{"id":32748,"date":"2021-11-29T09:37:47","date_gmt":"2021-11-29T09:37:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-29T09:37:47","modified_gmt":"2021-11-29T09:37:47","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-13\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (13)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32748\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El s&aacute;bado no perdi&oacute; el tiempo. Despu&eacute;s de estudiar por la ma&ntilde;ana, llam&oacute; a la tarde a la puerta de Carol. Estaba realmente ilusionado y no sab&iacute;a muy bien el motivo, simplemente iba a dar una vuelta con su amiga, nada m&aacute;s. La pregunta que no se atrev&iacute;a a hacerse, era si por ejemplo hubiese sido Javi u otro amigo de su ciudad, &iquest;estar&iacute;a tan ilusionado?<\/p>\n<p>La joven abri&oacute; la puerta con una bolsa de chucher&iacute;as en la mano y enfundada en su habitual pijama. Torci&oacute; el rostro al ver que quien aporreaba la puerta era Sergio, no es que le sorprendiera, sino que no era habitual verle a esas horas de la tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Venga, v&iacute;stete y l&aacute;vate un poco que nos vamos a dar una vuelta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Y esto as&iacute; de repente?<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, te espero en la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio &mdash;dijo sacando la cabeza por la puerta a la par que el joven se dirig&iacute;a al ascensor&mdash;, &iquest;no has pensado que puedo tener otros planes? &mdash;se gir&oacute; ya en el ascensor con una mano en la puerta y le dedic&oacute; una mirada sarc&aacute;stica&mdash; No. No tengo ni un m&iacute;sero plan&hellip;<\/p>\n<p>El coche esperaba en la entrada cuando Carol sali&oacute; de la residencia. Sergio sol&iacute;a moverlo de vez en cuando para que no se quedase sin bater&iacute;a, aunque maldec&iacute;a una y otra vez la zona por haber tan pocos aparcamientos. Llevaba una semana estacionado, pero al encenderlo el coche ronrone&oacute; como un gatito obediente. Pese a su miedo, nunca le fallaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esta tartana? &mdash;se sorprendi&oacute; Carol al ver el viejo coche rojo.<\/p>\n<p>&mdash;Ni una mala palabra sobre mi coche, que me ha llevado siempre a donde he querido, le quiero m&aacute;s que a muchas cosas.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, vale&hellip; &mdash;el comentario la hizo gracia&mdash; &iquest;D&oacute;nde quieres que te lleve hoy este magn&iacute;fico coche?<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a mi pueblo, que tengo una sorpresa para ti.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya voy a conocer a tus padres? Me parece muy pronto, mejor cuando nos vayamos a casar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; imb&eacute;cil eres! &mdash;ambos se rieron mientras el coche enfilaba la carretera&mdash; Te llevo a una librer&iacute;a especializada en manga. Sali&oacute; el tema con mi hermana, le gusta mucho. Y nada, me dijo que ella compraba all&iacute;, que est&aacute; muy bien, &iquest;te hace verla?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esa pregunta no me la tendr&iacute;as que haber hecho en la habitaci&oacute;n? &mdash;Sergio alz&oacute; los hombros admitiendo que podr&iacute;a ser as&iacute;&mdash; &iexcl;Venga, vamos! Adem&aacute;s que me apetec&iacute;a salir de la residencia, hace un d&iacute;a maravilloso.<\/p>\n<p>&mdash;Los d&iacute;as cada vez son m&aacute;s largos y el sol empieza a calentar, tendremos que hacer m&aacute;s planes como estos cuando te quedes los fines de semana.<\/p>\n<p>&mdash;Me da que s&iacute;, no solo es beber en la habitaci&oacute;n&hellip; parecemos dos alcoh&oacute;licos depresivos&hellip; y oye, me cae bien tu hermana.<\/p>\n<p>&mdash;Es un amor, ya la conocer&aacute;s.