{"id":32632,"date":"2021-11-20T23:00:00","date_gmt":"2021-11-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-20T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-20T23:00:00","slug":"cierra-la-puerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cierra-la-puerta\/","title":{"rendered":"Cierra la puerta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32632\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todo empez&oacute; en un bar abarrotado donde me tomaba un caf&eacute; en el descanso del trabajo.<\/p>\n<p>Por fortuna, hab&iacute;a conseguido una mesa y, sentado en ella, repasaba en mi tablet las noticias de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Una voz masculina, profunda y con el t&iacute;pico deje de los barrios de la periferia, me interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Puedo sentarme? &iquest;Le importa?&rdquo;<\/p>\n<p>Alc&eacute; la vista. Un hombre de facciones rudas, cabellos grises y una pincelada agitanada en los ojos, esperaba mi respuesta.<\/p>\n<p>Vest&iacute;a un mono de faena sobre una camiseta caqui de manga corta.<\/p>\n<p>Mi atenci&oacute;n, sin embargo, fue para sus labios carnosos. Pens&eacute; que me gustar&iacute;a ser besado por ellos.<\/p>\n<p>&iquest;Lo hab&iacute;a visto ya en alguna otra ocasi&oacute;n? &iquest;O me estaban confundiendo mis continuas fantas&iacute;as con hombres similares? Porque seguramente hab&iacute;a imaginado ni s&eacute; las veces, que me com&iacute;a la polla de alguno como &eacute;l, de su pinta, de su f&iacute;sico&#8230; con sus labios.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, por favor, si&eacute;ntese&rdquo;<\/p>\n<p>Salud&oacute; a alguien. Ese alguien le llam&oacute; Santos y con &eacute;l intercambi&oacute; un par de chanzas t&iacute;picas de trabajadores.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; es eso?&rdquo; me pregunt&oacute; se&ntilde;alando la tablet cuando el otro se fue. Satisfice su curiosidad.<\/p>\n<p>Y mientras, me miraba. Los ojos agitanados atentos. Pero no a mis palabras. Me le&iacute;a por dentro. Lo s&eacute;. Quer&iacute;a enterarse de mi deseo.<\/p>\n<p>Y yo le dej&eacute; entrar. Permit&iacute; que lo conociera. No le ocult&eacute; que soy capaz de besar a un hombre con unos labios como los suyos, que puedo chupar sus axilas velludas en busca del sabor de su sudor, que si comenzase a degustar su cuerpo terminar&iacute;a por conocer todos los rincones, todos.<\/p>\n<p>Me call&eacute; de mis electr&oacute;nicas explicaciones. Cogi&oacute; la tablet.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi sobrino me regal&oacute; una. Pero no&#8230; no s&eacute; manejarme. Yo, de tierras y plantas, lo que quiera. Pero estos chismes electr&oacute;nicos&#8230; no son pa m&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Me la devolvi&oacute;. Y esper&oacute;. Junt&oacute; sus manos de trabajador de pico y pala frente a la taza del caf&eacute; que no ten&iacute;a prisa por beber.<\/p>\n<p>&iquest;Me acariciar&iacute;an esas manos? &iquest;Ser&iacute;an feroces en el trato con otra piel o se conducir&iacute;an suavemente?<\/p>\n<p>Por mi mente cruz&oacute; la imagen de unas manos similares sofocando mis gritos desesperados por una sodomizaci&oacute;n dura y lasciva.<\/p>\n<p>En mi entrepierna not&eacute; el principio de una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;No es complicado&#8230; manejarla&rdquo; -balbuce&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Pero te tienen que ense&ntilde;ar, digo yo&rdquo;<\/p>\n<p>Una palabra salt&oacute; al momento repetitiva e imprudente dentro de mi cabeza: ofr&eacute;cete.<\/p>\n<p>Ofr&eacute;cete, ofr&eacute;cete, ofr&eacute;cete&#8230;<\/p>\n<p>&ldquo;Puedo ense&ntilde;arle&rdquo;<\/p>\n<p>Me mir&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;No quiero molestar -dijo- Usted viene aqu&iacute; a descansar un rato del trabajo, como yo. No, no quiero molestarle&rdquo;<\/p>\n<p>Mir&oacute; por un segundo hacia otro lado y despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Si fuera en otro momento&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Me lanc&eacute; al vac&iacute;o. Sin red. Ning&uacute;n seguro. Tan solo la niebla de mi deseo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo le viene bien?&rdquo;<\/p>\n<p>Nuestros ojos se encontraron otra vez. Y me ley&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a fondo.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta tarde. Hacia las ocho o as&iacute;. En mi casa. &iquest;Tendr&aacute; paciencia conmigo? No soy muy listo pa estas cosas&rdquo;<\/p>\n<p>Era viernes. Yo hab&iacute;a quedado para salir con unos amigos. Maquin&eacute; la excusa que les pondr&iacute;a.<\/p>\n<p>Esa tarde tom&eacute; el suburbano hasta la estaci&oacute;n de Infanter&iacute;a, una barriada del extrarradio donde en mi vida hab&iacute;a puesto los pies.<\/p>\n<p>Tras preguntar a varias personas, llegu&eacute; a una casa baja y apartada. Atardec&iacute;a. La temperatura era agradable esa tarde del reci&eacute;n estrenado verano.<\/p>\n<p>Una puerta de un color marr&oacute;n sucio parec&iacute;a la entrada principal. Busqu&eacute; un timbre que no encontr&eacute;. Golpe&eacute; con los nudillos. Repet&iacute; la acci&oacute;n mientras me fijaba en el entorno de espacios a caballo entre la ciudad y los descampados en los que el hambre de las constructoras no hab&iacute;a clavado el diente todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Se abri&oacute; la puerta y Santos se present&oacute; con unos viejos pantalones cortos de algod&oacute;n, una camiseta roja bastante desgastada y chancletas.<\/p>\n<p>Pose&iacute;a unos pies amplios de dedos recios y separados; y unos tobillos anchos y firmes. Pero lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n fueron sus gemelos, de una notoria musculatura.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; somnoliento.<\/p>\n<p>&ldquo;Me he quedao amodorrao. Disculpe. &iquest;Ha dao bien con la casa?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;He tenido que preguntar unas cuantas veces&rdquo;<\/p>\n<p>Me invit&oacute; a pasar.<\/p>\n<p>La casa parec&iacute;a de otros tiempos. Los papeles pintados, los objetos, los muebles&#8230; me recordaban los a&ntilde;os sesenta cuando yo a&uacute;n era un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Tuve la curiosidad de preguntar.