{"id":32817,"date":"2021-12-04T23:47:47","date_gmt":"2021-12-04T23:47:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-04T23:47:47","modified_gmt":"2021-12-04T23:47:47","slug":"matrimonio-convencional-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/matrimonio-convencional-parte-i\/","title":{"rendered":"Matrimonio convencional (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32817\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola.&nbsp;Antes de comenzar me gustar&iacute;a resaltar que todo lo que aqu&iacute; se relata est&aacute; basado en hechos reales, he cambiado nombres, fechas y lugares por motivos obvios de intimidad, Bueno, s&oacute;lo me he permitido alguna licencia, aderezos que no desvirt&uacute;an la realidad de lo que me sucedi&oacute;&hellip; nos sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Mi nombre es Andr&eacute;s, tengo 45 a&ntilde;os, mido 1,78 cm, de complexi&oacute;n normal, pese a mis visitas peri&oacute;dicas al gimnasio no desarrollo una musculatura y complexi&oacute;n fuertes, casado con una preciosa mujer de la que contin&uacute;o enamorado despu&eacute;s de 18 a&ntilde;os de casado. Nos conocimos mientras estudi&aacute;bamos en el instituto, desde entonces hemos permanecido juntos.<\/p>\n<p>Beatriz, Bea, es una atractiva mujer de 43 a&ntilde;os, 1,65 cm. Pelo rubio liso, media melena, grandes ojos color miel y unos pechos, digamos que medianos. Se cuida mucho, aparenta menos edad de la que tiene, es muy femenina y tradicional en sus costumbres, le gusta llevar faldas, no demasiado cortas, y camisas a juego de distintas formas y tama&ntilde;os, zapatos de tac&oacute;n medianos y medias de color carne con asiduidad (elegante sin llegar a ser sexy). Fue educada en un ambiente cat&oacute;lico, estricto, con unos valores de la familia y las relaciones sociales muy convencionales.<\/p>\n<p>No tenemos hijos, reci&eacute;n casados nos pusimos a ello de inmediato, como mandan las costumbres (al menos en su casa), pero tras un par de a&ntilde;os sin conseguirlo tuvimos que someternos a pruebas m&eacute;dicas. Fue una peque&ntilde;a humillaci&oacute;n ya en el entorno en el que se criaron los hombres de la familia nunca necesitaron pruebas que certificaran su fertilidad, todos fueron f&eacute;rtiles sementales. Esto me situaba, o as&iacute; lo cre&iacute;a yo, en un pelda&ntilde;o inferior de la escala evolutiva familiar. El resultado no fue concluyente, a pesar de que Bea era f&eacute;rtil, no estuvo tan claro en mi caso, la cantidad y calidad de espermatozoides eran bajas pero no incapaces de engendrar. Sin embargo, los a&ntilde;os fueron pasando y no hubo manera, muchas veces, demasiadas dir&iacute;a yo, follar se convirti&oacute; en una tarea mec&aacute;nica con el &uacute;nico objetivo de engendrar, Bea se tumbaba en la cama boca arriba y yo me colocaba encima en la t&iacute;pica postura del misionero, descargaba en unos minutos mientras mi mujer me acariciaba la cara con gesto cari&ntilde;oso para dar por concluido el coito.<\/p>\n<p>Nos quedaba la opci&oacute;n de la fecundaci&oacute;n in vitro, pero econ&oacute;micamente no pod&iacute;amos soportar los gastos, decidimos esperar hasta ahorrar el dinero necesario. El tiempo pas&oacute; pero nuestros ingresos no nos permitieron nunca m&aacute;s all&aacute; de unos ahorrillos para imprevistos.<\/p>\n<p>Con una familia tan tradicional, la humillaci&oacute;n nos llegaba a trav&eacute;s de las condescendientes palabras de su madre, el menosprecio de su padre, por supuesto hacia m&iacute;, y la honda felicidad mal disimulada de su hermana Ana Mar&iacute;a que, a sus 37 a&ntilde;os ten&iacute;a dos peque&ntilde;os diablillos. Jos&eacute; Antonio, su marido, deb&iacute;a tener buenos espermatozoides, mejores que los m&iacute;os con toda seguridad, al a&ntilde;o de casados ya tuvieron su primer v&aacute;stago.