{"id":32757,"date":"2021-11-30T23:00:00","date_gmt":"2021-11-30T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-30T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-30T23:00:00","slug":"otro-aburrido-viaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/otro-aburrido-viaje\/","title":{"rendered":"Otro aburrido viaje"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32757\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con los cuerpos pegados, Lorenzo y Milagros, follan. Lorenzo, completamente estirado sobre Milagros, eleva y baja el culo como si fuese una marioneta a la que un invisible hilo mueve. &quot;Ho, ho, ho&quot;, jadea Lorenzo. Milagros recibe la polla de Lorenzo con los muslos abiertos: &quot;Ah, ah, ah, ah&quot;, y gime. La cabeza de Lorenzo est&aacute; junto a la de Milagros; parecen dos siameses que mirasen diferentes: uno, abajo; otra, arriba. Follan as&iacute;, apretados, muy apretados, estrechamente unidos. &quot;Ho&quot;, &quot;ah&quot;, &quot;ho&quot;, &quot;ah&quot;.<\/p>\n<p>Al principio, Milagros le pidi&oacute; que fuese r&aacute;pido, y eso hace que Lorenzo se concentre s&oacute;lo en el placer que siente en la polla. &quot;Ho, hoo, hooo&quot;, jadea Lorenzo. Lorenzo le dijo que vale, que r&aacute;pido ser&iacute;a. Milagros, que ya estaba muy excitada debido a la necesidad, debido a los d&iacute;as sin sexo a causa del trabajo, debido a que, por falta de hombre, se hab&iacute;a estado masturbando hasta poco antes de que Lorenzo entrase en la casa, se mor&iacute;a de gusto. &quot;Ah, aahh, aaahhh&quot;. Milagros le hab&iacute;a pedido un r&aacute;pido a Lorenzo porque ten&iacute;a que volver al trabajo tan pronto como pudiese: en el teletrabajo sufr&iacute;a por los sutiles mecanismos de control horario que ejerc&iacute;a la empresa. &quot;Uff, Milagros, me viene, ya viene, ho, hoo&quot;. &quot;Ah, Lorenzo, as&iacute;, s&iacute;, y a-ah m&iacute;, aahh&quot;. Lorenzo inyecta su semen en el co&ntilde;o de Milagros con un el&eacute;ctrico espasmo que hace que esta se estremezca de &eacute;xtasis. Ha ocurrido justo segundos antes de que sonase la alarma de la aplicaci&oacute;n reloj de m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&quot;Lorenzo, te he echado tanto de menos&quot;, dice Milagros de espaldas a Lorenzo, de vuelta al teletrabajo, sentada ante la pantalla del ordenador, semidesnuda a&uacute;n, pues ha podido ponerse encima lo que ha tenido m&aacute;s a mano: la camiseta de tirantes de Lorenzo, y se le transparentan los suculentos pezones morenos, buena paja se har&aacute; el que la est&eacute; viendo en estos instantes. &quot;Bueno, mujer, ya he vuelto, ha sido un viaje bastante aburrido, por cierto&quot;, miente Lorenzo. Milagros baja la cabeza porque le da una risa tonta al o&iacute;r las palabras de Lorenzo; el cabello rubio, largo y ondulado, le tapa los ojos, y tiene que soplar hacia arriba para apart&aacute;rselo. &quot;Lorenzo, por favor&quot;, dice fastidiada; &quot;&iexcl;Qu&eacute;!&quot;, suelta Lorenzo; &quot;Te has debido tirar a toda la plantilla&quot;; &quot;Oye, soy entrenador de chicas no poseedor de un harem&quot;, responde Lorenzo molesto; &quot;Como si lo fuese, un harem, para ti, como si lo fuese&quot;. La verdad es que Milagros ten&iacute;a raz&oacute;n, en parte, ya que la mayor parte de las chicas eran lesbianas y no acced&iacute;an a tratos carnales con hombres, no as&iacute; sus madres. &quot;Oye, el f&uacute;tbol es as&iacute;&quot;, dice Lorenzo, y Milagros se parte de risa.<\/p>\n<p>Del siguiente viaje, Lorenzo no volvi&oacute;. Bueno, s&iacute; volvi&oacute;, pero no con Milagros.