{"id":32940,"date":"2021-12-14T23:00:00","date_gmt":"2021-12-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-14T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-14T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-16\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (16)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32940\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando en la distancia, la puerta de la que siempre hab&iacute;a sido su casa se cerr&oacute;, Sergio sinti&oacute; un escalofr&iacute;o profundo en la residencia de estudiantes. Sinti&oacute; que un insecto le sub&iacute;a por la espalda a toda prisa hasta llegarle al cuello y morderle con fuerza. Su cuello se movi&oacute; por instinto, girando en c&iacute;rculos, logrando que alg&uacute;n hueso crepitara.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; escalofr&iacute;o m&aacute;s tonto!<\/p>\n<p>Carmen y Mari quedaron mir&aacute;ndose mientras la frase retumbaba en los o&iacute;dos de esta &uacute;ltima. Ya comprend&iacute;a por qu&eacute; estaba all&iacute; su hermana, entend&iacute;a muy bien a que hab&iacute;a venido solamente por un d&iacute;a.<\/p>\n<p>Record&oacute; la imagen del sujetador, de su hijo guard&aacute;ndolo de forma furtiva y de c&oacute;mo su hermana le montaba en la casa tan amplia que ten&iacute;a. Se dio la vuelta sin mediar palabra, la ira la envolv&iacute;a y no quer&iacute;a gritarla todo lo que pensaba. Casi corri&oacute; en un paso acelerado hasta la cocina, donde entr&oacute; pensando que todo era un mal sue&ntilde;o y no se tendr&iacute;a que enfrentar a esa situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Carmen se adentr&oacute; en la cocina que le dio la sensaci&oacute;n de haberse convertido en un cuadril&aacute;tero a expensas de que la campana sonara y comenzara la lucha. Sin embargo la mujer no ten&iacute;a ganas ni de discutir, ni de pelear, lo iba a solucionar r&aacute;pido y directo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo pudiste? &mdash;dijo a Carmen realmente enfadada con los ojos entornados&mdash; &iexcl;&iquest;C&oacute;mo co&ntilde;o pudiste?!<\/p>\n<p>Mari por momentos encend&iacute;a m&aacute;s su cuerpo, Carmen estaba all&iacute; delante, era el motivo de que su hijo no estuviera en casa, de que no&hellip; estuviera a su lado. Toda la frustraci&oacute;n que ten&iacute;a, nacida de sus propios actos, los podr&iacute;a descargar en la que pod&iacute;a ser la culpable de todo.<\/p>\n<p>La mujer morena, que en este tiempo se comenz&oacute; a cuidar y hab&iacute;a rejuvenecido varios a&ntilde;os, cogi&oacute; aire para soltar toda su ira de golpe. La camiseta de pijama que le quedaba algo peque&ntilde;a marc&oacute; los dos duros senos que todav&iacute;a ten&iacute;a bajo la tela, con dos leves protuberancias por ambos pezones.<\/p>\n<p>Ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, quer&iacute;a dar la sensaci&oacute;n de que su cuello soltaba un latigazo a la vez que empezaba a hablar. Su pelo moreno que se hab&iacute;a dejado crecer, llegaba ondulante como las olas hasta la mitad de su espalda.<\/p>\n<p>Carmen not&oacute; el buen cambi&oacute; que dio su hermana nada m&aacute;s entrar por la puerta, pero ahora con esa ira que parec&iacute;a portar, no quer&iacute;a que la bella Mari que observaba, se convirtiera en La Bestia.<\/p>\n<p>Alz&oacute; la palma de su mano antes de que Mari dijera nada. Esta &uacute;ltima contuvo el aliento y abri&oacute; sus ojos azules tanto como pudo, pensando en ese instante &ldquo;&iquest;Encima me va a decir algo? &iexcl;C&oacute;mo se atreve!&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Ni lo intentes. &mdash;Mari se puso echa un basilisco y ya no es que solo fuera a gritar de todo, incluso echar&iacute;a espuma por la boca. Carmen no cambi&oacute; el rictus, con su as en la manga ahora se sent&iacute;a segura. Lo solt&oacute; sin anestesia&mdash; S&eacute; lo que pas&oacute; en Madrid.