<\/p>\n<p>Jos&eacute; Antonio es buen tipo, aunque desde que supo de nuestros problemas para concebir se volvi&oacute; mucho m&aacute;s condescendiente conmigo, altivo, crecido por ejercer de buen macho semental. A Bea la trataba como con l&aacute;stima, Muchas veces me pareci&oacute; que pensaba que &eacute;l podr&iacute;a darle lo que ella quer&iacute;a de muy buen grado. No es que se hicieran miradas ni gestos especialmente lascivas, pero cuando se cruzaban hab&iacute;a reconocimiento de macho por un lado y vanidad por parte de mi cu&ntilde;ado. No s&eacute;, quiz&aacute; me estuviera volviendo un poco paranoico.<\/p>\n<p>Esa humillaci&oacute;n me provocaba una c&oacute;lera creciente cuando est&aacute;bamos reunidos en familia, Jos&eacute; Antonio y Bea bromeaban, re&iacute;an y a veces se hac&iacute;an los ofendidos, sobre todo mi mujer, d&aacute;ndole algunos manotazos en el hombro o en el pecho, entre broma va y broma viene &eacute;l aprovechaba para rodearle la cintura con su brazo o la cog&iacute;a de las manos para inmovilizarla en un gesto de aparente familiaridad, aunque a m&iacute; me parec&iacute;an juegos de tentativas de acercamiento nada inocentes. En alguna ocasi&oacute;n la tante&eacute; a ver qu&eacute; pensaba al respecto, pero no volv&iacute; a decirle nada desde aquel d&iacute;a, cuando volv&iacute;amos en coche tras una de aquellas visitas conjuntas<\/p>\n<p>-Bea, no me interpretes mal, pero &iquest;No crees que Jos&eacute; se toma algunas libertades contigo?<\/p>\n<p>-Ay, no digas tonter&iacute;as, es un buen hombre y tienen unos ni&ntilde;os preciosos, dijo sin siquiera mirarme, aparentando arreglarse el vestido turquesa, ajustado a su talle, de escote amplio y corto, unos cinco o seis dedos por encima de sus rodillas. Muy sexy.<\/p>\n<p>El alma se me cay&oacute; a los pies, hubiera notado mi lividez si no me hubiera ignorado como lo hizo. No dije nada, Bea tampoco dio m&aacute;s explicaciones, mir&oacute; fijamente al frente, fr&iacute;a, distante. No volvimos a cruzar palabra en todo el camino de vuelta.<\/p>\n<p>El tema del sexo es tab&uacute; en esa familia, cualquier referencia expl&iacute;cita es inmediatamente censurada y suavizada con palabras y conversaciones sin carga sexual, quedando en algo sin sustancia. Sin embargo, las referencias impl&iacute;citas, frases inacabadas o miradas cargadas de dobles intenciones eran como estiletes que acertaban de lleno en mi &ldquo;hombr&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>No me gano mal la vida, pero como suele pasar nada es perfecto, aunque desempe&ntilde;o un puesto de cierta relevancia en una multinacional todos somos hormigas obreras, prescindibles y f&aacute;cilmente sustituibles, soy Jefe de Departamento Contable en la filial de Madrid, El sueldo no es malo, pero mantener un estilo de vida socialmente aceptable en nuestro entorno supone un esfuerzo dif&iacute;cil de mantener. Mi mujer no encontr&oacute; trabajo tras terminar la universidad, encontrar un empleo que encajara en sus exigencias fue sencillamente imposible, en realidad no creo que exista.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a de julio, no recuerdo exactamente la fecha, escuchamos voces en la escalera, un piso por encima de nosotros, en el cuarto. La polic&iacute;a llamaba a voces tocando el timbre y golpeando la puerta.<\/p>\n<p>-&iexcl;Abran la puerta, somos la polic&iacute;a! Hemos recibido un aviso de esta direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tardaban en abrir, por lo que las voces fueron subiendo de tono. Desde dentro deb&iacute;an estar dici&eacute;ndoles algo porque los polic&iacute;as respond&iacute;an desde el rellano.