{"id":32761,"date":"2021-11-30T23:00:00","date_gmt":"2021-11-30T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-11-30T23:00:00","modified_gmt":"2021-11-30T23:00:00","slug":"morir-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/morir-de-amor\/","title":{"rendered":"Morir de amor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32761\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Profesores ambos, se conocieron en un curso sabatino de actualizaci&oacute;n en el que coincidieron. Su atracci&oacute;n fue mutua y en los descansos platicaban mientras tomaban el caf&eacute;. En la segunda sesi&oacute;n ya sab&iacute;an que los dos se hab&iacute;an divorciado recientemente, que hab&iacute;an nacido en el mismo a&ntilde;o. En la tercera sesi&oacute;n, Ver&oacute;nica, con menor experiencia como docente &ndash;ya que ella se hab&iacute;a retirado del trabajo en las aulas cuando se cas&oacute; y regres&oacute; ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, al divorciarse. Estaba obligada a obtener excelentes calificaciones en ese curso para obtener la definitividad de su plaza en el magisterio&ndash; le pidi&oacute; a Leonardo que revisara uno de los trabajos que deb&iacute;a entregar a su inspectora.<\/p>\n<p>&ndash;Seg&uacute;n yo, ya est&aacute; concluido, pero quiero estar segura de que nada falta y saber si es de buena calidad &ndash;le dijo entreg&aacute;ndole una copia del documento&ndash;. Si te es posible, dame tu opini&oacute;n el martes &ndash;concluy&oacute; con tono suplicante, aunque las palabras pertenec&iacute;an al modo netamente imperativo al no agregar un &ldquo;por favor&rdquo;, como m&iacute;nimo al concluir.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A qu&eacute; hora y a d&oacute;nde puedo hablarte? &ndash;pregunt&oacute; Leonardo.<\/p>\n<p>Con ello quiso dejarle claro que, si bien conoc&iacute;a varios aspectos de su situaci&oacute;n sentimental, no le hab&iacute;a su n&uacute;mero telef&oacute;nico ni su direcci&oacute;n, s&oacute;lo sab&iacute;a su nombre, el nombre de la escuela, el turno y los grados que atend&iacute;a. Informaci&oacute;n que todos los participantes dieron al grupo en el momento de su presentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Perdona, es que ya te he platicado mucho de m&iacute; y no te he dado ni mi n&uacute;mero telef&oacute;nico&hellip;! &ndash;expres&oacute; ella poni&eacute;ndose a anotar su tel&eacute;fono en el cuaderno y arranc&oacute; la hoja para d&aacute;rselo &ndash;Puedes hablarme a cualquier hora. Por lo general estoy, con seguridad, entre siete de la noche y seis de la ma&ntilde;ana. No te preocupes por la hora.<\/p>\n<p>Leonardo tom&oacute; el papel que le dio Ver&oacute;nica y le a&ntilde;adi&oacute; el nombre de ella. &ldquo;Perd&oacute;n, supon&iacute;a que no olvidar&iacute;as de qui&eacute;n ser&iacute;a&rdquo;, dijo ella con un tono de insatisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Justo a las 21:45 del d&iacute;a que se presentaba la &uacute;nica Luna llena de marzo, Leonardo marc&oacute; el tel&eacute;fono de Ver&oacute;nica para darle sus observaciones sobre el trabajo que revis&oacute;. &ldquo;Sus hijos deben estar dormidos y seguramente ella no, pues espera mi llamada&rdquo;, se dijo recorriendo uno a uno los seis d&iacute;gitos en el disco.<\/p>\n<p>La charla inici&oacute; con las aclaraciones de rigor, luego pas&oacute; a las precisiones sobre el documento y unas sugerencias de ampliaci&oacute;n en las pr&aacute;cticas que ella propon&iacute;a a los alumnos y la raz&oacute;n de &eacute;stas.<\/p>\n<p>&ndash;No cabe duda que &ldquo;el que sabe, sabe&rdquo; &ndash;dijo Ver&oacute;nica aceptando incluir las propuestas.<\/p>\n<p>&ndash;Quiz&aacute; no te resulte tan claro lo que acabo de decirte, pero ma&ntilde;ana paso a tu escuela y te dejo un guion que hice de la pr&aacute;ctica &ndash;prometi&oacute; Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A qu&eacute; hora pasar&iacute;as? &ndash;inquiere ella.<\/p>\n<p>&ndash;En la ma&ntilde;ana, cuando pueda, y se lo dejo al conserje o portero. As&iacute; que av&iacute;sale cuando llegues, para que lo reciba y no me entretenga de m&aacute;s &ndash;ordena Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Oh!, &iquest;ya tienes prisa por colgar? &ndash;pregunta Ver&oacute;nica, temiendo haber molestado a Leonardo dado lo imperativo de su tono.<\/p>\n<p>&ndash;No, no, aunque ya estoy acostado, a&uacute;n no cierro la cortina y me serv&iacute; un vaso de vino, puedo seguir charlando, est&aacute; hermosa la Luna &ndash;Dice Leonardo, quien descansa desnudo; piensa en ella mene&aacute;ndose el pene y viendo hacia la ventana.<\/p>\n<p>&Eacute;l escucha que la bocina del tel&eacute;fono es depositada sobre una superficie dura, quiz&aacute; la mesa o el bur&oacute;, y queda intrigado por el silencio breve, seguido de otros ruidos que no puede identificar. Unos segundos despu&eacute;s identifica que la bocina es arrastrada.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;S&iacute;, est&aacute; bonita, completamente llena! Ya abr&iacute; la cortina &ndash;exclama Ver&oacute;nica entusiasmada.<\/p>\n<p>Leonardo piensa en que ser&iacute;a bueno tener con qui&eacute;n festejar su cumplea&ntilde;os, el cual es precisamente ese d&iacute;a, pero lo calla. Ella le comenta la &uacute;ltima vez que tuvo tiempo de ver la Luna, pues fue gracias a su luz que pudo ver el cuerpo de su exesposo que borracho se hab&iacute;a quedado dormido en el caj&oacute;n donde le correspond&iacute;a estacionarse a ella. Comienza as&iacute; una serie de hechos por los cuales hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de divorciarse de su esposo dips&oacute;mano. Ella detiene su perorata una vez recorrido el calvario hasta llegar a ese momento, donde muy pocas veces Leonardo dio muestras de estar al otro lado de la l&iacute;nea.