{"id":33014,"date":"2021-12-21T04:01:05","date_gmt":"2021-12-21T04:01:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-21T04:01:05","modified_gmt":"2021-12-21T04:01:05","slug":"nada-se-compara-al-amor-fraternal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/nada-se-compara-al-amor-fraternal\/","title":{"rendered":"Nada se compara al amor fraternal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33014\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La familia Gursaco estaba compuesta por cuatro miembros: el padre, la madre, el hijo y la hija. De los primeros dos no hablaremos porque a nadie le importa, nos enfocaremos en los segundos dos. Julio Gursaco y Rosana Gursaco, dos hermanos de perfil bajo, adictos a la soledad y a los videojuegos. Como toda pareja de hermanos, hab&iacute;an tenido sus m&aacute;s y sus menos durante la ni&ntilde;ez y la adolescencia, pero de adultos ya no siguieron compitiendo por el amor de los padres.<\/p>\n<p>Julio era un hombre de piel blanca rosada, cabello bien corto de color casta&ntilde;o oscuro, cejas finas con colas apenas visibles, sienes adornadas con algunos lunares diminutos, orejas medianas con l&oacute;bulos ca&iacute;dos, nariz peque&ntilde;a y rojiza con vellos salientes, bigote y barbilla bien delineados, comisura marcada, mejillas ros&aacute;ceas, labios agostos y lisos, ment&oacute;n rectangular, cuello salpicado con verrugas peque&ntilde;as, hombros normales, pecho poco trabajado, abdomen protegido con una delgad&iacute;sima capa de grasa, cintura angosta, brazos flacos y piernas de futbolista. Med&iacute;a un metro setenta y ten&iacute;a una voz un poco af&oacute;nica.<\/p>\n<p>Rosana era una mujer ordinaria, poco femenina, malhablada, un tanto egoc&eacute;ntrica y poco afable. Ten&iacute;a cinco cent&iacute;metros menos que Julio, compart&iacute;a el color de piel, cabello y ojos con &eacute;l. Su cabello era corto y siempre llevaba el mismo peinado desali&ntilde;ado, sin mencionar que casi toda su ropa era poco colorida y holgada. Nunca se maquillaba ni se depilaba porque le parec&iacute;a una p&eacute;rdida de tiempo. Ten&iacute;a un cuerpo delgado, algunos lunarcitos en la espalda, pechos firmes de tama&ntilde;o mediano, cadera ancha, nalgas macizas y muslos adiposos.<\/p>\n<p>Los hermanos ten&iacute;an veinte a&ntilde;os cuando decidieron irse a vivir al otro lado de la ciudad, a treinta kil&oacute;metros de la zona rural en la que moraban sus padres. Irse a vivir solos fue un gran paso para ellos, y una forma pr&aacute;ctica para que aprendieran a hacer las cosas por cuenta propia. A sus padres no les molestaba tener que pagar un alquiler, dinero no les faltaba y ganas de echar a sus polluelos de casa tampoco.<\/p>\n<p>Al principio, la relaci&oacute;n entre los hermanos era bastante distante: dorm&iacute;an en camas separadas, se hablaban poco, no ve&iacute;an la televisi&oacute;n juntos, se ba&ntilde;aba cada uno en un horario distinto, se cocinaban diferentes platillos, estudiaban fuera de casa, sal&iacute;an sin avisar e incluso lavaban la ropa por separado aun teniendo un lavarropas autom&aacute;tico. Viv&iacute;an alejados como si no formaran parte de la misma familia. Pensaban que actuar como adulto significaba hacer todo sin ayuda.<\/p>\n<p>El departamento en el que viv&iacute;an ten&iacute;a cinco metros de ancho por seis metros de largo, el ba&ntilde;o era el sitio m&aacute;s lindo, con grifer&iacute;a dorada y una impecable ba&ntilde;era blanca, la cocina era peque&ntilde;a y poco llamativa, el comedor era la parte m&aacute;s amplia, con un ventanal que iba desde el borde del piso hasta el techo enyesado, las cortinas eran azules y ten&iacute;an casi tres metros de largo, las puertas eran met&aacute;licas, las l&aacute;mparas eran de bajo consumo, las paredes eran amarillentas, el piso estaba decorado con cer&aacute;micos floreados y s&oacute;calos intactos.<\/p>\n<p>Por la zona en la que estaba ubicado el edificio de cuatro pisos, el precio a pagar era razonable, al menos hasta ese momento. La entrada ten&iacute;a una escalinata cubierta con cemento lisado, las escaleras eran angostas y ten&iacute;an forma espiralada, la pared era de color blancuzco y ten&iacute;a varias manchas de humedad, el pasamanos estaba medio flojo, el ascensor no funcionaba y la azotea era un nido gigantesco de palomas. Los vecinos eran poco ruidosos, Julio y Rosana apenas los conoc&iacute;an de vista.<\/p>\n<p>El barrio era bastante c&eacute;ntrico y seguro. Los autobuses cruzaban por la maltratada calle a cada rato, haciendo los infernales ruidos de frenadas bruscas que siempre aturd&iacute;an a los caminantes. Los edificios contiguos apenas eran notables desde el departamento de los hermanos Gursaco, todos ellos eran m&aacute;s bajos y precarios. Los fines de semana, debido a la baja frecuencia del transporte p&uacute;blico, era muy silencioso. El barrio permanec&iacute;a en mutismo absoluto, salvo que hubiese una fiesta en alguno de los edificios de la zona.<\/p>\n<p>Julio y Rosana estudiaban en la misma universidad, s&oacute;lo que asist&iacute;an a distintos salones porque cursaban diferentes carreras: &eacute;l cursaba filosof&iacute;a en el primer piso y ella cursaba antropolog&iacute;a en el tercer piso. La instituci&oacute;n a la que iban era medianamente lujosa, con aulas peque&ntilde;as, pasillos extensos y un patio arbolado. En la planta baja, se juntaban los estudiantes de las diferentes carreras a dialogar. El recreo era el &uacute;nico momento en el que los j&oacute;venes disfrutaban la compa&ntilde;&iacute;a en grupo.