{"id":32727,"date":"2021-11-26T23:00:00","date_gmt":"2021-11-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-26T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-26T23:00:00","slug":"sometido-por-mi-ex","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sometido-por-mi-ex\/","title":{"rendered":"Sometido por mi ex"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32727\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todo comenz&oacute; el pasado jueves en la tarde cuando recib&iacute; un mensaje de mi exnovia invit&aacute;ndome a cenar. Ten&iacute;a muchos a&ntilde;os que no nos habl&aacute;bamos, lo cual yo siempre consider&eacute; algo bueno, ya que nuestra relaci&oacute;n nunca fue particularmente armoniosa. Sinceramente no ten&iacute;a ni la m&aacute;s m&iacute;nima idea de por qu&eacute;, despu&eacute;s de tanto tiempo, de pronto quer&iacute;a hablar, pero s&iacute; recuerdo haber descartado r&aacute;pidamente la teor&iacute;a de que quer&iacute;a algo conmigo, ya que seg&uacute;n hab&iacute;a escuchado, estaba comprometida para casarse con alg&uacute;n nuevo sujeto.<\/p>\n<p>La cita fue ese mismo d&iacute;a en la noche en su casa. Llegu&eacute; m&aacute;s o menos puntual habiendo optado por llevar una botella de vino. Mi plan era simple: llegar, comer, escuchar lo que me ten&iacute;a que decir, e irme lo m&aacute;s pronto posible sin ser grosero.<\/p>\n<p>Cuando abri&oacute; la puerta y la vi, me llegaron de golpe viejas emociones y antiguos recuerdos, algunos n&iacute;tidos, otros borrosos. Sent&iacute; una cierta nostalgia, pero r&aacute;pidamente record&eacute; todas las razones por las que hab&iacute;amos terminado: los juegos de poder, las agresiones pasivas, las perspectivas de vida distintas y, lo m&aacute;s importante, la cuesti&oacute;n de los hijos. Mi mente se detuvo en ese &uacute;ltimo punto y record&eacute; que fue justo ah&iacute; cuando nuestra ya fr&aacute;gil e insana relaci&oacute;n hab&iacute;a comenzado su derrumbe final, el momento en que ella declar&oacute; que quer&iacute;a tener hijos a lo cual nunca acced&iacute;.<\/p>\n<p>Me recibi&oacute; alegremente con una cierta sonrisa p&iacute;cara (que yo le conoc&iacute;a bien) enmarcada por el labial rojo que siempre hab&iacute;a utilizado. Debo confesar que se ve&iacute;a bastante sexy ya que por los visto hab&iacute;a estado cuidando su figura y se hab&iacute;a puesto, como era su costumbre para eventos y reuniones, una blusa que acentuaba lo que por mucho era la mejor parte de su cuerpo, sus senos.<\/p>\n<p>Vi ese escote y no pude evitar que me vinieran a la mente im&aacute;genes de todas las veces que jugu&eacute; con sus pechos, todas las veces que los agarr&eacute;, que pellizqu&eacute; sus pezones, que los chup&eacute;, que los mord&iacute;. Record&eacute; su gusto por el bondage y lo mucho que ella gozaba de ser amarrada para recibir peque&ntilde;as torturas sexuales. Me dio la impresi&oacute;n de que not&oacute; que le miraba el escote y r&aacute;pida pero in&uacute;tilmente intent&eacute; disimular, dirigiendo mi mirada a cualquier otro sitio.<\/p>\n<p>Estando ya dentro nos sentamos en la sala. Al centro hab&iacute;a dispuestos algunos platos con botanas, y me sent&eacute; en uno de los sillones mientras ella serv&iacute;a dos copas de un vino suyo, guardando el que yo hab&iacute;a llevado.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n inici&oacute; con trivialidades y convencionalismos de lo m&aacute;s aburrido, pero interesantemente la sent&iacute;a algo coqueta. Su escote no hab&iacute;a sido un accidente, su labial rojo tampoco. Sin que hiciera gran cosa me dio la sensaci&oacute;n de que intentaba seducirme, pero yo, sabi&eacute;ndome bien todas sus artima&ntilde;as y teniendo la certeza de que nada bueno podr&iacute;a salir de un intercambio sexual, por casual que pudiera parecer, estaba firmemente dispuesto a seguir con mi plan, incluso teniendo la intensi&oacute;n de irme a dormir temprano esa noche.