{"id":32871,"date":"2021-12-10T23:00:00","date_gmt":"2021-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-10T23:00:00","slug":"el-desvirgamiento-de-rufina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-desvirgamiento-de-rufina\/","title":{"rendered":"El desvirgamiento de Rufina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32871\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>En la aldea gallega en la que se desarrolla este relato, c&oacute;mo en casi todas las aldeas, se conoc&iacute;an todos los vecinos, unos se llevaban bien y otros se llevaban a matar. A matar se llevaban Elisardo, el &quot;Puerco Esp&iacute;n&quot; y Pablo, el &quot;Broncas&quot;, que eran hermanos y se llevaban a matar porque Elisardo le desvirgara la novia a Pablo. Elisardo se march&oacute; para Suiza para que la sangre no llegara al r&iacute;o. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde Pablo se march&oacute; para Alemania con Luisa, que en ese momento ya era su mujer, y dej&oacute; una ni&ntilde;a peque&ntilde;a a cargo de los padres de ella. A&ntilde;os despu&eacute;s Pablo se lio con una alemana y Luisa volvi&oacute; para Espa&ntilde;a, compr&oacute; un carnero y media docena de ovejas y trajo a vivir con ella a su hija a la casa que hab&iacute;an hecho Pablo y ella.<\/p>\n<p>Entremeses<\/p>\n<p>Elisardo, &quot;El Puerco Esp&iacute;n&quot;, ten&iacute;a un reba&ntilde;o de cabras que llevaba a apastar al monte.<\/p>\n<p>Rufina, la hija de Luisa era la encargada de llevar a apastar las ovejas al monte. Siempre las pon&iacute;a a apastar lejos de las cabras de Elisardo, ya que su madre le hab&iacute;a dicho que su t&iacute;o era putero con ganas.<\/p>\n<p>Cuernos, el carnero de Rufina, no entend&iacute;a de recelos y s&iacute; de mandanga. Cierto d&iacute;a cuando pasaban las ovejas a unos metros de las cabras hacia un pasto m&aacute;s alto, el carnero dej&oacute; el reba&ntilde;o y cubri&oacute; a una cabra. El cabr&oacute;n al verlo lo embisti&oacute; por detr&aacute;s y el carnero y la oveja fueron a tomar por culo por un peque&ntilde;o barranco abajo. Rufina puso el grito en el cielo.<\/p>\n<p>-&iexcl;La puta que lo pari&oacute;! Me mat&oacute; el carnero.<\/p>\n<p>Fue corriendo a mirar si estaba vivo, y lo estaba, tan vivo estaba que le segu&iacute;a d&aacute;ndole al culo encima de la cabra en el fondo del barranco.<\/p>\n<p>Elisardo se puso al lado de su sobrina y viendo lo que hac&iacute;an le dijo:<\/p>\n<p>-Es duro tu carnero.<\/p>\n<p>Lo mir&oacute; con cara de mala hostia, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;A m&iacute; no me hables, Puerco Esp&iacute;n!<\/p>\n<p>-Lo que t&uacute; digas.<\/p>\n<p>Rufina, que era una muchacha de estatura mediana, pelirroja y con trenzas, de complexi&oacute;n fuerte, sin estar gorda, con tetas meloneras, culazo, pecosa, de ojos azules y&#8230;, y con muy mala leche, cerr&oacute; los pu&ntilde;os y le dijo a Elisardo:<\/p>\n<p>-Te dije que no me hablaras, Puerco Esp&iacute;n.<\/p>\n<p>Elisardo, que era un hombre alto, moreno y de complexi&oacute;n fuerte, al que no le gustaban los ruidos, call&oacute; la boca y cogi&oacute; al cabr&oacute;n por el cuello, pues estaba viendo que se iba a tirar por el barranco abajo, luego lo at&oacute; a un pino, y despu&eacute;s fue dando un rodeo alrededor del barranco para traer la cabra con las otras. Al llegar abajo le dijo Rufina:<\/p>\n<p>-&iexcl;Trae tambi&eacute;n a Cuernos!