{"id":32959,"date":"2021-12-16T23:00:00","date_gmt":"2021-12-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-16T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-16T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-17\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (17)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32959\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un joven en pijama con el pelo revuelto y pintas de no haberse duchado en todo el d&iacute;a le abri&oacute; la puerta. Su barba de una semana, aunque apenas incipiente, le hizo saber a Carmen que el chico estaba tom&aacute;ndose en serio el estudio, pero no estaba all&iacute; para hablar de eso.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, qu&eacute; ganas ten&iacute;a de verte.<\/p>\n<p>Carmen se lanz&oacute; hacia el cuerpo del joven que a poco pudo cerrar la puerta. Pas&oacute; sus brazos amarrando el cuello de Sergio que hizo lo mismo por la baja espalda de la mujer. Apretaron fuerte, como dos viejos amigos volvi&eacute;ndose a encontrar y&hellip; &iquest;No lo eran?<\/p>\n<p>El propio impulso hizo que la mujer con el pelo rubio de peluquer&iacute;a se levantase levemente en el aire y que Sergio por la inercia girase sobre s&iacute; mismo volte&aacute;ndola en el aire. La baj&oacute; cuando dieron una vuelta completa y Carmen separ&oacute; su cara de Sergio.<\/p>\n<p>Un beso sonoro de la mujer le dej&oacute; marcado su pintalabios en la mejilla izquierda a un joven sorprendido por el saludo. Pero no tard&oacute; en portar la mejor de las sonrisas, esa que &uacute;ltimamente solo una nueva amiga le consegu&iacute;a sacar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal est&aacute;s, cari&ntilde;o? &mdash;Carmen se notaba realmente alegre, ven&iacute;a de arreglar las cosas con su hermana y ahora, ve&iacute;a a su sobrino favorito.<\/p>\n<p>&mdash;Ya me ves, poco salgo de la habitaci&oacute;n, pero contento de tenerte aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro, mi vida.<\/p>\n<p>Cogidos de la mano la mujer comenz&oacute; a andar hacia la cama, &uacute;nico sitio donde ambos pod&iacute;an sentarse y all&iacute; posaron c&oacute;modamente sus nalgas el uno junto al otro.<\/p>\n<p>&mdash;Vengo de ver a tu madre. &mdash;la felicidad del joven se borr&oacute; en un instante, esperando con incertidumbre&mdash; Parece que est&aacute; mejor. He hablado con ella sobre lo que pas&oacute;. Al principio no veas lo enfadada que estaba, y no la culpa, que tu hermana tenga relaciones con tu hijo, no tiene que ser nada agradable, ni f&aacute;cil de digerir.<\/p>\n<p>Sergio se levant&oacute; un momento, cogiendo de un peque&ntilde;o arc&oacute;n dos botellas de agua, ofreci&eacute;ndole una a su t&iacute;a. Esta la necesitaba y estir&oacute; la mano, el trago con su hermana la hab&iacute;a dejado bastante seca.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. &mdash;dio un ligero sorbo y dej&oacute; reposar la botella entre sus piernas&mdash; Le he dicho lo que ocurri&oacute;. Tranquilo, &mdash;Carmen sonri&oacute; al ver la cara de su sobrino&mdash; no le he dado detalles, ni ella a m&iacute; tampoco. Solo le he dicho que fue una vez, la &uacute;ltima&hellip; vamos la que ella sabe y que all&iacute; me robaste el sujetador.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oye!<\/p>\n<p>&mdash;Ya, lo s&eacute;. Pero te ten&iacute;as que sacrificar por la familia. &mdash;Carmen volvi&oacute; a coger su mano apret&aacute;ndola igual de fuerte que al entrar en el cuarto&mdash; Menos mal que me contaste lo que pas&oacute;, si no presentarme aqu&iacute; hubiera sido imposible. Pero creo que est&aacute; todo bien, hemos hablado del tema, no te quiero aburrir con muchos detalles, digamos que entre mujeres nos hemos entendido.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces, &iquest;Mari y yo?