{"id":32988,"date":"2021-12-18T23:00:00","date_gmt":"2021-12-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-18T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-18T23:00:00","slug":"preneme-ingeniero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/preneme-ingeniero\/","title":{"rendered":"Pr\u00e9\u00f1eme Ingeniero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"32988\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Antes de narrar lo que me sucedi&oacute; hace algunos a&ntilde;os, pondr&eacute; la situaci&oacute;n en contexto.<\/p>\n<p>No soy un tipo guapo. Digamos que tampoco feo. Pero, en mi pa&iacute;s, debo estar en el 5% de piel m&aacute;s clara. No soy blanco, sino simplemente un mestizo claro. En las ciudades eso es irrelevante, pero en el campo, en las zonas rurales si marca la diferencia. Adem&aacute;s, soy ingeniero, y en muchos contextos, el serlo es un plus importante. Si eso es bueno o es malo, no lo voy discutir. Son disquisiciones que no vienen al caso, simplemente es la realidad.<\/p>\n<p>Hace unos 8 a&ntilde;os, poco antes de llegar a los 40 a&ntilde;os, me toc&oacute; supervisar un proyecto en la provincia de Acobamba, en Huancavelica. Una de las m&aacute;s pobres del pa&iacute;s. La capital (del mismo nombre) es un peque&ntilde;o pueblo muy pobre, pero de gente muy amable. Siendo el &ldquo;ingeniero supervisor&rdquo; del proyecto, la verticalidad fue instant&aacute;nea, a pesar de mi trato horizontal con todos, de pedir reiteradas veces que me llamen por mi nombre, nunca dej&eacute; de ser &ldquo;el ingeniero&rdquo;.<\/p>\n<p>El trabajo de supervisi&oacute;n implicaba 5 visitas de una semana en un per&iacute;odo de 5 meses. Iba a Acobamba y me quedaba una semana al mes revisando las cuentas, entrevistando a los beneficiarios, coordinando con los t&eacute;cnicos, etc., etc. Desde mi primera visita, el coordinador local del proyecto me asign&oacute; una asistente administrativa para que me apoye en todas las coordinaciones.<\/p>\n<p>La chica, que ten&iacute;a 25 a&ntilde;os, era muy morena, peque&ntilde;a, de contextura media, pero no gorda. Se vest&iacute;a muy conservadoramente (de hecho, el fr&iacute;o obligaba a hacerlo). Para mi gusto, completamente anodina. Era de poco hablar y durante mi primera visita se mantuvo muy distante. Hacia el final de mi primera semana trabajando con ellos, alcanzamos una cierta familiaridad. Durante ese tiempo me enter&eacute; que era casada y que su esposo era uno de los t&eacute;cnicos del proyecto. Para ser sincero, no le prest&eacute; atenci&oacute;n al hecho en ese momento.<\/p>\n<p>Durante mi segunda visita la relaci&oacute;n de trabajo ya era m&aacute;s fluida y pr&oacute;xima. Las barreras de la primera semana hab&iacute;an sido superadas y comenzamos a coordinar con prontitud los temas que deb&iacute;a ver. Incluso nos permitimos algunas bromas cuando est&aacute;bamos solos, pero nada que pudiera entenderse como subido de tono o fuera de lugar.<\/p>\n<p>La tercera y cuarta visita transcurrieron en el mismo tenor. Una relaci&oacute;n de trabajo fluida y amable. Ya sab&iacute;a cu&aacute;l de los t&eacute;cnicos era su esposo, un muchacho joven y realmente muy responsable. Al finalizar la cuarta visita, sent&iacute; que se despidi&oacute; de mi con tristeza y me qued&eacute; con sus &uacute;ltimas palabras en la mente &ldquo;la pr&oacute;xima vez que venga, ser&aacute; la &uacute;ltima vez que lo ver&eacute;&rdquo;. En ese momento me llam&oacute; la atenci&oacute;n lo que me dijo, pero pens&eacute; era una cortes&iacute;a por el trabajo que hac&iacute;amos juntos y que realmente lo realiz&aacute;bamos bastante bien.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; para la quinta y &uacute;ltima visita la encontr&eacute; algo cambiada. Se hab&iacute;a hecho un corte de cabello. Con el nuevo look la encontr&eacute; algo atractiva. Su vestir segu&iacute;a siendo el mismo, pero el corte de cabello le hab&iacute;a dado un cierto encanto. En alg&uacute;n momento de ese primer d&iacute;a le dije &ldquo;te queda muy bien tu nuevo corte&rdquo;. Ella se sonri&oacute; y hasta se ruboriz&oacute; y me dijo &ldquo;pens&eacute; que no se hab&iacute;a dado cuenta&rdquo;. Sent&iacute; que su &aacute;nimo cambio y el resto del d&iacute;a la percib&iacute; muy contenta.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, luego de algunas reuniones de coordinaci&oacute;n, nos quedamos solos para trabajar unos reportes juntos. Ni bien nos quedamos solos, ella me encar&oacute; y me dijo &ldquo;ingeniero tengo algo que pedirle&rdquo;. Con ingenuidad pens&eacute; que me pedir&iacute;a una recomendaci&oacute;n o una buena valoraci&oacute;n de su trabajo (que de hecho era lo que ten&iacute;a en mente). Cuando le dije que estaba atento para escucharla, me dijo sin tapujos &ldquo;pr&eacute;&ntilde;eme ingeniero&rdquo;.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; unos segundos estupefacto. Sin saber que decir ni c&oacute;mo reaccionar. Quiz&aacute;s al minuto le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te he entendido bien?