<\/p>\n<p>&ldquo;Era de mi t&iacute;a. Falleci&oacute; y la heredamos mi hermano y yo. No la hemos vendido porque &eacute;l quiere que esperemos por si damos un pelotazo inmobiliario. Yo no lo creo pero&#8230; &iexcl;a qu&eacute; discutir! A m&iacute; me gustar&iacute;a qued&aacute;rmela&rdquo; concluy&oacute; con lo que me pareci&oacute; una cierta a&ntilde;oranza.<\/p>\n<p>Segu&iacute; a Santos hasta un saloncito peque&ntilde;o con una librer&iacute;a del gusto de aquella &eacute;poca, un sof&aacute; de skai y una l&aacute;mpara de un horripilante estilo pseudopop. El televisor era lo &uacute;nico del presente. Conectado a un canal de deportes, se ve&iacute;an las im&aacute;genes de un partido de rugby europeo.<\/p>\n<p>&ldquo;Me he venido a vivir pa que no ocupen la casa&rdquo;<\/p>\n<p>En la pantalla los jugadores se placaban, sin piedad, sus cuerpos cuadrados y vigorosos. Santos no hubiera desentonado entre ellos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Le gusta el deporte este? -habl&oacute; se&ntilde;alando el televisor- Mi sobrino juega y yo veo alg&uacute;n partido pa enterarme de qu&eacute; va y sacarle conversaci&oacute;n&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No soy aficionado -contest&eacute;- &iquest;Es el mismo sobrino que le regal&oacute; la tablet?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;El mismo&rdquo;<\/p>\n<p>Me sugiri&oacute; tomar una cerveza y acept&eacute;. Tambi&eacute;n me pregunt&oacute; mi nombre, Gin&eacute;s, y desde entonces pasamos a tutearnos.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la tablet. La encendimos ya sentados en el sof&aacute; de skai. Le fui dando indicaciones y &eacute;l navegaba. Se tuvo que poner gafas de ver de cerca.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi sobrino meti&oacute; en este chisme unas fotos y ahora no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute;n&rdquo; Le guie hasta los archivos de usuario. All&iacute; estaban las fotos. Eran del joven jugando al rugby. Un buen mozo. Se le parec&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Tiene tus labios y tus ojos. No ser&aacute; hijo tuyo&rdquo; -brome&eacute;.<\/p>\n<p>Esculpi&oacute; una medio sonrisa en sus sensuales labios.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues ya sabes c&oacute;mo manejarte con la tablet&rdquo;<\/p>\n<p>Dej&oacute; el aparato sobre una mesa baja de encimera de m&aacute;rmol y se quit&oacute; las gafas. Se recost&oacute; sobre el respaldo y estir&oacute; un brazo en mi direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al observar su mano tan de cerca, no pude evitar que la imagen de mi boca tapada por ella en medio de una sodomizaci&oacute;n sin concesiones, se adue&ntilde;ase de mi imaginaci&oacute;n otra vez. Me turb&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo m&iacute;o es la tierra -dijo- Si me pudiese quedar con la casa, aprovechar&iacute;a la parte de atr&aacute;s, que tiene un patio, y cultivar&iacute;a un huerto. &iquest;Te lo ense&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>Acced&iacute;.<\/p>\n<p>El patio era peque&ntilde;o y con un armario de obra que calific&oacute; de trastero. Me dio explicaciones. Las escuch&eacute; aparentando inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Pero mi &uacute;nico inter&eacute;s era &eacute;l. Y a cada momento se acrecentaba ese inter&eacute;s al sentir su buen talante adem&aacute;s de sus apreciables encantos masculinos de hombre maduro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s tuvo empe&ntilde;o en guiarme por la casa. Y no le contradije. Pero al pasar por una puerta, la ignor&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y esta puerta?&rdquo; -pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;En esa habitaci&oacute;n no hay luz. Se estrope&oacute; y no la he arreglao&rdquo;<\/p>\n<p>Intent&oacute; seguir hacia otra estancia de la casa pero insist&iacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no la has arreglado?&rdquo;<\/p>\n<p>Me mir&oacute; de una forma que no sabr&iacute;a explicar, como si con mi curiosidad me estuviera metiendo en un asunto quiz&aacute;s espinoso.<\/p>\n<p>&ldquo;Hay un camastro viejo -dijo con voz pausada, incluso pesada- Mi hermano y yo dorm&iacute;amos en &eacute;l cuando visit&aacute;bamos a mi t&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>Se qued&oacute; mirando la puerta y su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;. &iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a?<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quieres entrar?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, por favor. No era m&aacute;s que&#8230; La verdad, no s&eacute; ni por qu&eacute; he preguntado&rdquo;<\/p>\n<p>Santos agarr&oacute; la manilla de la puerta con decisi&oacute;n y abri&oacute;.<\/p>\n<p>Una bocanada de aire de olor rancio me golpe&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Muchos d&iacute;as me meto en ella y me acuesto en el camastro. Pasa&rdquo; concluy&oacute; invit&aacute;ndome a entrar.<\/p>\n<p>De repente, el temor me atenaz&oacute;. Nadie sab&iacute;a que yo estaba all&iacute;. Y yo no sab&iacute;a nada de ese hombre, nada.<\/p>\n<p>Le mir&eacute; a los ojos. Creo que capt&oacute; mis dudas. Pero no procur&oacute; tranquilizarme. Todo lo dejaba a mi voluntad.<\/p>\n<p>Temerario, di un paso hacia el interior&#8230; y otro&#8230; y otro&#8230;<\/p>\n<p>&Eacute;l me sigui&oacute;. Se situ&oacute; justo a mis espaldas.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No tiene ventana?&rdquo; pregunt&eacute; vigilando sus movimientos.<\/p>\n<p>&ldquo;Ten&iacute;a una. Pero la condenaron para construir el trastero del patio&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Nunca la ventilas?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Me gusta como huele. Me recuerda a cuando s&oacute;lo era un chavalote salido&rdquo;<\/p>\n<p>Lo imagin&eacute; masturb&aacute;ndose fren&eacute;ticamente hasta correrse con una abundancia inveros&iacute;mil.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Eras un chavalote salido?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Pues s&iacute;, mucho. &iquest;Quieres que te lo cuente?&rdquo;<\/p>\n<p>Santos se sent&oacute; en el borde de lo que parec&iacute;a un camastro y rechinaron los muelles del jerg&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Si quieres que te lo cuente&#8230; cierra la puerta&rdquo;<\/p>\n<p>Se hizo un silencio.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; los latidos de mi coraz&oacute;n agitado por la incierta situaci&oacute;n. &iquest;No me estaba metiendo en la boca del lobo?<\/p>\n<p>Trat&eacute; de adivinar intenciones en las facciones de Santos pero, difuso en la penumbra, su rostro no me revel&oacute; nada.