{"id":32970,"date":"2021-12-16T23:00:00","date_gmt":"2021-12-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-16T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-16T23:00:00","slug":"toda-una-senora-puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/toda-una-senora-puta\/","title":{"rendered":"Toda una se\u00f1ora puta&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32970\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Est&aacute;bamos con las hormonas disparadas por aquellos d&iacute;as y vimos en la televisi&oacute;n un documental donde se hablaba sobre la vida de las trabajadoras sexuales, mostrando el fen&oacute;meno desde diferentes perspectivas. Las entrevistas suger&iacute;an que para algunas de ellas el trabajo representaba dinero r&aacute;pido y f&aacute;cil, mientras que para otras aquello, ante la falta de otro tipo de oportunidades, era su &uacute;nica manera de subsistir. Por lo bien que se realiz&oacute; el programa y las im&aacute;genes sugerentes que se mostraron, no tardamos en hablar con mi esposa sobre el tema.<\/p>\n<p>&iquest;Te aguantar&iacute;as estar con 9 y hasta 12 hombres en una noche, como mencionaron ah&iacute;? Pregunt&eacute;. Debe ser un tanto pesado, respondi&oacute; ella. As&iacute;, sin m&aacute;s, coment&eacute;, solo un tanto pesado. &iquest;O sea que estar con menos de ese n&uacute;mero ser&iacute;a m&aacute;s tolerable? Es que yo no veo que el contacto sexual en s&iacute; sea lo dif&iacute;cil, respondi&oacute;. Tal vez lo que venga involucrado para llegar a eso pudiera hacer que ese tipo de trabajo se vea como m&aacute;s o menos pesado. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? pregunt&eacute; de nuevo. Creo que lo que hace dif&iacute;cil aquello es la obligaci&oacute;n de hacer y depender de ese trabajo, que los contactos no se elijan a voluntad, sino que toque atender a quien caiga, la jornada laboral, la imposibilidad de decir en alg&uacute;n momento de la noche ya no m&aacute;s, un pago inequitativo. En fin, muchas cosas.<\/p>\n<p>Entonces, seg&uacute;n eso, a ti te quedar&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil asumir ese trabajo porque, al fin y al cabo, no vives de eso, y si lo haces ser&iacute;a por gusto, por vocaci&oacute;n o por calmar la curiosidad. S&iacute;, respondi&oacute;, creo que as&iacute; ser&iacute;a. &iquest;Y no te da miedo? Un poco, as&iacute; que yo ser&iacute;a muy selectiva y no me prestar&iacute;a para hacerlo en cualquier parte. Buscar&iacute;a, m&aacute;s bien, un sitio de estrato alto que garantice, de alguna manera, que quienes van all&iacute; tienen alg&uacute;n tipo de educaci&oacute;n. Y, al fin y al cabo, no nos digamos mentiras, los hombres acuden a esos lugares para calmar su necesidad de sexo y nada m&aacute;s. No me imagino a alguno de ustedes yendo a un burdel a conseguir novia o esposa. Pensar&iacute;a que es el lugar menos indicado.<\/p>\n<p>O sea, mi se&ntilde;ora, que &iquest;no le ves inconveniente alguno a ser una trabajadora sexual? Pues al hecho de estar con un hombre no le veo complique, pero s&iacute; a que se aprovechen de uno, abusen de las mujeres, las exploten y las maltraten. Y lo del romanticismo, &iquest;d&oacute;nde queda? En eso no hay tal, respondi&oacute; r&aacute;pidamente. La mujer le vende al hombre la posibilidad de un orgasmo, utilizando el cuerpo femenino como medio para ello. Los dos sabemos que el hombre llega mucho m&aacute;s r&aacute;pido a su orgasmo que nosotras las mujeres. As&iacute; que, en alg&uacute;n sentido, nosotras somos tan solo el veh&iacute;culo para que ustedes satisfagan su virilidad y calmen sus impulsos. Yo pienso que una mujer, en ese trabajo, poca oportunidad tiene para experimentar un orgasmo de verdad. El inter&eacute;s es monetario y no otra cosa.<\/p>\n<p>Parecieras ser toda una autoridad en la materia, de cuando ac&aacute; todas esas reflexiones. En la universidad ten&iacute;amos compa&ntilde;eras que se financiaban haciendo ese trabajo. Nunca las discriminamos por eso, pero se notaba la diferencia. Ellas andaban bastante bien vestidas, luc&iacute;an joyas finas, se perfumaban rico y viajaban mucho. &iquest;Y nunca les preguntaron c&oacute;mo era aquello? No. Alguna vez, una de ellas, Maritza, me coment&oacute; que hab&iacute;a que aprovechar la juventud porque la belleza no iba a durar para siempre. Ella ten&iacute;a el prop&oacute;sito claro de terminar su carrera, ganar dinero, ahorrar y hacerse a sus cosas. Cuestion&aacute;bamos si las personas que se dedicaban a eso podr&iacute;an cambiar su estilo de vida con facilidad. Pero, al menos para ella, el tema del sexo no era un inconveniente.<\/p>\n<p>Bueno. Y t&uacute; &iquest;qu&eacute; pensabas? Nada, la verdad. No la enjuici&aacute;bamos. Respet&aacute;bamos sus cosas y trabaj&aacute;bamos con ella igual que con las otras. Al menos yo nunca le llegu&eacute; a preguntar nada al respecto. Por otra parte, era una &eacute;poca en que apenas est&aacute;bamos conociendo la vida y hab&iacute;a muchas experiencias que generaban reacciones. Por ejemplo, por aquellos d&iacute;as, frente a nuestra residencia, frecuentemente se paraba un hombre que se exhib&iacute;a medio desnudo y se masturbaba frente a nosotras. Y, siempre, por curiosidad, arm&aacute;bamos el grupo para verlo desde las ventanas. Y, cuando eyaculaba, las compa&ntilde;eras hac&iacute;an bulla y aplaud&iacute;a. As&iacute; que el volv&iacute;a para hacernos el show casi cada noche. Pero jam&aacute;s se meti&oacute; con ninguna de nosotras.<\/p>\n<p>&iquest;Y acaso t&uacute; o alguna de tus amigas compartieron o acompa&ntilde;aron a Maritza en su trabajo como acompa&ntilde;ante? No, para nada. &iquest;Y c&oacute;mo crees que ella lo soportaba o lo manejaba? Yo creo que a ella le gustaba. Y a ti, &iquest;no te gustaba? Pues, no lo sab&iacute;a muy bien. Me daba un poco de miedo porque no sab&iacute;a c&oacute;mo funcionaban las cosas, pensaba que la integridad de una corr&iacute;a riesgo y adem&aacute;s jam&aacute;s se me present&oacute; la oportunidad. Yo creo, m&aacute;s bien, que fue por eso. Nosotras &eacute;ramos excelentes acad&eacute;micamente y toda nuestra atenci&oacute;n estaba enfocada en sacar buenas notas y graduarnos. Bueno, &iquest;pero acaso tus amigas y tu no ten&iacute;an sus aventuritas con amigos? Seguramente. En aquellos d&iacute;as las cosas eran bastante diferentes a como son ahora, pero no dudo que m&aacute;s de una pudo haber sido sexualmente precoz.<\/p>\n<p>Y, ahora, &iquest;entonces ves que esa experiencia pudiera ser posible? &iquest;Cu&aacute;l? Pregunt&oacute; ella. Pues asumir la experiencia de una trabajadora sexual. Pienso que lo podr&iacute;a manejar, contest&oacute;, porque ya s&eacute; lo que eso es. Est&aacute; claro. &iquest;Y qu&eacute; te llamar&iacute;a la atenci&oacute;n de verte como prostituta? Pues, no s&eacute;, ver si todav&iacute;a tengo acogida entre los hombres, porque la mayor&iacute;a de las mujeres que se dedican a esa actividad son bastante jovencitas. De pronto uno ya no pega. &iquest;Qu&eacute; te hace pensar eso? No lo s&eacute;. &iquest;Acaso has estado en un lugar de esos para saber c&oacute;mo funciona? No, nunca. &iquest;Te gustar&iacute;a ir a uno? S&iacute;, por qu&eacute; no. Simple curiosidad, contest&eacute;.<\/p>\n<p>No volvimos a tocar el tema y cada uno se enfoc&oacute; en su trabajo, en los deberes del hogar y el traj&iacute;n propio de un matrimonio convencional. Pero, pasados unos meses, ella volvi&oacute; a tocar el tema. Oye, &iquest;en que qued&oacute; la propuesta de ir a conocer un prost&iacute;bulo? Que yo sepa, respond&iacute;, nunca hubo una propuesta. