ritmo y fue cuando ella decidi&oacute; tomar el control. Comenz&oacute; a darme una culeada de hembra sabrosa, de esas que te dejan maravillado. Durante un buen rato llev&oacute; un ritmo casi que musical, tropical latino, hasta que se cans&oacute; y por tanto yo retom&eacute; el control. Nuevamente mete y saca lento, aumentando poco a poco el ritmo hasta que, despu&eacute;s de cinco orgasmos de ella, casi que encadenados, explot&eacute; en sus entra&ntilde;as. Desde siempre, el sexo anal le resultaba en el doble o m&aacute;s de orgasmos que el vaginal. Le llen&eacute; su lindo culito de semen, como tantas otras veces en el pasado, solo que ahora significaba mucho m&aacute;s que antes. Era el renacer de nuestra relaci&oacute;n, una relaci&oacute;n que, hasta 24 horas antes, daba por perdida.<\/p>\n<p>Ca&iacute; sobre su cuerpo, exhausto pero feliz. No hab&iacute;a nada m&aacute;s delicioso que culearme a Miriam.<\/p>\n<p>Luego de recuperarnos, nuevamente a la ducha y ponernos unas batas para bajar a desayunar.<\/p>\n<p>Desayunamos frutas y cereales, caf&eacute; y nos fuimos a la terraza. All&iacute;, como a las 9 de la ma&ntilde;ana, llam&oacute; a Orlando para convocarlo.<\/p>\n<p>&#8211; Al&oacute;, Orlando, &iquest;C&oacute;mo estas, mi amorcitico? &ndash; le pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>&#8211; Bien ser&aacute;, amorcitico, esperando tu llamada. &iquest;C&oacute;mo te fue? &iexcl;Me tienes en ascuas! &ndash; respondi&oacute; Orlando.<\/p>\n<p>&#8211; Mejor de lo que me esperaba, se impresion&oacute; al verme. Conversamos mucho, hablamos todo y queremos que vengas para hablar. Es importante. &Eacute;l quiere verte &ndash; le dijo Miriam.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Le contaste todo? &ndash; inquiri&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; Si, todo, sin omitir detalles &ndash; respondi&oacute; ella.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ser&aacute; que me va a disparar? &iquest;No tiene una pistola por ah&iacute;? &ndash; le dijo en broma, pero con cierto apremio.<\/p>\n<p>&#8211; Nada de eso, Alex es un hombre civilizado. Te esperamos, no tardes.<\/p>\n<p>Colg&oacute; y me premi&oacute; con una dulce mirada:<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; nervioso, me pregunt&oacute; si le ibas a disparar o algo parecido, pero ya viene. &Eacute;l es un hombre de verdad, responsable. Dar&aacute; la cara, te lo aseguro. Ya no es un muchacho.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tiene ya? &ndash; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; 26 &ndash; me dijo.<\/p>\n<p>A eso de las 11 de la ma&ntilde;ana, abrazados en el sof&aacute; de la terraza, llam&eacute; a Rosi:<\/p>\n<p>&#8211; Al&oacute;oo, hola, mi amorrr &ndash; me respondi&oacute; ella, con voz de reci&eacute;n despertada.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, bonita, &iquest;C&oacute;mo amaneces?<\/p>\n<p>&#8211; Ser&aacute; bien&hellip;, aunque estoy un poco zarataca todav&iacute;a. Ese hombre beb&iacute;a como un cosaco y me serv&iacute;a uno tras otro. Cog&iacute; una mona con pedrigree &ndash; agreg&oacute; ella, en su lenguaje m&aacute;s coloquial.<\/p>\n<p>&#8211; Necesito verte hoy, a m&aacute;s tardar en unas dos horas, aqu&iacute; en casa. Solo a ti, no quiero ver aparecer por aqu&iacute; a Camila. Es muy importante.<\/p>\n<p>&#8211; Me pones a mil, el rat&oacute;n que tengo parece un conejo, de lo grande. D&eacute;jame darme un ba&ntilde;o de agua fr&iacute;a para ver si cojo m&iacute;nimo, me visto y me voy.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, t&oacute;mate algo para el rat&oacute;n, una Sal de Frutas, algo as&iacute; para que te repongas. Al llegar aqu&iacute; te tomas una cervecita, para completar. Te espero, chao.