<\/p>\n<p>&mdash;Eso ya queda en vuestras manos. Lo que le he dicho es que lo ten&eacute;is que hablar, se siente culpable por echarte de casa y&hellip; &mdash;le dedic&oacute; una mirada algo afilada&mdash; no la quito nada de raz&oacute;n. Si hubiera estado en su caso te hubiera matado.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, &iquest;por qu&eacute;? No entiendo por qu&eacute; se enfad&oacute; tanto.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; se ha sentido traicionada. M&iacute;ralo desde el punto de vista externo, si ahora tuvieras una novia. T&uacute; hoy mismo tienes relaciones con esa novia, pero se entera de que la semana anterior lo has hecho con su hermana.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, si eso lo comprendo, pero no es mi pareja.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sergio, que es tu madre! Es mucho peor. &mdash;el joven agach&oacute; la cabeza comenzando a comprenderlo&mdash; &iquest;Qu&eacute; te crees, que a m&iacute; no me hubiera molestado? Seguramente s&iacute;. Por mucho que no seas pareja de alguien te molesta que tenga sexo con otra persona, si sientes algo por ella&hellip; y tu madre siente mucho por ti. No lo digo como si fuerais novios o pareja, sino&hellip; porque es tu madre, no hay nadie que te pueda amar m&aacute;s que ella.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo lo que dices.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que lo entiendes, cari&ntilde;o. &mdash;ella le pas&oacute; la mano por el rostro para acariciarlo. La barba aunque peque&ntilde;a y desperdigada en trozos, le pic&oacute;&mdash; Me ha dicho que deber&aacute; hablar contigo, que ten&eacute;is que solucionarlo. Una conversaci&oacute;n, dejar las cosas claras, hablar de lo sucedido y volver a la vida normal.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;si no vuelve? &mdash;Carmen torci&oacute; el rostro sin entender muy bien a que se refer&iacute;a&mdash; La normalidad.<\/p>\n<p>&mdash;Volver&aacute;. &mdash;Sergio esper&oacute; su explicaci&oacute;n&mdash; Esto no es amor como tal, como el que pudiste sentir por Marta en su momento, es deseo, pasi&oacute;n. Ese ferviente apetito nace del amor que os proces&aacute;is, es el mismo caso que el m&iacute;o, pero nosotros no tenemos un v&iacute;nculo tan fuerte. Tambi&eacute;n lo nuestro acabar&aacute;, y si no el mismo tiempo lo matar&aacute;. En unos a&ntilde;os ambas nos veremos m&aacute;s viejas, mientras que t&uacute; sigues en la flor de la vida. La misma naturaleza te dir&aacute; que tienes que buscar otra hembra m&aacute;s propicia para el apareamiento.<\/p>\n<p>&mdash;Carmen&hellip; &mdash;el joven no pudo esconder la sonrisa, imagin&aacute;ndose alg&uacute;n documental de media tarde con animales fornicando.<\/p>\n<p>&mdash;Pero tengo raz&oacute;n, cielo. Una pena, porque yo me casaba contigo ahora mismo. &mdash;obviamente bromeaba, aunque tenerle de amante&hellip; eso ya ser&iacute;a otra cosa&mdash; Sin embargo, todo terminar&aacute;. T&uacute; te vas a enamorar de alguna jovencita de tu edad y tu madre y yo, seguiremos nuestras vidas con un grato recuerdo. Esa es la verdad, cari&ntilde;o. No te preocupes por el que pasar&aacute;, tampoco veo a tu madre con ganas de tener la misma sensaci&oacute;n otra vez. Despu&eacute;s de que&hellip; se me hace dif&iacute;cil incluso decirlo, pero&hellip; all&aacute; va, despu&eacute;s de que tu madre y t&uacute; follarais, no lo pas&oacute; bien. Ten&iacute;a el cuerpo raro y claro, la cabeza le daba mil vueltas.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n tuve una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. Contigo fue al rev&eacute;s, no sent&iacute; que hac&iacute;a nada indebido, solo que nos lo pas&aacute;bamos bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Muy bien! &mdash;recalc&oacute; la mujer con la sonrisa p&iacute;cara que tanto le caracterizaba&mdash; Pero no es lo mismo, Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; har&eacute;. Mejor dicho, no s&eacute; c&oacute;mo lo har&eacute;&hellip; Mari nunca fue muy decidida para dar el paso en cuanto a problemas se refiere.