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Te interesa? S&iacute;. Qued&eacute; con la expectativa de conocer uno de esos lugares y me he imaginado c&oacute;mo pudiera yo manejar la situaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; situaci&oacute;n? Pregunt&eacute;. Pues ver si puedo lidiar con m&aacute;s de un hombre en una noche. &iquest;Y es que no te sientes capaz? No s&eacute;. Nunca lo he hecho, contest&oacute;. &iquest;Y quieres saber si puedes? S&iacute;. Quisiera saber c&oacute;mo manejo las situaciones, si me motiva, si me gusta o me disgusta. En fin. Ahora es solo curiosidad. Bueno, contest&eacute;, programemos algo a ver qu&eacute; pasa. Miremos qu&eacute; encontramos.<\/p>\n<p>Nos pusimos a consultar las p&aacute;ginas web y nos llam&oacute; la atenci&oacute;n un sitio llamado &ldquo;Pussy&acute;s Club&rdquo;, entretenimiento para hombres. As&iacute; que el siguiente paso fue disponer fecha y hora para irnos de excursi&oacute;n y ver qu&eacute; encontr&aacute;bamos all&iacute;. Acudimos all&iacute; un viernes en la noche. Llegamos temprano, como a eso de las 7:30 pm pero el lugar no estaba muy concurrido, as&iacute; que pedimos algo para beber y nos dedicamos a reconocer el lugar; una barra, una pista de baile, varias mesas alrededor. No vimos habitaciones, pero m&aacute;s tarde nos comentaron que se ubicaban en el segundo, tercer y cuarto piso de la edificaci&oacute;n. L&oacute;gicamente identificamos a las bellas ni&ntilde;as que estaban all&iacute;, como unas quince, en principio. Y pudimos reconocer a qui&eacute;n las dirig&iacute;a.<\/p>\n<p>Magda era su nombre. No tuvo inconveniente en acercarse a nuestra mesa, despu&eacute;s de que uno de los meseros le comunic&oacute; que ten&iacute;amos inter&eacute;s en hablar con ella. Buenas noches, mis amores. &iquest;En qu&eacute; les puedo servir? Buenas noches, contest&eacute; su saludo. Gusto en conocerle. Mi nombre es Enrique y ella es Laura, mi esposa. Ella se sent&oacute; sin quitarnos la mirada. Bueno, es sencillo, mi esposa quiere probarse como trabajadora en este lugar, solo por vivir la experiencia, y necesitamos su apoyo para llevar a cabo la idea. &iquest;De qu&eacute; se trata esto? Dijo, mirando a mi esposa. Quiero hacer un turno con sus ni&ntilde;as por una noche y siendo usted quien maneja las cosas por ac&aacute;, requerimos su apoyo.<\/p>\n<p>Bueno, &iquest;qu&eacute; es lo que quieren espec&iacute;ficamente? Nada especial, dijo mi esposa. Yo solo quiero probar qu&eacute; es ser una trabajadora sexual por una noche. Es todo. No pedimos contraprestaci&oacute;n alguna. Solo que me de la oportunidad de estar a la par y trabajar igual que lo hacen ellas. Lo que usted recoja por mis servicios pudiera repartirlo entre ellas. &iexcl;Qu&eacute; petici&oacute;n tan extra&ntilde;a! Dijo ella. &iquest;Tiene experiencia? En este tipo de trabajos no. Tener sexo con hombres, pues claro que s&iacute;. &iquest;Y sabe c&oacute;mo funcionamos? No, respondi&oacute; mi esposa, por eso acudimos a usted.<\/p>\n<p>No le prometo nada. Tengo que hablar con las chicas y con el due&ntilde;o del negocio. Bueno, mire, dije, si ustedes me cobran algo por prestarnos ese servicio, yo estoy dispuesto a pagar. S&oacute;lo d&iacute;game cu&aacute;nto es y nos ponemos de acuerdo en c&oacute;mo hacerlo. D&eacute;jeme consulto y tan pronto tenga una respuesta se los hago saber. As&iacute; que se retir&oacute; y nos dej&oacute; solos en la mesa. Nos dedicamos, entonces, a ver qu&eacute; iba pasando en el lugar. En ese momento ya hab&iacute;a movimiento. Entraban hombres solos y una que otra pareja, y ya se ve&iacute;a como las ni&ntilde;as que trabajaban en aquel lugar acud&iacute;an a las mesas a pedido de los clientes.<\/p>\n<p>Mientras tanto, con Laura, convers&aacute;bamos sobre aquello. &iquest;Qu&eacute; opinas? &iquest;Ser&aacute; que s&iacute;? Pues yo no veo qu&eacute; pierdan. Antes, por el contrario, se beneficiar&iacute;an por lo que cobrar&iacute;an por m&iacute; y por lo que nos puedan cobrar por darnos la oportunidad. Falta ver que piensen que somos algunos investigadores, o periodistas, o qu&eacute; se yo. Esperemos a ver. Y si no es posible, pues no pasa nada. Ya para ese momento hab&iacute;a varios muchachos bailando con las ni&ntilde;as, de modo que vino la pregunta obligada. Oye, y si alguno de eso te tirara el ojo, &iquest;te le medir&iacute;as? S&iacute;, por qu&eacute; no. Es que yo no s&eacute; si te gustan, si estar&iacute;as a gusto con alguno de ellos. A m&iacute; me parecen guapos, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Magda volvi&oacute; a nuestra mesa. A ver, nos dijo, nunca senos hab&iacute;a presentado una situaci&oacute;n como esta. Entiendo que donar&iacute;as lo que obtengas por tu trabajo para repartir entre las dem&aacute;s muchachas, dijo, mirando a mi esposa. As&iacute; es le respondi&oacute;. El due&ntilde;o lo ve un poco extra&ntilde;o, pero me dio su permiso siempre y cuando yo lo maneje, sin rollos. Perfecto, dijo mi esposa. Entonces, para que est&eacute; enterada, los hombres vienen aqu&iacute; para pasar el rato, bailar con las muchachas y tomarse unos tragos con amigos. Su trabajo consiste en procurar que ellos consuman un m&iacute;nimo de doscientos mil pesos.<\/p>\n<p>Si alguno de ellos quiere tener sexo con usted, el servicio se cobra por separado. Tiene un costo de trescientos mil pesos, de los cuales a usted le corresponder&iacute;an cien mil pesos. El servicio tiene una duraci&oacute;n m&aacute;xima de treinta minutos. Lo usual es que haya el contacto sexual, usando el cond&oacute;n, pero est&aacute; prohibido los besos en la boca, o las caricias en los senos, las nalgas o las piernas. Es, de alguna manera una forma de proteger la intimidad de las muchachas. Esas caricias se las reservan para sus maridos. Lo que se vende es la posibilidad de que el hombre experimente su orgasmo. Usted negocia con &eacute;l, si es que decide que la acaricie o la bese. Puede hacerle sexo oral, si lo desea, para estimularlos. Ellos lo aprecian mucho. Normalmente las muchachas cobran cincuenta mil por cada caricia adicional.<\/p>\n<p>La gente que viene aqu&iacute; es de nivel. Nunca hemos tenido malos rollos. Una muchacha f&aacute;cilmente puede hacerse entre ochocientos y un mill&oacute;n de pesos por turno. A veces los clientes les dejan propinas y su ingreso aumenta un poco m&aacute;s. El turno es de seis horas, por lo general de 9:00 pm a 3:00 am. Lo importante es hacer que los hombres se sientan a gusto. Algunos, a veces, vienen tan solo a conversar, as&iacute; que consumen y les dejan a las muchachas algo por el tiempo que los acompa&ntilde;aron. Los d&iacute;as de m&aacute;s movimiento son los viernes, como hoy, y los s&aacute;bados.<\/p>\n<p>&iquest;Y c&oacute;mo recomienda comportarme? Como cualquier mujer que quiera hacer sentir bien a su hombre. A ellos hay que consentirlos, escucharlos, hacerlos sentir bien y venderles la idea de que usted puede ser suya si lo desean. Muchos de ellos vienen ya enrumbados y llegan ac&aacute; a desfogar su energ&iacute;a y satisfacer sus necesidades. Entendido, dijo mi esposa, &iquest;cu&aacute;ndo lo hacemos? V&eacute;nganse ma&ntilde;ana, a las 7:00 pm, y le muestro las habitaciones. O, si desea, podemos darnos una vueltica ahora mismo. Me parece bien, dijo mi esposa. &iexcl;Vamos! Dijo la se&ntilde;ora Magda emprendiendo la marcha. Te espero aqu&iacute;, le dije a mi esposa. Pregunta sobre vestimenta y dem&aacute;s. &iexcl;Lo har&eacute;!