<\/p>\n<p>&ndash;Hola, &iquest;a&uacute;n sigues ah&iacute;? &ndash;pregunta Ver&oacute;nica al darse cuenta que habl&oacute; casi dos horas seguidas sin considerar a su escucha, que no interlocutor.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, te sigo escuchando. &iquest;Ya te vas a acostar? &ndash;le pregunta Leonardo, quien hab&iacute;a escuchado con inter&eacute;s y asombro pensando reiteradamente &ldquo;Esta ni&ntilde;a tiene necesidad de hablar&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Acostada estoy, ya metida en la cama y con mi mameluco puesto. &iquest;T&uacute; ya te pusiste el pijama?<\/p>\n<p>&ndash;No, yo duermo desnudo &ndash;responde Leonardo y se da varios jalones fren&eacute;ticos en el tronco de su miembro imaginando que tiene a Ver&oacute;nica enfrente.<\/p>\n<p>&ndash;&hellip; &ndash;Ella queda en silencio y Leonardo piensa que escuch&oacute; los chasquidos que caus&oacute; el prepucio en su viaje.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Bueno? &iquest;Ya te dormiste? &ndash;pregunta procurando que no se note la falta de aire en su voz y suspende la paja absteni&eacute;ndose de jalar una profunda bocanada de aire.<\/p>\n<p>&ndash;No, s&oacute;lo pensaba&hellip; &ndash;dice ella en tono enigm&aacute;tico.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; pensabas? &ndash;pregunta Leonardo, seguro de que Ver&oacute;nica identific&oacute; los chasquidos.<\/p>\n<p>&ndash;En que me gustar&iacute;a que la Luna fuese espejo para verte y saber qu&eacute; haces&hellip; &ndash;llevando su mano a la vulva al deducir las acciones que obligaban a su interlocutor hablar tan cortadamente.<\/p>\n<p>&ndash;Lo sabes, hablo por tel&eacute;fono con una mujer muy hermosa y te invito a que el s&aacute;bado nos vayamos a comer a la salida del curso &ndash;dice Leonardo para cambiar la direcci&oacute;n de la pl&aacute;tica.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Uy, no puedo!, qued&eacute; de comer con un amigo en su casa y no s&eacute; a qu&eacute; hora terminemos &ndash;aclara ella.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, si para el domingo ya te desocupaste de esa visita, podemos vernos &ndash;insiste Leonardo con tono de &ldquo;ya s&eacute; qu&eacute; van a hacer&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Ja, ja, ja, no es lo que t&uacute; crees, pero no s&eacute; a qu&eacute; hora regrese ni en qu&eacute; estado, a &eacute;l le gusta la bohemia y esas reuniones se ponen muy alegres. Yo voy a cooperar con un platillo. Mhh, creo que tampoco podr&eacute; el domingo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;&iexcl;No sabes cu&aacute;ndo terminas la reuni&oacute;n!? &ndash;grita asombrado Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;Ja, ja, ja, no se trata de la reuni&oacute;n. El domingo debo ir a Cuernavaca a recoger unos documentos de mi autom&oacute;vil &ndash;precisa ella y explica con detalle las razones (su primo, due&ntilde;o de la agencia, le dio el cr&eacute;dito para la compra, sin aval).<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Puedo acompa&ntilde;arte?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro que s&iacute;! Te espero a las ocho de la ma&ntilde;ana en mi casa para irnos de aqu&iacute; o paso por ti &ndash;contesta muy segura.<\/p>\n<p>&ndash;Me parece bien la segunda opci&oacute;n, pues no s&eacute; d&oacute;nde vives &ndash;dice Leonardo socarronamente.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ay, qu&eacute; tonta! Es que me parece que nos conocemos desde hace mucho &ndash;le dice a Leonardo en tono jocoso y le pide que anote la direcci&oacute;n&ndash;. Mejor t&uacute; vienes, pues yo vivo en Copilco y la salida a la autopista est&aacute; cerca de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Ese domingo continuaron platicando, pero ahora ella hizo preguntas sobre las razones del divorcio de Leonardo y as&iacute; estuvieron mejor enterados la una del otro &ndash;Ver&oacute;nica supo que la exmujer de Leonardo no quer&iacute;a ser discreta con sus relaciones extramaritales y que, adem&aacute;s, &eacute;stas no se restring&iacute;an a sus amantes, sino que incluyeron a otras parejas de sus familiares y amistades cercanas a la familia de ella. S&iacute;, tambi&eacute;n que Leonardo se la tiraba a de vez en cuando&ndash;. En el trayecto del viaje, a ella se le sub&iacute;a con facilidad la corta y ligera falda que usaba, y Leonardo no quitaba la vista de las piernas tan hermosas de la dama, pero no le era f&aacute;cil ocultar la erecci&oacute;n que le generaban las fantas&iacute;as debido a esa visi&oacute;n. Ella manejaba atenta al camino y se acomodaba frecuentemente la falda, pero lograba ver de soslayo el bulto crecido de Leonardo. No, m&aacute;s all&aacute; de los calentones que cada quien se daba por lo que ve&iacute;a o por los comentarios cuando hablaban de sus costumbres sexuales con sus parejas respectivas, no pas&oacute; nada.<\/p>\n<p>Leonardo supo que ella se excitaba, pero que ni su esposo ni otros intentos de pareja la hab&iacute;an satisfecho, pero ya estaba participando en una terapia grupal conducida por un analista con experiencia en sexualidad. A su vez, Leonardo explic&oacute; que le molestaba enormemente la conducta de su entonces esposa, pero que tambi&eacute;n disfrutaba las nuevas caricias que ella le daba, debido a esa pr&aacute;ctica con otras parejas.<\/p>\n<p>Ambas posiciones les eran extra&ntilde;as, porque Leonardo siempre hab&iacute;a tenido la impresi&oacute;n de que las mujeres disfrutaban mucho los encuentros sexuales, tanto su exesposa como las mujeres que lo buscaron para hacer el amor, casadas todas ellas, por cierto. Ver&oacute;nica, por su parte no asimilaba que un hombre no le hubiese re&ntilde;ido a su esposa desde el primer amante que descubri&oacute;, sin tener que esperar a que hubiese otros.