{"id":32983,"date":"2021-12-18T23:00:00","date_gmt":"2021-12-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-18T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-18T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-18\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (18)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32983\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En la terraza del hotel, Carmen se tom&oacute; un caf&eacute; de buena ma&ntilde;ana mientras observaba las vistas. Prefer&iacute;a no pensar en la tarde anterior, a&uacute;n ten&iacute;a ciertos espasmos en las piernas y la conducci&oacute;n se le hab&iacute;a hecho un infierno.<\/p>\n<p>Sorbiendo el poco caf&eacute; que quedaba, pens&oacute; en la gran despedida. Nada de alardes, nada de gritos, solo amor, el que ten&iacute;a hacia su sobrino y que siempre conservar&iacute;a. Con una mueca de felicidad se despidi&oacute; del recepcionista, devolvi&eacute;ndole las llaves y sonriendo al salir en busca del coche. Una cosa era que no volviera a pasar, pero en su mente, se reproducir&iacute;a tantas veces como quisiera. Como esa misma noche por ejemplo, en una cama muy similar a la que compartieron, un sue&ntilde;o muy vivido la hizo ensuciar las sabanas hasta el punto de tener que cambiarlas en mitad de la noche.<\/p>\n<p>S&iacute;, hab&iacute;a sido una gran aventura, pero deb&iacute;a terminar, &ldquo;todo tiene un final&rdquo; se dijo mientras el coche arrancaba de buena gana y ronroneaba con fuerza. Eran todav&iacute;a las diez y ya estaba lista para volver a su casa, con los deberes hechos e incluso con ciertas ganas de ver a su marido, parec&iacute;a que las cosas iban de maravilla.<\/p>\n<p>Para Sergio las cosas iban algo diferentes&hellip; porque no es agradable que te despierten y menos con unos fuertes golpes en tu puerta. Abri&oacute; un ojo despertando a medias despu&eacute;s de un sue&ntilde;o profundo que no recordaba bien&hellip; ojal&aacute; lo recordase. Al otro lado de la puerta, una voz muy conocida le llamaba.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, no me digas que est&aacute;s dormido. &iexcl;Vamos! Que he llegado antes.<\/p>\n<p>El joven no esperaba a Carolina tan pronto, mejor dicho no la esperaba. La muchacha sol&iacute;a llegar a las tardes, despu&eacute;s de que su padre la dejara en la puerta de la residencia. Sin embargo, all&iacute; estaba, a las diez de la ma&ntilde;ana seg&uacute;n el m&oacute;vil del joven.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; sin saber muy bien a que vendr&iacute;a esa visita y Carol&hellip; tampoco lo sab&iacute;a muy bien. Se hab&iacute;a despertado muy temprano, casi a las ocho de la ma&ntilde;ana. Hab&iacute;a tenido una conversaci&oacute;n bastante normal con la chica que deb&iacute;a ser su novia, pero que todav&iacute;a ten&iacute;a novio. Las charlas con Paola eran de extremos, maravillosas algunos d&iacute;as, y otros, del todo anodinas, el s&aacute;bado toc&oacute; una de las &uacute;ltimas.<\/p>\n<p>Sin embargo, el domingo no se levant&oacute; con ganas de ver a &ldquo;su chica&rdquo;, sino con ganas de estar con el nuevo amigo que hab&iacute;a conseguido en la universidad. Un sentimiento desconocido le naci&oacute; en el interior y durante una hora estuvo pensando en Sergio, hasta que no aguant&oacute; m&aacute;s y le dijo a su padre que marcharan.<\/p>\n<p>Ahora se encontraba all&iacute;, despertando a un joven que conoc&iacute;a de hace un mes y con el que hab&iacute;a congeniado de maravilla, no obstante una duda surg&iacute;a mientras aporreaba la puerta. &ldquo;Solo es amistad&hellip; o &iquest;no?&rdquo; No le conoc&iacute;a de mucho m&aacute;s, s&iacute; que ten&iacute;a constancias de c&oacute;mo era y su personalidad, pero&hellip; nada m&aacute;s y&hellip; a eso ven&iacute;a.