<\/p>\n<p>&mdash;No, tendr&aacute;s que darlo t&uacute;. Al fin y al cabo, te toca. &mdash;Carmen vio la tensi&oacute;n que surg&iacute;a en el rostro de su sobrino y decidi&oacute; aligerar un poco&mdash; Eso te pasa por no guardar el sujetador en un sitio m&aacute;s adecuado.<\/p>\n<p>Los dos sonrieron, sinti&eacute;ndose de nuevo como en casa de su t&iacute;a, con el sol picando fuerte y ambos tumbados en las hamacas. Se miraron con determinaci&oacute;n, los ojos azules de la mujer brillaban como de costumbre, parec&iacute;an dos estrellas iluminando la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, &mdash;Carmen parec&iacute;a que fuera a decir algo importante, algo transcendente, o as&iacute; lo sinti&oacute; el joven&mdash; p&eacute;gate una ducha anda&hellip; que hueles fuerte.<\/p>\n<p>El joven se levant&oacute; negando con la cabeza, la franqueza de Carmen siempre le desestabilizaba. Cogi&oacute; una toalla y se dirigi&oacute; a la ducha, escuchando como la mujer, todav&iacute;a sentada en la cama le volv&iacute;a a decir.<\/p>\n<p>&mdash;Af&eacute;itate, que no s&eacute; qu&eacute; haces con esa barba comprada por fasc&iacute;culos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vete a tomar por&hellip;! &mdash;levant&oacute; el brazo simulando estar enfadado, no col&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya s&eacute; que me quieres, pero venga, as&eacute;ate un poco.<\/p>\n<p>Carmen se qued&oacute; mirando el cuarto del joven mientras de fondo la ducha sonaba con fuerza. Se quit&oacute; la chaqueta cuando el vaho comenz&oacute; a salir por el resquicio de la puerta que Sergio hab&iacute;a dejado abierta.<\/p>\n<p>Con curiosidad miraba sus libros, recordando las pocas veces que hab&iacute;a pensado en volver a estudiar algo, no una carrera, pero quiz&aacute; si un idioma. Al ver la pila de libros que ten&iacute;a el joven en la mesa, sonri&oacute; sinceramente, pensando en la pereza que le dar&iacute;a volver a ponerse a leer todo eso.<\/p>\n<p>Su m&oacute;vil marcaba ya m&aacute;s de las siete de la tarde, deber&iacute;a marchar cuanto antes, pese a que las noches cada vez eran m&aacute;s cortas, el sol se escond&iacute;a pronto y no quer&iacute;a conducir en penumbra. Escuch&oacute; la puerta tras de s&iacute;, Sergio sal&iacute;a con la toalla anudada a la cintura, menuda imagen&hellip;<\/p>\n<p>El cabello a&uacute;n ligeramente mojado y alguna gota cay&eacute;ndole por un torso delgado, pero fibroso por los caprichos de la juventud. La imagen la hizo abrir todav&iacute;a m&aacute;s los ojos. El capullo de su sobrino lo hab&iacute;a hecho a prop&oacute;sito, estaba m&aacute;s que claro, era una de esas cosas que a Carmen tanto le gustaban y cuando le mir&oacute; a la cara, este sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa? &mdash;no disimulaba su sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; eres malo.<\/p>\n<p>&mdash;Para que tengas un buen viaje &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Sergio acerc&aacute;ndose al armario y buscando la ropa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, seguro que lo tendr&eacute;&hellip; no voy a poder sacarme estas vistas de la cabeza. &mdash;se puso la chaqueta y sus pulseras tintinearon al levantar el brazo&mdash; Me tengo que ir ya, mi vida. Se me va a hacer tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Cuanta menos oscuridad haya mejor. &iquest;Vas a parar a dormir?<\/p>\n<p>&mdash;Tengo un sitio ya cogido&hellip; &mdash;la sonrisa y el brillo que desprend&iacute;a Carmen le hizo saber al joven de que sitio hablaba.