{"id":32886,"date":"2021-12-10T23:00:00","date_gmt":"2021-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-10T23:00:00","slug":"una-luz-en-mitad-del-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-luz-en-mitad-del-camino\/","title":{"rendered":"Una luz en mitad del camino"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32886\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A las nueve de la ma&ntilde;ana la cafeter&iacute;a estaba a rebosar y la aglomeraci&oacute;n de gente dificultaba el acceso a la barra de las camareras. El barman atend&iacute;a sus demandas y antes de preparar el pedido solicitado ya hab&iacute;a otra camarera reclamando el suyo. Benito estaba sentado en la barra tomando su caf&eacute; y releyendo las ofertas de trabajo en el peri&oacute;dico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n mis dos con leche y mis dos croissants? &mdash;reclam&oacute; una impaciente camarera.<\/p>\n<p>&mdash;Dos solos y un cortado &mdash;solicit&oacute; otra apoyando la bandeja sobre la barra. Benito pareci&oacute; reconocer la voz y se volte&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Laura? &mdash;pregunt&oacute; sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Benito! &mdash;exclam&oacute;. &mdash; &iexcl;Cu&aacute;nto tiempo! &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Tomando caf&eacute;, &iquest;Y t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Trabajo aqu&iacute;. &iquest;No te lo parece?<\/p>\n<p>&mdash;No te hab&iacute;a conocido, &mdash;dijo para enmendar el desatino de su absurda pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Seguramente es porque han pasado quince a&ntilde;os y peso como quince kilos m&aacute;s, &mdash;respondi&oacute; ella con acritud.<\/p>\n<p>&mdash;Yo te veo bien, &mdash;minti&oacute; al ver que la envoltura de la protagonista de sus ilusiones y fantas&iacute;as de juventud hab&iacute;a transmutado considerablemente.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Benito, pero nunca has sabido mentir, &mdash;respondi&oacute; sabiendo que verdad no hab&iacute;a m&aacute;s que una.<\/p>\n<p>No la reconoci&oacute; porque hab&iacute;an pasado a&ntilde;os y el atractivo del que hac&iacute;a gala anta&ntilde;o se hab&iacute;a evaporado. Ahora era una cuarentona amargada y con sobrepeso, con tres churumbeles en edad escolar y un marido que hab&iacute;a perdido el inter&eacute;s en ella hac&iacute;a tiempo, por lo que sus salidas nocturnas eran cada vez m&aacute;s frecuentes. Trabajaba en la construcci&oacute;n hasta las seis de la tarde, sin embargo no llegaba a casa hasta la hora de cenar, y cuando entraba por la puerta lo hac&iacute;a con algunas cervezas de m&aacute;s, mostrando casi siempre un comportamiento agresivo.<\/p>\n<p>Laura, que en el pasado hab&iacute;a sido la reina del baile, se hab&iacute;a convertido en el estereotipo de mujer que siempre hab&iacute;a odiado. Entre tantos pretendientes que revolotearon a su alrededor en sus tiempos mozos, su elecci&oacute;n fue la m&aacute;s desacertada. Uno de sus cortejadores fue Benito, quien lo intent&oacute; con tes&oacute;n como ning&uacute;n otro, en su lugar, Laura nunca le dio la oportunidad de subir un pelda&ntilde;o m&aacute;s y su relaci&oacute;n no pas&oacute; de una buena amistad, en tanto Laura estuvo tonteando de flor en flor hasta que eligi&oacute; libar de la m&aacute;s perniciosa.<\/p>\n<p>A pesar de ese primer instante de shock, todav&iacute;a se le aceleraron las pulsaciones cuando la vio. Intent&oacute; encontrar alg&uacute;n resquicio del esplendor de la mujer a la que idolatr&oacute;, pero si quedaba alguno, no estaba a la vista, sin embargo, algo de su esencia permanec&iacute;a all&iacute;, ya que, al margen del desencanto inicial, sus sentimientos afloraron como si hubiesen estado en stand-by a la espera de reactivarse.