<\/p>\n<p>Otro aburrido viaje:<\/p>\n<p>Jugar un torneo de futsal en un pa&iacute;s subdesarrollado con fines ben&eacute;ficos, por m&aacute;s internacional que fuese por la participaci&oacute;n de equipos de muchos pa&iacute;ses, no dejaba de ser un continuo ir y venir del hotel al recinto polideportivo y del recinto polideportivo al hotel. Si no hubiese sido por&#8230;, despu&eacute;s de aquel partido&#8230; Las chicas estaban realmente ilusionadas, incluso las familias que acompa&ntilde;aban a estas; no as&iacute; Lorenzo, al que torturaba, no s&oacute;lo el hecho de tener que prescindir de compa&ntilde;&iacute;a femenina, pues Milagros no hab&iacute;a podido acompa&ntilde;arle, sino tambi&eacute;n el que en ese pa&iacute;s tropical las mujeres usaban pocas prendas para taparse; tampoco se tapaban sus chicas&#8230;, ni sus madres.<\/p>\n<p>&quot;Chicas, lo tenemos ganado&quot;, dijo durante un tiempo muerto, &quot;t&uacute;, Carolina, m&aacute;rcame bien a la n&uacute;mero 5, t&uacute;, Mabel, atenta a su pivot, que no reciba, tu, Tania, si te llega la bola ya sabes, avanza, t&uacute;, Karina, bien, t&uacute;, Paula, tu porter&iacute;a es como tu co&ntilde;o, no pasa nadie que t&uacute; no quieras que pase&quot;, esta orden las hizo re&iacute;r y salieron las cinco a la cancha alegres y confiadas. El resultado 6 a 4 a favor, de todos modos, les daba una total seguridad en la consecuci&oacute;n de la victoria final.<\/p>\n<p>Termin&oacute; el partido. Despu&eacute;s de responder a la prensa, Lorenzo fue al vestuario, donde las chicas festejaban. Ver las piernas, los culos, las tetas de sus pupilas no le excitaba a Lorenzo; sin embargo, esa noche hab&iacute;a algo m&aacute;s. O, m&aacute;s bien, hab&iacute;a alguien m&aacute;s. De sopet&oacute;n, Lorenzo recibi&oacute; un abrazo y un besazo en los labios por parte de una mujer a la cual no ten&iacute;a el gusto de conocer. Y mucho gusto ser&iacute;a si la conociese, porque la mujer, que aparentaba tener la cuarentena de a&ntilde;os, apret&oacute; las tetas duras y voluminosas contra su torso y a Lorenzo le parecieron cojonudas. Luego observ&oacute; el rostro de ella cuando se separ&oacute;, y vio que ten&iacute;a unos ojos inmensos y una boca grande con labios gruesos; y un cabello largo negro, muy negro, y una cintura sexy y tentadora, y&#8230; &quot;&iexcl;Ay, m&iacute;ster, magn&iacute;fico, magn&iacute;fico, te chupo la polla, a mi ni&ntilde;a, m&iacute;ster, la van a fichar, Karina, ya sabes, la fichan, en divisi&oacute;n de honor, te chupo la polla, m&iacute;ster, ven, Karina, ven&#8230;!&quot;. Karina se acerc&oacute; con las tetas desnudas mojadas y vibrantes. &quot;&iexcl;Lorenzo, me fichan, me fichan&#8230;, todo gracias a ti, gracias, Lorenzo, gracias!&quot;, solt&oacute; Karina entusiasmada. &quot;Ay, m&iacute;ster, no s&eacute; c&oacute;mo podr&iacute;a agradec&eacute;rselo&quot;, dijo la madre de Karina sinceramente; &quot;Chup&aacute;ndome la polla&quot;, dijo Lorenzo, y qued&oacute; muda la madre de Karina.<\/p>\n<p>&quot;M&iacute;ster, es, es, en fin, es un decir eso de que te chupo la polla, en mi barrio se dice cuando se est&aacute; contenta con alguien, pero yo, yo, ni pensaba en ello ni nada, sabes, m&iacute;ster&#8230;&quot;; &quot;Yo, s&iacute;&quot;, dijo Lorenzo. Salieron del vestuario, la madre de Karina y Lorenzo. Hablaron. Quedaron. Lorenzo volvi&oacute; al vestuario y vio lo que vio: las chicas gozaban de sus cuerpos sin inhibiciones; se besaban, se masajeaban las tetas, se com&iacute;an los tiernos co&ntilde;os, todas, dentro de las duchas, en el suelo, sobre los bancos; y un olor a femineidad acompa&ntilde;ado de gemidos, suspiros y agudos grititos se extend&iacute;a entre las paredes de azulejos blancos empa&ntilde;ados de caliente vapor de las paredes; y Lorenzo se fue.