{"id":32815,"date":"2021-12-04T23:00:00","date_gmt":"2021-12-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-04T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-04T23:00:00","slug":"el-escort","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-escort\/","title":{"rendered":"El escort"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32815\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hoy es uno de esos d&iacute;as en los que siento que mi cuerpo arde y un fuego abrasador nace desde mi interior y se expande por cada una de mis terminaciones nerviosas. La sangre me hierve, los pezones me duelen, mi sexo segrega tantas babas como un caracol cuando se arrastra por el suelo. Ser&aacute; porque estoy ovulando.<\/p>\n<p>Es viernes por la ma&ntilde;ana y le he dicho a mi marido que antes de irse al simposio tiene que pagar prenda, as&iacute; que el d&iacute;a da comienzo con un polvo ma&ntilde;anero que aplaca, por el momento, ese deseo abrasador.<\/p>\n<p>Nos damos una ducha y le ayudo a hacer las maletas, despu&eacute;s lo llevo al aeropuerto, mejor dicho, me lleva &eacute;l a m&iacute; porque no le gusta ir de copiloto cuando yo conduzco.<\/p>\n<p>Me he tomado el d&iacute;a libre en el trabajo con la excusa del aeropuerto. La verdad es que no me apetece ir, tengo mi trabajo controlado y no hay ning&uacute;n proyecto que requiera de mi supervisi&oacute;n hoy. Despu&eacute;s de despedirme de mi esposo en la terminal, entro en Valencia y aparco el coche en Fnac para comprar un libro y un pendrive. A continuaci&oacute;n camino hasta el Corte Ingl&eacute;s y me compro algunos trapillos, sobre todo lencer&iacute;a para las ocasiones.<\/p>\n<p>Como todav&iacute;a es pronto, llamo a una amiga y la invito a comer a un italiano. Pedimos un risotto con champi&ntilde;ones y un vino, sin pensar que la combinaci&oacute;n ovulaci&oacute;n-vino puede ser una bomba de relojer&iacute;a, por tanto, intento no abusar del alcohol con la idea de poder conducir despu&eacute;s, ya que el alcohol y la conducci&oacute;n nunca son buenos aliados.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer nos vamos al Caf&eacute; de las Horas y tomamos tres caf&eacute;s m&aacute;s, con tertulia incluida, y sobre las seis de la tarde nos despedimos para seguir cada una su rumbo.<\/p>\n<p>A las siete llego a casa y me doy una ducha tonificante. Como he dicho, estoy en uno de esos d&iacute;as en los que estoy m&aacute;s susceptible en todos los sentidos, y a pesar de que la ma&ntilde;ana ha empezado con buen pie, siento la necesidad de tocarme de nuevo, y lo hago acariciando mis pechos, despu&eacute;s deslizo las manos mojadas por mi abdomen hasta mi sexo y lo oprimo. Mis dedos se deslizan por la raja hasta que abren el capuch&oacute;n en busca del peque&ntilde;o n&oacute;dulo. S&eacute; que puedo correrme en pocos segundos y culminar mi placer, pero una idea que en momentos similares a este se fragu&oacute; en mi mente, empieza a tomar forma de nuevo, y parece que todos los planetas se hayan alineado para que hoy sea el d&iacute;a indicado.<\/p>\n<p>Vacilo unos instantes porque la idea de aventurarme en semejante insensatez me abruma, pero como he dicho, no es la primera vez que esos pensamientos pululan por mi cabeza y tras unos minutos de reflexi&oacute;n pienso que hoy es el d&iacute;a id&oacute;neo para hacerlo, as&iacute; que entro en una p&aacute;gina de escorts y me recreo por la extensa variedad de espec&iacute;menes mostrando sus verg&uuml;enzas y dispuestos a satisfacer los m&aacute;s exquisitos gustos de cualquier f&eacute;mina presta a solicitar sus servicios. Creo que dos horas dan para mucho y concluyo que es m&aacute;s que suficiente.<\/p>\n<p>Abro la p&aacute;gina a la que ya le ten&iacute;a echado el ojo, de igual modo, busco al modelo y no me cuesta dar con &eacute;l. Pincho en la imagen donde est&aacute; en actitud provocativa con unos slips blancos de Calvin Klein escondiendo unos atributos que no resulta dif&iacute;cil adivinar. Le doy clic a la imagen y otras similares se abren mostrando su apol&iacute;neo cuerpo adornado con una excelente y apetitosa polla que se aprecia desde varios &aacute;ngulos.