{"id":32789,"date":"2021-12-02T23:00:00","date_gmt":"2021-12-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-02T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-02T23:00:00","slug":"deseos-y-reproches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/deseos-y-reproches\/","title":{"rendered":"Deseos y reproches"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32789\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Contrariamente a lo que hab&iacute;a imaginado Carlos, el ambiente era de lo m&aacute;s agradable: una m&uacute;sica sosegada envolv&iacute;a el local y una tenue iluminaci&oacute;n ayudaba a generar un clima cautivador, a la par que placentero.<\/p>\n<p>Aunque hab&iacute;a sido &Aacute;ngela la inspiradora de la gesta, no por ello dejaba de estar inquieta. Por su parte, a Carlos se le dispararon las pulsaciones desde el momento en el que accedieron al interior de un local en el cual no sab&iacute;a qu&eacute; iba a encontrarse. Una seductora joven los condujo a una especie de reservado y de forma muy cordial les dej&oacute; la carta de c&oacute;cteles, y a los pocos minutos, una camarera no menos atractiva tom&oacute; nota de las bebidas y volvi&oacute; sobre sus pasos para dirigirse a la barra.<\/p>\n<p>&mdash;Pareces nervioso, &mdash;se&ntilde;al&oacute; &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; no lo est&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, un poco, &mdash;manifest&oacute; ella, sin embargo, m&aacute;s que nervios, era ansiedad, ya que despu&eacute;s de haber intentado convencer a Carlos durante meses, y de haber obtenido evasiva tras evasiva, finalmente accedi&oacute; a sus caprichos sin estar todav&iacute;a convencido de ello. Y no es que Carlos fuese un mojigato, sino que no estaba preparado para compartir a su esposa con otro hombre. All&iacute; sentado con el gin tonic en la mano segu&iacute;a albergando dudas sobre si la decisi&oacute;n tomada era la correcta. En cualquier caso, era algo rec&iacute;proco, pues si se daban las condiciones, ambos iban a deleitarse de los placeres que otra pareja le brindase.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela vest&iacute;a una falda de cuero negro y, aunque no era demasiado corta, asomaban las ligas y parte de la cinta del liguero adornando sus largas piernas. Un su&eacute;ter color burdeos de tela fina mostraba un generoso escote que no pasaba desapercibido al sector masculino. Unos zapatos de tac&oacute;n de aguja del mismo color que el su&eacute;ter, remataban el conjunto, estilizando una figura que ya de por s&iacute; era lo suficientemente esbelta. Estrecha cintura y generosas curvas consegu&iacute;an enajenar la libido de cualquier hombre, pero era Carlos quien la deseaba con todas sus fuerzas, pues la amaba y la deseaba por igual.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s muy sexi, &mdash;admiti&oacute; d&aacute;ndole un corto beso en los labios al tiempo que posaba su mano en la larga pierna de su esposa. Le hubiese hecho el amor all&iacute; mismo y su erecci&oacute;n era testigo de ello. Se encandil&oacute; contemplando sus grandes ojos marrones perfectamente contorneados, sabore&oacute; el rojo pasi&oacute;n de su labial y acarici&oacute; su larga melena color casta&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos a casa! &mdash;sugiri&oacute; deseando hacerle el amor a su esposa hasta desfallecer y de ese modo olvidarse de aquel dislate, en cambio, las pretensiones de &Aacute;ngela segu&iacute;an intactas.