<\/p>\n<p>Al rato volvieron. Bueno, mijita, dijo la Se&ntilde;ora Magda, la espero ma&ntilde;ana. Si se&ntilde;ora, le contest&oacute; mi mujer. &iquest;Est&aacute;s de &aacute;nimo para ir de compras? Pregunt&oacute;. Pues si hay que ir de compras, vamos. &iquest;Por qu&eacute;? Repliqu&eacute;. Me recomend&oacute; vestirme bien provocativa, arreglada y perfumada, con zapatos de tac&oacute;n alto y plataforma para verme m&aacute;s alta y resaltar mis piernas. Me dijo que yo puedo hacer con ellos lo que sea, pero que ellos no pueden tocarme, as&iacute; que mi vestido debe ser lo m&aacute;s pr&aacute;ctico para facilitar el contacto sexual. Y que ojal&aacute; tenga dos o tres mudas de interiores para cambiarme, si las prendas se llegan a mojar con el semen de los hombres. No es com&uacute;n porque se usa cond&oacute;n, pero a veces las prendas de las muchachas resultan humedecidas m&aacute;s de la cuenta.<\/p>\n<p>Salimos de all&iacute;, entonces, buscando un sex shop. Despu&eacute;s de ver varios modelos, por fin ella se decidi&oacute; por uno. Un conjunto de top y panti de textura negra mate, algo transparente, que dejaba ver poco de sus senos y sexo, aunque sus nalgas s&iacute; totalmente descubiertas, pero imaginar mucho. Unas medias tipo liguero, tambi&eacute;n negras, y unos zapatos de tac&oacute;n alto, 15 cms, bastante bonitos. &iquest;Y el vestido? Pregunt&eacute;. Yo lo acomodo con lo que tengo en casa. La chaqueta blanca y la minifalda de cuero negra.<\/p>\n<p>Seguimos mirando las vitrinas de aquel lugar. &iquest;Condones? S&iacute;, mejor llevemos. &iquest;Perfume? Yo tengo. &iquest;Accesorios? Usar&eacute; los m&iacute;os. Ella me recomend&oacute; que, despu&eacute;s de cada encuentro, me arregle para lucir fresca, atractiva y siempre dispuesta. Tambi&eacute;n me dijo que, despu&eacute;s de haber atendido al cliente, me despida con mucha elegancia y me retire dando por terminado aquello. Las muchachas normalmente dicen, que tengas buen regreso a casa y espero verte de nuevo por aqu&iacute;. Que yo no me preocupe por cobros. Yo solo tengo que dirigirme a la encargada para que formalice lo correspondiente y es ella quien me dice si podemos pasar a la habitaci&oacute;n, y me indica cual. Bueno, listos, entonces&hellip;<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a, tal como nos hab&iacute;amos comprometido, llegamos muy puntuales. La se&ntilde;ora Magda nos recibi&oacute; muy cordial. Estas muy atractiva, mijita, le dijo a mi mujer. De seguro vas a impresionar la clientela y te va a ir bien. Te ves veterana, como dicen los muchachos, y eso a veces gusta. Acu&eacute;rdate que lo importante es que el cliente disfrute el contacto sexual. Tu ver&aacute;s c&oacute;mo lo haces, c&oacute;mo lo estimulas, c&oacute;mo te mueves y c&oacute;mo te gozas al macho de turno, porque eso tambi&eacute;n hace parte del intercambio. Ellos salen contentos cuando ven que la hembra goz&oacute; con sus embestidas. A veces hay que ser un poquito artistas para hacerles creer que estuvimos super.<\/p>\n<p>Se&ntilde;ora Magda, intervine. Pregunta. Siendo que esto es una aventura en pareja, &iquest;puedo ser espectador en sus encuentros? A veces entran dos hombres con la misma muchacha, respondi&oacute;, pero cada uno paga su servicio por separado. En esos casos el tiempo se extiende a una hora. Bueno, mijita, tendr&iacute;as que preguntarle al cliente si tiene inconveniente en que tu pareja est&eacute; presente. No es lo acostumbrado, pero no se pierde nada con intentar. Pero, si es as&iacute;, trate de ser simplemente un espectador silencioso, sin intervenir. Okey, respond&iacute;. Creo que puedes ir a hacerle compa&ntilde;&iacute;a a las muchachas y estar todas dispuestas, le dijo a ella. Poco a poco la gente va a llegar. Ven conmigo y te las presento. Yo estar&eacute; en la barra, dije a mi esposa, all&iacute; me encuentras.<\/p>\n<p>Me instal&eacute; en un rinc&oacute;n de la barra, ped&iacute; un trago y me dediqu&eacute; a observar y esperar. Al rato mi esposa lleg&oacute; all&iacute;. Bueno, &iquest;qu&eacute; ha pasado? Pregunt&eacute;. No mucho, respondi&oacute; ella. Las muchachas me dijeron que el movimiento fuerte empieza despu&eacute;s de las 12 pm, porque todos han estado en sus citas y fiestas, y es despu&eacute;s de esa hora que empiezan a llegar por ac&aacute; para redondear sus programas.<\/p>\n<p>&iquest;Y les preguntaste algo? S&iacute;, le pregunt&eacute; a una de ellas c&oacute;mo lo acostumbraba a hacer. Me dijo que a ella le gustaba chupar vergas, as&iacute; que reci&eacute;n entraba a la habitaci&oacute;n se desnudaba bailando frente a ellos, los desnudaba, les pegaba una mamada, despu&eacute;s de colocarles el cond&oacute;n, y luego se pon&iacute;a de perrito para que ellos terminaran la faena. Y que a veces, no m&aacute;s en la mamada se ven&iacute;an y ya, qu&eacute; pena, no hab&iacute;a penetraci&oacute;n. Otra muchacha me dijo que ella prefer&iacute;a que acabaran r&aacute;pido, as&iacute; que tan pronto entraba se desnudaba y se tend&iacute;a en la cama, con las piernas abiertas, esperando que el hombre la abordara y alcanzara lo suyo.<\/p>\n<p>Y t&uacute;, &iquest;c&oacute;mo preferir&iacute;as hacerlo? A&uacute;n no lo s&eacute;. Creo que cada situaci&oacute;n es diferente y es el momento el que define c&oacute;mo hacerlo. &iquest;Est&aacute;s nerviosa? Extra&ntilde;amente no, pero es que a&uacute;n no ha llegado el momento. Por ahora estoy relajada, tranquila. &iquest;Y ya pensaste c&oacute;mo decirle al fulano lo m&iacute;o? La verdad, no. &iquest;C&oacute;mo lo har&iacute;as t&uacute;? Dici&eacute;ndole la verdad. De seguro van a reunirse a conversar un rato mientras consume algo, as&iacute; que te contar&aacute; algo de su vida y tambi&eacute;n pretender&aacute; saber algo de la tuya. &iquest;No crees? Ya veremos, coment&oacute; ella. Y si no, continu&eacute;, pues nada, No hay l&iacute;o. Haz lo que tengas que hacer. &iquest;Te gustar&iacute;a verme con ellos? Pregunt&oacute; ella. S&iacute;, contest&eacute;. La aventura es compartida. S&iacute;, es cierto, contest&oacute;.<\/p>\n<p>Presurosa se acerc&oacute; a nosotros una de las muchachas diciendo, se&ntilde;ora Laura, venga, lleg&oacute; un grupo grande. Voy contigo dijo ella, emprendiendo el camino. Aqu&iacute; voy a estar, coment&eacute;, me avisas qu&eacute; va a pasar. S&iacute;, no te preocupes. Y ambas se alejaron hacia el sitio donde todas las chicas se reun&iacute;an, expuestas a la vista de los hombres que ya empezaban a invadir el lugar. La se&ntilde;ora Magda, junto a otra muchacha, acog&iacute;a a los clientes y les iban acomodando en diferentes lugares. Se le ve&iacute;a conversar con ellos y mirar hacia las muchachas. Y luego la vi dirigirse al grupo y enganchar a mi mujer, llev&aacute;ndola a una mesa donde se hab&iacute;a acomodado un hombre, vestido de negro, con jeans y buzo gris. Otras muchachas, igualmente, las fueron acomodando con otros clientes.<\/p>\n<p>Vi c&oacute;mo aquel hombre saludaba cordialmente de mano a mi mujer. Ambos se sentaron y empezaron a conversar. La vi a ella muy relajada en su papel, pero llegu&eacute; a pensar que ya deb&iacute;a sentir algo de ansiedad porque ya no eran solo especulaciones. Hab&iacute;a llegado el momento. Yo, por mi parte, me sent&iacute;a nervioso, algo excitado y expectante a lo que pudiera pasar, que no pod&iacute;a ser otra cosa que aquel le pidiera a mi mujer subir a la habitaci&oacute;n. Al fin y al cabo, para eso est&aacute;bamos all&iacute;.