<\/p>\n<p>Colgu&eacute; la llamada y nos pusimos a la espera. Segu&iacute;amos abrazados en el sof&aacute; de la terraza, frente a la piscina&hellip; me empezaba a parecer que la diosa fortuna volv&iacute;a a sonre&iacute;rme.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s lleg&oacute; Orlando, un tanto nervioso, pero decidido. Miriam lo recibi&oacute; en la puerta, se dieron un piquito y entraron hasta la terraza, donde yo los esperaba. Me estrech&oacute; la mano, con firmeza y lo invit&eacute; a sentarse. Miriam y yo en el sof&aacute;, ella abrazada a m&iacute; del lado izquierdo y &eacute;l en un sill&oacute;n frente a nosotros y le dije:<\/p>\n<p>&#8211; Orlando, Miriam lleg&oacute; aqu&iacute; ayer tarde, antes de oscurecer y me deslumbr&oacute;. Esa es la palabra, me deslumbr&oacute;. Todav&iacute;a estoy asombrado del cambio que se oper&oacute; en ella. No solo en su cuerpo, sino tambi&eacute;n en su mente. Por todas las cosas que hablamos ayer y esta ma&ntilde;ana, entiendo que en gran medida te lo debemos a ti. Sin m&aacute;s vueltas que darle al asunto, te estoy muy agradecido de que me hayas devuelto a la mujer que cre&iacute; perdida, aunque te hayas quedado t&uacute; con una parte &ndash; le expuse seriamente.<\/p>\n<p>&#8211; El logro es exclusivamente de ella, yo solo le tend&iacute; una mano, pero el esfuerzo, el valor, la constancia, el verdadero motivo, es solo de ella. Es una gran mujer, es mi t&iacute;a querida, mi madrina y&hellip; bueno&hellip; la admiro y la adoro &ndash; me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, si seguimos ensalz&aacute;ndola, se nos puede poner pretenciosa. Quiero que sepas que la amo con toda mi alma, como siempre ha sido. No cre&iacute; posible recuperarla, pero ahora estoy feliz por eso y no estoy dispuesto a perderla de nuevo. Ella me ha puesto una condici&oacute;n &uacute;nica e ineludible para volver conmigo&hellip;, t&uacute;. Si no lo acepto, se va y la pierdo definitivamente. Pero yo tambi&eacute;n le puse una condici&oacute;n, tambi&eacute;n &uacute;nica e ineludible, mi hermana Rosi, t&uacute; la conoces&#8230; la estamos esperando. No puedo ni quiero hacerla a un lado, as&iacute; que ahora seremos cuatro. Yo ser&eacute; el cornudo &ndash; dicho esto, mir&eacute; a Miriam y luego a Orlando, intermitentemente, para poder captar sus reacciones.<\/p>\n<p>Miriam respir&oacute; profundamente, ya m&aacute;s tranquila y se levant&oacute; de mi lado, se acerc&oacute; a Orlando y lo bes&oacute; en la boca. Le apret&oacute; las manos, como felicit&aacute;ndolo y luego regres&oacute; a mi lado, para tambi&eacute;n besarme. Se acerc&oacute; a mi o&iacute;do y me susurr&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Te amo con toda mi alma. Siempre ser&eacute; tuya.<\/p>\n<p>Nos servimos unas cervecitas vestidas de novia y brindamos por mis cuernos. En eso est&aacute;bamos cuando apareci&oacute; Rosi, con un vestidito floreado a media pierna, con tacones bajos y una cara de trasnochada que solo su enorme belleza pod&iacute;a hacer lucir. Al ver a Miriam all&iacute;, se qued&oacute; de una pieza, tal como me pas&oacute; a mi ayer. No lo pod&iacute;a creer:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Co&ntilde;o! &iexcl;Todav&iacute;a estoy rascada! &iquest;Eres t&uacute;, Miriam? &iexcl;No lo puedo creer, mujer, estas incre&iacute;ble! &ndash; y se le acerc&oacute;, la tom&oacute; de los brazos y la examin&oacute; m&aacute;s cercanamente. Luego la abraz&oacute; y felicit&oacute;, se acerc&oacute; a m&iacute; y me dio un beso en la mejilla, de hermano. Despu&eacute;s mir&oacute; a Orlando y se acerc&oacute; a &eacute;l, le dio un par de besos, al estilo del saludo de los espa&ntilde;oles y se dej&oacute; caer en el sof&aacute;, a