{"id":32600,"date":"2021-11-18T23:00:00","date_gmt":"2021-11-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-18T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-18T23:00:00","slug":"libertad-condicional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/libertad-condicional\/","title":{"rendered":"Libertad condicional"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32600\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El empleado de ventanilla lo mir&oacute; con desprecio y le entreg&oacute; sus escasas pertenencias, compuestas por un paquete de cigarrillos chafado, un zippo, un billete arrugado de diez euros, una moneda de cincuenta c&eacute;ntimos y unas llaves. Hassan cogi&oacute; uno de los maltrechos cigarrillos, abri&oacute; la tapa del zippo y prendi&oacute; la llama, dio una calada, aspir&oacute; profundamente el humo y se lo ech&oacute; a la cara al empleado a trav&eacute;s del cristal con la misma insolencia con la que el funcionario le entreg&oacute; sus enseres. A continuaci&oacute;n, el vigilante lo acompa&ntilde;&oacute; a la salida. Hassan se detuvo all&iacute;, mir&oacute; al cielo y agradeci&oacute; a Al&aacute; su liberaci&oacute;n, aspir&oacute; nuevamente el humo de su cigarro sin contemplar, ni por un momento que era a su abogada a quien le deb&iacute;a su libertad, y no a Al&aacute;. Todo, despu&eacute;s de haber usado todos los resquicios legales para hacer factible la condicional. De no haber sido as&iacute;, nadie le hubiese librado de los tres largos a&ntilde;os de c&aacute;rcel que la fiscal&iacute;a le reclamaba por robo con agresi&oacute;n, en su lugar, Merche consigui&oacute; que la condena se redujera a uno, con la posterior condicional.<\/p>\n<p>Hassan dio una &uacute;ltima calada, lanz&oacute; el cigarrillo al aire trazando un arco y despu&eacute;s se estrell&oacute; en el suelo. Complacido, se dirigi&oacute; al Mercedes aparcado enfrente. En su interior, Merche le esperaba para llevarle a casa. Hassan entr&oacute; en el veh&iacute;culo y se aproxim&oacute; para darle un beso que ella rechaz&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No hagas eso, &mdash;se quej&oacute; apart&aacute;ndole la cara, &mdash;podr&iacute;a vernos alguien.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;dijo Hassan retrocediendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No me llames as&iacute;! &mdash;le increp&oacute;&mdash;, y ponte el cintur&oacute;n, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; viene ese cabreo?, &mdash;pregunt&oacute; &eacute;l despreocupado.<\/p>\n<p>&mdash;Me ha costado mucho sacarte. He tenido que mentir mucho por ti. Espero que &eacute;sta sea la &uacute;ltima vez e intentes encontrar un trabajo, o no ser&eacute; yo quien siga sac&aacute;ndote las casta&ntilde;as del fuego.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes &ldquo;fierecilla&rdquo;. Puedes confiar en m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te he dicho que no me llames as&iacute;. Y el problema es ese, que no espero que puedas llevar una vida normal, pero, por tu bien, no la vuelvas a cagar, ya no porque no saldr&aacute;s del <em>trullo<\/em>, sino porque me har&aacute;s quedar como una mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, no tienes que preocuparte por eso, &mdash;respondi&oacute; Hassan sin que Merche terminase de creer sus palabras.<\/p>\n<p>Lo conoc&iacute;a de a&ntilde;os y tambi&eacute;n sab&iacute;a que pretender que su actitud fuese medianamente disciplinada era poco menos que pedirle a un yonqui que no se chutara. Un trabajo de ocho horas diarias, cinco d&iacute;as a la semana era algo que de antemano no iba a esperar de &eacute;l, en cualquier caso, contaba con un lejano optimismo que le ayudase a encontrar algo legal, aunque fuesen otras las expectativas.<\/p>\n<p>Merche pis&oacute; el acelerador y el Mercedes dej&oacute; atr&aacute;s la penitenciar&iacute;a. Hassan se volte&oacute; para ver una vez m&aacute;s el edificio que hab&iacute;a sido su hogar durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o y en el cual ya hab&iacute;a estado en tres ocasiones, y ten&iacute;a claro, por tanto, que no quer&iacute;a volver. Se puso las manos detr&aacute;s de la cabeza denotando un gesto de libertad y autosuficiencia, como si el hecho de estar nuevamente en la calle hubiese sido una tarea f&aacute;cil.<\/p>\n<p>&mdash;Bendita libertad, &mdash;exclam&oacute; mientras posaba su mano en la pierna de Merche a trav&eacute;s de la falda de tubo.<\/p>\n<p>&mdash;Quita la mano de ah&iacute;, &mdash;se quej&oacute; ella apart&aacute;ndola cuando pretend&iacute;a colarse por dentro de la tela.<\/p>\n<p>&mdash;No me digas que te has vuelto una puritana.