<\/p>\n<p>Por su parte, la autoestima de Laura no pasaba por un buen momento y no le apetec&iacute;a que Benito la viese en ese lamentable estado, habida cuenta de que anta&ntilde;o la hab&iacute;a idealizado. En aquella &eacute;poca era ella la que controlaba la situaci&oacute;n y la que eleg&iacute;a con quien se enrollaba y con quien no, en cambio, aquella vivaracha flor de primavera, era ahora una flor marchita, o al menos era as&iacute; como se sent&iacute;a.<\/p>\n<p>A Benito los a&ntilde;os no le hab&iacute;an pasado la misma factura, s&oacute;lo luc&iacute;a unas canas que estaban all&iacute; como testimonio de su edad, ya que por lo dem&aacute;s, segu&iacute;a siendo el mismo tipo normalito, poca cosa y sin nada destacable, pelo rizado, un tanto desali&ntilde;ado y una delgadez impropia de su edad.<\/p>\n<p>Por el contrario, Laura intentaba camuflar esos kilos sobrantes en un uniforme de uso reglamentario que no ayudaba demasiado. Quiz&aacute;s era m&aacute;s un complejo suyo, &mdash;pretendiendo verse como a los veinticinco&mdash; que un problema real de sobrepeso. Ten&iacute;a cuarenta, hab&iacute;a dado a luz a tres churumbeles y las hormonas tambi&eacute;n se hab&iacute;an cebado un poco con ella, por lo dem&aacute;s, no exist&iacute;an otras irregularidades que no fuesen m&aacute;s all&aacute; de la edad.<\/p>\n<p>El uniforme se ajustaba a su cuerpo delineando sus anchas formas. El cintur&oacute;n presionaba su cintura intentando vencer la presi&oacute;n de sus carnes, y, en cierto modo, algo las disimulaba. El bra batallaba por mantener aprisionados unos pechos que al escote le resultaba dif&iacute;cil, y un pronunciado canal invitaba a los clientes a pasear la mirada por &eacute;l, y la de Benito no fue menos.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que dejarte. Estoy trabajando, &mdash;dijo ella disculp&aacute;ndose para no tener que dar explicaciones de c&oacute;mo la hab&iacute;a tratado la vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo invitarte a un caf&eacute; despu&eacute;s del trabajo, si no est&aacute;s muy ocupada?<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que recoger a los ni&ntilde;os del colegio, &mdash;justific&oacute; su apat&iacute;a, si bien, una luz se ilumin&oacute; en su cabeza y pens&oacute; que no pasaba nada si le a&ntilde;ad&iacute;a un poco de aliciente a su vida. Un trabajo que no le gustaba, un marido al que detestaba, tres ni&ntilde;os, a cual de los ellos m&aacute;s inquieto y desobediente, limpiar, cocinar y al d&iacute;a siguiente vuelta a empezar, fueron elementos concluyentes para aceptar su invitaci&oacute;n, por consiguiente, pens&oacute; en encasquetar a los ni&ntilde;os a su madre y aceptar su propuesta en aras de salir de una rutina que la estaba consumiendo lentamente.<\/p>\n<p>&mdash;Otra vez ser&aacute;, &mdash;se resign&oacute; Benito sin saber las elucubraciones de Laura en ese momento, ratificando una vez m&aacute;s su indiferencia hacia &eacute;l en el pasado.<\/p>\n<p>Un cliente reclam&oacute; su pedido desde su mesa y Laura cogi&oacute; la bandeja con los dos caf&eacute;s solos y el cortado.<\/p>\n<p>&mdash;Salgo a las cinco, &mdash;le inform&oacute;, y a continuaci&oacute;n se dirigi&oacute; a entregar el pedido a los impacientes clientes.<\/p>\n<p>Benito la contempl&oacute; con cara de satisfacci&oacute;n mientras se alejaba (bandeja en mano) y su cuerpo le mand&oacute; una se&ntilde;al reconociendo que todav&iacute;a segu&iacute;a despertando en &eacute;l sentimientos que hab&iacute;an estado adormecidos. La sangre fluy&oacute; a su entrepierna mientras la contemplaba inclin&aacute;ndose al depositar las bebidas en la mesa. Repar&oacute; en las bragas que se insinuaban a trav&eacute;s del uniforme, gracias a las costuras, y se recoloc&oacute; su entrepierna en una acci&oacute;n involuntaria, despu&eacute;s sali&oacute; de la cafeter&iacute;a, permaneci&oacute; unos instantes en la acera sin tener un rumbo determinado e hizo balance de su vida.