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora ya estamos aqu&iacute;. Ya hemos dado el paso m&aacute;s dif&iacute;cil, &mdash;insisti&oacute; deseando que no se volviera atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Carlos iba a desaprobar de nuevo su demanda cuando una pareja se les acerc&oacute; con la intenci&oacute;n de presentarse. La mujer parec&iacute;a rescatada de una pel&iacute;cula hollywoodiense. Era rubia, cabello lacio por debajo de los hombros y ojos color miel. Vest&iacute;a una falda oscura y estrecha que dibujaba los contornos de su esbeltez, con una camisa blanca que mostraba tambi&eacute;n un sugerente escote acentuado por el bra de efecto push-up que no le pas&oacute; desapercibido a Carlos, quien, pese a sus prejuicios, tambi&eacute;n qued&oacute; prendado del atractivo de la mujer. Mostr&oacute; una seductora sonrisa exhibiendo una dentadura de anuncio de dent&iacute;frico que lo cautiv&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>La percha de &eacute;l era m&aacute;s com&uacute;n. Vest&iacute;a unos pantalones chinos verdes, una camisa blanca, y por encima, una cazadora vaquera que le daba un aire juvenil, aunque era evidente que era unos diez a&ntilde;os mayor. La mujer rubia, en cambio rondar&iacute;a poco m&aacute;s de treinta, igual que ellos.<\/p>\n<p>El desconocido se present&oacute; y &Aacute;ngela repas&oacute; con su mirada cada resquicio de la anatom&iacute;a del candidato con el que supuestamente iba a retozar. Sin pretender que fuese algo evidente, intent&oacute; vislumbrar cualquier detalle que le sedujera. Era moreno, de ojos marrones, nariz pronunciada y rostro enjuto. Unas incipientes canas destacaban en las sienes, d&aacute;ndole un aire interesante a su madurez.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, soy Jorge, &eacute;sta es Tamara, mi mujer. &iquest;Podemos sentarnos? &mdash;pregunt&oacute; el desconocido de forma cort&eacute;s. Carlos, en cambio, salud&oacute; t&iacute;midamente con una fingida sonrisa, y ante el caluroso gesto de &Aacute;ngela, no tuvo m&aacute;s remedio que invitarles a sentarse.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;dijeron los dos al mismo tiempo, luego se miraron y sonrieron. La sonrisa de &Aacute;ngela era de inter&eacute;s, pero la de Carlos era de vacilaci&oacute;n, por ello, &Aacute;ngela le cogi&oacute; la mano anim&aacute;ndole en un gesto de convicci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Nosotros hemos venido ya un par de veces, &mdash;apunt&oacute; Jorge.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces sabr&eacute;is como va esto, &mdash;se&ntilde;al&oacute; &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, &mdash;manifest&oacute; con contundencia. &mdash;&Eacute;ste es el punto de encuentro, digamos, como una toma de contacto, y si todo est&aacute; en orden y ambas partes estamos de acuerdo, podemos subir a la parte superior para tener m&aacute;s intimidad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Aunque lo de la intimidad lo decide cada cual, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Tamara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir? &mdash;pregunt&oacute; &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes estar en la habitaci&oacute;n y dejar la puerta abierta con la clara intenci&oacute;n de que te observen o tambi&eacute;n de que se incorporen otras personas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, &mdash;titube&oacute; Carlos. Si ya albergaba dudas por tener que ver a su esposa mientras otro t&iacute;o se la follaba, el hecho de tener que compartirla con m&aacute;s de uno, todav&iacute;a se le hac&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil de digerir.<\/p>\n<p>La pareja de extra&ntilde;os mir&oacute; expectante a los dos primerizos. &Aacute;ngela observ&oacute; a su marido con un gesto levantando las cejas a la espera de una respuesta afirmativa, y &eacute;ste, sinti&eacute;ndose un poco presionado por los tres, no tuvo m&aacute;s remedio que transigir a la petici&oacute;n de su esposa.<\/p>\n<p>Tamara detect&oacute; su reticencia y se sent&oacute; a su lado para intentar romper el hielo. A su vez, Carlos pens&oacute; que era una profesional, dada su determinaci&oacute;n, pero agradeci&oacute; no tener que ser &eacute;l quien tuviese que empezar algo que todav&iacute;a no sab&iacute;a como gestionar.