<\/p>\n<p>Julio ten&iacute;a un sabelotodo de compa&ntilde;ero, un tal Nataniel, que siempre le ayudaba con los trabajos pr&aacute;cticos y los ensayos acad&eacute;micos; Rosana ten&iacute;a una compa&ntilde;era, una tal Alexa, que siempre la acosaba en clase y en el ba&ntilde;o. En el primer caso, la relaci&oacute;n era distante, Julio hablaba lo m&iacute;nimo necesario para relacionarse con su compa&ntilde;ero; en el segundo caso, Rosana hablaba mucho con su compa&ntilde;era, pero nunca se animaba a seguirle la corriente por temor a que la condujera a hacer algo indebido.<\/p>\n<p>Nataniel era un hombre de tez blanca, cabello rizado y oscuro, ojos marrones, nariz aguile&ntilde;a, orejas chuecas, mejillas porosas, boca grande, dentadura reluciente, ment&oacute;n bien afeitado, papada prominente, cuello corto, hombros parejos, tronco grueso, nalgas ca&iacute;das, piernas infladas y con mucho vello corporal. Ser un gordito adusto no era la mejor opci&oacute;n para conseguir amigos, pero al menos sab&iacute;a muchas cosas. Ten&iacute;a veinti&uacute;n a&ntilde;os y med&iacute;a un metro setenta y dos.<\/p>\n<p>Alexa era una mujer de tez blanca con tono ros&aacute;ceo, cabello largo y pelirrojo, pesta&ntilde;as extensas, ojos avellanados, nariz respingona y cortita, orejas diminutas, cachetes mofletudos y manchados de pecas, labios gruesos, ment&oacute;n redondeado, cuello de pocos cent&iacute;metros, hombros bajos, pechos grandes como melones, vientre grasiento, cintura ancha, brazos fofos, gl&uacute;teos esponjosos, piernas gelatinosas y pies peque&ntilde;os. Ten&iacute;a tatuada una mariposa en la nuca y un colibr&iacute; en el brazo izquierdo. Ten&iacute;a veintitr&eacute;s a&ntilde;os y med&iacute;a un metro sesenta y seis.<\/p>\n<p>La poca confianza que Julio se ten&iacute;a a s&iacute; mismo era un impedimento para tener novia. La &uacute;nica forma de obtener placer era masturb&aacute;ndose en el ba&ntilde;o cuando estaba solo. Rosana estaba tan ensimismada en su carrera que no pensaba en tener pareja; de hecho, no quer&iacute;a tener un hombre al lado que la arrastrase de aqu&iacute; para all&aacute; como una mucama. Sent&iacute;a cierta atracci&oacute;n por las chicas universitarias, pero se negaba a aceptarlo como normal. Envidiaba a las m&aacute;s simp&aacute;ticas del curso porque ella era la encarnaci&oacute;n de la antipat&iacute;a.<\/p>\n<p>Las semanas iban transcurriendo y los hermanos iban sintiendo los efectos del agotamiento, propio de la vida de estudiante universitario. La extensa jornada y la enorme cantidad de actividades que les daban, sobrepasaban los l&iacute;mites. Ambos fueron invadidos por la defraudaci&oacute;n y la apat&iacute;a. Antes de decidirse a mandar todo a la mierda, se arriesgaron a probar algo distinto. Salieron una noche con sus compa&ntilde;eros de curso y se dieron cuenta de que les hac&iacute;a muy bien. Conocieron el valor de la amistad y la calidez de una buena compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Julio pas&oacute; una noche divertida junto a Nataniel, jugaron sus videojuegos favoritos y bebieron en exceso. Esa experiencia hab&iacute;a sido fenomenal, pero a la larga ser&iacute;a perjudicial para la salud de los dos. Aun as&iacute;, siguieron repitiendo la misma junta todos los s&aacute;bados a la noche, &uacute;nico momento en el que pod&iacute;an pasar el tiempo haciendo otra cosa que no fuese estudiar.<\/p>\n<p>Hubo una oportunidad en la que Nataniel invit&oacute; a Julio a su cama para que conociera una de sus posesiones m&aacute;s valiosas. Sac&oacute; de la cama una bolsa doblada con rasgos antropom&oacute;rficos reconocibles. Al inflarla, la figura tom&oacute; forma de mujer pulposa. Fue en ese momento cuando Julio se percat&oacute; de que era, nada m&aacute;s y nada menos, que una mu&ntilde;eca inflable. Nataniel le pidi&oacute; que le ayudara a llenar de semen la mu&ntilde;eca, cosa que &eacute;l acept&oacute; sin chistar. Tuvieron sexo con un trozo de pl&aacute;stico.<\/p>\n<p>Julio se apercibi&oacute; de que su compa&ntilde;ero era un hombre lascivo que manten&iacute;a los niveles de testosterona por las nubes al no tener pareja. Sab&iacute;a que, con esa actitud reticente, no ten&iacute;a posibilidades de hacer el amor con una mujer de verdad, y eso lo llenaba de verg&uuml;enza. Casi todos los hombres de su edad ya hab&iacute;an perdido la virginidad, &eacute;l se sent&iacute;a como la oveja negra de la familia al seguir manteniendo la pureza carnal. Nataniel le dec&iacute;a que no ten&iacute;a que preocuparse, que pronto encontrar&iacute;a un agujero d&oacute;nde meterla.<\/p>\n<p>Rosana visitaba con poca frecuencia a Alexa, pero con el correr del tiempo, las visitas se fueron volviendo m&aacute;s y m&aacute;s frecuentes. Cuando lleg&oacute; el d&iacute;a indicado, Alexa invit&oacute; a Rosana a una pijamada de mujeres, de esas en las que hac&iacute;an cosas sucias y contaban chismes de pareja. Rosana se sinti&oacute; como una tonta al no tener nada que contarles durante la reuni&oacute;n, pensaba que era una in&uacute;til que jam&aacute;s tendr&iacute;a la oportunidad de pasarla bien como las dem&aacute;s chicas de la universidad.<\/p>\n<p>Como ella se sent&iacute;a como un insecto, Alexa le prometi&oacute; que la ayudar&iacute;a con su falta de entereza. Le ofreci&oacute; pasar con ella una noche a solas en su departamento para poner a prueba la solidez de la amistad que las un&iacute;a. Ella acept&oacute; a duras penas, creyendo que su compa&ntilde;era le dar&iacute;a &aacute;nimos para que no bajara los brazos. Confiaba plenamente en ella ya que la conoc&iacute;a muy bien.<\/p>\n<p>La noche del encuentro fue distinta a lo esperado. Alexa convenci&oacute; a Rosana de tener un encuentro &iacute;ntimo utilizando los juguetes para adultos que hab&iacute;a comprado recientemente. Fue durante esa confusa noche que Rosana prob&oacute; por primera vez los placeres inaguantables de la masturbaci&oacute;n con un vibrador de gran tama&ntilde;o que ten&iacute;a estimulador de cl&iacute;toris incluido. Los lubricantes femeninos y los consoladores le dieron m&aacute;s felicidad de lo que esperaba. Lleg&oacute; a sentirse como una mujerzuela. Le pareci&oacute; que val&iacute;a la pena intentarlo.