<\/p>\n<p>No se hab&iacute;a casado. Hubo una tentativa despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de noviazgo, pero en el &uacute;ltimo momento ella se ech&oacute; atr&aacute;s truncando de nuevo un futuro que imagin&oacute; prometedor. Despu&eacute;s comparti&oacute; alquiler y cama con otra mujer con la que pens&oacute; que ten&iacute;an en com&uacute;n algunas inquietudes, pero nuevamente le sali&oacute; rana cuando la sorprendi&oacute; en el lecho retozando con otro. A partir de ese momento desisti&oacute; del empe&ntilde;o de encontrar una mujer leal y el sexo se redujo a la masturbaci&oacute;n, haciendo uso de sus fantas&iacute;as, y en ocasiones, cuando se lo pod&iacute;a permitir, al sexo con mujeres que no exig&iacute;an nada de &eacute;l, &uacute;nicamente el volumen de su billetera.<\/p>\n<p>Pese a que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica siempre andaba por la cuerda floja entre trabajos temporales, invariablemente consegu&iacute;a salir a flote altern&aacute;ndolos con posteriores prestaciones de desempleo y subsidios. De ese modo lograba vislumbrar algo de luz en un mundo que siempre parec&iacute;a plantarle cara. En compensaci&oacute;n, su car&aacute;cter afable y optimista convert&iacute;a lo dif&iacute;cil en sencillo, lo imposible en accesible y lo triste en llevadero.<\/p>\n<p>A las cinco menos cinco de la tarde ya estaba Benito en la puerta de la cafeter&iacute;a a la espera de que terminase Laura su jornada y veinte minutos despu&eacute;s hac&iacute;a su aparici&oacute;n ella con su uniforme de trabajo y un abrigo por encima.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde quieres que tomemos caf&eacute;? &mdash;pregunt&oacute; Benito.<\/p>\n<p>&mdash;Me da igual. Alej&eacute;monos de aqu&iacute; cuanto antes. No quiero que me reconozcan.<\/p>\n<p>&mdash;Podemos ir a mi casa, &mdash;puntualiz&oacute; Benito sin segundas intenciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que eso es buena idea? &mdash;pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;No veo por qu&eacute; no, &mdash;matiz&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s casado? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;No. Estuve a punto, pero algo no sali&oacute; bien.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro por ti, &mdash;a&ntilde;adi&oacute; con franqueza y sin titubear.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tan mal te sali&oacute; a ti? &mdash;se interes&oacute; Benito.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; claro que no fue como yo lo esperaba, &mdash;sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca lo es, Laura. Las cosas nunca salen como uno las prev&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;En mi caso salieron completamente al rev&eacute;s de c&oacute;mo las imaginaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No eres feliz con tu marido?<\/p>\n<p>&mdash;No lo soy con &eacute;l, ni con mi vida, pero es lo que me ha tocado en el sorteo. He pensado muchas veces que el karma tiene que existir y yo ten&iacute;a mucho que purgar. Al final quien la hace la paga.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dices eso, Laura? T&uacute; no eres mala persona.<\/p>\n<p>&mdash;No soy malvada, pero tampoco fui una santa, ya lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie lo somos, Laura.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; eres un buen t&iacute;o, Benito. Siempre lo has sido, y yo te dej&eacute; al margen, pese a que siempre estuviste ah&iacute;, limpiando mis babas. No te trat&eacute; como merec&iacute;as. Quiz&aacute;s si lo hubiese hecho, mi vida ser&iacute;a m&aacute;s dichosa.<\/p>\n<p>&mdash;No te fustigues. Nunca podemos saber si las decisiones que tomamos son las correctas, lo que s&iacute; que sabemos es que siempre podemos intentar enmendar nuestros errores e intentar cambiar algo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me est&aacute;s haciendo una proposici&oacute;n, Benito?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes?, siempre te subestim&eacute;. Era consciente de que siempre estabas ah&iacute; hiciese lo que hiciese, en cambio, nunca te tom&eacute; en serio y reconozco que me equivoqu&eacute;. Me fijaba m&aacute;s en la fachada y en lo superfluo que en el interior y t&uacute; siempre tuviste un gran coraz&oacute;n, y veo que sigues conservando esa bondad que te caracteriza.