<\/p>\n<p>El mi&eacute;rcoles siguiente fueron al cine, y en el estacionamiento s&iacute; pudieron besarse y manosearse mutuamente como si fuesen adolecentes pues ambos hab&iacute;an fantaseado con esa oportunidad. Al siguiente domingo fueron de paseo con cuatro ni&ntilde;os, dos parejas respectivas, las edades de sus hijos: 9, 8, 7 y 6. El martes siguiente ella se report&oacute; enferma de la garganta y le recetaron antibi&oacute;ticos inyectados, por lo que le pidi&oacute; a Leonardo que &eacute;l la inyectara. &ldquo;Si no sabes, aprendes; yo te digo c&oacute;mo&rdquo;, le pidi&oacute; en tono seguro. &ldquo;Yo no s&eacute; ponerlas con jeringa de aguja, s&oacute;lo s&eacute; de las otras, de las que hacen ni&ntilde;os&rdquo;, le respondi&oacute; Leonardo. &ldquo;Tambi&eacute;n de esa quiero, pero no te preocupes, uso DIU&rdquo;, insisti&oacute; ella y se fueron al hotel esa ma&ntilde;ana. Sobra decir que Leonardo s&iacute; aprendi&oacute; a poner las inyecciones intramusculares, hab&iacute;a suficiente espacio, y tambi&eacute;n gozaron con las que Leonardo hab&iacute;a ofrecido a Ver&oacute;nica&hellip;<\/p>\n<p>Al mes, despu&eacute;s de furtivas noches en las que Leonardo llegaba tarde y se retiraba temprano, Ver&oacute;nica decidi&oacute; hablar con sus hijos para hacerles saber que Leonardo dormir&iacute;a con ella. La felicidad de Ver&oacute;nica era notoria e irradiaba una alegr&iacute;a y sensualidad nunca antes vista por sus familiares y amigos.<\/p>\n<p>No era para menos, ten&iacute;a sexo al menos tres veces al d&iacute;a y, quincenalmente maratones desde el viernes en la noche hasta el lunes en la ma&ntilde;ana, el &uacute;ltimo encuentro sexual era en la ducha a las seis de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Quiero morir como mueren los calamares&rdquo;, le dec&iacute;a Leonardo cada vez que quedaba extenuado sobre ella. Ver&oacute;nica descubri&oacute; que no era fr&iacute;gida, seg&uacute;n su analista; el &uacute;nico inconveniente era que sus hijos, y los hijos de Leonardo, tambi&eacute;n se enteraron de ello por los gemidos, gritos y expresiones que ella no pod&iacute;a acallar cuando Leonardo le hac&iacute;a el amor. Ella debi&oacute; explicarlo de alguna manera a los cuatro ni&ntilde;os, y los hijos de Leonardo habr&iacute;an comentado algo con su madre, porque despu&eacute;s de esto, Victoria, la exesposa de Leonardo, tambi&eacute;n hac&iacute;a los mismos ruidos con sus intermitentes parejas, adem&aacute;s que Leonardo ya era refractario a los requiebros de ella.<\/p>\n<p>Las vacaciones las disfrutaban Leonardo y Ver&oacute;nica paseando con sus cuatro hijos por lugares nunca antes visitados, montados en una combi equipada para acampar que le prestaba el hermano de ella. Hicieron el amor en m&aacute;s de la mitad de los estados del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Ciertamente, sus ingresos juntos no eran muchos, pero s&iacute; suficientes, aun con la merma que sufr&iacute;a Leonardo debido a la pensi&oacute;n que le daba a su esposa. Por si eso fuera poco, Jos&eacute;, el exesposo de Ver&oacute;nica, decidi&oacute; no pasarle pensi&oacute;n a &eacute;sta, aduciendo que no ten&iacute;a empleo, lo cual no era tan cierto pues s&iacute; ten&iacute;a trabajos eventuales, aunque mal pagados, y frecuentemente ten&iacute;a que echar mano de la generosa liquidaci&oacute;n que recibi&oacute; cuando lo despidieron.<\/p>\n<p>No fue f&aacute;cil para ninguno este cambio. Principalmente para Jos&eacute;, pues cambi&oacute; radicalmente. De nada hab&iacute;an servido las terapias en AA ni los tratamientos para dejar de beber, tampoco el que lo despidieran de su bien pagado empleo, ni el divorcio o haber tenido varios accidentes en su veh&iacute;culo. Esta vez, ante el deslumbrante cambio que se ve&iacute;a en su exesposa, s&iacute; le qued&oacute; claro que hab&iacute;a tocado fondo. Sin embargo, las cosas cambiaron para bien en casi todos, excepto en la relaci&oacute;n de Victoria con su hijo Leo que se fue deteriorando conforme Leo entraba en la adolescencia. Ya se lo hab&iacute;a vaticinado Leonardo cuando le pidi&oacute; que, al divorciarse, su hijo se quedara con &eacute;l. &ldquo;Esas son patra&ntilde;as de los psic&oacute;logos machistas&rdquo;, respondi&oacute; ella. Pero a los tres a&ntilde;os, la realidad la golpe&oacute; brutalmente y no tuvo m&aacute;s inspiraci&oacute;n que correrlo de su casa un par de veces, oblig&aacute;ndolo a refugiarse con sus abuelos maternos la primera vez y con los paternos en la segunda. En ambas ocasiones, ella fue a pedirle a su hijo que regresara a casa y el ni&ntilde;o acept&oacute; regresar.<\/p>\n<p>Leonardo hab&iacute;a disfrutado de la voluptuosidad de Ver&oacute;nica y la amaba. Pero tambi&eacute;n admir&oacute; a Jos&eacute; quien dej&oacute; de beber, aunque segu&iacute;a fumando mucho, y cambi&oacute; radicalmente el trato con sus hijos y su exesposa, consigui&oacute; un nuevo empleo y escal&oacute; r&aacute;pidamente hacia puestos de mayor responsabilidad con mejores ingresos. Sin embargo, Jos&eacute; segu&iacute;a molesto con Leonardo, a quien al principio hab&iacute;a culpado de todos sus males, pero ahora ya s&oacute;lo eran celos y, si bien no era amable en el trato, si era respetuoso con &eacute;l. Jos&eacute; le ped&iacute;a frecuentemente a Ver&oacute;nica que regresaran y ella se negaba. Leonardo le pidi&oacute; a Ver&oacute;nica que se casaran, ya ten&iacute;an a&ntilde;o y medio viviendo juntos, y ella le dijo &ldquo;Por ahora no, primero debemos buscar una casa m&aacute;s grande donde quepamos los seis. Despu&eacute;s de eso, ya veremos&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Leonardo no entend&iacute;a por qu&eacute; Ver&oacute;nica le daba largas a la propuesta de matrimonio y crey&oacute; que ella lo hac&iacute;a porque ve&iacute;a en Jos&eacute; una transformaci&oacute;n para bien y quiz&aacute; regresar con &eacute;l tendr&iacute;a ventajas para los hijos. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no vuelves con Jos&eacute;?, &eacute;l ya es como t&uacute; quer&iacute;as que fuera&rdquo;, le pregunt&oacute; una vez a Ver&oacute;nica y ella contest&oacute; molesta en forma categ&oacute;rica: &ldquo;Si alguien le dice a su pareja que ya termin&oacute; todo, &eacute;sta no debe suplicar por lo contrario.&rdquo;<\/p>\n<p>Ver&oacute;nica y Leonardo hab&iacute;an planeado ir a la zona del Ca&ntilde;&oacute;n del Sumidero en las vacaciones de verano, pero, Victoria hab&iacute;a resuelto el problema legal donde ella aceptaba que la custodia de su hijo Leonardo pasara a ser del pap&aacute;. Ello requer&iacute;a de un tiempo de adaptaci&oacute;n entre Leonardo y su hijo e hizo las modificaciones sin consultarlo con Ver&oacute;nica, s&oacute;lo le inform&oacute; de lo que planeaba hacer: Remodel&oacute; su departamento y previ&oacute; que esas vacaciones las hicieran padre e hijo solos. A los pocos d&iacute;as de que ya viv&iacute;an los dos en el departamento, aunque a veces iban a dormir a la casa de Ver&oacute;nica, o ella iba a dormir con ellos. Una noche lleg&oacute; ella y con los ojos h&uacute;medos se dirigi&oacute; a Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;S&oacute;lo he venido para decirte que lo nuestro ha terminado &ndash;dice por toda explicaci&oacute;n, sin concluir su entrada.<\/p>\n<p>&ndash;Pero&#8230; &iquest;Qu&eacute; te ocurre? &ndash;inquiere alarmado al tomarla de las manos cambiando el semblante de su rostro por otro de sorpresa y compungido.<\/p>\n<p>&ndash;No pasa nada. Ya no podemos seguir con nuestra relaci&oacute;n. Eso es todo &ndash;musita dej&aacute;ndose abrazar.<\/p>\n<p>Le quita el bolso y lo pone sobre una mesa; la lleva hacia el sof&aacute; y, sin separarse, se sientan. Ella llora recargada en el pecho de quien trata de reconfortarla; pero unos minutos despu&eacute;s se levanta y toma su bolso para disponerse a salir.<\/p>\n<p>&ndash;Es todo lo que vine a decirte. Adi&oacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;No. No te vayas ahorita. Ya es muy tarde &ndash;dice &eacute;l quit&aacute;ndole el bolso de sus manos para volver a depositarlo en el mismo sitio que antes&ndash;. Al menos qu&eacute;date esta noche &ndash;le pide antes de besarla y acariciarla como le dicta su olfato cada vez que la tiene cerca.<\/p>\n<p>&Eacute;l entiende que nada puede hacer, porque as&iacute; lo expres&oacute; Ver&oacute;nica un par de meses atr&aacute;s; en su mente resuenan categ&oacute;ricamente las palabras de ella: &ldquo;Si alguien le dice a su pareja que ya termin&oacute; todo, &eacute;sta no debe suplicar por lo contrario.&rdquo;<\/p>\n<p>Ella no insiste, su lengua navega ya en la boca de su amado. Abrazados caminan hacia la cama. Siguen con los juegos del cuerpo que les son tan gratos. Se desnudan y, como si nada hubiera pasado, se acuestan a intercambiar mimos apasionados y horas de placer hasta que el cansancio los vence.<\/p>\n<p>Cuando la alborada llega y el trino de los p&aacute;jaros la despierta, Ver&oacute;nica se levanta. Mientras se viste, lo contempla con ternura. Le satisface la quietud del sue&ntilde;o profundo que ella le ha causado con el postrer placer que acept&oacute; regalarte. No puede evitar que sus ojos empiecen a verter llanto.<\/p>\n<p>Al tomar el picaporte para salir, con el ruido que hace el pestillo al correr, Leonardo despierta.<\/p>\n<p>&ndash;Adi&oacute;s, amor &ndash;es todo lo que ella dice.<\/p>\n<p>&ndash;Adi&oacute;s &ndash;contesta &eacute;l entre sue&ntilde;os, pero no hace algo para detenerla.<\/p>\n<p>Se escuchan, al cerrar, la puerta interior y el port&oacute;n. Una historia, feliz, ha concluido.<\/p>\n<p>&iquest;De verdad ha concluido?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Llam&oacute; a Leonardo para entregarle ropa y otros objetos personales que hab&iacute;an quedado en su casa. La entrega fue antes de entrar a dar sus clases, frente a la escuela, para evitar cualquier pl&aacute;tica adicional. Por su parte, Leonardo le llev&oacute; un libro que pertenec&iacute;a al padre de Ver&oacute;nica y algunos objetos personales de ella. Ver&oacute;nica se puso triste y el gesto sombr&iacute;o debi&oacute; acompa&ntilde;arla por varios a&ntilde;os, lo cual percibieron de inmediato todos los que la rodeaban, pero despu&eacute;s se fueron acostumbrando a verla retra&iacute;da. Solamente en sus clases ella era alegre y los alumnos la adoraban. &ldquo;S&iacute;, la educaci&oacute;n es una tarea que vale la pena realizar con alegr&iacute;a&rdquo; se dec&iacute;a a s&iacute; misma recordando las palabras de Leonardo, las cuales la acompa&ntilde;ar&iacute;an hasta su jubilaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En una reuni&oacute;n familiar, Ver&oacute;nica se ensimism&oacute; recordando a Leonardo. Una sobrina le pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan triste, t&iacute;a?&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Por pendeja!&rdquo; contest&oacute; ella muy molesta, y la sobrina call&oacute; para no importunarla m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al cabo de medio a&ntilde;o de la separaci&oacute;n, Ver&oacute;nica y Leonardo se encuentran en un congreso y se saludan a lo lejos. &Eacute;l va acompa&ntilde;ado de Elena, una chica muy joven que Ver&oacute;nica conoci&oacute; en alg&uacute;n otro curso intensivo de actualizaci&oacute;n antes del que hab&iacute;a conocido a Leonardo. Record&oacute; que Elena no s&oacute;lo destacaba por su juventud y belleza sino a&uacute;n m&aacute;s por su inteligencia cr&iacute;tica, la cual asombraba a los profesores. &ldquo;Bonita pareja&rdquo; expres&oacute; para s&iacute; misma con tristeza. Quiso la casualidad que, all&iacute;, en uno de los desayunos, ellos se sentaron en una mesa contigua. No pudo terminar de desayunar y prefiri&oacute; salir para evitar que los dem&aacute;s la vieran llorar. Lo peor vino m&aacute;s tarde, cuando Elena y Ver&oacute;nica coincidieron en un taller sobre el uso de materiales concretos. All&iacute;, Ver&oacute;nica se quebr&oacute; por completo y comenz&oacute; a llorar. Afortunadamente, Locha, una de las conductoras del taller, se dio cuenta que algo malo le suced&iacute;a a Ver&oacute;nica y de inmediato fue a atenderla. Cari&ntilde;osamente la abraz&oacute; y la llev&oacute; fuera del aula. Licha ley&oacute; en el gafete de Ver&oacute;nica el nombre de &eacute;sta y se dirigi&oacute; a ella con amabilidad.