mi lado derecho, con los ojos muy pero muy abiertos, de la impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>As&iacute; las cosas, proced&iacute; a comentarle todo a Rosi, desde el principio, sin omitir detalles. Le ofrec&iacute; una fr&iacute;a vestida de novia, para ahuyentar el enorme rat&oacute;n que tra&iacute;a y segu&iacute; mi relato. Miriam y Orlando me apuntaban algunas veces, hasta que todo, realmente todo, qued&oacute; cubierto&#8230; O descubierto. Rosi no sal&iacute;a de su asombro, especialmente cuando destap&eacute; nuestra &ldquo;incestuosa&rdquo; relaci&oacute;n. La aclar&eacute; suficientemente, con lo de la adopci&oacute;n que nos convert&iacute;a solo en pr&oacute;jimos, hermanos por adopci&oacute;n, pero no de sangre. Dej&eacute; muy claro, aunque sin segundas intenciones, que m&aacute;s incestuosa era la relaci&oacute;n de Miriam y Orlando, porque &eacute;l era hijo de la verdadera hermana de ella. A estas alturas del partido, ya me importaba un carajo cualquier cosa de esa &iacute;ndole. Estaba feliz de haber recuperado a mi mujer, el amor de mi vida y de poder conservar, sin esconderla, a mi querida Rosi. Eso s&iacute;, la n&uacute;mero uno ser&iacute;a Miriam.<\/p>\n<p>Miriam tambi&eacute;n aclar&oacute; que yo era su n&uacute;mero uno.<\/p>\n<p>Ya aclarado el panorama, nos pusimos los trajes de ba&ntilde;o y nos metimos en la piscina, donde dimos rienda suelta a nuestra alegr&iacute;a. Yo bes&eacute; innumerables veces tanto a Miriam como a Rosi, para dejar patente que ambas estaban en mi coraz&oacute;n y Miriam se bes&oacute; tambi&eacute;n con Orlando para marcar territorio igualmente. Rosi miraba los acontecimientos hasta que, en un arranque m&aacute;s t&iacute;pico de su hija que de ella, bes&oacute; a Orlando en la boca. Fue un beso corto, pero sustancioso. El pobre &ldquo;se qued&oacute; en el aparato&rdquo;, parafraseando la h&iacute;pica, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, c&oacute;mo reaccionar. Entonces ella lo bes&oacute; de nuevo, m&aacute;s apasionadamente, para ver si el hombre aterrizaba. Miriam y yo nos re&iacute;mos a carcajadas, tanto por la acci&oacute;n de ella como por el arrobamiento de &eacute;l. Rosi se justific&oacute; en que ella era la &uacute;nica que no jugaba doble y que, adem&aacute;s, ese Orlando se ve&iacute;a muy buenmozo, arrebatador y hasta provocativo.<\/p>\n<p>Solicitamos almuerzo al restaurante cercano, que hac&iacute;a entregas a domicilios de la zona y nos bebimos una botella de vino. Luego del almuerzo, otra botella y as&iacute; pasamos la tarde. Cenamos, nuevamente del restaurante y seguimos bebiendo vino. Rosi empalm&oacute; la de anoche con otra, de manera que luego de cenar, tom&oacute; a Orlando de la mano y se lo llev&oacute; a su habitaci&oacute;n. Poco rato despu&eacute;s se escuchaban sus gemidos, muy quedos pero audibles. Miriam sonre&iacute;a, satisfecha. La cosa se pon&iacute;a buena, mucho mejor que en la etapa anterior.<\/p>\n<p>Esa noche nos dimos sin medida. Miriam me asegur&oacute; que esta vez estaba dispuesta a dejar salir la puta que toda mujer lleva dentro, para satisfacerme. Que era una asignatura que ten&iacute;a pendiente conmigo. Una vez satisfechos como animales, me levant&eacute; y fui a la habitaci&oacute;n de Rosi. Despert&eacute; a Orlando y lo envi&eacute; a mi habitaci&oacute;n, donde Miriam lo esperaba. Yo me acost&eacute; al lado de m&iacute; Rosi y trat&eacute; de despertarla, para amarla, pero me fue imposible. Al poco rato, me qued&eacute; dormido, abrazado a ella.<\/p>\n<p>El domingo en la ma&ntilde;ana, ya con el sol bastante alto, los cuatro nos levantamos y decidimos tomarnos un caf&eacute; para terminar de despertarnos. Y conversamos sobre el ajetreado d&iacute;a de ayer, donde ocurri&oacute; de todo, hasta lo impensable.