<\/p>\n<p>Aquella frase fue muy natural, tanto que ninguno de los dos se dio cuenta de lo que simbolizaba y la dieron por buena. Mientras el coche se met&iacute;a en la carretera con ganas de gastar los neum&aacute;ticos despu&eacute;s de toda la inactividad, sus mentes de forma muy subconsciente, sab&iacute;an que esa amistad ser&iacute;a duradera.<\/p>\n<p>Sergio antes de aparcar, mir&oacute; hacia su derecha, viendo a la chica cotillear su guantera como si fuera a encontrar droga. No la dijo nada, dej&oacute; que hiciera lo que le apeteciera, su presencia era tan placentera que le daba lo mismo lo que mirase y&hellip; tampoco hab&iacute;a nada que ocultar. Por un instante record&oacute; el viaje con su t&iacute;a, despu&eacute;s con su madre, ambas sentadas en el mismo sitio que Carol&hellip; y por un momento pens&oacute; si acabar&iacute;a igual con ella.<\/p>\n<p>Mene&oacute; la cabeza con fuerza deshaci&eacute;ndose de ese pensamiento, eran amigos, simplemente eso, adem&aacute;s, que no ten&iacute;a m&aacute;s sentimientos por ella &iquest;no? Eso cre&iacute;a. Con aquello en mente una loca idea se le asom&oacute; por el cerebro.<\/p>\n<p>Su hermana le hab&iacute;a dicho que la librer&iacute;a no estaba lejos de la tienda donde su madre hab&iacute;a comenzado a trabajar. Se le ocurri&oacute; la genial o p&eacute;sima idea de pasar cerca, con la intenci&oacute;n de ver a Mari por lo menos un segundo. No la ve&iacute;a desde el incidente, el &uacute;ltimo recuerdo que ten&iacute;a era aquel rostro de odio, y el anterior&hellip; una bofetada que le pic&oacute; durante m&aacute;s de un d&iacute;a. Quer&iacute;a volver a verla, aunque&hellip; no solo eso.<\/p>\n<p>Mientras giraba en una calle para cambiar el rumbo y hacer bueno el plan que tan repentinamente se le ocurri&oacute;, pens&oacute; en muchas cosas, sin embargo una por encima de todas. Con Carol y los estudios se hab&iacute;a olvidado parcialmente de su casa, de vez en cuando pensaba en Mari, pero cada vez menos. Todo se estaba volviendo un recuerdo difuso y apenas recordaba con nitidez su cuerpo&hellip; aquel cuerpo que tantas cosas le provoc&oacute;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado menos de un mes desde aquel fat&iacute;dico d&iacute;a y que caprichosa es la mente con las cosas que quiere olvidar. Necesitaba ver de nuevo a su madre, pero mientras frenaba y aceleraba por las calles de su pueblo, sab&iacute;a que tal vez al ver de nuevo a su progenitora, necesitase algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ver su rostro, su piel, su cabello, sus ojos&hellip; el azul tan intenso de las mujeres de su familia que parec&iacute;a una obra de arte. No pod&iacute;a parar de pensar en ella y aparcando el coche cerca de la tienda de ropa, teniendo que hacer m&aacute;s maniobras de las necesarias, estaba temblando.<\/p>\n<p>Ambos comenzaron a andar por la calle, Carol segu&iacute;a a Sergio mientras este le guiaba por rutas que anduvo m&aacute;s de mil veces. La joven le hablaba y le preguntaba sin parar, este contestaba como pod&iacute;a, porque estaba algo ausente. Al final, en un minuto de paseo vir&oacute; su cuello y al otro lado de la calle vio lo que tanto anhelaba.<\/p>\n<p>La tienda se ve&iacute;a peque&ntilde;a, al menos para sus ojos y la distancia. Anduvo un poco m&aacute;s, notando el viento fr&iacute;o que golpeaba a ratos en aquel d&iacute;a soleado. Carol le comenz&oacute; a preguntar algo que no logr&oacute; escuchar, porque sus pasos le hab&iacute;an llevado delante de la tienda, pero en la acera contraria. Solo ten&iacute;a ojos para una cosa.<\/p>\n<p>Dentro, tras unos cristales en los que el escaparate mostraba dos maniqu&iacute;s envueltos en ropas de moda, consigui&oacute; divisar una mujer. Ten&iacute;a el cabello negro, casi brillante, pese a la distancia lo pod&iacute;a ver a la perfecci&oacute;n, porque todos los recuerdos volvieron n&iacute;tidos. Mari estaba hablando con una clienta que ya hab&iacute;a pagado y le comentaba unas cuantas cosas triviales de su vida.