<\/p>\n<p>&#8211; Si ingeniero, quiero que me pre&ntilde;e.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Estas segura de lo que me dices?<\/p>\n<p>&#8211; Si ingeniero, quiero un hijo suyo.<\/p>\n<p>&#8211; Pero eres casada, tu esposo trabaja ac&aacute;, &iquest;est&aacute;s segura realmente?<\/p>\n<p>&#8211; Si ingeniero, quiero un hijo de un ingeniero de Lima.<\/p>\n<p>En ese momento la libido ya jug&oacute; su papel. Era el ingeniero &ldquo;que llegaba de Lima&rdquo;. Pero no soy lime&ntilde;o, soy provinciano. No se lo dije en ese momento ni nunca. Con su nuevo corte, que le hab&iacute;a cambiado totalmente la presencia, me resultaba una mujer algo atractiva. Y, bueno, para ser sincero, poseerla era un premio justo para los largos viajes de ida y de vuelta.<\/p>\n<p>Le respond&iacute; (mentirilla de por medio)<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;sabes que me atraes, pero no creo que sea f&aacute;cil&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Lo se ingeniero. S&eacute; que no podemos ir a su hotel. Pero creo que podemos hacerlo ac&aacute; en la oficina.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Estas segura?<\/p>\n<p>&#8211; Si lo estoy<\/p>\n<p>En la oficina por muchas horas cada d&iacute;a, cuando los t&eacute;cnicos iban al campo, nos qued&aacute;bamos solos. Era el local propicio. En ese momento est&aacute;bamos solos.<\/p>\n<p>Fui hacia la puerta. La cerr&eacute; con llave. Si alguien llegaba y la encontraba con llave seguro sospechar&iacute;a. Pero no sucedi&oacute; y no lo pens&eacute; as&iacute;. S&oacute;lo la cerr&eacute; con llave.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella y la bes&eacute;. Sent&iacute; sus nervios. Yo tambi&eacute;n lo estaba. Pero el beso intenso nos solt&oacute; a ambos. Comenc&eacute; a manosearla sobre la ropa y ella empez&oacute; a gemir. Mientras segu&iacute;a bes&aacute;ndola, me desabroch&eacute; el pantal&oacute;n y dej&eacute; mi verga al aire. Ella la cogi&oacute; y la acariciaba.<\/p>\n<p>Le dije &ldquo;chupala&rdquo; y ella me respondi&oacute; &ldquo;no se hacer eso&rdquo;. Eso me excit&oacute; salvajemente. No se la chupaba al marido y la har&iacute;a chup&aacute;rmela. Le dije &ldquo;arrod&iacute;llate y m&eacute;tela a la boca, ch&uacute;pala como un chupete&rdquo;. No fue la mejor mamada de mi vida, pero seguro de las m&aacute;s excitantes. Sentir sus labios primerizos aprendiendo a mamar en mi verga fue algo realmente delicioso.<\/p>\n<p>Luego de unos minutos, que la excitaron pues a pesar de su inexperiencia fue obvio que la calent&oacute; hacerlo, le ped&iacute; que se levante. La puse de espaldas sobre la mesa de la oficina. Le levant&eacute; la falda y encontr&eacute; debajo de ella un calz&oacute;n de esos que pensaba ya no exist&iacute;an. De la &eacute;poca de mi abuela. Pero estaba tan caliente que no me import&oacute;. Se lo baj&eacute; y se lo saqu&eacute;. La falda s&oacute;lo la dej&eacute; sobre su espalda.<\/p>\n<p>Con ella inclinada hacia adelante me arrodill&eacute; detr&aacute;s de ella. Me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;qu&eacute; va a hacer ingeniero?&rdquo; y le dije &ldquo;te voy a lamer la concha&rdquo;. Me respondi&oacute; entre excitada e intrigada &ldquo;eso no me lo ha hecho mi esposo nunca&rdquo;. No le pregunt&eacute; si hab&iacute;a estado con otro hombre que no haya sido su esposo, pero quiz&aacute;s haya sido lo m&aacute;s probable.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; detr&aacute;s de ella. Separe sus piernas con mis manos. Y sin mucho m&aacute;s, le met&iacute; la lengua a la concha. H&uacute;meda y salada. Ni bien le introduje la lengua ella comenz&oacute; a gemir con frenes&iacute;. Unos dos o tres minutos y empez&oacute; a decirme &ldquo;ingeniero ya pr&eacute;&ntilde;eme, ingeniero ya pr&eacute;&ntilde;eme&rdquo;. Antes de levantarme roce su culo con mi lengua y ella vibr&oacute;. Pero ya quer&iacute;a penetrarla.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; detr&aacute;s de ella y comenc&eacute; a cogerla. Ella gem&iacute;a y gem&iacute;a y tuvo un orgasmo muy r&aacute;pido mientras s&oacute;lo repet&iacute;a &ldquo;ingeniero, pr&eacute;&ntilde;eme&rdquo;. Estuvimos s&oacute;lo en esa posici&oacute;n. Tuvo un segundo orgasmo luego del cual ya s&oacute;lo dec&iacute;a &ldquo;pr&eacute;&ntilde;eme, pr&eacute;&ntilde;eme&rdquo;. No s&eacute; si la pre&ntilde;&eacute; ese d&iacute;a o al siguiente o cualquier otro d&iacute;a antes de partir por &uacute;ltima vez. Pero s&iacute; s&eacute; que la pre&ntilde;&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Antes de narrar lo que me sucedi&oacute; hace algunos a&ntilde;os, pondr&eacute; la situaci&oacute;n en contexto. No soy un tipo guapo. Digamos que tampoco feo. Pero, en mi pa&iacute;s, debo estar en el 5% de piel m&aacute;s clara. No soy blanco, sino simplemente un mestizo claro. 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