{"id":32825,"date":"2021-12-06T23:00:00","date_gmt":"2021-12-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-06T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-06T23:00:00","slug":"un-secreto-entre-los-dos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-secreto-entre-los-dos\/","title":{"rendered":"Un secreto entre los dos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32825\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En la parada de autob&uacute;s coincid&iacute; con una mujer que vest&iacute;a un pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal y una sudadera y calzaba zapatillas deportivas. El sol templaba el fr&iacute;o de la ma&ntilde;ana y la gente iba de ac&aacute; para all&aacute; entretenida en sus quehaceres diarios. La mujer miraba su m&oacute;vil y el panel donde se indicaba el tiempo de espera alternativamente. Hab&iacute;a que formar cola para entrar al autob&uacute;s y ese fue el momento en que me obnubil&eacute;. La mujer me preced&iacute;a en la cola y no pude evitar bajar la vista y ver su culo. La tela del ch&aacute;ndal pegada a su cuerpo dejaba pensar que lo que ten&iacute;a delante de m&iacute; no era normal; quiero decir, s&iacute;, era normal, un culo, s&oacute;lo que este era hermoso, bien formado; no de esos esculpidos en gimnasios, no: era un culo carnoso muy femenino. Enseguida me lo imagin&eacute; sin ropa que lo cubriera, y me empalm&eacute;. Precisamente no me hab&iacute;a puesto calz&oacute;n, por lo que mi polla tiesa se desvi&oacute; hacia mi muslo y all&iacute; se par&oacute;.<\/p>\n<p>Segu&iacute; andando detr&aacute;s de la mujer hasta que sub&iacute; a la plataforma del autob&uacute;s. No se me bajaba la hinchaz&oacute;n, as&iacute; que me estir&eacute; el jersey todo lo que pude con el fin de disimular mi estado. Lo que no prev&iacute; fue que la mujer se quedara junto a m&iacute; en la zona central del veh&iacute;culo, donde &iacute;bamos todos de pie, y se pegara a m&iacute;; mucho menos prev&iacute; que rozara su cuerpo con el m&iacute;o varias veces durante el trayecto, aprovechando curvas y frenazos para restregar sus tetas orondas de pezones duros en mis brazos, sus muslos en mis muslos. &quot;Se&ntilde;ora&quot;, dije en voz baja para no llamar la atenci&oacute;n de los pasajeros; &quot;Se&ntilde;orita&quot;, dijo; &quot;&iquest;Me est&aacute; usted provocando?&quot;, en voz baja; &quot;&iexcl;C&oacute;mo!&quot;; &quot;Me est&aacute; usted rozando todo el tiempo y&#8230;&quot;, elev&eacute; la voz ya que ella no me secundaba; &quot;Tut&eacute;ame&quot;; &quot;Me est&aacute;s rozando&#8230;&quot;; &quot;Mira, si no pillas las indirectas, tengo que ir directo al grano&quot;; &quot;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?&quot;; &quot;&iquest;No me reconoces?&quot;; &quot;N-no&quot;; &quot;Esta ma&ntilde;ana, en la cafeter&iacute;a donde trabajas, me preguntaste: qu&eacute; le pongo, y te respond&iacute;: muy alterada, te re&iacute;ste y te ped&iacute; un t&eacute;&quot;; &quot;&iexcl;Ah, ya!, &iexcl;me acuerdo!&quot;.<\/p>\n<p>En la cama no estaba mal. Me dijo que se llamaba Mariluz y que era funcionaria. Me dijo tambi&eacute;n que desde un tiempo hasta ahora hab&iacute;a tomado por costumbre follarse a todo hombre que le gustase, sin pararse en cobardes prudencias. No obstante, me confes&oacute;, habl&aacute;ndome muy bajito y muy de cerca, como si fuese un secreto entre los dos, que confiaba en que, durante este itinerario sexual en el que la promiscuidad iba a ser su centro de gravedad, finalmente deb&iacute;a encontrar al que ser&iacute;a el hombre del que nunca se separar&iacute;a hasta el d&iacute;a de su muerte. &quot;Ah, ah, ah, Teo, me gusta, me gusta, ah, ah, ah&quot;, gem&iacute;a Mariluz extendida sobre el colch&oacute;n con las piernas abiertas mientras yo la penetraba. &quot;Ah, ah, sigue, sigue, ah, ah&quot;, gritaba Mariluz. &quot;Oh, Mariluz, oohh&quot;, rug&iacute; al correrme. La siguiente vez que vi a Mariluz fue en el juzgado, el d&iacute;a que nos casamos.