<\/p>\n<p>Sergio pod&iacute;a verla a la perfecci&oacute;n, detenido sobre los adoquines de la acera la observaba mejor y Carol hizo lo mismo, aunque no sab&iacute;a muy bien a qu&eacute; mirar. Su compa&ntilde;ero estaba quieto, inmerso en una imagen que desconoc&iacute;a, le dijo algo, pero no hizo caso.<\/p>\n<p>Mari acompa&ntilde;&oacute; a la clienta a la puerta sin dejar de hablar, mientras no pensaba en otra cosa m&aacute;s que en lo feliz que le hac&iacute;a desempe&ntilde;ar bien su trabajo. El joven vio a su madre por unos instantes, una calle de dos carriles y dos hileras de coches aparcados les separaba, lo suficiente para tener una distancia de seguridad y poder verla en secreto.<\/p>\n<p>Llevaba un vestido de color amarillo oscuro que daba la sensaci&oacute;n de ser caluroso. Le llegaba hasta casi las rodillas, que coronaba con unas medias negras que llegaban hasta unos botines del mismo color. Su ropa estaba ligeramente ce&ntilde;ida y la silueta de su cuerpo era notoria. Segu&iacute;a igual de delgada que siempre, con unas piernas duras y un busto que quitaba el hipo.<\/p>\n<p>Al joven el vientre le dio la vuelta, similar al tambor de una lavadora girando sin parar. No pod&iacute;a contener lo que sent&iacute;a, necesitaba hablarla, tocarla&hellip; amarla. Pero su cuerpo no se lo permit&iacute;a. Estaba tan bella, tan preciosa como siempre. La mujer mir&oacute; al cielo, quiz&aacute; para observar las pocas nubes que dejaban al sol calentar todo lo que pod&iacute;a. En ese momento lo vio, el brillo de sus ojos resplandeci&oacute; con la luz del sol, d&aacute;ndole a Sergio una imagen de la belleza absoluta.<\/p>\n<p>Todos los recuerdos se acompasaron en su mente, dando llegada a unos que hab&iacute;an sido apartados por completo. Una noche en la oscuridad, muy lejos de all&iacute; y ambos siendo parte del otro. Su cuerpo se estremeci&oacute; y quit&oacute; la vista d&aacute;ndose cuenta de que a su lado Carolina le miraba con un gesto extra&ntilde;o y le cog&iacute;a de la manga de su chaqueta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pasa algo? &mdash;en su rostro sinti&oacute; la preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; nada&hellip; lo siento.<\/p>\n<p>Sac&oacute; los ojos de la visi&oacute;n fastuosa de su madre y prosigui&oacute; andando hacia la librer&iacute;a. Por mera inconsciencia, sin pensar en ello y con la cabeza puesta en su madre, pas&oacute; su mano por la cintura de la joven, llev&aacute;ndosela consigo mientras esta le miraba tras sus gafas.<\/p>\n<p>Obviamente, Carol no dijo nada, solo se arrim&oacute; un poco m&aacute;s a su amigo sintiendo como su mano la atra&iacute;a hacia &eacute;l. Ella segu&iacute;a mirando a sus ojos, a su rostro, hab&iacute;a inquietud y se quer&iacute;a interesar por &eacute;l, no le gustaba verlo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es? &mdash;Carolina hab&iacute;a visto salir a la mujer y como Sergio la miraba con un gesto contra&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Mi madre.<\/p>\n<p>&mdash;Comprendo.<\/p>\n<p>Ya sab&iacute;a que Sergio ten&iacute;a alg&uacute;n problema en casa, se lo hab&iacute;a contado el mismo, aunque no en profundidad. Sin hacer gala de su iron&iacute;a, con un tono serio, de total respeto y tendiendo ayuda a su amigo, le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es con ella con la que est&aacute;s mal? &mdash;Sergio asinti&oacute;. Su amiga, con el brazo de este recorriendo su espalda hasta la cintura se apoy&oacute; a&uacute;n m&aacute;s en &eacute;l, notaba su malestar. Prefiri&oacute; cambiar de tema, no le ve&iacute;a con ganas de hablar&mdash; Ll&eacute;vame a esa librer&iacute;a, que tengo ganas de que nos lo pasemos bien.<\/p>\n<p>Mientras ellos segu&iacute;an caminando con el brazo del joven rodeando a su amiga. Unos ojos azules les miraban con cierta curiosidad desde el otro lado de la acera. A Mari el coraz&oacute;n le lat&iacute;a con ganas, un tambor dentro de su pecho a un ritmo lento, pero dur&iacute;simo.