{"id":32691,"date":"2021-11-24T23:00:00","date_gmt":"2021-11-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-24T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-24T23:00:00","slug":"placentero-asesinato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placentero-asesinato\/","title":{"rendered":"Placentero asesinato"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32691\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Os aseguro que su figura era escandalosamente femenina, que me entraban unas ganas irresistibles de reproducirme, de tener descendencia. Tambi&eacute;n os aseguro que no me imaginaba ninguna manera de acercarme a Victoria. Ella era, fue, de baja estatura, maciza; ten&iacute;a un culo, redondo, con las nalgas bien marcadas y separadas por la hendidura del ano; las tetas las ten&iacute;a grandes, generosas a la vista de los pezones tan exactamente se&ntilde;alados bajo su sudadera. Enso&ntilde;aba con poder follarla, me hac&iacute;a paja tras paja. Aunque mi amor por Elsa no disminu&iacute;a, al contrario, iba creciendo, Victoria era mi objeto de deseo, mi pasi&oacute;n secreta.<\/p>\n<p>Finalmente, pas&oacute; lo que pas&oacute;, aquella desgracia, y Elsa desapareci&oacute; de mi vida. Tuve suerte de que Victoria, por su parte, se hab&iacute;a fijado en m&iacute;, hasta me confes&oacute; una noche, despu&eacute;s de follar, que se hab&iacute;a masturbado pensando en m&iacute;. Figuraos. As&iacute; que nuestro acercamiento se dio con completa naturalidad cuando se dio, en aquel fin de semana de acampada con nuestra clase de la facultad, en aquel refugio rural lleno de literas.<\/p>\n<p>Todos nuestros compa&ntilde;eros dorm&iacute;an cuando o&iacute; los pasos de Victoria y su voz en sordina: &quot;Ven&quot;. Bajo las estrellas, sobre un lecho de hierba seca, sin apenas desvestirnos, nuestros pantalones de ch&aacute;ndal bajados hasta las rodillas, follamos como dos campesinos. Victoria debajo de m&iacute; suspiraba a cada embiste, y era tan deseable su figura, sus voluptuosas formas que mi erecci&oacute;n era magn&iacute;fica. Mi polla dura entraba y sal&iacute;a de su co&ntilde;o peludo, mi capullo caliente e hinchado era una delicia para Victoria, que no cesaba de animarme a que me corriera dentro de ella: &quot;Ay, Octavio, amorcito, ah, s&iacute;, s&iacute;, c&oacute;rrete, c&oacute;rrete, ah&quot;; &quot;Oohh&quot;, y me corr&iacute; largamente, colm&aacute;ndola de semen.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, nos casamos.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Amorcito, sorpresa!&quot;. Dos palabras me dijo, y me descolocaron: sorpresa, &iquest;qu&eacute; sorpresa? Yo ven&iacute;a de trabajar y, como siempre, lo que m&aacute;s deseaba era tumbarme en la cama a descansar. &quot;&iexcl;Amorcito, sorpresa!&quot;. Era la voz de mi esposa, s&iacute;, y proven&iacute;a del dormitorio: nada m&aacute;s abrir yo la puerta de la casa, ella las hab&iacute;a gritado. Victoria, mujer abnegada, s&oacute;lo pensaba en m&iacute;; y eso me gustaba, aunque a veces fuesen tediosas tantas, tant&iacute;simas atenciones.<\/p>\n<p>Era tan guapa Victoria&#8230; Cuando era joven ganaba concursos de belleza y todo. Sin embargo, desde que nos casamos ha engordado y engordado; no obstante, a m&iacute; me sigue gustando. Abr&iacute; la puerta del dormitorio, que estaba entornada, y &iquest;qu&eacute; vi? S&iacute;, por supuesto, a mi esposa, pero&#8230; &quot;&iquest;Qu&eacute; es eso, Victoria?