<\/p>\n<p>Por favor, abran la puerta, tenemos que hacer unas comprobaciones y haceros algunas preguntas, no nos iremos hasta hacerlas.<\/p>\n<p>El piso al que llamaban era de un matrimonio al que conoc&iacute;amos desde siempre, ten&iacute;an un hijo que ya no viv&iacute;a con ellos. Don Cosme, 54 a&ntilde;os muy bien llevados, alto, de porte elegante y buen trato con los vecinos, no parec&iacute;a un amante obsesivo del deporte, pero su gen&eacute;tica jugaba a su favor y conservaba un cuerpo envidiable para su edad. Su mujer Elvira de 52, m&aacute;s bajita que mi esposa, pelo cardado cl&aacute;sico, excedida en el uso del maquillaje, caderas anchas y algo de barriga, de trato excelente, muy inteligente y cultivada, de las que te hacen sentir c&oacute;modo sea cual fuere la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Bea y yo parec&iacute;amos dos cotillas que esp&iacute;an a los vecinos escuchando tras la puerta, no era nada habitual en nosotros, pero la situaci&oacute;n tampoco lo era.<\/p>\n<p>-Bea, me siento obligado a hacer algo, voy a subir para ver si puedo ser de ayuda, son nuestros vecinos y no me gustar&iacute;a que pensaran que no nos preocupamos por ellos.<\/p>\n<p>-Tienes raz&oacute;n, ser&aacute; lo mejor, pero ten cuidado, no sabemos que puede haber pasado. Te vuelves al menor problema.<\/p>\n<p>Sub&iacute; los 18 escalones que me separaban del peque&ntilde;o tumulto y me present&eacute; a los polic&iacute;as, hombre y mujer, como amigo de la familia con &aacute;nimo de ayudar.<\/p>\n<p>Se miraron un momento escrutando las alternativas.<\/p>\n<p>-Puede que sirva, asinti&oacute; la mujer. Se giraron hacia la puerta de nuevo.<\/p>\n<p>-Oigan, ha venido Andr&eacute;s, su vecino y amigo que est&aacute; preocupado, abran la puerta y podremos aclararlo todo.<\/p>\n<p>-Don Cosme, soy Andr&eacute;s, he venido a ayudar, creo que ser&aacute; mejor que abra y deje pasar a los agentes.<\/p>\n<p>Tras un breve silencio, se oye el sonido de la cerradura, la puerta se abre. Don Cosme, con aspecto serio, indescifrable nos mira y se echa a un lado para que podamos pasar.<\/p>\n<p>El pasillo es corto, m&aacute;s bien es un recibidor, una puerta a la derecha da acceso hacia un sal&oacute;n con decorado cl&aacute;sico, elegante, pero sin estridencias barrocas. El mobiliario es de calidad, a pesar de los a&ntilde;os se mantiene en perfecto estado. Elvira estaba sentada en el sof&aacute;, sus ojos arrasados en l&aacute;grimas, las piernas cruzadas y el cuerpo algo inclinado hacia adelante, fumaba nerviosa con la mirada perdida en alg&uacute;n punto de la alfombra. Estaba vestida como si acabara de llegar de la calle. Su peinado alborotado y el r&iacute;mel corrido no afeaban la belleza de una mujer que no ha perdido atractivo con los a&ntilde;os. Don Cosme se situ&oacute; a su lado, de pie, orgulloso con ademanes educados pero rectos, se dirigi&oacute; a sus visitantes.<\/p>\n<p>-No entiendo qu&eacute; hacen aqu&iacute;, nadie de esta casa los ha llamado, mi mujer y yo estamos bien, pueden comprobarlo por ustedes mismos.<\/p>\n<p>La mujer polic&iacute;a se dirigi&oacute; a Elvira en tono suave, conciliador.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute; usted bien?, &iquest;necesita algo? Elvira no respondi&oacute;, entonces le hizo un gesto a su compa&ntilde;ero que r&aacute;pidamente interpret&oacute;<\/p>\n<p>-Don Cosme, &iquest;podemos apartarnos en alguna habitaci&oacute;n, necesito hacerle unas preguntas?