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que sus ojos no la enga&ntilde;aban, todav&iacute;a ve&iacute;a bien y podr&iacute;a reconocer a su hijo en cualquier lugar del mundo. Entr&oacute; de nuevo a la tienda con los nervios a flor de piel, la soledad que ten&iacute;a dentro del establecimiento le hizo expresar un poco los gestos extra&ntilde;os que desprend&iacute;a su cuerpo.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; tras el mostrador, apenas pensaba en la chica con la que iba, no le importaba, porque estaba segura de que el otro era&hellip; Sergio. Su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, no hab&iacute;a olvidado a su hijo, era imposible, pero la ira se hab&iacute;a disipado por completo y solo quedaba la a&ntilde;oranza de tenerle en casa. Ciertos recuerdos vinieron a su mente y los dej&oacute; a un lado sin querer volver a revivirlos.<\/p>\n<p>Sin embargo el poder de la mente nunca se puede parar. La noche, la oscuridad, el placer&hellip; Igual que a su hijo, casi de forma simult&aacute;nea recordaron con nitidez los sabrosos momentos que pasaron en la intimidad del hotel. Mientras Sergio caminaba con Carol y sin remediarlo la zona m&aacute;s &iacute;ntima de su cuerpo se llenaba de sangre, a Mari, le comenzaba a suceder lo mismo.<\/p>\n<p>Con la &uacute;nica visi&oacute;n de su hijo, en un instante nada m&aacute;s, miles de sentimientos hab&iacute;an vuelto a aparecer y ninguno de ellos llevaba resentimiento. A cada segundo uno se alzaba detr&aacute;s del otro y sobre todo uno prevaleci&oacute;. En medio de la tienda, en su nuevo trabajo, un picor inhumano le hizo frotar sus piernas la una con la otra. El roce de las medias llegaba a sus o&iacute;dos mientras ning&uacute;n cliente entraba por la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Menos mal&hellip;<\/p>\n<p>Dijo muy bajito sentada todav&iacute;a detr&aacute;s del mostrador tratando de leer una revista sin lograr concentrarse. No pod&iacute;a aguantarlo m&aacute;s, era una sensaci&oacute;n apabullante que se estaba descontrolando. Cogi&oacute; el m&oacute;vil y aprovechando que en la tienda segu&iacute;a sin entrar nadie, escribi&oacute; a su marido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s en casa?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, estoy descansando un poco hasta de las nueve.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Laura sali&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Se fue con las amigas, me dijo que te dijera que se va a cenar por ah&iacute;. Dicho queda. &mdash;Dani se rio en su sof&aacute; por su comentario. La verdad que no era muy gracioso.<\/p>\n<p>&mdash;Vale. Ahora hablamos.<\/p>\n<p>El siguiente mensaje Mari no lo abri&oacute;, porque no era de su prioridad, ten&iacute;a otra muy concreta. Marc&oacute; el n&uacute;mero de la jefa y la llam&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mari, cari&ntilde;o, dime.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Mariv&iacute;, cielo. &iquest;Vas a venir ahora? &mdash;los s&aacute;bados sol&iacute;an estar ambas en la tienda.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, estoy ya en la calle. &iquest;Necesitas algo?<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;. &mdash;No le gustaba pedir favores a nadie, pero esto era por fuerza mayor&mdash; No me encuentro bien. Me est&aacute; dando el vientre unas vueltas terribles y tengo sudores fr&iacute;os. &mdash;Para nada. Ment&iacute;a&mdash; &iquest;Podr&iacute;a&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, s&iacute;, s&iacute;. &iquest;C&oacute;mo no me has dicho antes? Si aguantas a que llegue bien, si no cierra cinco minutos que no tardo.<\/p>\n<p>&mdash;Te espero, no hay problema. Lo siento, es que ha sido as&iacute; de pronto, casi de golpe, igual me ha sentado algo m&aacute;s. Recupero las horas cuando pueda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Calla, mujer! Lo importante es recuperarse, ahora voy no te preocupes.