<\/p>\n<p>Mi boca se abre involuntariamente y mi co&ntilde;o vuelve a segregar fluidos como una hoja escarchada que gotea cuando recibe los primeros rayos del sol de la ma&ntilde;ana, y tengo que volver a tocarme para aplacar mi calentura, sin embargo, con ello lo que hago es empeorar las cosas. Empiezo a transpirar de la excitaci&oacute;n imaginando al apuesto muchacho encima de m&iacute;, y pese a tener claro que quiero hacerlo, las dudas no dejan de amartillar mi cabeza porque con esa llamada van impl&iacute;citas muchas otras cosas. S&eacute; que quiero a mi marido y tambi&eacute;n s&eacute; que no es compatible una cosa con la otra, de modo que mi confusi&oacute;n es manifiesta y mi dilema consiste entre lo que es &eacute;ticamente correcto y lo que me apetece hacer. La sensatez combate contra mis deseos, pero en esa lucha s&eacute; que el sentido com&uacute;n va a perder la batalla. Ahora tengo el tel&eacute;fono en una mano y el n&uacute;mero de la agencia en la otra. Me arm&oacute; de valor y decido hacer la llamada de la insensatez marcando el n&uacute;mero. Soy consciente de que esta decisi&oacute;n puede acarrearme serias consecuencias y puede tambi&eacute;n que sea algo que me pese siempre, tambi&eacute;n corro el riesgo de echar mi vida por la borda por unos momentos de placer, pero ya es tarde para arrepentirse. Escuch&oacute; al otro lado una respuesta pronunciando el nombre de la agencia. Inmediatamente pregunto por el modelo que me interesa y por su disponibilidad. S&eacute; que est&aacute; disponible las veinticuatro horas del d&iacute;a, pero podr&iacute;a ser que anduviera ocupado en esos momentos, y conf&iacute;o en que no lo est&eacute; porque no me apetece estar con nadie m&aacute;s. Es como cuando algo te entra por el ojo y desde ese momento ya nada podr&iacute;a suplirlo, ni encajar en ese esquema de valores que se hab&iacute;a estructurado en tu cabeza.<\/p>\n<p>No tardan m&aacute;s de un minuto en darme una respuesta afirmativa y autom&aacute;ticamente me pasan con el escort. Yo estoy dispuesta a ir a su casa, lo que no quiero es que venga a la m&iacute;a, sin embargo, &eacute;l tampoco recibe a sus clientas en su hogar, pero me dice que si yo estoy de acuerdo, &eacute;l se encarga de gestionar el hotel. Imagino que debe haber alg&uacute;n tipo de convenio entre ellos, pero a m&iacute; eso me da igual, de hecho me quita problemas de encima.<\/p>\n<p>Fijamos hora y lugar, de tal modo que quedamos a las nueve en la habitaci&oacute;n del hotel, con lo cual, me sorprende que ya sepa hasta el n&uacute;mero de habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me doy otra ducha y me coloco la lencer&iacute;a que me he comprado en el Corte ingl&eacute;s: unas diminutas braguitas de encaje blancas completamente transparentes en las que se aprecian perfectamente los pelillos del pubis y la forma de mi sexo. El sujetador cumple &uacute;nicamente la funci&oacute;n que le da su nombre, no otra. Me miro al espejo y considero que he hecho una buena compra con la lencer&iacute;a, quiz&aacute;s con tres o cuatro kilitos menos estar&iacute;a perfecta, en cualquier caso, pienso que a&uacute;n puedo levantar pasiones. Me pongo una falda ajustada gris por encima de las rodillas y una blusa negra sin escote. Para rematar el conjunto me planto sobre unos tacones de diez cent&iacute;metros que estilizan mi figura. Unas gotitas de &Aacute;ngel de Thierry Mugler en el cuello har&aacute;n el resto. Cojo mi bolso con mis cosas y enfilo de nuevo hacia Valencia.<\/p>\n<p>Mientras conduzco tengo que contraer constantemente los labios de mi sexo porque estoy tremendamente excitada. Salgo con tiempo m&aacute;s que suficiente de casa porque no soy muy h&aacute;bil al volante, pero llego antes de lo previsto. Quiz&aacute;s, con mi ansia, le he pisado al acelerador m&aacute;s de lo normal sin darme cuenta y por ello a las ocho treinta y cinco estoy aparcando el coche relativamente cerca del hotel.