<\/p>\n<p>Estuvimos separados bastante tiempo; a saber, despu&eacute;s de nuestro encuentro sexual tras lo ocurrido en el transporte p&uacute;blico, no volvimos a quedar, aunque nos hab&iacute;amos dado nuestros tel&eacute;fonos antes de despedirnos, instantes despu&eacute;s del polvo. O&iacute; hablar de ella a algunos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, camareros como yo que tambi&eacute;n, como yo, se la hab&iacute;an follado. Me dio l&aacute;stima Mariluz: una mujer como ella no se merec&iacute;a estar de mano en mano como la falsa moneda. Un d&iacute;a, en mi trabajo, escuch&eacute; que hablaban cuatro clientes enchaquetados y, por esa costumbre que tenemos los de mi oficio, pegu&eacute; el o&iacute;do. Lo que escuch&eacute; me dej&oacute; helado:<\/p>\n<p>&quot;Pues s&iacute;, amigos, la peque&ntilde;a&quot;, Mariluz era baja de estatura, &quot;la peque&ntilde;a Mariluz se ha ofrecido a ser nuestro divertimento de este fin de semana, no me podr&eacute;is negar que no he sido convincente, Mariluz se dejar&aacute; follar por todos nosotros a la vez o uno por uno, o ambas cosas, durante el tiempo que dure la convenci&oacute;n a la que asistiremos, ni que decir tiene que tendremos que disimular, la meteremos en el hotel sin que nadie se entere&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Mariluz con esos tipos, &iexcl;ni hablar!<\/p>\n<p>Intervine:<\/p>\n<p>&quot;Oigan, &iquest;hablan de Mariluz, la peque&ntilde;a Mariluz, mi esposa?&quot;; &quot;Una que est&aacute; muy buena, funcionaria y muy puta, con un culo de sobresaliente y&#8230;&quot;, dijo uno; &quot;Efectivamente, mi esposa&quot;; &quot;Tiene usted suerte, &iexcl;c&oacute;mo folla esa chica, es insaciable!&quot;; &quot;Tiene una hermana gemela&quot;; &quot;&iexcl;C&oacute;mo!&quot;, dijeron todos; &quot;S&iacute;, y se hace pasar por ella, incluso dice llamarse Mariluz, cuando su nombre es Cipriana&quot;; &quot;&iexcl;Cipriana!, bueno Cipriana o Mariluz, da igual, lo principal es follar&quot;; &quot;Cipriana muri&oacute; esta ma&ntilde;ana de sobredosis de fentanilo&quot;. Fue decir esto y los cuatros enchaquetados ponerse nerviosos como gorriones. &quot;En fin, caballero, nos ha jodido usted el fin de semana&quot;, dijo uno; &quot;&iquest;Cu&aacute;ndo te dijo Mariluz, o Cipriana que se ven&iacute;a con nosotros&quot;, dijo otro mientras todos ya se dirig&iacute;an hacia la salida del bar; &quot;Anoche, cuando la follaba&quot;, contest&oacute; el primero; &quot;Pobre&quot;, dijo otro; &quot;Puta&quot;, dijo otro distinto; &quot;Fentanilo, &iquest;qu&eacute; mierda es esa?&quot;, dijo aquel otro. Teo llam&oacute; a Mariluz.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Mariluz?&quot;; &quot;S&iacute;, &iquest;qui&eacute;n es?&quot;; &quot;Teo&quot;; &quot;Hola, Teo&quot;; &quot;Mariluz, &iquest;te quieres casar conmigo?&quot;; &quot;Si salgo viva de este fin de semana es posible, me voy con cuatro hombres&quot;; &quot;Ya no&quot;; &quot;&iquest;Ah, no, qui&eacute;n lo dice?&quot;; &quot;Yo, tu futuro marido&quot;; &quot;Oh, Teo, Teo, lo supe en cuanto te vi&quot;; &quot;Qu&eacute;&quot;; &quot;Qu&eacute; eras el hombre de mi vida y que nada, nada nos separar&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p>Nos casamos un d&iacute;a luminoso de diciembre.<\/p>\n<p>&quot;Ah, Teo, ah, Teo&quot;. Devoro las tetas de Mariluz a la misma vez que mi polla entra y sale de su co&ntilde;o. &quot;Ah, Teo, ah, Teo&quot;. Chupo su cuello y sus hombros. &quot;Ah, Teo&quot;. Muerdo sus labios y pongo la punta de mi lengua en su paladar. &quot;Ah, ah, Teo, ah, ah&quot;. Elevo mi torso y doy m&aacute;s impulso. &quot;Ah, Teo, aahh, aahh&quot;. Derramo el semen en Mariluz, y ella me besa, me besa, me besa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 En la parada de autob&uacute;s coincid&iacute; con una mujer que vest&iacute;a un pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal y una sudadera y calzaba zapatillas deportivas. El sol templaba el fr&iacute;o de la ma&ntilde;ana y la gente iba de ac&aacute; para all&aacute; entretenida en sus quehaceres diarios. 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