{"id":32847,"date":"2021-12-08T23:00:00","date_gmt":"2021-12-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-08T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-08T23:00:00","slug":"otra-cosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/otra-cosa\/","title":{"rendered":"Otra cosa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32847\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&quot;Ch&uacute;pamela, Cristina, ch&uacute;pamela&quot;, rogu&eacute; a mi esposa. Esta se arrodill&oacute; frente a mi, frente al sof&aacute;, y se meti&oacute; mi polla en la boca. Mi esposa la chupaba bien: sin prisas y sin gestos de cara a la galer&iacute;a, quiero decir, sin imitar a esas chupadoras de pacotilla que salen en los videos porno, que adoptan posturas bastante poco probables para hacer una buena mamada, mi esposa simplemente pasaba sus labios semiabiertos sobre el glande, el prepucio y el tronco, hacia delante y hacia atr&aacute;s, en un vaiv&eacute;n sostenido, es decir, con un ritmo continuado. Yo, para excitarme m&aacute;s, miraba c&oacute;mo mi polla entraba y sal&iacute;a de ella, cada vez m&aacute;s hinchada. Mi esposa gem&iacute;a: eran gemidos guturales, sordos, que significaban que tambi&eacute;n a ella le estaba gustando. &quot;Oh, sigue, sigue, ya viene, ya viene&quot;, le dije para avisarla de la corrida. Entonces ella apresur&oacute; sus empujes, pues quer&iacute;a que yo me corriera bien, en condiciones, que no me quedara ni una gota de semen sin expulsar. &quot;Ooohhh&quot;, y me corr&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Bernardo, vamos, se hace tarde!&quot;, exclam&oacute; mi esposa; &quot;Voy, Cristina, voy&quot;, respond&iacute;. &Iacute;bamos a recoger a nuestros nietos, un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a, a la casa de mi hija, reci&eacute;n separada de su marido. Cristina abri&oacute; impaciente la puerta de nuestro dormitorio y me vio delante del espejo del armario. &quot;Venga, Bernardo, no seas coqueto, que s&oacute;lo vamos a recoger a los nietos para llevarlos a ver las luces de Navidad&quot;; &quot;Pero, pero, eso es en el Centro, tengo que ir bien arreglado&quot;; &quot;Est&aacute;s bien as&iacute; como est&aacute;s, venga&quot;. Sal&iacute; del dormitorio. Despu&eacute;s salimos Cristina y yo a la calle. Cristina se hab&iacute;a vestido para la ocasi&oacute;n de cintura hacia abajo con una falda azul plisada, que le cubr&iacute;a las medias negras, hasta las pantorrillas; m&aacute;s abajo, unas manoletinas. De cintura para arriba, Cristina iba tapada hasta el cuello con un anorak rojo. Yo iba como siempre: zapatos castellanos, pantalones vaqueros rectos, camisa, jersey y cazadora.<\/p>\n<p>Llegamos al portal del piso donde viv&iacute;a mi hija y tocamos al porterillo. &quot;Pap&aacute;, mam&aacute;, ya bajan&quot;. Esperamos unos minutos. Iba haci&eacute;ndose de noche. Pronto las leds se iluminar&iacute;an en casi todas las calles de la ciudad haciendo las delicias de los peques. &quot;&iexcl;Abuelo, abuela!&quot;, gritaron nieta y nieto nada m&aacute;s vernos tras salir del portal. Mientras, arriba:<\/p>\n<p>&quot;Lola, &iquest;se han ido ya?&quot;; &quot;Ay, s&iacute;, Diego, qu&eacute; impaciente eres&#8230;&quot;; &quot;Lola, quiero beber de tus tetas&quot;; &quot;&iexcl;Ja!, va a ser que no&quot;; &quot;Vamos, Lola, por fa-vor&quot;; &quot;Qu&eacute; tonto eres, Diego, &iexcl;pues claro!, pero&#8230; b&eacute;beme a m&iacute; entera&quot;. Dicho esto &uacute;ltimo, Lola se quit&oacute; el pijama, y Diego la tom&oacute; en brazos para llevarla a la cama y follarla con todas sus ganas. Lola era como Cristina, una versi&oacute;n de esta pero sin la flacidez en las carnes que conoc&iacute;a Diego.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Diego, ah, ah, Diego!