<\/p>\n<p>El sue&ntilde;o me lleg&oacute; mucho antes de lo que esperaba. Primero me sent&iacute; s&uacute;bitamente cansado, luego me encontr&eacute; luchando contra mis p&aacute;rpados que pareciera que pesaban una tonelada cada uno. En mis &uacute;ltimos segundos de conciencia vi de reojo la copa de vino. Despu&eacute;s de eso solo vi negro.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a imposible especular sobre cu&aacute;nto tiempo pas&oacute;, pero lo siguiente que recuerdo fue recobrar la conciencia viendo la luz intensa de la l&aacute;mpara de techo. Inicialmente me cost&oacute; trabajo reconocer d&oacute;nde estaba y me tard&eacute; algo de tiempo en entender qu&eacute; hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>Entonces la vi y me sent&iacute; repentinamente atemorizado aun en mi estado somnoliento. Ella se encontraba completamente desnuda frente a m&iacute; y me miraba con esa misma sonrisa p&iacute;cara, pero ahora cargada de lascivia y perversi&oacute;n. Yo estaba desnudo, recostado en la cama, mis pies y manos firmemente amarrados a los extremos del colch&oacute;n. Forceje&eacute; con todas mis energ&iacute;as in&uacute;tilmente mientras ella me miraba en absoluto silencio, sin quitar esa sonrisa y como disfrutando ver la futilidad de mis intentos.<\/p>\n<p>Yo me rehusaba a creerlo, pero era obvio lo que estaba ocurriendo. Ella lo hab&iacute;a planeado todo y me hab&iacute;a llamado a su casa espec&iacute;ficamente para drogarme y hacerme esto. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de conocerla, y de saber bien que ten&iacute;a ciertos gustos sexuales que se acercaban a lo extra&ntilde;o, lo oscuro e incluso lo m&aacute;s extremo, en ning&uacute;n momento imagin&eacute; que ser&iacute;a capaz no solo de concebir, sino de llevar a cabo un acto tan perverso como el que estaba viviendo en ese momento.<\/p>\n<p>Nunca lo hubiera imaginado, siempre en la cama hab&iacute;an sido finalmente solo juegos, pero ahora me encontraba ante una avasalladora y contundente verdad que me llenaba de terror: lo que realmente le excitaba era la coerci&oacute;n, y estaba preparada para poseerme en contra de mi voluntad, de mi verdadera y profunda voluntad, para poseerme por completo.<\/p>\n<p>De un momento a otro la desconoc&iacute; y la vi como a una extra&ntilde;a, no era la persona que recordaba o que cre&iacute;a recordar, era un ser distinto. Vi por primera vez la perversi&oacute;n y la locura personificadas y comprend&iacute; que esa era su verdadera esencia. Recuerdo la sensaci&oacute;n de perder mis fuerzas y sentir temblar mi cuerpo involuntariamente, presa de un miedo congelante ya que no ten&iacute;a idea de qu&eacute; planeaba hacer conmigo y me encontraba completamente indefenso.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; lentamente y se subi&oacute; a gatas sobre la cama acerc&aacute;ndose hacia m&iacute;. Pude ver entre sus piernas una gota de l&iacute;quido vaginal que cay&oacute; sobre el colch&oacute;n, indicando que ella ya estaba muy excitada. Entonces comenz&oacute; a tocar mi pene, el cual estaba fl&aacute;cido y lo masturb&oacute; lentamente. El miedo me hac&iacute;a sentir todo con mayor intensidad y recuerdo sentir hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo de sus movimientos.<\/p>\n<p>Se unt&oacute; en las manos una buena cantidad de aceite lubricante de una peque&ntilde;a botella y comenz&oacute; a jalar mi pene con una mano y luego con la otra, siempre de abajo hacia arriba muy lentamente y con movimientos constantes. Cada una de sus manos comenzaba en la base de mi pene y en el &uacute;ltimo momento acariciaba la delicada piel de mi glande. Las sensaciones eran poderosas y el&eacute;ctricas, intensificadas por el miedo y la incredulidad que asediaban mi mente.