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; sabr&aacute;s t&uacute;, &mdash;dijo hastiada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder Merche! Pensaba que &iacute;bamos a echar un polvo para celebrarlo, como anta&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Nada de polvos, &mdash;le increp&oacute;. &mdash;Centra tus esfuerzos en intentar no volver ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Qu&eacute; susceptible est&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; ha sido de la ninf&oacute;mana de Merche? &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;? &iquest;Te ha mandado ella a recogerme?<\/p>\n<p>&mdash;Esa Merche ya no existe, capullo, as&iacute; que olv&iacute;dalo.<\/p>\n<p>&mdash;No me digas que tu marido ya consigue que ara&ntilde;es el suelo, &mdash;dijo con socarroner&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Eso a ti no te importa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos Merche! Que nos conocemos. Para contentarte a ti en la cama hace falta algo m&aacute;s que un oficinista de tres al cuarto.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; ser&aacute;s cabr&oacute;n. Gracias a &eacute;l est&aacute;s en la calle, gilipollas, &mdash;le amonest&oacute;.<\/p>\n<p>Merche aparc&oacute; el Mercedes en la puerta de su casa. Nunca le gust&oacute; aquel barrio y deseaba marcharse de all&iacute; a la mayor celeridad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Venga, baja&hellip; e intenta portarte bien!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No vas a subir? &mdash;pregunt&oacute; con la esperanza de que hubiese cambiado de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! &mdash;respondi&oacute; de forma rotunda.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; desilusi&oacute;n, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cu&iacute;date, Hassan! &mdash;se despidi&oacute; con una forzada, pero sincera sonrisa.<\/p>\n<p>En el fondo apreciaba a aquel gandul e indolente personajillo, sin embargo, ten&iacute;a la certeza de que sus d&iacute;as en la calle estaban contados. Quer&iacute;a pensar lo contrario, pero mucho tendr&iacute;an que haber cambiado las cosas dentro de aquellos muros para que su vida virase el rumbo.<\/p>\n<p>Al entrar en casa, su marido estaba leyendo el peri&oacute;dico, lo dej&oacute; de lado y se interes&oacute; por la liberaci&oacute;n de su defendido en la que &eacute;l tambi&eacute;n hab&iacute;a aportado sus conocimientos y su experiencia como letrado, pese a trabajar en bufetes distintos. Poco se imaginaba que durante tres a&ntilde;os de litigios, Hassan se hab&iacute;a follado a su mujer decenas de veces y la hab&iacute;a hecho gritar placer en cada una de ellas.<\/p>\n<p>Merche ten&iacute;a cuarenta y tres a&ntilde;os, cinco menos que F&eacute;lix. En los diez a&ntilde;os de matrimonio, Hassan era de los pocos que hab&iacute;a conseguido aplacar su insaciable y voraz apetito, pero estaba en un impasse en su vida en el que tambi&eacute;n anhelaba cierta estabilidad y dejar de lado su promiscua conducta.<\/p>\n<p>Durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o solamente hab&iacute;a echado dos canas al aire: una con un compa&ntilde;ero de oficio y otra con un ni&ntilde;ato al que conoci&oacute; en una fiesta, pero, ni de lejos, ninguno de los dos pod&iacute;a compar&aacute;rsele a Hassan.<\/p>\n<p>El hecho de no haber subido con &eacute;l a su piso no era por falta de ganas, sino porque ahora que hab&iacute;a conseguido alejarse de su vida, no deseaba meterlo de nuevo, ya que las complicaciones que le generaba superaban con creces al placer y al morbo que el marroqu&iacute; pudiese proporcionarle. En cualquier caso, Merche se acost&oacute; excitada rememorando los momentos en los que la abr&iacute;a en canal y le arrancaba aquellos salvajes orgasmos, y con esos lujuriosos pensamientos, fue su marido quien se benefici&oacute; de su enardecimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame m&aacute;s fuerte! &mdash;le pidi&oacute; mientras culeaba queriendo sentir la fiereza de los embates, en cambio, la sa&ntilde;a con la que embest&iacute;a su esposo no era la misma con la que lo hac&iacute;a su amante, como tampoco lo era el calibre que percut&iacute;a dentro de sus carnes, unas dimensiones que, aunque le costase reconocerlo, echaba de menos.<\/p>\n<p>Su marido empez&oacute; a resoplar adivinando la inminencia del orgasmo, le dio la vuelta y &eacute;sta se abri&oacute; de piernas para recibirlo. F&eacute;lix la volvi&oacute; a penetrar acopl&aacute;ndole las piernas en sus hombros y sigui&oacute; empujando en busca de un cl&iacute;max compartido que no tard&oacute; en llegar. F&eacute;lix se dej&oacute; caer encima de ella extenuado y henchido de gozo, en cambio, el orgasmo de ella fue modesto, y mientras su marido permanec&iacute;a sobre ella tratando de recuperar el resuello, Merche pens&oacute; que las comparaciones siempre resultaban odiosas.<\/p>\n<p>&mdash;Has estado incre&iacute;ble. Ha sido un buen modo de celebrar tu victoria &mdash;afirm&oacute; F&eacute;lix sin imaginarse que los pensamientos de su esposa deambulaban por otros derroteros.