{"id":32881,"date":"2021-12-10T23:00:00","date_gmt":"2021-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-10T23:00:00","slug":"ngela-una-joven-fitness-dominada-por-su-puta-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ngela-una-joven-fitness-dominada-por-su-puta-interior\/","title":{"rendered":"\u00c1ngela: Una joven fitness dominada por su puta interior"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32881\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Son las 6 am de un s&aacute;bado soleado, en Aguas de Nogales; un condominio veraniego de Flandes, Tolima. &Aacute;ngela Pardo, una joven bogotana de 24 a&ntilde;os y estudiante de literatura, sale de la vivienda en la que se hospeda para iniciar su rutina de ejercicios, hace 10 a&ntilde;os que lleva un estilo de vida fitness.<\/p>\n<p>Luce una licra de colores vivos que remarca su culo generoso y resping&oacute;n; junto a un diminuto top de color rosa que apenas cubre sus prominentes pechos copa D. Trae la melena casta&ntilde;a y risada recogida en un mo&ntilde;o alto: Es una mujer voluptuosa, con un cuerpo que supera mucho los est&aacute;ndares comunes y su piel de porcelana es la joya de la corona. Empieza con un trote suave en direcci&oacute;n norte-sur.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto de la amplia copropiedad, Orlando Villamizar; un mozo que reci&eacute;n cumple la veintena y oriundo del municipio de Madrid, Cundinamarca: quien hace tres a&ntilde;os practica el culturismo callejero, inicia su rutina de barras en el parque comunitario. &Eacute;l es un tipo alto y fornido; mide un metro con ochenta cent&iacute;metros, de b&iacute;ceps marcados, espalda ancha y pectorales macizos.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela, avanza por la gravilla mientras escucha metal instrumental para amenizar el rato, los pocos hombres que a esa hora se encuentran fuera de sus casas, quedan hipnotizados por el movimiento continuo de aquel par de tetas, ella lo sabe y sonr&iacute;e, por alguna raz&oacute;n siempre le ha puesto sentirse deseada. Absorta en su sesi&oacute;n de cardio, no se fija por donde va y cuando menos piensa trastabilla al chocar con algo, se quiere morir cuando se percata del objeto con el que choc&oacute; su p&iacute;e: acaba de tirar el termo de agua de un muchacho que se ejercita en el parquecito.<\/p>\n<p>Se detiene por un momento para observarlo: Es un morenazo de brazos prominentes, corpulento y alto; cada que asciende en la barra, un tatuaje de tribal que rodea su b&iacute;ceps izquierdo resalta sobre su m&uacute;sculo tensionado, sin darse cuenta, &Aacute;ngela se muerde el labio inferior y sin rodeos se acerca para disculparse. Le toca el hombro un par de veces, &eacute;l joven, interrumpe su entrenamiento y se gira hacia ella, que se dispone a ofrecer excusas:<\/p>\n<p>&mdash;Oye, es que ven&iacute;a trotando un poco distra&iacute;da y por accidente derrame tu agua. Lo siento mucho.<\/p>\n<p>Orlando la mira de pies a cabeza, especialmente detalla sus jugosas tetas; es una aut&eacute;ntica ricura. Se miran a los ojos durante unos segundos, hasta que instintivamente, &Aacute;ngela echa un vistazo a la porter&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, no pasa nada. -repone &eacute;l a secas- Nunca te hab&iacute;a visto por ac&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si&hellip;si es que es la primera vez que vengo. Un amigo de mi pap&aacute; vino a mitad de a&ntilde;o y le recomend&oacute; este lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Es ameno, tranquilo y eso me gusta. Me llamo Orlando, mucho gusto -se presenta tendi&eacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&Aacute;ngela, encantada -replica ella esbozando una sonrisa sensual.