{"id":32947,"date":"2021-12-14T23:00:00","date_gmt":"2021-12-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-14T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-14T23:00:00","slug":"princesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/princesas\/","title":{"rendered":"Princesas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32947\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Elisa volvi&oacute; a casa por Navidad. Toc&oacute; el timbre y le abr&iacute; la puerta. &quot;&iexcl;Hola, feliz Navidad!&quot;, me dijo plant&aacute;ndome un beso en los labios. La hice pasar.<\/p>\n<p>Elisa es mi amiga. Viv&iacute;a conmigo. En fin, lo dir&eacute;, foll&aacute;bamos de vez en cuando. Pero no era, digamos, lo que se dice &quot;una chica alegre&quot;: Elisa s&oacute;lo follaba conmigo: porque me ten&iacute;a m&aacute;s a mano, ya que compart&iacute;amos piso. Elisa era una mujer muy estudiosa que siempre andaba en la academia, en la biblioteca, en casa o&#8230; viajando. Su modo de vestir era austero; es decir, calzaba zapatillas deportivas y vest&iacute;a falda larga y un jersey sobre la camisa. Poco se pod&iacute;a adivinar de su anatom&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de su delgadez y su angelical rostro. A m&iacute; s&oacute;lo me hab&iacute;a sido dado el placer de acariciar su blanca piel y disfrutar de sus femeninos pliegues. S&oacute;lo a m&iacute;, Elisa me lo permit&iacute;a, a fin de aliviar sus tensiones para poder rendir m&aacute;s en sus estudios. Ciertamente, la gente supon&iacute;a que &eacute;ramos marido y mujer, pero con eso ya cont&aacute;bamos: nadie conoc&iacute;a nuestra historia de amistad desde la m&aacute;s tierna infancia debida a la afinidad en el &aacute;mbito laboral, su madre y la m&iacute;a eran compa&ntilde;eras, de nuestras respectivas familias, nadie supon&iacute;a nuestra orfandad en aquel accidente a&eacute;reo ni nuestra suerte al encontrar a aquella pareja de jubilados que nos adopt&oacute;, haci&eacute;ndonos entrega de este piso en cuanto cumplimos la mayor&iacute;a de edad.<\/p>\n<p>&quot;Elisa, oh, Elisa, te he echado de menos&quot;, dije; &quot;Ya sabes, Alejandro, debo viajar&quot;; &quot;Elisa, pero&#8230;, s&iacute;, es verdad, debes viajar, sin embargo tu lugar est&aacute; aqu&iacute;, junto a m&iacute;&quot;; &quot;No, Alejandro, sabes que debo reintegrarme a la vida social que manten&iacute;an mis progenitores, ellos esperaban mucho de m&iacute; y, aunque hayan muerto, no los defraudar&eacute;&quot;.<\/p>\n<p>Pertenecer a la nobleza era eso, viajar y relacionarse; pertenecer a la servidumbre era esto: permanecer recluido esperando que algunas migajas cayeran sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;Oh, Elisa, oh&quot;. Esa noche, Elisa precisaba de mis servicios. La encontr&eacute; en la cama, tapada por el embozo hasta la barbilla. Me desnud&eacute; a los pies de la cama y me met&iacute; en esta, tap&aacute;ndome a mi vez. Introduje mi cabeza entre las tetas de Elisa y chup&eacute; largamente su carne, entreteni&eacute;ndome con los pezones. Elisa suspiraba. Alargu&eacute; mi mano hasta el co&ntilde;o y acarici&eacute; sus labios y met&iacute; dos dedos. Elisa gimi&oacute;. Sent&iacute; la humedad en la yema de los dedos y me sub&iacute; en Elisa. Penetr&eacute; en ella. &quot;Oh, Elisa, oh&quot;, jade&eacute;. &quot;Ah, Alejandro, ah, ah, ah, aahh&quot;. Pregunt&eacute;: &quot;&iquest;Princesa, has llegado?&quot;; &quot;No me llames princesa&quot;; &quot;Pero lo eres&quot;; &quot;Ahora soy una ramera, dame, &iexcl;dame m&aacute;s, Alejandro, aahh!&quot;. Indudablemente se corri&oacute; antes de que yo lo hiciera, pues cerr&oacute; los ojos y se dej&oacute; ir emitiendo lastimeros grititos hasta que yo termin&eacute;.<\/p>\n<p>Evidentemente, Elisa no era princesa, ni siquiera marquesa ni nada que se le pareciese. Todo esto era un cuento, una historia que nos hab&iacute;amos inventado sobre nosotros mismos a ra&iacute;z del accidente que nos dej&oacute; hu&eacute;rfanos: Elisa era una futura reina; yo, su fiel lacayo.<\/p>\n<p>Desayunamos zumo, tostadas con mantequilla y caf&eacute; y encendimos dos cigarrillos. &quot;Elisa, de verdad, no te entiendo&quot;; &quot;Alejandro, viajo para conocer mundo&quot;; &quot;Elisa, todos los mundos est&aacute;n en ti&quot;; &quot;Eso son s&oacute;lo palabras&quot;.<\/p>\n<p>Tuvimos una hija y un hijo, que por supuesto eran bastardos, ya que la reina acostumbraba a estar de picos pardos con su lacayo.<\/p>\n<p>Ya madura, Elisa se me figuraba realmente una reina, no lo puedo negar, bella y resplandeciente. Su figura, menos angulosa que cuando joven, invitaba a largas tardes follando en nuestros dormitorio con las persianas bajadas, con la media luz que entraba por las diminutas rendijas, mientras nuestra descend&iacute;a disfrutaba de la compa&ntilde;&iacute;a de sus amistades en el cine&#8230;, o en cualquier otro lugar destinado a entretener a los j&oacute;venes.<\/p>\n<p>&quot;Uff, Elisa, oh, oh&quot;. Elisa me chupaba la polla. &quot;Uff, Elisa&quot;. Sus labios apretaban el tronco, su lengua lamia el glande. &quot;Oh, Elisa, me co-rro, oohh&quot;. Elisa recib&iacute;a mi semen. Luego lo escup&iacute;a en una toallita, y volv&iacute;a a lamer mi polla para dejarla reluciente. &quot;Que te la chupe una reina, debe ser&#8230;, lo m&aacute;s&quot;, rio Elisa; &quot;Tanto como que te la meta un rudo lacayo&quot;; &quot;Ja, ja, ja&quot;; &quot;Elisa, Elisa&#8230;&quot;, susurr&eacute;.<\/p>\n<p>Nunca viajamos. Elisa se dio cuenta a tiempo. Yo, por mi parte, ya lo supe desde que tuve conciencia de la muerte de mi familia.<\/p>\n<p>Esta noche, que es Nochebuena, he sorprendido a mi hija poni&eacute;ndose una diadema en la cabeza frente al espejo. Ella me ha mirado a trav&eacute;s del cristal; le ha ordenado a mi reflejo: &quot;Pap&aacute;, tr&aacute;eme ma&ntilde;ana la Navidad&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Elisa volvi&oacute; a casa por Navidad. Toc&oacute; el timbre y le abr&iacute; la puerta. &quot;&iexcl;Hola, feliz Navidad!&quot;, me dijo plant&aacute;ndome un beso en los labios. La hice pasar. Elisa es mi amiga. Viv&iacute;a conmigo. En fin, lo dir&eacute;, foll&aacute;bamos de vez en cuando. Pero no era, digamos, lo que se dice &quot;una chica alegre&quot;: Elisa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-32947","post","type-post","status-publish","format-standard","category-relatos-cortos"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32947"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32947\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}