<\/p>\n<p>Sentados bajo el chamizo de ca&ntilde;as adyacente al ex&oacute;tico bar, ya era muy de noche y la luna llena brillaba esplendorosa reflej&aacute;ndose en el cercano mar, cuando Lorenzo y Virtudes, que as&iacute; se llamaba la madre de Karina, se encontraron. Pidieron unos batidos de frutas t&iacute;picas del lugar que, combinados con alcohol de alta graduaci&oacute;n, enternec&iacute;an los esp&iacute;ritus. &quot;Ver&aacute;s, Lorenzo, estoy muy contenta, gracias a este fichaje mi hija podr&aacute; salir del barrio donde vivimos, donde s&oacute;lo se aprenden cosas malas&#8230;, en mi barrio a las ni&ntilde;as las madres las ense&ntilde;an primeramente a follar&#8230;, despu&eacute;s lo que aprendan en el colegio, que es bien poco, ahora Karina podr&aacute; conocer otra ciudad y le vendr&aacute; bien&#8230;, temo, siempre he temido que a Karina le diese por drogarse o cosas peores en ese entorno, ahora&#8230;, pues&#8230; su vida cambiar&aacute;&quot;, dec&iacute;a Virtudes; &quot;Karina es una buena chica, y una excelente jugadora de futsal, me alegro por ella, y por ti, se ve que este asqueroso torneo os ha abierto las puertas a un futuro esperanzador&quot;, dec&iacute;a Lorenzo; &quot;Asqueroso, &iquest;por qu&eacute; asqueroso?&quot;; &quot;Venimos, vengo obligado por los intereses comerciales de nuestra marca&#8230;&quot;; &quot;Eso no es malo&quot;; &quot;No lo es, pero tampoco es estrictamente deportivo, que es, en mi caso, el motivo por el cual empec&eacute; a entrenar a chicas&quot;.<\/p>\n<p>El murmullo proveniente de la pr&oacute;xima orilla, la media luz que se proyectaba en el interior del chamizo, la m&uacute;sica tenue. La noche templada invitaba a la intimidad. Una mujer y un hombre, juntos, no pod&iacute;an ignorar tama&ntilde;o embrujo, como no lo hicieron Virtudes y Lorenzo.<\/p>\n<p>Virtudes era remisa a tener aventuras amorosas, pero&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Lorenzo, te estoy muy agradecida, de veras&quot;; &quot;&iquest;Damos un paseo por la orilla?&quot;, propuso Lorenzo. Virtudes asinti&oacute;. A Lorenzo no se le escapaban los placeres que el cuerpo de Virtudes promet&iacute;a. Virtudes, para su cita con Lorenzo, se hab&iacute;a puesto mona. Se hab&iacute;a maquillado y llevaba puesto un vestidito corto palabra de honor que permit&iacute;a que se viera el nacimiento de sus estupendas tetas; se hab&iacute;a calzado con unas sandalias de medio tac&oacute;n, que pronunciaban la dureza de su culo y la belleza de sus piernas. Paseaban Virtudes y Lorenzo por la arena con el paso acompasado y callados. Virtudes rompi&oacute; el silencio: &quot;Ja, ja, ja, Lorenzo&quot;; &quot;&iquest;Por qu&eacute; te r&iacute;es?&quot;; &quot;Me estoy acordando de aquello que te dije en el vestuario&quot;; &quot;Lo de chuparme la polla&#8230; &quot;; &quot;Eso, &iquest;sabes?, yo he chupado muchas pollas, por mi hija, para que tuviese lo mejor, para pedir, pero nunca por agradecimiento&quot;; &quot;Bueno&quot;; &quot;Lorenzo&quot;; &quot;Qu&eacute;&quot;; &quot;Que s&iacute;, que te chupo la polla&quot;.<\/p>\n<p>Lorenzo se tumb&oacute; bocarriba sobre la arena y mir&oacute; al firmamento de estrellas. Sinti&oacute; la humedad en el glande y en el frenillo y suspir&oacute;, sabiendo lo feliz que iba a ser en pocos minutos, cuando su polla entera estuviese en la boca de Virtudes. Esta se entretuvo unos minutos en los preliminares, besando el tronco venoso y el prepucio en retirada y seguidamente le comi&oacute; la polla. &quot;Oh, Virtudes, uff, qu&eacute; gusto, que caliente est&aacute; tu boca, oh, Virtudes, oh, as&iacute;, as&iacute;, as&iacute;&quot;. Lorenzo pasaba cari&ntilde;osamente las palmas de las manos sobre la melena de Virtudes mientras la polla se le iba convirtiendo en un volc&aacute;n a punto de estallar, poco a poco, cada vez m&aacute;s cerca de un final que &eacute;l quer&iacute;a demorar lo suficiente para seguir sintiendo el contacto de la lengua de Virtudes, eternamente la tibieza de la boca de Virtudes y el sonido de su respiraci&oacute;n, m&aacute;s y m&aacute;s acelerada a medida que ella iba notando la dureza de Lorenzo en su paladar, tensionada Virtudes por dar todo el placer y a la vez relajada por el gusto de darlo, por saber que iba a darlo, que Lorenzo jam&aacute;s olvidar&iacute;a esta mamada, jam&aacute;s. &quot;O-o-oh, Virtudes, oh, oohh, ooohhh&quot;. Se corri&oacute; extensamente Lorenzo dentro de Virtudes, hasta la garganta propuls&oacute; el semen. Virtudes alz&oacute; la cabeza y se relami&oacute;, degustando el sabor de Lorenzo depositado en sus enc&iacute;as.