<\/p>\n<p>Finalizado el primer semestre, llegaron las vacaciones de invierno y los hermanos Gursaco al fin respiraron con tranquilidad. Luego del interminable tormento de trabajos &aacute;ulicos, optaron por tomarse unos d&iacute;as libres antes de regresar a la casa de sus padres. Julio se rencontr&oacute; con Nataniel y Rosana se rencontr&oacute; con Alexa. Los dos segu&iacute;an interesados en experimentar cosas nuevas, la diferencia era que, tras la cercana interacci&oacute;n de las &uacute;ltimas semanas, los compa&ntilde;eros de ellos, que al principio parec&iacute;an personas normales, resultaron ser unos pervertidos de primera clase.<\/p>\n<p>Nataniel sorprendi&oacute; a Julio llev&aacute;ndole una hermosa chica de la carrera de bibliotecolog&iacute;a a su departamento. Esa jovenzuela de diecinueve a&ntilde;os se llamaba Martina y era una puerca. Los muchachos se pusieron de acuerdo en cenar juntos, beber unos tragos y hacer un tr&iacute;o antes de medianoche. Metidos en el lujoso ba&ntilde;o, Julio y su compa&ntilde;ero tuvieron sexo con la muchacha lujuriosa. Julio prob&oacute; por primera vez los placeres incomparables de la felaci&oacute;n y su compa&ntilde;ero penetr&oacute; una concha de verdad por primera vez. Ambos perdieron la virginidad el mismo d&iacute;a.<\/p>\n<p>Alexa llev&oacute; a Rosana a su departamento y le present&oacute; a uno de sus excompa&ntilde;eros de la carrera de periodismo. &Eacute;l era un joven amable de veinticuatro a&ntilde;os, de rasgos orientales. Se llamaba Sasuke y era un rompecorazones. Se dispusieron a tener sexo entre los tres. Con el joven hijo de padres japoneses, gozaron a lo grande. &Eacute;l se tir&oacute; en la cama y devor&oacute; la concha de Alexa mientras Rosana le daba la mamada de su vida. El sexo oral no le pareci&oacute; algo asqueroso.<\/p>\n<p>Tras haberse sumergido en el bello mundo del libertinaje y los placeres carnales, los hermanos Gursaco sufrieron un cambio notable de comportamiento. Dejaron atr&aacute;s las caras largas y se volvieron personas efusivas, con muchos deseos de hacer cochinadas en todo momento. El n&eacute;ctar de la lib&iacute;dine los hab&iacute;a hipnotizado por completo, los hab&iacute;a convertido en esclavos de la carne, en adictos a la fruici&oacute;n.<\/p>\n<p>Julio experimentaba frecuentes erecciones involuntarias cuando dorm&iacute;a, y en varias oportunidades ten&iacute;a sue&ntilde;os h&uacute;medos, producto de un incontrolable deseo de experimentar aventuras id&iacute;licas con el sexo opuesto. Rosana sent&iacute;a su cuerpo m&aacute;s sensible que antes, en especial las zonas er&oacute;genas que tanto le gustaba estimularse, y no pod&iacute;a dejar de pensar en un segundo encuentro con Alexa, en el que tuviese la chance de gozar de otra sabrosa verga.<\/p>\n<p>La segunda semana del mes fue opacada por un periodo interminable de lluvias torrenciales, inundaciones masivas y vientos huracanados. Los cortes de luz se volvieron frecuentes y la enorme cantidad de agua evitaba que las personas salieran del edificio dado que las calles se convert&iacute;an en lagunas y, como consecuencia de eso, el transporte p&uacute;blico no funcionaba. El ca&oacute;tico clima oblig&oacute; a la gente a resguardarse hasta que las autoridades se hicieran cargo de la perentoria situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la fastidiosa ansiedad inquietaba a Julio y a Rosana, quienes quer&iacute;an salir de esa prisi&oacute;n para rencontrarse con sus compa&ntilde;eros de clase y divertirse como lo hab&iacute;an hecho la &uacute;ltima vez. Los incontrolables deseos de tener otro encuentro carnal no los dejaban en paz ni por un segundo. La droga que hab&iacute;an descubierto los torturaba por dentro a medida que pasaban los d&iacute;as. Buscaron la mejor forma de reprimir esos deseos voluptuosos, sin saber que eso s&oacute;lo empeorar&iacute;a las cosas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an intentado entablar conversaciones sobre temas que les interesaban, buscando desviar la mente para no seguir padeciendo como un par de p&uacute;beres ne&oacute;fitos al mundo del sexo. Nada de ello serv&iacute;a para que sus perturbadas mentes dejaran de pensar en lo acontecido. Cada uno quer&iacute;a divertirse a su manera, y al no poder hacerlo, se sent&iacute;an como unos anacoretas, como animales enjaulados.<\/p>\n<p>El reloj hab&iacute;a marcado las seis de la tarde, momento en el que el cielo ya estaba oscuro como un abismo y las tenues luces de la ciudad ya se ve&iacute;an desde la ventana. La humedad era tremenda, mas la temperatura se manten&iacute;a por encima de los quince grados cent&iacute;grados. Sin embargo, dentro del departamento, el ambiente se sent&iacute;a m&aacute;s c&aacute;lido que afuera, casi rosando los veinte grados. El espejo del ba&ntilde;o y el ventanal estaban empa&ntilde;ados y las paredes estaban fr&iacute;gidas.<\/p>\n<p>Julio se levant&oacute; de la cama, fue al ba&ntilde;o, se quit&oacute; la ropa, se sacudi&oacute; la cabeza, pas&oacute; un trapito seco por el espejo, mir&oacute; de cerca al jovencito delgado del reflejo, rasc&oacute; la oscura cabellera de corta longitud, ech&oacute; un vistazo a la parte alta de los brazos y not&oacute; pelitos que le sal&iacute;an de las axilas. Su abdomen chato y su angosta cintura parec&iacute;an anormales de frente; en cambio, sus piernas luc&iacute;an mejor, m&aacute;s fibrosas y marcadas que los brazos, con casi nada de vello.