{"id":32870,"date":"2021-12-10T23:00:00","date_gmt":"2021-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-10T23:00:00","slug":"mini-relato-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mini-relato-2\/","title":{"rendered":"Mini relato 2"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32870\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La jornada electoral hab&iacute;a sido agotadora. La mayor participaci&oacute;n en a&ntilde;os y en plena ola de calor del verano. Aquel domingo de junio termin&oacute; con aquella pareja entregando los resultados de su mesa electoral en el Juzgado n&uacute;mero 3. Eran las 2 de la madrugada y el calor segu&iacute;a siendo asfixiante.<\/p>\n<p>Fue ella la que propuso tomar algo en una terraza. Aquel bar ten&iacute;a buena m&uacute;sica y la clientela era bastante tranquila. La mujer ofreci&oacute; un brindis por el final del recuento que les hab&iacute;a llevado m&aacute;s de lo previsto. Sus ojos brillaban de una manera especial cuando el hombre le dedic&oacute; media sonrisa y alab&oacute; su buen cuerpo. Consigui&oacute; que se ruborizarse pero algo en su interior hizo &quot;click&quot;.<\/p>\n<p>Los pezones de ella reaccionaron al halago y se marcaron de manera indisimulable bajo su camiseta de tirantes. La fina tela del sujetador no pudo contener grosor de aquellos botones erectos. A sus 51 a&ntilde;os sent&iacute;a la sexualidad como nunca.<\/p>\n<p>Ella correspondi&oacute; al hombre piropeando su fibroso cuerpo y su mirada azul. &Eacute;l propuso un &uacute;ltimo brindis antes de salir para casa. Montados en el coche, el coqueteo era incontrolable la falda vaquera de la mujer dejaba ver m&aacute;s de lo imprescindible y el hombre acariciaba el muslo cada vez que cambiaba de marcha. La mujer suspiraba con cada caricia. Coloc&oacute; una mano tras la nuca del hombre y correspond&iacute;a a las caricias de &eacute;l. Entre comentarios subidos de tono y risas llegaron bajo el edifico en que viv&iacute;an.<\/p>\n<p>El hombre apag&oacute; el motor del coche y se gir&oacute; en el asiento mirando hacia ella. La mujer inspir&oacute; fuerte y se estir&oacute; en el asiento. Lo reclin&oacute; y dej&oacute; que el conductor se inclinar&aacute; sobre ella. Sus bocas se sellaron en un beso antes que el hombre descendiera hasta sus maravillosas tetas. Con un h&aacute;bil movimiento las liber&oacute; y comenz&oacute; a com&eacute;rselas. Una gran aureola de color marr&oacute;n claro se coronaban con pez&oacute;n gordo y ahora endurecido. El hombre los lami&oacute;, los succion&oacute; y los mordi&oacute; mientras la mujer apretaba la cabeza del hombre contra ella. Los suspiros excitados de ella era lo &uacute;nico que se o&iacute;a en el peque&ntilde;o habit&aacute;culo.<\/p>\n<p>Desliz&oacute; su mano por debajo del cuerpo de &eacute;l hasta alcanzar su entre pierna. Como pudo la introdujo dentro de su pantal&oacute;n y alcanz&oacute; la polla erecta. Por su parte, &eacute;l acompa&ntilde;aba la comida de tetas con su mano bajo la falda. Sus dedos apartaron el tanga y se introdujeron entre los labios mojados de su acompa&ntilde;ante. Comenz&oacute; a masturbarla provocando gemidos que ella consegu&iacute;a ahogar en el cuello de &eacute;l. Por fin alcanz&oacute; un extraordinario orgasmo con los dedos del hombre. Se convulsionaba, apretaba las piernas aprisionando las manos del hombre que segu&iacute;a moviendo sus dedos en el interior de la vagina.<\/p>\n<p>El hombre se separ&oacute; de la mujer sonriendo. Sin dejar de mirarla a los ojos, se lami&oacute; los dedos:<\/p>\n<p>-Cabr&oacute;n, qu&eacute; paja me has hecho&#8230;<\/p>\n<p>Ella se incorpor&oacute; a&uacute;n con las tetas al aire:<\/p>\n<p>-Acom&oacute;date que te voy a pegar la mejor mamada de tu vida.<\/p>\n<p>El hombre reclin&oacute; su asiento. Se estir&oacute; y se baj&oacute; los pantalones a medio muslo. Su polla salt&oacute; como un resorte. De un grosor considerable, las venas se le marcaban de manera exagerada. La mujer se arrodill&oacute; en su asiento. Se recogi&oacute; el pelo en una coleta y se inclin&oacute; sobre la entrepierna del hombre.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; la polla con la mano, calibrando el grosor. Con media sonrisa mir&oacute; al hombre:<\/p>\n<p>-Joder, vaya tranca calzas&#8230;<\/p>\n<p>Abri&oacute; la boca todo lo que pudo y se la fue introduciendo. Apenas le cab&iacute;a. Lami&oacute; el glande con ganas. La succionaba. Comenz&oacute; a mover la cabeza de arriba a abajo mientras con una mano se ayudaba. Lo pajeaba con movimientos semicirculares al tiempo que la cabeza iba y ven&iacute;a.<\/p>\n<p>La posibilidad de que pudieran verles teniendo sexo oral en el coche, aparcado frente al edificio donde viv&iacute;an era una situaci&oacute;n exageradamente morbosa.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; bien la mamas, zorra.<\/p>\n<p>La mujer sent&iacute;a como sus babas sal&iacute;an por la comisura de los labios y ca&iacute;an hasta los huevos del hombre que segu&iacute;an gimiendo de placer. Sin duda era una de las mejores mamadas de su vida. La mujer, en un estado de excitaci&oacute;n desconocida, aceler&oacute; el ritmo de la felaci&oacute;n. El hombre sent&iacute;a que estaba a punto de llegar al orgasmo.<\/p>\n<p>De repente, alguien toc&oacute; la ventanilla del coche. La mujer asustada levant&oacute; la cabeza. Sorprendida solo acert&oacute; a decir:<\/p>\n<p>-Tu madre&#8230;<\/p>\n<p>El chico, mir&oacute; por la ventanilla y vislumbr&oacute; la cara enojada de su madre. En ese momento eyacul&oacute; con inusitada potencia juvenil. Tres chorros de leche caliente impactaron en la cara de su vecina que avergonzada miraba fijamente la cara de su amiga, vecina y madre del joven al que practicaba una mamada en un coche&#8230;<\/p>\n<p>El hombre qued&oacute; exhausto en el asiento. Como pudo comenz&oacute; a subirse el pantal&oacute;n. La mujer, sin decir palabra, se recompuso y sali&oacute; del coche en direcci&oacute;n a su casa. Evitaba mirar a la cara a su vecina. &Eacute;sta, con cara de pocos amigos se dirigi&oacute; a ella:<\/p>\n<p>-&iquest;No te da verg&uuml;enza? Tu marido lleva horas esper&aacute;ndote. Mi hijo tiene la edad del tuyo&#8230;.<\/p>\n<p>La vecina infiel no le contest&oacute; y sigui&oacute; directamente hasta su casa con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n entre el morbo y la humillaci&oacute;n. Dos l&aacute;grimas corr&iacute;an por sus mejillas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>La jornada electoral hab&iacute;a sido agotadora. La mayor participaci&oacute;n en a&ntilde;os y en plena ola de calor del verano. Aquel domingo de junio termin&oacute; con aquella pareja entregando los resultados de su mesa electoral en el Juzgado n&uacute;mero 3. Eran las 2 de la madrugada y el calor segu&iacute;a siendo asfixiante. 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