<\/p>\n<p>&mdash;De no haber sido por ti hubiesen sido tres a&ntilde;os, estoy segura, &mdash;matiz&oacute;, al mismo tiempo que perfilaba una forzada sonrisa, seguidamente fue a lavarse y se frot&oacute; con fruici&oacute;n deseando que las lavativas limpiasen tambi&eacute;n su infecta alma.<\/p>\n<p>El orgasmo y el chorro de agua fr&iacute;a logr&oacute; aplacar sus contraindicadas reflexiones, se puso el pijama con la intenci&oacute;n de dormir, pero no ten&iacute;a sue&ntilde;o, aun as&iacute; pens&oacute; que era mejor acostarse y estar descansada y fresca para el d&iacute;a siguiente. F&eacute;lix le abri&oacute; la colcha para que entrara en la cama y ella contempl&oacute; a un marido dichoso y orgulloso de su mujer, sin hacerse una idea de que era una adultera consumada a la que le gustaban otros placeres m&aacute;s desmesurados.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy orgulloso de ti, &mdash;le declar&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Merche sinti&oacute; una desaz&oacute;n, cambi&oacute; de opini&oacute;n y cerr&oacute; la colcha.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que voy a estudiar el caso de ma&ntilde;ana, &mdash;se excus&oacute; considerando que era mejor esa opci&oacute;n que seguir interpretando el papel de buena esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo har&aacute;s por la ma&ntilde;ana, &mdash;insisti&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Por la ma&ntilde;ana viene el cliente y todav&iacute;a no tengo ning&uacute;n enfoque, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; mientras abandonaba la habitaci&oacute;n sin m&aacute;s comentarios.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en su despacho y abri&oacute; la carpeta para estudiar el informe, cuando su m&oacute;vil empez&oacute; a vibrar. El n&uacute;mero era desconocido, y dado que eran las once de la noche, dud&oacute; en si cogerlo o no, finalmente puls&oacute; el icono verde por si se trataba de una urgencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Hola &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;dijo la voz al otro lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hassan? &mdash;pregunt&oacute; incr&eacute;dula. &iquest;Ocurre algo?<\/p>\n<p>&mdash;Nada, s&oacute;lo quer&iacute;a que nos vi&eacute;semos.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s como una puta cabra. &iquest;C&oacute;mo se te ocurre llamarme a casa a estas horas? &iquest;Has perdido la cabeza o qu&eacute;? &mdash;se quej&oacute; entre susurros intentando que F&eacute;lix no la oyera.<\/p>\n<p>&mdash;He estado pensando en que no voy a defraudarte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso no podr&iacute;as hab&eacute;rmelo dicho ma&ntilde;ana en hora laboral? &mdash;le amonest&oacute; nuevamente en voz baja.<\/p>\n<p>&mdash;No pod&iacute;a esperar hasta ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que pod&iacute;as. No digas gilipolleces e intenta ser sensato por una vez en tu vida.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito hablar contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no puedo hablar y lo sabes. &iexcl;Ven ma&ntilde;ana al despacho!<\/p>\n<p>&mdash;Nada de despachos. &iexcl;Ven t&uacute; a mi casa!<\/p>\n<p>&mdash;No voy a ir Hassan, &mdash;dijo tajante.<\/p>\n<p>&mdash;Pues estar&eacute; llam&aacute;ndote hasta que lo hagas.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, &mdash;dijo hastiada sabiendo que no lo har&iacute;a cambiar de opini&oacute;n, y cort&oacute; la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Si su intenci&oacute;n era revisar su pr&oacute;ximo caso, le fue completamente imposible. Su cabeza estaba inmersa en otras cosas y no se hab&iacute;a dado cuenta de lo serena que era su vida durante la estancia de Hassan en prisi&oacute;n, hasta que sali&oacute;. Con &eacute;l todo era espontaneidad e incertidumbre. Nunca sab&iacute;a si hablaba en serio o lo hac&iacute;a de cachondeo, ni tampoco si iba cumplir a rajatabla todas sus indicaciones durante el tiempo que dur&oacute; su caso. Esa incertidumbre la sacaba de quicio porque se comportaba de forma tan pueril e imprevisible que lo ve&iacute;a, incluso capaz, de malograrlo todo en el juicio.<\/p>\n<p>Finalmente todo sali&oacute; como cab&iacute;a esperar y acab&oacute; en un mal menor. Ahora lo que deseaba era alejarse de su vida y que &eacute;l intentase rehacer la suya sin necesidad de tener que ejercer ella de persona responsable como si fuese su tutora. Con veintiocho a&ntilde;os ya estaba bien crecidito para ser consecuente con sus actos y no tener que meterse en l&iacute;os como hac&iacute;a siempre.