<\/p>\n<p>-Vengan conmigo, asinti&oacute; altivo, regio, gir&oacute; hacia una puerta a la derecha del fondo de la sala. Se encamin&oacute; a una habitaci&oacute;n contigua donde se situaban pegadas a las paredes percheros y estanter&iacute;as para ordenar la ropa, era una habitaci&oacute;n de servicio para plancha de unos 15 metros cuadrados con una ventana por la que entraba la luz de la calle y una l&aacute;mpara de techo de dudosa elegancia que daba una luz pobre, llamativo contraste en calidad para lo que se estila en el resto de la casa. Claramente all&iacute; s&oacute;lo entraba el servicio que tuvieran contratado para ordenar y planchar la ropa.<\/p>\n<p>All&iacute; me qued&eacute;, en el sal&oacute;n, sin saber qu&eacute; hacer, de poco me parec&iacute;a haber servido mi predisposici&oacute;n a ayudar, me sent&iacute;a fuera de escena. Qu&eacute; equivocado estaba, ahora que lo pienso, esa noche marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en mi forma de ver el mundo.<\/p>\n<p>Tras unos cinco minutos, sale el hombre polic&iacute;a y me pide que lo acompa&ntilde;e a la habitaci&oacute;n, me deja s&oacute;lo con &eacute;l. All&iacute; estaba yo delante de ese hombre de porte majestuoso con mi pijama de todos los d&iacute;as y el bat&iacute;n, normalito, que cog&iacute; para salir de casa.<\/p>\n<p>-Mira Andr&eacute;s, todo esto es un malentendido, me incomoda por muchas razones, pero una de ellas es por la que he pedido que vengas, apartado-. Se le notaba ciertamente inquieto, su mirada me escrutaba queriendo leer en mi mente. No parec&iacute;a seguro de querer decirme lo que ten&iacute;a en mente.<\/p>\n<p>Justo cuando abr&iacute;a la boca para comenzar a explicarme algo, supongo que lo sucedido, aparece el polic&iacute;a y le dice a Don Cosme que debe ponerle las esposas, se lo tienen que llevar a comisar&iacute;a y el protocolo lo exige. La cara de Don Cosme se turb&oacute;, mud&oacute; a enfado, inquietud y preocupaci&oacute;n, pero no dijo nada, era un hombre inteligente y sab&iacute;a que de poco iba a servirle, es m&aacute;s, una reacci&oacute;n airada podr&iacute;a interpretarse como muestra de culpabilidad. Mientras el agente le pon&iacute;a las esposas en las mu&ntilde;ecas por la espalda. Su cuerpo se irgui&oacute;.<\/p>\n<p>-Agente, &iquest;Le importar&iacute;a dejarnos cinco minutos? Como ve no puedo ir a ning&uacute;n sitio y Andr&eacute;s y yo tenemos que hablar.<\/p>\n<p>Una vez solos me mira fijamente, escrut&aacute;ndome durante unos segundos que me parecieron eternos, estaba midiendo los tiempos, eleg&iacute;a las palabras en su mente, pod&iacute;a leerlo en sus ojos, aquello que me ten&iacute;a que contar cuando entr&eacute; a la habitaci&oacute;n pas&oacute; a un segundo plano. De pronto, sus facciones se tensaron, su barbilla angulosa, cuadrada y sus ojos penetrantes se prepararon para hablarme con autoridad.<\/p>\n<p>-No tengo mucho tiempo, tienes que hacer algo por m&iacute;. No hagas preguntas, ya te lo explicar&eacute; y responder&eacute; lo que quieras cuando pase este entuerto. Pero antes, quiero tu palabra de que nada de lo que te pida saldr&aacute; de aqu&iacute;-. Asiento, convencido y animado por poder ayudar.<\/p>\n<p>-No me vale un simple gesto, quiero que me respondas.<\/p>\n<p>-Har&eacute; lo que me pida, respond&iacute; casi de inmediato, &iquest;Qu&eacute; otra cosa pod&iacute;a hacer?, Me hab&iacute;a prestado voluntario a ayudar, adem&aacute;s, su forma de ped&iacute;rmelo me intrig&oacute;.<\/p>\n<p>Anduvo hasta el fondo de la habitaci&oacute;n y se situ&oacute; a un par de metros de la pared de espaldas a la puerta, donde se situaban unos percheros de los que colgaban camisas ordenadas por colores. Fui tras &eacute;l y me volv&iacute; a situar delante.