<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute;. Sergio, que m&aacute;s parec&iacute;a un zombi mal hecho sacado de una pel&iacute;cula de serie B, apareci&oacute; enfrente. Carol entr&oacute; como un vendaval, llegando hasta la mitad del cuarto y gir&aacute;ndose en el acto. Le sac&oacute; la lengua a su amigo y puso la peor cara que pudo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La leche! Pero que mal huele aqu&iacute;&hellip; parece la guarida del oso, abre un poco las ventanas. &mdash;olisque&oacute; el fuerte olor y algo le result&oacute; familiar&mdash; &iquest;Has follado?<\/p>\n<p>&mdash;No, Carol, no he follado. &mdash;deb&iacute;a mentir, aunque cada vez sent&iacute;a que aquella chica incluso se merec&iacute;a&hellip; &ldquo;Esa&rdquo; verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te tienes que pajear como una verdadera bestia. Sergio, eres un guarro.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si no me he&hellip; &mdash;Sergio se frot&oacute; los ojos a trav&eacute;s de los parpados cerrados. Hablar con Carol a veces era como discutir con una pared, que adem&aacute;s te golpeaba. Se resign&oacute;&mdash; Es complicado aguantarte sin desayunar.<\/p>\n<p>&mdash;F&aacute;cil soluci&oacute;n, hace un d&iacute;a de maravilla, vamos a dar una vuelta. Te invito a desayunar y si te portas bien quiz&aacute; te compre una piruleta.<\/p>\n<p>&mdash;Dios&hellip; Eres cargante&hellip; &mdash;el joven se adentr&oacute; en el cuarto junto a su amiga&mdash; &iquest;Dejas que me d&eacute; una ducha?<\/p>\n<p>&mdash;No te dejo&hellip; Es que te obligo. Debes ducharte, si no a poco te voy a invitar. &mdash;se fue dando saltitos como una colegiala y antes de cerrar la puerta le dijo&mdash; En cinco minutos te vengo a buscar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que cinco minutos? &iquest;Qu&eacute; te crees que soy Superman?<\/p>\n<p>Los pasos de Carolina se escuchaban r&iacute;tmicamente por el pasillo, segu&iacute;a dando saltitos hasta su puerta mientras una voz casi en eco canturre&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;En seis!<\/p>\n<p>Carol le dio el benepl&aacute;cito de llamarle a los diez minutos y en quince estaban ya a las puertas de la residencia yendo hacia el coche. Sergio hab&iacute;a dejado todo sin hacer, pero que m&aacute;s le daba, por mucho que se quejase de su nueva amiga, le encantaba estar con ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A d&oacute;nde vamos? &mdash;el coche arranc&oacute; a la primera, quiz&aacute; por la experiencia, pero Sergio hab&iacute;a dejado a un lado el miedo a que le dejara tirado.<\/p>\n<p>&mdash;A la playa. &mdash;el joven mir&oacute; con mucha duda&mdash; S&iacute;, suelo ir cuando es verano, pero en invierno cuando no hay apenas gente me gusta pasear.<\/p>\n<p>&mdash;Pues a la playa entonces.<\/p>\n<p>En el trayecto, Carolina pr&aacute;cticamente monopoliz&oacute; la conversaci&oacute;n, hablando a su amigo como el viernes se hab&iacute;a cogido una cogorza de campeonato y todav&iacute;a ten&iacute;a algunas secuelas. Hab&iacute;a salido con tres amigas a darlo todo y &iexcl;vaya si lo hab&iacute;a dado&hellip;!<\/p>\n<p>Con una botella de agua en mano, comprada en el expendedor de un bar, ambos entraron descalzos en la arena. El d&iacute;a era soleado, pero obviamente todav&iacute;a no era caluroso. Alguna que otra nube opacaba muy de vez en cuando el sol, momento que la temperatura bajaba considerablemente. Si a eso le a&ntilde;adimos un viento que soplaba incesante desde el mar, la caminata no deber&iacute;a ser muy reconfortante, sin embargo&hellip; lo era.<\/p>\n<p>Carolina volvi&oacute; con una cosa en mente, quer&iacute;a que Sergio se le sincerara como hab&iacute;a hecho ella. No por nada en particular, ni por un cotilleo insano, ni por estar &ldquo;en paz&rdquo;, sino porque cre&iacute;a que el muchacho en verdad lo necesitaba.<\/p>\n<p>Decidida y quiz&aacute; movida por una &uacute;ltima porci&oacute;n del Ron barato consumido la noche del viernes y que quedaba en su cuerpo, se dispuso a indagar.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy te toca sincerarte, Sergio.