{"id":32704,"date":"2021-11-24T23:00:00","date_gmt":"2021-11-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-24T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-24T23:00:00","slug":"memorias-de-frica-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-frica-vii\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (VII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32704\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A ra&iacute;z de aquella ma&ntilde;ana, cuando azot&eacute; a Aifon y Samsung me foll&oacute; como un semental, mi vida en el poblado cambi&oacute;. Por lo pronto, prefer&iacute; estar desnuda, ni siquiera con taparrabos. Me mov&iacute;a con total soltura por el poblado, incluso me atrev&iacute;a a hacer peque&ntilde;as incursiones por el bosque acompa&ntilde;ando a las mujeres a buscar comida. Ten&iacute;a una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de libertad. Respetaban mi intimidad y s&oacute;lo entraban en la caba&ntilde;a para lavarme todas las ma&ntilde;anas y llevarme la comida. Algunas veces ven&iacute;a sola Aifon a traerme la comida o a lavarme y despu&eacute;s las dos foll&aacute;bamos o simplemente nos acost&aacute;bamos juntas en el camastro. Ten&iacute;a derecho a mi lavativa despu&eacute;s de cada org&iacute;a. Incluso una tarde Aifon y yo disfrutamos del cuerpo de Lila haciendo un fant&aacute;stico tr&iacute;o. Cuando paseaba por la aldea no me sent&iacute;a una extra&ntilde;a, incluso en una ocasi&oacute;n una de las mujeres me regal&oacute; un taparrabo de cuero, desconozco el animal que usaron, pero lo acept&eacute; m&aacute;s que nada por el gesto. Era diferente al taparrabo normal de del resto de las mujeres. Era m&aacute;s parecido a la faldita que usamos para jugar al p&aacute;del o al tenis, pero de cuero basto y acartonado.<\/p>\n<p>A veces me sentaba con las mujeres a machacar lo que me parec&iacute;an cereales en un mortero de madera, a raspar con la concha de un marisco algo parecido a una patata, o a cepillar el pelo del resto de chicas con una especie de espinas de pescado&#8230; bueno, cepillar o algo parecido. Me gustaba ir con ellas a coger agua a un arroyo que estaba cerca del poblado con unas peque&ntilde;as cascadas que hab&iacute;an formado una especie de piscinas. All&iacute; vi por fin de d&oacute;nde sacaban el musgo que usaban a modo de esponjas. Usaban unos troncos huecos como si fueran cubos y cuando los llevaba aprovechaba para hacer algo de ejercicio. El llevar una vida m&aacute;s o menos activa me ayud&oacute; a conservar la forma f&iacute;sica. La comida sin ser nada del otro mundo ni estar cocinada a nuestra manera, al menos era sana. Fruta, carne, algo de pescado y por supuesto algunos &ldquo;manjares&rdquo; que ni aun estando muerta de hambre me atrev&iacute; a probar, como larvas o insectos que no hab&iacute;a visto jam&aacute;s. Las mujeres ten&iacute;an su propio &ldquo;centro social&rdquo;. Era una caba&ntilde;a tres o cuatro veces m&aacute;s grande que el resto, pero adem&aacute;s en el r&iacute;o lo pasaban bien. All&iacute; se desnudaban, jugaban, se estudiaban unas a otras y sin saber de qu&eacute; hablaban, yo me las imaginaba hablando de lo que hab&iacute;an hecho con alguno de los hombres la noche anterior, o discutiendo sobre qui&eacute;n ten&iacute;a los mejores y m&aacute;s bonitos pechos. Yo hac&iacute;a lo mismo y me quitaba el taparrabo y me ba&ntilde;aba con ellas o simplemente me las quedaba mirando o pensando qu&eacute; estar&iacute;an haciendo en aqu&eacute;l momento mis amigos o mi familia. Algunas veces cuando las mujeres se iban y me apetec&iacute;a follar, me iba sin verg&uuml;enza ninguna a la caba&ntilde;a de Samsung. &Eacute;l viv&iacute;a en una choza parecida a la m&iacute;a, pero algo separada del resto como ya