<\/p>\n<p>Los rasgos f&iacute;sicos no eran propicios de alguien que buscaba urgente una pareja con quien pudiera pasarla fet&eacute;n, aunque tampoco estaba mal para un jovenzuelo energ&uacute;meno. El enorme espejo ubicado encima de la bacha de cer&aacute;mica, reflejaba el cuerpo desnudo de un hombre normal cuyo instinto animal lo hab&iacute;a empujado a volverse libidinoso. Lo &uacute;nico que quedaba fuera del alcance del espejo era el tren inferior, es decir, de la pelvis para abajo.<\/p>\n<p>A &eacute;l no le molestaba el hecho de tener un miembro corto y circuncidado, lo que le importaba era que funcionase a la perfecci&oacute;n. Los arrugados escrotos debajo del ca&iacute;do ap&eacute;ndice masculino ten&iacute;an el tama&ntilde;o de huevos de gallina y venitas visibles. Cuando estaba excitado, su erecci&oacute;n se encorvaba un poco hacia arriba y alcanzaba los doce cent&iacute;metros, el glande se expand&iacute;a como el p&iacute;leo de un hondo, el meato urinario quedaba expuesto, las protuberantes venas resaltaban en la carne del &oacute;rgano enhiesto.<\/p>\n<p>Dej&oacute; de examinar los detalles externos de su cuerpo, se meti&oacute; en la ba&ntilde;era, encendi&oacute; la ducha el&eacute;ctrica, abri&oacute; el grifo, se dio un ba&ntilde;o con agua tibia, tom&oacute; el jab&oacute;n y se enjabon&oacute; todo el cuerpo. Explor&oacute; todos los recovecos de sus extremidades con el espumoso trozo de jab&oacute;n, disfrut&oacute; la paz bajo la refrescante agua, cerr&oacute; los ojos y se imagin&oacute; a Martina desnuda. Pensar en ella lo extasiaba hasta el punto de ponerlo tenso.<\/p>\n<p>El precioso cuerpo de esa rubia rellenita de ojos claros, de culo pomposo y tetas abultadas, lo embriagaba de amor. Las fantas&iacute;as con ella siempre lo pon&iacute;an cachondo. Dirigi&oacute; la mano derecha, enjuagada con agua espumosa y restos de jab&oacute;n, a la zona baja del cuerpo, manose&oacute; el bulto y palp&oacute; la zona er&oacute;gena a fin de reavivar la llama de la lujuria. En poco tiempo, obtuvo una erecci&oacute;n bien tiesa y la sigui&oacute; manoseando hasta el hartazgo.<\/p>\n<p>En ese &iacute;nterin, Rosana sent&iacute;a que los dedos le tiritaban y los dientes le casta&ntilde;eaban. Tan nerviosa estaba que no pod&iacute;a controlarse. Se desvisti&oacute;, manote&oacute; una cajita que estaba debajo de la cama, sac&oacute; una bolsa y tom&oacute; el vibrador que le hab&iacute;a obsequiado Alexa. Era un miembro macizo de veinte cent&iacute;metros de largo y cuatro cent&iacute;metros de grosor. Quit&oacute; la rosca de la parte de abajo, le coloc&oacute; las bater&iacute;as en el interior, lo enrosc&oacute;, lo encendi&oacute; y se lo llev&oacute; a la boca.<\/p>\n<p>Acto seguido, lo lubric&oacute; con gel &iacute;ntimo, lo movi&oacute; hacia abajo, lo llev&oacute; derechito al estern&oacute;n, hizo que las tetas le vibraran y los salientes pezones se le endurecieran, dando inicio una nueva sesi&oacute;n de precalentamiento. Tom&oacute; m&aacute;s lubricante y embadurn&oacute; las tetas con el aceite inoloro a base de agua. Mantuvo la constancia dibujando c&iacute;rculos con el vibrador encendido sobre la parte superior de su cuerpo. El roce con los pezones la pon&iacute;a bien cachonda y la obligaba a resollar con &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>Prosigui&oacute; el juego desplazando el vibrador desde el pecho hacia abajo, pasando por el vientre, el ombligo, el velludo monte de Venus y los genitales. Dirigi&oacute; la punta del juguete al cl&iacute;toris y lo frot&oacute; por ese bot&oacute;n carnoso lleno de terminaciones nerviosas, ubicado en la parte alta de su sexo. Estimul&oacute; la parte externa de esa zona hasta alcanzar una erecci&oacute;n clitoral. El glande del &oacute;rgano respond&iacute;a muy bien a la estimulaci&oacute;n que el juguete le estaba dando.<\/p>\n<p>La mano izquierda la extendi&oacute; y los delgados dedos con u&ntilde;as cortas acariciaron los labios vaginales, mientras que la otra mano sosten&iacute;a el vibrador que estaba ocupado estimulando el cl&iacute;toris. La cuant&iacute;a de placer iba en aumento, los resuellos se iban volviendo gemidos, el malestar iba siendo reemplazado por el bienestar y el nerviosismo se iba convirtiendo en relajaci&oacute;n. La masturbaci&oacute;n manual la encaminaba hacia el punto cr&iacute;tico.<\/p>\n<p>Por m&aacute;s esfuerzo que hac&iacute;a por alcanzar el culmen de la excitaci&oacute;n, su cuerpo no le daba lo que quer&iacute;a. Aument&oacute; la velocidad de los movimientos rotatorios y busc&oacute; mil formas de lograr lo que Alexa hab&iacute;a logrado la noche que Sasuke le devor&oacute; la concha. La caverna vaginal estaba repleta de fluido y los dedos quedaban empapados al meterlos adentro. El placer era moderado y hasta parec&iacute;a insoportable de a ratos, pero no era suficiente para hacerla gritar como una meretriz durante la accesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Julio pas&oacute; casi media hora bajo la ducha hasta que cerr&oacute; el grifo y sali&oacute;. Tom&oacute; una toalla blanca que siempre estaba colgada en un gancho met&aacute;lico y se sec&oacute; con ella. Lo malo era que la excitaci&oacute;n no hab&iacute;a mermado, la erecci&oacute;n permanec&iacute;a intacta pese a haber dejado atr&aacute;s la fantas&iacute;a er&oacute;tica. Se puso la misma ropa que hab&iacute;a dejado encima de la mochila del retrete, sali&oacute; del ba&ntilde;o, se dirigi&oacute; a la sala y se peg&oacute; un susto cuando vio una angelical figura sobre la otra cama.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, Rosana! &mdash;vocifer&oacute; desconcertado al verla desnuda&mdash;. Y despu&eacute;s dices que el pajero soy yo.