<\/p>\n<p>Mi mujer se despoj&oacute; de la chaqueta blanca dejando sus brazos al descubierto, porque usaba una blusa roja sin mangas, que ten&iacute;a un escote profundo y muy insinuante. Y no pas&oacute; mucho tiempo para que aquel la invitara a bailar, lo cual no supon&iacute;a ning&uacute;n reto para ella, porque le encanta hacerlo. Se siente como pez en el agua. Es su territorio. El hombre no perdi&oacute; tiempo, porque bailaba con ella manteni&eacute;ndola pegada a su cuerpo. Y pens&eacute;, cu&aacute;l es el objeto de que no las toquen durante el encuentro sexual, si en la pista de baile aprovechan el tumulto de parejas bailando para dirigir sus manos y tocar por donde les plazca.<\/p>\n<p>Bailaron durante dos o tres movidas piezas antes de regresar a la mesa. Y vi como ella, una vez instalados, le serv&iacute;a al hombre licor en su vaso, tal vez siguiendo las recomendaciones de las muchachas. Segu&iacute;an conversando y, a la distancia, se les notaba animados y comprometidos. Y ella, para mi sorpresa, tambi&eacute;n beb&iacute;a a la par de aquel. &iquest;Por qu&eacute; estar&iacute;a bebiendo? Me preguntaba. &iquest;Ser&aacute; que ahora si se hab&iacute;an despertado sus nervios y necesitaba relajarse un poco? Al rato se volvieron a levantar y volvieron a bailar. Lo hac&iacute;an muy animados y bastante compenetrados desde mi perspectiva.<\/p>\n<p>Volvieron a la mesa nuevamente y siguieron su conversaci&oacute;n, bebiendo y brindando. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el motivo del brindis? Pensaba. De pronto vi como ella se volte&oacute;, se&ntilde;alando a donde yo me encontraba. El hombre dirigi&oacute; su mirada hacia m&iacute; y levant&oacute; su copa, como salud&aacute;ndome a la distancia. Supuse, entonces, que ya aquel le hab&iacute;a dicho a mi mujer que quer&iacute;a pasar un rato con ella. Laura se levant&oacute;, dirigi&eacute;ndose a la caja. Entonces una muchacha la sigui&oacute; a la mesa, llevando un datafono, para concretar el pago del servicio. Los vi levantarse y dirigirse hacia el ascensor. La muchacha vino hac&iacute;a m&iacute;. La se&ntilde;ora Laura me dijo que le avisara que van a estar en la habitaci&oacute;n 202, que all&aacute; lo espera.<\/p>\n<p>Me apresur&eacute; a dirigirme all&aacute;. Sub&iacute; por las escaleras para ganar tiempo y llegu&eacute; frente a la puerta cuando ella reci&eacute;n la estaba cerrando. As&iacute; que, cuando me vi&oacute;, ella se gir&oacute; para atender a su cliente, desentendi&eacute;ndose de m&iacute;. Hab&iacute;a m&uacute;sica ambiental, as&iacute; que ella, dirigi&eacute;ndose a la cama, donde el hombre la esperaba, empez&oacute; a balancearse, bailando, mientras se iba desnudando. Hac&iacute;a aquello como muy desenvuelta y me extra&ntilde;&oacute; su comportamiento. Yo me quede en a puerta, inm&oacute;vil, como si no existiera. El tipo, entonces, se levant&oacute; y frente a ella, tambi&eacute;n empez&oacute; a quitarse la ropa. Ella se despoj&oacute; de la blusa, el top y los pantis, qued&aacute;ndose vestida tan solo con sus medias, zapatos y accesorios.<\/p>\n<p>El hombre, desnudo frente a ella, solo esper&oacute; que ella tomara la iniciativa. Ella lo empuj&oacute; hacia atr&aacute;s, de manera que, al rozar el borde de la cama, se dej&oacute; caer de espaldas. Mi mujer tom&oacute; su pene entre sus manos e inclin&aacute;ndose sobre &eacute;l, meti&oacute; su pene en su boca y empez&oacute; a chuparlo para estimularlo. El hombre se relaj&oacute;, cerr&oacute; los ojos y dej&oacute; que mi mujer hiciera su parte. Oye, le dec&iacute;a, para ser inexperta en el oficio, lo haces muy bien. Ella sigui&oacute; chupando y chupando, y cuando su pene estuvo totalmente endurecido, se mont&oacute; sobre &eacute;l para, supon&iacute;a yo, cabalgarlo. Pero el interrumpi&oacute; su gesto, dici&eacute;ndole, &iquest;me dejas ir arriba? Por supuesto, respondi&oacute; ella muy familiarmente.<\/p>\n<p>Ella, en consecuencia, se recost&oacute; de espaldas, abriendo sus piernas. Ponte el cond&oacute;n y ven, le dijo. El tipo, envalentonado como estaba, se instal&oacute; el pl&aacute;stico en su pene y se abalanz&oacute; sobre ella y, sin demora, la penetr&oacute; y empez&oacute; a bombear con mucha energ&iacute;a. Mi mujer, muy pronto, empez&oacute; a gemir. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n de que aquello estuviera pasando. Supuestamente era ella quien deber&iacute;a manejar la situaci&oacute;n. Y m&aacute;s me extra&ntilde;o que, a continuaci&oacute;n, el tipo la bes&oacute;, con mucha pasi&oacute;n, y ella no lo rechaz&oacute;. Por el contrario, pareci&oacute; disfrutarlo mucho y promover que aquello siguiera sucediendo. Ella respond&iacute;a con el movimiento de sus caderas al empuje de aquel. Y as&iacute;, al rato, aquel presion&oacute; el cuerpo de mi mujer y se qued&oacute; inm&oacute;vil. De seguro ya hab&iacute;a eyaculado.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y ayud&oacute; a mi mujer a incorporarse. &iquest;Entras tu primero? Le dijo ella a su hombre, mostr&aacute;ndole el ba&ntilde;o. S&iacute;, dijo &eacute;l, no tardo. Gracias. Y, una vez cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;, no pude contenerme para decirle a mi mujer, oye, &iquest;pero no dizque no hab&iacute;a besos, toques y dem&aacute;s, y acaso la mamada no era con cond&oacute;n? S&iacute;, ya s&eacute;, me respondi&oacute;. Pero yo no soy una m&aacute;quina. El tipo es hombre y me gust&oacute;, me excit&oacute; y disfrut&eacute; estar con &eacute;l. Adem&aacute;s, esto es aventura de una noche y no es para siempre. Es un tipo confiable. &iquest;C&oacute;mo sabes? Dije un poco molesto. Lo s&eacute;, dijo, ya te contar&eacute;. Adem&aacute;s, ya metidos en el cuento, pues termin&eacute;moslo. &iquest;Te parece? S&iacute;, contest&eacute;.<\/p>\n<p>El hombre sali&oacute; del ba&ntilde;o d&aacute;ndole espacio para que mi mujer entrara. El y yo, por lo tanto, nos quedamos un instante solos. De alguna manera me parec&iacute;a alguien conocido, pero no precisaba de d&oacute;nde. Lo felicito, hombre, me dijo. Gracias, repliqu&eacute;. &iquest;Por qu&eacute;? Tienes una esposa muy bella, y adem&aacute;s culea muy rico. Cu&iacute;dala mucho. Voy a bajar, nos vemos all&aacute; para despedirnos. Quisiera agradecerle personalmente. &iexcl;Claro! Contest&eacute;. Ella no tardar&aacute;. Y &eacute;l sali&oacute;. Cuando bajamos volvimos a encontrarlo. Laura, la llam&oacute;, gracias, le dijo d&aacute;ndole un afectuoso abrazo. Tenemos que volvernos a ver. Y se fue. &iexcl;Qu&eacute; extra&ntilde;o! Pens&eacute;.<\/p>\n<p>Eran como las 10:30 pm y el lugar se estaba volviendo un tanto ca&oacute;tico. Hab&iacute;a mucho movimiento. Las muchachas iban y ven&iacute;an. Hab&iacute;a parejas en las mesas y gente bailando. Y pens&eacute; &iquest;de d&oacute;nde habr&aacute; salido tanta gente en un momentico? Laura hab&iacute;a bajado totalmente arreglada y dispuesta a continuar con el compromiso adquirido. Hubiera podido parar ah&iacute;, hab&iacute;a imaginado yo, no hab&iacute;a obligaci&oacute;n alguna, pero, seg&uacute;n me percat&eacute;, estaba decidida a continuar. No m&aacute;s llegar al primer piso, la se&ntilde;ora Magda le hizo se&ntilde;as. Y ella, despidi&eacute;ndose de mi con un agite de su mano derecha, acudi&oacute; a su encuentro. Yo segu&iacute; de largo a la barra, para instalarme como hab&iacute;amos acordado desde un principio. Reci&eacute;n lo estaba haciendo cuando la vi a ella, a la distancia, regresar de vuelta hacia los pisos superiores, llevando de la mano a un hombre, algo robusto y tal vez de su misma estatura. No se ve&iacute;a tan joven y ten&iacute;a la apariencia de un artista, quiz&aacute;, con su cabello rizado, vestido muy informal. Ella ni volte&oacute; a mirarme y los vi desaparecer.