<\/p>\n<p>Aquella frase fue una punzada para Mari sintiera todo su cuerpo desinflarse como el globo de un chiquillo. Toda su ira, la rabia&hellip; lo que ten&iacute;a para soltar contra su hermana cay&oacute; por su propio peso, alej&aacute;ndose por las ca&ntilde;er&iacute;as como la suciedad en la ducha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute;&hellip; pas&oacute;?<\/p>\n<p>Trat&oacute; de disparar la &uacute;ltima bala, pero la voz la tembl&oacute; y ni ella se crey&oacute; a s&iacute; misma al preguntarla. Carmen mantuvo el silencio, sent&aacute;ndose en una de las sillas como si estuvieran hablando del tiempo. Mari se tap&oacute; los ojos con una mano y la subi&oacute; despu&eacute;s a la frente, apart&aacute;ndose los pelos sueltos que ca&iacute;an hacia su rostro.<\/p>\n<p>La lengua sali&oacute; seca de su boca. Se dio la vuelta y rellen&oacute; un vaso de agua a la velocidad del rayo, el l&iacute;quido pas&oacute; por su garganta casi sin tocar la boca. Necesitaba ese trago, aunque igual mejor de algo m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;No hagamos una telenovela absurda de esto. Lo s&eacute;, t&uacute; lo sabes, sent&eacute;monos y hablemos. Tratemos de ser dos mujeres civilizadas.<\/p>\n<p>&mdash;Ni&ntilde;o de los cojones, bocazas&hellip; &iquest;Para qu&eacute; dice nada? Seg&uacute;n le pille lo voy a matar.<\/p>\n<p>La hermana morena mascullaba en frente del fregadero con las manos apretando el m&aacute;rmol de la encimera. De no haber terminado de beber, con aquella ira que ahora se conduc&iacute;a hacia Sergio, habr&iacute;a conseguido romper el vaso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos segundos tratando de calmar un cuerpo que solo pensaba en lo mal que actu&oacute; su hijo al contarlo, se dio la vuelta. Enfil&oacute; hacia la mesa donde su hermana la esperaba sentada y separando la silla m&aacute;s alejada, ella hizo lo mismo.<\/p>\n<p>La cara que portaba Mari, a Carmen le pareci&oacute; graciosa. Ten&iacute;a el entrecejo bien marcado y los labios contra&iacute;dos, apret&aacute;ndose el uno contra el otro dejando una l&iacute;nea blanquecina fin&iacute;sima. Le recordaba a tiempos antiguos, a eras pasadas donde ellas eran j&oacute;venes y Carmen se hab&iacute;a quedado con la galleta m&aacute;s grande. La sonri&oacute; sin poder evitarlo, su hermana peque&ntilde;a y tozuda segu&iacute;a all&iacute; delante y pese a tener que hablar de un tema tan serio, a la t&iacute;a Carmen, no se lo pareci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; te r&iacute;es?<\/p>\n<p>&mdash;De ti. &mdash;Mari apret&oacute; a un m&aacute;s su gesto y por un momento Carmen pens&oacute; que le saldr&iacute;a humo por las orejas, una pena que no llegara a pasar&mdash; No me pongas esa cara. Solo me hace gracia pensar en todo lo que me ibas a soltar, sabiendo que t&uacute; est&aacute;s en las mismas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No es lo mismo! &mdash;Mari quit&oacute; la vista de su hermana&mdash;Yo&hellip; &mdash;pens&oacute; en decir, soy su madre, pero&hellip; eso&hellip; &iquest;No agravaba m&aacute;s las cosas? Se call&oacute;. Cuando vio que Carmen iba a decir algo, seguramente para hacerla ver que ten&iacute;a raz&oacute;n se le ocurri&oacute; soltar&mdash; &iexcl;T&uacute; fuiste primero!<\/p>\n<p>&mdash;Si te duele, lo siento en el alma, Mari. &mdash;se puso seria, borrando la sonrisa del rostro&mdash; No s&eacute; ni c&oacute;mo pas&oacute;, ni en que estaba pensando para hacer algo as&iacute;, pero ocurri&oacute;. Estuve atacada cuando Sergio me dijo que te hab&iacute;as enterado, un poco m&aacute;s y me da un infarto.<\/p>\n<p>&mdash;El sujetador&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;Carmen la cort&oacute;, no sab&iacute;a lo que iba a decir, pero prefer&iacute;a hablar ella&mdash;. Me lo afan&oacute; despu&eacute;s del encuentro. Lo sent&iacute; gracioso cuando me lo cont&oacute;, pero ahora veo que no fue la mejor idea del mundo. &mdash;&ldquo;lo siento, Sergio, pero tengo que mentir para allanar el camino&rdquo;.