<\/p>\n<p>La mujer rubia se apoy&oacute; sobre &eacute;l y &eacute;ste pudo notar la presi&oacute;n de sus pechos contra su cuerpo, as&iacute; como los labios pase&aacute;ndose por su cuello y deteni&eacute;ndose en el l&oacute;bulo de la oreja. Todo ello, junto al perfume de la mujer rubia, ayud&oacute; a consolidar su erecci&oacute;n, ahora m&aacute;s que manifiesta. Tamara subi&oacute; su mano a trav&eacute;s de la pierna de Carlos, pos&aacute;ndose en su entrepierna, palp&oacute; su estado y se relami&oacute; los labios. Entretanto, &Aacute;ngela estaba ya m&aacute;s que excitada contemplando como la mujer rubia morreaba a su marido y le palpaba la polla a trav&eacute;s del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Jorge se sent&oacute; al lado de &Aacute;ngela y le pas&oacute; su brazo por detr&aacute;s de la cabeza. Ambos se miraron un instante y sus labios se juntaron en un apasionado y sonoro morreo en el que las lenguas se enroscaban una y otra vez en un intercambio de fluidos. &Aacute;ngela not&oacute; una mano adentr&aacute;ndose en sus dominios y Jorge advirti&oacute; como la fina tela del tanga estaba empapada, al notar la presi&oacute;n en su sexo sinti&oacute; un estremecimiento y autom&aacute;ticamente un dedo se desliz&oacute; hacia su interior, por lo que sus ojos se cerraron exhalando un leve gemido. A su vez, su mano busc&oacute; la entrepierna de su amante y presion&oacute; una dura verga que se adivinaba muy prometedora.<\/p>\n<p>A un metro y medio Carlos disfrutaba de las caricias de su nueva amante hasta que Jorge sugiri&oacute; subir a una habitaci&oacute;n. A Carlos le result&oacute; extra&ntilde;o la naturalidad con la que el hombre contemplaba como su esposa masturbaba a otro t&iacute;o sin remilgos. Carlos enfund&oacute; su polla y acept&oacute; de buen grado la petici&oacute;n, mientras miraba a &Aacute;ngela con cierto rubor, pero ella le hizo un gesto de aprobaci&oacute;n mediante un gui&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al entrar, esper&oacute; a que entrasen todos y cerr&oacute; la puerta para evitar el acceso a otras personas que pudiesen estar interesadas en incorporarse. La luz de la habitaci&oacute;n era mortecina, pero la estancia dispon&iacute;a de un regulador para intensificar o mitigar el alumbrado en funci&oacute;n de las pretensiones de sus usuarios. Jorge regul&oacute; la iluminaci&oacute;n para ver con un poco m&aacute;s de detalle el escultural cuerpo de &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n contaba con una enorme cama, un sill&oacute;n y una mesita auxiliar sobre la que hab&iacute;a una caja de preservativos a disposici&oacute;n de los clientes junto a un tubito de lubricante sin usar. De la pared colgaban varias l&aacute;minas enmarcadas con tem&aacute;ticas de erotismo y &Aacute;ngela reconoci&oacute; el buen gusto de la decoraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tamara se deshizo de su ropa excepto de las medias y el liguero, y ayud&oacute; a Carlos a desprenderse de la suya hasta que lo desnud&oacute; por completo entre besos y caricias. Parec&iacute;a un adolescente dej&aacute;ndose hacer ante una mujer experimentada, y en cierto modo, as&iacute; era. Tumbado en la cama not&oacute; como los labios de Tamara envolv&iacute;an su miembro y desaparec&iacute;a por completo en su boca. El placer que la mujer rubia le estaba dispensando era sublime, mientras engull&iacute;a su polla una y otra vez hasta que tuvo que frenar el &iacute;mpetu con el que Tamara se la mamaba, de modo que procur&oacute; relajarse un poco con el firme prop&oacute;sito de compartir el placer con la mujer. Al incorporarse vio a su esposa devorando una tranca con avidez que le hizo sentir cierto complejo, y una punzada de celos invadi&oacute; su ser. La lengua de su esposa