<\/p>\n<p>Y pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Miriam, &iquest;C&oacute;mo te sientes ahora, en este momento, aqu&iacute; en tu casa conmigo otra vez?<\/p>\n<p>&#8211; Me siento feliz, renovada, muy contenta, porque logr&eacute; regresar a ti&hellip;, y sin perder a mi Orlando. Y, adem&aacute;s, porque tengo la impresi&oacute;n que ahora, mi cu&ntilde;i y yo vamos a llevarnos muy bien &ndash; dijo mirando directamente a los ojos de Rosi.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;y t&uacute;, Rosi? &ndash; la interrogu&eacute; directamente&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Pues, asombrada todav&iacute;a. No me lo puedo creer lo que ha logrado Miriam. Estas perfecta, yo creo que m&aacute;s linda y buena que antes, no s&eacute; si es que todav&iacute;a estoy borracha. Y esto del incesto, cada d&iacute;a me est&aacute; gustando m&aacute;s&hellip; y t&uacute;, Orlando, no te me alejes&hellip; porque te persigo, mi amor&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; dices t&uacute;, Orlando? &ndash; le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Pues nada, yo estoy muy orgulloso del logro de Miriam, le cost&oacute; mucho esfuerzo y dedicaci&oacute;n. Fueron 10 meses de trabajos forzados. Y lo logr&oacute;. No creo que muchas personas tengan esa fortaleza de car&aacute;cter, por eso la admiro tanto&hellip; y la amo&hellip; S&eacute; que es tuya, Alex, desde siempre lo ha sido, pero como t&uacute; mismo dijiste ayer, un pedacito de ella es ahora m&iacute;o. Y Rosi, por Dios, hermosa mujer, anoche me hiciste muy feliz, de verdad. No te imaginas cu&aacute;nto.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, mi turno. Yo sigo bajo los efectos del asunto Miriam. No salgo de mi asombro, te veo tan hermosa como siempre, estas realmente divina y, adem&aacute;s, tu parte emocional no solo intacta, sino renovada. Le doy gracias a Dios, a Orlando y a ti misma. Y de todo esto, sali&oacute; que mi querida Rosi, mi hermana del alma, sea ahora tambi&eacute;n mi mujer. Y que mis dos mujeres se toleren y adem&aacute;s se respeten, para m&iacute; no tiene precio. Ahora soy un cornudo, pero feliz. Pero debo recordarles que toda esta felicidad que estamos experimentando no puede trascender de estas paredes. All&aacute; afuera ser&iacute;amos incomprendidos, por no decir cosas peores. La hipocres&iacute;a de nuestra sociedad es mucho m&aacute;s grande que la suma de toda nuestra felicidad. No podemos contarle de esto a nadie, ni siquiera a nuestra sombra.<\/p>\n<p>A partir del regreso de Miriam a nuestra casa y a mi vida, Rosi decidi&oacute; regresar a su apartamento, para dejarnos espacio, para permitir que nuestro renacer fuese m&aacute;s c&oacute;modo. Sin embargo, le dejamos claro, ambos, que &eacute;sta segu&iacute;a siendo su casa por derecho propio. Y de su hija&hellip; Pero ese tema ten&iacute;amos que verlo con mucho cuidado. De esa manera, entre el lunes y el martes, Rosi se llev&oacute; sus cosas, dejando solo aquello que merec&iacute;a tener en nuestra casa, para sus momentos con nosotros.<\/p>\n<p>Cierta noche de un mi&eacute;rcoles, despu&eacute;s de un d&iacute;a de intenso trabajo, Rosi se vino a casa para pasarla con nosotros y tratar de tener su &ldquo;media hora&rdquo; conmigo. Lo necesitaba. Se puso su bikini y se nos sum&oacute; en la piscina, con cara de cansada, pero con ganas de divertirse. Su relaci&oacute;n con Miriam ahora era estupenda desde el regreso de mi esposa, tanto que hasta parec&iacute;an amigas entra&ntilde;ables de toda la vida. Por una llamada que entr&oacute; a mi celular, sal&iacute; de la piscina y corr&iacute; a la terraza. La tom&eacute;, era del contador y me sent&eacute; de espalda a ellas, para