&quot;, solt&eacute;; &quot;Pues ya ves, un mono body transparente de rejilla, &iquest;a qu&eacute; me queda bien?&quot;, dijo; &quot;S-s&iacute;, s&iacute;, y &iquest;para qu&eacute; supone que te lo has comprado, no ir&aacute;s a salir con eso a la calle?&quot;; &quot;Anda, tonto, s&iacute;, pero con la ropa interior puesta y alguna chaquetita&quot;; &quot;Ah&quot;, solt&eacute;. La luz de la lamparita de noche hacia a mi esposa m&aacute;s bella. La mir&eacute;. Sus carnosas y gr&aacute;vidas tetas se apretaban bajo el body, su prominente barriga tambi&eacute;n, y el co&ntilde;o. Me acerqu&eacute;. &quot;Est&aacute;s para comerte, &iquest;sabes?&quot;, dije, y, acto seguido, me inclin&eacute; y le bes&eacute; las tetas. &quot;Me vas a babear el mono, amorcito, lo tendr&eacute; que lavar sin haberlo lucido&quot;, dijo Victoria; &quot;Pues hazlo despu&eacute;s, porque te voy a follar as&iacute; mismo&quot;; &quot;Es lo que quiero&quot;. Tumb&eacute; bocarriba en la cama a Victoria, quit&eacute; los botones que le cerraban el body por debajo y la penetr&eacute;. &quot;Ah, amorcito, ah, s&iacute;&quot;, suspir&oacute; Victoria; &quot;Oohh, Victoria, oohh, oohh&quot;, rug&iacute;. Perfectamente acoplado en el mullido cuerpo de Victoria, embest&iacute;, embest&iacute; y embest&iacute; hasta que mi semen se derram&oacute;, dentro. &quot;Aaah, amorcito, as&iacute; me gusta, que te desfogues, ahora descansar&aacute;s mejor&quot;. Tan servicial como siempre, mi esposa.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, Victoria, de compras por el Centro, se encontr&oacute; a una amiga de juventud. &quot;&iexcl;Ah, hola, Victoria!&quot;, salud&oacute; la amiga; &quot;&iexcl;Elsa, qu&eacute; alegr&iacute;a verte&quot;; &quot;&iexcl;Est&aacute;s muy guapa, Victoria, est&aacute;s m&aacute;s&#8230; m&aacute;s&#8230;!&quot;; &quot;M&aacute;s gorda, s&iacute;, es que soy feliz&quot;; &quot;&iquest;Qu&eacute; pasa, que las delgadas no somos felices?&quot;, dijo Elsa riendo; &quot;No, s&iacute;, por supuesto, quiero decir que estoy&#8230; llena, por eso estoy gorda&quot;; &quot;&iquest;Llena?, ah, vale, y&#8230; &iquest;y Octavio?&quot;; &quot;&iquest;Mi marido?, bien, muy bien&quot;; &quot;&iquest;Sabes que Octavio y yo salimos juntos un tiempo?&quot;; &quot;S&iacute;, algo me dijo&quot;; &quot;Octavio es buen chico, pero, no s&eacute;, bueno, es tu marido, no quiero&#8230;&quot;; &quot;&iquest;Te refieres a que es ego&iacute;sta?&quot;; &quot;S&iacute;, m&aacute;s o menos&quot;; &quot;Es lo que m&aacute;s me gusta de &eacute;l&quot;; &quot;Claro, claro, yo lo dej&eacute; porque quiso abusar, le dije que le dejaba despu&eacute;s de que una vez me quiso dar por el culo&#8230;, yo no se lo permit&iacute;, y discutimos&quot;; &quot;Ah, pues ni idea de eso, &iquest;sabes?, oye, tienes que venir un d&iacute;a por casa, para almorzar&#8230;, no s&eacute;, espera, te escribo mi direcci&oacute;n&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Amorcito, sorpresa!&quot;. Victoria no descansaba, de qu&eacute; se tratar&iacute;a ahora. Entr&eacute; en el dormitorio. &quot;&iexcl;Amorcito, sorpresa!