<\/p>\n<p>Apostando a mi deseo en detrimento de mi sentido com&uacute;n, retroced&iacute; unos pasos y empuj&eacute; despacio la puerta hasta que el resbal&oacute;n encaj&oacute;.<\/p>\n<p>La oscuridad se adue&ntilde;&oacute; de la estancia y el olor a rancio se intensific&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Ac&eacute;rcate&rdquo;<\/p>\n<p>A tientas, me dirig&iacute; donde Santos esperaba. Me cogi&oacute; de una mano y me sent&oacute; a su lado.<\/p>\n<p>Algo de luz se filtraba por debajo de la puerta, aunque d&eacute;bil como la de una lejana estrella.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; ocurre?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca me he sentido c&oacute;modo en la oscuridad. Me asusta&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Est&aacute;s asustao?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Puede que s&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me tienes miedo?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No te conozco&rdquo;<\/p>\n<p>A su lado, comenc&eacute; a experimentar un calor extra&ntilde;o, como una fiebre repentina.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me tienes miedo?&rdquo; -repiti&oacute; la pregunta.<\/p>\n<p>Pos&oacute; una mano en mis hombros y la desliz&oacute; hasta mi cuello. El tacto &aacute;spero de sus dedos me eriz&oacute; la piel.<\/p>\n<p>&ldquo;Dec&iacute;as que eras un chavalote salido&rdquo;<\/p>\n<p>Por un momento dej&oacute; de acariciarme. Y yo me o&iacute; tragar con dificultad. Pero al poco, reanud&oacute; las caricias a la vez que dec&iacute;a: &ldquo;Mi hermano y yo nos desnud&aacute;bamos a oscuras cuando llegaba la hora de acostarnos. Y a oscuras nos met&iacute;amos en este catre. A mi hermano no le gustaba dormir con ropa. Ni pijamas ni calzoncillos. Y si yo me los dejaba, se enfadaba&rdquo;<\/p>\n<p>Santos me atrajo hacia s&iacute;. Su cuerpo ard&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Era m&aacute;s peque&ntilde;o que yo pero ten&iacute;a el doble de genio. Me dominaba. Y cuando dorm&iacute;amos juntos aqu&iacute;, en este cuartucho, con este olor&#8230; &ldquo;<\/p>\n<p>Sus labios me rozaron la nuca en algo parecido a un beso que me provoc&oacute; una corriente emocional imposible de contener.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Solo dorm&iacute;ais juntos aqu&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Solo. A veces me dec&iacute;a: voy a desnudarte yo porque no me f&iacute;o de que te quedes en bolas. Y me desabrochaba bot&oacute;n a bot&oacute;n&rdquo;<\/p>\n<p>Sus dedos abrieron un bot&oacute;n de mi camisa y entraron por el hueco hasta posarse en mi pecho.<\/p>\n<p>Mi sexo se hinch&oacute; dentro de mis pantalones.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gustaba?&rdquo; dije.<\/p>\n<p>&ldquo;Me&#8230; calentaba. Pero era mi hermano. Y todo estaba oscuro. Sus manos me bajaban los pantalones y me quitaban los calzoncillos. Y despu&eacute;s me los pon&iacute;a en la cara pa que los oliese. Olor a sudor y orines. Mi olor. Y yo me empalmaba. Y &eacute;l lo sab&iacute;a. Sab&iacute;a que me empalmaba. Y se burlaba. Eres un cochino -me dec&iacute;a- Te la pone tiesa la peste a meaos. Y se met&iacute;a en la cama sin esperar a que yo le desnudase porque dec&iacute;a que yo no sab&iacute;a, que lo hac&iacute;a mal. Entonces, cuando me acostaba con &eacute;l, le agarraba del cuello as&iacute;&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Santos me atrap&oacute; con un brazo hasta casi asfixiarme.<\/p>\n<p>Mis peores presentimientos dieron un paso al frente. Pero no protest&eacute; y, con el miedo en el alma, esper&eacute; un desenlace.<\/p>\n<p>&ldquo;&Eacute;l se quejaba, me llamaba bruto y animal&#8230; Y con una mano me agarraba la polla para retorc&eacute;rmela. Pero eso a m&iacute; me la pon&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s dura y acababa por cogerle la suya y retorc&eacute;rsela tambi&eacute;n. Su&eacute;ltame, me dec&iacute;a. Te soltar&eacute; cuando t&uacute; me sueltes la minga, le respond&iacute;a. Te est&aacute;s meando, me acusaba porque se me escapaba esa cosa pringosa que sale cuando te pones cachondo. Entonces le apretaba contra m&iacute; y juntaba mi polla con la suya. Te voy a mear encima, le amenazaba. &Eacute;l ten&iacute;a el doble de genio que yo, pero yo ten&iacute;a el doble de fuerza que &eacute;l&#8230; y tambi&eacute;n el doble de polla. Y le paralizaba con mis brazos. Ya sabes, un abrazo de chavales revoltosos y juguetones. Un abrazo que s&oacute;lo pod&iacute;a terminar de una manera&rdquo;<\/p>\n<p>Santos guard&oacute; silencio y afloj&oacute; su presa sobre mi cuello.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Os corr&iacute;ais?&rdquo; me atrev&iacute; a preguntar. &ldquo;Yo sobre &eacute;l, rozando mi picha en su vientre. Y no paraba hasta &ldquo;mearle&rdquo; y que &eacute;l tambi&eacute;n lo hiciera. Rato y rato. Pese al ruido de los muelles. S&iacute;, rato y rato&rdquo;<\/p>\n<p>La historia con el hermano, sugerente y escondida, me hab&iacute;a excitado mucho. Y discurr&iacute; de qu&eacute; manera aprovecharla para nuestro placer.<\/p>\n<p>Mientras, me embriagaba con el aroma de la transpiraci&oacute;n de Santos cargada de hormonas de hombre.<\/p>\n<p>Tom&eacute; la iniciativa.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quieres desnudarme? Deseo comprobar si tu hermano ten&iacute;a raz&oacute;n o no&rdquo;<\/p>\n<p>Me costaba hablar. Las palabras eran complicadas en esa habitaci&oacute;n con una &uacute;nica ventana condenada.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y esper&eacute;.<\/p>\n<p>Al poco, sus manos de tacto calloso tocaron mi cara. Se conduc&iacute;a como un ciego que desea conocer el contorno de un rostro. Explor&oacute; mis orejas, mis ojos, mi nariz, mi cr&aacute;neo rasurado, mi cuello, mi ment&oacute;n afeitado y mis labios&#8230; En estos se detuvo y los abri&oacute; despacio con los pulgares. Se entretuvo en ellos y despu&eacute;s entr&oacute; en mi boca y sobre mi lengua. As&iacute; me lleg&oacute; el primer sabor de su cuerpo, por sus pulgares que chup&eacute; con agrado.<\/p>\n<p>El rito nos llev&oacute; largos minutos.<\/p>\n<p>No es que no tuviese unas ganas locas de abrazarme a &eacute;l. Las ten&iacute;a y muchas. Pero no se trataba de consumar nada. Se trataba de la b&uacute;squeda de unas sensaciones mucho m&aacute;s b&aacute;sicas.