dije. No era el &uacute;nico de los hombres, pero si me di cuenta que la mayor&iacute;a de la gente no pasaba muy a menudo cerca de su choza. Hubiera gente cerca o no, lo cierto es que a medida que me acercaba, me quitaba el taparrabo o las bragas, depende de lo que llevara ese d&iacute;a si es que llevaba algo. Los d&iacute;as que por la raz&oacute;n que fuera no estaba en su caba&ntilde;a, lo esperaba y al verme &eacute;l tambi&eacute;n se iba quitando el taparrabo a medida que se acercaba a m&iacute;. Alguna vez me hubiera gustado poderle quitar ese trozo de cuero que escond&iacute;a su hermosa polla, pero nunca me dio tiempo a hacerlo. Lo que s&iacute; parec&iacute;a ponerle a cien era cuando yo se la cog&iacute;a con mi mano y se la acariciaba junto con sus pesados y redondos test&iacute;culos. Daba la sensaci&oacute;n de que aquella polla negra ten&iacute;a vida propia por la forma de moverse y de crecer cuando la cog&iacute;a con mis manos o se la com&iacute;a. Sujetar aquel miembro con mi mano mientras me lo met&iacute;a en la boca me derret&iacute;a de gusto, me excitaba de una forma incre&iacute;ble. Su glande era brillante y suave, casi no pod&iacute;a abarcarlo con mi lengua. Casi no pod&iacute;a chuparlo si estaba muy excitada y me dejaba llevar por el frenes&iacute;. Aprend&iacute; a rozar con la punta de mi lengua la peque&ntilde;a grieta de la punta, esa por la que los hombres derraman el semen. Al rato de hacer esa maniobra, Samsung gru&ntilde;&iacute;a y se contra&iacute;a. Notaba el latido de los capilares en la polla y se corr&iacute;a de forma estrepitosa. Nunca me gust&oacute; esa man&iacute;a de algunos hombres de correrse sobre las mujeres (tampoco me sigue gustando), por eso cuando notaba que llegaba al orgasmo, me apartaba. Un d&iacute;a me distraje y se corri&oacute; justo cuando apartaba mi cara, por lo que parte de su leche me salpic&oacute; la cara, el cuello y las tetas. Al principio me dio asco sentir aquella leche viscosa y caliente, pero por otro lado me sent&iacute; orgullosa, como si hubiera sido capaz de conseguir que aquel semental disfrutara conmigo de una forma diferente a como lo pudiera hacer con otras mujeres. Otras veces sent&iacute;a una impaciencia y una necesidad tan grande se sentirme llena y pose&iacute;da, que no perd&iacute;a mucho el tiempo en mamadas y caricias. Las justas para que mi dios negro estuviera dispuesto. Verle desnudo y erecto me provocaba ansia y necesidad y me hac&iacute;a humedecer. Era una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a aquella, por eso lo de no perder el tiempo; en cuanto estaba dura me abr&iacute;a de piernas y me sujetaba a un &aacute;rbol o a cualquier cosa que estuviera a mano. Su polla separaba los labios de mi vagina y me penetraba, con suavidad, pero en&eacute;rgico. Sent&iacute;a toda la longitud y todo el grosor de su verga dentro de m&iacute;. Lleg&aacute;bamos los dos al orgasmo casi al mismo tiempo, yo mojando mi sexo, y el inundando mi co&ntilde;o con su leche, y gritando al un&iacute;sono. Tambi&eacute;n me sacaba de mis casillas cuando me cog&iacute;a en peso por los muslos. Rodeaba su cuello con mis brazos y nos mir&aacute;bamos fijamente. En esa posici&oacute;n sus embestidas mov&iacute;an todo mi cuerpo, mis pechos rozaban su pecho, y su polla entraba dentro de m&iacute; de forma brutal. En aquella posici&oacute;n, sin m&aacute;s punto de apoyo que su cuello y sus brazos, perd&iacute;a el control al sentirme un juguete a merced de Samsung. Pero un d&iacute;a mi amante negro decidi&oacute; que la voz cantante la llevar&iacute;a &eacute;l.