<\/p>\n<p>&mdash;Vivo aqu&iacute;, &mdash;dijo Benito se&ntilde;alando la modesta porter&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me has tra&iacute;do a tu casa&hellip; &mdash;advirti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido sin querer.<\/p>\n<p>&mdash;Evitarlo&hellip; &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Laura con una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres subir? No tengo muchos lujos, pero tengo caf&eacute;.<\/p>\n<p>Laura pens&oacute; en su marido, pero no por si le hac&iacute;a da&ntilde;o, sino para hac&eacute;rselo. Benito consegu&iacute;a que se sintiera bien a su lado, incluso lograba que, en cierto modo le resultara atractiva y no un mero saco de carne.<\/p>\n<p>El piso era austero: un peque&ntilde;o sal&oacute;n, una diminuta cocina, un ba&ntilde;o y una habitaci&oacute;n completaban los cuarenta y cinco metros cuadrados de la vivienda.<\/p>\n<p>Entraron directamente en el sal&oacute;n y un intenso olor a cerrado y a comida rancia golpe&oacute; sus fosas nasales. Laura dio un repaso fugaz al habit&aacute;culo confirmando la ausencia de un toque femenino. Un sof&aacute; desvencijado de dos plazas, una peque&ntilde;a mesa auxiliar con restos de la cena de la noche anterior y una l&aacute;mpara auxiliar de pie descansaban sobre una alfombra a la que no lo hubiese ido mal el paseo de una aspiradora. Benito se quit&oacute; la chaqueta y a continuaci&oacute;n le pidi&oacute; el abrigo y el bolso a ella para colgarlos en la percha vintage que segu&iacute;a manteni&eacute;ndose all&iacute; durante los diez a&ntilde;os que ya estaba alquilado, despu&eacute;s recogi&oacute; los restos de comida, disculp&aacute;ndose por el desorden.<\/p>\n<p>&mdash;Ponte c&oacute;moda. Voy a hacer caf&eacute;. &iquest;C&oacute;mo lo quieres?<\/p>\n<p>&mdash;Con un poquito de leche, por favor, &mdash;pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Benito le puso un caf&eacute;, le a&ntilde;adi&oacute; un poco de leche y &eacute;l se sirvi&oacute; el suyo. Se sent&oacute; junto a ella en el sof&aacute;, pero respetando su espacio vital para no incomodarla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&eacute;ntame algo de ti! &mdash;le pidi&oacute; Laura.<\/p>\n<p>&mdash;No hay mucho que contar, Laura. Voy tirando. Trabajo en lo que me sale. Ya sabes como est&aacute; todo de mal. Vivo aqu&iacute; unos diez a&ntilde;os con la esperanza de encontrar un trabajo que me permita alquilar algo m&aacute;s digno, pero todo es una mierda. Contratos temporales de tres meses, como mucho de seis, pero bueno, mientras no vaya a peor, no hay problema. &iquest;Cu&aacute;ntos hijos tienes? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo tres: de seis, de ocho y de diez.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te dabas un margen de dos a&ntilde;os para el siguiente?<\/p>\n<p>&mdash;No, qu&eacute; va. Despu&eacute;s del primero jur&eacute; y perjur&eacute; que ser&iacute;a el &uacute;ltimo, pero mis c&aacute;lculos siempre me jugaban una mala pasada. Ya sabes que nunca cumplo mis promesas.<\/p>\n<p>Benito rio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; se dedica tu marido? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A parte de beber? &mdash;a&ntilde;adi&oacute; con sorna. &mdash;Trabaja en la construcci&oacute;n y medio sueldo lo dilapida en el alcohol y qui&eacute;n sabe en qu&eacute; m&aacute;s. Lo cierto es que a casa solamente llega la mitad del sueldo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no lo dejas?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y d&oacute;nde voy yo con tres mocosos y novecientos euros? &Eacute;l despilfarra la mitad de su n&oacute;mina, pero al menos trae a casa la otra mitad. La cosa cambiar&iacute;a si no hubiese ni&ntilde;os de por medio.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no eres feliz.