{"id":32877,"date":"2021-12-10T23:00:00","date_gmt":"2021-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-10T23:00:00","slug":"la-hermana-de-mi-amigo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-hermana-de-mi-amigo-i\/","title":{"rendered":"La hermana de mi amigo (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32877\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana tiene cuatro a&ntilde;os menos que yo, es la hermana menor de uno de mis mejores amigos. Hace unos cinco a&ntilde;os atr&aacute;s tuvimos una peque&ntilde;a aventura, si es que se le puede llamar as&iacute; a dos oportunidades en donde s&oacute;lo nos besamos, luego de eso nada prosper&oacute; y seguimos encontr&aacute;ndonos en diferentes eventos sociales, siempre manteniendo la buena onda y cordialidad. Hoy en d&iacute;a yo llevo tres a&ntilde;os de relaci&oacute;n con mi pareja, mientras Ana tuvo diferentes parejas durante ese tiempo.<\/p>\n<p>Un par de meses atr&aacute;s, Ana y yo nos reencontramos en la casa de campo de mi amigo. Fuimos un grupo de cuatro compa&ntilde;eros del colegio con la intenci&oacute;n de desconectarnos, por lo cual nuestras principales provisiones fueron alcohol, marihuana y hongos alucin&oacute;genos. No esperaba encontrarme con Ana (hoy de 27 y yo de 31 a&ntilde;os) por lo que su llegada me caus&oacute; sorpresa y tambi&eacute;n mucho gusto, ya que otorgaba un cambio en la din&aacute;mica en un grupo de solo hombres.<\/p>\n<p>Tal vez fueron las sustancias ingeridas, pero en un momento de la noche, la m&uacute;sica que ambientaba la velada, se convirti&oacute; en m&uacute;sica para bailar en grupo, sin embargo, no pod&iacute;a evitar sentir que Ana se acercaba cada vez m&aacute;s a m&iacute;, me miraba y se re&iacute;a coquetamente. Mi confirmaci&oacute;n llegar&iacute;a cerca de las cinco de la madrugada, cuando Ana y yo estuvimos solos unos minutos y me confes&oacute; sin tapujos que al estar bailando hab&iacute;a sentido una gran atracci&oacute;n hacia m&iacute; y quer&iacute;a concretar &ldquo;algo&rdquo;. Aprovech&eacute; el momento para tambi&eacute;n confesarme, decirle que era rec&iacute;proco y, a la vez, complejo, por mi situaci&oacute;n sentimental. A pesar de que el momento de confianza entre los dos dio paso a un coqueteo solapado y oculto de los otros participantes, todo qued&oacute; ah&iacute;, hasta ese entonces.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s recib&iacute; un mensaje de Ana, cont&aacute;ndome que no ha dejado de pensar en m&iacute; y que no le importa ser &ldquo;la otra&rdquo;. Me hice el desentendido y le ped&iacute; que me explicara qu&eacute; significaba todo eso. Me dijo que hab&iacute;a quedado con ganas de m&iacute;, que hace tiempo no le pasaba y necesitaba concretar todo lo que en su mente se imaginaba. Quise ahondar en esos pensamientos y esta indagaci&oacute;n result&oacute; en d&iacute;as de conversaciones que, paulatinamente, iban subiendo de tono. Entre las promesas de mordiscos, besos mojados, fuertes agarres de cadera y embestiduras, surgi&oacute; la fecha, hora y lugar para hacer todo realidad.<\/p>\n<p>Llegado el d&iacute;a toque a su puerta, nos saludamos un poco nerviosos, destapamos un par de cervezas y sentados en su cama hablamos de nimiedades, dilatando lo inevitable, sin saber c&oacute;mo comenzar. Tom&eacute; valor, la interrump&iacute; y le dije &ldquo;quiero hacer algo que siento necesario para romper el hielo&rdquo;, tom&eacute; suave pero firmemente su cara con mis manos y la bes&eacute;, primero lento, delicado, aumentando poco a poco la intensidad, moviendo mi mano derecha hacia su nuca, jugando de a poco con nuestras lenguas hasta llegar a la desesperaci&oacute;n