<\/p>\n<p>Una inconmensurable sensaci&oacute;n de verg&uuml;enza lo dome&ntilde;&oacute;, empuj&aacute;ndolo hacia lo m&aacute;s hondo de la intranquilidad. Estaba preocupado por la situaci&oacute;n actual. Cre&iacute;a que su hermana lo estaba poniendo a prueba para ver c&oacute;mo reaccionar&iacute;a al verla toc&aacute;ndose. Su verga a&uacute;n segu&iacute;a firme y con la uretra h&uacute;meda luego de la sesi&oacute;n de autoestimulaci&oacute;n en el ba&ntilde;o, y eso le preocupaba mucho. Un hombre excitado con una mujer desnuda enfrente siempre era un peligro, y m&aacute;s aun trat&aacute;ndose de un hombre lujurioso.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un pajero de mierda y lo sabes &mdash;le respondi&oacute; con una mirada picarona y lasciva. Se detuvo un momento para hablar con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero yo no me pajeo enfrente de ti.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie te lo proh&iacute;be &mdash;se lo dijo de forma tajante, como si le valiese verga lo que &eacute;l hiciera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No seas sucia! &mdash;le pidi&oacute;. Sus ojos se centraron en la parte baja del cuerpo femenino que ten&iacute;a a menos de un metro. Un objeto extra&ntilde;o atrapado en las garras de esa mujer calentona le llamaba la atenci&oacute;n&mdash;. T&uacute; hasta porquer&iacute;as te metes por el hoyo.<\/p>\n<p>&mdash;Es un vibrador, tonto &mdash;le corrigi&oacute;&mdash;. Y no me lo estoy metiendo adentro, lo estoy usando para calentarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo se siente? &mdash;se lo pregunt&oacute; a bocajarro, sin siquiera pensarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que te lo meta por el culo para saber c&oacute;mo se siente? &mdash;le lanz&oacute; la pregunta para intimidarlo, creyendo que se retirar&iacute;a de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;No soy de los que se meten cosas ah&iacute; &mdash;rechaz&oacute; la oferta&mdash;. Aunque debo admitir que no luces nada fea, hermanita &mdash;mascull&oacute; sin darse cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dijiste? &mdash;crey&oacute; haber escuchado mal.<\/p>\n<p>&mdash;Nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dijiste que luzco fea?<\/p>\n<p>&mdash;No, dije que no luces nada fea.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acaso te caliento?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;C&oacute;mo crees?! Somos hermanos &mdash;se rehus&oacute; a aceptar su deseo inconsciente como algo real. Verla desnuda le pon&iacute;a los pelos de punta&mdash;. &iexcl;Dios m&iacute;o! &iexcl;No digas tonter&iacute;as!<\/p>\n<p>&mdash;Julio, eres el colmo de lo pajero.<\/p>\n<p>&mdash;Mira qui&eacute;n lo dice.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de desasosiego iba en aumento. Los dos estaban excitados y molestos por haber iniciado ese di&aacute;logo impensado. Ninguno sab&iacute;a c&oacute;mo terminar&iacute;an las cosas, pero dada la tesitura que les imped&iacute;a salir del edificio, sospechaban que ese encuentro era una se&ntilde;al del destino. Dos hermanos salaces encerrados en una sala era una circunstancia ideal para que se diera el incesto.<\/p>\n<p>&mdash;Hombre ten&iacute;as que ser.<\/p>\n<p>&mdash;Si pap&aacute; y mam&aacute; se enteran de esto&hellip; &mdash;mascull&oacute; por segunda vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Enterarse de qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;De que me calienta mi hermana &mdash;respondi&oacute; al tunt&uacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No dije nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero qu&eacute; tipo pajero!<\/p>\n<p>Julio estaba ruborizado, se le ca&iacute;a la cara de verg&uuml;enza. Frases inapropiadas sal&iacute;an de su boca como por arte de magia. &Eacute;l nada pod&iacute;a hacer para evitar decir la verdad. De su alma emerg&iacute;an aquellas palabras sinceras que demostraban lo mucho que quer&iacute;a a su hermana. El amor fraternal ya no era lo mismo que hab&iacute;a sido al principio, ahora era un apego emocional mucho m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name, Rosana &mdash;expres&oacute; su inquietud entre sollozos&mdash;. No sabes lo dif&iacute;cil que es ser un solter&oacute;n. T&uacute; eres lo m&aacute;s cercano a una mujer que tengo.<\/p>\n<p>Al pensarlo por un instante, ella se dio cuenta de que le estaba diciendo la verdad monda y lironda. &Eacute;l era p&eacute;simo para mentir o para ocultar lo que sent&iacute;a. Si Julio admit&iacute;a que estaba caliente, estaba diciendo la verdad. De su boca s&oacute;lo sal&iacute;an verdades como pu&ntilde;os, cuando estaba bajo los efectos de la ansiedad.<\/p>\n<p>&mdash;Acepto tu disculpa, Julio &mdash;le respondi&oacute; con su meliflua voz y extendi&oacute; los brazos para apapacharlo. Algo que ella nunca aceptaba era ver llorar a su hermano, fuese cual fuese el motivo del llanto.<\/p>\n<p>&Eacute;l accedi&oacute; a su petici&oacute;n, se sent&oacute; al borde de la cama y dej&oacute; que lo ci&ntilde;era con sus brazos de damisela. Estar cerca de ella lo serenaba y lo hac&iacute;a sentirse bien, como un ni&ntilde;o en los brazos de su madre. No obstante, la protuberancia en la entrepierna segu&iacute;a presente pese al tiempo transcurrido. Quer&iacute;a que esa maldita erecci&oacute;n desapareciese cuanto antes. Cuando estaba excitado, no pod&iacute;a pensar en otra cosa que no fuera sexual.<\/p>\n<p>&mdash;No te lo tomes tan a pecho, hermano &mdash;le susurr&oacute; al o&iacute;do&mdash;. No has hecho nada malo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero es normal que me sienta as&iacute;? &mdash;le pregunt&oacute; y apoy&oacute; las manos en la parte baja de su espalda, tocando los hoyuelos de Venus. Al hacer contacto con la piel de aquella mujer con la que compart&iacute;a los genes, sinti&oacute; que estaba tocando una musa&mdash;. Quiero decir&hellip; &iquest;es normal que sienta algo por ti?