<\/p>\n<p>Elisardo desde el fondo del barranco le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Ya te puedo hablar, sobrina?<\/p>\n<p>-&iexcl;No me llames sobrina, Puerco Esp&iacute;n!<\/p>\n<p>En fin, que el carnero se encarg&oacute; de subir &eacute;l solo y luego Rufina sigui&oacute; su camino.<\/p>\n<p>La cornada<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Rufina llevaba a Cuernos sujeto. A Elisardo se le cayera a la hierba una piedra de mechero que quisiera poner a su &quot;contra viento y marea.&quot; Rufina lo vio agachado a unos cincuenta metros de distancia, cogi&oacute; al carnero por la cabeza y se la gir&oacute; para que le viese el culo, el carnero, que si ve&iacute;a un culo en posici&oacute;n no pod&iacute;a pasar sin embestirlo, comenz&oacute; a hacer fuerza para librarse de la atadura, Rufina le quit&oacute; la cuerda de sus grandes y enroscados cuernos y el carnero sali&oacute; corriendo. Salv&oacute; los cincuenta metros en un tiempo r&eacute;cord y le dio tal golpe en el culo a Elisardo que sali&oacute; despedido varios metros. Rufina se part&iacute;a el co&ntilde;o de risa. A Elisardo maldita fue la gracia que le hizo. Se levant&oacute;, ech&oacute; las manos al dolorido culo y mirando para Cuernos, que lo estaba retando con la cabeza agachada, le dijo a Rufina:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ven a buscar al cornudo o com&eacute;is carnero quince d&iacute;as!<\/p>\n<p>Ante la amenaza no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que ir a recoger el carnero, pero era tan falsa que encima del mal que hab&iacute;a hecho quiso re&iacute;rse de su t&iacute;o cuando le dijo:<\/p>\n<p>-Se me escap&oacute;. Son cosas que pasan sin querer, queriendo.<\/p>\n<p>Elisardo ten&iacute;a un cabreo criminal.<\/p>\n<p>-&iexcl;L&aacute;rgate o tu madre va a tener que vestir de luto!<\/p>\n<p>El acercamiento<\/p>\n<p>Rufina cogi&oacute; miedo y se march&oacute;, pero desde ese d&iacute;a fue poniendo las ovejas a apastar cada vez m&aacute;s cerca de las cabras de Elisardo.<\/p>\n<p>Una tarde se plant&oacute; delante de su t&iacute;o y le dijo:<\/p>\n<p>-Quiero pedirte perd&oacute;n por lo de Cuernos.<\/p>\n<p>Elisardo sin quitar la vista de la novela que estaba leyendo, le dijo:<\/p>\n<p>-Ya lo hiciste, ahora vete.<\/p>\n<p>Rufina, resentida por la frialdad de las palabras de su t&iacute;o, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Hay que ser payaso!<\/p>\n<p>Elisardo levant&oacute; la vista del libro para mirarla. Vio que llevaba puesto el vestido de a diario, un vestido viejo de color azul con volantes, que le daba por debajo de las rodillas, vio que calzaba sus viejas sandalias, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o te pasa ahora?!<\/p>\n<p>-&iquest;A qui&eacute;n pretender&aacute;s enga&ntilde;ar, cabrero?<\/p>\n<p>-&iquest;&iexcl;Con qu&eacute; crees que te enga&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Aparentando que sabes leer.<\/p>\n<p>-S&eacute; leer y escribir. Tu madre lo puede corroboran, preg&uacute;ntale.<\/p>\n<p>-S&iacute;, sabes leer y escribir tanto como el burro del Gervasio.