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana se dio una ducha, desayun&oacute;, se acical&oacute;, se enfund&oacute; un traje-chaqueta y sali&oacute; de casa en compa&ntilde;&iacute;a de su marido, bajaron al parking y se dieron un beso, a continuaci&oacute;n, cada cual cogi&oacute; su coche para dirigirse hacia su bufete, por contra, Merche enfil&oacute; a casa de Hassan para ver que era aquello tan importante que no pod&iacute;a esperar. Aparc&oacute; el Mercedes enfrente, cosa que no le hizo ninguna gracia, sabiendo el barrio que pisaba. Tampoco le entusiasmaba deambular por all&iacute;. Llam&oacute; al timbre e inmediatamente la puerta se abri&oacute; con un sonoro &ldquo;TAC&rdquo;. Cerr&oacute; la cochambrosa puerta y subi&oacute; los tres pisos a pie. Un vecino sudoroso sali&oacute; del segundo con una andrajosa camiseta que alg&uacute;n d&iacute;a habr&iacute;a lucido un tono blanco y se sorprendi&oacute; al ver a una mujer tan distinguida en aquel antro. Su perfume le taladr&oacute; la sesera y sus ojos se abrieron como los de un b&uacute;ho expectante ante su presa. Admir&oacute; a la f&eacute;mina de porte elegante pregunt&aacute;ndose a d&oacute;nde ir&iacute;a e intent&oacute; soltar alguna frase lo suficientemente elocuente con la que cautivar a la morena de pelo largo y ojos marrones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo ayudarte guapa? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No gracias, &mdash;respondi&oacute; la mujer sabiendo muy bien cual era su destino.<\/p>\n<p>Pese a que nunca le gust&oacute; aquel cuchitril de piso, lo visit&oacute; m&aacute;s veces de las que quer&iacute;a recordar.<\/p>\n<p>Al llegar al tercer piso, la puerta estaba entreabierta. Cuando abri&oacute;, un chirrido reson&oacute; en el rellano, y al cerrarla el crujido reson&oacute; con m&aacute;s intensidad. Hassan se aproxim&oacute; con su sonrisa de oreja a oreja mostrando su reluciente dentadura. Una sonrisa que en ocasiones le resultaba retorcida, pues nunca lograba adivinar sus verdaderas intenciones, ni siquiera a trav&eacute;s del lenguaje corporal.<\/p>\n<p>Hassan apareci&oacute; con unas pintas de lo m&aacute;s ordinarias, en contraste con el refinamiento del cual hac&iacute;a gala Merche. Portaba un atuendo deportivo compuesto por unos shorts excesivamente cortos, en los cuales se evidenciaba un pronunciado abultamiento de sus genitales y una camiseta de tirantes con el logo de los Lakers serigrafiado. La camiseta estaba cortada a la altura del ombligo, mostrando un vientre plano, as&iacute; como unos brazos fibrosos a los que hab&iacute;a incorporado un nuevo tatuaje con alg&uacute;n tipo de simbolismo que desconoc&iacute;a. Unas chanclas remataban su chabacano atuendo.<\/p>\n<p>Pese a su apariencia de macarra y pendenciero, lograba ponerla cachonda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres Hassan? &mdash;pregunt&oacute; nerviosa, queriendo marcharse de all&iacute; cuanto antes.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila &ldquo;fierecilla&rdquo;. No tengas prisa. D&eacute;jame invitarte a una cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que no me gusta la cerveza, y tambi&eacute;n sabes que no me gusta que me llames as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes raz&oacute;n. No me acordaba. Qu&eacute; memoria la m&iacute;a, &mdash;disimul&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Dime qu&eacute; quieres, porque espero que sea algo importante para hacerme venir aqu&iacute;, &mdash;insisti&oacute; la abogada.<\/p>\n<p>&mdash;No es la primera vez que vienes, &mdash;le record&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije que eso se acab&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es incre&iacute;ble que te muestres tan fr&iacute;a e insensible despu&eacute;s de todo lo que hemos pasado.<\/p>\n<p>&mdash;Lo pasado, pasado est&aacute;, Hassan. No quiero volver a eso. Quiero recuperar mi vida y que t&uacute; te centres en la tuya. Aunque no me creas, deseo que te vaya bien, tengas un porvenir y no vuelvas a malograrte. No desperdicies tu vida.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero desperdiciarla, &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;le dijo de nuevo aproxim&aacute;ndose a ella y cogi&eacute;ndola delicadamente de los hombros.<\/p>\n<p>&mdash;Te he dicho por en&eacute;sima vez que no me llames as&iacute;, &mdash;le advirti&oacute; con un grito, al mismo tiempo que se desprend&iacute;a de sus manos con brusquedad.<\/p>\n<p>&mdash;No sabes la de veces que te he deseado, ni la de pajas que me he hecho en la c&aacute;rcel pensando en ti.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es incre&iacute;ble, &mdash;balbuce&oacute; colocando los brazos en jarras&mdash;. &iquest;Me haces venir a este antro para decirme las pajas que te has hecho? Tengo un trabajo &iquest;Lo sabes? &iquest;Sabes que tengo otro caso esper&aacute;ndome en el cual deber&iacute;a estar trabajando en estos momentos? La vista es pasado ma&ntilde;ana y aqu&iacute; estoy sin saber por qu&eacute; he venido&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Yo creo que s&iacute; que lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;No, no lo s&eacute;, &mdash;se quej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que te deseo, y sab&iacute;as cuales eran mis intenciones antes de venir, aunque ahora te hagas la remolona. Ya s&eacute; que para ti soy un pobre imb&eacute;cil con menos luces que un barco pirata, pero t&uacute; nunca te has interesado por mi cerebro, &iquest;verdad &ldquo;fierecilla&rdquo;?