se recre&oacute; en el glande del amante para posteriormente descender por el tallo de una verga venosa hasta unos huevazos como dos pelotas que no dud&oacute; en introducirse en la boca, primero una, despu&eacute;s la otra, seguidamente con la lengua golpete&oacute; cada una de ellas y retom&oacute; el camino por el tronco hacia la cabeza morada, para entonces s&iacute;, abrazar con sus labios el cipote y dedicarle la mejor de las mamadas. Estaba claro que &Aacute;ngela estaba disfrutando de la felaci&oacute;n tanto como su amante. Carlos intent&oacute; no mirar y centrarse en darle placer a Tamara y se afan&oacute; en hacerle un cunnilingus repasando cada pliegue de los labios de un co&ntilde;o completamente depilado. Se recre&oacute; un instante en el peque&ntilde;o bot&oacute;n mientras con un dedo presionaba el punto G llevando a Tamara a un grado de excitaci&oacute;n importante. A continuaci&oacute;n se incorpor&oacute; para coger un preservativo y penetrar a la mujer, cuando advirti&oacute; al hombre montando a &Aacute;ngela sin ninguna protecci&oacute;n. Con las piernas completamente abiertas recib&iacute;a al gara&ntilde;&oacute;n que la embest&iacute;a con vehemencia. Con la apertura de piernas reclamaba m&aacute;s espacio, sin embargo su amante las enganch&oacute; a sus hombros pensando en cederle un poco de amplitud al cornudo de su marido. As&iacute; era como se sent&iacute;a Carlos mientras observaba a aquel tipo foll&aacute;ndose a su mujer. Hubiese querido que los sonoros gemidos fueran de insatisfacci&oacute;n, sin embargo, eran todo lo contrario, estaba gozando como nunca, y por sus suspiros, incluso podr&iacute;a asegurar que m&aacute;s que con &eacute;l. Quiso reprocharle que lo estuviese haciendo sin cond&oacute;n, pero tampoco quer&iacute;a ser un aguafiestas, de tal modo que opt&oacute; por imitarla y penetrar tambi&eacute;n a la rubia sin preservativo.<\/p>\n<p>Los gemidos iban increment&aacute;ndose en cantidad e intensidad, envolviendo la habitaci&oacute;n en una sonata de suspiros y sollozos. Carlos conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n la sinfon&iacute;a que indicaba cuando su mujer alcanzaba el orgasmo y estaba claro que estaba gozando de un prolongado cl&iacute;max, al mismo tiempo que clavaba sus u&ntilde;as en las nalgas de su follador. Era lo que tanto se hab&iacute;a temido, que alguien consiguiese darle m&aacute;s placer que &eacute;l, sea como fuere, intent&oacute; concentrarse en satisfacer a la bella mujer que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n, enrosc&aacute;ndole las piernas en su cintura y acompasando sus embates con en&eacute;rgicos movimientos de pelvis.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame ahora por detr&aacute;s! &mdash;le orden&oacute; Tamara deshaci&eacute;ndose de la postura, coloc&aacute;ndose a cuatro patas y mostrando una fascinante panor&aacute;mica de sus encantos. Carlos no lo dud&oacute;, asi&oacute; sus caderas y aloj&oacute; la polla de un estacazo en la ansiosa raja de Tamara para seguidamente iniciar un bombeo autom&aacute;tico que se increment&oacute; por momentos.<\/p>\n<p>A pocos cent&iacute;metros yac&iacute;a &Aacute;ngela de lado, con una pierna en alto mientras su follador percut&iacute;a desde atr&aacute;s con en&eacute;rgicos embates. Sus miradas se cruzaron buscando la aprobaci&oacute;n del otro, pero inmediatamente la vista de &Aacute;ngela se perdi&oacute; en el vac&iacute;o sintiendo como su semental la horadaba hasta que se detuvo un instante para alargar la mano y hacerse con el tubito de lubricante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te apetece que te la meta por el culo? &mdash;le susurr&oacute; al o&iacute;do a &Aacute;ngela, y &eacute;sta asinti&oacute; con la cabeza respirando aceleradamente. Jorge unt&oacute; su polla con abundante gel, pero antes fueron sus dedos de avanzadilla con objeto de dilatar