{"id":32814,"date":"2021-12-04T23:00:00","date_gmt":"2021-12-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-04T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-04T23:00:00","slug":"memorias-de-africa-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-africa-viii\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (VIII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32814\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante un par de d&iacute;as necesit&eacute; los cuidados de Aifon y de las otras mujeres, que me aplicaron toda una suerte de cataplasmas y de hierbas para cicatrizar el ano. Caminar se me hizo un calvario y la idea de que me volvieran a follar por el culo me dio pavor durante unos d&iacute;as. D&iacute;as que por supuesto ni azotes, ni hombres, ni lavativas ni nada. Ung&uuml;entos y descanso, eso s&iacute;, acompa&ntilde;ados de magreos y caricias por parte de Aifon, Lila y otras chicas, que me excitaban pero que me dejaban a las puertas de algo m&aacute;s. Cuando creyeron que hab&iacute;a pasado el tiempo necesario de recuperaci&oacute;n, me daban masajes por todo el cuerpo con un aceite que sacaban de alguna planta. Los hombros, el cuello, las piernas, la planta de los pies, incluso algunas veces exploraban mi sexo hasta mojarme, lo que a las chicas les provocaba mucha risa. Con ese mismo aceite untaban las nalgas y exploraban el ano, lo que confieso que en ocasiones me hac&iacute;a gozar. Parec&iacute;a que comprobar que me excitaba las hac&iacute;a muy felices. Cuando ya estuve recuperada del todo, me di cuenta de que todos aquellos ejercicios y exploraciones me hab&iacute;an estado preparando. Me excitaba y no s&oacute;lo humedec&iacute;a mi sexo, mi ano se dilataba con unas leves caricias de los dedos o el roce de una lengua, no obstante, ense&ntilde;&eacute; a aquellos salvajes que antes de follar a ninguna mujer por el culo, hab&iacute;a que estimularlas y a veces usar alg&uacute;n lubricante. En mi caso descubr&iacute; por azar que el aceite vegetal con el que las mujeres me recuperaron, iba de maravilla. Tambi&eacute;n me di cuenta de que muy pocas mujeres del poblado eran capaces de excitarse y gozar cuando las penetraban por el ano. Un d&iacute;a acompa&ntilde;&eacute; a una de las mujeres a la selva y al pasar junto a un &aacute;rbol, le hizo un corte en el tronco. Por la hendidura sali&oacute; un l&iacute;quido viscoso y transparente. El l&iacute;quido fluy&oacute; y la mujer llen&oacute; con &eacute;l un recipiente de madera del tama&ntilde;o de un vaso. Moj&oacute; sus dedos y me masaje&oacute; los pechos y los pezones. Comprend&iacute; que era una especie de lubricante natural.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de algunos detalles que pude observar, llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que Samsung era una especie de jefe o de personaje de rango en el poblado. Al menos advert&iacute; que era alguien muy respetado. Me dio la sensaci&oacute;n de que ser la amante de aqu&eacute;l personaje era el detalle definitivo para ser admitida con todos los derechos en su tribu. Iba a mis anchas, unas veces vestida con mis ropas de mujer occidental y civilizada, otras con el taparrabo de cuero que me hab&iacute;an regalado, y otras simplemente desnuda. Comprob&eacute; que aquella gente no ten&iacute;a como nosotros un concepto de pareja o matrimonio, todos eran de todos y ninguno era de nadie. Criaban a los ni&ntilde;os en colectivo, todos ten&iacute;an una tarea, y durante el d&iacute;a se iba en cazar, pescar y recolectar fruta y bichos para la comida. En cuanto al sexo, lo usaban como divertimento pero de manera brusca. No ten&iacute;an