<\/p>\n<p>&mdash;Para un chico de tu edad, yo creo que s&iacute;.<\/p>\n<p>El fuerte aroma de la mujer de cabello corto y oscuro lo atra&iacute;a como un im&aacute;n. La piel de su cuerpo era suave y sedosa como el terciopelo. La calidez de su aliento era penetrante y la seguridad que transmit&iacute;a era inefable. M&aacute;s que una hermandad adyacente, lo que sent&iacute;a por ella era atracci&oacute;n sexual. El dionis&iacute;aco sentimiento de sometimiento a su voluntad era ineludible.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes una cosa, ahora que est&aacute;s cerca de m&iacute;, me siento muy c&oacute;moda. &mdash;Le quit&oacute; los brazos de encima y lo mir&oacute; de frente. Mirarlo directamente la convenc&iacute;a de que &eacute;l hab&iacute;a aparecido en el momento justo para hacer un experimento fraternal. Estando vis a vis, la azarosa incertidumbre de los dos desapareci&oacute; de repente&mdash;. Has conseguido que me laxara, y eso no lo logra cualquiera.<\/p>\n<p>&mdash;Espera. &mdash;La mir&oacute; con toda la extra&ntilde;eza del mundo y mantuvo la seriedad en sus palabras, coordinando pensamientos impuros y desechando ideas preconcebidas&mdash;. &iquest;No est&aacute;s molesta conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; iba a estarlo? No hiciste nada malo, tont&iacute;n &mdash;le dijo y lanz&oacute; una sonrisa sospechosa que parec&iacute;a fingida.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, dije algo que no deber&iacute;a haberte dicho. Las palabras salieron de mi boca sin que me diera cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;Me importa un r&aacute;bano lo que hayas dicho &mdash;le respondi&oacute; al instante&mdash;. Lo importante es que aqu&iacute; no pas&oacute; nada.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo dices?<\/p>\n<p>Julio estaba tan cerca de Rosana que hasta escuchaba la respiraci&oacute;n de ella. Sus narices estaban a pocos cent&iacute;metros y sus ojos no se mov&iacute;an para nada. Un silencio grandilocuente los mantuvo helados por qui&eacute;n sabe cu&aacute;nto tiempo. El instinto animal del hombre salt&oacute; a la vista y sucedi&oacute; lo que ten&iacute;a que suceder. Un inevitable acercamiento, m&aacute;s r&aacute;pido que un golpe, uni&oacute; los labios de ambos. Rosana se qued&oacute; quieta mientras su hermano le met&iacute;a la lengua dentro de la boca, como queriendo conquistarla.<\/p>\n<p>Rosana siempre andaba por la vida con la escopeta cargada, con hosquedad y pocas ganas de mostrar afecto, pero ese d&iacute;a mostr&oacute; todo lo contrario. Se dej&oacute; llevar por la reacci&oacute;n de su hermano y acept&oacute; el apasionado beso que le dio. Permiti&oacute; que lo repitiera y que le tocara los hombros con las l&iacute;vidas manos, m&aacute;s temblorosas que nunca. Los amoratados labios de Julio fueron los culpables de una escena que quedar&iacute;a grabada en la memoria de los dos.<\/p>\n<p>&mdash;Nada mal para ser un principiante &mdash;le respondi&oacute; y coloc&oacute; los h&uacute;medos dedos en los laterales de su cuello&mdash;. &iquest;Eso lo hiciste adrede?<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;a ver si eso te calentaba.<\/p>\n<p>&mdash;Un beso ligero no ser&aacute; suficiente para calentar a tu hermana &mdash;le contest&oacute; para que hiciera otra cosa. Su objetivo era apretarle los tornillos para que le diera placer con la boca. Se lo com&iacute;a con los ojos.<\/p>\n<p>Julio capt&oacute; el mensaje sin mucho esfuerzo neuronal, retir&oacute; las manos de sus hombros para ponerlos en la espalda y desde ah&iacute; desplazarlas hacia los laterales, pasando por los dorsales y las costillas, con la intenci&oacute;n de explorar el torso descubierto que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n. La forma sugestiva en la que aquellos ojos masculinos estudiaban el cuerpo de la f&eacute;mina era llamativa.<\/p>\n<p>Los traviesos dedos exploraron la piel del torso y se detuvieron entre los bustos entumecidos que parec&iacute;an estar suplicando que los tocaran. Accedi&oacute; a ellos con parsimonia y confianza, poniendo especial &eacute;nfasis en los tiesos pezones de color rosa p&aacute;lido, cuyas areolas pose&iacute;an tub&eacute;rculos de Montgomery visibles. Esa zona era sensible y estimularla con caricias serv&iacute;a para excitar a cualquier mujer.<\/p>\n<p>Las manos de Julio dieron un paseo por la parte frontal del pecho de Rosana, se desplazaron de un lado a otro del adiposo tejido y las &aacute;speras areolas. Los dedos pulgares fueron los principales agentes de estimulaci&oacute;n durante el proceso de frotaci&oacute;n, los dem&aacute;s dedos amasaron el hermoso par de bolas de grasa que estaban pegados a los pectorales de la mujer.<\/p>\n<p>A pedido de Rosana, Julio increment&oacute; la tensi&oacute;n de la beat&iacute;fica tesitura al a&ntilde;adir una babosa e inquieta lengua al &aacute;rea de estimulaci&oacute;n. Ella se tumb&oacute; a la bartola, a la espera de una delectaci&oacute;n mayor. La saliva pronto rode&oacute; los pezones, dejando las tetas m&aacute;s h&uacute;medas que antes. Los leng&uuml;etazos, los mordisquitos, los besos y las chupadas pon&iacute;an al rojo vivo a la mujer, produc&iacute;an una gratificaci&oacute;n sexual sin precedentes. Ella estaba comenzando a sentir la fruici&oacute;n que hab&iacute;a estado buscando antes.