<\/p>\n<p>Qued&eacute; con la curiosidad de saber c&oacute;mo se dar&iacute;an las cosas esta vez, aunque era claro lo que iba a suceder. Pero, habiendo sido testigo de su encuentro con su primer cliente, la verdad, trataba de imaginar en mi mente cual iba a ser su rutina esta vez. Con el primero hubo oportunidad de charlar, bailar y conocerse un poco, pero con este otro el encuentro ca&iacute;a en la categor&iacute;a de un rapidito o un &ldquo;polvo express&rdquo;, como dicen los muchachos hoy en d&iacute;a. Y no s&eacute; porque, en medio de aquel ambiente, al parecer estaba sufriendo un tanto por no saber qu&eacute; estar&iacute;a pasando con ella en ese momento.<\/p>\n<p>Tal vez habr&iacute;an pasado los treinta minutos, o m&aacute;s, cuando la vi bajar de nuevo, luciendo como al principio, como si nada. Encontr&eacute; extra&ntilde;o que no volteara a mirar hacia la barra, pero entend&iacute;a que ya se hab&iacute;a metido en el cuento y estaba atenta al desarrollo de la situaci&oacute;n en aquel lugar. Se dirigi&oacute; directamente al sitio donde se reun&iacute;an las muchachas para recibir a los clientes y, esta vez, no m&aacute;s llegar ah&iacute;, nuevamente la engancharon con otro sujeto. Y ella, al parecer sin disgusto, se uni&oacute; a &eacute;l y estuvieron intercambiando algunas palabras mientras tomaban una decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Era un tipo delgado, m&aacute;s bien alto, con poco cabello, se le ve&iacute;a un tanto calvo, elegantemente vestido. Se sentaron en una mesa, pero casi al instante salieron a bailar. Estuvieron en la pista lo que duraron dos canciones y, volviendo a la mesa, Carolina, la chica del dat&aacute;fono, lleg&oacute; para cerrar el trato. El tipo no pidi&oacute; servicio de bebidas, por lo cual, me imagino, la idea del baile era para tantear el terreno y ver, tal vez, si tener la aventura con mi mujer era una buena elecci&oacute;n. El baile, pens&eacute;, era la excusa para palpar lo que iba a tener a su alcance, si se decid&iacute;a por ella. Asegurado el pago por el servicio, y sin m&aacute;s demoras, vi como ella lo tomaba de la mano y desaparec&iacute;an entre la multitud.<\/p>\n<p>Esta situaci&oacute;n me estaba generando un tanto de morbo. Yo ya la hab&iacute;a visto a ella tener encuentros con otros machos, as&iacute; que no sab&iacute;a cual era la causa de mi inquietud. Cierto, las aventuras del pasado hab&iacute;an surgido para hacer realidad las fantas&iacute;as del momento, hacer el amor con un extra&ntilde;o, tener una aventura de una noche, ir con su amante a un motel, tener sexo con su amante en la cama matrimonial, dejarse seducir en un hotel, en una discoteca, en una playa, hacer un trio, participar en una org&iacute;a. Y esto no dejaba de ser una experiencia m&aacute;s en el abanico de posibilidades. Tal vez, llegue a pensar, estaba un poco celoso de que ella tuviera esas posibilidades y yo no las pudiera compartir. Tal vez me sentir&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo si pudiera estar con ella en todo momento.<\/p>\n<p>Al rato, mientras me distra&iacute;a observando la din&aacute;mica del lugar, ella lleg&oacute; a mi lado. No me di cuenta en qu&eacute; momento hab&iacute;a terminado su servicio y, para esa hora, yo ya hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de no pensar m&aacute;s en aquello y dejar pasar el tiempo, aceptando que las cosas se dieran como ten&iacute;an que suceder. Yo me adaptar&iacute;a a sus decisiones y tratar&iacute;a de pasar el rato, esper&aacute;ndola, lo mejor posible. La salud&eacute; de abrazo. Oye, &iquest;c&oacute;mo va todo? Pregunt&eacute;. Bien, me dijo. Me ha ido bien. &iquest;Esta concurrido el sitio? &iquest;Mucho trabajo? S&iacute; respondi&oacute;. Les esta yendo bien esta noche. Es un trabajito para tener en cuenta, coment&oacute;. Puede que se sude un poquito, pero la plata se ve. Es una posibilidad que no hay que descartar, dijo sonriendo y lanz&aacute;ndome una mirada maliciosa. Bueno, dije yo, ya descubriste otro de tus tantos talentos y habilidades. Y, mirando hacia d&oacute;nde estaban las muchachas, me dijo, despu&eacute;s hablamos, me tengo que ir.<\/p>\n<p>Esta vez la vi engancharse con un hombre negro y de inmediato pens&eacute;, le dieron en la vena del gusto. A este si le va a dejar hacer de todo. Y no me equivocaba, le not&eacute; una expresi&oacute;n de alegr&iacute;a en su rostro cuando salieron juntos rumbo a las habitaciones. Se ve&iacute;a un tanto risible c&oacute;mo ella iba por delante de &eacute;l, tom&aacute;ndolo de la mano, casi que, arrastr&aacute;ndolo detr&aacute;s de ella, tal vez con curiosidad por saber qu&eacute; sorpresas le esperar&iacute;an con este mulato, pues para m&iacute; no era un secreto que los hombres de color eran su afrodis&iacute;aco. As&iacute; que no dudaba, para nada, que su vagina ya estuviera totalmente h&uacute;meda con el s&oacute;lo contacto de sus manos durante el protocolario saludo.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a distray&eacute;ndome, tom&aacute;ndome unos tragos, y ya me estaba entonando, pero lejos estaba de perder m&iacute; lucidez. &iquest;Cu&aacute;ntos &ldquo;destornilladores&rdquo; me habr&iacute;a tomado hasta esa hora? Ni idea. La verdad estaba excitad&iacute;simo con esta aventura, pues me daba mucho morbo el s&oacute;lo pensar que ella iba a acostarse con varios hombres esa noche. Y si antes, en nuestras aventuras, se me sub&iacute;a la calentura con verla c&oacute;mo ella se daba a las situaciones para finalmente llevar a cabo sus caprichos, esta vez la nota estaba muy alta. Jam&aacute;s pens&eacute; que su curiosidad para experimentar estas situaciones llegara a tanto.<\/p>\n<p>Estaba en esas divagaciones cuando ella volvi&oacute; a mi lado. P&iacute;deme algo para beber que tengo una sed terrible. &iquest;Qu&eacute; quieres, pregunt&eacute;? Algo fr&iacute;o, dijo ella. Ac&aacute;bate mi destornillador, dije. Pero, &iquest;tiene alcohol? &iexcl;Claro! Respond&iacute;. Bueno, tal vez me est&aacute; haciendo falta, dijo riendo. Pero p&iacute;deme un refresco, un agua con gas. Okey&hellip; Me toc&oacute; cambiarme las medias. &iquest;Por qu&eacute;? Bueno, contest&oacute;, con el &uacute;ltimo cliente me vine de forma impresionante y moj&eacute; las medias. Pero, &iquest;no estabas en la cama? No, estaba de pie. Fue impresionante, me temblaban las piernas. Me imagino que fue el negrito. S&iacute;, dijo. &iquest;Y se lo mamaste? Y ella asinti&oacute; afirmativamente con la cabeza. Lo supuse. Bueno, ya vali&oacute; la pena la noche. Todo el tiempo ha valido la pena, me contest&oacute;.<\/p>\n<p>Ella pr&aacute;cticamente hab&iacute;a venido a tomarse un respiro de la faena que le hab&iacute;a dado aquel. Son las satisfacciones que brinda el trabajo pens&eacute;, ri&eacute;ndome para m&iacute; mismo. Laura bebi&oacute; su agua r&aacute;pidamente y as&iacute; como lleg&oacute; se fue. Tan solo fue un corto descanso en el turno que estaba prestando. Volvi&oacute; a su lugar y esta vez la engancharon con otro hombre, no tan jovencito, tal vez de nuestra misma edad. Se ve&iacute;a muy serio, por sus modales, pero bastante educado por c&oacute;mo se comportaba con mi mujer, trat&aacute;ndola como a toda una dama. Se comportar&iacute;a igual si supiera que para esa hora ella ya llevaba cuatro vergas en su vagina.