el concepto de morbo que tenemos nosotros, y eso lo us&eacute; en mi favor. En ocasiones lo hac&iacute;a con alguna de las chicas y no dejaba participar al hombre. Eso los enfadaba much&iacute;simo, pero les excitaba y con el tiempo comprendieron que ese era el juego. La tribu me alimentaba, me cobijaba y me cuidaba, pero al mismo tiempo me convert&iacute; en una especie de propiedad de lujo. Salvo que tuviera un motivo justificado como tener la regla, algo que consideraban poco menos que la peste, o alguna enfermedad, no pod&iacute;a negarme a las exigencias de cualquiera de ellos. El hombre que estuviera excitado me llevaba a su caba&ntilde;a, me tiraba en su camastro y me desnudaba o me quitaba el taparrabo, para despu&eacute;s follarme sin tregua. Me met&iacute;a su polla en el co&ntilde;o, el ano o en la boca. A algunos les gustaba que metiese su verga entre mis tetas y se la apretara mientras lo masturbaba. Pero a diferencia de los primeros d&iacute;as, se tomaban su tiempo, me masturbaban, me com&iacute;an el sexo, me acariciaban, para una vez excitados ambos, penetrarme. Pero cuando era el ind&iacute;gena el que no estaba muy por la labor ese d&iacute;a de desfogarse, era yo la que me lo llevaba a la choza, me desnudaba sin verg&uuml;enza ninguna y me entregaba a ellos. Samsung prefer&iacute;a agacharme delante de un &aacute;rbol o de alguna de las chicas, o ponerme de rodillas, pero otros prefer&iacute;an ponerme boca arriba, piernas en alto y abiertas como una tijera, para una vez excitados, met&eacute;rmela en la vagina o por el culo. Con el tiempo fuimos incorporando nuevas cosas como tr&iacute;os o meter a otras chicas en nuestros juegos. Descubrieron, no sin algo de ayuda por mi parte, el juego de follarme dos a la vez. Sol&iacute;amos usar el mont&iacute;culo con hierba cerca de la caba&ntilde;a de Samsung, o el banco que us&oacute; Aifon para azotarme la primera vez. Uno de ellos se sentaba y yo lo hac&iacute;a a su vez sobre &eacute;l con las piernas abiertas cara a cara. Me sujetaba a su cuello y &eacute;l por los muslos y en esa posici&oacute;n me llenaba la vagina con su verga; me apretaba muy fuerte contra su pecho. Un segundo ind&iacute;gena se pon&iacute;a detr&aacute;s de m&iacute; y apoyando su torso en mi espalda me hund&iacute;a su verga untada de aceite en el culo. Si ese juego lo hac&iacute;amos sobre el camastro de alguna de las caba&ntilde;as, el juego se convert&iacute;a en algo no tan trabajoso, pero igual de excitante y placentero. En esa ocasi&oacute;n, uno de los ind&iacute;genas se tumbaba boca arriba para despu&eacute;s ponerme yo encima. El segundo hombre de cuclillas por detr&aacute;s de m&iacute;, me follaba el culo en una posici&oacute;n menos forzada. En alguna ocasi&oacute;n se un&iacute;a a nuestros juegos un tercer ind&iacute;gena, pero como mucho se limitaba a ponerme su polla en la boca para com&eacute;rsela, como siempre digo en estos casos, si tres son multitud, cuatro es un gent&iacute;o. Si los dos hombres consegu&iacute;an follarme al un&iacute;sono y llevaban el mismo ritmo, ten&iacute;amos un orgasmo al mismo tiempo, regaban mi vagina con fuertes eyaculaciones, o el que estaba por detr&aacute;s se corr&iacute;a en mis nalgas o dentro del ano. En ese momento yo gozaba con una lujuria desbordada, me daban espasmos y el orgasmo era tan intenso que a veces me quedaba sin respiraci&oacute;n. Despu&eacute;s de eso qued&aacute;bamos rotos durante un buen rato. Pero para asombro m&iacute;o, estaba serena, tranquila. Si el trio lo form&aacute;bamos dos chicas con uno de los hombres, despu&eacute;s nos qued&aacute;bamos solas y el hombre por lo general se iba. Todos menos Samsung, mi semental.