<\/p>\n<p>-Ya te he dicho que le preguntes a tu madre.<\/p>\n<p>Rufina empez&oacute; a tener dudas.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;De verdad sabes?!<\/p>\n<p>-&iquest;Es qu&eacute; t&uacute; no sabes leer ni escribir?<\/p>\n<p>Quiso enga&ntilde;arlo.<\/p>\n<p>-&iquest;Yo? Con tres a&ntilde;os ya le le&iacute;a la cartilla a cualquier perro que me ladrara.<\/p>\n<p>Elisardo era zorro viejo.<\/p>\n<p>-O sea que no sabes. Eres una analfabeta.<\/p>\n<p>Rufina, avergonzada, baj&oacute; la cabeza.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eso me ha dolido!<\/p>\n<p>-M&aacute;s me doli&oacute; a m&iacute; la cornada de tu carnero.<\/p>\n<p>-Resentido.<\/p>\n<p>-S&iacute;, el culo me qued&oacute; resentido.<\/p>\n<p>-T&uacute;, t&uacute; eres un resentido.<\/p>\n<p>-&iexcl;Largo! &iexcl;&iexcl;Qu&eacute; corra el aire!<\/p>\n<p>Rufina y su madre<\/p>\n<p>Esa noche estaban Rufina y su madre tomando el fresco en un escal&oacute;n de la puerta de su casa y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;El cabrero sabe leer y escribir?<\/p>\n<p>-Sabe. &iexcl;&iquest;No hablar&iacute;as con &eacute;l?<\/p>\n<p>-Es que pens&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>La mujer puso el grito en el cielo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Te dije que no hablaras con &eacute;l!<\/p>\n<p>-Es que me cae bien.<\/p>\n<p>Luisa ya no la ten&iacute;a todas con ella.<\/p>\n<p>-Tambi&eacute;n le ca&iacute;a bien a una amiga m&iacute;a, pero la dej&oacute; pre&ntilde;ada y para no cargar con lo que viniese se fue para Suiza.<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a que fuera tan cabr&oacute;n, ser&aacute; por eso que tiene tantas cabras.<\/p>\n<p>-No te lo tomes a broma. El Puerco Esp&iacute;n es un peligro.<\/p>\n<p>-Pues no lo parece. Te repito que a m&iacute; me cae bien, hiciera lo que hiciera en el pasado.<\/p>\n<p>-&iexcl;Maldito hijo de puta! La historia no se va a repetir.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; historia?<\/p>\n<p>-La de mi amiga.<\/p>\n<p>-Yo no me voy a abrir de piernas.<\/p>\n<p>Luisa le minti&oacute;.<\/p>\n<p>-Tampoco mi amiga se abri&oacute; de piernas.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quieres decir con eso?<\/p>\n<p>-Que la forz&oacute;.<\/p>\n<p>Rufina se qued&oacute; mirando para su madre. Le costaba creer lo que le hab&iacute;a dicho.<\/p>\n<p>-Eso ser&iacute;a lo que dijo ella. Me voy para cama que ma&ntilde;ana tengo que madrugar. Por cierto. &iquest;Qui&eacute;n era tu amiga?<\/p>\n<p>-No te lo puedo decir. Ahora est&aacute; casada. Lo que s&iacute; te puedo decir es que es de la aldea.<\/p>\n<p>El principio<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Rufina se volvi&oacute; a plantar delante de Elisardo, que segu&iacute;a leyendo &quot;La vuelta al mundo en ochenta d&iacute;as.&quot; Sin mirarla le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; quieres ahora?!<\/p>\n<p>-&iquest;Me ense&ntilde;as a leer y a escribir?<\/p>\n<p>-&iexcl;Ni harto de vino!<\/p>\n<p>Se sent&oacute; a su lado y con la cabeza baja y mirando a la hierba, le dijo:<\/p>\n<p>-Me da mucha verg&uuml;enza ser analfabeta.<\/p>\n<p>-Eso no es problema m&iacute;o.<\/p>\n<p>-Por favor, apr&eacute;ndeme.