<\/p>\n<p>Al entrar me percato de que en esos momentos no hay nadie en recepci&oacute;n y aunque la habitaci&oacute;n est&aacute; en la primera planta, cojo el ascensor porque la falda estrecha me dificulta subir escaleras.<\/p>\n<p>Son las nueve menos cuarto. He llegado con tiempo de sobra, pero da igual. Estoy muy nerviosa y, a pesar del frio, estoy transpirando. Tan osada que soy en determinados momentos y tan retra&iacute;da ahora. Siento que el coraz&oacute;n va a sal&iacute;rseme del pecho cuando se abre la puerta, y ah&iacute; est&aacute; &eacute;l, como un semidi&oacute;s, sonriendo, teniendo la certeza de que va a d&aacute;rmelo todo. Seguramente sabe de antemano lo que yo necesito, porque no s&eacute; si se ha dado cuenta, pero estoy braceando en un mar de dudas.<\/p>\n<p>Doy por hecho que se llama Hugo, tal y como se anuncia en la p&aacute;gina, pero no s&eacute; si es su nombre real, o tan s&oacute;lo es el de guerra, en cualquier caso poco me importa. Y contrariamente a lo que pudiera imaginar, va muy elegante, aunque informal. Tiene un sexapil que encandilar&iacute;a a cualquier mujer, al menos a m&iacute; hace que me tiemblen las piernas en ese momento, e imagino que &eacute;l es consciente del deseo que provoca en las mujeres.<\/p>\n<p>Lleva unos pantalones chinos color caldera y una camisa de manga larga de un blanco nuclear perfectamente entallada y planchada que se ajusta a su cincelado cuerpo. Los dos colores combinados le dan un contraste llamativo y sugerente a la vez. La camisa la lleva por fuera del pantal&oacute;n y una vuelta de manga descubre una pulsera de cuero ajustada a su mu&ntilde;eca, dejando entrever tambi&eacute;n un tatuaje de alg&uacute;n motivo tribal.<\/p>\n<p>Nos miramos unos segundos y &eacute;l percibe mi nerviosismo e intenta tranquilizarme, pero le digo que todo va bien.<\/p>\n<p>Quiero darle un beso y que mis labios se llenen de los suyos, pero todav&iacute;a albergo ciertos recelos que &eacute;l hace que se disipen cuando acerca sus labios carnosos a los m&iacute;os, y yo no quiero que los despegue nunca, en cambio, me quita la miel de su beso para hacerme pasar. Cierra la puerta y nos miramos fijamente mientras mi boca se abre ansiosa oblig&aacute;ndome a abalanzarme en busca de la suya que me recibe con la misma codicia. Mis manos se aventuran buscando cada rinc&oacute;n de su morfolog&iacute;a. No hay prisas, pero tampoco pausas. Quiero acariciar su piel, pero son sus manos las que me desnudan con celeridad y yo le imito, por ende, ambos quedamos con nuestra ropa interior. Nuestros cuerpos est&aacute;n pegados y puedo notar su hinchaz&oacute;n en mi abdomen. Mi cuello se llena de sus besos hasta que me encuentro ah&iacute;ta de ellos, seguidamente desciende por mi hombro aplic&aacute;ndome ligeros mordiscos en &eacute;l. Son suaves, de esos que endurecen los pezones, aun cuando me doy cuenta de que hace rato que los tengo erectos. Sus placenteros mordiscos siguen descolg&aacute;ndose por el brazo para despu&eacute;s dar un peque&ntilde;o brinco hasta mi pecho.<\/p>\n<p>Al posar su lengua, me deshago del sujetador para sentir el contacto m&aacute;s directo. Va trazando c&iacute;rculos sobre la aureola y se apodera del pez&oacute;n para succionarlo con suavidad. Mientras se empacha de &eacute;l, mira hacia arriba, contemplando mi cara de placer y parece no tener ninguna prisa, por el contrario, yo estoy que me salgo. Al mismo tiempo que se empacha de mis pezones, yo acaricio su cuerpo fibroso y meto mi mano a trav&eacute;s del slip hasta su culo apret&aacute;ndolo con sa&ntilde;a. Intento baj&aacute;rselo, pero &eacute;l no deja de comerme los pezones y mis movimientos son limitados, pero desisto e intento hacerme con su miembro, y al mismo tiempo que &eacute;l sigue a lo suyo, yo masturbo una gran polla tan dura como una barra de hierro.