<\/p>\n<p>Mari se volvi&oacute; a levantar, incapaz de que su mente asimilase esa conversaci&oacute;n. Poco a poco se iban adentrando en el tema principal y estaba claro que en alg&uacute;n momento saldr&iacute;a a la luz de forma m&aacute;s concreta que ella&hellip; tuvo sexo con su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Juro por nuestros padres, que lo que se hable aqu&iacute; jam&aacute;s volver&eacute; a repetirlo a nadie, ni contigo, ni con Sergio, nada. &mdash;Carmen lo dijo en tono solemne, como si Mari fuera jueza.<\/p>\n<p>&mdash;Joder, Carmen&hellip; no ten&iacute;as que haber venido.<\/p>\n<p>&mdash;No quer&iacute;as que viniera para no enfrentarte a lo que pas&oacute;, &iquest;verdad? &mdash;Mari lanz&oacute; una mira penetrante, como si su hermana la estuviera juzgando. Estaba equivocada&mdash; Lo comprendo. No s&eacute; ni c&oacute;mo he podido conducir hasta aqu&iacute;, las piernas me temblaban y las manos me sudaban a mares. Todav&iacute;a no entiendo como no me he estrellado, iba m&aacute;s nerviosa que en los partos de mis hijas. &mdash;Carmen se rio, aunque su hermana no lo hizo&mdash; Estaba cagada de miedo. Ven&iacute;a pensando en qu&eacute; decir, qu&eacute; hacer, como actuar y no ten&iacute;a ni idea. Si no le hubiera sacado a Sergio lo vuestro no habr&iacute;a venido.<\/p>\n<p>&mdash;No digas eso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;No le llames, &ldquo;lo vuestro&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo otra manera mejor para nombrarlo, las dem&aacute;s son inapropiadas. &mdash;ambas se miraron y por un momento sinti&oacute; la tristeza en los ojos de Mari&mdash; Pero &iquest;qu&eacute; palabra no es inapropiada para una situaci&oacute;n as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; tenemos que hablar, Carmen? &iquest;De qu&eacute;? &iquest;De nuestra experiencia? &iquest;De por qu&eacute; lo hicimos? Esto es una tonter&iacute;a. Cuando me he serenado un poco, &iquest;sabes lo que deseaba? Gritarte, insultarte y echarte la culpa de todo, de absolutamente todo. Cre&iacute;a que as&iacute; mi conciencia se limpiar&iacute;a, me librar&iacute;a del pesar que tengo encima.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te sientes mal por lo que pas&oacute;?<\/p>\n<p>El silencio recorri&oacute; la casa. Los coches en la calle atravesaban la carretera mientras el sol calentaba lo justo. Dentro de la cocina, unos rastros del astro rey iluminaban la estancia despu&eacute;s de escapar de las esponjosas nubes<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mari? &mdash;incidi&oacute; Carmen al no encontrar respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que me arrepiento! &iquest;Es que t&uacute; no?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>El rostro de la madre de Sergio se qued&oacute; petrificado. Una respuesta tan real, tan sincera y tan fuera de lo correcto, no se la esperaba. Ten&iacute;a los o&iacute;dos listos para escuchar que ella tambi&eacute;n se arrepent&iacute;a, y seguir una conversaci&oacute;n plagada de remordimientos, nada m&aacute;s. Pero no iba a ser as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me arrepiento del da&ntilde;o que te haya podido causar, pero creo que no soy culpable. Sergio y yo tuvimos un d&iacute;a&hellip; especial, no s&eacute; c&oacute;mo llamarlo para que no te moleste. No hubo m&aacute;s que eso &mdash;&ldquo;si alg&uacute;n d&iacute;a esta lista y receptiva, sabr&aacute; lo dem&aacute;s&rdquo;. Hoy no era el d&iacute;a de sincerarse por completo&mdash; Pero&hellip; del momento, del c&oacute;mo, de los sentimientos&hellip; arrepentimiento ninguno. Y de&hellip; &iquest;La traici&oacute;n a Pedro? Lo digo as&iacute; para que suene a&uacute;n m&aacute;s dram&aacute;tico, pero&hellip; lo mismo, ning&uacute;n remordimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios, Carmen&hellip;!