<\/p>\n<p>Cuando las tetas quedaron listas, la lengua de Julio descendi&oacute; por el vientre, roz&oacute; el ombligo, cruz&oacute; el monte de Venus y se detuvo frente a un erecto cl&iacute;toris que exig&iacute;a con urgencia una sesi&oacute;n especial de amor. Para ese momento, la excitaci&oacute;n del hombre estaba por las nubes y la incomodidad brillaba por su ausencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que deba seguir? &mdash;le pregunt&oacute;, intercambiando una mirada sical&iacute;ptica con ella.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy tarde para retractarse &mdash;le dijo con tono serio&mdash;. Mu&eacute;strame lo que sabes hacer.<\/p>\n<p>La poca experiencia de Julio con personas del sexo opuesto le jugaba en contra, ten&iacute;a que actuar bajo la gu&iacute;a de ella si quer&iacute;a hacerla gozar como se lo merec&iacute;a. Ten&iacute;a el presentimiento de que har&iacute;a el rid&iacute;culo al querer calentarla. Para poder conseguir un orgasmo, ella necesita un buen succionador, y &eacute;l no sab&iacute;a c&oacute;mo succionar correctamente.<\/p>\n<p>Las manos se dirigieron a la cueva rosada protegida con p&eacute;talos carnosos que conduc&iacute;an a la parte interna de la concha. Los masajes que Julio ofrec&iacute;a con los seis dedos estimulaban bastante bien, la lengua sobre el cl&iacute;toris incrementaba esa estimulaci&oacute;n. Como elemento extra, Rosana utiliz&oacute; el vibrador para masajearse los pezones y as&iacute; poder alcanzar el punto cr&iacute;tico del juego exploratorio.<\/p>\n<p>Julio magreaba la concha de su hermana con un cari&ntilde;o fuera de lo com&uacute;n mientras su boca azotaba sin piedad el &oacute;rgano m&aacute;s sensible de la mujer. A Rosana se le sub&iacute;a el pavo, quer&iacute;a experimentar un orgasmo &eacute;pico con la ayuda de su inexperto compa&ntilde;ero de habitaci&oacute;n. Le importaba un carajo que aquel hombre fuera su hermano, lo &uacute;nico que anhelaba era experimentar el mismo placer que hab&iacute;a experimentado Alexa con Sasuke.<\/p>\n<p>El tiempo pasaba y la sensaci&oacute;n se iba volviendo cada vez m&aacute;s viva. Los gemidos formaban parte de la escena, el placer sexual prevalec&iacute;a y el goce encontraba un punto m&aacute;ximo. Rosana no soportaba m&aacute;s la estimulaci&oacute;n, sent&iacute;a que en cualquier momento se vendr&iacute;a como una ola. Las abruptas exhalaciones constantes y los exagerados suspiros de deleite s&oacute;lo pon&iacute;an m&aacute;s cachondo a Julio, quien no ten&iacute;a intenciones de detenerse hasta el final.<\/p>\n<p>La insistente chupada, los dedos que ingresaban al orificio vaginal y los pezones que vibraban al ritmo del r&iacute;gido juguete, conllevaron al orgasmo m&aacute;s intenso de Rosana. Ella grit&oacute; desesperada cuando los jugos de su concha salieron a borbotones. A Julio le sorprendi&oacute; la ferocidad con la que se hab&iacute;a corrido, ni siquiera tuvo tiempo para calcularlo. Quit&oacute; la boca y las manos de la zona er&oacute;gena y la mir&oacute; con extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una cerda.<\/p>\n<p>&mdash;La culpa es tuya por calentarme &mdash;farfull&oacute; entre resuellos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, supongo que eso fue todo &mdash;suspir&oacute; con alivio, creyendo que la escena por fin hab&iacute;a acabado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; diantres est&aacute;s hablando? Reci&eacute;n empezamos.<\/p>\n<p>&mdash;Si seguimos adelante, esto acabar&aacute; mal. Y t&uacute; sabes bien el riesgo que corremos &mdash;le se&ntilde;al&oacute; para que no cometieran un craso error del que luego se pod&iacute;an arrepentir de por vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me importa una mierda! &mdash;respondi&oacute;, vi&eacute;ndolo con malos ojos&mdash;. A m&iacute; me gust&oacute; mucho as&iacute; que lo mejor ser&aacute; proseguir.<\/p>\n<p>&mdash;Eh, ahora resulta que t&uacute; eres la pajera de la familia.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de haber sobrepasado los l&iacute;mites del amor fraternal, Rosana estaba lista para m&aacute;s diversi&oacute;n. Su &aacute;vido deseo no pod&iacute;a desvanecerse hasta no haber llegado a la &uacute;ltima etapa. Le hizo un vehemente gesto de aprobaci&oacute;n y le toc&oacute; el rostro con la mano derecha. Ansiosa estaba por experimentar otra suculenta escena.<\/p>\n<p>&mdash;Jam&aacute;s pens&eacute; que mi hermana fuese tan sucia &mdash;le dijo&mdash;. Me he llevado una gran sorpresa el d&iacute;a de hoy.<\/p>\n<p>&mdash;Deja de decir tonter&iacute;as y dame otra chupada. &mdash;Levant&oacute; la espalda y qued&oacute; con las nalgas apoyadas en el centro de la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Al menos podr&iacute;as ser m&aacute;s considerada y pagarme por el favor que te hice, &iquest;no te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Ah, conque eso es lo que quieres. &mdash;Lo mir&oacute; a los ojos y adivin&oacute; lo que deseaba&mdash;. Bueno, yo no tengo problema en hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Segura?<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tate la ropa.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dos veces, Julio se puso de pie, se quit&oacute; la remera blanca, el pantal&oacute;n azul de tela flexible y el calz&oacute;n negro que escond&iacute;a un leg&iacute;timo tesoro. Al ver de cerca ese atractivo cuerpo desnudo, Rosana se acord&oacute; de Sasuke; es m&aacute;s, ese muchacho se parec&iacute;a mucho a su hermano, con la &uacute;nica diferencia que &eacute;l ten&iacute;a ojos achinados y cabello lacio. Lo primero que examin&oacute; fueron esas formidables piernas de atleta cuyos cu&aacute;driceps y b&iacute;ceps femorales estaban bien definidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Contenta ya?