<\/p>\n<p>-Des&aacute;tame la bata. Dijo en tono seco, su expresi&oacute;n no dejaba dudas, me dej&oacute; descolocado, no entend&iacute;a nada. Obedec&iacute;. El bat&iacute;n se abri&oacute; casi totalmente a los costados de Don Cosme forzado por la posici&oacute;n de sus brazos a la espalda y la rectitud de su pose, un pijama cl&aacute;sico de camisa y pantal&oacute;n de tela muy fina, de rayas gruesas y colores indistinguibles al cien por cien con esa luz. Lo que resalt&oacute; fue el tremendo bulto que apareci&oacute; en la zona de su entrepierna. Me parec&iacute;a imposible que hubiera podido mantener escondida esa descomunal erecci&oacute;n con s&oacute;lo otra prenda encima. Durante unos segundos me qued&eacute; absorto, embobado mirando semejante erecci&oacute;n. Levant&eacute; la cabeza y lo mir&eacute; a los ojos, no entend&iacute;a nada. Una peque&ntilde;a sonrisa que no supe identificar (lascivia, poder, ego&hellip;no s&eacute;) ilumin&oacute; su rostro.<\/p>\n<p>B&aacute;jame el pantal&oacute;n, libera mi polla, vamos, date prisa, no tenemos demasiado tiempo. Su tono era autoritario.<\/p>\n<p>P&hellip; Pero. Mis palabras se atascaban, N&hellip; No puedo hacer eso&hellip; puede venir alguien. Me sorprend&iacute; a m&iacute; mismo dando una respuesta que, de alguna manera, dejaba entrever que el problema s&oacute;lo resid&iacute;a en que podr&iacute;an sorprendernos. Me confundi&oacute; mi propia respuesta, no pod&iacute;a pensar con claridad.<\/p>\n<p>No tardaremos mucho, estaba casi a punto antes de que me interrumpieran. Su mirada y expresi&oacute;n se endurecieron. Me has dado tu palabra, ya te explicar&eacute; con m&aacute;s detalle, pero ahora no preguntes. Su forma de hablar anul&oacute; mi voluntad, me acerqu&eacute;. -Vamos, &iquest;qu&eacute; esperas?<\/p>\n<p>-Hazlo, orden&oacute; con voz firme y autoritaria. Mi voluntad cede, las manos me tiemblan, fr&iacute;as, la boca se me seca. Bajo su pantal&oacute;n y calzoncillos a mitad de muslo, su polla sale como un resorte apenas tapada con los bajos de su camisa, al menos 20 cent&iacute;metros de gruesa polla venosa semi descapullada, la piel del prepucio no pod&iacute;a contener la enormidad de semejante trozo de carne tallada en m&aacute;rmol, el glande asomaba sonrosado, redondo, perfecto. -&iexcl;Joder! exclam&eacute;, era bastante m&aacute;s grande, gruesa y dura que mi polla. No es que tuviera experiencia alguna en otras pollas, pero esta me pareci&oacute; imponente &iquest;deseable? una corriente el&eacute;ctrica me recorri&oacute; los huevos hinch&aacute;ndome la polla. Enrojec&iacute;. &iquest;En serio me estaba excitando? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser posible? nunca he tenido inclinaciones homosexuales. Me sent&iacute; algo mareado.<\/p>\n<p>-Mira c&oacute;mo tengo la polla, cuando se me pone as&iacute;, no puedo bajarla a menos que me masturbe, empieza a dolerme &iquest;No querr&aacute;s que salga as&iacute; a la calle? pensaba hacerlo yo mismo, pero como ves no puedo, t&oacute;cala, no muerde, por la cara que has puesto cuando la has visto te ha gustado.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; acorralado, me hab&iacute;a prestado a ayudar y ahora no pod&iacute;a negarme, su forma de mirar no dejaba lugar a dudas, deb&iacute;a hacerlo (o era lo que yo pensaba para justificar lo que estaba a punto de hacer &iquest;?). Me qued&eacute; embobado mirando semejante potencia y virilidad, un t&oacute;tem impropio para alguien con tanta edad.<\/p>\n<p>Uno frente a otro, Don Cosme en una posici&oacute;n de Superioridad, no s&oacute;lo por su altura, sino porque yo me sent&iacute; empeque&ntilde;ecido, mi cabeza agachada hipnotizado mirando su virilidad.