<\/p>\n<p>&mdash;No me lo creo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, el mismo en el que estuvimos. Me tra&iacute;a buenos recuerdos.<\/p>\n<p>Sergio se adelant&oacute; hasta quedarse delante de su t&iacute;a. En medio de la habitaci&oacute;n, ambos se miraron con la luz del d&iacute;a menguando levemente y la l&aacute;mpara del ba&ntilde;o ba&ntilde;ando la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero.<\/p>\n<p>El muchacho susurr&oacute; a su t&iacute;a dos palabras llenas de amor y ternura. Ella las recibi&oacute; de buena gana, aunque trag&oacute; saliva por cierta tensi&oacute;n que no pod&iacute;a paliar. Los dos estaban casi a la misma altura, los tacones de Carmen hac&iacute;an que sus ojos se quedaran por unos mil&iacute;metros a la altura de los de Sergio.<\/p>\n<p>Se miraron por unos segundos en el que no se escuchaba nada, solo ambos corazones tamborileando como locos. Recordaron todo, el viaje, las risas, las primeras sensaciones de deseo que desbordaban por sus cuerpos. El primer instante, la primera entrada, el primer orgasmo&hellip; tanto hab&iacute;an compartido. Ahora en una habitaci&oacute;n, solos, lejos de todas las miradas del mundo volv&iacute;an a sentirse igual que en la casa de Carmen.<\/p>\n<p>Los sentimientos carnales a la larga morir&iacute;an y dejar&iacute;an lugar &uacute;nicamente al amor que se procesaban. Carmen no erraba en su teor&iacute;a, los a&ntilde;os pasar&iacute;an y aquellas situaciones tan sexuales, tan ardientes, solo quer&iacute;an como un recuerdo perfecto de dos amantes que&hellip; eso mismo&hellip; se amaban.<\/p>\n<p>Sergio se hab&iacute;a dado una ducha bastante caliente, como sol&iacute;a gustarle en esas &eacute;pocas fr&iacute;as del a&ntilde;o. El vapor que manaba del ba&ntilde;o hab&iacute;a envuelto parcialmente la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n y Carmen se notaba, demasiado ardiente.<\/p>\n<p>La fogosidad de su cuerpo se comenz&oacute; a encender como si le hubieran arrojado un bid&oacute;n de gasolina. Su cuerpo reaccion&oacute; a una palada de carb&oacute;n tirada al motor de una vieja locomotora, la imagen de su sobrino al borde de la desnudez no hac&iacute;a m&aacute;s que acrecentarlo todo.<\/p>\n<p>&mdash;Le dije a tu madre&hellip; &mdash;la voz la sent&iacute;a temblorosa, sabedora que luchaba contra su naturaleza&mdash; que esto&hellip; me olvidar&iacute;a de ello, al volver a casa.<\/p>\n<p>Su sobrino asent&iacute;a dentro de una habitaci&oacute;n de lo m&aacute;s sensual y que por momentos a Carmen le parec&iacute;a un hotel, dispuesta a pasar el mejor rato de su vida.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando vuelvas a casa&hellip; &mdash;su sobrino dio un paso, rozando con su pecho el de Carmen&mdash; ambos nos olvidaremos. &mdash;la voz no era m&aacute;s que un murmullo, algo que no podr&iacute;a escuchar una tercera persona a dos metros de ellos.<\/p>\n<p>El joven estir&oacute; las manos, cogiendo las de su t&iacute;a y llevando por primera vez la iniciativa, las acerc&oacute; al nudo de su toalla. Los ojos de Carmen segu&iacute;an fijos en los de su sobrino, que ahora con la barba afeitaba luc&iacute;a mucho m&aacute;s guapo.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; la humedad de la toalla y la tensi&oacute;n que esta ten&iacute;a en torno a la cintura. Sergio las solt&oacute;, dejando ambas manos encima del nudo y haciendo que Carmen siguiera sola. Decidiera lo que decidiera, &eacute;l estar&iacute;a contento. No le importaba tener un &uacute;ltimo momento &iacute;ntimo o finalizar con un beso en la mejilla, amaba a su t&iacute;a y la amar&iacute;a por siempre, daba igual la manera.