<\/p>\n<p>Al parecer la cosa ir&iacute;a para largo, porque los acomodaron en una mesa donde les sirvieron bebidas. El tipo, desde el principio, le hablaba muy cerca al rostro de mi mujer, casi que, en su oreja, porque el volumen de la m&uacute;sica no facilitaba que la comunicaci&oacute;n se diera de otra manera. Estuvieron all&iacute;, hablando por largo rato, y, de pronto, ella se levant&oacute; invit&aacute;ndolo a bailar. Supongo que fue su iniciativa. As&iacute; que se fueron a la pista. Al terminar la m&uacute;sica volv&iacute;an a la mesa, el se&ntilde;or beb&iacute;a y brindaba, mientras escuchaban otra melod&iacute;a. Y a la siguiente interpretaci&oacute;n volv&iacute;an a bailar. Y as&iacute; pas&oacute; el tiempo, casi una hora y media.<\/p>\n<p>Pero, al rato, la chica del datafono volv&iacute;a a aparecer. Y en seguida vi a mi Laura tomar de la mano a aquel se&ntilde;or y proceder de nuevo en la rutina de la noche, rumbo a las habitaciones. La cosa debi&oacute; se apasionada porque tard&oacute; m&aacute;s de los treinta minutos en bajar. Quiz&aacute; hab&iacute;a pagado el turno de 45 minutos. Qu&eacute; se yo. El hecho es que ella tard&oacute; casi una hora en aparecer en escena, como siempre, otra vez arreglada, luciendo como si acabara de llegar al lugar. La vi volver a integrarse con las chicas y casi, de inmediato, engancharse con otro &ldquo;comensal&rdquo;, como a esa hora empezaba yo a llamar a quienes se emparejaban con mi mujer, pues ya sab&iacute;a en qu&eacute; iba a terminar la cosa.<\/p>\n<p>Esta vez la vi conducir a un muchacho, tal vez de su estatura, de constituci&oacute;n normal, vestido muy informal. A la distancia me pareci&oacute; muy joven en contraste con mi mujer. Ciertamente, se notaba la diferencia de edades. Ella, muy veterana, y &eacute;l, muy jovencito, casi imberbe dir&iacute;a yo. Pero, dada la naturaleza del negocio, creo que mi mujer no ten&iacute;a la posibilidad de escoger, as&iacute; que, sin remedio, de nuevo, de vuelta a las habitaciones. No la percib&iacute;a disgustada, ni apremiada por la situaci&oacute;n, as&iacute; que llegu&eacute; a pensar que ya le hab&iacute;a cogido el gustico a aquello. Y, cogidos de la mano, los vi desaparecer. Yo, desprogramado como estaba, esperando tan solo que ella acabara su turno, estuve tentado a subir a las habitaciones con algunas de las muchachas, todas apetecibles, pero me arrepent&iacute;.<\/p>\n<p>Era un s&aacute;bado muy agitado. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a entre semana? Imaginaba que m&aacute;s bien con poco movimiento, pero nunca se sabe. Desconoc&iacute;a la forma de operar de aquellos sitios, de modo que no pod&iacute;a emitir juicio alguno al respecto, pero, si todos los d&iacute;as eran como aquel s&aacute;bado, de seguro les iba muy bien. Mientras miraba aqu&iacute; y all&aacute;, tratando de interpretar qu&eacute; suced&iacute;a en cada situaci&oacute;n, volv&iacute;a a verla bajar. La experiencia, cre&iacute;a, hab&iacute;a superado las expectativas m&aacute;s all&aacute; de lo imaginado, primero, porque ciertamente se notaba la diferencia entre mi mujer y las otras muchachas, y pudiera pensar uno que a los hombres les gustan las mujeres j&oacute;venes, y, segundo, porque tal vez nunca llegamos a pensar, ni yo ni ella, que fuera a tener tanta acogida y demanda como hasta ahora se hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Ya casi eran los 2:00 am, as&iacute; que nos aproxim&aacute;bamos a la hora del cierre del establecimiento. Yo ya estaba dando por sentado que las cosas hab&iacute;an culminado, pero, como dicen en el futbol, los partidos terminan con el pitazo final. Y eso a&uacute;n no hab&iacute;a sucedido. El muchacho que hab&iacute;a estado con mi mujer lleg&oacute; a la barra y se sent&oacute; justo a mi lado. Pidi&oacute; una cerveza y se qued&oacute; mirando hacia la pista de baile. Buenas noches, lo salud&eacute;. Hola, &iquest;Qu&eacute; tal? Me respondi&oacute;. &iquest;C&oacute;mo van las cosas? Bien, le contest&eacute;. Por aqu&iacute;, pasando un rato. Qued&eacute; de enconarme aqu&iacute; con unos amigos, pero me dejaron plantado. As&iacute; que decid&iacute; que darme un rato y tomarme unos tragos. &iquest;Y t&uacute;? Vine a darme una vuelta a ver qu&eacute; hab&iacute;a. &iquest;Vienes seguido por ac&aacute;? Pregunt&eacute;. M&aacute;s o menos, respondi&oacute;. Entiendo, dije. &iquest;Y qu&eacute; te llama la atenci&oacute;n de este lugar? Yo vivo cerca y me gusta darme una vuelta por ac&aacute;, y ver si hay ganado nuevo. &iquest;Y es que cambian a las muchachas regularmente? No mucho, pero a veces viene uno y hay alguien diferente.<\/p>\n<p>&iquest;Y hoy hab&iacute;a muchachas diferentes? S&iacute;, dijo, hoy apareci&oacute; una se&ntilde;ora que viste muy elegante. La Se&ntilde;ora Magda me coment&oacute; que hab&iacute;a una mujer nueva que me podr&iacute;a interesar. Yo la vi como buena, aguanta el riesgo, y, siendo la novedad, la pas&eacute; por las armas. Entiendo, respond&iacute;. &iquest;Y usted qu&eacute; hace con veteranas? Pregunt&eacute;. Lo veo bastante joven. No, que va. Me veo joven, pero yo tengo 26 a&ntilde;os. Y la se&ntilde;ora esa, &iquest;qu&eacute; edad le calcula que pudiera tener? Yo pienso que ya est&aacute; en sus cuarenta. Entonces, continu&eacute;, ya es una puta experimentada. No s&eacute;, pero s&iacute; lo mueve rico, para qu&eacute;. Pensar&iacute;a yo que a usted le deber&iacute;an gustar las jovencitas. S&iacute;, pero hay que probar de todo. Pues, s&iacute;. Si hay la oportunidad, &iquest;por qu&eacute; no? &iexcl;As&iacute; es! Bueno, lo dejo. Y terminando su cerveza, se despidi&oacute; y retir&oacute; del lugar.<\/p>\n<p>Mir&eacute; hacia donde se concentraban las muchachas y, sorpresa, otra vez mi mujer guiaba a un hombre rumbo a las habitaciones. Ya la escena se hab&iacute;a vuelto familiar. No s&eacute; qu&eacute; trataba de probarse porque ya hab&iacute;amos tenido experiencias diversas previamente y cre&iacute;a yo que ya, a estas alturas de nuestras vidas, muchas curiosidades sexuales hab&iacute;an sido satisfechas. Sin embargo, lo que suced&iacute;a aquella noche daba para pensar que todav&iacute;a hab&iacute;a asuntos pendientes por resolver. El sujeto aquel era como de su estatura, de contextura normal, quiz&aacute; cuarent&oacute;n. Nada especial. Un cliente m&aacute;s que caminaba muy animado de la mano de ella, esperando el mejor servicio por parte de m&iacute;, para esa hora, put&iacute;sima esposa.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, a m&iacute; parecer, ya prestado su eficiente servicio, ella tuvo la oportunidad de llegar hasta donde me encontraba. Hola, &iquest;c&oacute;mo has estado? Me pregunt&oacute;. La verdad, contest&eacute;, ya la monoton&iacute;a me est&aacute; aburriendo. Menos mal que ya est&aacute; pr&oacute;xima la hora del cierre. Y t&uacute;, &iquest;c&oacute;mo la est&aacute;s pasando? Bien, me contest&oacute;. Ha sido una experiencia interesante. Despu&eacute;s te contar&eacute;, pero a estas horas el trabajo ya se vuelve un poco pesado. No por los encuentros en s&iacute; sino porque ya arrastra uno el cansancio del d&iacute;a anterior y se va perdiendo el &aacute;nimo. Los tipos podr&iacute;an llamarme la atenci&oacute;n, pero ya la disposici&oacute;n no es la misma. Yo creo que, por hoy, ya no fue m&aacute;s. Voy a llegar a donde Magda y me voy despidiendo.