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hazlo de una puta vez!, por tu cara veo que te gusta mi polla, viciosillo, si lo haces bien te dejar&eacute; que la vuelvas a tocar. Levant&eacute; la cabeza y lo mir&eacute; a la cara, mi mano se aferr&oacute; a ese tronco caliente, duro, palpitante, orgulloso, casi no pod&iacute;a abarcarlo, comenc&eacute; lentamente el sube y baja sin dejar de mirar absorto su expresi&oacute;n de lascivia perversa.<\/p>\n<p>Vaya, tienes las manos finas, un poco fr&iacute;as, pero no sufras, se te calentar&aacute;n r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Mmmm, sigue, joder, tienes buena mano para las pajas, suave y delicada &iquest;Seguro que no lo has hecho antes? debes hacer muchas para tanta maestr&iacute;a &iquest;eres una putita? Me sonroj&eacute; avergonzado y ofendido a la vez.<\/p>\n<p>Yo&hellip; &nbsp;N&hellip; Nun&hellip; ca, respond&iacute; balbuceando.<\/p>\n<p>Ohhh, qu&eacute; gusto me est&aacute;s dando cabronazo, tienes manos de mujercita.<\/p>\n<p>Su cadera se mov&iacute;a r&iacute;tmicamente a la cadencia de mi mano, por momentos era &eacute;l el que follaba mi mano, decid&iacute; adoptar una posici&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda para seguir con la paja, as&iacute; que me acuclill&eacute;, su polla quedaba a la altura de mi cara, me invadi&oacute; un olor masculino a polla pero no era desagradable ni sucio, mi polla a estas alturas estaba dura, me dol&iacute;a, pero no quer&iacute;a que me viera as&iacute;. Para guardar mejor el equilibrio y facilitar la maniobra puse mi mano izquierda en su cadera. Aquella posici&oacute;n acuclillada en una posici&oacute;n &ldquo;inferior&rdquo;, su polla cerca de mi cara, mis manos apoyadas en su cadera me hicieron sentir cosas que no pod&iacute;a explicar, estaba excitado y avergonzado a la vez. La polla de Don Cosme comenzaba a destilar l&iacute;quido preseminal, lo que facilitaba la aparici&oacute;n y desaparici&oacute;n del capullo cada vez m&aacute;s p&uacute;rpura, el sonido de la paja se volvi&oacute; m&aacute;s evidente con el chapoteo de la piel, el l&iacute;quido viscoso y mi mano. Me estaba gustando, disminu&iacute; el ritmo hasta hacerlo casi a c&aacute;mara lenta, una extra&ntilde;a excitaci&oacute;n me estaba invadiendo, mientras lo hac&iacute;a dej&eacute; de mirar su falo y levant&eacute; la mirada para ver su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a los ojos cerrados, la cara de placer era innegable, cuando reduje la velocidad abri&oacute; los ojos, agach&oacute; la cabeza. Su sonrisa se volvi&oacute; perversa. &ndash; Mmmm Veo que lo est&aacute;s disfrutando, viciosillo, eres un pervertido, me gusta, Ahhhh, qu&eacute; bien, sigue, esto no es m&aacute;s que el comienzo, no te preocupes, te dar&eacute; m&aacute;s raci&oacute;n de polla, a partir de ahora vas a ser mi putita maricona. Pero ahora no te entretengas en juegos, tienes que sacarme toda la leche, no querr&aacute;s que nos encuentren as&iacute;, &iquest;no? Jeje.<\/p>\n<p>-No me hable usted as&iacute;, por favor, dije, sorprendi&eacute;ndome mi tono sumiso. Y Claro, no, no quiero que nos pillen as&iacute;, claro que no. Aument&eacute; el ritmo de la masturbaci&oacute;n, no era momento de recrearse.<\/p>\n<p>-As&iacute;, Asiii, sigue que estoy a punto, joder, qu&eacute; gustazo. Dime, &iquest;Te gusta mi polla?, su cara era lascivia pura. &iexcl;Contesta!<\/p>\n<p>S&hellip; Siii, es muy&hellip; muy&hellip; no supe terminar la frase, los adjetivos se me agolpaban, estaba casi babeando.<\/p>\n<p>Oh, si, ya noto c&oacute;mo me sube la leche, voy a correrme, prep&aacute;rate putita.