<\/p>\n<p>Elisardo gir&oacute; la cabeza y la mir&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Co&ntilde;o! Sabes pedir las cosas por favor.<\/p>\n<p>-&iquest;Me ense&ntilde;ar&aacute;s?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; me dar&iacute;as a cambio?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te gustar&iacute;a que te diese?<\/p>\n<p>-&iquest;Con una mamada ya me daba por pagado?<\/p>\n<p>Rufina empez&oacute; a darle la raz&oacute;n a su madre. Elisardo era un peligro.<\/p>\n<p>-Soy tu sobrina. &iquest;C&oacute;mo me puedes pedir eso?<\/p>\n<p>-T&uacute; lo has dicho, sobrina, si fueras mi hija no te pedir&iacute;a que me pagases con una mamada.<\/p>\n<p>No le pareci&oacute; mucho, ya que le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Solo una mamada?<\/p>\n<p>-Solo.<\/p>\n<p>-Puedo hacerla, pero no te la har&eacute; hasta que no sepa leer y escribir y te la har&eacute; cuando yo quiera.<\/p>\n<p>-Trato hecho. Compra una libreta y un l&aacute;piz.<\/p>\n<p>-No tengo dinero.<\/p>\n<p>-Encima de burro, apaleado. Est&aacute; bien, compro yo la libreta y el l&aacute;piz. Ma&ntilde;ana empiezas.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Rufina comenz&oacute; a recibir sus clases. Las cinco vocales las memoriz&oacute; en minutos. El abecedario le llev&oacute; un tiempo y escribir las letras mucho m&aacute;s, pero despu&eacute;s de eso ya fue todo m&aacute;s aprisa.<\/p>\n<p>Al mes, m&aacute;s o menos, le dijo Elisardo:<\/p>\n<p>-A ver Fina&#8230;<\/p>\n<p>-De fina tengo poco.<\/p>\n<p>-No hace falta que lo jures.<\/p>\n<p>-Ya no lo juro.<\/p>\n<p>-&iexcl;Quieres callar, Rufina!<\/p>\n<p>-Si callo no digo nada.<\/p>\n<p>-Hoy no pierdo m&aacute;s el tiempo contigo.<\/p>\n<p>Rufina ya le hab&iacute;a cogido la manta a su t&iacute;o.<\/p>\n<p>-S&iacute; que lo vas a perder. &iquest;Qu&eacute; era lo que quer&iacute;as que viera?<\/p>\n<p>Elisardo se arm&oacute; de paciencia.<\/p>\n<p>-C&oacute;mo escribes tu nombre.<\/p>\n<p>-&iquest;Y no quieres que escriba tambi&eacute;n el tuyo?<\/p>\n<p>-Otra cosa que tienes que aprender es a confiar en la gente.<\/p>\n<p>-En ti voy a confiar yo. No eres de fiar.<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n te dijo eso de m&iacute;?<\/p>\n<p>-Mi madre.<\/p>\n<p>-Si no conf&iacute;as en nadie acabar&aacute;s esta vida vieja y sola. En fin, vamos all&aacute;<\/p>\n<p>-&iquest;A d&oacute;nde?<\/p>\n<p>-A escribir tu nombre.<\/p>\n<p>Rufina no se lo daba cre&iacute;do.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;De verdad voy a escribir mi nombre?!<\/p>\n<p>-De verdad. &iquest;R y u?<\/p>\n<p>-Ru.<\/p>\n<p>-Escr&iacute;belo.<\/p>\n<p>Le chup&oacute; la mina al l&aacute;piz y lo escribi&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;F y i?<\/p>\n<p>-Fi.<\/p>\n<p>-Escr&iacute;belo despu&eacute;s de ru.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a chupar la mina y lo escribi&oacute;.<\/p>\n<p>-Ya est&aacute;.<\/p>\n<p>-N y a.<\/p>\n<p>-Na.<\/p>\n<p>Ponlo despu&eacute;s de fi y lee todo junto.<\/p>\n<p>-Ru-fi-na. &iexcl;Hostia! Ya s&eacute; leer.<\/p>\n<p>-Empiezas a leer, Rufina, empiezas.<\/p>\n<p>Antes de acabar el verano ya sab&iacute;a leer con soltura.<\/p>\n<p>La mamada y sus consecuencias<\/p>\n<p>Rufina estaba aquella tarde echada debajo de un pino con su cabeza sobre el regazo de su t&iacute;o leyendo la novela de Julio Verne &quot;la isla misteriosa.