<\/p>\n<p>Cuando lo estim&oacute;, desabroch&oacute; otro bot&oacute;n de mi camisa. Despu&eacute;s desliz&oacute; los dedos por el fragmento que qued&oacute; al desnudo de mi pecho y busc&oacute; mis pezones. Los repasaba lenta y cuidadosamente provoc&aacute;ndome gratas y excitantes sensaciones.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, sigui&oacute; desabotonando tranquilo y jugando con las yemas de sus dedos sobre mi carne.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Lo hago bien?&rdquo; -me pregunt&oacute; pasados unos minutos.<\/p>\n<p>&ldquo;Si tu hermano se perdi&oacute; estas caricias, lo siento por &eacute;l&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Lo he desnudao as&iacute; un mill&oacute;n de veces&#8230; en el pensamiento&rdquo;<\/p>\n<p>No dijo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Situado tras de m&iacute;, me pinz&oacute; los pezones. Una vez y otra. Y otra, y otra m&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>Mi placer se expand&iacute;a por regueros que yo ni sab&iacute;a que existieran. La &uacute;nica vivencia del tacto, sus palabras y el viciado aroma de aquel habit&aacute;culo, convert&iacute;a la experiencia en un canto a lo inhabitual.<\/p>\n<p>Me baj&oacute; la cremallera del pantal&oacute;n, que cay&oacute; hasta mis rodillas, y acarici&oacute; mis muslos, primero con las yemas de los dedos, despu&eacute;s con las u&ntilde;as en el l&iacute;mite del ara&ntilde;azo.<\/p>\n<p>Mi espalda se peg&oacute; a su cuerpo, mis nalgas se juntaron con sus caderas. Solo el calzoncillo me abrigaba de una desnudez completa.<\/p>\n<p>En tal acercamiento, not&eacute; con claridad su excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me di cuenta que se estaba quitando la camiseta y al poco estuve en contacto con su pecho velludo.<\/p>\n<p>Me atrev&iacute; a llevar mis manos hasta la cintura del pantal&oacute;n de algod&oacute;n con el que me hab&iacute;a recibido y descenderlos. Sus muslos potentes se juntaron con los m&iacute;os y me sent&iacute; reconfortado.<\/p>\n<p>Permanecimos un tiempo de esa manera, apretados uno contra otro. En aquella habitaci&oacute;n sin ventilaci&oacute;n, transpir&aacute;bamos sobremanera.<\/p>\n<p>Le tom&eacute; un brazo y lam&iacute; la piel degustando el sabor salado y especial del sudor.<\/p>\n<p>&ldquo;Est&aacute;s empapado&rdquo; -le dije.<\/p>\n<p>&ldquo;T&uacute; tambi&eacute;n&rdquo;<\/p>\n<p>Hizo un movimiento que no entend&iacute; porque le llev&oacute; a separarse de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Y de repente tuve algo contra la cara, como si me quisiera asfixiar. La angustia desplaz&oacute; en un segundo a todo el placer. El miedo se adue&ntilde;&oacute; de mi conciencia e intent&eacute; zafarme como pude. Pero Santos me asi&oacute; con fuerza y aument&oacute; la presi&oacute;n sobre mi rostro con aquello con lo que me sofocaba.<\/p>\n<p>&ldquo;Tranquilo, tranquilo. Y respira. Solo respira&rdquo; dijo sin perder la calma.<\/p>\n<p>Atrapado, no me qued&oacute; m&aacute;s remedio que seguir sus instrucciones.<\/p>\n<p>Eso con lo que me tapaba boca y nariz, ol&iacute;a a orines, a sudor de sexo&#8230;<\/p>\n<p>Y comprend&iacute;: eran sus calzoncillos. Me los hab&iacute;a puesto en la cara, tal como su hermano hac&iacute;a con &eacute;l.<\/p>\n<p>Los ojos se me llenaron de unas l&aacute;grimas que no s&eacute; si fueron de alivio tras el susto vivido.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s relajado, ca&iacute; en la cuenta de que su sexo endurecido se hincaba contra una de mis nalgas.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, Santos uni&oacute; su rostro al m&iacute;o para aspirar &eacute;l tambi&eacute;n los aromas de su prenda interior.<\/p>\n<p>Y muy despacio, con los rostros de ambos ocultos bajo esa peculiar m&aacute;scara, junt&oacute; sus labios con los m&iacute;os, abri&oacute; mi boca con su lengua y entr&oacute; en m&iacute; transmiti&eacute;ndome su sabor de macho en celo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquel primer beso, se separ&oacute; y o&iacute; crujir los muelles del jerg&oacute;n del viejo camastro.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven, acu&eacute;state&rdquo;<\/p>\n<p>Alcanc&eacute; el lecho y en &eacute;l me tumb&eacute; acompa&ntilde;ado de un concierto de ruidos met&aacute;licos. El colch&oacute;n no era de lana sino de alg&uacute;n tipo de material de otra &eacute;poca que desprend&iacute;a un olor vegetal parecido al corcho.<\/p>\n<p>Las manos de Santos me acogieron y fueron bajando desde mi pecho hasta la cintura. As&iacute; descubri&oacute; que a&uacute;n ten&iacute;a los calzoncillos puestos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Pa qu&eacute; te dejas los calzoncillos?&rdquo; -dijo con vivacidad, casi con violencia.<\/p>\n<p>Me asust&eacute; otra vez con su repentino cambio de humor.<\/p>\n<p>&ldquo;Eres t&uacute; quien me los ten&iacute;a que quitar&rdquo; -solt&eacute; en mi defensa.<\/p>\n<p>Los agarr&oacute; por el el&aacute;stico y tir&oacute; hasta desgarrarlos y me tom&oacute; del cuello como ya me hab&iacute;a apresado minutos antes.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora te voy a mear&rdquo;<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; encima de m&iacute;, pecho contra pecho, vientre contra vientre y sexo contra sexo.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a a toda prisa, alimentado de sustos y excitaci&oacute;n. Y mi cuerpo entero temblaba.<\/p>\n<p>&ldquo;Te voy a mear, Gin&eacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>Mi nombre son&oacute; por vez primera en sus labios. Y me pareci&oacute; extra&ntilde;o, ajeno a m&iacute;. Estuve a punto de decirle &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es ese Gin&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Pero en lugar de eso, me aferr&eacute; a su cintura con fuerza y le dije: &ldquo;Eres un guarro que se mea en la cama&rdquo;<\/p>\n<p>Se qued&oacute; quieto, sin soltarme.<\/p>\n<p>&ldquo;Rep&iacute;telo&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Eres un guarro que se mea en la cama. Y si me meas, yo tambi&eacute;n te mear&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Me tom&oacute; la cara con una mano y al momento me plant&oacute; un beso intenso y crudo, invasivo y visceral. Y sus caderas se movieron r&iacute;tmicas contra las m&iacute;as, y su sexo me pringaba el vientre y mi propio sexo con la humedad que vert&iacute;a.<\/p>\n<p>El jerg&oacute;n chirriaba y chirriaba. La oscuridad se llen&oacute; de sonidos crueles de un metal que clamaba por el fin de sus d&iacute;as.