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo eres t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No sabr&iacute;a decirte. Intento vivir con lo que tengo, sin m&aacute;s pretensiones. &iquest;Pero qu&eacute; es la felicidad? Si nos cuesta saber qu&eacute; es&hellip; &iquest;c&oacute;mo demonios vamos a medirla? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a falta para que fueses feliz? &iquest;Un marido irreprochable? &iquest;Otro trabajo? Siempre parece que anhelemos lo que no tenemos. &iquest;Crees que el que est&aacute; podrido de dinero es m&aacute;s feliz? Sus problemas ser&aacute;n otros. Yo estoy convencido de que el dinero no da la felicidad, pero tambi&eacute;n lo estoy de que tu pareja tampoco te la va a dar, por mucho que te quiera. Primero tienes que quererte a ti misma para despu&eacute;s ser feliz.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre has sido muy profundo, Benito.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &mdash;exclam&oacute; desinteresado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; te quieres a ti mismo?<\/p>\n<p>&mdash;No puedo cambiar mi aspecto, es el que me toc&oacute; en el sorteo y es lo que hay. Si no aceptas eso, &iquest;c&oacute;mo vas a ser feliz? Yo hace a&ntilde;os que me acept&eacute; y vivo mi vida sin rendirle cuentas a nadie. Nunca hubo nadie por quien mereciese la pena perseverar, la &uacute;nica que pudiste serlo fuiste t&uacute;&hellip;<\/p>\n<p>Laura se avergonz&oacute; de su comportamiento en el pasado. Reconoci&oacute; que lo utiliz&oacute; como peluche y como pa&ntilde;o de l&aacute;grimas de sus innumerables devaneos con unos y con otros.<\/p>\n<p>&mdash;Me arrepiento de muchas cosas, Benito.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es malo. Todos nos equivocamos. T&uacute; siempre me has gustado Laura. &Eacute;sta ma&ntilde;ana, cuando te he visto ha sido como un subid&oacute;n despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Laura lo mir&oacute; esta vez con algo m&aacute;s que afecto. Ten&iacute;a que contar los a&ntilde;os que hac&iacute;a que no disfrutaba de un buen sexo. Ahora &eacute;ste se reduc&iacute;a a la masturbaci&oacute;n haciendo uso de un consolador que adquiri&oacute; en Amazon. Odiaba follar con su esposo porque no lo disfrutaba. Para ella se hab&iacute;a convertido en una tarea m&aacute;s que a&ntilde;adir a los quehaceres de la casa, por tanto, cuando &eacute;l llegaba a casa con un poco m&aacute;s de alcohol en el cuerpo del habitual, sab&iacute;a que ten&iacute;a que abrirse de piernas y aguantar estoicamente hasta que acabara. Si la cosa se prolongaba m&aacute;s de lo habitual, fing&iacute;a un orgasmo para que rematase antes. Por suerte, la mayor&iacute;a de las veces el episodio sol&iacute;a ser breve, luego &eacute;l ca&iacute;a como un tronco en la cama y ella terminaba de hacer sus tareas antes de acostarse. Podr&iacute;a haberse dejado llevar por intereses &uacute;nicamente placenteros, pero su animadversi&oacute;n hacia &eacute;l era cada vez mayor, con lo cual, le era imposible reorientar su cerebro en el disfrute.<\/p>\n<p>La continencia provoc&oacute; que el roce de piernas despertase deseos reprimidos y Benito se dio cuenta de lo vulnerable que era a su contacto. No pretend&iacute;a aprovecharse de su indefensi&oacute;n, quer&iacute;a que ella lo deseara del mismo modo y retomar aquel idilio que nunca lleg&oacute; a fraguarse. La mir&oacute; y se perdi&oacute; en la profundidad de unos ojos melanc&oacute;licos a la espera de una se&ntilde;al que lo invitara a un mayor acercamiento, y esa se&ntilde;al lleg&oacute; efusivamente en forma de beso cuando se acerc&oacute; para comerle la boca con un sonoro morreo que Benito recibi&oacute; como agua de mayo. La lengua de Laura busc&oacute; la suya y se enrosc&oacute; como una tuerca en un tornillo y los voluminosos pechos apoyados en su regazo le provocaron una erecci&oacute;n instant&aacute;nea como si fuese un adolescente. Se apoder&oacute; de uno y lo presion&oacute; con firmeza calibrando la magnitud de aquel par de melones que ahora ten&iacute;a a su disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Al