<\/p>\n<p>No puedo negar que desde el aspecto puramente f&iacute;sico la sensaci&oacute;n era muy placentera, pero el hecho de estar siendo forzado me humillaba de una manera inconcebible. Me sent&iacute; ultrajado en grado sumo y gradualmente comprend&iacute; lo que era ser verdaderamente pose&iacute;do por alguien: no bastaba con que se adue&ntilde;ara de mi cuerpo, se hab&iacute;a adue&ntilde;ado de mi placer y lo usaba a su antojo.<\/p>\n<p>Fue en ese momento en que me percat&eacute; de que la estimulaci&oacute;n que recib&iacute;a mi pene surt&iacute;a efecto y comenc&eacute; a sentir mi erecci&oacute;n formarse poco a poco. Al darme cuenta de esto me sent&iacute; no solo completamente humillado sino tambi&eacute;n traicionado por mi propio cuerpo, que se entregaba al placer en contra de mi voluntad. Mi pene sigui&oacute; creciendo y en poco tiempo lleg&oacute; a estar completamente erecto y palpitante, reaccionando ante cada una de las incesantes pasadas de las manos de mi captora, quien me masturbaba cada vez con m&aacute;s fuerza y m&aacute;s velocidad.<\/p>\n<p>Vi una sonrisa dibujada en sus labios y me di cuenta de que su objetivo era hacerme venirme, y as&iacute; ejercer un control absoluto sobre m&iacute;. Si lograba provocarme un orgasmo en contra de mi voluntad, su posesi&oacute;n de mi cuerpo y de mi ser ser&iacute;a total. Por lo poco que me quedaba de dignidad en ese estado, no pod&iacute;a permitirlo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos momentos decidi&oacute; cambiar su movimiento. Ahora cada una de sus manos comenzaba desde el glande y empujaba hacia abajo. Antes de que cada mano llegara al final de su recorrido, la otra ya hab&iacute;a comenzado el suyo. La sensaci&oacute;n se increment&oacute; al doble o al triple, lo cual me hizo producir un gemido completamente involuntario. Fue un sonido soez y descontrolado. Mi cuerpo ya no respond&iacute;a a mi voluntad y se hab&iacute;a entregado a los caprichos de la mujer que me somet&iacute;a. Pasaron varios minutos y ese gemido inicial, fecundado por las sensaciones cada vez m&aacute;s intensas en mi pene, dio lugar a toda clase de gritos y sonidos sexuales que nunca antes en mi vida hab&iacute;a emitido.<\/p>\n<p>No estoy seguro de cuanto tiempo pas&oacute; pero la tortura sexual se prolong&oacute; llev&aacute;ndome a los l&iacute;mites de mi cordura, al punto en que ced&iacute; el control de todo mi cuerpo con tal de aferrarme a una sola cosa: ella no me har&iacute;a venirme, no le entregar&iacute;a mi orgasmo.<\/p>\n<p>Entonces, sin aviso alguno, abandon&oacute; sus movimientos soltando mi pene, el cual se qued&oacute; repentinamente solo, pulsando al ritmo de las caricias que lo hab&iacute;an estado envolviendo segundos antes. Despu&eacute;s de un momento, habl&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;No me quisiste dar hijos por las buenas, ahora me los vas a dar por las malas.<\/p>\n<p>Estas palabras me helaron la sangre porque finalmente entend&iacute; su prop&oacute;sito. No solo quer&iacute;a poseerme en cuerpo, mente y placer, sino que quer&iacute;a mi semen. Quer&iacute;a el hijo que le negu&eacute; hace tantos a&ntilde;os, el cual habr&iacute;a de ser producto de algo mucho m&aacute;s oscuro que la simple lujuria, ser&iacute;a engendro de un acto de degeneraci&oacute;n absoluta, del sometimiento m&aacute;s brutal y la coerci&oacute;n m&aacute;s monstruosa.<\/p>\n<p>Entonces se subi&oacute; sobre m&iacute; e introdujo mi pene en su vagina. La sensaci&oacute;n fue tan intensa que por poco tuve una eyaculaci&oacute;n en ese momento, pero hice uso de todas mis fuerzas para detenerme y poder aguantar un poco m&aacute;s. Entonces comenz&oacute; a montarme haciendo los movimientos m&aacute;s sensuales que pod&iacute;a imaginar. Su cadera iba hacia arriba y hacia abajo, hac&iacute;a c&iacute;rculos, me apretaba y me soltaba con sus m&uacute;sculos vaginales y yo enloquec&iacute;a de placer.