el peque&ntilde;o orificio, y en pocos minutos le toc&oacute; el turno a la tuneladora. &Aacute;ngela lo cogi&oacute; con la mano para frenarle si era necesario y Jorge presion&oacute; con cautela intentando que la penetraci&oacute;n no fuese dolorosa. Los decibelios empezaron a acentuarse en la habitaci&oacute;n, puesto que los gemidos troncaron en peque&ntilde;os gritos conforme el falo iba adentr&aacute;ndose en sus entra&ntilde;as. Mientras la enculaba busc&oacute; con los dedos el cl&iacute;toris para proporcionarle m&aacute;s placer. A su lado, Carlos segu&iacute;a embistiendo con fiereza a Tamara, y ante los embates, &eacute;sta empez&oacute; a culear con movimientos en espiral queriendo notar cada cent&iacute;metro de la nueva polla. Con ello, y con el hecho de ver a su esposa gozando con aquel semental lleg&oacute; al cl&iacute;max con sentimientos contradictorios, por ende, Tamara se dej&oacute; llevar y liber&oacute; su orgasmo exhalando un sonoro gemido. Seguidamente Carlos se dej&oacute; caer exhausto encima de ella.<\/p>\n<p>Cuando recuper&oacute; el resuello vio que su esposa segu&iacute;a gozando de la sodom&iacute;a. Carlos contempl&oacute; como el falo de aquel individuo se adentraba en el esf&iacute;nter de su esposa con contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n que parec&iacute;an querer reventarle el ano, en cambio, la cara y los gemidos de ella eran un manifiesto del placer que percib&iacute;a. Tamara se incorpor&oacute; y descendi&oacute; sus fauces para proporcionarle m&aacute;s placer a &Aacute;ngela con su lengua repasando toda la zona, desde la polla de su esposo &mdash;actuando en forma de pist&oacute;n&mdash; transitando despu&eacute;s por una raja que se abr&iacute;a y cerraba en cada embate, y tras unos breves minutos leng&uuml;eteando y succionando el cl&iacute;toris, &Aacute;ngela liber&oacute; todo lo que ten&iacute;a. Un grito escap&oacute; de su boca y un chorro de l&iacute;quido explosion&oacute; en la de Tamara, que no dud&oacute; en saborear. &Aacute;ngela estaba a punto de rematar su orgasmo cuando su follador aceler&oacute; los embates y solt&oacute; lastre en su interior entre resoplidos hasta ultimar el cl&iacute;max en un &uacute;ltimo empuj&oacute;n, como si quisiera d&aacute;rselo todo.<\/p>\n<p>Ante semejante escenario de depravaci&oacute;n, Carlos corrobor&oacute; lo que tanto se tem&iacute;a, y era que aquella aventura deteriorara su relaci&oacute;n con &Aacute;ngela. Estaba sobradamente claro que ella hab&iacute;a gozado hasta el l&iacute;mite, al fin y al cabo era lo que quer&iacute;a, y aunque quisiera rechazar esa realidad, &eacute;l tambi&eacute;n lo hab&iacute;a hecho, sin embargo, lo que le reconcom&iacute;a por dentro era saber que alguien se hab&iacute;a follado a su amada, y no s&oacute;lo eso, sino que ella lo hab&iacute;a disfrutado sobradamente. Sab&iacute;a desde el principio que no estaba preparado para ello, por lo que quiso desaparecer de all&iacute; a la mayor celeridad. Se acerc&oacute; a su esposa que yac&iacute;a a medio metro intentado recuperar el resuello.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nos vamos?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya? &mdash;se quej&oacute; ella, en voz baja en contra de su empe&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No has hecho ya lo que quer&iacute;as? &mdash;pregunt&oacute; un tanto airado.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela entendi&oacute; sus palabras como un reproche, y sobre todo detect&oacute; su inquietud y su enfado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; viene esa actitud? &mdash;le pregunt&oacute; en voz baja incorpor&aacute;ndose en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;V&aacute;monos, &mdash;replic&oacute; con el mismo volumen de voz.<\/p>\n<p>Jorge y Tamara se miraron intuyendo que la pareja ten&iacute;a sus discrepancias al respecto, pero ninguno de los dos quiso intervenir en sus problemas.