<\/p>\n<p>&mdash;Eso era antes. Ya te he dicho que quiero reconducir mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame follarte una vez m&aacute;s y luego, si es lo que quieres, tomaremos caminos distintos.<\/p>\n<p>Merche ponder&oacute; la disyuntiva de volver a fornicar con &eacute;l. En su ausencia hab&iacute;a echado varias canas al aire, pero ninguna pod&iacute;a compararse a cuando la empalaba Hassan. Aunque su sentido com&uacute;n le dec&iacute;a a gritos que se largara y retomara su vida, su entrepierna no estaba de acuerdo con esa decisi&oacute;n. En el fondo sus ganas de darse un revolc&oacute;n eran las mismas que las de &eacute;l. Se percat&oacute; del realce que formaba la peque&ntilde;a prenda y exhal&oacute; un silencioso suspiro, su respiraci&oacute;n se aceler&oacute; y sus pulsaciones aumentaron. Dej&oacute; el bolso en el suelo y se acerc&oacute; a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;sta ser&aacute; la &uacute;ltima vez, &mdash;dijo mientras su mano apretaba el creciente abultamiento dentro del short.<\/p>\n<p>&mdash;Ser&aacute; lo que t&uacute; quieras, &ldquo;fierecilla&rdquo;. &mdash;respondi&oacute; &eacute;l presionando sus nalgas con fuerza. Merche not&oacute; como el miembro ganaba firmeza hasta alcanzar un abultamiento inusual, luchando tambi&eacute;n por escapar del cautiverio.<\/p>\n<p>&mdash;No me digas que no la deseas, &mdash;le susurr&oacute; Hassan al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabr&oacute;n, &mdash;protest&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Pero bien que te gusta, &ldquo;fierecilla&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras las manos de Hassan desnudaban a Merche, las de ella liberaban la polla que tantas noches de duermevela le hizo pasar. La cogi&oacute; como si de un mango se tratase y empez&oacute; a masturbarlo mientras &eacute;l se deshac&iacute;a finalmente del tanga para que sus dedos surfearan en su gelatinoso co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Durante unos minutos las manos de ambos amantes se aplicaron a darse placer. Los sollozos escaparon de su boca en forma de sinfon&iacute;a deleitosa por la estancia. Hassan tens&oacute; sus m&uacute;sculos y levant&oacute; a Merche en brazos, ella se enganch&oacute; del cuello y enrosc&oacute; las piernas a su cintura dej&aacute;ndose caer para sentir como la barra de carne buscaba la entrada de su co&ntilde;o y seguidamente clavarse poco a poco. Abri&oacute; la boca y emiti&oacute; un sonoro y prolongado gemido cuando not&oacute; de nuevo como la anhelada polla avanzaba y se adentraba por completo en sus entra&ntilde;as. Los sollozos cedieron el paso a lamentos desenfrenados que empezaron a salir de su boca como hac&iacute;a tiempo. Su semental la alzaba y la dejaba caer de nuevo y en cada descenso, la verga se le incrustaba hasta el tu&eacute;tano.<\/p>\n<p>&mdash;Dime ahora que quieres seguir con tu sosegada vida, &ldquo;fierecilla&rdquo; &mdash;le pidi&oacute; al mismo tiempo que la tumbaba en la cama sin sac&aacute;rsela.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;llate y f&oacute;llame, cabronazo, &mdash;le pidi&oacute; entre gritos.<\/p>\n<p>&mdash;Que zorra que eres. Te haces la &ntilde;o&ntilde;a y lo que quieres es que te ensarte como a un churrasco de croto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hijo de puta! &mdash;le increp&oacute; Merche entre jadeos, entretanto se escuchaban los sonoros pollazos que Hassan le propinaba.<\/p>\n<p>&mdash;No te veo como la casada escrupulosa que se conforma con dos polvos semanales con su marido. &iexcl;Vamos, dime que &eacute;l te folla as&iacute;! &mdash;le hizo ver al tiempo que los rotundos golpes de cadera socavaban sus sentidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Deja a mi marido en paz y f&oacute;llame m&aacute;s fuerte cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Menuda puta est&aacute;s hecha! Estoy revent&aacute;ndote el co&ntilde;o y sigues pidiendo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Hassan aceler&oacute; el ritmo y empez&oacute; a bufar como un toro desbocado con la intenci&oacute;n de d&aacute;rselo todo, seguidamente solt&oacute; lastre en su interior gritando y resoplando, mas, con una sincronizaci&oacute;n que parec&iacute;a ensayada, lo hizo Merche uni&eacute;ndose a sus gritos, en tanto la leche golpeaba una y otra vez las paredes de su &uacute;tero, asimismo, la cadencia de los embates fue disminuyendo gradualmente hasta que finalmente le dio un &uacute;ltimo estacazo como si quisiera entregarle hasta la &uacute;ltima gota de su simiente.