<\/p>\n<p>No obstante los dedos de Carmen se movieron lentos, pero seguros, quitando la peque&ntilde;a atadura sin mucho esfuerzo y dejando caer una toalla que parec&iacute;a pesar una tonelada. Entre sus piernas se form&oacute; una medialuna amorfa de color rojo. La toalla estaba en el suelo, bordeando al muchacho, aunque Carmen no la mir&oacute;, porque sinti&oacute; como lo que estaba aprisionado all&iacute;, la golpeaba contra sus vaqueros.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que terminemos esto como nos merecemos.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;no sab&iacute;a qu&eacute; decir, los labios del joven estaban a un palmo de los suyos y soltaban un calor que la derret&iacute;a.<\/p>\n<p>El muchacho no se detuvo, no lo har&iacute;a hasta que la preciosa mujer se lo dijera. Pas&oacute; ambas manos por su vientre, subiendo cada una por un lado de las costillas con el objetivo de llegar a los hombros.<\/p>\n<p>Carmen entendi&oacute; cu&aacute;l era el objetivo, separ&oacute; sus brazos. Pasando muy cerca de los laterales de sus senos, unas manos lentas subieron hasta comenzar a quitarle la chaqueta. No hizo falta mucho esfuerzo, con dos dedos de cada mano la prenda comenz&oacute; a resbalar por los brazos de la mujer hasta caer al suelo.<\/p>\n<p>Sergio contempl&oacute; a su t&iacute;a con ojos que la mujer conoc&iacute;a. Mostraba deseo y admiraci&oacute;n una mezcla perfecta para los sentimientos internos que ard&iacute;an dentro de Carmen. La rodilla del muchacho se flexion&oacute;, haciendo que los ojos de Carmen bajaran instintivamente y se posaran en el miembro erecto que descend&iacute;a hacia el suelo.<\/p>\n<p>Las manos rodearon el gemelo derecho de la mujer, levant&aacute;ndolo con cautela, como si se fuera a romper, para acto seguido quitarle el zapato de color rosa que recientemente adquiri&oacute;. Repiti&oacute; el mismo proceso con la otra pierna, dejando descalza a Carmen que sinti&oacute; la mullida alfombra bajo sus pies.<\/p>\n<p>Arrodillado como un esclavo frente a su ama, levant&oacute; sus manos con lentitud, sin dejar de mirar los ojos que siempre le hipnotizaban. El bot&oacute;n del vaquero salt&oacute; sin esfuerzo, como si tuviera vida propia y quisiera separarse de la piel de su due&ntilde;a. Solo una braga negra quedaba en esa zona, nada m&aacute;s. Sergio se comenz&oacute; a alzar, cometiendo una herej&iacute;a por no seguir arrodillado frente a su diosa, pero Carmen no lo tom&oacute; en cuenta, sobre todo porque su terrible pene la volv&iacute;a a golpear la cintura.<\/p>\n<p>Ahora estaba m&aacute;s bajita, pero no importaba, pod&iacute;a mirarle a los ojos mientras el tiempo se deten&iacute;a y la desnudaba con su total aprobaci&oacute;n. Las manos calientes volvieron a tocar los lados de su vientre, pero esta vez por debajo de la blusa, comenzando de nuevo un movimiento ascendente. El contacto con su piel provoc&oacute; en la mujer una alteraci&oacute;n, la respiraci&oacute;n comenz&oacute; a ser m&aacute;s profunda, m&aacute;s necesaria, m&aacute;s marcada. Sus pechos sub&iacute;an y bajaban ansiosos por la espera, por el tacto, por el calor, por Sergio.<\/p>\n<p>La blusa fue arrebatada a su due&ntilde;a, quedando &uacute;nicamente con una ropa interior negra a juego, que no era de las m&aacute;s bonitas que ten&iacute;a. Tampoco se hab&iacute;a preparado para una situaci&oacute;n como esa, eran prendas que pod&iacute;a calificar &ldquo;de viaje&rdquo;, para sentirse c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Por un momento quedaron quietos, quiz&aacute; esperando que Sergio tuviera el &uacute;ltimo benepl&aacute;cito de una mujer que adoraba como a una reina en el antiguo Egipto. Ella pareci&oacute; comprender que le tocaba dar algo m&aacute;s, el &uacute;ltimo escollo para perder la cordura.