<\/p>\n<p>&mdash;&Aacute;ngela, si que te ha dado resultados el ejercicio. Tienes un abdomen perfecto. -lo recorre con su &iacute;ndice.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece? Me alagas. La verdad es que han sido a&ntilde;os de entrenamiento duro y dieta estricta, pero t&uacute; no te quedas atr&aacute;s. -replica ella palp&aacute;ndole el b&iacute;ceps.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, tambi&eacute;n me he esforzado mucho. Ya que regaste mi agua sin querer &iquest;qu&eacute; te parece si me acompa&ntilde;as a casa por m&aacute;s y de paso te invito un jugo? nos tardaremos un segundo.<\/p>\n<p>&mdash;Dale, ser&aacute; un placer.<\/p>\n<p>Durante el peque&ntilde;o trayecto, se enzarzan en una conversaci&oacute;n interminable; hablan de vacuidades, se cuentan quienes son, sus oficios y aficiones, la cotidianidad de sus vidas. Hasta que finalmente, dos horas despu&eacute;s, &Aacute;ngela decide regresar a casa. El joven, mira atentamente el vaiv&eacute;n de sus caderas mientras se aleja.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya zorrita -masculla para s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, Orlando decide escribirle para invitarla de juerga al pueblo y ella acepta gustosa, sin embargo, por cosas del destino su encuentro se tiene que aplazar; pues la abuela paterna de ella ha sufrido una reca&iacute;da a consecuencia de su insuficiencia cardiaca. El fin de semana culmina y ambos regresan a sus rutinas en Bogot&aacute;.<\/p>\n<p>Las conversaciones v&iacute;a WhatsApp entre ellos se hacen cada vez mas y mas frecuentes. &Aacute;ngela lo provoca, es insinuante y le env&iacute;a selfis sugerentes en ropa interior, con la excusa de pedir su opini&oacute;n sobre los resultados de su entrenamiento. Hasta que un d&iacute;a todo cambia y Orlando pasa de las incitaciones sutiles a los comentarios directos; &Aacute;ngela le ha enviado una foto de espaldas subiendo escaleras; en la que luce una minifalda de cuero negro junto a unas medias de malla blancas, que remarcan su culo de manera apote&oacute;sica y junto a ello una pregunta:<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: &iquest;Crees que deber&iacute;a trabajar m&aacute;s mis gl&uacute;teos?<\/p>\n<p>Orlando: Ese culo de zorra incita a muchas cosas.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela, que hab&iacute;a tomado aquello de las fotos como un simple juego, se sorprende al leer esa respuesta; estaba siendo muy directo, nadie le hab&iacute;a dicho algo as&iacute; fuera de la cama, pero le gusta; el que la llame zorra, esa transgresi&oacute;n la excita. Lee la respuesta un par de veces y su sexo responde, siente cosquilleo por toda su entrepierna, pero no sabe qu&eacute; responder.<\/p>\n<p>Decide enviarle otra foto a ver qu&eacute; ocurre: esta vez, elige una en la que lleva un diminuto hilo rojo que se pierde entre sus nalgas.<\/p>\n<p>Orlando: Perra&hellip; seguro estas deseosa de que te diga m&aacute;s guarradas para dedearte como puta.<\/p>\n<p>Al leer en voz alta aquellas palabras, los fluidos emanan de su sexo y sus pezones se endurecen. Su mano, como si tuviera voluntad propia, se dirige a su entrepierna para empezar a frotar el cl&iacute;toris y los labios. Esa falta de respeto y esa t&oacute;nica imponente la est&aacute;n poniendo a mil.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Nadie me ha hablado as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Orlando: Y &iquest;qu&eacute;?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: me gusta, me calienta&hellip;<\/p>\n<p>Le env&iacute;a una foto de sus tetas apretadas bajo un top blanco que apenas deja algo a la imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Orlando: Eres una puta arrecha, una zorra hambrienta de verga.