<\/p>\n<p>Cuando ya estaba excitado y su polla estaba de marr&oacute;n brillante, me subi&oacute; al mont&iacute;culo de hierba donde d&iacute;as atr&aacute;s yo hab&iacute;a azotado a Aifon. Me puse de rodillas apoyando las nalgas en los talones y flexion&eacute; los brazos hasta casi tocar el suelo con la cara. Ten&iacute;a adem&aacute;s las piernas juntas, de tal manera que, si Samsung quer&iacute;a follarme, ten&iacute;a que hacer un esfuerzo por abrir mi co&ntilde;o con su polla. En lugar de penetrarme se entretuvo en acariciar los labios y la entrada de la vagina con el glande muy despacio, de abajo a arriba y de arriba a abajo, hasta conseguir mojarme y excitarme. En ese momento meti&oacute; su enorme polla en mi ano, con fuerza. Me estaba sodomizando y su verga me hab&iacute;a dilatado el ano. El dolor era agudo a medida que la iba metiendo y mi culo se iba adaptando a las medidas de su miembro. Cuando ya la ten&iacute;a a medio meter, empuj&oacute; con fuerza y no pude evitar gritar. Una vez que la ten&iacute;a dentro, retroced&iacute;a hasta que los pliegues del glande llegaban de nuevo al agujero, y como si fuera un sumiller con una botella de buen vino, sacaba la cabeza de su polla de m&iacute;. Y de esa manera me penetr&oacute; varias veces. Pero la sensaci&oacute;n era m&aacute;s espantosa cuando intentaba sacarla que cuando me llenaba. Despu&eacute;s de haberme desgarrado la primera vez, casi puedo decir que me sent&iacute;a mejor con toda la polla dentro que cuando su glande llegaba a la entrada de mi ano, prefer&iacute;a tenerla dentro y manejarla lo mejor posible. En vez de estarme quieta y dejarle hacer, cuando notaba que su verga retroced&iacute;a para salir, con un movimiento de caderas acompa&ntilde;aba a su polla evitando que saliera lo m&aacute;ximo posible. Ech&eacute; mi brazo hacia atr&aacute;s y sujet&eacute; una de sus piernas para ralentizar sus bombeos y rec&eacute; para que entendiera que lo que quer&iacute;a era moverme yo y que &eacute;l lo hiciera m&aacute;s despacio. Consegu&iacute; que su glande llegara hasta la entrada del ano sin salir, y as&iacute; lo distend&iacute; algo m&aacute;s. Justo al llegar ah&iacute;, yo retroced&iacute;a con un poco m&aacute;s de fuerza hasta sentir su polla por entera y el golpe de sus test&iacute;culos en la boca de mi co&ntilde;o. En ese momento me estremec&iacute;a de pies a cabeza, convulsionaba de placer y gritaba sin pudor. Y vuelta a empezar. Cuando el ano ya se hubo acomodado y la polla de Samsung ya no me produc&iacute;a un dolor agudo, el goce era mutuo. Los gritos de placer de Samsung parec&iacute;an los de un animal y sus manos se aferraron a mis caderas como si quisiera evitar que me fuera de all&iacute;. Cuando se corri&oacute; lanz&oacute; un grito y yo le imit&eacute;. Nuevamente su semen me inund&oacute; e hizo de lubricante, lo que agradec&iacute; porque Samsung era de esos hombres que acompa&ntilde;an sus orgasmos con embestidas. Not&eacute; con una claridad pasmosa el calor de su leche en mi culo, y como en la primera vez que follamos, nos tiramos al suelo y despu&eacute;s de rodar, nos quedamos jadeando unos instantes. Su polla sali&oacute; de mi estir&aacute;ndose como una goma y como yo, &eacute;l qued&oacute; extenuado y jadeante a mi lado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A ra&iacute;z de aquella ma&ntilde;ana, cuando azot&eacute; a Aifon y Samsung me foll&oacute; como un semental, mi vida en el poblado cambi&oacute;. Por lo pronto, prefer&iacute; estar desnuda, ni siquiera con taparrabos. Me mov&iacute;a con total soltura por el poblado, incluso me atrev&iacute;a a hacer peque&ntilde;as incursiones por el bosque acompa&ntilde;ando a las mujeres a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18539,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32704","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18539"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32704\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}