&quot; Elisardo dorm&iacute;a con la espalda apoyada a un pino y en sue&ntilde;os se le puso la polla dura. Rufina la sinti&oacute; debajo de su cabeza. Se sent&oacute;, mir&oacute; para el bulto, puso la novela sobre la hierba, le baj&oacute; la cremallera del pantal&oacute;n y le sac&oacute; la polla. Con ella en la mano dijo:<\/p>\n<p>-Es el momento de pagar, Rufina.<\/p>\n<p>Elisardo ya se hab&iacute;a despertado, pero segu&iacute;a con los ojos cerrados fingiendo que estaba dormido. Rufina empu&ntilde;&oacute; la polla. Elisardo empuj&oacute; hacia arriba, la piel del capullo se baj&oacute; y el glande qued&oacute; al descubierto.<\/p>\n<p>-Vamos all&aacute;. A ver si se corre pronto, que Ataulfo tardaba siglos.<\/p>\n<p>Mene&oacute; la polla muy despacito, se la lami&oacute; y luego la meti&oacute; en la boca y se la mam&oacute;. En nada se corri&oacute; en su boca y Rufina se trag&oacute; la leche. Luego le meti&oacute; la polla dentro del pantal&oacute;n mientras dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Se me empaparon las bragas.<\/p>\n<p>Le subi&oacute; la cremallera del pantal&oacute;n y cogi&oacute; el libro de nuevo. Elisardo estir&oacute; los brazos, bostez&oacute;, mir&oacute; para Rufina y le dijo:<\/p>\n<p>-Tuve un sue&ntilde;o muy agradable.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; so&ntilde;aste?<\/p>\n<p>-No te lo puedo decir, si te lo digo te enfadar&iacute;as.<\/p>\n<p>-Enfadar me voy a enfadar si no me lo dices.<\/p>\n<p>-Pues so&ntilde;&eacute; que me hac&iacute;as una cosa.<\/p>\n<p>-&iquest;Te hac&iacute;a una mamada?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-Te estaba pagando por ense&ntilde;arme a leer y a escribir. Ya te dije que lo har&iacute;a cuando yo quisiera.<\/p>\n<p>-No hac&iacute;a falta que la hicieras.<\/p>\n<p>-Me gust&oacute; hacerlo.<\/p>\n<p>A Elisardo empez&oacute; a oler la sangre.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gust&oacute; hacerlo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, me gust&oacute; hacerlo.<\/p>\n<p>-&iquest;No te pondr&iacute;as cachonda?<\/p>\n<p>-S&iacute;, me puse.<\/p>\n<p>Se tir&oacute; a matar.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres echar un polvo?<\/p>\n<p>Rufina ten&iacute;a ganas. Volvi&oacute; a recordar las palabras de su madre, mas se arriesg&oacute;.<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero sin echarlo.<\/p>\n<p>A Elisardo lo dej&oacute; perplejo.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Echar un polvo sin echarlo?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, c&oacute;mo me los echaba Ataulfo<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto tiempo tardaba Ataulfo en correrse?<\/p>\n<p>Rufina era r&aacute;pida de reflejos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Estabas despierto!<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Falso!<\/p>\n<p>Elisardo no le dio m&aacute;s vueltas.<\/p>\n<p>-&iquest;Alguien te comi&oacute; las tetas y el co&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Las pulgas.<\/p>\n<p>Elisardo le iba a poner los puntos sobre las &iacute;es.