{"id":32974,"date":"2021-12-16T23:00:00","date_gmt":"2021-12-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-16T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-16T23:00:00","slug":"un-examen-muy-profundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-examen-muy-profundo\/","title":{"rendered":"Un examen muy profundo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32974\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lleg&oacute; la pandemia de COVID 19, y nadie pod&iacute;a salir de casa. Hab&iacute;an puesto una cuarentena muy dura, solo el gobierno permit&iacute;a salir por unas cuantas horas para poder ir a comprar alimentos. En el edificio nadie que fuera extra&ntilde;o pod&iacute;a ingresar. En esas semanas, me pajeaba hasta 5 veces al d&iacute;a, me met&iacute;a lo que fuera por mi ano, pero nada reemplazaba un buen pene venoso. Pero que pod&iacute;amos hacer, est&aacute;bamos en pandemia.<\/p>\n<p>Una vez empezaron a abrir, nos organizaron por turnos para ir a la oficina. En uno de esos turnos, coincid&iacute; con el m&eacute;dico de la compa&ntilde;&iacute;a, se llama Alfredo. Alfredo es un hombre como de 60 a&ntilde;os, gordo, calvo, con una cara de un poco pervertido, olor muy fuerte, y cada vez que me ve&iacute;a, lo hac&iacute;a como un lobo que mira a su presa, confieso que me daba medio miedo y medio morbo. El hecho es que uno de los d&iacute;as que estaba de turno, me dol&iacute;a mucho la espalda, probablemente por estar sentado mal en la casa, y decid&iacute; ir a consultarlo. El consultorio quedaba en un rinc&oacute;n aislado de la oficina, sin ventanas a la calle, en donde no pasaba mucha gente. Toqu&eacute; la puerta, entr&eacute; y all&iacute; estaba. Me mir&oacute; de arriba a abajo. Le expliqu&eacute; la molestia, a lo cual me dijo, te voy a revisar, qu&iacute;tate la camisa si&eacute;ntate en la camilla y col&oacute;cate de espaldas. Empez&oacute; a revisarme la parte baja de la espalda, donde me dol&iacute;a y sent&iacute; sus dedos &aacute;speros recorrer mi columna. En esa revisi&oacute;n, Alfredo como sin querer desliz&oacute; uno de los dedos por la raja de mis nalgas, para luego decir muy serio: &quot;mmm, tienes una desviaci&oacute;n de la columna, voy a colocarte una inyecci&oacute;n, y luego te voy a enderezar&quot;. Lo que no me imaginaba era que inyecci&oacute;n me iba a colocar y como me iba a enderezar&#8230;<\/p>\n<p>Como ya estaba sin camisa, Alfredo me indic&oacute;: &quot;bajate los pantalones, acu&eacute;state boca abajo para poder inyectarte, voy a preparar la inyecci&oacute;n&quot;, obedec&iacute;, baj&eacute; mis pantalones dejando mis nalgas al aire solamente, y me acost&eacute; boca abajo. Alfredo estaba vestido con uno de esos nuevos uniformes de m&eacute;dico. Tumb&eacute; mi cabeza y miraba a la pared esperando a que llegara Alfredo y me inyectara, lo que no ve&iacute;a ni me imaginaba es que Alfredo hab&iacute;a bajado el el&aacute;stico de su pantal&oacute;n de m&eacute;dico, hab&iacute;a empezado a sobarse su pene, par&aacute;ndolo. De un momento a otro sent&iacute; sus piernas abriendo las m&iacute;as, su cuerpo trat&aacute;ndome de inmovilizar en la camilla, sus brazos fuertes y peludos inmovilizando los m&iacute;os y su pene (que deb&iacute;a ser muy grueso y largo) entrando de un solo golpe por mi ano, gracias a su peso, parti&eacute;ndome en dos, sintiendo un ardor y un dolor enorme. Un grito iba a salir de mi, cuando al o&iacute;do escuch&eacute; su voz &quot;donde grites, te va a ir mal&quot;, y empec&eacute; a sentir su miembro entrar y salir, el dolor pas&oacute; a ser placer, creo que instintivamente par&eacute; las nalgas para recibirlo, Alfredo al parecer se dio cuenta y se excit&oacute; m&aacute;s, me daba m&aacute;s duro con su verga venosa, me dec&iacute;a al o&iacute;do, &quot;con esto te enderezo esa columna&quot;, me daba cada vez mas duro hasta que sent&iacute; como me dejaba su leche dentro de mi&#8230; se vino y me solt&oacute; los brazos y se baj&oacute; de la camilla. &quot;V&iacute;stete&quot; me orden&oacute; &quot;no vayas a botar mi leche&quot; me dijo, mientras se limpiaba su verga (cuando la vi dije, como me cupo todo eso!). Me vest&iacute; y me fui a mi escritorio con toda esa leche en mi ano, y con una sensaci&oacute;n entre placer y dolor. Cada vez que me mov&iacute;a sent&iacute;a esa rica leche salir de a gotas&#8230;<\/p>\n<p>De all&iacute;, cada vez que ten&iacute;a turno, iba a revisarme con el Doctor Alfredo, a que me aplicara mi inyecci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Lleg&oacute; la pandemia de COVID 19, y nadie pod&iacute;a salir de casa. Hab&iacute;an puesto una cuarentena muy dura, solo el gobierno permit&iacute;a salir por unas cuantas horas para poder ir a comprar alimentos. En el edificio nadie que fuera extra&ntilde;o pod&iacute;a ingresar. 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