<\/p>\n<p>Quiero arrodillarme, saborearla y mam&aacute;rsela hasta atragantarme, pero no me deja. Me tumba en la cama y se deshace lentamente de la peque&ntilde;a prenda, mientras se queda un instante contemplando cada pliegue y cada vello de mi sexo. No se aventura todav&iacute;a porque quiere seguir llenando mi cuerpo de besos, de tal modo que est&aacute; arrodillado ante m&iacute;, abre ligeramente mis piernas y su lengua se desliza por mis rodillas, subiendo poco a poco por el muslo derecho, llen&aacute;ndolo de besos que van ascendiendo en direcci&oacute;n a mi sexo. Empiezo a respirar de forma un poco m&aacute;s convulsa, moviendo la pelvis en busca de una esquiva lengua que se desv&iacute;a de su ruta para circunvalar la zona, pasearse por el ombligo y dar reiteradas vueltas para luego volver a descender por la cadera en direcci&oacute;n al muslo.<\/p>\n<p>Se detiene un instante contemplando mi raja, pero en mi ansiedad le cojo la cabeza para que hunda su lengua en las profundidades. No se resiste. Huele mi aroma y se embriaga, a continuaci&oacute;n separa mis pliegues con la lengua y la pasea por la raja abierta saboreando mi sal. Noto como un hilillo de l&iacute;quido se desliza hacia el ano y &eacute;l lo atrapa antes de que llegue a su destino para degustar el elixir. Su lengua repasa en vertical toda mi raja, desde al ano hasta el cl&iacute;toris una y otra vez, y al mismo tiempo que muevo mi pelvis, hunde su dedo coraz&oacute;n dentro de m&iacute;, mientras la lengua se detiene en el n&oacute;dulo del placer.<\/p>\n<p>Mis gemidos empiezan a ser m&aacute;s intensos y Hugo acelera el movimiento de su dedo, incluso se atreve a a&ntilde;adir el &iacute;ndice, de este modo empieza a follarme como si de una polla se tratase, a la par que la lengua sigue centrada en el peque&ntilde;o bot&oacute;n.<\/p>\n<p>Los dedos se detienen por un momento para buscar el punto G y lo aprieta repetidas veces. Mi excitaci&oacute;n y mis gemidos van in crescendo e invaden la estancia. Cuando creo que voy a correrme de gusto, se detiene como si lo supiera y me quedo quieta respirando aceleradamente. A continuaci&oacute;n se incorpora y se deshace completamente de los slips, mientras hace gala de una tranca que sobresale exageradamente de su pubis, se coloca un preservativo, me separa las piernas, se coge el sobresaliente miembro y me lo hunde con parsimonia hasta que mi ano saluda a sus pelotas, despu&eacute;s, con el mismo comedimiento lo vuelve a sacar e inicia un lento movimiento de vaiv&eacute;n en el cual siento como la jodida barra de hierro me llena hasta los higadillos, pero me encanta. Le pido que incremente el ritmo y no se hace de rogar. Empieza a atizarme pollazos al mismo tiempo que mis piernas se engarzan a su cintura atenaz&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Estoy tan caliente que no quiero retardar el cl&iacute;max y me dejo llevar por el deleite de la polla entrando y saliendo de mi co&ntilde;o, de tal modo que en cuesti&oacute;n de segundos el orgasmo me golpea, y al igual que un tsunami arrasa con todo lo que pilla a su paso sin detenerse ante nada, una oleada de placer me atraviesa y se instala en mi co&ntilde;o durante un interminable minuto entre gritos desenfrenados, mientras Hugo sigue foll&aacute;ndome sin parar. Cuando el cl&iacute;max empieza a remitir, siento que otro orgasmo empieza a fraguarse en mi columna para descender de nuevo hasta mi co&ntilde;o, y sin dar cr&eacute;dito estoy gozando de otro cl&iacute;max espectacular entre jadeos a los que no puedo poner fin, y en medio de ellos, le pido por favor que pare porque no puedo resistir la sensaci&oacute;n. Cuando lo hace, siento un alivio moment&aacute;neo, pero tambi&eacute;n un vac&iacute;o dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n se recuesta a mi lado y contemplo su falo erecto enfundado en un