<\/p>\n<p>-Si empiezas con sarcasmos&#8230;<\/p>\n<p>Rufina lo interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute;?! &iquest;Me vas a forzar?<\/p>\n<p>-No digas tonter&iacute;as.<\/p>\n<p>-No son tonter&iacute;as.<\/p>\n<p>Elisardo, como ya dije, no quer&iacute;a ruidos.<\/p>\n<p>-Sigue leyendo la novela, Rufina.<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-&iquest;No quieres seguir leyendo?<\/p>\n<p>-No, no me comieron las tetas ni el co&ntilde;o. No sab&iacute;a que los hombres hac&iacute;ais esas cosas.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; fue lo que hiciste con Ataulfo?<\/p>\n<p>-Mamarle la polla<\/p>\n<p>-&iquest;Y &eacute;l a ti que te hizo?<\/p>\n<p>-Meterme los dedos.<\/p>\n<p>-&iquest;Era tonto?<\/p>\n<p>-No, era muy viejo.<\/p>\n<p>-Va a ser mejor entrar en acci&oacute;n. Vas a sentarte con tu co&ntilde;o encima de mi polla.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la polla morcillona. Rufina se sent&oacute; sobre ella.<\/p>\n<p>-Aprieta el co&ntilde;o contra mi polla y fr&oacute;talo.<\/p>\n<p>Hizo lo que le dijo. La polla al sentir el co&ntilde;o mojado deslizarse sobre ella se puso dura. Rufina le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; gustazo!<\/p>\n<p>Puso su cara al lado de la de Elisardo. Al tener barba de tres d&iacute;as le pinch&oacute;.<\/p>\n<p>-Ahora s&eacute; por qu&eacute; mi madre te llama Puerco Esp&iacute;n.<\/p>\n<p>Elisardo la pill&oacute; por el aire.<\/p>\n<p>-No es por la barba, me lo llama porque de ni&ntilde;o siempre andaba cazando erizos.<\/p>\n<p>Elisardo ya estaba que fumaba en pipa. La ech&oacute; sobre la hierba, le cogi&oacute; los pulsos, la bes&oacute; y lami&oacute; y chup&oacute; su cuello, luego le dio unos picos y a continuaci&oacute;n le meti&oacute; la lengua en la boca. Rufina le hizo la cobra y le dijo:<\/p>\n<p>-No eches la lengua fuera c&oacute;mo las culebras que me da asco.<\/p>\n<p>La bes&oacute; sin lengua, le lami&oacute; y chup&oacute; el cuello por el otro lado, luego le lami&oacute; una oreja. A Rufina le entr&oacute; la risa floja.<\/p>\n<p>-Ja, ja, ja. &iexcl;Me haces cosquillas!<\/p>\n<p>-&iexcl;O te callas o no te corres!<\/p>\n<p>-Callo, callo.<\/p>\n<p>Le solt&oacute; las manos, se ech&oacute; a su lado y le desaboton&oacute; la blusa. No llevaba sost&eacute;n y sus tetas meloneras quedaron al aire. Las agarr&oacute; con las dos manos, las junt&oacute; y magre&aacute;ndolas, lami&oacute; y chup&oacute; sus gordos pezones y sus rosadas areolas. Rufina con la cara colorada no perd&iacute;a detalle de lo que le hac&iacute;a su t&iacute;o. Al quitarle las bragas le dijo:<\/p>\n<p>-&Eacute;chalas donde d&eacute; el sol para que sequen.<\/p>\n<p>-&iexcl;Calla, co&ntilde;o!<\/p>\n<p>-Callo, callo, pero &eacute;chalas donde le d&eacute; el sol.<\/p>\n<p>Elisardo despu&eacute;s de quitarle las bragas encharcadas de jugos y de echarlas donde le daba el sol, le levant&oacute; la falda. El co&ntilde;o de Rufina era gordo. La raja era peque&ntilde;a y ten&iacute;a poco vello alrededor de ella. Le frot&oacute; la polla en los labios y en el cl&iacute;toris y al ratito se corri&oacute; sobre su cl&iacute;toris. La leche baj&oacute; y encharc&oacute; los labios vaginales. Rufina estaba cachonda a m&aacute;s no poder. Al acabar de correrse Elisardo, le dijo Rufina:<\/p>\n<p>-El cuerpo me arde.