<\/p>\n<p>Ambos amantes permanecieron inertes, uno encima del otro durante un minuto mientras recuperaban el resuello. El miembro empez&oacute; a perder su rigidez y escap&oacute; del orificio con un sonoro &ldquo;Plof&rdquo;, igual que una serpiente abandona su madriguera ah&iacute;ta de sustento. Merche intent&oacute; articular un amago de sonrisa de satisfacci&oacute;n mientras miraba a aquel joven indolente que tanto placer le proporcionaba. Al mismo tiempo, la leche escap&oacute; de su gruta, desparram&aacute;ndose en la s&aacute;bana, y cuando recuper&oacute; el resuello pudo articular su primera frase.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; gusto, cabronazo!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n te quiere m&aacute;s que yo, &ldquo;fierecilla&rdquo;?, &mdash;le declar&oacute; d&aacute;ndole a continuaci&oacute;n un beso que ella rechaz&oacute; con la excusa de lavarse, mientras tanto, Hassan la observ&oacute; al alejarse deleit&aacute;ndose de la visi&oacute;n de semejante f&eacute;mina. Con movimientos gr&aacute;ciles se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o y Hassan examin&oacute; la figura de la mujer madura a la que se hab&iacute;a follado decenas de veces y reafirm&oacute; que no se cansaba de hacerlo. Merche despertaba sus m&aacute;s bajos instintos. Admir&oacute; como mov&iacute;a el culo con et&eacute;reos meneos, nada forzados, se extasi&oacute; con las l&iacute;neas que dibujaban sus contornos. Pese a su madurez segu&iacute;a conservando una estrecha cintura de avispa que muchas veintea&ntilde;eras hubiesen deseado. Cuando Merche termin&oacute; sus lavativas se mostr&oacute; de nuevo conforme Dios la trajo al mundo ante sus ojos y disfrut&oacute; desde una perspectiva frontal de su silueta. Su cara de porcelana, adornada con una nariz respingona le confer&iacute;a un aire de ni&ntilde;a pija, sin embargo, unas incipientes patas de gallo pon&iacute;an de manifiesto su madurez. Sus largas piernas avanzaron hacia &eacute;l con paso firme provocando que unos magn&iacute;ficos pechos, adornados con dos peque&ntilde;as aureolas rosadas, se moviesen acompasando sus andares. Toda una composici&oacute;n sensual que le hac&iacute;a perder el norte, y ante todo aquel despliegue de sensualidad por parte de Merche, contrastaba la ordinariez de su amante. Al regresar, Hassan yac&iacute;a en la cama frot&aacute;ndose una polla que ya estaba casi en completa erecci&oacute;n con en&eacute;rgicos meneos mientras contemplaba obnubilado su esbeltez.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; buena est&aacute;s, Merche! &iexcl;Mira como me tienes! &mdash;dijo mostrando su potencial.<\/p>\n<p>Merche se relami&oacute; los labios viendo su hombr&iacute;a y gate&oacute; en la cama con sensuales movimientos hasta su posici&oacute;n para apoderarse del falo que la encumbraba a las m&aacute;s altas cotas de placer. Lo cogi&oacute; con la mano y dio dos escupitajos en el glande, a continuaci&oacute;n fue bajando y subiendo la mano aplic&aacute;ndole reiteradas sacudidas, mientras con la otra mano le masajeaba las pelotas, despu&eacute;s cogi&oacute; el tronco y leng&uuml;ete&oacute; los huevos a la vez que le masturbaba.<\/p>\n<p>La cara de Hassan se descompuso de placer cuando la letrada atrap&oacute; la polla con la boca intentando acaparar m&aacute;s de lo que daba de s&iacute;. Salivaba en cada intento de alojar en sus fauces unos mil&iacute;metros m&aacute;s. Hassan la ayud&oacute; presionando su cabeza, pero exist&iacute;a un l&iacute;mite imposible de rebasar y una arcada la avis&oacute; de que hab&iacute;a superado esa frontera, de modo que se dedic&oacute; a trabajarle la porci&oacute;n en la que Merche se encontraba c&oacute;moda. El resto del cimbrel lo utiliz&oacute; de asidero mientras se la mamaba basculando la cabeza, en tanto que las miradas de ambos se cruzaron.<\/p>\n<p>Hassan se deleitaba viendo como la abogada engull&iacute;a su verga una y otra vez, s&oacute;lo de vez en cuando tomaba un respiro para leng&uuml;etear el glande y abrazarlo con la boca aplic&aacute;ndole sonoros besos.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda mamona est&aacute;s hecha.<\/p>\n<p>Merche lo mir&oacute; con la misma lascivia de hac&iacute;a un a&ntilde;o cuando deseaba que la poseyera. Solt&oacute; la polla y se incorpor&oacute; sin darle tiempo a reaccionar para sentarse encima de su cara.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;meme el co&ntilde;o! &mdash;le orden&oacute; sin tapujos.<\/p>\n<p>Su amante pas&oacute; sus manos por debajo de las piernas y agarr&oacute; sus nalgas abri&eacute;ndolas para simult&aacute;neamente repasarle su raja con la lengua, desde el ano hasta el peque&ntilde;o n&oacute;dulo. Merche empez&oacute; a jadear con el cunnilingus. La lengua de Hassan se deslizaba por cada pliegue, en tanto que iba saboreando los caldos que se precipitaban directamente en su boca.