desabrochar los botones del uniforme vio las enormes domingas encorsetadas en el sujetador. Vislumbr&oacute; a trav&eacute;s de la fina tela dos grandes y erectos pezones reclamando sus atenciones y Benito hundi&oacute; su cara en el canal como si hubiera perdido una joya en una grieta. En su af&aacute;n por querer atender aquellas frutas del para&iacute;so no encontr&oacute; la forma de abordarlas. Laura le facilit&oacute; la labor desabroch&aacute;ndose el sujetador y las gemelas Olsen se vinieron abajo, vencidas por la fuerza de la gravedad, por consiguiente, Benito continu&oacute; presion&aacute;ndolas y sorbiendo las oscuras aureolas.<\/p>\n<p>Su erecci&oacute;n se torn&oacute; dolorosa, de todos modos, procur&oacute; ser paciente y no dejarse llevar por la impaciencia. Dej&oacute; un momento de lado a las hermanas Olsen y desabroch&oacute; el cintur&oacute;n y los restantes botones contemplando, ahora s&iacute;, sus carnes en todo su esplendor. A pesar de todo, luc&iacute;a unas braguitas de lencer&iacute;a muy sexis en las que se entreve&iacute;an los pelillos de su sexo. Benito presion&oacute; la vulva con su mano y advirti&oacute; la humedad que indicaba lo receptiva que estaba, y sin dejar de besarla, un dedo se aventur&oacute; sin dificultad en su interior para reconocer el terreno, despu&eacute;s lo sac&oacute; y surfe&oacute; por la raja hasta encontrar el peque&ntilde;o bot&oacute;n, y con esos movimientos de rotaci&oacute;n, la respiraci&oacute;n de Laura se aceler&oacute; acompa&ntilde;ada de jadeos.<\/p>\n<p>Laura estaba en &eacute;xtasis dej&aacute;ndose hacer por las expertas manos de Benito y &eacute;ste intentaba por todos los medios contener su &iacute;mpetu para tratar de darle todo el placer perdido durante tantos a&ntilde;os. Se arrodill&oacute; delante de ella en el sof&aacute;, le baj&oacute; la peque&ntilde;a prenda y Laura abri&oacute; ligeramente las piernas exhibiendo su sexo en todo su esplendor. Benito se detuvo un instante contempl&aacute;ndolo. Su parte inferior estaba completamente depilado, y en el pubis mostraba un tri&aacute;ngulo de pelillos perfectamente recortados.<\/p>\n<p>Benito empez&oacute; mas arriba de las rodillas aplic&aacute;ndole sedosos besos que ascend&iacute;an lentamente por los muslos, y al llegar a su sexo, una fragancia intensa irrumpi&oacute; en sus fosas nasales y lo embriag&oacute;. La lengua busc&oacute; la raja y repas&oacute; toda su extensi&oacute;n sin dejar ning&uacute;n pliegue al margen.<\/p>\n<p>Con movimientos p&eacute;lvicos, Laura busc&oacute; acompasar una lengua que estaba haciendo su trabajo a la perfecci&oacute;n, pero entre tanto preliminar, la polla de Benito quer&iacute;a reventar, y despu&eacute;s de abrevar en el manantial, se incorpor&oacute;, baj&oacute; sus pantalones liberando una polla m&aacute;s que dispuesta. Laura busc&oacute; una posici&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda y se abri&oacute; de piernas para recibirlo, en tanto &eacute;l se coloc&oacute; encima y la penetr&oacute; sin hacer paradas innecesarias. Una humedad caliente envolvi&oacute; su polla y un deleite indescriptible arroll&oacute; su ser. Seguidamente inici&oacute; un movimiento oscilante de caderas como motor de una verga que entraba y sal&iacute;a con una cadencia acompasada, mientras los dos amantes emprend&iacute;an una sonata de jadeos incesantes. Laura aferr&oacute; con las dos manos el culo de Benito presion&aacute;ndolo para conseguir una penetraci&oacute;n m&aacute;s profunda, &eacute;l capt&oacute; el mensaje y los movimientos de cadera se hicieron m&aacute;s contundentes.<\/p>\n<p>Apretaba y ara&ntilde;aba con sa&ntilde;a las prietas nalgas de Benito intuyendo que su orgasmo estaba fragu&aacute;ndose, en ese sentido, sus manos buscaron su espalda y se agarraron a ella para recibir el cl&iacute;max, un cl&iacute;max que lleg&oacute; como un tsunami de placer entre convulsiones y gemidos, arrastrando a Benito al suyo. Los rotundos embates p&eacute;lvicos fueron perdiendo su vigor y con un &uacute;ltimo golpe de ri&ntilde;&oacute;n culmin&oacute; su orgasmo, quedando a continuaci&oacute;n tendido encima de ella con una respiraci&oacute;n acelerada hasta que poco a poco el ritmo card&iacute;aco regres&oacute; a la normalidad. Despu&eacute;s quit&oacute; su peso de encima para no incomodarla y se sent&oacute; a su lado.