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te pasa Vero? &iquest;Te sientes mal? &iquest;Te duele algo? &ndash;pregunt&oacute; preocupada para saber si requer&iacute;a atenci&oacute;n m&eacute;dica.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;S&iacute;, creo que Leonardo y Elena andan juntos! &ndash;espet&oacute; con ira.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Eso es p&uacute;blico y notorio! Se ven felices a pesar de la diferencia de edad &iquest;Eso en qu&eacute; te afecta? &ndash;pregunt&oacute; ignorante de la situaci&oacute;n, aunque la conductora y Leonardo formaban parte del comit&eacute; que organiz&oacute; el congreso.<\/p>\n<p>&ndash;Es que&hellip; &ndash;y Ver&oacute;nica empez&oacute; a contarle la relaci&oacute;n que hab&iacute;an tenido, adem&aacute;s del arrepentimiento de su proceder.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, Locha, colega de Leonardo desde una d&eacute;cada atr&aacute;s y con quien hab&iacute;a realizado labor acad&eacute;mica, de difusi&oacute;n e incluso de pol&iacute;tica sindical, crey&oacute; que con sus cinco a&ntilde;os mayor que &eacute;l, deb&iacute;a reclamarle algo. As&iacute; que le cont&oacute; lo que hab&iacute;a ocurrido.<\/p>\n<p>&ndash;Ver&oacute;nica termin&oacute; conmigo &ndash;contest&oacute; Leonardo sin mayor explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, y te conseguiste una ni&ntilde;a doce a&ntilde;os menor para no tener qu&eacute; discutir. &iquest;No sabes que, a veces las mujeres queremos que nos tomen en cuenta? Deber&iacute;as saberlo, conozco al menos siete mujeres que quieren algo contigo, &iexcl;y t&uacute; ni te enteras! &ndash;reaccion&oacute; molesta.<\/p>\n<p>&ndash;Yo s&oacute;lo s&eacute; de cuatro &ndash;contest&oacute; Leonardo dando los nombres de tres&ndash;: y contigo cuatro, &iquest;qui&eacute;nes son las otras tres?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Vete a la chingada!, encu&eacute;ntralas t&uacute; para que te las cojas &ndash;grit&oacute; enojada y con la cara roja que la delataba tambi&eacute;n avergonzada.<\/p>\n<p>El asunto no termin&oacute; tan mal para Licha, pues meses despu&eacute;s ella le pidi&oacute; a Leonardo que revisara la prueba escrita para el concurso de oposici&oacute;n cerrado con el que &eacute;sta aspiraba a la mayor categor&iacute;a acad&eacute;mica. Faltaban pocos d&iacute;as para la entrega cuando Leonardo recibi&oacute; los documentos y esa misma noche le habl&oacute; por tel&eacute;fono para decirle &ldquo;No te atrevas a entregar esto. La parte te&oacute;rica est&aacute; excelente y pugnas por unas propuestas innovadoras, pero en la secci&oacute;n de la propuesta did&aacute;ctica referente al tema que te impusieron echas abajo lo anterior desarroll&aacute;ndola de manera tradicional&rdquo;.<\/p>\n<p>De inmediato, Licha se dio cuenta de la contradicci&oacute;n y sabr&iacute;a que el Jurado la har&iacute;a polvo. &iexcl;Dios m&iacute;o, es cierto! &ldquo;&iquest;Qu&eacute; har&eacute; ahora si el tema es de los de mayor dificultad y ya no hay tiempo?&rdquo; dijo angustiada. &ldquo;&iexcl;Pues habr&aacute; que trabajarlo desde ya! Trae lo que puedas, yo tengo aqu&iacute; bibliograf&iacute;a suficiente y empecemos&rdquo;, propuso Leonardo. &ldquo;&iexcl;Gracias, llego a tu departamento inmediatamente!&rdquo; contest&oacute; ella esperanzada. Afortunadamente el hijo de Leonardo se hab&iacute;a ido a dormir con sus abuelos y no ser&iacute;a molestado. Hab&iacute;a dos camas disponibles en diferentes cuartos para descansar cuando fuese necesario.<\/p>\n<p>Al llegar a la casa de Leonardo, &eacute;ste le acerc&oacute; una pila de libros, con papeles marcadores, donde hab&iacute;a sugerencias de actividades espec&iacute;ficas, para que los fuese leyendo en el orden que &eacute;l se los entreg&oacute;. En tanto, Leonardo comenz&oacute; a escribir el boceto de una planeaci&oacute;n para desarrollar por completo la secci&oacute;n que habr&iacute;a de ser sustituida. Pidi&oacute; unas Pizas para cenar y cuando Licha termin&oacute; la lectura pasaron a discutir la planeaci&oacute;n escrita que hab&iacute;a hecho Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;Aqu&iacute; habr&aacute; que desarrollar las actividades sugeridas que acabas de leer. Ac&aacute; debemos trabajar para generar otras que son necesarias, ya tengo algunas ideas &ndash;explic&oacute; se&ntilde;al&aacute;ndole el boceto escrito donde hab&iacute;a secciones enmarcadas en diferentes colores.<\/p>\n<p>El semblante de Licha, antes preocupado, ahora mostraba mucha confianza en terminar a tiempo. Escribi&oacute; siete u ocho de corrido, las cuales Leonardo ley&oacute; y corrigi&oacute; tachando o a&ntilde;adiendo textos conforme ella se las iba entregando, hasta que, cansada revis&oacute; y aprob&oacute; las modificaciones propuestas por Leonardo y discutieron algunas otras para entenderlas mejor.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Gracias!, creo que puedo continuar sola. Por ahora hay que dormir &ndash;dijo Licha y dio un bostezo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;D&oacute;nde quieres dormir? &ndash;pregunt&oacute; Leonardo mostr&aacute;ndole las dos rec&aacute;maras.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;D&oacute;nde vas a dormir t&uacute;? &ndash;pregunt&oacute; ella a su gentil anfitri&oacute;n dando un evidente acento de provocaci&oacute;n a sus palabras.