<\/p>\n<p>De pronto, esas palabras me despertaron, iba a echar su lefa, joder, ten&iacute;a su polla a pocos cent&iacute;metros de mi cara, podr&iacute;a ser que no escupiera semen con mucha fuerza, pero no me quer&iacute;a arriesgar a que me pusiera perdido, ser&iacute;a demasiado fuerte. Me puse en pie, su polla alcanz&oacute; un grosor y dureza mayor, la corrida era inminente, mir&eacute; a los lados y no encontr&eacute; nada a mano para echar la leche, sin pensarlo dos veces tir&eacute; del el&aacute;stico de mis pantalones de pijama y slips ahuecando hacia adelante y apunt&eacute; su polla a la zona entre el ombligo y el comienzo de mis vellos p&uacute;bicos.<\/p>\n<p>&iexcl;Joder!, si, mi putita se va a llevar mi lefa a su casa, joder, ohhh eres muy pervertido Andresito, ahhh. Un gemido gutural profundo, como un toro anunciaba lo que estaba por venir. Me estaba gustando la sensaci&oacute;n de darle placer, una buena corrida significar&iacute;a que habr&iacute;a hecho un buen trabajo.<\/p>\n<p>Uno, dos, tres cuatro, cinco, hasta seis lefazos copiosos con una potencia bestial salieron de esa tremenda polla, tuve que apuntar m&aacute;s abajo, donde se encontraba mi pollita (en comparaci&oacute;n con la suya) dura para evitar salpicar el resto de la ropa, joder, parec&iacute;a una fuente inagotable, notaba su semen caliente inundarme la entrepierna, llen&aacute;ndome por completo y goteando por mis piernas. Ostias, no imaginaba que alguien pudiera correrse tanto y con tanta fuerza, m&aacute;s bien pensaba que todos los t&iacute;os nos corr&iacute;amos como lo hac&iacute;a yo, sin fuerza, con escasa cantidad, ay, qu&eacute; ignorante. El calor y la humedad de su semen invad&iacute;a mi zona genital y mi polla desde la base hasta la punta, estaba totalmente cubierto por &eacute;l.<\/p>\n<p>Segu&iacute; exprimiendo hasta que ya no cay&oacute; m&aacute;s, con mi mano tambi&eacute;n impregnada recog&iacute; la &uacute;ltima gota, exprim&iacute; su polla, que empezaba a perder rigidez hasta que vi que no sal&iacute;a nada, mientras Don Cosme daba los &uacute;ltimos estertores de placer cabeza arriba con la boca abierta y los ojos cerrados. Limpi&eacute; los restos que quedaron entre mi pulgar y mi &iacute;ndice de mi mano derecha en mi vientre, fue algo casi instintivo, en aquel momento no me pareci&oacute; tan&hellip; cochino. Le volv&iacute; a subir los pantalones acerc&aacute;ndome a su, algo m&aacute;s desinflada, polla. Aspir&eacute; su aroma, instintivamente le di un peque&ntilde;o beso en el glande, por un momento pens&eacute; en lamerla, me contuve.<\/p>\n<p>Jajaja, de nada hombre, otro d&iacute;a te dejo que juegues con ella un rato m&aacute;s. Ufff, vecino, hac&iacute;a mucho tiempo que no me sacaban la leche con tanta maestr&iacute;a.<\/p>\n<p>Llama al agente, pero antes t&aacute;pate con el bat&iacute;n, no queremos que vean que te llevas algo m&iacute;o, ni que nadie sepa que eres mi putita, &iquest;no? Dijo gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo jajaja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Hola.&nbsp;Antes de comenzar me gustar&iacute;a resaltar que todo lo que aqu&iacute; se relata est&aacute; basado en hechos reales, he cambiado nombres, fechas y lugares por motivos obvios de intimidad, Bueno, s&oacute;lo me he permitido alguna licencia, aderezos que no desvirt&uacute;an la realidad de lo que me sucedi&oacute;&hellip; nos sucedi&oacute;. Mi nombre es Andr&eacute;s, tengo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20135,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32817","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bisexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20135"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32817"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32817\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}