conversar sin distraerme, para poder centrarme. Cuando finaliz&oacute; la llamada, trat&eacute; de volver al agua, pero me qued&eacute; asombrado de lo que vi&hellip; Miriam y Rosi se estaban dando lata entre ellas, de una forma realmente apasionada. Por un momento no supe que hacer, si entrar al agua como si nada o quedarme quieto y no estorbar. Me dio mucho morbo verlas as&iacute;, bes&aacute;ndose con furia, comi&eacute;ndose, literalmente. Me qued&eacute; sentado en una tumbona y les dej&eacute; hacer. Mucho rato despu&eacute;s, aquellas dos hembras se calmaron y me miraron, un poco turbadas, pero felices y me llamaron. Me acerqu&eacute; a ellas sin hacer comentario alguno hasta que ellas, al un&iacute;sono trataron de hablar a la vez. Nos re&iacute;mos nerviosamente y entonces fue Rosi la que atin&oacute; a decir:<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento, mi amor, no s&eacute; qu&eacute; me pas&oacute;, est&aacute;bamos paradas aqu&iacute;, de pronto mi mano tropez&oacute; con el culo de Miriam, ella volte&oacute; a mirarme y nos quedamos como lelas, mir&aacute;ndonos a los ojos sin decir nada y solo me acerqu&eacute; a sus labios y la bes&eacute;&hellip; no s&eacute; por qu&eacute;, pero fue&hellip; muy&hellip; rico&hellip; &#8211; me dijo Rosi con mucho nerviosismo.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a mir&aacute;ndolas a las dos, sin decir nada. La verdad, me hab&iacute;a impactado la situaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n me hab&iacute;a gustado, hab&iacute;a sido una experiencia muy particular. Mis dos mujeres amadas, cu&ntilde;adas y solo desde hac&iacute;a poco tiempo medio curru&ntilde;as, en un acto totalmente l&eacute;sbico, delante de m&iacute;. &iexcl;Que arrecho!<\/p>\n<p>&#8211; Alex, mi amor, yo tampoco s&eacute; bien lo que nos pas&oacute;, a m&iacute; nunca se me hab&iacute;a ocurrido besarme con una mujer, siempre me he considerado totalmente heterosexual, no me gustan las mujeres ni para amigas, pero cuando ella se tropez&oacute; conmigo, con mis nalgas, sent&iacute; un corrientazo por todo el cuerpo y luego la veo mir&aacute;ndome a los ojos y no me pude controlar. Te juro que no entiendo, pero de que fue rico, fue rico &ndash; se explic&oacute; Miriam, a lo que Rosi, supongo que, en se&ntilde;al de camarader&iacute;a, le agarr&oacute; una mano bajo el agua.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Lo volver&iacute;an a hacer? &ndash; les pregunt&eacute;&hellip; ellas se miraron y al poco asintieron ambas con movimientos de cabeza y sonrisas c&oacute;mplices&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Pues yo estoy muy excitado con esto, as&iacute; que mejor nos vamos a nuestra habitaci&oacute;n los tres, porque esto no se queda as&iacute;. Quiero hacer el amor con las dos &ndash; les dije, en un estado de excitaci&oacute;n muy fuerte.<\/p>\n<p>Nos fuimos a la habitaci&oacute;n, nos duchamos juntos los tres, nos secamos el cuerpo y a la cama. All&iacute; empec&eacute; a acariciarlas a ambas a la vez, simult&aacute;neamente, disfrutando de esos dos cuerpos maduros y hermosos que se me ofrec&iacute;an con gusto. Las bes&eacute;, les chup&eacute; los pezones, me com&iacute; sus co&ntilde;os, las masturb&eacute; y me chuparon a d&uacute;o, seguimos con caricias a nuestros sexos, yo a ellas, ellas a m&iacute;. Cuando ya consider&eacute; que mis dos hembras estaban a punto de caramelo, las hice poner sus culos en pompa, una al lado de la otra y empec&eacute; a puntearles sus vaginas con mi pene. Una y otra, una y otra. Un verdadero carrusel de sensaciones me invad&iacute;a, de tener rendidos ante m&iacute; esos dos traseros tan exquisitos, tan suculentos. Met&iacute; mis dedos, acarici&eacute; en forma sus cl&iacute;toris