<\/p>\n<p>&ndash; Donde t&uacute; no quieras, o donde t&uacute; quieras, todo depende de lo que desees&hellip; &ndash;contest&oacute; Leonardo en el mismo tono en que Licha hab&iacute;a preguntado.<\/p>\n<p>&ndash; Cre&iacute; que nunca me lo pedir&iacute;as, es algo que he deseado desde hace mucho tiempo: conocerte mejor. &ndash;dijo Licha antes de darle un beso donde introdujo la lengua en la boca de Leonardo y lo abraz&oacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l, sin separar las bocas, la condujo a una de las rec&aacute;maras y se desvistieron mutuamente.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, mientras desayunaban, cada quien habl&oacute; a su respectivo centro de trabajo para avisar que no ir&iacute;an a laborar. Se pasaron el d&iacute;a terminando la secci&oacute;n faltante del documento, de manera sincronizada: haciendo las ilustraciones necesarias y mecanografi&aacute;ndolo. A la ma&ntilde;ana siguiente, Licha sac&oacute; las fotocopias necesarias y lo entreg&oacute; en el m&aacute;ximo plazo permitido.<\/p>\n<p>Sobra decir que la prueba escrita fue aprobada por unanimidad y que lo festejaron otras veces m&aacute;s, de la misma forma en que hab&iacute;an iniciado la tarea.<\/p>\n<p>Fueron pocas las veces que hicieron el amor, en cada una de ellas supieron m&aacute;s de ellos mismos, de sus frustraciones, complejos y deseos. En otras, hac&iacute;an el amor con fondo musical, variado. Una ocasi&oacute;n, en el sonido estaba una nueva canci&oacute;n: &ldquo;El gato y yo&rdquo;, con Amanda Miguel. A Licha le reson&oacute; en su interior debido a que ella hab&iacute;a intentado varias ocasiones acercarse a Leonardo para detonar los deseos sexuales de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;Te me figuras un gato enorme &ndash;asegur&oacute; Licha esa vez, en medio de un orgasmo, pero el rasgu&ntilde;ado fue Leonardo.<\/p>\n<p>Licha se apen&oacute; mucho, al cabo de unos minutos, cuando descubri&oacute; los rayones ensangrentados sobre la espalda de Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;Ya no me arde. Adem&aacute;s, vali&oacute; la pena ver tu rostro mientras me rasgu&ntilde;abas &ndash;le dijo Leonardo mintiendo en lo primero y no sabiendo si lo segundo era completamente verdadero.<\/p>\n<p>Todas las veces se mostraron muy complacientes, aunque no siempre lograron lo que se propon&iacute;an pues eran fantas&iacute;as absurdas. Se dieron muchas cosas que los hicieron crecer. Aunque Leonardo ve&iacute;a hermosa a Licha, pues la conoci&oacute; bastante con esas experiencias amorosas, le falt&oacute; dec&iacute;rselo expl&iacute;citamente. A ella le preocupaba el hecho que fuese mayor que &eacute;l, y en su inseguridad le preguntaba si cre&iacute;a que f&iacute;sicamente era atractiva.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro que lo eres y tambi&eacute;n tu cuerpo es elegante!, incluso tu ombligo&#8230;&ndash;le aseguraba Leonardo al lamerlo. Esa referencia se deb&iacute;a a que ella le confes&oacute; que en una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica en su juventud lo hab&iacute;a perdido, pero se lo reconstruyeron.<\/p>\n<p>Las condiciones cambiaron, Leonardo se cas&oacute; con Elena y ya no hab&iacute;a manera de darle un espacio adecuado a la relaci&oacute;n sexual con Licha, as&iacute; que s&oacute;lo mantuvieron la de amistad.<\/p>\n<p>Por su parte, Ver&oacute;nica tuvo que regresar a sus terapias con el analista, quien antes ya la hab&iacute;a dado de alta, ya que sufri&oacute; una fuerte depresi&oacute;n desde el rompimiento con Leonardo. Su conclusi&oacute;n fue que deb&iacute;a olvidarse de &eacute;l y vivir lo mejor que pudiera, pero deber&iacute;a ser sola, si acaso con relaciones sexuales casuales e informales. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel congreso donde Ver&oacute;nica encontr&oacute; a Leonardo y Elena juntos, volvi&oacute; a cruzarse con &eacute;l en un centro comercial. Leonardo iba acompa&ntilde;ado de su hija, ahora casi adulta, y llevaba una carriola con una ni&ntilde;a de medio a&ntilde;o. Ver&oacute;nica se sorprendi&oacute; y pens&oacute; que era una nieta de Leonardo. La sonrisa de asombro y de pregunta, fue contestada por Leonardo.<\/p>\n<p>&ndash;Es mi hija y de Elena &ndash;dijo dando explicaci&oacute;n a la duda&ndash;. &iquest;Vienes sola?<\/p>\n<p>&ndash;No vengo con Jos&eacute; y mis hijos &ndash;se&ntilde;alando hacia uno de los pasillos.<\/p>\n<p>Leonardo volte&oacute; y vio a Jos&eacute; abrazando a sus hijos que miraban atentos el encuentro, en silencio y expectantes, abrazados los tres temiendo un cataclismo. Leonardo entendi&oacute; que no era conveniente hablar m&aacute;s y se despidieron sin estrecharse la mano para que no se propagara el fuego que ambos sab&iacute;an se hab&iacute;a mantenido latente.<\/p>\n<p>Esa noche, Ver&oacute;nica acept&oacute; la propuesta que innumerables veces le hab&iacute;a hecho Jos&eacute;: &ldquo;volvamos a vivir juntos&rdquo; e hicieron el amor con mucha ternura. No es que en cinco a&ntilde;os no lo hubiesen hecho alguna vez, pero siempre ensombrec&iacute;a a la mente de Jos&eacute; sabiendo que ella s&oacute;lo lo hac&iacute;a por simple lujuria, tal como lo hac&iacute;a con otros que tambi&eacute;n la buscaban y le propon&iacute;an casarse o al menos vivir como pareja. S&iacute; esa lujuria la desat&oacute; Leonardo y la cultiv&oacute; por casi dos a&ntilde;os, aunque, para ser justos, tambi&eacute;n Leonardo aprendi&oacute; en Ver&oacute;nica a amar de verdad.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Ver&oacute;nica y Jos&eacute; tuvieron otro hijo. Desde que vivieron juntos, Jos&eacute; y Ver&oacute;nica fueron padres ejemplares, siendo uno para el otro. Cierto es que Ver&oacute;nica nunca pudo olvidar a Leonardo ni &eacute;l a ella; incluso continu&oacute; escribiendo relatos sobre lo que hab&iacute;a ocurrido entre ellos y haciendo poes&iacute;a donde Ver&oacute;nica era el centro del tema. Sin embargo, ambos tomaban ese pasado como una lecci&oacute;n que les trajo beneficios a los dos y a sus familias.