<\/p>\n<p>Carmen se vir&oacute;, d&aacute;ndole la espalda, pero sin separarse ni un &aacute;pice. Cuando lo hizo, lo primero que sinti&oacute; fue un pene tan duro como el hormig&oacute;n recorri&eacute;ndole la nalga derecha y dejando un rastro de fluidos calientes. Se llev&oacute; una mano a su nuca, para apartarse un pelo que no le llegaba ni por asomo a la uni&oacute;n del sujetador. Solo fue un acto involuntario, reflejo de un nerviosismo que la atoraba m&aacute;s que la primera vez.<\/p>\n<p>Sergio lo hizo r&aacute;pido, no por experiencia, sino por suerte, la providencia universal no quer&iacute;a que demorasen ni un segundo m&aacute;s de lo debido. Abri&oacute; el sujetador despu&eacute;s de un sigiloso &ldquo;clic&rdquo; que son&oacute; mil veces amplificado en tal sepulcral silencio.<\/p>\n<p>Recorri&oacute; los dedos por la espalda de Carmen, quit&aacute;ndola el sujetador y llegando hasta sus b&iacute;ceps para que los tirantes cayeran. La mujer se dio la vuelta, con sus manos en el pecho sujetando la prenda negra y sin descubrir nada. La cara reflejaba timidez, como si fuera la primera vez de su vida, incluso en aquella ocasi&oacute;n, con un conocido del pueblo, no estuvo tan tensionada.<\/p>\n<p>Se arm&oacute; de valor y mientras su joven sobrino al que tantos a&ntilde;os sacaba la miraba con gesto serio, pero penetrante, dej&oacute; caer el sujetador al suelo. Los pechos quedaron delante del muchacho, no los mir&oacute;, sino que sorprendi&oacute; a Carmen fijando la vista en sus preciosos ojos. La mujer pensaba que todo comenzar&iacute;a, que la boca del joven empezar&iacute;a a devorar sus pezones y en las cuatro paredes arder&iacute;a todo su amor.<\/p>\n<p>Sin embargo no era as&iacute;, Sergio de nuevo se agachaba, sin perder de vista las preciosas cuencas azules de su t&iacute;a que le segu&iacute;an intrigadas. De nuevo de rodillas frente a su reina, el chico acerc&oacute; su cara a la lencer&iacute;a que le quedaba. Bes&oacute; con ternura, justo la parte m&aacute;s alta de la braga, para despu&eacute;s dar dos besos m&aacute;s a medida que descend&iacute;a.<\/p>\n<p>Introdujo los dedos y al separar la cabeza, baj&oacute; el &uacute;ltimo trozo de prenda que cubr&iacute;a el portentoso cuerpo de su t&iacute;a favorita. Esta alz&oacute; un pie, despu&eacute;s el otro y Sergio se volvi&oacute; a alzar delante de ella, ambos en completa desnudez.<\/p>\n<p>Carmen dio un paso, notando como el pene erecto se le introduc&iacute;a entre las piernas y atravesaba unos labios que no escond&iacute;an su humedad. Sus manos se posaron en los brazos de Sergio, que lentamente fue descendiendo su rostro hasta que ambas narices contactaron con sus puntas.<\/p>\n<p>Ten&iacute;an el vello erizado, el calor manaba de sus cuerpos y Carmen apret&oacute; los brazos del chico sin poder contenerse. El aire que sal&iacute;a de sus bocas golpeaba la piel del otro, estremeci&eacute;ndose de placer y haciendo que el coito hubiera comenzado sin necesitar una penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>El que se adelant&oacute; fue el joven, descendiendo los &uacute;ltimos mil&iacute;metros con suma calma, hasta topar con los labios de su t&iacute;a que estaban preparados. Solo los unieron, no hizo falta abrirlos y darse un saludo m&aacute;s efusivo, era suficiente.<\/p>\n<p>Con los ojos cerrados disfrutaron del sabor del otro, de su esencia, de su alma. Un momento que sabr&iacute;an que ser&iacute;a eterno, aquella habitaci&oacute;n se deten&iacute;a para siempre en sus recuerdos. Por mucho que se vieran a posteriori, all&iacute; morir&iacute;an Sergio y Carmen, dos amantes que hab&iacute;an llegado a sentir cosas inimaginables.<\/p>\n<p>Los labios se comenzaron a separar, terminaron por despegar alguna zona que se reusaba a soltarse. Sergio actu&oacute; con decisi&oacute;n, con mucha ternura cogi&oacute; la mano de su t&iacute;a y se dio la vuelta. Con paso lento, como si pisara un suelo repleto de huevos llegaron a la cama, estrecha y peque&ntilde;a, pero &iquest;qu&eacute; m&aacute;s necesitaban?