<\/p>\n<p>Este la mir&oacute; con un gesto bastante com&uacute;n, porque se lo esperaba, le hab&iacute;a dicho que otro d&iacute;a hablar&iacute;an de ello y estaba claro que el paseo por la playa era propicio para ello. Se dio su tiempo, ordenando sus ideas y recuerdos, y quiz&aacute; vetando ciertas situaciones del todo inapropiadas para contarlas, aunque despu&eacute;s se pregunt&oacute; si en verdad lo eran.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor vayamos a esa duna, as&iacute; nos sentamos. &mdash;comenzaron a virar el rumbo, dirigi&eacute;ndose a las dunas entre el amplio aparcamiento y la playa&mdash; Antes de nada, &iquest;qu&eacute; tal con Paola, hab&eacute;is hablado o algo?<\/p>\n<p>&mdash;Meh&hellip; &mdash;fue similar a un ruido inconexo de un bebe con sus primeras palabras&mdash; Hemos hablado&hellip; hay d&iacute;as buenos y d&iacute;as menos buenos. Hasta que no se aclare lo de su novio, supongo que seguir&aacute; as&iacute;.<\/p>\n<p>Sergio no quiso meterse m&aacute;s en el tema, Carol no se ve&iacute;a receptiva, lo notaba en su tono de voz, &ldquo;la conozco mucho&hellip;&rdquo; pens&oacute; a la par que se sorprend&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegaron a la cima de una duna rodeada por hierba alta y dura que se mec&iacute;a con dificultad pese al fuerte viento. Los dos se sentaron, compartiendo un estrecho espacio que les hac&iacute;a tener ambos cuerpos pegados el uno al otro. No les importaba, adem&aacute;s as&iacute; se proporcionar&iacute;an un calor extra y el viento no cortar&iacute;a sus conversaciones.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a contarlo todo directo y resumido. &mdash;Sergio rob&oacute; la botella de agua a Carol antes de que se pudiera quejar y dio un buen trago. Se la devolvi&oacute; por la mitad, necesitaba tener la garganta clara, se ven&iacute;a un mon&oacute;logo&mdash; Aunque para entenderme creo que tienes que o&iacute;r la historia desde el principio.<\/p>\n<p>&mdash;No me lo digas tan serio que me voy a asustar &mdash;le respondi&oacute; en broma, pero cuando la mir&oacute;, le hizo entender el poder de la historia que escuchar&iacute;a de su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Es algo&hellip; &iquest;Grave? &iquest;Raro? Lo podr&aacute;s denominar como a ti te plazca, pero la verdad que no es algo &ldquo;inusual&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Carol, solo te quiero pedir una cosa, j&uacute;zgame al final de todo y esc&uacute;chame, por favor. &mdash;quiso meter un comentario jocoso para destensar el rostro de la chica. Bajo sus gafas parec&iacute;a comenzar a preocuparse&mdash; S&eacute; que es complicado que est&eacute;s callada, pero int&eacute;ntalo.<\/p>\n<p>Ella le dio un peque&ntilde;o golpe en la pierna y se apret&oacute; m&aacute;s a &eacute;l, si es que eso era posible, ya estaban demasiado pegados. El aire dio un fuerte soplo y su cabello moreno con toques azules en las puntas vol&oacute; hacia atr&aacute;s oscilando en el viento. Sergio vio su rostro, fino y bonito, adornado con unas cuantas pecas en el puente de su peque&ntilde;a nariz, justo por debajo de donde las gafas se manten&iacute;an. La vio como era, bella.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;rase una vez&hellip; &mdash;Carol solt&oacute; una risotada y Sergio la sonri&oacute;. Que cerca estaban&hellip; ya no solo en lo f&iacute;sico, tambi&eacute;n en lo mental&mdash; Ahora en serio, todo empieza en agosto del a&ntilde;o pasado. Era un d&iacute;a normal como cualquier otro, solo que ese d&iacute;a, mi t&iacute;a Carmen, vino a casa&hellip;<\/p>\n<p>Las palabras comenzaron a salir de su boca, pausadas y en su justa medida. Sergio no era de largas exposiciones, es m&aacute;s, no le gustaba mucho salir a la pizarra, ni en el instituto, ni en la universidad. Sin embargo, esta vez, con la mirada puesta en el romper de las olas y el sonido del viento que les envolv&iacute;a se sinti&oacute; c&oacute;modo.