<\/p>\n<p>Se levant&oacute; de su asiento, dirigi&eacute;ndose donde sab&iacute;a que ten&iacute;a Dani sus botellas m&aacute;s personales y abri&oacute; el armarito. Mari sac&oacute; una botella donde nadaba la mitad de un contenido marr&oacute;n de cuarenta grados de alcohol.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; un vaso de encima del fregadero y tambi&eacute;n aprovech&oacute; con el que hab&iacute;a bebido agua. Dej&oacute; caer el l&iacute;quido que se estrellaba contra el cristal y ambos recipientes los llen&oacute; hasta la mitad. Los llev&oacute; a la mesa con poco cuidado, derramando alguna que otra gota sobre el mantel impermeable, su hermana le agradeci&oacute; el trago.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a necesitar de esto. &mdash;ech&oacute; un vistazo a la botella que segu&iacute;a en la encimera y a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Quiz&aacute; m&aacute;s. &mdash;metieron en sus cuerpos una buena cantidad a la vez y cuando el es&oacute;fago le quem&oacute;, Mari dijo en voz alta&mdash; &iexcl;Qu&eacute; asco!<\/p>\n<p>Carmen se rio, tosiendo levemente debido a lo fuerte que estaba aquel whisky escoc&eacute;s. Sonri&oacute; tontamente con la mirada perdida en el vaso, recapacitando sobre todo lo ocurrido en aquella semana que Sergio estuvo en su casa. &ldquo;En verdad, &iexcl;fue una puta locura!&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Si tienes dudas, Mari, pregunta lo que quieras. No te quiero esconder nada. &mdash;lo iba a hacer sin ninguna duda. Le sorprendi&oacute; la rapidez con la que contest&oacute; su hermana peque&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Fue solo una vez? &mdash;asinti&oacute;&mdash; &iquest;Premeditado?<\/p>\n<p>&mdash;Improvisado. &mdash;las dos bebieron otro buen trago, dejando ambos vasos por la mitad.<\/p>\n<p>&mdash;Me duele hablar de ello.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te duele hablar de lo tuyo, o de lo m&iacute;o? &mdash;su hermana entendi&oacute; la pregunta a la perfecci&oacute;n. Lo que no sab&iacute;a era si deb&iacute;a ser sincera. Sent&iacute;a lo mismo que si Carmen se hubiera beneficiado a Dani antes que ella, ni m&aacute;s, ni menos. Resopl&oacute; fuertemente antes de contestar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La Virgen! De lo tuyo, Carmen, lo tuyo s&iacute; que me jode. Es alucinante, &iquest;c&oacute;mo puede ser? &iquest;Quieres que te diga la verdad? Te la digo. Sent&iacute; que me quitaban lo m&iacute;o, s&eacute; que cuando tus hijas se fueron de casa sentiste que te las arrebataban, un sentimiento de madre que no podemos evitar. Pero en este caso fue de celos, de&hellip; &iexcl;Putos celos! Me hab&iacute;as quitado a mi hijo y me puse como una fiera. Sent&iacute; que me hab&iacute;a usado, que solo&hellip; solo&hellip; solo&hellip; &mdash;Mari comenz&oacute; a notar una presi&oacute;n en el pecho y los ojos se le humedecieron&mdash; &iexcl;Qu&eacute; solo quer&iacute;a FOLLARME!<\/p>\n<p>La palabra son&oacute; fuerte, no tanto en volumen, pero si en intensidad. Carmen ech&oacute; la cabeza para atr&aacute;s y dio un sorbo a su vaso. No dudo ni por un segundo en levantarse, ni se pod&iacute;a imaginar el flujo de sentimientos que discurr&iacute;a por la cabeza de su hermana. En su caso era muy diferente, por mucho que fuera su sobrino, hab&iacute;a un abismo entre una madre y una t&iacute;a, Mari deb&iacute;a centrar su mente.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; hasta donde ella. Su hermana miraba a la mesa con una tensi&oacute;n incre&iacute;ble por no llorar. No obstante la primera l&aacute;grima cay&oacute; pesada, la bronca a su hijo, los gritos, la ira, echarle de casa, su lejan&iacute;a&hellip; todo se mezcl&oacute; en su coraz&oacute;n. Logrando que despu&eacute;s de la primera, las siguientes l&aacute;grimas fluyeran.