<\/p>\n<p>Pero yo no pensaba en nada ni en nadie. Perdido en el vaiv&eacute;n de Santos y en su polla camino de &ldquo;mearme&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya a punto, fren&oacute; el ritmo y tomamos aire.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos a esperar&rdquo; me dijo.<\/p>\n<p>Nos quedamos quietos, sin separarnos y tumbados de costado. Su mano derecha vagaba por mi espalda. Nos contagi&aacute;bamos el sudor el uno al otro.<\/p>\n<p>Le alc&eacute; un brazo para beber de su axila.<\/p>\n<p>&ldquo;Parece que te conozca de siempre&rdquo; me dijo.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; con mis labios sus pezones y los chup&eacute; sin prisa.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mover su mano derecha por mi espalda cada vez m&aacute;s abajo.<\/p>\n<p>Me entr&oacute; entre las nalgas h&uacute;medas de transpiraci&oacute;n y alcanz&oacute; mi culo. Lo acarici&oacute; y lo penetr&oacute; muy despacio con los dedos.<\/p>\n<p>Mi reacci&oacute;n fue besarle y apretarme a &eacute;l cuanto pude.<\/p>\n<p>&ldquo;Hazme lo mismo&rdquo; me pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Obediente, acarici&eacute; la contundencia de sus gl&uacute;teos y llegu&eacute; hasta su ojete sudado y h&uacute;medo. Lo traspas&eacute;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; como yo le bes&eacute; cuando me entr&oacute;, &eacute;l me bes&oacute; a m&iacute; al hurgar hacia sus entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Mientras jug&aacute;bamos con nuestros dedos dentro de nosotros, el placer nos hac&iacute;a flotar sobre la oscuridad de aquella habitaci&oacute;n pre&ntilde;ada de secretos. El ritmo de nuestras manos sobre los culos se animaba por momentos con nuestros sexos frot&aacute;ndose entre s&iacute;. Si &eacute;l me llegaba profundo, yo no quer&iacute;a ser menos. Doblamos las piernas para facilitarnos las maniobras; y en apenas unos minutos nos encontramos entregados a un ritmo fren&eacute;tico con el orgasmo sobrevol&aacute;ndonos como ave de presa que ha localizado a su v&iacute;ctima. Nos bes&aacute;bamos, nos restreg&aacute;bamos, nos hund&iacute;amos los dedos sin piedad ni medida a punto de todo, el gusto a las puertas, las ganas desatadas, los vientres entregados, las pollas embadurnadas de seminal&#8230; Hasta que Santos se detuvo.<\/p>\n<p>&ldquo;A&uacute;n no. A&uacute;n no&rdquo; zanj&oacute; con la respiraci&oacute;n agitada y sudando a raudales. &ldquo;A&uacute;n no. Quiero m&aacute;s. M&aacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>De nuevo acat&eacute; su deseo. Porque ten&iacute;a raz&oacute;n. No pod&iacute;amos acabar, no deb&iacute;amos acabar.<\/p>\n<p>Guardamos silencio mientras nos recuper&aacute;bamos de la agitaci&oacute;n y retroced&iacute;a la amenaza del orgasmo.<\/p>\n<p>Una vez calmados, Santos habl&oacute; acarici&aacute;ndome un brazo.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi hermano, una noche, empuj&oacute; su culo contra mis partes. &Eacute;l, un cr&iacute;o, se apretaba contra mi polla. Est&aacute;bamos adormilaos, s&iacute;, pero los dos sab&iacute;amos &iquest;Comprendes?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&eacute; su pijo humedecido y se lo acarici&eacute; justo en el frenillo.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi cipote termin&oacute; apretando la entrada de su culo -continu&oacute; con la evocaci&oacute;n- Adem&aacute;s, me cogi&oacute; la mano y la llev&oacute; a su polla. Quer&iacute;a que le hiciese una paja de esas que a &eacute;l tanto le gustaban. Una paja lenta que le matase de gusto&rdquo;<\/p>\n<p>No s&eacute; si por mis caricias sobre su frenillo o por la evocaci&oacute;n de aquella historia, le manaba una buena cantidad de preseminal.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo; le anim&eacute; tom&aacute;ndole el glande con mi mano manchada de sus secreci&oacute;n y movi&eacute;ndola tan lento como era capaz.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s sucedi&oacute; esa noche?&rdquo; le insist&iacute; trabajando todo el glande.<\/p>\n<p>&ldquo;Le paje&eacute; como le gustaba y con mi rabo contra su culo. Y &eacute;l, cuanto m&aacute;s gusto sent&iacute;a, m&aacute;s se dejaba caer contra m&iacute;. Contra mi cipote mojao como nunca. Y yo, empitonao como nunca le&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Santos me fren&oacute; la mano de repente. Aunque algo de esperma se le escap&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Joder, ni me he dao cuanta de que me ven&iacute;a!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te has corrido?&rdquo; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Un poco&rdquo;<\/p>\n<p>Busqu&eacute; con la boca el semen vertido y lo lam&iacute;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n los huevos y la verga salvando la punta. No quer&iacute;a que se vertiera del todo. Esperar&iacute;a.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; feliz por tener la libertad de lamer la piel y los huevos de ese hombre en aquellas tinieblas. Y satisfecho porque me encontraba en pelotas a su lado y dispuesto a lo que quisiera.<\/p>\n<p>Cuando me saci&eacute;, me tumb&eacute; de nuevo. El se volvi&oacute; hacia m&iacute; y me bes&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Sabes a lefa&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;A tu lefa&rdquo;<\/p>\n<p>Le di la espalda y empuj&eacute; mi trasero contra su sexo. Le busqu&eacute; la mano y la llev&eacute; hasta mi verga tambi&eacute;n empapada de seminal.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quieres que te haga lo que le hice a mi hermano?&rdquo;<\/p>\n<p>Guard&eacute; silencio. Pero me acurruqu&eacute; cuanto pude contra &eacute;l y not&eacute; la dureza de su pijo. Si no hubo palabras con su hermano, tampoco las quer&iacute;a conmigo.<\/p>\n<p>Santos maniobr&oacute; hasta que la punta de su cipote se asent&oacute; sobre la entrada de mi culo.<\/p>\n<p>Me acariciaba los huevos y el perineo. Me los pringaba con su secreci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a tentaciones de exigirle que me penetrara de inmediato. Pero me lo prohib&iacute;. Era su juego y sus recuerdos.<\/p>\n<p>Quise moverme y la primera presi&oacute;n seria de su polla se hizo efectiva. Comenzaba a invadirme.<\/p>\n<p>Junt&oacute; su cara con la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Tienes el pijo muy duro&rdquo; me dijo &ldquo;Y si te la meto m&aacute;s&#8230; &iquest;se pondr&aacute; m&aacute;s duro? &iquest;Probamos?