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela se frota el cl&iacute;toris como si no hubiese un ma&ntilde;ana, su vagina est&aacute; tan babosa como nunca; pas&oacute; de provocar a estar provocada.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Orlando&#8230; que rico todo lo que me dices&#8230;<\/p>\n<p>Orlando: Dilo t&uacute;, puta.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: &iquest;Decir qu&eacute;?<\/p>\n<p>Orlando: Que eres una puta arrecha.<\/p>\n<p>A medida que escribe cada palabra, su vagina se convierte en un manantial y no puede evitar meterse un dedo; entretanto, sus pezones se endurecen tanto como el acero.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Soy una puta arrecha&hellip;<\/p>\n<p>Orlando: Buena noche, zorra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: &iquest;Qu&eacute;? NO PUEDES DEJARME AS&Iacute;!!<\/p>\n<p>Orlando: Cont&eacute;ntate con los dedos y la imaginaci&oacute;n so puta, bye.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Orlando! Orlando! Orlando!<\/p>\n<p>Nada, se desconect&oacute;. La joven sin embargo, opta por hacerle caso y empieza a masturbarse como nunca lo ha hecho; llega a colarse tres dedos cuando normalmente aguanta dos. No piensa, ni se imagina nada: solo deja que su cuerpo act&uacute;e, que su instinto la gu&iacute;e, se dedea mientras aprieta sus tetas y juguetea con sus pezones que parecen de cemento, entretanto, desliza los dedos por el interior de su vulva experimentando un placer extremo al sentir como revuelcan sus paredes; hasta que despu&eacute;s de un rato se corre, tiene un orgasmo que la deja sin aliento y que empapa sus s&aacute;banas por completo. Luego se queda profundamente dormida.<\/p>\n<p>A eso de las 5 am, cuando el sol todav&iacute;a no emerge; el m&oacute;vil de la joven suena y ella, entre dormida estira la mano hasta la mesita de noche para agarrarlo, es un whatsapp de Orlando:<\/p>\n<p>Orlando: &iquest;C&oacute;mo te fue anoche con los dedos, puta? a que te corriste como zorra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela duda, incluso siente indignaci&oacute;n al recordar que la dej&oacute; a medias y por un segundo medita si responderle o dejarlo en visto, pero al final, al recordar la calentura que le provoc&oacute; y lo ganosa que la puso, decide contestar:<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Bien&hellip; me corr&iacute; como nunca, pero&hellip;<\/p>\n<p>Orlando: &iquest;Pero qu&eacute;, perra?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Me calentaste y me dejaste a medias&hellip;<\/p>\n<p>Orlando: Eres una perra caprichosa, eso se te nota a leguas, pero yo voy a convertirte en una zorra obediente, algo as&iacute; como una fiel mascota.<\/p>\n<p>Y est&aacute; de nuevo; esa actitud autoritaria la pone a mil e inmediatamente siente un calor intenso apoder&aacute;ndose de su cuerpo. La chica nuevamente se queda sin palabras.<\/p>\n<p>Orlando: &iquest;Ya est&aacute;s caliente como callejera, verdad?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Lo estoy&hellip;<\/p>\n<p>Orlando: T&oacute;cate el co&ntilde;o y repite en voz alta &ldquo;soy una puta, soy una perra, soy una zorra&rdquo;<\/p>\n<p>La joven obedece sin chistar, al tocarse la cuca; se le resbalan los dedos por la humedad; se aprieta el cl&iacute;toris, se abre los labios hinchados; sentirse insultada, humillada por aquel tipo, es tan excitante que no puede resistirse a ello.<\/p>\n<p>&ldquo;Soy una puta, soy una perra, soy una zorra&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Soy una puta, soy una perra, soy una zorra&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Soy una puta, soy una perra, soy una zorra&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Soy una puta, soy una perra, soy una zorra&rdquo;<\/p>\n<p>Se repite una y otra vez; frot&aacute;ndose el cl&iacute;toris compulsivamente hasta que su celular suena de nueva cuenta.