<\/p>\n<p>Sus pu&ntilde;os se cerraron, los labios contra&iacute;dos quer&iacute;an dejar de llorar. El da&ntilde;o en su coraz&oacute;n era profundo y las u&ntilde;as clavadas en la palma de su mano no le hac&iacute;an olvidarlo. Sent&iacute;a una desaz&oacute;n en el pecho que le parec&iacute;a incurable, ya no le importaba que Sergio hubiera tenido una relaci&oacute;n con su t&iacute;a, aquello era lo de menos. Lo que deseaba era tenerle cerca, tocarle, abrazarle, sentirle&hellip; s&iacute;, en parte ten&iacute;a una tensi&oacute;n sexual no resuelta con el joven, pero por otro lado&hellip; quer&iacute;a volver a ser madre de sus dos peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>De pronto sinti&oacute; calor, un ligero roce en su espalda con un pelo que le cosquilleaba la mejilla. Los brazos de su hermana la estaban rodeando, una Carmen a la que hab&iacute;a llegado a odiar por celos, por &uacute;nicamente celos. Su hermana hab&iacute;a tenido sexo con su hijo, pero &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a hecho ella?<\/p>\n<p>Ambas hab&iacute;an pecado, comieron del fruto prohibido y ella&hellip; devor&oacute; todo el &aacute;rbol. Carmen ten&iacute;a mucha menos culpa que ella, &iquest;c&oacute;mo culparla? Mari comenzaba a comprenderlo.<\/p>\n<p>Las manos de Carmen se unieron en el pecho acelerado de su hermana, sub&iacute;an y bajaban sus senos atorados por una inquietud en su interior que no cesaba. Sin embargo, con el abrazo de su hermana, con aquellos brazos rode&aacute;ndola y proporcion&aacute;ndole una calidez casi maternal, su ansiedad tampoco aument&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada, tranquila.<\/p>\n<p>La voz de su hermana le record&oacute; a la casa de sus padres. Un susurro venido del pasado en noches que la joven Mari lloraba por cualquier desgracia que con ojos de adulta ve&iacute;an como nimiedades. Siempre hab&iacute;a estado all&iacute; para ayudarla y ahora, cerca de la cincuentena, segu&iacute;a a su lado.<\/p>\n<p>Abri&oacute; sus manos, con la marca de sus u&ntilde;as bien n&iacute;tida en su palma y agarr&oacute; las manos de su hermana que segu&iacute;an colgadas de su pecho. El beso que Carmen le dio en la mejilla la reconfort&oacute;, relajando un poco su coraz&oacute;n y sabiendo que todo ten&iacute;a arreglo. El pasado es inamovible, pero el futuro est&aacute; por escribir.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name, Mari.<\/p>\n<p>A Carmen una peque&ntilde;a l&aacute;grima le brot&oacute;, no era mucho de llorar, pero ver a su hermana peque&ntilde;a tan compungida pudo con ella. Para la mujer siempre hab&iacute;a sido la enana de la familia, la jovencita que llegaba con las rodillas peladas de tanto jugar y que siempre ten&iacute;a que merendar a su lado.<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Yo lo siento, creo que hice una monta&ntilde;a demasiado grande.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;as tus motivos. Yo no s&eacute; ni c&oacute;mo hubiera actuado, me hubiera vuelto loca. &mdash;de ambas bocas brotaba un aliento caliente aderezado de whisky&mdash; Me arm&eacute; de valor para hablar contigo, sab&iacute;a que lo necesitabas, pero no me atrev&iacute;a. Si te apetece hablarlo o contarme algo&hellip; lo que sea, te escucho.<\/p>\n<p>Carmen se separ&oacute; de su hermana, caminando con lentitud de nuevo a su silla, pero sin dejar de mirar a Mari que por lo menos parec&iacute;a m&aacute;s tranquila.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que pueda. De esa noche&hellip; lo recuerdo todo. Fue a oscuras, tal vez eso me movi&oacute; a dar el &uacute;ltimo paso, al no ver qui&eacute;n era&hellip; &mdash;las palabras le resultaban tan extra&ntilde;as&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Recuerdas cada detalle? &mdash;Mari asinti&oacute; y se limpi&oacute; los rastros de agua por su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Hace poco me parece que vi a Sergio mientras estaba en la tienda. Cre&iacute;a que lo ten&iacute;a olvidado, o al menos aparcado en un rinc&oacute;n de mi mente, pero me volvi&oacute; todo, lo reviv&iacute; como si volviera a ese cuarto.