<\/p>\n<p>Las caderas de Merche se balanceaban ininterrumpidamente buscando una lengua que parec&iacute;a esquiva. Encontr&oacute; la nariz y se foll&oacute; un instante con ella hasta que la lengua recuper&oacute; el camino extraviado. Un dedo impregnado de sus flujos se adentr&oacute; en el ojete y Merche exhal&oacute; un gemido m&aacute;s intenso revelando un segundo orgasmo que recibi&oacute; con sucesivos suspiros m&aacute;s intensos. Finalmente se qued&oacute; quieta, sentada sobre la cara de su amante mientras &eacute;ste se deleitaba sorbiendo sus mieles.<\/p>\n<p>Unos golpecitos en sus nalgas le advirtieron de que Hassan ten&iacute;a dificultades para respirar. Levant&oacute; la pierna y descabalg&oacute; de su montura viendo su cara brillante, fruto de sus caldos y no pudo contener una peque&ntilde;a carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;B&eacute;same! &mdash;le pidi&oacute; Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que no me gusta hacerlo, &mdash;le respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo por esta vez, &mdash;insisti&oacute;, y Merche le dio un beso en el que apenas llegaron a rozarse ambas lenguas, puesto que r&aacute;pidamente se zaf&oacute; de &eacute;l. Para ella los besos apasionados entra&ntilde;aban algo m&aacute;s, y con Hassan todo se reduc&iacute;a a sexo puro y duro. Sexo salvaje sin prejuicios ni convencionalismos, pero tambi&eacute;n sin besos, esa era su norma y no le apetec&iacute;a quebrantarla.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es un beso, es una mierda de beso&mdash;se quej&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que hay, &mdash;replic&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Pues entonces te la meter&eacute; por el culo, &mdash;le rebati&oacute; mientras balanceaba la verga en completa erecci&oacute;n. &mdash;&iquest;No pretender&aacute;s dejarme as&iacute;? &mdash;le pregunt&oacute; se&ntilde;alando su polla en toda su magnitud.<\/p>\n<p>&mdash;No, &mdash;respondi&oacute; abriendo la boca y rozando el labio superior con su lengua de forma sensual. Cogi&oacute; la polla, se sent&oacute; encima y se la encar&oacute; para dejarse caer poco a poco.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero o&iacute;rte gritar mientras me pides que te reviente.<\/p>\n<p>Merche volvi&oacute; a sentir todo su potencial dentro y reemprendi&oacute; la cabalgada. Hassan agarr&oacute; sus tetas y bes&oacute; sus pezones con verdadera pasi&oacute;n. Presionaba, besaba, mord&iacute;a y leng&uuml;eteaba con delirio, al mismo tiempo que su polla percut&iacute;a en el hambriento co&ntilde;o. Los jadeos de Merche se hicieron notar de nuevo y Hassan se uni&oacute; al concierto recitando una sinfon&iacute;a que no arrojaba ninguna duda del fest&iacute;n que estaba teniendo lugar en aquel antro. Las rudas manos abandonaron los aterciopelados pechos para desplazarse hasta sus nalgas y un dedo se aventur&oacute; en el peque&ntilde;o orificio provocando que Merche diera un respingo, sin embargo le gustaba la sensaci&oacute;n de la peque&ntilde;a extremidad estimul&aacute;ndole el ano, al mismo tiempo que la polla de Hassan la follaba sin cuartel. Merche intent&oacute; acelerar los movimientos con intenciones org&aacute;smicas, en cambio su joven amante parec&iacute;a tener otros planes para ella, le dio la vuelta, la puso de lado y le levant&oacute; la pierna. Merche adivin&oacute; sus intenciones. Lo conoc&iacute;a demasiado como para no saber lo que ven&iacute;a a continuaci&oacute;n y pese a que disfrutaba del sexo anal, no quer&iacute;a hacerlo por el suplicio previo que comportaba hasta que el esf&iacute;nter se adaptaba a su tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>Por otro lado, era consciente de que Hassan no iba a recular en sus intenciones y, puesto que aquella iba a ser la &uacute;ltima vez, decidi&oacute; echar el resto.<\/p>\n<p>Hassan busc&oacute; el peque&ntilde;o orificio con la verga embadurnada de sus caldos. Al notar el glande presionando, una punzada de dolor le hizo replantearse su decisi&oacute;n, y en eso estaba cuando la tuneladora sigui&oacute; presionando para avanzar unos mil&iacute;metros m&aacute;s. Merche agarr&oacute; con fuerza la almohada al mismo tiempo que la mord&iacute;a para no gritar. Hassan ensaliv&oacute; abundantemente su polla y sigui&oacute; empujando pese a las quejas de ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Para!, &mdash;grit&oacute; temiendo que la iba a desgarrar.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco m&aacute;s, &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;jade&oacute; &eacute;l deseando darle la follada de su vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No cabe! &mdash;clam&oacute; entre gritos.