<\/p>\n<p>Orlando: &iexcl;NUNCA ME DEJES EN VISTO PERRA DE MIERDA!<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Lo siento&hellip; es que me excite tanto que no pude parar de tocarme.<\/p>\n<p>Orlando: Mandame un video dedeandote, golfa.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela se lo env&iacute;a al instante.<\/p>\n<p>Orlando: Rica cuca de zorra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Ser&aacute; tuya cuando desees.<\/p>\n<p>No puede creer lo regalada que acaba de ser, pero le es imposible contenerse, su puta interna la est&aacute; controlando por completo y en ese mismo instante, dar&iacute;a el mundo porque Orlando se la estuviera metiendo.<\/p>\n<p>Orlando: Ya lo ves, ya eres mi puta, mi perra, mi juguete sexual.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Si! lo que digas Orlando.<\/p>\n<p>Orlando: Nada de Orlando; desde ahora dir&iacute;gete a m&iacute; como Amo &iquest;entendido puta?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Entendido, amo.<\/p>\n<p>Orlando: Muy bien puta, as&iacute; me gusta. &iquest;Hoy tienes clase?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Hasta medio d&iacute;a, amo.<\/p>\n<p>Orlando: As&iacute; que estas disponible en la tarde, golfa.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Si, estoy disponible y dispuesta para ti, amo.<\/p>\n<p>Orlando: Muy bien, vas a vestirte como una vulgar puta. M&aacute;s tarde te dar&eacute; indicaciones, bye.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n de la joven late desbocado a la par que una excitaci&oacute;n insoportable se apodera de su ser &iquest;qu&eacute; tendr&iacute;a planeado Orlando para ella?<\/p>\n<p>Los primeros rayos del sol se cuelan por la ventana y &Aacute;ngela se mete en la ducha; disfruta de un ba&ntilde;o caliente frot&aacute;ndose la piel h&uacute;meda mientras fantasea con la culeada que seguramente Orlando le dar&aacute; en un par de horas. Sale del ba&ntilde;o envuelta en la toalla y tiritando de fr&iacute;o. Su nuevo amo, le ha ordenado llevar un look de puta; piensa detenidamente en qu&eacute; ponerse y al final se decide por una falda p&uacute;rpura tipo colegiala, que termina a medio muslo; junto a unas botas de cuero rojas que le llegan hasta la rodilla. Para su torso, elige un crop top negro y de tirantes que deja su abdomen descubierto. Debajo solo lleva un tanga de encaje color rosa.<\/p>\n<p>Empaca un jean y una chaqueta en su mochila e inmediatamente sale para evitar que su padres la vean con semejante pinta. En el transmilenio, se lleva las miradas morbosas de todos los tipos que hay en el vag&oacute;n y tiene que soportar uno que otro comentario atrevido. Disfruta observando a todos los que la miran embelesados deseando follarsela y sonr&iacute;e con picard&iacute;a. Ya en la universidad, la cosa no cambia mucho, sus compa&ntilde;eros sorprendidos se fijan en su facha y cotillean a sus espaldas, ella sin embargo decide ignorarlo por completo.<\/p>\n<p>Pasadas las 10 de la ma&ntilde;ana recibe un mensaje de Orlando:<\/p>\n<p>Orlando: Mu&eacute;strame tu pinta de perra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: En seguida, amo. -se dirige al ba&ntilde;o donde se encierra en un cub&iacute;culo y se saca un par de selfies- &iquest;te gusta, amo?<\/p>\n<p>Orlando: Nada mal, puta, nada mal; tienes vena de zorra. Te quiero aqu&iacute; a las dos en punto -le env&iacute;a una ubicaci&oacute;n de google maps- &iquest;entendido perra?<\/p>\n<p>&Aacute;ngela: Si, amo, entendido.