<\/p>\n<p>-Enseguida te apago el fuego.<\/p>\n<p>Elisardo meti&oacute; todo el co&ntilde;o de su sobrina en la boca, chup&oacute; y volvi&oacute; a lamer. Rufina ya no necesit&oacute; m&aacute;s. Sacudi&eacute;ndose tuvo un orgasmo bestial.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse, sofocada, le dijo a su t&iacute;o:<\/p>\n<p>-&iexcl;Eres un cochino!<\/p>\n<p>-Si t&uacute; lo dices&#8230; &iquest;Comemos?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; trajiste?<\/p>\n<p>Elisardo la corrigi&oacute;.<\/p>\n<p>-Se dice: &iquest;Qu&eacute; has tra&iacute;do? No se dice que trajiste.<\/p>\n<p>-Yo he tra&iacute;do una tortilla, pero la podemos dejar para la merienda. Saca a ver que traes t&uacute;.<\/p>\n<p>Elisardo sac&oacute; de una peque&ntilde;a cesta el queso de cabra, el pan, el chorizo, el jam&oacute;n y la bota con vino tinto, Rufina le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Cuadrada me voy a poner!<\/p>\n<p>El desvirgamiento de Rufina<\/p>\n<p>Al acabar de comer Rufina estaba algo mamada del vino que hab&iacute;a bebido. Elisardo le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes que me gustar&iacute;a hacer?<\/p>\n<p>-Echarme un polvo y llenarme el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>-S&iacute; y no, follarte, s&iacute;, llenarte el co&ntilde;o de leche, no, pero&#8230;<\/p>\n<p>-Le ech&oacute; la mano a la polla.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Pero est&aacute;s bebida.<\/p>\n<p>-Si no me desvirgas hoy otro d&iacute;a no voy a dejar que lo hagas.<\/p>\n<p>Elisardo no esperaba aquella confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Eres virgen?!<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-Ataulfo deb&iacute;a ser subnormal.<\/p>\n<p>-No, no era subnormal, era muy viejo y la polla no se le pon&iacute;a dura.<\/p>\n<p>Rufina se puso en pie, se quit&oacute; el vestido azul, el sujetador las bragas, puso las manos detr&aacute;s de la nuca y bail&oacute; moviendo su cuerpo acompasadamente mientras cantaba:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; ser&aacute;&#8230;?<\/p>\n<p>Elisardo se puso en cuclillas delante de su sobrina, le ech&oacute; las manos a la cintura y le lami&oacute; el co&ntilde;o mientras ella segu&iacute;a cantando y bailando&#8230; Cuando la punta de la lengua entraba en su co&ntilde;o Rufina la quitaba moviendo el culo hacia atr&aacute;s y luego la met&iacute;a al echarlo hacia delante. Al lamer sus labios vaginales mov&iacute;a el culo alrededor y cuando lam&iacute;a su cl&iacute;toris mov&iacute;a la pelvis de abajo a arriba y de arriba abajo. Poco despu&eacute;s daba una vuelta alrededor para hacer que deseara su co&ntilde;o. Elisardo aprovech&oacute; para lamer y follar su ojete y Rufina para mover su culo de delante hac&iacute;a atr&aacute;s para que la lengua entrase y saliese de &eacute;l. Luego se volvi&oacute; a dar la vuelta y Elisardo le sigui&oacute; comiendo el co&ntilde;o&#8230; Tiempo despu&eacute;s par&oacute; de cantar y de bailar y le dijo:<\/p>\n<p>-Lo que ser&aacute; es que me voy a correr.