<\/p>\n<p>Pasados m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, Leonardo ya viv&iacute;a en una ciudad apacible, relativamente lejana a la gran urbe que era la capital del pa&iacute;s. Encontr&oacute; por accidente, m&aacute;s que casualidad, una foto en Internet, en la p&aacute;gina de una revista peruana que rese&ntilde;aba eventos sociales. En ella estaba la hija de Ver&oacute;nica, con el nombre incluido, y otras personas m&aacute;s, una que a todas luces era Ver&oacute;nica, aunque no concordaba la edad que ella deb&iacute;a tener, con la juventud de la mujer mostrada. Leonardo descarg&oacute; la fotograf&iacute;a y busc&oacute; datos de Jos&eacute;, de Ver&oacute;nica y sus hijos. S&oacute;lo encontr&oacute; las p&aacute;ginas de Facebook de los padres, pero s&oacute;lo estaba accesible al p&uacute;blico una foto de Jos&eacute;, quien s&iacute; mostraba la edad correspondiente. De all&iacute; pudo saber las p&aacute;ginas de sus hijos donde hab&iacute;a fotos accesibles de todos, menos de Ver&oacute;nica.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; hurgando en Internet, pues &eacute;l sab&iacute;a datos muy confidenciales de Ver&oacute;nica, los cuales pudieran llevarlo a averiguar m&aacute;s y s&oacute;lo encontr&oacute; el correo electr&oacute;nico. Se arm&oacute; de valor y le envi&oacute; un correo con la foto anexa, recortando y ampliando la imagen donde &eacute;l la identificaba, y como texto &ldquo;Me encontr&eacute; &eacute;sta en la red, &iquest;eres t&uacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Como respuesta recibi&oacute; &ldquo;Por supuesto que no, esa es mi sobrina y tiene la edad que yo ten&iacute;a cuando te conoc&iacute; hace 22 a&ntilde;os (y los mismos kilos). Por desgracia no conservo ninguna foto de esa &eacute;poca. Te adjunto una foto de la boda de mi hijo donde estamos mis tres hijos (tengo una mu&ntilde;equita de 13 a&ntilde;os), mi nuera, Jos&eacute; (con quien regres&eacute; hace 16 a&ntilde;os) y yo.&quot;<\/p>\n<p>En el segundo correo ella dec&iacute;a: &ldquo;doy clases a un s&oacute;lo grupo y el resto del tiempo lo paso en un proyecto que se llama Red Escolar, esto es: facilitar a los profesores de las diferentes asignaturas el aula de medios con las 20 computadoras en red que en ella se encuentran para que trabajen los alumnos dentro de su hora de clase. Cuento con Internet por lo que abro mi correo todos los d&iacute;as, pero esta cuenta la abro poco, y en vacaciones MENOS, aunque prometo hacerlo con m&aacute;s frecuencia.<\/p>\n<p>La correspondencia continu&oacute; durante cinco meses, poni&eacute;ndose al tanto sobre las actividades que realizaban. Ello hizo a ambos sentirse m&aacute;s contentos al poder intercambiar fotos, documentos consultarse opiniones, etc. Pero de pronto se interrumpi&oacute; abruptamente por parte de ella. Leonardo continu&oacute; enviando correos donde platicaba el devenir cotidiano y preguntando reiteradamente qu&eacute; le pasaba. Hasta que recibi&oacute; respuesta.<\/p>\n<p>&ldquo;Te comunico que desde hace unos meses mi pap&aacute; presentaba un estado de salud delicado y falleci&oacute; hace dos semanas. Me alegro de haber estado de vacaciones porque pude estar cuid&aacute;ndolo las 24 horas y falleci&oacute; tranquilamente en su cama.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Quiero que sepas que te am&eacute; intensa y plenamente, por eso no entend&iacute; qu&eacute; fue lo que nos llev&oacute; a terminar la relaci&oacute;n. Con el tiempo, lo que s&iacute; entend&iacute;, es que esas pasiones no duran (aunque la pasi&oacute;n de mi madre por mi padre dur&oacute; 70 a&ntilde;os) y es muy probable que nuestra relaci&oacute;n se habr&iacute;a deteriorado y ca&iacute;do en la rutina, pero eso no lo sabremos.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora eres mi pasado y me molestar&iacute;a enormemente lastimar a mi marido que, por desgracia, es muy celoso, raz&oacute;n por la cual tuve que cambiar la contrase&ntilde;a de mi correo electr&oacute;nico y no quiero seguir haci&eacute;ndolo. Adi&oacute;s. Ver&oacute;nica.&rdquo;<\/p>\n<p>Leonardo recibi&oacute; con tristeza ese correo. No obstante, abri&oacute; otra cuenta donde ella pod&iacute;a reconocer qui&eacute;n era el remitente y firmaba con un pseud&oacute;nimo f&aacute;cilmente reconocido por Ver&oacute;nica. Desde esa cuenta sigui&oacute; enviando correos cuando &eacute;l consideraba contar algo de inter&eacute;s y para felicitarla en su cumplea&ntilde;os, a&ntilde;o nuevo o en el d&iacute;a del maestro. &ldquo;Ante la imposibilidad de darte un abrazo, recibe mi felicitaci&oacute;n por este medio, con motivo del d&iacute;a de la maestra, con quien aprend&iacute; mucho m&aacute;s que en cualquier c&aacute;tedra.&rdquo;, por ejemplo.<\/p>\n<p>Sin embargo, al primero que envi&oacute; desde esa cuenta le puso como asunto &ldquo;Los porqu&eacute;s&rdquo; y dec&iacute;a:<\/p>\n<p>Cuando le&iacute; que escribiste &#39;no entend&iacute; qu&eacute; fue lo que nos llev&oacute; a terminar la relaci&oacute;n. Con el tiempo, lo que s&iacute; entend&iacute;, es que esas pasiones no duran&#39;. En ese momento quise escribir, pero &iquest;para qu&eacute;, si lo que pudiera decir ya lo ten&iacute;a escrito? En todo caso me quedaba la opci&oacute;n de comunicarlo o no. Creo que s&iacute; hay porqu&eacute;s y, como dije, ya estaba escrito. Lo siguiente es una selecci&oacute;n de un libro, concluido hace cinco a&ntilde;os. Ya no es m&iacute;a la opci&oacute;n de leerlo o no.&quot;<\/p>\n<p>Y le incluy&oacute; los relatos que sobre aquella relaci&oacute;n &eacute;l hab&iacute;a escrito. Adem&aacute;s de un poema titulado Para&iacute;so perdido y aclaraba con amargura &quot;Claro, bien podr&iacute;a titularse Esas pasiones no duran&rdquo;.