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, &Aacute;ngela, sufre un suplicio; siente los minutos como siglos, no puede esperar porque llegue la hora indicada para ser follada por ese macho que tan puta la ha puesto. En la &uacute;ltima hora de clase, su calentura crece a tal punto que con disimulo se lleva un esfero a la entrepierna y se frota el cl&iacute;toris con &eacute;l; mientras mordisquea el cable de sus aud&iacute;fonos. Se moja tanto, que sus jugos vaginales le escurren por el muslo. Y justo cuando est&aacute; por alcanzar el orgasmo se detiene en seco; no quiere gemir como zorra frente a todo el curso.<\/p>\n<p>Cuando llega la hora de salida; sobre su asiento puede observarse un peque&ntilde;o charco y por la cara interna de sus muslos, se extiende una fina capa de humedad que le otorga un brillo especial a su piel blanca. Revisa la ubicaci&oacute;n que su amo le envi&oacute;; es en la zona industrial, a medio camino entre la carrera 36 y la calle 12. Sonr&iacute;e emocionada y observa el reloj, ansiando que prontamente anuncie la hora del candente encuentro.<\/p>\n<p>A las dos de la tarde, &Aacute;ngela llega al punto de encuentro; es un callej&oacute;n solitario, sucio y maloliente, la joven empieza a arrepentirse de haberse prestado para aquel juego, en realidad no sabe mucho de Orlando &iquest;y si es un tratante de blancas? &iquest;un asesino? o &iquest;un violador? Experimenta un horripilante vac&iacute;o en el est&oacute;mago al imaginarse prostituida en un burdel de mala muerte, quien sabe en qu&eacute; pa&iacute;s. Observa el reloj: ya son las 2 con 10, decide que si Orlando no llega en cinco minutos, se marchara y lo bloqueara de redes.<\/p>\n<p>El plazo se cumple y &Aacute;ngela se da media vuelta para regresar a casa; pero cuando ha dado tres pasos, alguien la toma del pelo y le dobla un brazo en la espalda peg&aacute;ndola contra un muro ennegrecido y derruido; ella forcejea e intenta gritar, sin embargo, su atacante le tapa la boca. Aquel tipo, le restriega la verga por el culo sin ning&uacute;n respeto ni pudor, la joven se encuentra aterrada, tanto que dos l&aacute;grimas se desgajan de sus ojos. Siente la lengua de ese hombre deslizarse por su mejilla:<\/p>\n<p>&mdash;Ummm&#8230; sabor de perra en celo.<\/p>\n<p>Al escuchar aquello, su temor mengua y se excita levemente. Es Orlando, sin lugar a dudas; le ha reconocido la voz. Sosteni&eacute;ndola con fuerza, la conduce hasta el interior de una vieja bodega abandonada y al entrar en aquel lugar, que se encuentra iluminado por una tenue luz rojiza, la empuja con rudeza contra la pared y tirando nuevamente de su cabello, se dirige a ella:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acaso pensabas dejar metido a tu amo, perra miserable? -le espeta propin&aacute;ndole una sonora nalgada-<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; -gime ella ahogadamente- Perd&oacute;n, perd&oacute;n amo&#8230; vi el lugar y me asuste&hellip;<\/p>\n<p>Orlando, guarda silencio mientras le jala el tanga con violencia hasta meterlo entre sus labios vaginales; le muerde la nuca y de nueva cuenta, le azota el culo sin piedad -tas tas tas- resuenan las nalgadas; el trasero de la joven rebota como gelatina, se enrojece y punza.<\/p>\n<p>Aquel castigo, produce una explosi&oacute;n hormonal en Angela; siente un cosquilleo intenso por toda la vagina y un agradable vac&iacute;o apoderarse de su pecho, no puede hacer nada m&aacute;s aparte de gemir:<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&#8230; ahh&hellip; amooo&hellip;<\/p>\n<p>Orlando se detiene, le chupa el l&oacute;bulo de la oreja y le espeta en tono imponente:<\/p>\n<p>&mdash;Te lleg&oacute; la hora de saber lo que es un hombre de verdad, puta zorra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela solo asiente, deseando que aquello contin&uacute;e.