&quot;. Victoria estaba a gatas sobre el colch&oacute;n, desnuda, con el culo vuelto hacia m&iacute;. &quot;&iquest;Qu&eacute; es esto?&quot;, solt&eacute;; &quot;Amorcito, &iquest;t&uacute; qu&eacute; crees?, te estoy esperando para que me folles por el culo&quot;. En fin, no era cuesti&oacute;n de desaprovechar; adem&aacute;s, ya me hab&iacute;a empalmado. Me desabroch&eacute; el pantal&oacute;n, me arrodill&eacute; detr&aacute;s de Victoria y le met&iacute; la polla por el ojete. &quot;Ah, s&iacute;, amorcito, ah&quot;; &quot;Oohh, Victoria&quot;. Sujetando su cintura, taladr&eacute; y taladr&eacute; el gran culo de Victoria; ah&iacute;, entre las dos carnosas nalgas, mi polla yendo y viniendo, yendo y viniendo hasta que me vert&iacute;, dentro. &quot;Ah, amorcito, qu&eacute; a gusto me he quedado&quot;, dijo Victoria.<\/p>\n<p>Recorr&iacute; calle Mart&iacute;nez una y otra vez, cada d&iacute;a, a horas distintas, hasta que di con Elsa. No hab&iacute;a cambiado mucho: s&oacute;lo el paso de los a&ntilde;os la hab&iacute;a hecho m&aacute;s mujer, y yo lo not&eacute; enseguida, pues la hab&iacute;a tenido en mis brazos multitud de veces: el tama&ntilde;o de las tetas era el mismo, aunque ahora las ten&iacute;a m&aacute;s ca&iacute;das; la cintura la segu&iacute;a teniendo fina, mas ahora no era tan angulosa; los muslos los ten&iacute;a m&aacute;s desarrollados, insinu&aacute;ndose bajo sus jeans ajustados un co&ntilde;o acogedor. &quot;Elsa&quot;, exclam&eacute; cuando la vi. Elsa de sopet&oacute;n me abraz&oacute; fuertemente: &quot;Ah, Octavio, por fin, todo se ha acabado, ya no tendr&eacute; m&aacute;s pesadillas, estaremos juntos de nuevo, he limpiado la mancha, mi pasado es un mal sue&ntilde;o&quot;. La mir&eacute; aterrorizado.<\/p>\n<p>&quot;Elsa, por favor, dime, &iquest;qu&eacute; he de hacer?; &quot;&iquest;A&uacute;n me amas, Octavio?&quot;; &quot;&iexcl;C&oacute;mo!, &iquest;no te he de amar?, fuiste mi primer amor, ese que nunca se olvida&quot;; &quot;Pero, nos distanciamos&quot;; &quot;No fue mi culpa, Elsa&quot;; &quot;S&iacute;, s&iacute;, ya s&eacute;, aquella violaci&oacute;n en grupo que sufr&iacute;, &iquest;te acuerdas?, en mi segundo a&ntilde;o de facultad&#8230;, tampoco fue mi culpa, pero me entregu&eacute; en cuerpo y alma a tramar una venganza, eso nos separ&oacute;, y me he vengado, ayer mismo liquid&eacute; al decimosegundo y &uacute;ltimo que me ultraj&oacute;&quot;; &quot;No s&eacute; c&oacute;mo la poli todav&iacute;a no te ha pillado, Elsa&quot;; &quot;Te lo he explicado antes, me entregu&eacute; en cuerpo y alma a aquello que me propon&iacute;a hacer, incluyendo tomar precauciones para llevarlo a cabo hasta el final, y me ha costado muchos a&ntilde;os&#8230; &quot;; &quot;Te has convertido en una asesina despiadada&quot;; &quot;Lo s&eacute;&quot;. Octavio medit&oacute; un poco: la idea la ten&iacute;a madura, y este encuentro con Elsa la hizo germinar. Octavio dijo: &quot;Elsa, necesito que mates a mi esposa, as&iacute; volveremos t&uacute; y yo a&#8230; a estar juntos&quot;; &quot;No es de fiar, tu esposa&quot;; &quot;&iquest;Por qu&eacute;?&quot;; &quot;Tengo mis motivos&quot;; &quot;&iquest;Entonces?&quot;; &quot;Ella me dio la direcci&oacute;n&#8230;&quot;; &quot;Es necesario que lo hagas, s&iacute;, yo lo necesito&quot;; &quot;Y yo, Octavio, necesito que me folles&quot;.