&rdquo;<\/p>\n<p>Le bes&eacute; como respuesta.<\/p>\n<p>Mi carne cedi&oacute; otra vez con el empuje. Sus dedos acariciaban el lugar de la fricci&oacute;n asegur&aacute;ndose de que todo estaba en orden. Despu&eacute;s se posaron en mi sexo.<\/p>\n<p>&ldquo;Joder, s&iacute;; se te ha puesto a&uacute;n m&aacute;s duro. Y se te escapa lefa. Toma, pru&eacute;bala&rdquo;<\/p>\n<p>Me meti&oacute; los dedos untados con mi propia leche en la boca.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta, eh? &iquest;Te gusta lo que te doy? &iquest;Quieres m&aacute;s? &iquest;Te la meto m&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Otro impulso de sus caderas encaj&oacute; su glande dentro de m&iacute; y sent&iacute; una punzada de dolor. Solt&eacute; un estertor entre queja y ruego. Pero Santos me puso la mano en la boca sofoc&aacute;ndolo. Quer&iacute;a silencio, como si en la casa a&uacute;n estuviera su t&iacute;a y pudiera o&iacute;rnos.<\/p>\n<p>Mi fantas&iacute;a con sus manos se estaba haciendo realidad.<\/p>\n<p>Me cogi&oacute; una de las m&iacute;as y la llev&oacute; hasta mi culo dilatado por la lenta penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Acar&iacute;ciame los huevos mientras te la meto&rdquo;<\/p>\n<p>Se los tom&eacute;. Estaban sudados, como todo &eacute;l, como todo yo.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a follarme despacio pero solo el tramo penetrado, sin ir m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>Con una pierna enlaz&oacute; las m&iacute;as. Me ten&iacute;a atrapado en cuerpo y deseo. &ldquo;Cu&eacute;ntame m&aacute;s de lo que ocurri&oacute; con tu hermano&rdquo; dije cuando me quit&oacute; la mano de la boca.<\/p>\n<p>&ldquo;Se la meneaba y &eacute;l me sobaba los huevos. Entonces me tir&oacute; de los cojones como un bestia y mi picha le dio el primer puntazo serio&rdquo;<\/p>\n<p>Imit&eacute; la narraci&oacute;n y le tir&eacute; de los huevos. Su polla me penetr&oacute; un buen tramo. Me estremec&iacute; con el avance.<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; culo m&aacute;s rico tienes; est&aacute; caliente. Se merece m&aacute;s polla&rdquo;<\/p>\n<p>Empuj&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&ldquo;Quieto, Gin&eacute;s; te voy a dar tanto gusto como le di a mi hermano.&iquest;Sabes que se corri&oacute; cuando se la clav&eacute; hasta los huevos? Me llen&oacute; la mano de lefa y yo le obligu&eacute; a que se la tragara&rdquo;<\/p>\n<p>De repente, me la hinc&oacute; por completo, feroz, traidor, desalmado. Sus enculadas me doblegaban y humillaban.<\/p>\n<p>No opuse ninguna resistencia. Pero empec&eacute; a gemir con aquella confusi&oacute;n de placer y da&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ldquo;A ti tambi&eacute;n te har&eacute; tragarte la lefa. Tu lefa y la m&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>No s&eacute; de d&oacute;nde me lleg&oacute; el rotundo placer que sent&iacute; bajo su fuerza y dominio. Pero no me resist&iacute; ni me interpuse. Dej&eacute; que me poseyera por completo y me corr&iacute; entre gritos, yo que procuro asimilarme al silencio. Algo visceral y animal que viv&iacute;a agazapado en mi esp&iacute;ritu, se soltaba y bramaba por su libertad.<\/p>\n<p>Al poco, las manos de Santos me llenaban la boca con mi semen que me tragu&eacute; con ansia de hombre sometido a cruel ayuno.<\/p>\n<p>Me volvi&oacute; el rostro y me bes&oacute; en la boca manchada de esperma.<\/p>\n<p>A la vez, sus caderas se movieron a un ritmo vertiginoso.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta que te d&eacute; polla, eh? &iexcl;Contesta! &iquest;Te gusta?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mucho&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quieres mi leche?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, joder, s&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Eres un guarro. Te gusta el olor a meaos, te gusta comerte la lefa&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Y que me des por culo&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Te la voy a estar metiendo toda la puta noche&#8230; toda la puta noche&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Su polla comez&oacute; a sacudirse vigorosa en mis entra&ntilde;as inund&aacute;ndolas con su lechada.<\/p>\n<p>&ldquo;Toda para ti, peque&ntilde;o; toda, toda&#8230;&rdquo; dec&iacute;a en tono de placentero delirio.<\/p>\n<p>Pese al orgasmo segu&iacute;a foll&aacute;ndome con la misma intensidad. Parec&iacute;a que no le bastara o que no quisiera encontrarle fin.<\/p>\n<p>Termin&oacute; subido a mis espaldas, hundi&eacute;ndome en el viejo colch&oacute;n de ese camastro de a&ntilde;os pasados, sudando, parti&eacute;ndome, goz&aacute;ndome&#8230;<\/p>\n<p>&ldquo;Toda la puta noche&#8230;&rdquo; segu&iacute;a diciendo sin para de clav&aacute;rmela.<\/p>\n<p>Pero un par de minutos despu&eacute;s, saciado y exhausto, se derrumb&oacute; sobre mi cuerpo neg&aacute;ndose a sacarme la verga y colm&aacute;ndome, cuello y hombros, de besos.<\/p>\n<p>Por fin nos relajamos y dejamos que el silencio cayese sobre ambos como una acogedora s&aacute;bana de tacto refrescante.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; adormilado. &iquest;Media hora? &iquest;Quiz&aacute;s m&aacute;s?<\/p>\n<p>Cuando despert&eacute;, no sab&iacute;a donde me encontraba.<\/p>\n<p>Pese a la oscuridad, distingu&iacute; el cuerpo de Santos a mi lado. Estaba de costado y parec&iacute;a observarme. Alargu&eacute; la mano y le acarici&eacute; el rostro rasposo por la barba ya unos mil&iacute;metros crecida a esa hora de la noche.<\/p>\n<p>&ldquo;Me he quedado dormido&rdquo; me disculp&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo tambi&eacute;n. Parece que nos tenemos confianza pa dormirnos as&iacute;. &iquest;No tienes ganas de mear?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Bastantes&rdquo;<\/p>\n<p>Abandon&oacute; el catre y abri&oacute; la puerta. La luz del pasillo me golpe&oacute; y la odi&eacute;. Incluso odi&eacute; la bocanada de aire fresco que entr&oacute; con ella. Fue como volver a la realidad y sus miserias.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos&rdquo; dijo desde la puerta.<\/p>\n<p>Fui tras &eacute;l por el escueto pasillo sin perder de vista su estupendo trasero peludo y sus espaldas anchas.<\/p>\n<p>Entramos en el ba&ntilde;o, no muy grande.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven; vamos a mear los dos a la vez&rdquo;<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; frente a la taza a su lado.