<\/p>\n<p>Presiento que, si te miro, advertir&aacute;s mi presencia y caer&eacute;, nuevamente, sin remedio, en la fuerza gravitatoria de tu arom&aacute;tico tri&aacute;ngulo, torrente que me lleva a la locura.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; me expulsaste de ese para&iacute;so? Tal vez fue un destello de misericordia hacia mi desvar&iacute;o, o una prueba excelsa que no pude pasar, quiz&aacute; un mal c&aacute;lculo dentro de alg&uacute;n juego divino&#8230;<\/p>\n<p>Me subyug&oacute; la abundancia de placeres en tu c&aacute;lido universo. Seducido, perd&iacute; juicio y medida. Agradecido, te entregu&eacute; mi vida y sorbiste a mi ser, tal como se alimenta un dios, con los sacrificios y loas de sus favorecidos.<\/p>\n<p>Nunca podr&eacute; pagar la deuda por el ed&eacute;n que me entregaste, en &eacute;l siempre tuve un agradable refugio y asidero para sobrellevar las violencias ineluctables de mi destino. Venc&iacute; cuanto desaf&iacute;o terrible me oblig&oacute; a sufrir mi estrella, ayudado s&oacute;lo por la luz acariciante de tu halo.<\/p>\n<p>S&eacute; que el nirvana se da, y s&oacute;lo de manera fugaz, a pocos mortales, pero basta la fortuna de un instante de gracia para regocijarse eternamente.<\/p>\n<p>Leonardo continu&oacute; escribi&eacute;ndole a Ver&oacute;nica sin recibir contestaci&oacute;n hasta que un d&iacute;a tuvo respuesta a una nota necrol&oacute;gica sobre una compa&ntilde;era com&uacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Gracias por notificarme, no lo sab&iacute;a y es una noticia muy triste. Por si acaso ves esto hoy, estoy tratando de resolver un problema, pero lo necesito para el lunes a m&aacute;s tardar.&quot; y a continuaci&oacute;n ven&iacute;a la redacci&oacute;n de un problema de mucha dificultad para darle una respuesta exacta en el medio de la educaci&oacute;n secundaria, que es el nivel donde Ver&oacute;nica estaba contratada.<\/p>\n<p>As&iacute; que de inmediato Leonardo respondi&oacute; &quot;No s&eacute; qui&eacute;n te puso ese problema, pero hace cuarenta a&ntilde;os s&oacute;lo lo pude resolver con c&aacute;lculo integral, y me sali&oacute; una ecuaci&oacute;n trascendente, la cual deb&iacute; resolver por m&eacute;todos num&eacute;ricos.&quot;<\/p>\n<p>La respuesta vino de inmediato tambi&eacute;n: &quot; Por incre&iacute;ble que parezca se lo pusieron a un ex compa&ntilde;ero de mi hija al que estoy regularizado y que va en primero de prepa as&iacute; que no me voy a meter a explicarle integrales. Que se conforme su maestra conque &eacute;l explique qu&eacute; elementos est&aacute;n en juego. Nuevamente te reitero mi agradecimiento por tu pronta respuesta.<\/p>\n<p>El lunes muy de ma&ntilde;ana, Ver&oacute;nica recibi&oacute; una soluci&oacute;n que no ocupaba mayores conocimientos que los de secundaria para plantear la ecuaci&oacute;n, s&iacute;, trascendente, pero la acompa&ntilde;aba el archivo de una hoja electr&oacute;nica de c&aacute;lculo donde se anotaba un m&eacute;todo que daba respuesta con tantos d&iacute;gitos con los que operara la m&aacute;quina. &iexcl;Eso s&iacute; lo entender&iacute;a un alumno de primero de preparatoria!<\/p>\n<p>Y como respuesta Ver&oacute;nica escribi&oacute;: &ldquo;Antes que nada, un mill&oacute;n de gracias por la soluci&oacute;n del problema. Lo hiciste parecer sencillo aunque no lo era. Tu calificaci&oacute;n fue 4 (porque era la m&aacute;xima), great job!&quot;.<\/p>\n<p>Leonardo segu&iacute;a enviando correos con felicitaciones y sonetos que ya ten&iacute;an dos o casi tres d&eacute;cadas que hab&iacute;a escrito y eran f&aacute;ciles de reconocer elementos bellos de aquella relaci&oacute;n. Ver&oacute;nica a veces enviaba otros donde el asunto daba muestra que s&iacute; le&iacute;a los mensajes de Leonardo, pero la mayor&iacute;a eran reenv&iacute;os, hechos quiz&aacute; a todos sus contactos, pocas veces eran exclusivamente para Leonardo. Pero un d&iacute;a, con motivo de su cumplea&ntilde;os, recibi&oacute; lo siguiente: &ldquo;Dice un tango que veinte a&ntilde;os no es nada, dice un dicho que la vida empieza a los cuarenta. Sean pues estos 60 a&ntilde;os el inicio o continuaci&oacute;n de algo hermoso en tu vida. Felicidades, que cumplas muchos m&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&iexcl;Tantos a&ntilde;os hab&iacute;an pasado y ella se negaba a tener correspondencia fluida! &ldquo;Debe ser lo del marido&rdquo;, pens&oacute; Leonardo. Sin embargo, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, leyendo las redes sociales, donde cotidianamente consultaba las p&aacute;ginas de Ver&oacute;nica, Jos&eacute; y sus tres hijos se enter&oacute; de la muerte de Jos&eacute; y las circunstancias: En la madrugada, hab&iacute;a tenido un severo paro bronco respiratorio. En Twitter, su hija escribi&oacute; en el momento del ataque &ldquo;&iexcl;Pinche ambulancia!, &iquest;por qu&eacute; tarda tanto?&rdquo; La cu&ntilde;ada de Victoria dedic&oacute; su art&iacute;culo semanal en un diario a describir las virtudes de su hermano, mencion&oacute; tambi&eacute;n el mal h&aacute;bito del tabaquismo que, junto con las tensiones de su trabajo, hab&iacute;an contribuido al deceso. Leonardo mand&oacute; un mensaje: &ldquo;&quot;en esta semana supe de la muerte de Jos&eacute;. Aunque mi &uacute;nico trato con &eacute;l fueron un par de saludos que nunca me contest&oacute;, lo admir&eacute; (y envidi&eacute;) por muchas razones que no es el caso ni el momento escribir de ello, pero me hizo reflexionar que yo tambi&eacute;n me estoy acercando a la sala de salida.&quot;<\/p>\n<p>Victoria le respondi&oacute; que Jos&eacute; fue tierno, caballeroso y le correspondi&oacute; sexualmente todos los d&iacute;as, &ldquo;muri&oacute; sobre m&iacute;, como los calamares&rdquo;. Una raz&oacute;n m&aacute;s de Leonardo para envidiar a Jos&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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