<\/p>\n<p>El joven la voltea con rudeza y la empuja de los hombros; la chica se acerca a su entrepierna, dispuesta a hacerle una felaci&oacute;n, pero en respuesta recibe una bofetada.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n no, puta golosa.<\/p>\n<p>Inmediatamente, se despoja de su cintur&oacute;n para pon&eacute;rselo a la joven a modo de collar; &mdash;ahora s&iacute;gueme, a cuatro patas como lo que eres; una miserable perra -le espeta sosteni&eacute;ndole el rostro con sus manos para finalizar escupi&eacute;ndola.<\/p>\n<p>La chica se humedece al instante; se caliente como bistec al carb&oacute;n y su perra interior sale a flote para responder emocionada:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si, amo! como usted ordene.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien; puta. -Recorre un pasillo largo que desemboca en una habitaci&oacute;n mediana; donde hay un sill&oacute;n; una cama, un televisor viejo; una peque&ntilde;a mesa de madera y unos cuantos ba&uacute;les.<\/p>\n<p>La deja justo en la mitad de la sala y &eacute;l sigue hasta el sill&oacute;n, donde toma asiento. Se sirve una copa de vino para darle una nueva orden a la joven:<\/p>\n<p>&mdash;Ac&eacute;rcate gateando; mientras bates el culo y ladras como perra.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela, presa de la excitaci&oacute;n y del deseo, lo hace; se pone en cuatro y avanza a gatas lentamente; mueve las caderas de lado a lado, con una sensualidad insuperable e imita los ladridos de un canino -Guau, guau, guau.<\/p>\n<p>Se siente como cualquier basura; tan poca cosa, tan miserable, tan puta y aquella transgresi&oacute;n de lo tradicional solo ocasiona que su excitaci&oacute;n aumente, finalmente llega hasta su amo y se arrodilla frente a &eacute;l, esperando &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>Frente a sus ojos, Orlando se descalza y al dejar sus pies desnudos le ordena besarlos y lamerlos; ella lo mira incr&eacute;dula, cosa que no le gusta para nada al joven y en consecuencia le propina una bofetada:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acaso eres sorda, puta?<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n, perd&oacute;n mi amo -Se disculpa ella un tanto temerosa.<\/p>\n<p>Sin rechistar hace lo que su amo le pidi&oacute;: empieza dando peque&ntilde;os picos sobre el empeine, recorri&eacute;ndolo de arriba a abajo con lentitud y altern&aacute;ndose de pie en pie, contin&uacute;a recorriendo toda la extensi&oacute;n con su lengua; lame como si fuese un helado del m&aacute;s exquisito sabor y finaliza chupando, uno a uno, todos los dedos con aut&eacute;ntica devoci&oacute;n. Al terminar, los fluidos de la joven emanan del interior de su vagina.<\/p>\n<p>Orlando la mira complacido y decide premiarla:<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, perra, muy bien, ahora vas a tener tu premio.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;or -replica ella expectante-<\/p>\n<p>&mdash;De rodillas, con las manos sobre los muslos y la mirada al suelo, mientras yo regreso.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela adopta la posici&oacute;n con apuro.<\/p>\n<p>En cuesti&oacute;n de minutos Orlando regresa con dos platillos de mascota. Los pone frente a ella; uno contiene concentrado y el otro agua:<\/p>\n<p>&mdash; Anda perra, come, disfruta tu premio.<\/p>\n<p>La joven obedece y en cuatro patas se acerca hasta los cuencos, hunde el rostro en el que contiene la comida para empezar a tragar; entretanto, Orlando se ubica a sus espaldas para levantarle la falda y empezar a juguetear con su trasero; lo acaricia, lo amasa, lo rasgu&ntilde;a y lo mordisquea, mientras que &Aacute;ngela emite quejidos cada vez m&aacute;s fuertes.