<\/p>\n<p>En aquella habitaci&oacute;n del hotel donde se estaba quedando Elsa, a las once de la ma&ntilde;ana, durante un breve pero fruct&iacute;fero tiempo de descanso en el trabajo, plane&eacute; el acto que iba a cambiar mi vida para siempre. Con Elsa, mi verdadero amor. Despu&eacute;s Elsa se quit&oacute; las bragas, lo &uacute;nico que llevaba puesto. Y follamos.<\/p>\n<p>Simular que se es un buen esposo y honrado trabajador mientras se es c&oacute;mplice y amante de una despiadada asesina es un dif&iacute;cil desempe&ntilde;o. S&iacute;, me convert&iacute; en amante de Elsa, mi primer amor, y fue por pura casualidad. La tarde en que Victoria me esper&oacute; para que le diera por el culo; cuando terminamos de hacerlo, Victoria me hab&iacute;a contado que hab&iacute;a visto a Elsa. &quot;&iquest;Elsa?&quot;; &quot;S&iacute;, Elsa, esa chica que sal&iacute;a contigo antes de que nos enroll&aacute;ramos&quot;; &quot;&iexcl;Elsa!&quot;, repet&iacute;; &quot;S&iacute;, esa Elsa, por cierto, &iquest;por qu&eacute; lo dejasteis?&quot;; &quot;Bueno, ella desapareci&oacute; a causa de un infortunado incidente, el cual prefiero no contarte&quot;; &quot;Ya, entiendo, os peleasteis porque no accedi&oacute; a que t&uacute; abusaras sexualmente de ella.&quot;; &quot;&iquest;Qui&eacute;n te ha contado eso, Victoria?&quot;; &quot;Ella, Elsa&quot;. Elsa hab&iacute;a mentido, &iquest;por qu&eacute;? Deb&iacute;a hablar con Elsa. &quot;&iquest;Y d&oacute;nde dices que te has encontrado a Elsa?&quot;, le hab&iacute;a preguntado a Victoria, disimulando mi inter&eacute;s con una mueca despectiva, sin mirarla a la cara y torciendo los labios. &quot;En calle Mart&iacute;nez&quot;, hab&iacute;a respondido Victoria.<\/p>\n<p>Son&oacute; el timbre. Victoria, que estaba cocinando, con un mandil de cuerpo completo y sin nada debajo, vi&eacute;ndosele el nacimiento de las tetas y el perfil de estas, incluidos los pezones, fue a abrir. &quot;Oh, hola, Elsa, qu&eacute; bien que hayas venido justo a la hora de comer, siempre como sola, ya sabes, Octavio no sale de trabajar hasta la tarde, he preparado unos deliciosos espaguetis a la bolo&ntilde;esa, &iquest;me acompa&ntilde;ar&aacute;s, verdad?&quot;. Elsa se fij&oacute; en las hermosas tetas de Victoria, luego la mir&oacute; a la cara y dijo: &quot;S&iacute;, claro&quot;.<\/p>\n<p>Al cuarto de hora, ambas estaban en la cama. &quot;Aahh, Victoria, aahh, qu&eacute; bien me comes el co&ntilde;o&quot;, dec&iacute;a Elsa debajo; &quot;Ay, si, s&iacute;, m&eacute;teme m&aacute;s la lengua, Elsa, as&iacute;&quot;, respond&iacute;a Victoria arriba. Sus &eacute;xtasis fueron duraderos, como suele ocurrir entre mujeres cuando se aman. Una vez saciado su apetito sexual, decidieron saciar el otro. Luego, tomando caf&eacute;, hac&iacute;an pausas para hacerse tocamientos con los dedos y sorb&iacute;an las peque&ntilde;as gotitas de leche que les sal&iacute;an de los pezones si los apretaban adecuadamente: eran sabrosos sus caf&eacute;s. M&aacute;s tarde se fueron a sentar al sof&aacute; del saloncito, primero se sent&oacute; Elsa y despu&eacute;s Victoria, y finalmente terminaron de nuevo liadas. Elsa, a horcajadas, frotaba su co&ntilde;o con el de Victoria. Ambas, muy excitadas, gozaban orgasmo tras orgasmo, hasta que quedaron exhaustas, rendidas, y se durmieron.