{"id":32770,"date":"2021-12-01T11:37:24","date_gmt":"2021-12-01T11:37:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-01T11:37:24","modified_gmt":"2021-12-01T11:37:24","slug":"miercoles-por-contrato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/miercoles-por-contrato\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles, por contrato"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32770\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los t&eacute;rminos del contrato fueron muy simples, y a la vez, enga&ntilde;osos. Pero los dos sab&iacute;amos perfectamente que era lo que est&aacute;bamos buscando.<\/p>\n<p>Los dos ten&iacute;amos una vida activa, agotadora, de trabajos, proyectos, parejas. Y ambos est&aacute;bamos conformes con lo que ten&iacute;amos. En ning&uacute;n momento se nos cruz&oacute; por la cabeza poner en riesgo todo lo que hab&iacute;amos construido con tanto esfuerzo.<\/p>\n<p>Los dos tra&iacute;amos una valija repleta de experiencias.<\/p>\n<p>Vos ya hab&iacute;as pasado etapas de atragantarte de pijas. Tuviste todas las que quisiste, cuando y donde las quisiste.<\/p>\n<p>Yo, un cazador, que gustaba del juego de la seducci&oacute;n y que tuve mis etapas de juego permanente, que se acercaron al infierno. Casi al hartazgo.<\/p>\n<p>Pero nos encontramos en ese lugar oscuro, y nos atrajimos varias veces. De un modo extra&ntilde;o, porque ninguno de los dos era novato.<\/p>\n<p>Yo solo buscaba historias para volcar en los relatos mis experiencias y fantas&iacute;as. Me gusta escribir, y, cazador al fin, me gusta provocar.<\/p>\n<p>Y a vos esas historias te encend&iacute;an, desde un lugar distinto. Por fuera de los cuerpos. O mejor dicho, desde la pura intelectualidad, prescindiendo de los cuerpos.<\/p>\n<p>Y una cosa, trae la otra.<\/p>\n<p>Los dos, satisfechos con nuestras vidas. Pero a vos las historias te encend&iacute;an y me lo hac&iacute;as saber, y el viejo cazador despertaba. Y el ida y vuelta nos prend&iacute;a fuego.<\/p>\n<p>Hasta que llegamos a un acuerdo. Un contrato muy simple.<\/p>\n<p>Dos horas por semana, para explorarnos, para hacer en los quince metros cuadrados de intimidad, todo lo que no hac&iacute;amos con nuestras apacibles parejas.<\/p>\n<p>Un espacio de libertad, donde nunca nadie pudiera penetrar. S&oacute;lo nosotros, para penetrarnos, con todo el cuerpo, en todos los intersticios.<\/p>\n<p>El juego ten&iacute;a un solo requisito: el secreto, la discreci&oacute;n. Que ponga a salvo nuestras vidas, a las que suspender&iacute;amos por dos horas, para entregarnos.<\/p>\n<p>Y fue enga&ntilde;oso, porque, claro, no se limit&oacute; a las dos horas semanales de encuentro.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hab&iacute;a un antes, y un despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Los tres momentos m&aacute;s importantes del sexo: antes, durante y despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Y todos eran satisfactorios.<\/p>\n<p>Durante la semana, un intercambio de chats ya eran suficientes para encendernos. Alcanzaba con decir, por ejemplo&#8230; aun siento escozor en la espalda&#8230; y los dos sab&iacute;amos que se trataba de las u&ntilde;as que ella hab&iacute;a atravesado por mi espalda, y que yo tuve toda la semana que ocultar en mi casa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos construido algo interesante. Un lugar para los encuentros furtivos, de dos horas, en una habitaci&oacute;n oscura y c&eacute;ntrica, a salvo de miradas indiscretas, donde nuestra intimidad estaba a salvo, pero tambi&eacute;n todo el mundo apacible que hab&iacute;amos logrado construir estaba protegido por nuestra discreci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cerrar la puerta de la habitaci&oacute;n, poner las luces en el punto adecuado. Y matarnos.<\/p>\n<p>Porque eso es lo que hac&iacute;amos en la cama.<\/p>\n<p>Manos, bocas, dedos, lengua, pija, todo entraba y sal&iacute;a de todos los lugares.<\/p>\n<p>Tu culo y el m&iacute;o no se salvaron de la depredaci&oacute;n de cada encuentro.<\/p>\n<p>Mi lengua se satisfizo de tus jugos, y de trepanarte el ano. Pero eso no evit&oacute; que me privara de besarte la boca.<\/p>\n<p>Mi boca se aprovech&oacute; de la entrega y te bes&oacute; toda la boca. Y todas tus cavidades.<\/p>\n<p>Y &eacute;ramos dos cuerpos fundidos, dispuestos a encontrar orgasmos en cada rinc&oacute;n, en cada estertor.<\/p>\n<p>Y te dejaste atar. Y me dej&eacute; atar.<\/p>\n<p>Y te dejaste chirlear. Y me chirleaste.<\/p>\n<p>Y me vendaste los ojos. Y te vend&eacute; los ojos.<\/p>\n<p>Y sin guiones previos, cada encuentro era una sorpresa distinta.<\/p>\n<p>Porque la cosa flu&iacute;a. Y no era dif&iacute;cil de entender. Flu&iacute;a porque no era m&aacute;s que un hombre y una mujer entreg&aacute;ndose, explor&aacute;ndose. Sin tab&uacute;es. Sin otras intenciones m&aacute;s que disfrutarse.<\/p>\n<p>Los juegos no se limitaban a usar el cuerpo.<\/p>\n<p>Hubo velas. Hubo hielo. Hubo cremas. Hubo consoladores. Hubo broches. Y sogas.<\/p>\n<p>Cada elemento que incorpor&aacute;bamos a nuestros juegos nos llevaba a otro estamento.<\/p>\n<p>Y voy a decir la verdad.<\/p>\n<p>Cada mi&eacute;rcoles -normalmente los encuentros eran los mi&eacute;rcoles- era especial. Y lo esperaba con ansias. Casi con ansias adolescente. Porque no hab&iacute;a obligaciones.<\/p>\n<p>&iquest;Vendr&aacute;? &iquest;Y si hoy no viene?<\/p>\n<p>Pero siempre viniste.<\/p>\n<p>Y cada mi&eacute;rcoles todo volv&iacute;a a renovarse.<\/p>\n<p>Solo hab&iacute;a tres rutinas.<\/p>\n<p>La sonrisa c&oacute;mplice al momento de trabar la puerta; el beso profundo y largo de bienvenida; y el beso dulce del final, a modo de despedida.<\/p>\n<p>En el medio, dos cuerpos fundi&eacute;ndose en el fuego del sexo. Porque nunca hubo nada m&aacute;s que sexo. Puro y duro.<\/p>\n<p>Nuestros quince metros cuadrados semanales de secreto y placer son nuestra terapia.<\/p>\n<p>Es un lugar que nos permite afrontar la dura vida cotidiana desde un lugar de, digamos las cosas como son, supremac&iacute;a.<\/p>\n<p>Desde que existe este lugar discreto, todo se tolera, todo se destraba, todo es m&aacute;s f&aacute;cil de llevar a cabo.<\/p>\n<p>Porque sabemos que, en apenas siete d&iacute;as, volveremos a tener, en formas distintas, la fiesta del sudor, del gemido, del orgasmo, del encuentro real, &uacute;nico, de dos cuerpos. El de un hombre y una mujer que son libres de todas las ataduras conocidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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