y luego penetr&eacute; a Miriam, profundamente, de un todo. Le di duro, con ganas, me la foll&eacute;. Sent&iacute; que mi pene llegaba hasta el fondo de su vagina, a la entrada misma de su &uacute;tero. Le di m&uacute;ltiples bombazos, uno tras otros, sin parar, durante varios minutos. Sus leves gemidos eran gratificantes a mis o&iacute;dos, me hac&iacute;an sentir grandioso. Luego se lo saqu&eacute; y se lo met&iacute; a Rosi, igual de profundo y le di muy buenas estocadas, a fondo, entrando y saliendo. Ella gem&iacute;a como nunca, desesperada. Aquello era &eacute;pico. Ese fue nuestro juego durante m&aacute;s de 20 minutos, seg&uacute;n nos inform&oacute; Miriam porque ten&iacute;a de frente el reloj despertador. Mete y saca, mete y saca, cambio, mete y saca, mete y saca, cambio. Solo se o&iacute;an los gemidos de mis chicas, que, por dem&aacute;s, eran hembras silenciosas y discretas en eso de gemir y gritar. Luego empec&eacute; a dejar caer gotitas de aceite de beb&eacute; en sus agujeros negros, preciosos y deliciosos y a meterles un dedo primero y luego dos. Los gemidos se multiplicaron. Con verga entrando y saliendo de su co&ntilde;o y mis dedos fall&aacute;ndole su culito, Miriam tuvo su segundo orgasmo y se desplom&oacute; con mis dedos a&uacute;n en su culo y mi verga hasta el fondo. Me cambi&eacute; a Rosi y la penetr&eacute; igualmente hasta que obtuvo su segundo orgasmo, esta vez extens&iacute;simo. Tanto que casi se desmaya. Cay&oacute; sobre el colch&oacute;n y yo sobre ella, pero no hab&iacute;a terminado a&uacute;n. Miriam se dio cuenta de ello y entonces me hizo parar y desconectar a Rosi, me agarr&oacute; la verga y se la llev&oacute; a la boca y me dio una mamada marca ACME. Con garganta profunda y todo. All&iacute; qued&eacute; roto. Ca&iacute; entre las dos. Miriam se trag&oacute; todo mi semen y fue entonces cuando Rosi revivida le lami&oacute; los labios y alrededores, limpiando los restos. A partir de all&iacute;, se concentraron en darse placer entre ellas y me dejaron de voyeur, en primera fila. Se dieron con todo, con muy poca pericia, pero con mucha pasi&oacute;n. No era mi primer tr&iacute;o, antes de casarme con Miriam hab&iacute;a tenido cuatro oportunidades diferentes, pero no con hembras de esta categor&iacute;a. Y la mejor parte fue la de ellas; por lo sensible de mi posici&oacute;n, algo que nunca hab&iacute;a presenciado. Se trataba de mi esposa y de mi hermana-amante. Fue realmente un espect&aacute;culo VIP.<\/p>\n<p>Desde esa noche, Rosi acept&oacute; totalmente que Miriam hab&iacute;a vuelto y que por ello la desplazaba a un papel secundario en mi vida. Lo comprendi&oacute; y se adapt&oacute;. Pero al menos, seguimos siendo amantes. Y ella y Miriam se siguieron divirtiendo, de vez en cuando. Ninguna de las dos ten&iacute;a experiencia previa ni estaban interesadas en otras mujeres, pero entre ellas, bueno&hellip;<\/p>\n<p>A la noche siguiente, Rosi se llev&oacute; a Orlando a su habitaci&oacute;n, sin decirnos ni p&iacute;o. El hombre hab&iacute;a ido a mi casa para conversar con Miriam sobre los resultados de unos ex&aacute;menes de rutina que ella se hab&iacute;a realizado d&iacute;as antes de reaparecer, pero no pudo, porque mi querida hermana lo secuestr&oacute; apenas lo vio entrar. Ellos tambi&eacute;n se dieron con todo, por los gemidos que se pod&iacute;an escuchar.<\/p>\n<p>Orlando regres&oacute; al apartamento de la playa, donde seguir&iacute;a viviendo por espacio de seis meses m&aacute;s, mientras le sal&iacute;a su traslado al Hospital Universitario y lograba colocarse en alguna cl&iacute;nica privada. Mantuvo contacto estrecho con Rosi, que se hallaba realmente interesada en &eacute;l&hellip; y &eacute;l en ella. Miriam le dej&oacute; su autom&oacute;vil, el que se llev&oacute; cuando se fue, en agradecimiento. Yo no puse objeciones a nada de lo que ella decidiera. Estaba en pleno derecho. Debido a eso, le asign&eacute; el Mazda Miata de color rojo, que hab&iacute;a comprado poco antes de su partida para levantarle el &aacute;nimo y que tanto le llamaba la atenci&oacute;n. Un buen cofrecito para esa magn&iacute;fica joya.