<\/p>\n<p>&mdash;Ha pasado mucho tiempo desde que se fue&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash;pos&oacute; unos ojos todav&iacute;a h&uacute;medos en los de su hermana&mdash; No digas que se fue&hellip; le ech&eacute; de casa.<\/p>\n<p>El silencio volvi&oacute; a ser completo. Entre ambas no se escuchaba nada, solo la respiraci&oacute;n m&aacute;s acompasada de Mari que volv&iacute;a a tener el coraz&oacute;n m&aacute;s tranquilo, aunque no descansado.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;ais hablarlo, o al menos sentaros en la misma habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Me es tan complicado, creo que ya es una verg&uuml;enza absoluta, no sabr&iacute;a explicarlo. Primero me&hellip; bueno, lo hicimos, estuvo dentro de m&iacute;&hellip; y segundo le largu&eacute; de casa. Me costar&iacute;a mirarle a la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie tiene la culpa, Mari. &mdash;movi&oacute; los dedos por el borde del vaso, a&uacute;n segu&iacute;a h&uacute;medo&mdash; Como mucho la culpable fui yo por empezar todo esto, nadie m&aacute;s. S&eacute; que te sientes mal por lo que hiciste, fue un arrebato de celos y nada m&aacute;s, te entiendo a la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Era cierto que la idea de que Sergio se acostara con otras mujeres Carmen la ten&iacute;a muy clara, aun as&iacute;, sent&iacute;a en el interior, una picaz&oacute;n nacida en el vientre que era imposible de detener. Los celos son as&iacute;, por mucho que no quieras que est&eacute;n, siempre aparecen.<\/p>\n<p>&mdash;Carmen, &mdash;Mari se limpi&oacute; la nariz con la manga del pijama&mdash; &iquest;est&aacute; bien?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; &mdash;su hermana no la miraba, apenas pod&iacute;a hablar sobre que su hijo no estuviera en casa&mdash; Por lo que me ha dicho, est&aacute; en la universidad de maravilla. No te preocupes, que corro con todos los gastos.<\/p>\n<p>&mdash;Mierda&hellip; &mdash;Mari con las manos tap&aacute;ndose el rostro, se sinti&oacute; m&aacute;s hundida.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada. Enti&eacute;ndelo como mi modo de compensar todo.<\/p>\n<p>Mari se levant&oacute; de la silla, cogiendo ambos vasos vac&iacute;os y llev&aacute;ndolos al fregadero. Apoy&oacute; las manos en la encimera, donde unos minutos atr&aacute;s sent&iacute;a tanta furia, ahora solo notaba desesperaci&oacute;n. Sin embargo una luz se vislumbraba a lo lejos, deb&iacute;a arreglarlo con su hijo, no por nada en especial, solo&hellip; para volver a ser una madre.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; hacer&hellip; como hacerlo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mari, &mdash;Carmen se levant&oacute; y fue hasta donde la mujer. En la misma encimera pos&oacute; su mano y entrelaz&oacute; los dedos con los de su hermana&mdash; cuando puedas y est&eacute;s preparada, h&aacute;blalo con &eacute;l. Decidir juntos que todo aquello pas&oacute; y ya. Pensar y hablar de qu&eacute; quer&eacute;is que pase en el futuro. Tener un sitio &iacute;ntimo, sin miradas, solo vosotros y hablad.<\/p>\n<p>La mano de la mujer morena apret&oacute; la otra, sinti&eacute;ndose de nuevo tan cerca como en aquellas peque&ntilde;as vacaciones. Mari sab&iacute;a a qu&eacute; se refer&iacute;a su hermana y estaba convencida de que la conversaci&oacute;n se suceder&iacute;a, sin embargo necesitaba tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Por mi parte &mdash;su hermana le cort&oacute; la meditaci&oacute;n&mdash; cuando vuelva a casa, nada volver&aacute; a suceder, &iquest;me entiendes?<\/p>\n<p>No hac&iacute;a falta decir que no volver&iacute;a a tener relaciones con Sergio, aquello deb&iacute;a acabar, por el bien de la familia y ambas mujeres se abrazaron en un momento especial y totalmente improvisado.