preservativo blanquecino, fruto de mis caldos y me incorporo para mam&aacute;rselo. Le quito el cond&oacute;n y atenazo la verga con ambas manos, acto seguido recorro la longitud del tronco con la lengua recre&aacute;ndome en cada capilar para despu&eacute;s masturbarlo delante de mi cara durante unos segundos. La tiene tan dura que no importa lo mucho que la apriete. Es, como he dicho, una jodida barra de hierro que me meto en la boca hasta atragantarme, a continuaci&oacute;n la saco y empiezo a bascular mi cabeza arriba y abajo, salivando al mismo tiempo. Hago un aro con mis dedos &iacute;ndice y pulgar para recorrer el tallo, al mismo tiempo que mi boca devora el cipote. Con sus movimientos de pelvis me anima a acelerar el ritmo y yo entiendo su se&ntilde;al, por lo que intensifico la velocidad hasta que le leche inunda mi boca, de tal modo que al mismo tiempo que voy mamando, dejo escapar el semen por la comisura.<\/p>\n<p>Su mano aprisiona mi cabeza para que no abandone la felaci&oacute;n. S&oacute;lo lo hago cuando la fuente deja de manar para seguir lamiendo un tronco completamente mojado de su esencia. Poco a poco va perdiendo su consistencia sin que mi lengua deje de saborear la ambros&iacute;a. A continuaci&oacute;n repaso sus pelotas dando leves golpecitos con ella. Introduzco una en la boca y la engullo, despu&eacute;s hago lo mismo con la otra. Mientras tanto, mi mano vuelve a apoderarse de la verga y noto como se endurece hasta alcanzar la rigidez que a m&iacute; me gusta. Empiezo a masturbarlo mientras atrapo sus huevazos con mi boca hasta que me canso de ellos para abrazar la polla con mis labios. En el &iacute;nterin noto como unos dedos empiezan a hacer incursiones en mi raja, por consiguiente mi excitaci&oacute;n aumenta a marchas forzadas, as&iacute; que me pongo encima de &eacute;l acopl&aacute;ndome en un sesenta y nueve y mi cabeza empieza a bascular intentando albergar el tama&ntilde;o que permite mi boca, y a la par, su lengua penetra mi co&ntilde;o, mientras un dedo se pasea por el peque&ntilde;o orificio sin llegarlo a introducir, tan s&oacute;lo me aplica una ligera presi&oacute;n que consigue incrementar mi placer, y viendo que mi respuesta es satisfactoria, un dedo impregnado de mis flujos se adentra por completo en el estrecho agujero. Al mismo tiempo me deleito con el poste que se adentra cada vez m&aacute;s en mi gaznate, si bien, llega el momento en el que quiero cabalgar sobre el puntal, por tanto, me desacoplo del sesenta y nueve, cojo un cond&oacute;n de la caja y lo desenrollo en su verga, me pongo de cuclillas y ensamblo la cabeza en la entrada de mi co&ntilde;o y me dejo caer a fin de que el poll&oacute;n se me incruste hasta el tu&eacute;tano, y cuando me llena por completo, asiento mis rodillas e inicio una cabalgada digna de las mejores amazonas. Empiezo despacio, procurando sentir cada cent&iacute;metro de carne, pero de forma progresiva, mis caderas van adquiriendo otros movimientos de contorneo como si quisiera enroscarme la polla. Mis meneos se van incrementando de tal modo que mi pelvis adquiere vida propia movi&eacute;ndose en todas direcciones, entre tanto, noto unos contundentes cachetes en mis nalgas a la par que mi culo intenta dibujar una espiral ante sus ojos.<\/p>\n<p>Cambio el &aacute;ngulo y me inclino hacia atr&aacute;s. Una mano me atrapa una teta, la otra atiende el sensible bot&oacute;n, y con ello me lleva a un tercer orgasmo en el que el placer ser reparte por todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, pero principalmente en mi sexo, y al remitir el orgasmo, me coloca de lado sin extraer su miembro, me levanta una pierna y sigue fornic&aacute;ndome con firmeza. Sus manos vuelven a apoderarse de mis tetas, pero ahora las aprieta con fuerza como si quisiera arranc&aacute;rmelas. El orgasmo me ha abandonado, sin embargo sigo disfrutando del ariete percutiendo en mi interior. Su mano desciende hasta el cl&iacute;toris y el placer vuelve a incrementarse sustancialmente, de pronto, ante el &iacute;mpetu de los embates, la polla escapa de mi orificio y me da una puntada en el ano, por lo que doy un respingo a causa del dolor, aun as&iacute; quiero sentir su verga en el culo porque s&eacute; que despu&eacute;s de un poco de dolor ser&aacute; el placer el que predominar&aacute;.