y finalizando con un mordisco en su labio inferior y un par de besos en su cuello. Al reincorporarme nos miramos y, en menos de un segundo, me devolvi&oacute; el beso, un beso h&uacute;medo, caliente, apretado, desesperado, que nos llev&oacute; a acostarnos en la cama, yo encima de ella, agonizando de una calentura gestada d&iacute;as atr&aacute;s. Sin perder el tiempo comenc&eacute; a tocarla descaradamente, mientras acomodaba mi evidente erecci&oacute;n entre sus piernas, presionando cada vez con m&aacute;s fuerza. Con una de mis manos fui aventur&aacute;ndome debajo de su polera y, gratamente sorprendido, s&oacute;lo me encontr&eacute; con su piel suave, tibia y sus exquisitos y firmes senos que carec&iacute;an de sostenes que los cubrieran. Con una lujuria en aumento debido a este &uacute;ltimo descubrimiento, me apresur&eacute; a sacarle su polera, comenc&eacute; a besar su cuello y fui bajando hasta encontrarme con sus pezones duros y erectos. Me qued&eacute; ah&iacute; un buen rato, besando, lamiendo, mordiendo, hasta que las expresiones de placer de Ana eran cada vez m&aacute;s evidentes. Entonces, segu&iacute; bajando recorriendo su vientre con mi boca, hasta que top&eacute; con sus pantalones, los que raudamente retir&eacute; para que no me estorbaran, dando paso a una pieza de ropa interior min&uacute;scula, con detalles de encaje y de un color magenta que contrastaba de hermosa manera con su piel color mate. Este &uacute;ltimo detall&eacute; termin&oacute; por enviar toda la poca sangre que a&uacute;n circulaba por el resto de mi cuerpo hacia mi pene. Sent&iacute; la tentaci&oacute;n de sacarle todo, despojarme de mi ropa y penetrarla de inmediato, pero quer&iacute;a que ese paso se dilatara lo m&aacute;s posible y me concentr&eacute; en disfrutar la escena &iquest;c&oacute;mo desaprovechar tan perfecto cuerpo luciendo tan excitante prenda? Me levant&eacute; para sacarme la ropa y quedar en igualdad de condiciones. Mi pene duro casi sal&iacute;a por un costado del b&oacute;xer. Volv&iacute; a acostarme encima de Ana, esta vez rozando nuestras entrepiernas como pre&aacute;mbulo a lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s. Quer&iacute;a seguir maravillado por lo bien que luc&iacute;a Ana en ropa interior, as&iacute; que le ped&iacute; que se acostara boca abajo, me quit&eacute; la ropa interior y, mientras besaba su espalda, frotaba mi pene entre sus piernas y su culo, lo que calent&oacute; notoriamente a Ana y aceler&oacute; su respiraci&oacute;n. Luego de un par de minutos as&iacute;, se dio vuelta, me bes&oacute; nuevamente y me pidi&oacute; que le sacara la ropa interior. Quise obedecer de inmediato, pero prefer&iacute; volver a probar su cuerpo con mi boca hasta llegar a la prenda en cuesti&oacute;n, la cual comenc&eacute; a mover usando mis dientes, mientras acercaba mis labios y lengua a las partes que iban quedando descubiertas.<\/p>\n<p>Finalmente quedamos desnudos los dos y, en un gesto de invitaci&oacute;n, abri&oacute; sus piernas y con sus ojos entreabiertos me susurr&oacute; &ldquo;ven&rdquo;. Me abalanc&eacute; encima de ella en un beso que denotara la calentura que me embargaba, permiti&eacute;ndole sentir ni erecci&oacute;n, sin hacer intento de entrar. Quer&iacute;a que desesperadamente me implorara que la penetrara, por lo mismo, me detuve y comenc&eacute; a jugar con mi pene pasando el glande suavemente sobre sus labios vaginales y luego en su cl&iacute;toris, el cual fui masajeando de a poco y cada vez con m&aacute;s fuerza. En ese punto mi pene ya se encontraba muy mojado, y con esos masajes, la vagina de Ana r&aacute;pidamente se fue empapando, hasta que en un momento fue a agarrar mi pene y yo, juguetonamente, le dije &ldquo;a&uacute;n no&rdquo;. Su &uacute;nica respuesta fue un &ldquo;&iquest;ah s&iacute;?