<\/p>\n<p>Dicho y hecho. A Rufina le comenz&oacute; a temblar el cuerpo. Sus tetas parec&iacute;a que las sacud&iacute;a un terremoto. Sus piernas flaquearon y cay&oacute; de culo sobre la hierba. Acab&oacute; gimiendo y convulsion&aacute;ndose en posici&oacute;n fetal. Elisardo al acabar de correrse la ech&oacute; boca arriba, le abri&oacute; las piernas y le lami&oacute; los jugos de la corrida que acababa de echar. Luego Rufina le dijo:<\/p>\n<p>-Quiero tu leche&hellip;<\/p>\n<p>Le sac&oacute; la polla empapada de aguadilla y comenz&oacute; a menearla mirando a su t&iacute;o a los ojos. Sin perder contacto visual la meti&oacute; en la boca y la mam&oacute;. Poco m&aacute;s tarde, al ver que se iba a correr par&oacute; de menear y de mamar, y le dio un empuj&oacute;n. Elisardo qued&oacute; boca arriba sobre la hierba. Rufina se puso a horcajadas sobre &eacute;l, le cogi&oacute; la polla y meti&oacute; y sac&oacute; la punta hasta que su t&iacute;o solt&oacute; un chorro de leche en la entrada del co&ntilde;o. Sintiendo la leche caliente se sent&oacute; sobre la polla y clav&oacute; el glande. Peg&oacute; un grito que se iba a o&iacute;r a kil&oacute;metros de distancia si no se hubiese tapado la boca con una mano. Elisardo solt&oacute; otro chorro, y otro, y otro&#8230; Le llen&oacute; el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>Rufina acab&oacute; metiendo toda la polla dentro. Tiempo despu&eacute;s, echada a lo largo de su t&iacute;o sinti&oacute; que le ven&iacute;a, acerc&oacute; su mejilla a la de su t&iacute;o y le dijo:<\/p>\n<p>-Me corro para ti Puerco esp&iacute;n.<\/p>\n<p>El final<\/p>\n<p>Esa noche la madre de Rufina fue a casa de Elisardo y llam&oacute; a la puerta El hombre la abri&oacute;, se ech&oacute; a un lado y la dej&oacute; entrar en casa. Luisa cerr&oacute; la puerta y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Hay algo entre Rufina y t&uacute;?<\/p>\n<p>-Hay.<\/p>\n<p>-&iquest;Ya consumasteis?<\/p>\n<p>-S&iacute;, y pienso casarme con ella.<\/p>\n<p>Luisa tap&oacute; la cara con las manos y dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Todo por mi culpa!<\/p>\n<p>-Lo nuestro ya es pasado, Luisa.<\/p>\n<p>-Si, pero deb&iacute; decirte que Luisa es tu hija.<\/p>\n<p>Elisardo re rebot&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mientes!<\/p>\n<p>Luisa se ech&oacute; a llorar.<\/p>\n<p>-No, no miento, Elisardo, no miento, haz cuentas.<\/p>\n<p>Elisardo ech&oacute; cuentas desde el d&iacute;a en que desvirgara a Luc&iacute;a y la edad que ten&iacute;a ahora Rufina, y las cuentas le dieron.<\/p>\n<p>Se volvi&oacute; a marchar para Suiza, pero antes de hacerlo le dejo todos sus bienes a Rufina.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; si Rufina qued&oacute; pre&ntilde;ada y tuvo un hijo de su padre? Pues no, tuvo gemelos, ni&ntilde;o y ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Introducci&oacute;n En la aldea gallega en la que se desarrolla este relato, c&oacute;mo en casi todas las aldeas, se conoc&iacute;an todos los vecinos, unos se llevaban bien y otros se llevaban a matar. A matar se llevaban Elisardo, el &quot;Puerco Esp&iacute;n&quot; y Pablo, el &quot;Broncas&quot;, que eran hermanos y se llevaban a matar porque [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13779,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32871","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13779"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}