<\/p>\n<p>Aifon me hab&iacute;a visto follar con &eacute;l, pero ella nunca hab&iacute;a participado en nuestros juegos, hasta que una tarde mientras Samsung me llevaba cogida de la mano hasta mi choza, pasamos a su lado. Me dio tiempo a cogerla por la mu&ntilde;eca y llevarla conmigo. La tumb&eacute; en el camastro despu&eacute;s de quitarle el taparrabo y abraz&aacute;ndola empec&eacute; a besarla y a magrearle los pechos. Samsung se quit&oacute; su taparrabo y su enorme polla qued&oacute; reluciente y a la espera de nuestros mimos. No s&eacute; muy bien que era, pero aquella muchacha ten&iacute;a algo especial que me atra&iacute;a sexualmente de una forma poderosa. Sus pechos era duros y suaves y su sexo era muy apetecible. Con s&oacute;lo un peque&ntilde;o roce de mi lengua se mojaba y su piel de erizaba, pero es que ella me provocaba la misma reacci&oacute;n cuando me acariciaba o me com&iacute;a el sexo. Formamos un 69 perfecto, sus curvas encajaban en las m&iacute;as, mis muslos rozaban sus costados y sent&iacute;a su aliento en mi co&ntilde;o abierto mientras me lo com&iacute;a. Separaba mis nalgas con sus suaves manos para llegar con su lengua hasta mi ano y moj&aacute;rmelo con su saliva. Yo al mismo tiempo que mordisqueaba su cl&iacute;toris, masajeaba su sexo o su ano. Me levant&eacute; y me puse erguida sin quitar mi sexo de su boca, y Samsung ocup&oacute; mi puesto. Con la polla en la mano acarici&oacute; su glande por los labios de la vagina de Aifon. Me gustaba ver como Samsung se follaba a otras chicas en mi presencia, pero con Aifon era distinto. Mientras tanteaba con su verga la raja de Aifon, me miraba y yo a su vez me masajeaba las tetas y me masturbaba para hacer m&aacute;s placenteros los lametones de Aifon. Samsung levant&oacute; las piernas de Aifon en el aire, las sujet&oacute; por los tobillos y las abri&oacute; dejando el co&ntilde;o de Aifon a la vista y abierto. De un movimiento seco y r&aacute;pido, penetr&oacute; a Aifon que al sentir la embestida se estremeci&oacute; entre mis piernas. Sin dejar de bombear y mir&aacute;ndome fijamente, Samsung follaba a Aifon, y ella me com&iacute;a mi sexo y yo gozaba con aquello. Me sent&iacute;a lujuriosa, pervertida, depravada&#8230; una puta leona, pero al mismo tiempo relajada y sin pudor ninguno. Me sent&iacute;a desinhibida viviendo con aquellos salvajes. Gritaba, jadeaba, les dec&iacute;a todo tipo de soeces. Me levant&eacute; ligeramente y me puse en cuclillas para exponer mejor mi sexo a la boca y a la lengua de Aifon, y al echarme hacia adelante me apoy&eacute; en los hombros de Samsung, que no s&oacute;lo no dej&oacute; de embestir, sino que lo hizo con m&aacute;s ganas. Pod&iacute;a mirar debajo de m&iacute; y ver aquella verga grande y vigorosa moverse en el sexo de Aifon. Los gritos de Samsung se hicieron cada vez m&aacute;s intensos y prolongados hasta que de manera abrupta sac&oacute; su polla y los chorros de semen caliente cayeron en el vientre de Aifon, llegando algunas gotas a mi pecho. Mientras masturbaba a Aifon, ella sigui&oacute; jugando con mi sexo hasta corrernos las dos a la vez.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l fue el primero de uno de tantos juegos a tres bandas que tuvimos los tres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Durante un par de d&iacute;as necesit&eacute; los cuidados de Aifon y de las otras mujeres, que me aplicaron toda una suerte de cataplasmas y de hierbas para cicatrizar el ano. Caminar se me hizo un calvario y la idea de que me volvieran a follar por el culo me dio pavor durante unos d&iacute;as. 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