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias, de verdad. Es que me encuentro fatal.<\/p>\n<p>Se despidieron y Mariv&iacute; no tard&oacute; en llegar. Corrobor&oacute; de primera mano que Mari estaba mal seg&uacute;n la vio, su tez hab&iacute;a palidecido y sus gestos denotaban malestar. La mujer recogi&oacute; todo y se march&oacute; a casa a la carrera.<\/p>\n<p>La cosa es que no estaba mal, no ten&iacute;a sudores fr&iacute;os por comer algo en mal estado, ni siquiera se acercaba a la realidad. Su cuerpo se hab&iacute;a alterado, pero por culpa de una visi&oacute;n, de unos recuerdos, de unos sentimientos que se volvieron locos. Con paso r&aacute;pido recorr&iacute;a la calle rumbo a su casa, sab&iacute;a que all&iacute; estaba Dani y que su hija no estaba, y que por supuesto&hellip; Sergio tampoco.<\/p>\n<p>El camino se le hizo largo, incluso tortuoso. Su zona m&aacute;s &iacute;ntima parec&iacute;a contraerse de vez en cuando d&aacute;ndole unos retazos de placer que jam&aacute;s se hab&iacute;a imaginado. Con los recuerdos del placer vividos en aquella noche de locura, caminada apresurada por la calle soportando vibraciones en su interior.<\/p>\n<p>Lleg&oacute;, abri&oacute; la puerta y busc&oacute; a su marido como una verdadera devoradora de hombres. Era una cazadora, necesitaba su presa y all&iacute; estaba, aunque&hellip; sab&iacute;a&hellip; que no era a quien deseaba. Asi&oacute; del brazo a Dani que ve&iacute;a con estupor lo que pasaba, preguntaba cu&aacute;l era el motivo de tal comportamiento, pero no hab&iacute;a respuesta.<\/p>\n<p>Mari hab&iacute;a perdido cierta cordura. Durante todo el invierno hab&iacute;a cultivado un ardor que solo recordaba en sus tiempos mozos, y de golpe y porrazo cuando su hijo se fue del hogar, desapareci&oacute;. Como si estuviera agazapado esperando la oportunidad de resurgir, sali&oacute; disparado en el momento que sus ojos azules vieron a su v&aacute;stago.<\/p>\n<p>Con bastante fuerza, el hombre cay&oacute; en la cama, mientras ve&iacute;a como su mujer se quitaba el vestido de golpe y lanzaba ambos botines perdi&eacute;ndose en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mari, &iquest;qu&eacute; pasa? &iquest;Esto&hellip;?<\/p>\n<p>No hab&iacute;a respuesta, porque su mujer en un visto y no visto estaba en ropa interior. La preciosidad de su esposa se coloc&oacute; encima de &eacute;l con el pecho rugiendo. Sus ojos estaban envueltos en el fuego del infierno y mostraba unos fieros dientes por donde sal&iacute;a un aire ardiente.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente bes&oacute; a su marido en los labios, sab&iacute;a todav&iacute;a a cerveza fresca y no le desagrad&oacute; del todo, total esa parte no era la que m&aacute;s importaba. Las manos h&aacute;biles de Dani rodearon a su mujer, llegando a posar las palmas bien abiertas en cada nalga, haciendo que la mujer siseara de placer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa hoy? &mdash;Dani no podr&iacute;a entender lo que le suced&iacute;a a su esposa, aunque para nada le parec&iacute;a mal, hac&iacute;a bastante que no ten&iacute;an un coito.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;llate! &mdash;el hombre se quit&oacute; la camiseta mientras su mujer le comenzaba a besar por todo el cuerpo&mdash; Necesito&hellip; Follar.<\/p>\n<p>A Dani el cuerpo se le encendi&oacute; como una locomotora. Muy pocas veces hab&iacute;a escuchado a su esposa decir algo como eso y menos verla tan&hellip; cachonda. Su sexo sol&iacute;a ser m&aacute;s que pobre y pocas veces lo hac&iacute;an una vez al menos, que era su m&iacute;nimo y eso&hellip; siendo muy optimista.