<\/p>\n<p>&mdash;De momento, vamos a dejarlo&hellip; &mdash;sugiri&oacute; Carmen&mdash; ya retomaremos el tema, suficiente carga. Cu&eacute;ntame que tal en ese nuevo trabajo tuyo.<\/p>\n<p>Ambas mujeres volvieron a la mesa, comenzando Mari a detallar con ilusi&oacute;n cada momento de su trabajo. No hab&iacute;a olvidado su anterior conversaci&oacute;n, pero prefer&iacute;a dejarla aparcada, su cuerpo hab&iacute;a soportado ya demasiadas sensaciones.<\/p>\n<p>El tintineo de llaves las alter&oacute;, se hab&iacute;an tomado demasiado tiempo conversando o Laura hab&iacute;a hecho todo demasiado deprisa. Levant&aacute;ndose con velocidad, Carmen guard&oacute; la botella de alcohol en el armarito de donde la sac&oacute; su hermana, tampoco hab&iacute;a que dar pistas de que se hab&iacute;an desahogado.<\/p>\n<p>Las mujeres recibieron con una sonrisa a la peque&ntilde;a de la familia que ven&iacute;a con varias bolsas bien aferradas a las manos. Durante m&aacute;s de una hora las tres mujeres estuvieron en la sala mirando las cosas y hablando sobre las nuevas prendas de ropa y libros que se le&iacute;an los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a.<\/p>\n<p>El tiempo corri&oacute; como loco y al final, Carmen tuvo que marchar. La tarde se le hizo m&aacute;s que breve y se desanim&oacute; por su sobrina, apenas pasaban tiempo juntas y estaban disfrutando tanto. Pero ten&iacute;a que ir a ver a su otro sobrino, ten&iacute;a que ser justa con los dos. Se despidi&oacute; de su hermana con un largo abrazo que incluso a Laura le pareci&oacute; excesivo. Ambas derramaron alguna que otra l&aacute;grima mientras se promet&iacute;an estar en contacto, lo estar&iacute;an, eso estaba claro.<\/p>\n<p>La mujer condujo m&aacute;s ligera, incluso parec&iacute;a que el coche se deslizase por la carretera sin tocar el asfalto, se hab&iacute;a quitado un gran peso de encima y ahora tocaba despedirse de su sobrino.<\/p>\n<p>Tard&oacute; en aparcar, era cierto lo que le dijo Sergio, el aparcamiento por esa zona se pagaba a precio de oro. No obstante al final consigui&oacute; un hueco a cinco minutos de la residencia. Por el camino le hizo gracia ver un coche viejo, de color rojo y desgastado. Pas&oacute; a su lado, mirando en el interior para comprobar sus suposiciones.<\/p>\n<p>No se equivocaba, el coche de Sergio estaba all&iacute; paciente, esperando a ser conducido por su due&ntilde;o. Pas&oacute; la mano por la carrocer&iacute;a manch&aacute;ndosela sin que le preocupara. Acarici&oacute; la parte superior de la puerta con dulzura como a un bebe reci&eacute;n nacido, aquel coche le tra&iacute;a buenos recuerdos&hellip; muy buenos. Un viaje que jam&aacute;s olvidar&iacute;a comenz&oacute; all&iacute;, dentro de los gastados sillones con su sobrino al volante.<\/p>\n<p>Baj&oacute; su cabeza y por mera inercia de su cuerpo, donde la palma de su mano hab&iacute;a limpiado levemente la suciedad, pos&oacute; sus labios d&aacute;ndole un tierno beso. No le importaba que alguien la mirase, solo quer&iacute;a demostrar su amor a la m&aacute;quina que lo empez&oacute; todo.<\/p>\n<p>Cuatro minutos despu&eacute;s estaba subiendo por un ascensor que le dejar&iacute;a en el cuarto piso. Estaba nerviosa, hac&iacute;a un tiempo que no ve&iacute;a a Sergio, casi un mes&hellip; para ella demasiado.<\/p>\n<p>Toc&oacute; la puerta donde hab&iacute;a un gastado n&uacute;mero trece. Escuch&oacute; unos pasos que ven&iacute;an de dentro, Sergio la iba a abrir, lo sab&iacute;a de sobra y sin embargo, cuando el picaporte gir&oacute;, se puso muy nerviosa.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cuando en la distancia, la puerta de la que siempre hab&iacute;a sido su casa se cerr&oacute;, Sergio sinti&oacute; un escalofr&iacute;o profundo en la residencia de estudiantes. Sinti&oacute; que un insecto le sub&iacute;a por la espalda a toda prisa hasta llegarle al cuello y morderle con fuerza. 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