<\/p>\n<p>&ldquo;No, as&iacute; no&rdquo; dijo disconforme.<\/p>\n<p>Se junt&oacute; a mi espalda y me pas&oacute; el pijo por la entrepierna. Tom&oacute; tambi&eacute;n el m&iacute;o y los uni&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;As&iacute;. Ahora mea&rdquo;<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo venc&iacute; el bloqueo que me produce orinar en presencia de otra persona, pero la orina sali&oacute; y la suya la acompa&ntilde;&oacute;.<\/p>\n<p>Los dos chorros se un&iacute;an y estrellaban en la loza de la taza. Fue una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a y de alguna manera placentera.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso es. Una buena meada &iexcl;Qu&eacute; a gusto se queda uno!&rdquo;<\/p>\n<p>Las &uacute;ltimas gotas de orina me mancharon los muslos.<\/p>\n<p>Santos consegu&iacute;a que mi excitaci&oacute;n no disminuyera.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tambi&eacute;n meabas con tu hermano?&rdquo; pregunt&eacute; acarici&aacute;ndole los muslos. &ldquo;No quer&iacute;a el muy capullo&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y ducharte? &iquest;Te duchabas con &eacute;l?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Hay muchas cosas que no hice con mi hermano m&aacute;s que en mi mollera&rdquo;<\/p>\n<p>Le mir&eacute; de frente. Sus facciones rudas me atra&iacute;an sin remedio. Supe que no necesitaba la oscuridad para entregarme a &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;D&uacute;chate conmigo&rdquo; propuse.<\/p>\n<p>&ldquo;Es una ducha muy estrecha&rdquo; respondi&oacute; se&ntilde;alando hacia el hueco medio tapado por una cortina impermeable con motivos marinos de colores desva&iacute;dos.<\/p>\n<p>&ldquo;Tambi&eacute;n el camastro lo es&rdquo; repliqu&eacute; acariciando su pecho. El tacto del vello de un hombre me fascina. Creo es de lo que m&aacute;s me gusta en el mundo.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el grifo y el agua surti&oacute; de la alcachofa pegada a la pared de azulejos de un color azul endemoniadamente feo. Ca&iacute;a tibia y agradable. Entramos en el hueco y corrimos la cortina. Cab&iacute;amos muy ajustados.<\/p>\n<p>Tom&eacute; una gastada pastilla de jab&oacute;n de una oquedad.<\/p>\n<p>&ldquo;Quiero enjabonarte&rdquo;<\/p>\n<p>Me cogi&oacute; la mano que sujetaba la pastilla y la llev&oacute; a su pecho.<\/p>\n<p>&ldquo;Adelante&rdquo;<\/p>\n<p>Siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado con tener a mi disposici&oacute;n el cuerpo de un hombre como &eacute;l. He tenido sexo con alguno parecido, pero siempre en condiciones urgentes; sexo r&aacute;pido y de mero desahogo.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa tarde que ya se hab&iacute;a convertido en noche, ten&iacute;a a uno listo para dejarse enjabonar. Pod&iacute;a deslizar mis manos por su torso velludo hasta cansarme, incluso entretenerme en un juego excitante con sus pezones, pod&iacute;a chuparlos, acariciarlos, morderlos, excitarlos&#8230;<\/p>\n<p>Santos se dejaba hacer. No me pon&iacute;a inconvenientes. Le interesaba el juego de piel. Y yo necesitaba su piel, su satisfacci&oacute;n, su disfrute. Verle gozar con mis ocurrencias con el jab&oacute;n me complac&iacute;a casi tanto como tener su polla en mi culo.<\/p>\n<p>Cuando le levant&eacute; los brazos y tuve delante sus axilas, no las enjabon&eacute; a&uacute;n. Hund&iacute; mis narices en ellas oliendo su aroma denso de horas de transpiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Si quieres volverme a follar otra vez, ser&aacute; con mi cara aplastada contra tus sobacos. &iquest;Lo har&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Apestan&rdquo; me dijo.<\/p>\n<p>&ldquo;Apestan a ti&rdquo;<\/p>\n<p>Me mir&oacute; como lo hab&iacute;a hecho esa ma&ntilde;ana en la cafeter&iacute;a, ley&eacute;ndome por dentro. Y creo que supo que conmigo pod&iacute;a llegar hasta lugares nada comunes.<\/p>\n<p>Acab&eacute; por enjabonar tambi&eacute;n sus axilas; y continu&eacute; con los brazos hasta las callosas manos de currante, las mismas que una hora antes me hab&iacute;an sofocado los gritos durante la dura penetraci&oacute;n y me hab&iacute;an llenado la boca con mi esperma. Manos de piel curtida, dedos gruesos y u&ntilde;as oscuras de tantos a&ntilde;os de trabajo en la tierra.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te agrada?&rdquo; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ves que me queje? T&uacute; sigue. Si no me gusta lo sabr&aacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>Me agach&eacute; para enjabonarle las piernas&#8230; los gemelos macizos que tanto me hab&iacute;an impresionado, los pies anchos, los muslos de un grosor tal que de uno sal&iacute;an los dos m&iacute;os.<\/p>\n<p>Sub&iacute; al sexo con el que tanto hab&iacute;a disfrutado en la oscuridad, y lo limpi&eacute; con todo cuidado; lo mismo que los cojones, colgones y pesados, a los que colm&eacute; de besos pese al jab&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s llegu&eacute; a sus nalgas y entr&eacute; con la pastilla por la separaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Ag&aacute;chate -le dije situ&aacute;ndome a su espalda- Quiero lavarte bien&rdquo;<\/p>\n<p>Volvi&oacute; levemente el rostro hacia m&iacute; con intenci&oacute;n de decirme algo. Pero no pronunci&oacute; palabra.<\/p>\n<p>Apoy&oacute; las manos contra los feos azulejos, inclin&oacute; el tronco y ech&oacute; la cadera hacia atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Al abrirme las nalgas vi un hermoso ojete rodeado de rizos peludos.<\/p>\n<p>La vista de esa oquedad donde yo hab&iacute;a metido los dedos, su contorno estriado y oscuro, su perfil interno encarnado, la ca&iacute;da vertiginosa como entrada de volc&aacute;n hacia las entra&ntilde;as de la tierra&#8230; me llen&oacute; de una emoci&oacute;n oscura.<\/p>\n<p>Pas&eacute; mi mano en una lenta caricia.<\/p>\n<p>La repet&iacute;. El ojete se encogi&oacute; por un momento, como si tuviese miedo de mi contacto. Insist&iacute; en las caricias hasta que lo vi relajado y conforme con mis devotas atenciones. Lubricados los dedos por el jab&oacute;n, me atrev&iacute; nuevamente a escudri&ntilde;ar su intimidad. Pausado, sin prisas. Para m&iacute; era un momento exquisito, casi m&aacute;gico.<\/p>\n<p>Mi cauta entrada se convirti&oacute; al poco en un decidido af&aacute;n de exploraci&oacute;n hasta que di con el abultamiento de la pr&oacute;stata, reconocible por un tacto en cierto modo rugoso. Frot&eacute; con suavidad e incluso presion&eacute; con intervalos regulares.