<\/p>\n<p>Bajo la mano y me hago con el miembro para encar&aacute;rmelo, lo coloco a la entrada, pero Hugo me deja con la miel en los labios y regresa con un tubito de lubricante, lo que me demuestra que sus recursos son ilimitados. Vuelve a la posici&oacute;n, se impregna los dedos con el gel para despu&eacute;s aplicarse una cantidad considerable en el ano, pero me folla primero con los dedos, al mismo tiempo que yo me doy placer en el cl&iacute;toris y cuando considera aceptable la dilataci&oacute;n, dirige su polla a la entrada del orificio. Yo con la pierna en alto le ayudo a encararlo por si no encuentra el camino, aunque tengo claro que no necesita de mi ayuda, lo que quiero es, por el momento poner yo el tope para decidir en qu&eacute; momento puede explayarse.<\/p>\n<p>La polla se adentra muy poco a poco sin llegar a meter ni siquiera la mitad, despu&eacute;s regresa a su posici&oacute;n de origen de tal manera que ensanche el canal progresivamente. No me hace da&ntilde;o, s&oacute;lo siento alg&uacute;n pinchazo ocasional, pero el placer le gana raudo la partida a ese ligero dolor.<\/p>\n<p>Sigue con un ritmo pausado y el gozo anal comienza a intensificarse y a fusionarse con el placer clitoriano, entonces le pido que se acelere los empujes y el muchacho atiende mis ruegos e incrementa los embates, pero antes me coloca a cuatro patas sin sac&aacute;rmela y empieza a empujar con contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n, en tanto doy rienda suelta a mis instintos m&aacute;s salvajes gritando sin ning&uacute;n pudor cuando me corro ara&ntilde;ando las s&aacute;banas. Instantes despu&eacute;s el adonis jadea y resopla como un miura hasta que noto las palpitaciones de su polla mientras descarga la leche en el cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Ambos quedamos extenuados y sin articular palabra alguna hasta que nuestras respiraciones retornan a su estado natural. El ardor que me ha acompa&ntilde;ado todo el d&iacute;a se ha esfumado. Estoy colmada, no me cabe la menor duda. El ni&ntilde;ato que acaba de pegarme la follada de mi vida me pregunta si todo ha sido de mi agrado y yo le respondo que m&aacute;s que eso, aunque por el precio que he pagado no pod&iacute;a esperar menos.<\/p>\n<p>Transcurridos unos minutos el escort se levanta para vestirse y yo me quedo tumbada contemplando su figura y reconociendo que Dios ha sido muy generoso en las d&aacute;divas que le ha otorgado a aquel chaval y muy cicatero con las que les ha concedido a otros. Despu&eacute;s de recrear mi vista por aquel esp&eacute;cimen reci&eacute;n bajado del Olimpo, me levanto yo para hacer lo propio, y una vez vestida saco la cartera de mi bolso y le pago el precio estipulado. Nos damos un beso de despedida y me dice que estar&aacute; encantado de volver a verme.<\/p>\n<p>&iexcl;No te jode! &mdash;pienso. Por ese precio ya puedes querer repetir.<\/p>\n<p>Salgo sola de la habitaci&oacute;n, aunque estoy segura de que la gente del servicio del hotel ya lo conoce. Me voy sin decir nada, pero el caballero de recepci&oacute;n me saluda acompa&ntilde;ando las buenas noches con una sonrisa que no s&eacute; como interpretar.<\/p>\n<p>Subo al coche y respiro aliviada. Ya est&aacute; hecho. Todo ha salido a pedir de boca. Ha sido el mejor polvo de mi vida, en cambio, no me siento dichosa. Cojo el tel&eacute;fono y marco el n&uacute;mero de mi esposo. No s&eacute; lo que quiero decirle, lo &uacute;nico que s&eacute; es que necesito escuchar su voz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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