<\/p>\n<p>Sin embargo, las cosas no fueron como se esperaba, porque ella la estaba esperando para encargarle un nuevo servicio. Eran las 2:45 am cuando Laura recibi&oacute; lo que parec&iacute;a ser su &uacute;ltimo encargo. Se trataba de un moreno, bastante alto y de contextura atl&eacute;tica, tal vez un boxeador o levantador de pesas. Ella volte&oacute; a mirarme, haci&eacute;ndome se&ntilde;as de que la esperara, mientras sub&iacute;an por las escaleras, desapareciendo de mi vista. Imagin&eacute; que se tratar&iacute;a de un rapid&iacute;n, debido a la hora, pero, mirando el reloj, ella tard&oacute; 45 minutos exactos en bajar, despidi&eacute;ndose de su &uacute;ltimo cliente. El sitio cerr&oacute; sus puertas a las 3:00 am, pero, seg&uacute;n me dijo el barman, a los clientes que ya estaban en las habitaciones se les respetaba la duraci&oacute;n del turno contratado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello mi esposa se dirigi&oacute; donde Magda y las muchachas. Charlaron unos minutos, se despidieron y me hizo se&ntilde;as indic&aacute;ndome que nos fu&eacute;ramos. Por fin, despu&eacute;s de varias horas, aquello hab&iacute;a terminado. Empec&eacute; a caminar hacia la puerta de entrada con la intenci&oacute;n de reunirme con mi esposa, y quise despedirme de la Se&ntilde;ora Magda. Parece que nos fue muy esta noche &iquest;verdad? coment&eacute; cuando estuve cerca de ella. S&iacute; se&ntilde;or, no nos podemos quejar. Su mujer estuvo muy solicitada y cumpli&oacute; muy bien con su trabajo. Tr&aacute;igala de nuevo, cuando quiera, ser&aacute; bienvenida. Muchas gracias, le respond&iacute;, nos mantendremos en contacto a ver c&oacute;mo negociamos. A ella le va bien, coment&oacute;, ya se pudo dar cuenta. Y, aunque hab&iacute;amos quedado en otra cosa, yo la compens&eacute; por su trabajo. Hasta pronto&hellip; Hasta luego Se&ntilde;ora Magda, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Salimos de all&iacute;, llegamos hasta nuestro veh&iacute;culo y emprendimos el regreso hasta nuestro hogar. Al principio hubo silencio entre los dos, pero unos minutos m&aacute;s tarde mi esposa entabl&oacute; conversaci&oacute;n. Bueno, dijo, ya s&eacute; que esto no me queda grande. &iquest;A que viene el comentario? Pregunt&eacute;. Porque ten&iacute;a mis dudas si podr&iacute;a estar con m&aacute;s de un hombre en una sola jornada, pero, de verdad, todas las parejas me entusiasmaron y disfrut&eacute; cada encuentro. No s&eacute; si por ser una experiencia diferente, o porque era algo que tal vez hace tiempo quer&iacute;a probar, cada encargo me entusiasmaba. Creo que tambi&eacute;n tuvo que ver con sentir que me sent&iacute;a especial por ser escogida, habiendo tantas otras ni&ntilde;as, m&aacute;s j&oacute;venes, m&aacute;s bellas y m&aacute;s expertas en el oficio.<\/p>\n<p>Yo, la verdad, me comport&eacute; tal como me sent&iacute;a. A cada uno de ellos me le entregu&eacute; con mucha confianza y dedicaci&oacute;n, tratando de que se sintieran bien y de sentirme bien y disfrutar al m&aacute;ximo la experiencia. Al fin y al cabo, se trataba de satisfacer un capricho m&aacute;s, que nosotros mismos hab&iacute;amos elegido. Sab&iacute;amos en que nos hab&iacute;amos metido. Era algo que se hac&iacute;a por gusto y no por obligaci&oacute;n, as&iacute; que me sent&iacute;a muy segura y tranquila con cada uno de ellos. Me sent&iacute;a muy halagada cuando esos hombres me prefer&iacute;an y procuraba que se sintieran a gusto conmigo. Todos me excitaron y con todos disfrut&eacute; el encuentro. No tengo queja, tal vez porque lo hac&iacute;a por propia voluntad.<\/p>\n<p>Bueno, pregunt&eacute;, &iquest;y qu&eacute; pas&oacute; en aquel primer encuentro? &iquest;Por qu&eacute; dijiste que aquel hombre era confiable? Porque yo lo conoc&iacute;a, dijo. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? repliqu&eacute;. Ese es David, el profesor de la Universidad Nacional con el que me involucr&eacute; hace unos a&ntilde;os, &iquest;recuerdas? Yo no me acuerdo. &iquest;Cu&aacute;ndo fue eso? T&uacute; andabas en confiancitas con tus amigas del trabajo, lo cual me hab&iacute;a disgustado. Hab&iacute;amos discutido, estaba vulnerable y, sinti&eacute;ndome despreciada, result&eacute; conociendo a David mientras hac&iacute;amos fila para pagar servicios en un banco. Nos ca&iacute;mos bien. Volvimos a vernos varias veces. El inter&eacute;s inicial termin&oacute; convirti&eacute;ndose en otra cosa y ya no me gust&oacute;. Para completar, en aquella &eacute;poca, a &eacute;l lo trasladaron y me propuso que me fuera con &eacute;l. Y desde entonces no nos ve&iacute;amos.<\/p>\n<p>Yo no hab&iacute;a reparado en &eacute;l. Est&aacute; un poco cambiado y vestido de manera diferente. Fue &eacute;l quien me reconoci&oacute;. Al principio sent&iacute; un poco de verg&uuml;enza y me ruboric&eacute;, as&iacute; que beb&iacute; a la par de &eacute;l para desinhibirme un poco. Te habr&aacute;s dado cuenta que bailamos, conversamos y dem&aacute;s, recordando lo que hab&iacute;a sucedido en el pasado. Y luego, como podr&aacute;s imaginar, me propuso terminar lo que hab&iacute;a quedado inconcluso. Y yo, haciendo el papel de la prostituta, &iquest;qu&eacute; iba a responder? Al fin y al cabo, es un cliente. Eso fue todo. Y claro, habiendo quedado esa deuda pendiente, las cosas se dieron m&aacute;s f&aacute;cil. Creo entender que, en aquella ocasi&oacute;n, &eacute;l te propuso tener sexo y t&uacute; no aceptaste. As&iacute; fue, contest&oacute;. Pero ahora, en este papel, no hab&iacute;a excusa.<\/p>\n<p>&iquest;Y no te reproch&oacute; que estuvieras en estas? No. Le cont&eacute; la verdad y el por qu&eacute; estaba all&iacute;. Por eso accedi&oacute; a que estuvieras presente. Creo que, de alguna manera, trat&oacute; de humillarte. No s&eacute;. En ese tiempo el tipo me despertaba el deseo, y varias veces me insisti&oacute; que te dejara, pero, aunque el tipo me gustaba, ten&iacute;a miedo y me restring&iacute;a de hacer muchas cosas. Ahora es diferente, no le pongo tanto misterio al asunto. As&iacute; que la curiosidad fue comprobar c&oacute;mo me sentir&iacute;a con &eacute;l debido a ese pasado. Y estuvo bien. Qued&oacute; de llamarme. Vamos a ver si lo hace m&aacute;s adelante. Bueno, &iquest;y qu&eacute; pas&oacute; con los dem&aacute;s?<\/p>\n<p>El otro hombre era un tipo algo regordete, de pelo rizado, desarreglado. El tipo, no m&aacute;s entr&oacute; a la habitaci&oacute;n, me pidi&oacute; que le permitiera desnudarme. Le inform&eacute; que no estaba permitido que me tocara. Me ofreci&oacute; $ 50.000,oo si lo dejaba hacerlo. Le pregunt&eacute; qu&eacute; ten&iacute;a en mente y me dijo que solo quer&iacute;a acariciarme y sentir la textura de mi piel. Estuve de acuerdo. As&iacute; que me desnud&oacute;, dej&aacute;ndome tan solo vestida con los zapatos, y me acarici&oacute; hasta donde m&aacute;s no pudo. Y despu&eacute;s me pidi&oacute; que me colocara en posici&oacute;n de perrito y me penetr&oacute;. Su miembro era bastante grueso y sent&iacute; muy apretada su penetraci&oacute;n. Me dec&iacute;a, &iexcl;mu&eacute;vete duro perra! &iexcl;G&aacute;nate la plata! Y eso no me disgust&oacute;. Fue una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, diferente, me excit&oacute; y me hizo venir.