<\/p>\n<p>Mari no se pod&iacute;a contener, ten&iacute;a la vista nublada y las manos temblorosas. Baj&oacute; su cuerpo arrodill&aacute;ndose al pie de la cama, donde las piernas abiertas de su marido reposaban. Con fuerza le quit&oacute; los pantalones, menos mal que eran el&aacute;sticos, si no se hubieran desgarrado. El pene duro de Dani sali&oacute; disparado buscando alguien que le curara esa tensi&oacute;n. No era el de Sergio, el cual not&oacute; en sus entra&ntilde;as el poder que pose&iacute;a, sin embargo, nunca le pareci&oacute; que el de su marido fuera peque&ntilde;o, para lo que pretend&iacute;a&hellip; valdr&iacute;a.<\/p>\n<p>Con los ojos fijos en la extremidad que colgaba tensionada como un cable de alta tensi&oacute;n, se detuvo un segundo a admirarlo, no pod&iacute;a quit&aacute;rselo de la cabeza, pese a que era el de su marido&hellip; ella solo pensaba en otro.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s daba? Abri&oacute; la boca todo lo que pudo y de un sopet&oacute;n introdujo en el interior lo m&aacute;ximo posible. El pene hizo contacto con su garganta y cerr&oacute; sus labios atrapando lo que ten&iacute;a en su interior&hellip; lo consumi&oacute; por completo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;MARI! &mdash;grit&oacute; Dani incorpor&aacute;ndose y sent&aacute;ndose en la cama.<\/p>\n<p>La mujer no contest&oacute; porque estaba sumergida en una faena que con mucha extra&ntilde;eza, le estaba poniendo como nunca. Su boca tragaba todo lo que su marido le ofrec&iacute;a, succionando la piel y movi&eacute;ndola de arriba y abajo. Ayud&oacute; con su mano, sin medias tintas, el movimiento fue veloz, digno de un final &eacute;pico, sin embargo, estaban en el comienzo.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&hellip; Cari&hellip; Cari&ntilde;o. &mdash;logr&oacute; articular Dani sumido en un placer sin igual &iquest;hac&iacute;a cu&aacute;nto que no se la chupaban? No lo recordaba&mdash; No aguanto m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces t&uacute;mbate. &mdash;Mari con una voz autoritaria y soltando el agarre que ten&iacute;a del pene de su marido, empuj&oacute; levemente a este ech&aacute;ndole sobre la cama.<\/p>\n<p>Las bragas se cayeron pr&aacute;cticamente solas, parec&iacute;a que colaborasen y con un sutil movimiento de tobillo se fueron en busca de un lugar perdido al igual que los botines. No hab&iacute;a pausa, todo era fren&eacute;tico. De un salto Mari se encontraba ahorcajadas encima de su marido que estaba postrado en la cama con cierta inquietud, su mujer se ve&iacute;a una verdadera fiera.<\/p>\n<p>Rode&oacute; con sus dedos el m&aacute;stil erecto que apuntaba hacia su preciado tesoro y sin preguntar, sin calma, sin nada, lo puso en la entrada y descendi&oacute; sus nalgas para que sus labios lo absorbieran. As&iacute; ocurri&oacute;, de golpe todo estuvo dentro, absolutamente todo. Mari gimi&oacute; de placer y Dani abri&oacute; los ojos por lo bien que se sent&iacute;a.<\/p>\n<p>La vagina siempre estuvo algo &ldquo;apretada&rdquo; como se dec&iacute;a Dani en su mente, incluso Sergio pens&oacute; lo mismo en su momento. Algo que sol&iacute;a achacar a ser delgada, o al menos eso era lo que &eacute;l cre&iacute;a. No obstante, esta vez no era as&iacute;, pese a que sus paredes aprisionaron r&aacute;pido su miembro, este entr&oacute; sin ning&uacute;n tipo de problema, rodeado de calor, l&iacute;quidos y fuertes m&uacute;sculos.<\/p>\n<p>Los movimientos no se hicieron esperar. Mari se puso a cabalgar como si de la mejor amazona se tratar&aacute;. Dani viendo la imagen de una verdadera diosa que no recordaba tener por esposa, solo pod&iacute;a tensionarse y retrasar lo inevitable&hellip; porque apenas se aguantaba.<\/p>\n<p>La mujer se desat&oacute;, en verdad estaba fren&eacute;tica. Su trasero se mov&iacute;a de adelante hacia atr&aacute;s al tiempo que apretaba las nalgas para sentir mucho m&aacute;s placer. Sus propias manos recorr&iacute;an su cuerpo, primero subiendo por su vientre, despu&eacute;s sus costillas y al final alcanzando unos senos realmente voluminosos. Los agarr&oacute; con fuerza, haciendo que ambos salieran por encima del sujetador y estimulando unos pezones dur&iacute;simos.