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; que rico&#8230;<\/p>\n<p>Orlando, contin&uacute;a magreando el trasero de la joven durante unos minutos; viendo de primer plano como su humedad aumenta; est&aacute; tan mojada que los jugos le escurren a borbotones por los muslos, esto le produce al joven una erecci&oacute;n inmediata. De un jal&oacute;n le quita las tanguitas y separ&aacute;ndole las nalgas, prueba su vagina; siente los fluidos tibios y viscosos; junto a un sabor salado, &Aacute;ngela, se retuerce al sentir como la lengua de su amo le recorre la vagina de principio a fin:<\/p>\n<p>&mdash;Ahh&hellip; Siii&#8230; m&aacute;s, mas, mas!<\/p>\n<p>El joven dominante, recorre su cl&iacute;toris con experticia; yendo de arriba a abajo, con lentitud, pero intensamente; generando hendiduras en el peque&ntilde;o bulto carnoso a medida que su lengua lo transita. Los m&uacute;sculos de &Aacute;ngela se tensan, mientras siente como si un oasis estallara dentro de su vulva; que parece manguera abierta, mientras por su garganta se escapan decenas de gemidos excitantes:<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; -gime mordi&eacute;ndose los labios y apretando los pu&ntilde;os-<\/p>\n<p>Tras unos minutos, Orlando se detiene en seco:<\/p>\n<p>&mdash;Ya fue suficiente perra, es hora de empotrarte como callejera.<\/p>\n<p>El rostro de la joven se ilumina y no tarda en reponer:<\/p>\n<p>&mdash;H&aacute;galo se&ntilde;or, follese a esta perra que est&aacute; hambrienta de su verga. -cuando el joven se pone incorpora ella se inclina para besarle los pies.<\/p>\n<p>Orlando toma el cintur&oacute;n para conducirla hasta el borde de la cama; una vez all&iacute;, la jala del pelo y con rudeza la tira sobre el colch&oacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;En cuatro, zorra caliente -le ordena mientras hurga en uno de los ba&uacute;les.<\/p>\n<p>Al regresar, le pone los brazos en la espalda y le esposa las mu&ntilde;ecas. Sube su minifalda, dejando culo y co&ntilde;o expuestos; tras ponerse el preservativo enrolla el tanga h&uacute;medo en su verga y de un espet&oacute;n la penetra hasta el fondo.<\/p>\n<p>&mdash;Ahh -grita &Aacute;ngela, al sentir como aquel trozo de carne descomunal se inmiscuye en su interior y como la tela del tanga raspa sus paredes internas, la verga de Orlando la llena por completo, hasta golpear su c&eacute;rvix.<\/p>\n<p>Entre tanto, su joven amo; empieza con un ritmo brutal; la tira del pelo haciendo tensar su piel facial al punto de hacerle sentir que se le van a salir los ojos de las cuencas, mientras que la embiste como bestia; con cada empell&oacute;n sus labios vaginales salen y entran sujetos al miembro del joven; el roce del tanga le hace experimentar una sensaci&oacute;n de placer y dolor indescriptible.<\/p>\n<p>&mdash;Toma puta, &iexcl;perra miserable! &#8211; goza como callejera con mi verga.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh amooo, por favorr!! &iexcl;No me saque nunca esa verga de machoo, soy su puta su zorra!! &iexcl;Su esclava!!<\/p>\n<p>Unas cuantas penetraciones m&aacute;s y &Aacute;ngela, se corre convulsionando de placer. Sus fluidos empapan el colch&oacute;n, mientras ella grita y se retuerce, a&uacute;n con la verga de Orlando en su interior.<\/p>\n<p>El joven, sin perder tiempo le libera las manos, para darle vuelta y esposarla a la cabecera; hurga en su vagina para sacar el tanga y amordazarla con &eacute;l; lo mete entre su boca y de los ba&uacute;les toma un rollo de cinta transparente junto a unas pinzas para pezones, que est&aacute;n unidas por una cadena. Envuelve su boca con cinta y le pone las pinzas apret&aacute;ndolas hasta producirle un dolor soportable. &Aacute;ngela se siente indefensa, a su total merced: esa vulnerabilidad, el no poder moverse; hace que un infierno se encienda entre sus piernas; el sentir el sabor de sus propios jugos la hace sentirse la m&aacute;s puta de todas.