<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; pasa con Milagros? Milagros ha sido pillada infraganti follando durante las horas de teletrabajo y est&aacute; despedida. Ni que decir tiene que la c&aacute;mara de su ordenador la vigilaba constantemente. Milagros se percat&oacute; de ello al ver en su equipo inesperados cierres. As&iacute; que dijo a su amante: &quot;Espera&quot;, y enfoc&oacute; mejor la c&aacute;mara de manera que se viera mejor la escena: ya que la desped&iacute;an, brindar&iacute;a un bello espect&aacute;culo. Su amante en ese momento, un futbolista amateur cubierto de tatuajes que, desconociendo que Lorenzo estaba de viaje, hab&iacute;a venido a la casa para pedir consejo sobre su futuro futbol&iacute;stico, se lo tom&oacute; con deportividad y puso todo su empe&ntilde;o. Primero la puso a gatas sobre el colch&oacute;n y la penetr&oacute; el co&ntilde;o d&aacute;ndole rudos empellones que a Milagros la hac&iacute;an gritar. &quot;Aahh, aahh, aahh&quot;. Las tetas de Milagros se mov&iacute;an como campanas.<\/p>\n<p>El futbolista le daba bien: apoyando el torso sobre la espalda de Milagros, poniendo los brazos bajo el tronco de esta, sosten&iacute;a sus tetas, se las acaraciaba; y a Milagros m&aacute;s le gustaba que la follara. Se detuvo el futbolista y sac&oacute; la polla, meditando en qu&eacute; otra posici&oacute;n pondr&iacute;a a Milagros para seguir gozando. Entonces ella aprovech&oacute; para girarse sobre las rodillas y tragarse la palpitante polla. &quot;Mmm, mmm, mmm&quot;. Qu&eacute; sabrosa le parec&iacute;a la polla de aquel joven respecto a la de Lorenzo. Destilaba un sabor tan varonil que ella enloqueci&oacute; y empez&oacute; a lamer y besar el tronco con devoci&oacute;n. Se la volvi&oacute; a tragar. &quot;Mmm, mmm, mmm&quot;. Pero Milagros quer&iacute;a que &eacute;l se corriera foll&aacute;ndola. As&iacute; que le empuj&oacute; por los hombros hasta verlo acostado, se subi&oacute; a horcajadas y se meti&oacute; la polla en el co&ntilde;o; y le cabalg&oacute;. El joven futbolista met&iacute;a la cabeza entre las tetas de Milagros y se las mord&iacute;a, y resoplaba y jadeaba excitad&iacute;simo, flipando con esta mujer, que, siendo mayor que &eacute;l, era tan &aacute;gil y en&eacute;rgica. &quot;Aah, aahh, aaahhh&quot;, gritaba Milagros. Milagros lleg&oacute; al cl&iacute;max cuando al otro a&uacute;n le faltaba, y, a punto de estallarle la cabeza por tanto placer, sigui&oacute; botando y botando casi deshecha. El joven futbolista, d&aacute;ndose cuenta de ello, la sujet&oacute; fuerte por las caderas y elevo las suyas una vez y otra vez hasta que derram&oacute; el semen.<\/p>\n<p>En cuanto a Lorenzo. Lorenzo est&aacute; viviendo con Virtudes en M&aacute;laga, ciudad donde reside el equipo que ha fichado a Karina. Ahora tambi&eacute;n ellos&#8230; Pasea con Virtudes por el Parque. Se ba&ntilde;an en la playa cuando hace bueno. Lorenzo adora a Virtudes, le vuelve loco Virtudes; y cada vez que la folla, la mira y remira porque no se lo cree. Virtudes debajo de &eacute;l, desfallecida de placer, gimiendo d&eacute;bilmente por cada uno de sus empujes, su rostro sereno esperando el instante en que sobrevienen los orgasmos, el de ella, y el de &eacute;l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Con los cuerpos pegados, Lorenzo y Milagros, follan. 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