<\/p>\n<p>La imagen para Dani era so&ntilde;ada, sus pobres misioneros ahora resultaban una aceituna en medio de un gran banquete. Su esposa se mov&iacute;a como una experta haciendo que tocara el cielo a cada gesto. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es esta Mari?&rdquo; Se pregunt&oacute; sin parar de gemir.<\/p>\n<p>La mujer en cambio, con sus senos apretados y el miembro bien dentro de ella, cerr&oacute; los ojos sin parar de moverse con velocidad. El placer era inmenso, todo lo contenido hasta ese momento quer&iacute;a salir. Not&oacute; las manos de Dani agarr&aacute;ndola con fuerza la cintura, seguramente no las pod&iacute;a subir m&aacute;s all&aacute;, si no todo terminar&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin embargo, ella no sinti&oacute; a su marido. Le amaba, estaba claro, pero ya no estaba all&iacute;. En su imaginaci&oacute;n, otro tom&oacute; su lugar, alguien que la hab&iacute;a puesto contra el mural en el hotel. Un pene que parec&iacute;a no conocer los l&iacute;mites del placer y le hac&iacute;a atravesarlos todos. Sinti&oacute; el primer esbozo de un orgasmo y su cabeza grit&oacute; &ldquo;SERGIO&rdquo;.<\/p>\n<p>No obstante, algo le trajo de nuevo al mundo, una voz que parec&iacute;a lejana, pero que estaba all&iacute;, justo debajo de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Me corro&hellip; no puedo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no&hellip; &iexcl;Dani, espera! &mdash;dijo Mari ag&oacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, cari&ntilde;o. No puedo&hellip; &mdash;el hombre la trajo para as&iacute;, incrementando el ritmo y haciendo que sus genitales llegaran a chocar contra el trasero de su mujer.<\/p>\n<p>El placer la volvi&oacute; a envolver, aquel sonido, &ldquo;plas, plas, plas&hellip;&rdquo; le recordaba a su noche de locura, porque al no ver nada, el sonido parec&iacute;a amplificarse. Estaba cerca, muy cerca de lograr el orgasmo, pero&hellip; Dani se adelant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, qu&eacute; pasada&hellip;!<\/p>\n<p>Apret&oacute; ambas nalgas con fuerza, quiz&aacute; dejando la marca de sus dedos en el trasero de su esposa y se detuvo en seco, dejando a Mari muy cerca. El semen brot&oacute; en su interior, caliente y abundante, sin embargo no fue la misma sensaci&oacute;n que con su hijo, porque con Sergio&hellip; todo fue perfecto.<\/p>\n<p>&mdash;Lo&hellip; siento&hellip; &mdash;dijo Dani sollozando de placer mientras su mujer se quitaba de encima.<\/p>\n<p>El pene fl&aacute;cido y recubierto de fluidos mostraba una imagen desconsolada para la mujer, sin poder apagar el fuego, que voraz, consum&iacute;a todo en su interior.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, mi vida. &mdash;le dio un beso para que no se sintiera mal, no era su culpa, m&aacute;s culpa ten&iacute;a ella&hellip;&mdash; Voy a la ducha.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, yo descanso un poco y me preparar&eacute; para ir a trabajar, tenemos que&hellip; repetirlo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, alg&uacute;n d&iacute;a, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Dani sigui&oacute; postrado en la cama durante un rato. Mari en cambio, camin&oacute; desnuda por la casa, mientras de su interior brotaban gotas blancas que recorr&iacute;an su muslo, no la importaba, con la ducha se ir&iacute;an.<\/p>\n<p>Pero all&iacute; no hab&iacute;a acabado todo, necesitaba m&aacute;s, quer&iacute;a deshacerse del picor ardiente que hab&iacute;a anegado su cuerpo. Las llamas de su interior deb&iacute;an aplacarse y el coito con su marido no hizo nada m&aacute;s que avivarlas.<\/p>\n<p>El agua de la ducha la estabiliz&oacute; ligeramente, pensando en lo que amaba a su hijo, ya no solo en el plano sexual, intu&iacute;a que eso era pasajero, sino como una buena madre debe hacerlo. Los chorros la relajaron para pensar en que toda su reacci&oacute;n quiz&aacute; fuera desmedida y que no deber&iacute;a haberse puesto as&iacute;, sin embargo, cada vez que pensaba eso, la imagen de su hijo junto a Carmen le ven&iacute;a a la mente.