<\/p>\n<p>&mdash;Has estado incre&iacute;ble, Benito, &mdash;le dijo Laura recuperando el resuello.<\/p>\n<p>&mdash;Eso es que he estado en dique seco mucho tiempo.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; satisfecha. &Eacute;l se levant&oacute;, se encendi&oacute; un cigarro y se lo ofreci&oacute; a Laura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todav&iacute;a fumas? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo en ocasiones especiales, &mdash;dijo mientras contemplaba su cuerpo esmirriado.<\/p>\n<p>&mdash;Pues &eacute;sta es una de ellas, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;, d&aacute;ndole el cigarrillo.<\/p>\n<p>Laura lo cogi&oacute;, dio una calada y aspir&oacute; el humo, despu&eacute;s lo expuls&oacute; con parsimonia haciendo balance de lo que acababa de pasar. No hab&iacute;a en sus pensamientos ning&uacute;n atisbo de culpa, ni remordimientos. Todo lo contrario. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de desdicha, se sent&iacute;a bien y orgullosa de s&iacute; misma por darse la oportunidad de ser feliz. Benito se sent&oacute; a su lado y aspir&oacute; de su cigarro.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;amos hacer esto m&aacute;s a menudo.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy de acuerdo, &mdash;ratific&oacute; dando otra calada.<\/p>\n<p>&mdash;Te buscar&eacute;, &iquest;de acuerdo?<\/p>\n<p>Laura asinti&oacute; con una sonrisa genuina como hac&iacute;a tiempo que no lo hac&iacute;a. En la cafeter&iacute;a sonre&iacute;a por obligaci&oacute;n, pues iba en el paquete: amabilidad y simpat&iacute;a, requisitos indispensables para el puesto; en casa apenas sonre&iacute;a, &uacute;nicamente cuando alg&uacute;n ni&ntilde;o soltaba una gracia inesperada. Su talante era cada vez m&aacute;s hosco, producto de la mala vida que llevaba, pero ahora, gracias a Benito y a ese m&aacute;gico momento, su vida hab&iacute;a adquirido un matiz m&aacute;s colorido, acostumbrada desde hac&iacute;a a&ntilde;os a vivirla en blanco y negro. Ni una frase de aliento, ni una palabra hermosa que la estimulara para seguir adelante en una vida de pesadumbre y aflicci&oacute;n.<\/p>\n<p>En cambio, Benito la hab&iacute;a hecho sentirse bien despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. Volv&iacute;a a sentirse viva, y m&aacute;s que una mujer deseable, volv&iacute;a a sentirse &ldquo;mujer&rdquo;.<\/p>\n<p>Eran las diez de la noche cuando hizo su aparici&oacute;n su esposo. Los ni&ntilde;os ya hab&iacute;an y cenado y se hab&iacute;an acostado, como era habitual la mayor&iacute;a de las veces.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la cena? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si quieres una puta criada, ya puedes ir contrat&aacute;ndola, cerdo, &mdash;y ante su osad&iacute;a, el hombre qued&oacute; fuera de s&iacute;, transfigurado con los ojos inyectados en sangre, y por debajo sal&iacute;an llamas de sus fosas nasales cual drag&oacute;n enfurecido. Inmediatamente se aproxim&oacute; y le cruz&oacute; la cara con la mano abierta. Laura aguant&oacute; estoicamente sin inmutarse. Un hilillo de sangre descendi&oacute; por la nariz y se desliz&oacute; hasta la boca. Se limpi&oacute; con el dorso de la mano en actitud desafiante. Ya no ten&iacute;a miedo.<\/p>\n<p>&mdash;Se acab&oacute;, cerdo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A las nueve de la ma&ntilde;ana la cafeter&iacute;a estaba a rebosar y la aglomeraci&oacute;n de gente dificultaba el acceso a la barra de las camareras. El barman atend&iacute;a sus demandas y antes de preparar el pedido solicitado ya hab&iacute;a otra camarera reclamando el suyo. 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