<\/p>\n<p>El otro cliente era un oficinista. Hab&iacute;a discutido con su novia y estaba como dispuesto a vengarse de ella, pero yo pienso que descarg&oacute; toda su energ&iacute;a y ofuscaci&oacute;n conmigo, porque, sin decir palabra, yo s&oacute;lo me quit&eacute; los pantis mientras &eacute;l se desnudaba, y me acost&eacute; en la cama, esper&aacute;ndolo. Y el tipo, sin dudarlo, se mont&oacute; encima de m&iacute;, me penetr&oacute; y empez&oacute; a follarme muy brusco. Pero, contrario a lo que me esperaba, esa manera de hacerlo me excit&oacute;, me gust&oacute; y se lo dije, as&iacute; que el hombre le dio y le dio hasta que ambos nos vinimos. No s&eacute;. Fue especial. La verdad, pienso, yo estaba encantada con la posibilidad de tener a varios hombres a mi disposici&oacute;n. Creo que era eso.<\/p>\n<p>El otro fue un negrito chocoano. Y ya tu sabes que esos tipos me derriten. Con ese s&iacute; fui especial. Le hice sexo oral y me excit&eacute; sobre manera. Su miembro estaba dur&iacute;simo y grande, y yo toda h&uacute;meda. Ese muchacho me penetr&oacute; como quiso, en posici&oacute;n de misionero, de lado, de perrito y me cargo, manteni&eacute;ndome ensartada. Fue espectacular. Ni para qu&eacute; te digo c&oacute;mo la pas&eacute;. A &eacute;l le cont&eacute; que andaba de aventura contigo y que me gustar&iacute;a que t&uacute; nos pudieras acompa&ntilde;ar. Me dijo que quiz&aacute; en otra ocasi&oacute;n, pero que ahora mismo quer&iacute;a disfrutarme de manera exclusiva. Le dije que no hab&iacute;a problema y que esperaba que ojal&aacute; la pasara bien.<\/p>\n<p>El otro fue un se&ntilde;or casado, ya mayorcito, que me cogi&oacute; de pa&ntilde;o de l&aacute;grimas a contarme sus dichas y sus tristezas. Se hab&iacute;a separado de su esposa. Discut&iacute;an por el manejo de dinero. Cada uno quer&iacute;a mantener el control sobre el otro y se faltaron al respeto. El tipo estaba arrepentido, me pidi&oacute; consejo y conversamos mucho tiempo, me pareci&oacute;. Y llegu&eacute; a pensar que con &eacute;l la cosa no iba a pasar de ah&iacute;, pero no paso mucho tiempo hasta el momento en que me dijo que quer&iacute;a subir conmigo a la habitaci&oacute;n. Y ya estando all&aacute;, el tipo muy respetuoso, esper&oacute; que yo me acomodara en la cama, se mont&oacute; encima de m&iacute;, me penetr&oacute;, eyacul&oacute; y ya. La cosa fue m&aacute;s bien r&aacute;pida. Nos despedimos y cada uno por su lado.<\/p>\n<p>Estaba reci&eacute;n saliendo de la habitaci&oacute;n, cuando Magda, con otro se&ntilde;or, me esperaba en el corredor. Es un cliente habitual, Laura, por favor, tr&aacute;talo con cari&ntilde;o, me dijo. Ah&iacute; los dejo. &iexcl;Claro! Si se&ntilde;ora, le contest&eacute;. Salud&eacute; al se&ntilde;or y le pregunt&eacute; por qu&eacute; se hab&iacute;a decidido por m&iacute;. Me dijo que era cliente habitual y que Magda le hab&iacute;a dicho que hab&iacute;a una se&ntilde;ora nueva, que tal vez podr&iacute;a interesarme. As&iacute; que la acompa&ntilde;&eacute; y, cuando te vi, me pareci&oacute; bien. Y ese caballero, igual que el anterior, no hizo demanda alguna. Simplemente me desnud&eacute;, me recost&eacute; en la cama, abr&iacute; mis piernas y ah&iacute; lleg&oacute;. Muy blancuzco para mi gusto. Su verga era larga. La cosa estuvo bien tambi&eacute;n. Nada del otro mundo, pero rico.<\/p>\n<p>El otro fue un muchachito. Muy en&eacute;rgico, eso s&iacute;. Yo creo que me quiso impresionar o tal vez se atrevi&oacute; a hacer cosas que no hace regularmente con sus parejas. No lo s&eacute;. Primero me pidi&oacute; que le hiciera un strip-tease, luego que le practicara sexo oral y luego que me dejara penetrarme mientras yo permanec&iacute;a de pie. Y as&iacute; lo hizo. Me coloqu&eacute; de pie al borde de la cama, me inclin&eacute; para apoyar los brazos en el colch&oacute;n y as&iacute;, en esta posici&oacute;n, me cule&oacute; hasta que se vino. Se mov&iacute;a muy r&aacute;pido, con muchas variaciones en sus movimientos y, quien lo creyera, me puso a gemir.<\/p>\n<p>El otro se&ntilde;or me sorprendi&oacute; por que era muy velludo. Parec&iacute;a un oso. Trataba de ser muy simp&aacute;tico y alegre. Quer&iacute;a agradar y ser aceptado. Me dijo que quer&iacute;a hacerme el sexo oral. Le manifest&eacute; que aquello estaba prohibido. Pero insisti&oacute; tanto que acept&eacute; que lo hiciera. Amor, el tipo maneja su lengua con una habilidad muy especial, tanto, que me hizo venir tan solo con sexo oral. Que ricura de caricias con su lengua. La sabe manejar. Dijo que aquello era su debilidad. Que le gustaba probar los jugos de las hembras. Y, para rematar, al igual que otros, termin&oacute; su faena penetr&aacute;ndome en posici&oacute;n de misionero. Su miembro no era muy grande, pero el contacto de su cuerpo velludo con el m&iacute;o me puso a mil. Fue rico.<\/p>\n<p>El turno no pudo terminar mejor, porque el &uacute;ltimo cliente fue un se&ntilde;or muy esbelto. Ten&iacute;a un cuerpo trabajado, con m&uacute;sculos firmes y una piel muy atractiva. Ese mulato, como todos ellos, ten&iacute;a un miembro grande. &iexcl;Que maravilla! Se sent&oacute; en la cama y me pidi&oacute; que lo montara. Coloqu&eacute; mis rodillas a lado y lado de sus piernas y me mov&iacute; sobre &eacute;l cuanto pude. Su miembro entr&oacute; bien profundo dentro de m&iacute; y me lo goc&eacute; hasta que me vine. Y despu&eacute;s, coloc&aacute;ndome boca abajo sobre la cama, me penetr&oacute; desde atr&aacute;s hasta que eyacul&oacute;. Tocar ese cuerpo me excitaba much&iacute;simo. La noche acab&oacute; bien.<\/p>\n<p>Bueno &iquest;y qu&eacute; fue lo que m&aacute;s te gust&oacute;? Todo. Fueron nueve, pero habr&iacute;a disfrutado de m&aacute;s hombres si se hubiera dado la oportunidad. Ver esos machos, esos cuerpos y esas vergas, disponibles para m&iacute;, me mantuvieron excitada toda la noche. Esto, para nada fue un sacrificio, sino un gustazo enorme. S&eacute;, con seguridad, que quiz&aacute; entrar&iacute;a en la monoton&iacute;a si esto se volviera habitual, pero trat&aacute;ndose de una aventura de una noche, estuvo genial. &iquest;Y c&oacute;mo te sentiste? Pregunt&eacute;. Como toda una puta, sin verg&uuml;enza, dispuesta a todo con tal de disfrutar de todos los machos a mi alcance.<\/p>\n<p>Magda me dijo que te trajera cuando quisiera, que ser&iacute;as bienvenida. Y que te hab&iacute;a bonificado por tu trabajo. Pudiera ser, &iquest;por qu&eacute; no? Si a uno le gusta lo que hace, las cosas funcionan a placer. Y s&iacute;, me bonific&oacute;. Me dio ochocientos mil pesos. Nada mal para seis horas de trabajo. Es un dinero ganado con el sudor de mi sexo, sentenci&oacute;. Ahora s&eacute;, por lo menos, que, en caso de necesidad, esa pudiera ser un oficio que podr&iacute;a tolerar. No con cualquiera, claro est&aacute;. Este es un sitio exclusivo y la clase de gente con la que estuve se vio de buen nivel educativo y econ&oacute;mico. Es una plata bien ganada.<\/p>\n<p>Nunca pens&eacute; que mi adorada esposa tuviera esos alcances. Se hab&iacute;a presentado como toda una dama, elegantemente vestida, dispuesta a desfogar todo su deseo y gozar de los machos que estuvieron a su alcance. Yo creo que lo del documental fue tan solo una excusa para atreverse a experimentar algo que ya hab&iacute;a imaginado y previsto de tiempo atr&aacute;s. Y cumpliendo la consigna que se hab&iacute;a propuesto, en la noche de hoy fue toda una se&ntilde;ora puta&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Est&aacute;bamos con las hormonas disparadas por aquellos d&iacute;as y vimos en la televisi&oacute;n un documental donde se hablaba sobre la vida de las trabajadoras sexuales, mostrando el fen&oacute;meno desde diferentes perspectivas. 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