<\/p>\n<p>En poco tiempo volv&iacute; a los gemidos, despu&eacute;s a los gritos. A momentos suplicaba, pero despu&eacute;s parec&iacute;a haber perdido la capacidad del habla, emitiendo sonidos sin sentido. Ella gem&iacute;a tambi&eacute;n y se mov&iacute;a con intensidad y con cada vez m&aacute;s fuerza mientras sus senos grandes y desnudos rebotaban libremente. Sus pezones estaban completamente erectos, a veces, cuando ella se agachaba, sus pezones me rosaban el pecho, otras veces sub&iacute;a y se los apretaba con gran fuerza para sentir dolor y placer. Sus gritos se tornaban cada vez m&aacute;s intensos hasta que de pronto pude ver su rostro desconfigur&aacute;ndose de placer al momento en que le llegaba un poderoso orgasmo. Los sonidos y los movimientos que hizo durante ese orgasmo fueron de las cosas m&aacute;s er&oacute;ticas que he visto en mi vida y otra vez sent&iacute; que podr&iacute;a eyacular en cualquier momento.<\/p>\n<p>De nuevo, casi por milagro, logr&eacute; contener mi eyaculaci&oacute;n mientras ve&iacute;a c&oacute;mo su orgasmo se disipaba lentamente. Por un breve instante pens&eacute; que todo acabar&iacute;a, pero as&iacute; como sus movimientos bajaron de intensidad por un momento despu&eacute;s de su orgasmo, r&aacute;pidamente estos comenzaron a recobrar su vigor. Fui tonto al creer que hab&iacute;a escapatoria ya que ella era multiorg&aacute;smica y podr&iacute;a tener tantos orgasmos como quisiera y solo necesitaba que yo, atado, indefenso y humillado, tuviera uno.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso deben haber pasado tal vez treinta minutos o m&aacute;s, durante los cuales ella disfrut&oacute; de mi cuerpo, de mi pene, que nunca perdi&oacute; su pulsante erecci&oacute;n, y de la cruel prisi&oacute;n de placer a la que me ten&iacute;a sometido. Entre sus gritos y orgasmos se adivinaban burlas macabras que, como poderosos golpes al esp&iacute;ritu, me recordaban una y otra vez la inevitabilidad de mi propio eventual orgasmo, en que se consumar&iacute;a mi doblegaci&oacute;n y se confirmar&iacute;a mi condici&oacute;n de pose&iacute;do.<\/p>\n<p>Entonces sent&iacute; en mis adentros el principio de un orgasmo inevitable. Al principio era una sensaci&oacute;n peque&ntilde;a, pero crec&iacute;a r&aacute;pidamente como una bola de nieve que se convert&iacute;a en una avalancha de placer sublime. Luch&eacute; con el m&aacute;ximo de mis fuerzas por controlar la eyaculaci&oacute;n dando todo de m&iacute;, pero mi mente agotada hab&iacute;a sucumbido. Y fue precisamente esa la causa: no solo mi cuerpo me hab&iacute;a traicionado, sino que mi mente, agotada como estaba de luchar contra el placer, me hab&iacute;a traicionado tambi&eacute;n al considerar una idea macabra, que ser sometido me gustaba, que el mero hecho de ver mi voluntad arrebatada y ser denigrado de manera total me excitaba.<\/p>\n<p>Vi sus senos revoloteantes, me vi sometido y obligado a venirme, y fui suyo. Entonces el orgasmo creci&oacute; e inund&oacute; todo mi cuerpo. Perd&iacute; el control de mis extremidades que vibraban y de mi voz que gritaba de placer. Eyacul&eacute; dentro de la mujer que me hab&iacute;a ultrajado, entreg&aacute;ndole en mi semen las &uacute;ltimas gotas de mi voluntad.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A todos mis lectores, espero que hayan disfrutado de este relato. Los invito a ponerse en contacto conmigo por correo: damianrex999@gmail.com, para compartir impresiones, experiencias, fantas&iacute;as, etc.<\/p>\n<p>&iexcl;Gracias por su lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Todo comenz&oacute; el pasado jueves en la tarde cuando recib&iacute; un mensaje de mi exnovia invit&aacute;ndome a cenar. Ten&iacute;a muchos a&ntilde;os que no nos habl&aacute;bamos, lo cual yo siempre consider&eacute; algo bueno, ya que nuestra relaci&oacute;n nunca fue particularmente armoniosa. 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