<\/p>\n<p>Orlando se acomoda entre sus piernas para empotrarla de nuevo; a medida que la embiste con rudeza; pellizca y estira su cl&iacute;toris hasta casi desgarrarlo, mientras que jala las pinzas tensando sus pezones y ocasion&aacute;ndole oleadas de dolor cada que sus tetas rebotan por las embestidas:<\/p>\n<p>&mdash;Mmm&hellip; mmm -emite &Aacute;ngela quejidos ahogados; mientras su calentura crece a un nivel inesperado: la privaci&oacute;n del habla, de los movimientos; el dolor que le producen las pinzas y su cl&iacute;toris sodomizado; es un c&uacute;mulo de sensaciones que la lleva al l&iacute;mite &#8211;<\/p>\n<p>Orlando le retuerce el cl&iacute;toris a m&aacute;s no poder y jala la cadena hasta hacer sangrar sus pezones; mientras que la empotra como bestia, hundi&eacute;ndose hasta su tope y revolc&aacute;ndole las paredes de maneras impensables; la cama tiembla y &Aacute;ngela se retuerce como posesa alcanzando el orgasmo m&aacute;s intenso de su vida; a medida que se corre siente que se desmaya de placer.<\/p>\n<p>Mientras recupera el aliento, su amo la desata y al terminar, la toma por los cabellos llev&aacute;ndole la cabeza hasta su verga; la joven abre la boca gustosa y Orlando le hunde el miembro hasta la garganta; empezando a follarsela salvajemente; provoc&aacute;ndole arcadas, lagrimeos y haci&eacute;ndola babear; entre tanto le bofetea las mejillas:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ten! &iexcl;ten! puta perra, recibe en tu hocico de golfa mi verga de macho, zorra, que solo para eso sirves para engullir verga.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela permanece inm&oacute;vil recibiendo la verga de su amo; siente que por el tama&ntilde;o le va llegar hasta el est&oacute;mago; le arde la garganta y le duele la mand&iacute;bula, mientras que sus labios tocan la pelvis de Orlando.<\/p>\n<p>Siente como aquel miembro se tensa en el interior de su garganta; mientras su amo emite un jadeo largo y la sostiene del pelo:<\/p>\n<p>&mdash;Ahh&hellip;<\/p>\n<p>Segundos despu&eacute;s, estalla: descargando chorros y chorros de semen tibio y espumoso, que se deslizan por su garganta. Finalmente, le saca la verga de la boca. &Aacute;ngela recupera el aliento, mientras con el dorso de la mano se limpia los restos de semen que quedan en sus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca me hab&iacute;an dado una culeada tan bestial, amo. -le espeta inclin&aacute;ndose para limpiarle el miembro.<\/p>\n<p>Pero Orlando la detiene en seco:<\/p>\n<p>&mdash;Estuvo bien por hoy, ya fue suficiente. Apenas para iniciarte, puta.<\/p>\n<p>&mdash;Pero amo&hellip; a&uacute;n tenemos tiempo y quiero que me folle m&aacute;s&#8230; por favor.<\/p>\n<p>&iexcl;Zas! una bofetada: &mdash;He dicho que es suficiente, perra.<\/p>\n<p>La joven asiente con l&aacute;grimas en los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Vete, ya recibir&aacute;s &oacute;rdenes<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me puedo cambiar? -pregunta ella- es para que mi familia no me vea as&iacute;, por favor amo.<\/p>\n<p>Orlando le otorga el permiso.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela sale y se percata que en el mismo punto en el que ella fue citada, hay una joven con pinta de puta, mirando el reloj con impaciencia.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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