{"id":32849,"date":"2021-12-08T23:00:00","date_gmt":"2021-12-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-08T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-08T23:00:00","slug":"las-coincidencias-colaterales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-coincidencias-colaterales\/","title":{"rendered":"Las coincidencias colaterales"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32849\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>P&aacute;vel es uno de mis clientes, a quien le hago su declaraci&oacute;n anual de impuestos. Estudiamos juntos desde la primaria hasta el bachillerato y por tanto somos muy amigos. Esta historia la conoc&iacute; conforme fue desarroll&aacute;ndose.<\/p>\n<p>P&aacute;vel y Yolanda se conocieron en una oficina gubernamental; ambos eran subdirectores y el esposo de ella director de otra &aacute;rea. Su amistad fue creciendo mientras se apoyaban mutuamente. En una reuni&oacute;n para festejar el fin de a&ntilde;o ella le pregunt&oacute; con antelaci&oacute;n a P&aacute;vel si &eacute;l podr&iacute;a llevarla a su casa pues su esposo andaba fuera de la ciudad, atendiendo un asunto de trabajo y ella quer&iacute;a tomar un poco m&aacute;s que de costumbre y como llevar&iacute;a carro, no quer&iacute;a manejar as&iacute;. P&aacute;vel, quien no acostumbraba tomar, acept&oacute; pues su esposa saldr&iacute;a tambi&eacute;n a otra ciudad, con sus hijos, a visitar a su hermana y se llevar&iacute;a el autom&oacute;vil.<\/p>\n<p>La fiesta estuvo alegre y, efectivamente, a Yolanda se le pasaron las copas, al grado de que le excitaba bailar con los compa&ntilde;eros de trabajo. Los m&aacute;s j&oacute;venes se dieron cuenta cuando ella les pegaba su pecho en el baile y en los giros, con las piernas y las nalgas, les tallaba la erecci&oacute;n que ella provocaba; evidentemente la manosearon lo mejor que pudieron, excit&aacute;ndola m&aacute;s. Cuando lleg&oacute; la hora de retirarse, ella se ve&iacute;a muy ruborizada y sus feromonas atra&iacute;an a cualquier hombre que pasara cerca.<\/p>\n<p>&ndash;Ando muy borracha, &iquest;me dejas recargarme en tu hombro? &ndash;le pregunt&oacute; a P&aacute;vel cuando ya estaban en el autom&oacute;vil, recarg&aacute;ndose en &eacute;ste sin esperar respuesta.<\/p>\n<p>&ndash;Vamos a tu casa para que descanses &ndash;Expres&oacute; P&aacute;vel, pero su miembro empez&oacute; a crecer por la concentraci&oacute;n de los humores que desped&iacute;a Yolanda y ella lo detect&oacute; pues hab&iacute;a colocado su brazo en el regazo de P&aacute;vel desde que se recarg&oacute; en el hombro.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y vas a desperdiciar esto llev&aacute;ndome a casa? &ndash;Dijo ella apretando directamente con su mano la turgencia creciente de P&aacute;vel.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; sugieres? &ndash; pregunt&oacute; &eacute;l acarici&aacute;ndole el pecho en el amplio escote del vestido.<\/p>\n<p>&ndash;V&aacute;monos a un hotel, tambi&eacute;n estoy muy caliente &ndash;le pidi&oacute; meti&eacute;ndose bajo el sost&eacute;n la mano con la que P&aacute;vel le acariciaba el pecho.<\/p>\n<p>Pavel s&oacute;lo se detuvo en una farmacia, de 24 horas abierta, para comprar condones. Cuando llegaron a un hotel de paso, el carro ol&iacute;a a sexo de tanto que se hab&iacute;an restregado mutuamente las viscosidades que hab&iacute;an estimulado. A Yolanda le brillaba la palma de la mano llena del presemen de P&aacute;vel que brotaba gota a gota del miembro que ella hab&iacute;a sacado de su guarida. Los dedos de P&aacute;vel se llenaban con los flujos de la vagina encharcada de Yolanda y se los chupaba para limpiarlos. Yolanda se agach&oacute; para saborear la verga baj&aacute;ndole el prepucio y con su lengua recorri&oacute; el meato que goteaba exageradamente. Apenas entraron al cuarto asignado y se fundieron en un beso acariciando cada quien con fruici&oacute;n el sexo del otro. As&iacute;, bes&aacute;ndose, se desvistieron mutuamente dejando regada la ropa en suelo, tal como hab&iacute;a ca&iacute;do. Yolanda se acost&oacute; y P&aacute;vel, una vez que localiz&oacute; el saco, hurg&oacute; en los bolsillos para extraer los condones.<\/p>\n<p>&ndash;Yo te lo pongo, hace muchos a&ntilde;os que no pongo uno, desde que era la novia de mi marido &ndash;solicit&oacute; Yolanda extendiendo la mano.