<\/p>\n<p>No, no pod&iacute;a, no pod&iacute;a asesinar Elsa a Victoria, le hab&iacute;a gustado demasiado.<\/p>\n<p>Octavio lleg&oacute; de trabajar. Abri&oacute; la puerta y se encontr&oacute; con una visi&oacute;n que le dej&oacute; helado. Victoria cubierta de sangre, portando en la mano derecha, una pistola, agonizaba, mientras Elsa, con un gran cuchillo de cocina en la mano le asestaba pu&ntilde;alada tras pu&ntilde;alada. Tambi&eacute;n Elsa sangraba, a trav&eacute;s de un boquete en la barriga. Ambas estaban desnudas, tiradas por el suelo del saloncito. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a pasado? No, Elsa no quer&iacute;a asesinar ya a Victoria, pero &iquest;y Victoria? Victoria&#8230; Victoria, dispuesta a cumplir la misi&oacute;n que le hab&iacute;an encomendado, la de liquidar a la asesina m&uacute;ltiple tras la que andaba, sigui&eacute;ndole la pista, la polic&iacute;a, en la cual hab&iacute;a ingresado secretamente, en un descuido, hab&iacute;a sacado la pistola cargada de debajo de uno de los cojines del sof&aacute; y hab&iacute;a disparado a Elsa, pero esta, que astutamente ya sab&iacute;a qui&eacute;n era la agente que la segu&iacute;a, fue precavida y ocult&oacute; el cuchillo con el que se defendi&oacute; debajo de ese mismo sof&aacute;. Victoria pens&oacute; que Elsa dorm&iacute;a, pero se equivocaba: Elsa, la perfecta asesina, siempre estaba alerta, un sexto sentido la precav&iacute;a. Octavio abraz&oacute; a Elsa, que re&iacute;a. &quot;Te juro, Octavio, que he disfrutado un mont&oacute;n, te juro, Octavio, que este ha sido mi m&aacute;s placentero asesinato&quot;.<\/p>\n<p>El piso fue limpiado. El cad&aacute;ver de Victoria, quemado en las afueras. Sin dudarlo, los polic&iacute;as investigar&iacute;an la desaparici&oacute;n de su agente secreto; sin embargo, sabiendo que Victoria estuvo a punto de liquidar a una asesina m&uacute;ltiple, conociendo la peligrosidad que eso entra&ntilde;aba, d&aacute;ndose cuenta tambi&eacute;n de que lo que le hab&iacute;an propuesto hacer era ilegal, entraba dentro de las corruptelas internas, ya que una de las v&iacute;ctimas de Elsa era hijo de un comisario, y este se conformaba con que hubiese un &quot;ojo por ojo diente por diente&quot;, que la que hab&iacute;a acabado con su hijo a su vez, muriese, tampoco molestar&iacute;an demasiado, no irrumpir&iacute;an inopinadamente en el nidito de amor de Elsa y Octavio.<\/p>\n<p>&quot;Oohh, s&iacute;, Elsa, as&iacute;, suave, oohh-as&iacute;&quot;. La polla de Octavio entraba y sal&iacute;a de la boca de Elsa. &quot;Mmm, mmmm, chuc, oh, oh, Octavio, te quiero, Octavio, te quiero &quot;, solt&oacute; ella, tras escupir la polla unos segundos para tomarse un respiro, y sigui&oacute;, &quot;humm, mmmm&quot;; &quot;Elsa, Elsa-ah, oohh&quot;. Octavio se corri&oacute; en la boca de Elsa y esta, abriendo la boca, le mostr&oacute; su semen, que estaba depositado sobre la lengua, sonriendo muy contenta, luego se lo trag&oacute;, y Octavio se dijo que era muy feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Os aseguro que su figura era escandalosamente femenina, que me entraban unas ganas irresistibles de reproducirme, de tener descendencia. 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