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; que cabe, la has tenido muchas veces, &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;le contradijo pensando m&aacute;s en su placer que en el suplicio de Merche, y sigui&oacute; en su tarea de perforaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Un vecino se quej&oacute; y aporre&oacute; la pared reiteradas veces. El marroqu&iacute; hizo caso omiso y sigui&oacute; en su empe&ntilde;o. Por su parte, a Merche la embarg&oacute; la verg&uuml;enza de pensar que pudieran saber que estaba fornicando con &eacute;l. Su coche estaba aparcado abajo y en el vecindario se conoc&iacute;an casi todos, tan s&oacute;lo hab&iacute;a que sumar dos y dos. En cualquier caso, su preocupaci&oacute;n inminente era la enorme polla que avanzaba hacia el interior de sus esf&iacute;nteres, pero despu&eacute;s de largos minutos de tortura vislumbr&oacute; un atisbo de sensaci&oacute;n m&aacute;s placentera sin que el dolor la abandonara definitivamente.<\/p>\n<p>Paulatinamente, las quejas y los gemidos de dolor mutaron en suspiros m&aacute;s deleitosos y Merche empez&oacute; a gozar de la sodom&iacute;a. Su dedo coraz&oacute;n busc&oacute; el cl&iacute;toris para darse m&aacute;s placer y Hassan empez&oacute; a empujar con movimientos m&aacute;s din&aacute;micos.<\/p>\n<p>Merche mov&iacute;a sus caderas por inercia en busca de m&aacute;s placer.<\/p>\n<p>&mdash;Ves como s&iacute; que te gusta, &ldquo;fierecilla&rdquo;, &mdash;le dijo sinti&eacute;ndose un maestro, de tal modo que la abogada tuvo que reconocer que estaba disfrutando de lo lindo.<\/p>\n<p>Mientras Hassan aceleraba los embates, Merche intensific&oacute; el ritmo de su dedo atormentando su cl&iacute;toris en busca del cl&iacute;max final.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;rrete, &ldquo;fierecilla&rdquo;, voy a llenarte de leche ese culazo que tienes, cabrona , &mdash;le pidi&oacute; al mismo tiempo que unos contundentes azotes en su nalga derecha resonaron en la estancia, sirviendo de detonante para que la abogada culminara por fin la enculada entre gemidos y gritos de placer. Seguidamente, su amante la acompa&ntilde;&oacute; dando unos &uacute;ltimos y contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n, descargando su esencia en el esf&iacute;nter.<\/p>\n<p>Hassan abandon&oacute; el orificio y un chorro de esperma te&ntilde;ido de un tono parduzco brot&oacute; del ano en un sonoro pedo.<\/p>\n<p>&mdash;Te has portado como una campeona, &mdash;le susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cabr&oacute;n! Me has reventado el culo, &mdash;replic&oacute; mientras se apresuraba hacia el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Dime que no has gozado, &mdash;manifest&oacute; con orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que la tortura inicial es el precio que hay que pagar por el irreverente placer posterior, &mdash;le expuso sentada en el bidet.<\/p>\n<p>&mdash;Pero ha merecido la pena.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una &ldquo;fierecilla&rdquo; y siempre lo ser&aacute;s, por mucho que quieras ocultarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Esto se acab&oacute; Hassan, &mdash;le advirti&oacute; de nuevo mientras se vest&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me han ofrecido un trabajo en un almac&eacute;n, &mdash;le anunci&oacute; deambulando desnudo por la habitaci&oacute;n en busca de un cigarro.<\/p>\n<p>&mdash;Es estupendo, Hassan. No sabes cuanto me alegra o&iacute;r eso, &mdash;manifest&oacute; al mismo tiempo que se abrochaba el sujetador. &mdash;No me lo hab&iacute;as dicho.<\/p>\n<p>&mdash;Te dije que te sentir&iacute;as orgullosa de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo estoy, &mdash;le declar&oacute; a la vez que terminaba de colocarse la americana. Despu&eacute;s cogi&oacute; su bolso y le dio un piquito de despedida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ni siquiera ahora vas a darme un beso como Dios manda?<\/p>\n<p>Merche le dedic&oacute; una sincera sonrisa, bes&oacute; su dedo &iacute;ndice y luego lo pos&oacute; en los labios de Hassan, a continuaci&oacute;n se march&oacute; sin mirar atr&aacute;s dese&aacute;ndole lo mejor al joven gandul, pero con la intenci&oacute;n de no volver a verle.<\/p>\n<p>Subi&oacute; al Mercedes sin hacer caso a las impertinencias de los dos bribones que hab&iacute;a apoyados en la puerta fumando hierba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dej&aacute;is entrar en mi coche?, &mdash;pidi&oacute; con autoridad, y los dos rufianes se hicieron a un lado mientras la miraban con lascivia de arriba abajo.<\/p>\n<p>Puso el veh&iacute;culo en marcha y baj&oacute; la ventanilla.<\/p>\n<p>&mdash;Y gracias por custodiarlo, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; al arrancar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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