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y antes de eso? &ndash;le pregunt&oacute; P&aacute;vel, queriendo indagar si su marido fue el primero.<\/p>\n<p>&ndash;Mi esposo fue quien, siendo novios, me desvirg&oacute;, pero despu&eacute;s de un susto, usamos condones &ndash;contest&oacute; Yolanda, sabiendo a qu&eacute; se deb&iacute;a la pregunta y, adem&aacute;s, ampli&oacute; la informaci&oacute;n&ndash;. Tambi&eacute;n los us&eacute; con otros dos en un momento de calentura, mientras fui novia de mi esposo. Hoy me volv&iacute; a calentar y le dar&eacute; a mi marido unos cuernos en forma&hellip;<\/p>\n<p>Pavel no capt&oacute; la trascendencia de esas palabras: Yolanda no s&oacute;lo estaba caliente, tambi&eacute;n declaraba que estaba enamorada y que quer&iacute;a una verga adicional para calmar peri&oacute;dicamente el deseo que sent&iacute;a por P&aacute;vel. &Eacute;l por su cuenta, s&oacute;lo pensaba en cogerse a esa hembra chichona, nalgona y de cara bonita con cuarenta a&ntilde;os. Los condones s&oacute;lo los usaba por profilaxis con algunas aventuras pasajeras y, desde hac&iacute;a tres a&ntilde;os, semanalmente con la joven mucama que lo sedujo a los pocos meses de entrar a laborar en su casa.<\/p>\n<p>Esa noche fue una experiencia deliciosa para ambos. Se amaron de diferentes maneras. Ella trag&oacute; el semen de P&aacute;vel que le pareci&oacute; m&aacute;s fuerte que el de su marido. Le restreg&oacute; la panocha en la cara llen&aacute;ndolo del flujo que manaba con cada venida que la lengua de P&aacute;vel le estimulaba. El &uacute;ltimo cond&oacute;n fue con el ma&ntilde;anero. Se fueron a desayunar. Ella lo dej&oacute; en su casa y se fue para la suya a descansar.<\/p>\n<p>&ndash;An&oacute;tame en tu agenda porque quiero tirarte unas dos o tres veces al mes&hellip; &ndash;Le dijo Yolanda a Pavel antes de subir el vidrio de la ventanilla y poner la palanca de velocidades en primera para avanzar.<\/p>\n<p>En ese momento capt&oacute; P&aacute;vel el significado de &ldquo;cuernos formales&rdquo; que mencion&oacute; Yolanda. As&iacute;, ahora tendr&iacute;a que atender a una esposa, dos amantes y las espont&aacute;neas que se lanzaran al ruedo. M&aacute;s que placer, se sinti&oacute; abrumado porque se estaba buscando tareas extraordinarias a las normales.<\/p>\n<p>Semanalmente, por lo general los viernes en la tarde, Yolanda y P&aacute;vel se encontraban en un estacionamiento cercano al hotel que frecuentaban y de ah&iacute; sal&iacute;an en un auto hacia su rutina de amor. Rutina porque estaba sistematizado el trayecto de ida y vuelta, pero las dos horas de amor eran muy creativas: ejercitaban las mejores posturas que hab&iacute;an tenido con sus consortes o amantes, ella le platicaba de las formas de los penes que conoci&oacute; y &eacute;l de la variedad de los pezones que mam&oacute;. Pon&iacute;an en pr&aacute;ctica algunas posiciones que hab&iacute;an descubierto en Internet, lam&iacute;an los postres que pon&iacute;an en las partes pudendas del otro, se contaban fantas&iacute;as. En fin, cog&iacute;an mucho y variado, pero siempre con cond&oacute;n pues uno nunca sabe de las actividades que con otros tengan sus parejas sexuales.<\/p>\n<p>&ndash;No, no quiero que te pongas cond&oacute;n &ndash;exclam&oacute; Yolanda&ndash;. Quiero sentir c&oacute;mo me llenas de calor&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Pero te puedo embarazar&hellip; &ndash;replica P&aacute;vel.<\/p>\n<p>&ndash;No, el cond&oacute;n es para cuidar a nuestras parejas, yo tomo anticonceptivos &ndash;explic&oacute; Yolanda&ndash;quiero que me ba&ntilde;es de tu amor por dentro y sentir la fuerza de tu eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>As&iacute;, desde ese d&iacute;a, cogieron pelo con pelo. Pero pronto tuvieron que separarse. Al marido de Yolanda lo asignaban a dirigir las oficinas regionales en el sureste y acept&oacute; si tambi&eacute;n reasignaban a su esposa. As&iacute;, se conformar&iacute;an a retozar cuando pudieran. De cualquier manera, la mucama le seguir&iacute;a dando servicio a P&aacute;vel.<\/p>\n<p>&ndash;Se&ntilde;or, &iquest;qu&eacute; cree? &ndash;dice la mucama a P&aacute;vel una de las tardes en que se daban &ldquo;mantenimiento corporal&rdquo; en el hotel despu&eacute;s de reponerse de los orgasmos continuos que sol&iacute;a tener. y a&uacute;n encima de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;No s&eacute;, dime &iquest;qu&eacute; pasa? &ndash;pregunta P&aacute;vel intrigado, haci&eacute;ndola rodar hacia la cama.