<\/p>\n<p>El tema Camila result&oacute; m&aacute;s sencillo de lo que tem&iacute;. Simplemente, un s&aacute;bado en que est&aacute;bamos reunidos los cuatro confabulados en la piscina, desnudos y bebiendo en plena bacanal, creyendo que ella y su marinovio estaban de viaje, se presentaron de improvisto y nos encontraron con las manos en la masa. Se quedaron estupefactos, si se puede utilizar una palabra tan rimbombante. Ya ellos hab&iacute;an visto a Miriam y conoc&iacute;an la historia de su logro y sab&iacute;an lo de Rosi conmigo, desde antes de reaparecer Miriam, pero ignoraban nuestra confabulaci&oacute;n. Como no quer&iacute;an quedarse al margen de nada se desnudaron y se metieron en la piscina, con nosotros y se prendi&oacute; el peo. Esa tarde cada uno de nosotros foll&oacute; con cada uno de los integrantes del sexo opuesto presentes. Por fin Camila se pudo acostar conmigo. Bueno, eso fue un eufemismo, lo hicimos dentro de la piscina, parados y luego fuera de ella, en una hamaca, yo sentado a horcajadas y ella cabalg&aacute;ndome. Y el z&aacute;ngano de Juan Luis esa tarde se rasp&oacute; a Miriam y a su adorada suegra, en fila india. Miriam tuvo que rega&ntilde;arlo porque era demasiado fogoso, una fuerza bruta desencadenada. Tuvo que calmarlo primero y ense&ntilde;arle a tratar con damas maduras. Rosi, por su lado, fue embestida por el tipo, pero ya m&aacute;s tranquilizado por Miriam y le arranc&oacute; unos cuantos inusuales gritos. Seg&uacute;n las chicas, el arma del joven amante era poderosa, grande y gruesa, casi como la m&iacute;a, pero yo era m&aacute;s sutil y gentil con mi gran aparato y Orlando, bueno, sin tener un gran ca&ntilde;&oacute;n, era todo un gentil amante, lleno de habilidades seductoras, ratificado por Andrea.<\/p>\n<p>Todo result&oacute; muy heterosexual, nada homo. Y fuimos muy felices, tanto que ese tipo de reuniones se realizaron con mucha frecuencia a partir de ese momento, en nuestra piscina. Un secreto entre seis que hasta el d&iacute;a de hoy se ha mantenido.<\/p>\n<p>Al poco tiempo Camila y Juan Luis se casaron y tuvieron una princesita linda como su madre, su abuela y su bisabuela; la llamaron Sol, en memoria de la bisabuela Soledad; Miriam y yo seguimos juntos y felices y Rosi por su lado y Orlando por el suyo, pero se ve&iacute;an con mucha frecuencia entre ellos y ambos siempre muy cerca de nosotros. Nunca le hab&iacute;a conocido un amante a mi hermana que pasara del segundo round. Y nos reun&iacute;amos todos de vez en cuando, en privado siempre, en nuestra burbuja.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 59<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Desde que ten&iacute;a tres a&ntilde;os mis padres hab&iacute;an buscado la posibilidad de un segundo hijo. Deseaban una ni&ntilde;a, pero al final, lo que Dios enviara ser&iacute;a bien recibido. Pero Dios no los complac&iacute;a. Mam&aacute; no sal&iacute;a embarazada, no importa lo que hicieran. Ve&iacute;an m&eacute;dicos especialistas y pasaban los a&ntilde;os y yo segu&iacute;a sin tener [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19937,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32512","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19937"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32512"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32512\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}