<\/p>\n<p>Santos lanz&oacute; un hondo suspiro. Mis manejos en sus entra&ntilde;as le complac&iacute;an.<\/p>\n<p>Y me di cuenta que volv&iacute;a a tener el pijo empalmado.<\/p>\n<p>Se lo tom&eacute; con la mano enjabonada y lo masturb&eacute; despacio. &ldquo;Joder -dijo con voz llena de placer- nunca me han hecho nada as&iacute;&rdquo; Mi polla tambi&eacute;n andaba armada otra vez. Sin cesar de pajearle, saqu&eacute; los dedos del ojete y apret&eacute; mi excitaci&oacute;n sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Me mov&iacute;an unas enormes ganas de experimentar el calor de su cuerpo y hacerle disfrutar. Si fuera posible, tanto como &eacute;l me hab&iacute;a hecho disfrutar a m&iacute;.<\/p>\n<p>El agua tibia ca&iacute;a sobre ambos y nos rodeaba una nube de vaho.<\/p>\n<p>Mov&iacute; las caderas y mi glande roz&oacute; con suavidad el hueco que conduc&iacute;a a sus entra&ntilde;as. Me ayud&eacute; con la mano para situarlo perpendicular a &eacute;l y&#8230; me dej&eacute; caer.<\/p>\n<p>Mi polla atraves&oacute; el esf&iacute;nter con suavidad, sin impedimento ninguno; en un segundo le hab&iacute;a ensartado todo el sexo y Santos solt&oacute; una especie de sonoro soplido.<\/p>\n<p>Al momento, un calor pl&aacute;cido y acariciador me lleg&oacute; desde la punta de la polla. Y no pude evitar entregarme a un metesaca &aacute;vido de sensaciones tan gozosas como adictivas.<\/p>\n<p>Santos se dejaba hacer y yo le quer&iacute;a dar todo lo mejor de m&iacute;.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos entregados a ese polvo inesperado. Ninguno lo ten&iacute;a planeado. Pero all&iacute; nos encontr&aacute;bamos d&aacute;ndonos placer.<\/p>\n<p>El orgasmo amag&oacute; varias veces con desatarse. Lo demor&eacute; cuanto me fue posible.<\/p>\n<p>No me pod&iacute;a creer que estuviera poseyendo a un hombre tan viril y aut&eacute;ntico como &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Dios, qu&eacute; bueno que est&aacute;s, cabr&oacute;n&rdquo; le dije con la mente anegada de gusto.<\/p>\n<p>&ldquo;Venga, dame tu leche&rdquo; me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;D&eacute;jame que te disfrute un poco m&aacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Dame tu leche, d&aacute;mela&rdquo;<\/p>\n<p>Me tir&oacute; de los huevos, me retuvo as&iacute; y ya no puede contenerme.<\/p>\n<p>Me corr&iacute; soltando berridos y babas, agarr&aacute;ndome a sus carnes como a un asidero junto a un abismo.<\/p>\n<p>&ldquo;Paj&eacute;ame fuerte, d&aacute;le, d&aacute;le&rdquo;<\/p>\n<p>Le apliqu&eacute; toda la velocidad de que fui capaz y Santos termin&oacute; por escupir un chorro de esperma que se estrell&oacute; contra el espantoso azul de los baldosines embelleci&eacute;ndolos al instante con el blanco de la lefada.<\/p>\n<p>Acab&oacute; arrumbado contra ellos y yo contra su espalda. Le tom&eacute; del rostro y busqu&eacute; sus labios sensuales.<\/p>\n<p>Me hubiera gustado hablarle de los sentimientos que me despertaba. Pero no me atrev&iacute;.<\/p>\n<p>Cuando le saqu&eacute; la polla, mi esperma se verti&oacute; desde su culo muslos abajo.<\/p>\n<p>Le tom&eacute; de un hombro para que se diera la vuelta y ver su rostro. Nos miramos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te he hecho da&ntilde;o?&rdquo; dije rompiendo el silencio.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y qu&eacute; si me lo has hecho?&rdquo; contest&oacute;.<\/p>\n<p>Su respuesta me dej&oacute; desconcertado. E inseguro.<\/p>\n<p>Santos se aclar&oacute; el cuerpo y sali&oacute; de la ducha. No se sec&oacute;. Se larg&oacute; del ba&ntilde;o dejando un rastro h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Algo parecido a la desolaci&oacute;n crec&iacute;a en mi pecho.<\/p>\n<p>Me sequ&eacute; con una toalla que encontr&eacute; colgada de un clavo y sal&iacute; del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Estaba convencido de que la cita hab&iacute;a tocado a su fin. Me detuve en el pasillo asimilando lo m&aacute;s r&aacute;pido que pod&iacute;a mi metedura de pata.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a tenido en mis manos un sue&ntilde;o y de pronto&#8230; humo de nuevo.<\/p>\n<p>El rastro h&uacute;medo de Santos se adentraba en la habitaci&oacute;n oscura donde nos hab&iacute;amos desnudado de ropa y otras cosas.<\/p>\n<p>Cuando entr&eacute;, lo encontr&eacute; tumbado en el catre.<\/p>\n<p>Vi mis ropas esparcidas por el suelo unidas a las suyas. Las cog&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te quieres ir?&rdquo; pregunt&oacute; con su voz tranquila.<\/p>\n<p>Nos miramos.<\/p>\n<p>Baj&eacute; los ojos. Negu&eacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que no te ha gustado lo que ha pasado en la ducha&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me la has metido?&rdquo; dijo sin abandonar su tono tranquilo.<\/p>\n<p>De repente pas&eacute; a sentirme como un ni&ntilde;o a quien se invita a confesar sus pecados.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo deseaba. Fue verte el culo y&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta mi culo?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Me gusta tu culo, tu polla, tus manos, tu boca, tus ojos, tus besos&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; callado.<\/p>\n<p>Santos se levant&oacute; del catre y se acerc&oacute; hasta la puerta.<\/p>\n<p>&ldquo;Voy a cerrar. A&uacute;n est&aacute;s a tiempo de marcharte. Pero si no te marchas, ya no te dejar&eacute; salir. Ser&aacute;s m&iacute;o. T&uacute; decides&rdquo;<\/p>\n<p>Sus manos empujaban despacio la puerta d&aacute;ndome margen a reflexionar. No me miraba, me dejaba a m&iacute; el peso de mi decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>La puerta avanzaba, mi coraz&oacute;n se quer&iacute;a escapar de mi pecho con sus violentos latidos.<\/p>\n<p>Fuera, mi vida de siempre, con amigos y encuentros espor&aacute;dicos cada vez menos frecuentes y con hombres que no me satisfacen.<\/p>\n<p>Dentro&#8230; &iexcl;qui&eacute;n sabe!<\/p>\n<p>La puerta ya estaba a pocos cent&iacute;metros de cerrarse.<\/p>\n<p>Solt&eacute; mi ropa y cay&oacute; al suelo para unirse otra vez a la de Santos.<\/p>\n<p>Y dije: &ldquo;Cierra la puerta&rdquo;<\/p>\n<p>Lo dem&aacute;s es un secreto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Todo empez&oacute; en un bar abarrotado donde me tomaba un caf&eacute; en el descanso del trabajo. 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