&rdquo; que deriv&oacute; en un r&aacute;pido movimiento donde se acomod&oacute; para comenzar a hacerme sexo oral, el sexo oral m&aacute;s rico que me hab&iacute;an hecho hasta ese momento en la vida. Me bes&oacute;, lami&oacute;, masturb&oacute; y acarici&oacute; como queriendo hacerme acabar y creo que not&oacute; la efectividad de sus acciones, porque cuando se detuvo me dijo &ldquo;quiero que te vayas dentro m&iacute;o&rdquo; &iquest;C&oacute;mo negarme luego de tan placentera confesi&oacute;n? Coloqu&eacute; la punta de mi pene en la entrada de su vagina, me acomod&eacute; encima de ella y la penetr&eacute; firme y profundamente y esa primera embestida la coron&eacute; con un beso desesperado, como queriendo devorarme su boca y mientras segu&iacute;a penetr&aacute;ndola lenta pero profundamente no dej&eacute; de besarla. Qu&eacute; exquisitez m&aacute;s grande fue estar dentro de Ana, su vagina empapada y estrecha se sent&iacute;a como estar en el cielo y sus gemidos, primero ahogados y luego libres y escandalosos, me invitaban a llenarla de semen, pero quer&iacute;a hacerla acabar, quer&iacute;a que disfrutara tanto o m&aacute;s de lo que yo estaba disfrutando. Se me hizo casi imposible mantener un ritmo lento y comenc&eacute; a entrar m&aacute;s fuerte y a&uacute;n m&aacute;s profundo, hasta que en un momento, casi sin aliento, me pidi&oacute; que se lo metiera bruscamente y hasta fondo y dejar&aacute; mi pene ah&iacute;. Por supuesto que obedec&iacute; y a&ntilde;ad&iacute; un mordisco de uno de sus pezones. Su respuesta fue una serie de espasmos de su cuerpo acompa&ntilde;ados por un gemido exquisito y sus manos enterradas en mi espalda.<\/p>\n<p>Goc&eacute; su orgasmo casi como si hubiese sido m&iacute;o, pero yo no hab&iacute;a eyaculado, as&iacute; que le ped&iacute; que me montara. Ana ni siquiera titube&oacute; y se subi&oacute; a mi pene, mientras yo disfrutaba la escena. Ver su cuerpo esbelto, su piel hermosa, sus senos y sus piernas meci&eacute;ndose encima de m&iacute; me ten&iacute;an en &eacute;xtasis. No sab&iacute;a donde dejar mis manos, quer&iacute;a poseerla por completo, tocarla entera. Me inclin&eacute; hacia ella para morderle sus pezones, sus ricos pezones que segu&iacute;an firmes y duros. Despu&eacute;s la atraje hacia m&iacute; para besarla. Pude darme cuenta que nuestros besos mientras la penetraba nos calentaban mucho m&aacute;s, ayudaban a llegar al orgasmo, as&iacute; que la tom&eacute; firme de sus piernas y cadera, comenc&eacute; a subir a&uacute;n m&aacute;s mi entrepierna y la bes&eacute;, la mord&iacute;, la mir&eacute; de cerca a los ojos y le dije &ldquo;v&aacute;monos juntos, av&iacute;same cuando pueda acabar&rdquo;, as&iacute; pas&oacute; menos de un minuto cuando escuch&eacute; entre gemidos &ldquo;&iexcl;ahora!&rdquo;. Sent&iacute; como si litros de semen fueron expulsados desde mi pene hasta la vagina de Ana, quien al sentir el l&iacute;quido caliente en sus entra&ntilde;as expres&oacute; deliciosamente &ldquo;&iexcl;qu&eacute; delicia!&rdquo;<\/p>\n<p>La noche acab&oacute; en un par de horas m&aacute;s, horas que aprovechamos al m&aacute;ximo haci&eacute;ndolo tantas veces como nuestros cuerpos lo permitieron. Sab&iacute;amos que era un juego, lo que desconoc&iacute;amos, es que era un juego que nos iba a llevar a tener el mejor sexo de nuestras vidas y que se repetir&iacute;a, por lo menos tres veces m&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Ana tiene cuatro a&ntilde;os menos que yo, es la hermana menor de uno de mis mejores amigos. 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