&quot;; &quot;No grites, Cristina, o despertar&aacute;s a tu marido&quot;; &quot;Le he dado Valium&quot;; &quot;Ja, ja, ja&quot;; &quot;R&iacute;e menos y folla&#8230;, ah, Diego&quot;. Se conocieron porque vino un d&iacute;a a su casa a ponerle la vacuna de la gripe por prescripci&oacute;n de su m&eacute;dico de familia, y Bernardo estaba ausente. Cristina lo hizo pasar al saloncito. Le gustaba mucho aquel enfermero de pelo largo y enredado y extremidades musculadas, Diego pas&oacute; al saloncito. Le gustaba mucho aquella mujer madura con hechuras de matrona romana. Cristina desnud&oacute; su brazo derecho: se subi&oacute; la manga de la bata de andar por casa. Diego enseguida se dio cuenta de que no llevaba nada debajo y se le fue la vista hacia los dos bultos del torso de Cristina. Cristina se percat&oacute; y se abri&oacute; la bata para mostrar a Diego sus tetas gr&aacute;vidas. Este meti&oacute; su cabeza ah&iacute; y comi&oacute; la carne blanda de Cristina. Esta le desabroch&oacute; el pantal&oacute;n del uniforme y acarici&oacute; la polla de Diego. Este tumb&oacute; bocarriba a Cristina en el sof&aacute;. Esta se meti&oacute; la polla de Diego en el co&ntilde;o. Este jade&oacute;, jade&oacute;, jade&oacute; sobre el cuerpo de Cristina. Esta gimi&oacute;, gimi&oacute;, grit&oacute; montada por Diego. Este se corri&oacute; y mir&oacute; la cara gozosa de Cristina. Esta tuvo un orgasmo y fue lo suficientemente satisfactorio para que quisiese repetir m&aacute;s y, de hecho, durante un breve tiempo, lo siguiese haciendo con Diego; para que desease follar por siempre con Diego y que nada ni nadie, como prontamente ocurri&oacute;, se interpusiese entre ellos.<\/p>\n<p>&quot;Oh, s&iacute;, visit&eacute; a tu madre, en calle Convalecientes&quot;; &quot;Me dijo que la pusiste la de la Covid&quot;; &quot;En realidad, no, en realidad me la tir&eacute;&quot;; &quot;Oye, que es mi madre&quot;; &quot;Es mentira, ja, ja, la vacun&eacute;, de la gripe&quot;; &quot;&iquest;Me vacunar&aacute;s a m&iacute;? &quot;. El flechazo era evidente. &quot;A ti te voy a vacunar pero sin jeringuilla&quot;; &quot;Qu&eacute; gracioso eres&quot;. Esta conversaci&oacute;n se produjo a la salida del colegio. Diego hab&iacute;a ido a dar una charla a los ni&ntilde;os sobre los riesgos Covid. Lola hab&iacute;a asistido. Le pregunt&oacute; si la vacuna se pon&iacute;a en los domicilios; &eacute;l contest&oacute; que no. Le dijo que a su madre se la pusieron. &quot;&iquest;D&oacute;nde vive tu madre?&quot;; &quot;En calle Convalecientes, se llama Cristina&quot;; &quot;La vacun&eacute; yo, s&oacute;lo de la gripe&quot;; &quot;Ah, me dijo otra cosa&quot;; &quot;&iquest;Qu&eacute; te dijo?&quot;; &quot;Otra&#8230; cosa; &quot;Pues se liar&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p>Lola se acost&oacute; con Diego. Fue en casa de este, a la hora del desayuno, Diego le hab&iacute;a dado su direcci&oacute;n y Lola se present&oacute; sin previo aviso. Toc&oacute; su timbre y Diego la recibi&oacute; adormilado. Lola avanz&oacute; su figura hasta tocarlo y bes&oacute; largamente los labios de Diego. Este, a ciegas, dio un empuj&oacute;n a la puerta y oy&oacute; que se cerr&oacute;. Lo siguiente que sinti&oacute; fue la humedad en la punta de su polla y el gusto que le dio al sentirla. Tom&oacute; la cabeza de Lola entre las dos manos para ayudarse y para ayudarla en su cometido. Pocos minutos despu&eacute;s, su semen se escurr&iacute;a por la garganta de Lola. Luego, se acostaron.<\/p>\n<p>&quot;Bernardo, cu&aacute;ndo me vas a follar&quot;; &quot;Ya sabes, Cristina, que no se me levanta ya tanto como cuando &eacute;ramos m&aacute;s j&oacute;venes&quot;. Esto lo hablaban en la oscuridad del dormitorio de matrimonio. &quot;Bernardo, yo hago que se te levante, lo sabes, pero es que te has vuelto muy vago&quot;. Y por la noche Cristina so&ntilde;&oacute; que era Jane; so&ntilde;&oacute; que Tarz&aacute;n la sodomizaba en aquella choza que hab&iacute;an construido en un &aacute;rbol; la faldita m&iacute;nima levantada y la gran polla de Tarz&aacute;n, sin taparrabos, entrando en su culo una y otra vez mientras ella miraba extasiada a los animales de la selva moverse; ella gritando o aullando como estos hasta el momento en que la &uacute;ltima gota del semen de Tarz&aacute;n se derramaba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&quot;Ch&uacute;pamela, Cristina, ch&uacute;pamela&quot;, rogu&eacute; a mi esposa. Esta se arrodill&oacute; frente a mi, frente al sof&aacute;, y se meti&oacute; mi polla en la boca. 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