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela se visti&oacute; y Carlos hizo lo propio, a continuaci&oacute;n cogi&oacute; su bolso y se despidi&oacute; de la pareja d&aacute;ndoles un beso a cada uno, seguidamente Carlos le dio tambi&eacute;n un beso a Tamara y la mano a Jorge en una situaci&oacute;n, hasta cierto punto c&oacute;mica, puesto que Jorge segu&iacute;a desnudo. Mientras le daba un ligero apret&oacute;n de manos de despedida, de forma inconsciente le mir&oacute; de refil&oacute;n la polla a media molla, de modo que tuvo m&aacute;s motivos para odiarlo, aun as&iacute; se trag&oacute; su orgullo y se despidi&oacute; de la forma m&aacute;s cordial que le fue posible.<\/p>\n<p>Intent&oacute; alcanzar a &Aacute;ngela, pero ella enfil&oacute; las escaleras, despu&eacute;s cruz&oacute; con premura la sala y sali&oacute; del local.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedes esperarme? &mdash;le reprendi&oacute; Carlos cogi&eacute;ndola del hombro. Ella se dio la vuelta en un arrebato.<\/p>\n<p>&mdash;Hemos quedado como dos imb&eacute;ciles maleducados que no saben lo que quieren, &mdash;se quej&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; s&iacute; que sab&iacute;as lo que quer&iacute;as, &mdash;replic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Los dos sab&iacute;amos a lo que &iacute;bamos &iquest;o no? &mdash;aleg&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que nunca quise hacer esto y que lo hice por ti.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute; lo hiciste entonces, para reproch&aacute;rmelo? Podr&iacute;as al menos haber sido un poco m&aacute;s educado con Jorge y con Tamara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tan educado como t&uacute;? &mdash;le pregunt&oacute; con segundas.<\/p>\n<p>&mdash;Me has hecho quedar como una idiota delante de ellos, &mdash;protest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por lo menos has tenido el relleno de culo que tanto deseabas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya! &iquest;As&iacute; que se trata de eso? &iquest;de que me la ha metido en el culo? T&uacute; nunca has querido, &iquest;de qu&eacute; te quejas? &mdash;argument&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, y como yo no quer&iacute;a buscabas tu oportunidad.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes ning&uacute;n derecho a decirme eso, &mdash;le recrimin&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo todo el derecho del mundo a hacerlo. Eres mi mujer y no ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s en compartirte con nadie, y mucho menos con un t&iacute;o pegado a una polla.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces es un problema de tama&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No, no lo es. Es un tema de principios, y en los m&iacute;os no entraba este desprop&oacute;sito.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;as haberme hablado de principios cuando estabas embistiendo por detr&aacute;s a Tamara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a que hacer, sentarme en el sill&oacute;n y ver como te empalaba un semental mientras su mujer te come el co&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Pensaba que eras m&aacute;s abierto de mente.<\/p>\n<p>&mdash;No soy tan abierto de mente como t&uacute; de piernas, &mdash;se&ntilde;al&oacute; para inmediatamente arrepentirse de sus palabras.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela lo mir&oacute; con displicencia, levant&oacute; la mano y llam&oacute; a un taxi que en ese momento pasaba por la calle, abri&oacute; la puerta del veh&iacute;culo, entr&oacute; y el coche desapareci&oacute; entre el tr&aacute;fico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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