<\/p>\n<p>Por primera vez contaba lo sucedido. Toda la historia. Empez&oacute; por el viaje, la primera parada en el hotel, sus primeras impresiones sobre lo que se cocinaba dentro de su cuerpo. La caravana, el pantano, la visi&oacute;n de su t&iacute;a&hellip; todo.<\/p>\n<p>Carol no pod&iacute;a parar de escucharle, su voz a poca distancia le hac&iacute;a sentir que no hab&iacute;a nada m&aacute;s alrededor. Apenas pod&iacute;a escuchar las olas, solo estaban ellos, el mundo no exist&iacute;a. La historia le comenz&oacute; a intrigar de una forma incre&iacute;ble, no quer&iacute;a dejar de escucharla porque le parec&iacute;a impresionante. En las palabras de Sergio se notaban los sentimientos que experimentaba mientras hablaba con su t&iacute;a y tomaban juntos el sol.<\/p>\n<p>El joven habl&oacute; claro, sin dejar a un lado las cosas mucho m&aacute;s personales como las erecciones o las ganas de yacer con Carmen. &ldquo;Le voy a contar que mi t&iacute;a y yo lo hicimos, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da que le diga que estaba empalmado?&rdquo; Su argumento era m&aacute;s que s&oacute;lido.<\/p>\n<p>La narraci&oacute;n se aceler&oacute; no tanto en la voz de Sergio sino en los sentimientos y la energ&iacute;a que manaba de su interior. Carol pod&iacute;a sentir el calor en el momento que lleg&oacute; a la puerta de su t&iacute;a y como se hab&iacute;a olvidado que su madre yac&iacute;a borracha a metros de distancia. Apret&oacute; las piernas cuando le cont&oacute; el primer encuentro. No le miraba, no pod&iacute;a, solo observaba las olas romper una y otra vez mientras unas nubes muy a lo lejos llegaban con ganas de guerra.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a apretando con fuerza ambas piernas, no estaba escuchando una confesi&oacute;n sexual que le pudiera contar una amiga cualquier d&iacute;a &ldquo;pues el otro d&iacute;a me tir&eacute; a mi novio&hellip;&rdquo;. No, esto era otra cosa, Carol notaba cada palabra atraves&aacute;ndola, como la expresi&oacute;n oral la llevaba a aquella casa viendo n&iacute;tidamente lo sucedido. Incluso se pod&iacute;a decir que estaba dentro de la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el momento que le coment&oacute; que hab&iacute;a dejado a su madre con una amiga para ir donde su t&iacute;a y que estaba sola, el coraz&oacute;n se le aceler&oacute;. Sab&iacute;a lo que ven&iacute;a y esper&oacute; la narraci&oacute;n en silencio como llevaba haciendo todo el tiempo.<\/p>\n<p>Como le cont&oacute; el encuentro tan &iacute;ntimo con su t&iacute;a, fue alucinante. Parec&iacute;a sentir el calor que ambos manaban y como se compenetraban a la perfecci&oacute;n. Quiz&aacute; fuera solo exageraci&oacute;n en las palabras de Sergio, pero Carolina empez&oacute; a pensar que nunca hab&iacute;a tenido un coito similar.<\/p>\n<p>Bebi&oacute; un poco de agua, necesitaba calmar un cuerpo que por extra&ntilde;o que pareciera, ten&iacute;a algo meci&eacute;ndose en su interior. No sab&iacute;a lo que era, ni siquiera pod&iacute;a entenderlo, al menos de momento.<\/p>\n<p>Pas&oacute; la botella a Sergio, que hizo una breve parada para volver a hidratarse. Cerr&oacute; la botella y la dej&oacute; a sus pies, bien metida la base en la arena para que el viento no pudiera llev&aacute;rsela. Sigui&oacute; con el d&iacute;a que pas&oacute; junto a su madre, obviando por primera vez los sentimientos que brotaron hacia ella.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso mejor en otro cap&iacute;tulo&hellip;&rdquo; se dijo escondiendo una sonrisa que luchaba por escapar. Sigui&oacute; con la despedida y la tristeza de volver, nada m&aacute;s hab&iacute;a que a&ntilde;adir de ese periplo, solo que ten&iacute;an ganas de volverse a ver y despu&eacute;s de los ex&aacute;menes sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Volvisteis&hellip;? &mdash;a Carol la garganta se le hab&iacute;a secado y son&oacute; ronca. Carraspe&oacute; para aclararse, pero Sergio se adelant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, esta vez fue m&aacute;s&hellip; salvaje&hellip; acabamos rompiendo el cabecero de la cama. &mdash;no lo dec&iacute;a con orgullo, ni verg&uuml;enza, solo como parte informativa, similar a todo lo dem&aacute;s&mdash; Despu&eacute;s mi madre encontr&oacute; un sujetador y&hellip; fin. Se enfad&oacute; y me ech&oacute; de casa, no tengo m&aacute;s que contar. Aunque creo que fue suficiente, incluso me pica un poco la garganta, no hab&iacute;a hablado tanto y tan seguido en mi vida.