<\/p>\n<p>&ndash;Estoy embarazada&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute;ee?! &ndash;exclama P&aacute;vel&ndash;, &iexcl;pero usamos cond&oacute;n!<\/p>\n<p>&ndash;Nosotros s&iacute;, pero a mi novio no le gusta pon&eacute;rselo&hellip;<\/p>\n<p>P&aacute;vel y la mucama continuaron am&aacute;ndose a&uacute;n despu&eacute;s de que ella se cas&oacute;. Ella s&oacute;lo tuvo que cambiar su rutina de trabajo evitando esfuerzos.<\/p>\n<p>La primera oportunidad de verse P&aacute;vel y Yolanda otra vez, se dio cuando &eacute;sta tuvo que acudir a una reuni&oacute;n de trabajo a las oficinas centrales. En la primera tarde libre se vieron en el hotel acostumbrado.<\/p>\n<p>&iquest;Te acuerdas que hace medio a&ntilde;o cogimos y te dije que no era necesario el cond&oacute;n? &ndash;le pregunta Yolanda cuando entran al cuarto del hotel.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute; y seguimos haci&eacute;ndolo as&iacute; durante un mes, hasta que se fueron a vivir a M&eacute;rida, hace como cinco meses &ndash;contesta P&aacute;vel, dejando la llave en el bur&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Pues mira&hellip; &ndash;dice Yolanda abri&eacute;ndose el grueso abrigo y queda expuesto su abultado vientre&ndash; S&iacute; era necesario&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Pe&hellip; pero t&uacute; dijiste que to&hellip; tomabas pastillas anti&hellip;ticonceptivas! &ndash;exclama P&aacute;vel tartamudeando despu&eacute;s de reponerse del asombro y acaricia la panza de su amante.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Alguna vez viste la pel&iacute;cula &ldquo;Prudencia y la p&iacute;ldora&rdquo;? &ndash;P&aacute;vel asiente con la cabeza al recordar que la vio en la adolescencia, y entonces &iexcl;la pel&iacute;cula ten&iacute;a como veinte a&ntilde;os de haberse estrenado!&ndash; Pues me pas&oacute; igual. Mi hija tom&oacute; para su uso las pastillas de mi pastillero y las sustituy&oacute; con aspirinas &ndash;explic&oacute; Yolanda.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; dijo tu marido? &ndash;pregunta P&aacute;vel quit&aacute;ndole el abrigo a Yolanda.<\/p>\n<p>&ndash;Mi esposo est&aacute; feliz de ser pap&aacute;, y lo ser&aacute;, pues tambi&eacute;n cog&iacute; con &eacute;l esos d&iacute;as de la sustituci&oacute;n. Bueno, la verdad no s&eacute; de qui&eacute;n es, pero mi marido ser&aacute; el pap&aacute; &ndash;concluye jocosamente Yolanda.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, pasar&eacute; a darle un saludo &ndash;le dice a su amante abraz&aacute;ndola por atr&aacute;s y rode&aacute;ndole el vientre cari&ntilde;osamente a la vez que deja caer sus pantalones.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A qui&eacute;n?, &iquest;a mi marido? &ndash;interpela ella con voz airada, justo cuando P&aacute;vel le baja los calzones.<\/p>\n<p>&ndash;No, putita, al beb&eacute;&hellip; &ndash;le contesta tiernamente d&aacute;ndole un beso en el ombligo.<\/p>\n<p>&ndash;Para eso quer&iacute;a verte, para que entraras a saludarlo &ndash;dice Yolanda metiendo la mano en la trusa para jalonearle el tronco a P&aacute;vel.<\/p>\n<p>Estando en pleno saludo del beb&eacute;, P&aacute;vel succion&oacute; las tetas de Yolanda y se quej&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;A&uacute;n no tienes leche.<\/p>\n<p>&ndash;En pocos meses ya habr&aacute; calostro, que tendr&eacute; que orde&ntilde;ar con una bomba y a veces con la ayuda de mi marido. Pero se me ocurre que entonces ver&eacute; que tengas que acudir a dar una asesor&iacute;a a mi equipo de trabajo y, al menos una semana har&eacute; la orde&ntilde;a sin la bomba cl&aacute;sica&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, este putito quiere mamarte ese calostro y saludar al beb&eacute;.<\/p>\n<p>P&aacute;vel tuvo oportunidad de orde&ntilde;ar a Yolanda, tal como ella lo previ&oacute; y compar&oacute; el sabor del calostro, y despu&eacute;s, en su oportunidad, el de la leche, con los mismos productos que la mucama le proporcionaba&hellip; Ambas tuvieron ni&ntilde;o var&oacute;n, con un d&iacute;a de diferencia, los ni&ntilde;os eran casi id&eacute;nticos a los pocos a&ntilde;os. Uno podr&iacute;a ser su hijo, pero el otro&hellip; &iquest;Se habr&aacute; roto el cond&oacute;n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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