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a hablarlo, o hacer algo al respecto, no estar&iacute;a en paz hasta conversar sobre el tema con su hermana y con su hijo. No obstante, no sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo, no ten&iacute;a ni idea de que paso dar. Una simple llamada que era lo m&aacute;s sencillo, la aterrorizaba, no quer&iacute;a enfrentar la situaci&oacute;n. Lo que si quer&iacute;a era hacer otra cosa.<\/p>\n<p>Sus dedos ya estaban en su cl&iacute;toris sin su permiso. El agua caliente era un relajante tan extremo que sin quererlo estos se pusieron a masajearlo con suma delicadeza. Ya estaba algo preparada, el &ldquo;casi orgasmo&rdquo; que le hab&iacute;a dado su marido la dej&oacute; a punto de caramelo. Ahora con el pensamiento de su hijo dentro de la ducha, no se puso ninguna barrera.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el mando de la ducha, dio potencia a los chorros y lo agarr&oacute; con fuerza entre sus dedos. Se arrodill&oacute; sobre el plato antideslizante y limpi&oacute; bien la esponja que usaba, la necesitar&iacute;a, lo present&iacute;a.<\/p>\n<p>Encorv&oacute; su espalda, bajando ambos pechos hasta tocar el suelo de la ducha y coloc&oacute; su rostro contra este&hellip; con calma. En una mano ten&iacute;a el mando de la ducha y acerc&oacute; hasta su sexo esos chorros que con tanta presi&oacute;n sal&iacute;an. El placer fue inmediato, el agua cumpli&oacute; su cometido de placer. La otra mano cogi&oacute; la esponja y se la llev&oacute; a la boca mordi&eacute;ndola con ganas.<\/p>\n<p>Con la mano restante liberada, la baj&oacute; por su mojado cuerpo, llegando a su entrepierna donde comenz&oacute; un masaje duro y sin contemplaciones, estaba tan cerca, tan preparada que no pod&iacute;a perder el tiempo. Los chorros del agua, unidos a su masaje de manos, la hicieron volar. Su mente se prepar&oacute; para imaginar o casi&hellip; recordar.<\/p>\n<p>En su cabeza alguien abri&oacute; la puerta, un chico, un adolescente que conoc&iacute;a bien. No dec&iacute;an nada, solo se colocaba a su espalda y as&iacute;, agazapada y arrodillada en la ducha, le introduc&iacute;a su poderoso miembro en su interior.<\/p>\n<p>Los espasmos aparecieron, las embestidas eran como en el hotel, tan duras que su cabeza se mov&iacute;a de un lado a otro. Su vagina comenz&oacute; a palpitar por tama&ntilde;o placer, mientras sus dedos masajeaban furiosos el cl&iacute;toris. Mordi&oacute; la esponja imagin&aacute;ndose que su hijo la azotaba con ganas por haberse portado mal y echarle de casa. &ldquo;Nunca me han dado un azote&rdquo; pens&oacute; en el momento que aquella imagen le produc&iacute;a un inesperado placer.<\/p>\n<p>En su mente Sergio le dej&oacute; marcada la palma de su mano al igual que su marido los dedos. Sin embargo, con ese golpe, el orgasmo hab&iacute;a llegado y estaba a punto de salir. Le dio el toque final, reprodujo en su mente el golpe caliente del semen espeso de Sergio en su interior, aquella sensaci&oacute;n de placer sin igual.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el momento, Mari se corri&oacute;. Mordi&oacute; con fuerza la esponja hasta casi romperla mientras esta hac&iacute;a su labor soportando los gritos de la mujer. Su orgasmo se iba por el sumidero mientras su trasero se tambaleaba y sus dedos paraban de moverse como locos. Su respiraci&oacute;n se desataba y el pecho le ard&iacute;a, pero al menos el instinto sexual parec&iacute;a disiparse.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; cuando pudo, pensando que menos mal que se hab&iacute;a puesto la esponja, si no su marido hubiera escuchado de viva voz, como esos ruidos que sacaba solo hubieran repetido un nombre. &ldquo;&iexcl;SERGIO, SERGIO, SERGIO!&rdquo;.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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