<\/p>\n<p>La joven sac&oacute; el m&oacute;vil y vio que hab&iacute;a trascurrido cerca de una hora desde la &uacute;ltima vez que lo mir&oacute;. El joven habr&iacute;a estado hablando m&aacute;s de cuarenta minutos seguro, llenando la conversaci&oacute;n de tantos sentimientos que a Carol se le amontonaban en el cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Acojonante! &mdash;se le escap&oacute; en un susurro. Estaba alucinando&mdash; Lo que no comprendo es a tu madre. Es normal que se enfade, pero echarte de casa a si a las bravas, me parece excesivo.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero que me trates como a un degenerado&hellip; aunque si piensas que lo soy y no quer&eacute;is hablarme lo entender&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; dices?! &mdash;cort&oacute; con suma rapidez&mdash; &iexcl;Qu&eacute; vas a ser un degenerado! Es raro, muy raro&hellip; es la primera vez que oigo una relaci&oacute;n as&iacute;. Entiendo que se pueda dar&hellip; o bueno, puedo llegar a imaginarlo, pero&hellip; tus palabras me dicen que fue algo m&aacute;s. &mdash;Sergio la mir&oacute;, ella le correspondi&oacute;&mdash; Era m&aacute;s amor que sexo, eso es lo que creo.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias y&hellip; obviamente, espero que esto no salga de aqu&iacute;, ni a tu mejor amiga, ni nada.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no. &mdash;repiti&oacute; con efusividad&mdash; &iexcl;Jam&aacute;s, Sergio! &iexcl;Lo juro!<\/p>\n<p>&mdash;Te creo. Conf&iacute;o en ti.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que debemos ir yendo. &mdash;las nubes amenazaban tormenta, Sergio pensaba lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres irte a la residencia? &mdash;el joven se imaginaba que necesitar&iacute;a un tiempo para volver a pensar que no era un bicho raro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya? No. Todav&iacute;a no te he invitado a desayunar y se hace tarde&hellip; &iquest;Te invito a comer?<\/p>\n<p>La sonrisa al muchacho le apareci&oacute; brillante. Hab&iacute;a estado serio en toda su narraci&oacute;n, sin hacer ni una mueca mientras recordaba con vivacidad lo ocurrido. Mir&oacute; al horizonte, pensando en que Carol s&iacute; que era una amiga de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, pero si yo pago mi parte.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Entonces no te estoy invitando, tonto!<\/p>\n<p>Ambos rieron por la espontaneidad de la joven que volvi&oacute; la vista al mar, observando las olas rompiendo con violencia contra la arena. Era una imagen de la fuerza de la naturaleza y ella sinti&oacute; que la reconfortaba. Apoy&aacute;ndose en el hombro del joven pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Somos amigos? &iquest;Amigos de verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Creo que s&iacute;.<\/p>\n<p>Se levantaron con una sonrisa sincera en sus rostros, caminando por la ruta m&aacute;s directa hacia el coche, aunque la joven lo hac&iacute;a algo inc&oacute;moda. Con la historia que hab&iacute;a escuchado, sinti&oacute; todo lo que Sergio transmiti&oacute;, sobre todo sus momentos m&aacute;s &iacute;ntimos. Se not&oacute; tan c&oacute;moda, tan&hellip; tan&hellip; como nunca, no le sorprendi&oacute; notar al caminar como sus bragas se pegaban a su piel de lo h&uacute;medas que estaban.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 En la terraza del hotel, Carmen se tom&oacute; un caf&eacute; de buena ma&ntilde;ana mientras observaba las vistas. 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