<\/p>\n<p>En un movimiento r&aacute;pido el edred&oacute;n se movi&oacute;, dejando solo las sabanas visibles. Sergio con el gesto de su mano la dej&oacute; pasar, como un caballero ayudando a entrar en el coche a una dama. Carmen pos&oacute; primero su pierna desnuda, luego su trasero y sin soltar la mano de su sobrino se tumb&oacute; con la cabeza en la almohada.<\/p>\n<p>El joven la sigui&oacute;, coloc&aacute;ndose encima de esta y tapando sus cuerpos pese al calor de la habitaci&oacute;n. El vapor del ba&ntilde;o se estaba desvaneciendo, seguramente se enfriar&iacute;a el cuarto en unos minutos, pero ellos se mantendr&iacute;an calientes. Sobre todo porque mientras se segu&iacute;an mirando, sus sexos tambi&eacute;n lo hac&iacute;an, como dos viejos conocidos se acercaron y casi con vida propia, por fin se volvieron a unir.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&hellip; &mdash;ahogaron un susurro menguante al un&iacute;sono y unieron sus frentes.<\/p>\n<p>El coito era lento, pero cada entrada hac&iacute;a que el cuerpo de ambos se descontrolara. Sus sentidos estaban perdidos en un mar de placer. Con sus ojos, que no dejaban de mirarse mutuamente se hablaban. Se dedicaban su amor, su pasi&oacute;n, su ternura.<\/p>\n<p>Las penetraciones sonaron acuosas y junto a los leves jadeos eran los &uacute;nicos sonidos que se podr&iacute;an escuchar en la habitaci&oacute;n. El coito no dur&oacute; mucho, unos pocos minutos de entradas, que culminaron cuando Carmen abri&oacute; la boca y Sergio hizo lo mismo.<\/p>\n<p>Era el momento, el final. El pene del joven se puso mucho m&aacute;s duro, la vagina de la mujer se contrajo aferrando lo que dentro la met&iacute;an. Los ojos volvieron a conectar de manera extrasensorial y se avisaron el uno al otro. Se iban a correr.<\/p>\n<p>Con una mente unida, un pensamiento &uacute;nico, ambos gritaron en sus cerebros. &ldquo;&iexcl;Juntos!&rdquo;. La vagina se relaj&oacute; al sentir la &uacute;ltima penetraci&oacute;n que Sergio la dio en la residencia de estudiantes, al tiempo que descargaba en su interior una porci&oacute;n considerable de l&iacute;quido blanco.<\/p>\n<p>Los dos se abrazaron mientras sus cuerpos se volv&iacute;an locos por los espasmos. Las u&ntilde;as de Carmen no dudaron en introducirse levemente en la piel del joven debido a la tensi&oacute;n, mientras que este apretaba sus nalgas tratando de meter los mil&iacute;metros finales.<\/p>\n<p>Respiraron forzosamente y despu&eacute;s de un minuto abrieron los ojos mir&aacute;ndose de nuevo. Esta vez fue Carmen la que alz&oacute; la cabeza y despu&eacute;s de acariciar la mejilla de su sobrino le propin&oacute; otro dulce beso en los labios.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre te amar&eacute; &mdash;le dijo con una sonrisa sintiendo como los ojos comenzaban a humedecerse. Con todo el poder de su alma, Sergio la contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca abandonar&aacute;s mi coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Un joven en pijama con el pelo revuelto y pintas de no haberse duchado en todo el d&iacute;a le abri&oacute; la puerta. Su barba de una semana, aunque apenas incipiente, le hizo saber a Carmen que el chico estaba tom&aacute;ndose en serio el estudio, pero no estaba all&iacute; para hablar de eso. &mdash;T&iacute;a, qu&eacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32959","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32959","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32959"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32959\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32959"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32959"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32959"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}