<\/p>\n<p>&mdash;No me dijiste que estabas excitadito &mdash;le dijo al ver su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Fui a darme una ducha y aprovech&eacute; la oportunidad para jal&aacute;rmela. No consegu&iacute; venirme.<\/p>\n<p>&mdash;Yo har&eacute; que te vengas &mdash;le prometi&oacute; y extendi&oacute; los brazos para que se acercara a ella.<\/p>\n<p>Julio todav&iacute;a ten&iacute;a un poco de verg&uuml;enza al estar en pelotas frente a su hermana. Pensaba que lo juzgar&iacute;a por tener un miembro corto. A ella no le importaba el tama&ntilde;o en s&iacute;, sino la dureza carnal de &eacute;ste. Al tocarlo con la mano derecha, lo sinti&oacute; tibio y h&uacute;medo. La uretra hab&iacute;a estado segregando l&iacute;quido preseminal durante todo ese tiempo. Al apretarlo, sal&iacute;a el fluido transparente y ca&iacute;a al piso. La mano izquierda palp&oacute; las bolas para ver cu&aacute;n suaves eran al tacto. Se llev&oacute; una gran sorpresa al tocarlas.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un lindo par de huevos &mdash;le dijo mientras los examinaba con la mano&mdash;. De seguro deben estar llenos de leche. &mdash;Los apretuj&oacute; un poco para comprobar la consistencia&mdash;. Te la sacar&eacute; toda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mi paquete no te parece peque&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Para m&iacute; est&aacute; bien.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndole dado el visto bueno, Rosana se reacomod&oacute; en el borde de la cama, manose&oacute; de forma cari&ntilde;osa cada &iacute;nfimo detalle del paquete. Los genitales de su hermano no estaban nada mal, le parec&iacute;an dignos de tocar. Las &aacute;giles manos brindaban una sensaci&oacute;n ligeramente placentera con cada toque y caricia que daban. El miembro tieso segu&iacute;a largando fluido, como si no pudiera parar nunca. A ella le parec&iacute;a divertido jugar con las bolas y el perineo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres probarla? &mdash;le ofreci&oacute; su verga para que la chupara.<\/p>\n<p>&mdash;Ac&eacute;rcate m&aacute;s &mdash;le pidi&oacute; para poder zamp&aacute;rsela.<\/p>\n<p>Rosana recorri&oacute; los muslos, la ingle y la cadera con las manos, inspeccion&oacute; el b&aacute;lano, el frenillo y el tejido er&eacute;ctil con la boca. Los labios y la lengua fueron los siguientes intervinientes en la rijosa escena. La felaci&oacute;n dio inicio al mismo momento que las dos manos iniciaron un buen masaje testicular. Julio no pod&iacute;a creer lo que estaba sintiendo, se derret&iacute;a de placer, se pon&iacute;a muy tenso, le sudaban las manos y sent&iacute;a un sinf&iacute;n de electrizantes punzadas que recorr&iacute;an sus piernas.<\/p>\n<p>La satisfacci&oacute;n aumentaba con cada segundo que pasaba. Lo que al principio hab&iacute;a sido un ligero bienestar, se estaba convirtiendo en un magn&iacute;fico orgasmo. Julio sent&iacute;a c&oacute;mo le com&iacute;a el rabo con ganas, buscando hacerle sentir lo mismo que &eacute;l le hab&iacute;a hecho sentir a ella con el cunnilingus. Tal y como hab&iacute;a ocurrido con Martina, la mamada estaba llegando al punto culminante en el que ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Me voy a venir &mdash;musit&oacute; sofocado.<\/p>\n<p>Ella sigui&oacute; comi&eacute;ndose esa verga como si fuera un helado de fresa. La chup&oacute; de una punta a la otra, la llen&oacute; de saliva y la puso m&aacute;s tiesa que antes. Al llegar al l&iacute;mite de la resistencia, Julio apoy&oacute; las manos en sus hombros, se reclin&oacute; hacia adelante y gimi&oacute; enaltecido de deleite. En un plis-plas, se corri&oacute; en la boca de su hermana. Le llen&oacute; la cavidad oral con un espeso semen ins&iacute;pido que ten&iacute;a un aroma muy fuerte. A ella no le pareci&oacute; asqueroso tragarse la sustancia viscosa.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; tambi&eacute;n resultaste ser un cerdo &mdash;le dijo cuando se ech&oacute; para atr&aacute;s. Se relam&iacute;a luego de haberle comido la pija.<\/p>\n<p>&mdash;Jam&aacute;s pens&eacute; que pasar&iacute;a esto &mdash;suspir&oacute; entusiasmado&mdash;. Es un sue&ntilde;o hecho realidad.<\/p>\n<p>Julio estaba estupefacto luego de todo lo acaecido durante los &uacute;ltimos minutos. El inmenso placer que le daba su hermana no ten&iacute;a comparaci&oacute;n. Estaba viviendo una de las experiencias m&aacute;s gratificantes de su vida sin saberlo. Tanta calentura lo estaba volviendo loco. Pero como toda pr&aacute;ctica adictiva, el cuerpo exig&iacute;a m&aacute;s. El sexo no era trascendental si las parejas no lo hac&iacute;an hasta quedar exhaustas.<\/p>\n<p>El ostensible amor fraternal ya no se pod&iacute;a disimular. Los dos estaban calientes y quer&iacute;an seguir cogiendo. No les importaba que fueran hermanos ni tampoco les importaba el hecho de que pod&iacute;an contraer enfermedades ven&eacute;reas. Los n&uacute;biles j&oacute;venes se comportaban como un par de p&uacute;beres, dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de satisfacer sus necesidades.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que te lo merec&iacute;as despu&eacute;s de la tremenda chupada que me diste.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ahora?<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;rate en la cama as&iacute; te monto.<\/p>\n<p>Sin importarles el riesgo de un posible embarazo, siguieron adelante con el juego. Julio se acost&oacute; en la cama con la verga todav&iacute;a tiesa y ella se acuclill&oacute; encima de &eacute;l, justo sobre la mitad de su cuerpo. Tom&oacute; el vibrador y lo utiliz&oacute; para estimularse el cl&iacute;toris, las manos humedecidas con lubricante las utiliz&oacute; para amasarse las tetas, las piernas las iba a utilizar para hacer sentadillas.<\/p>\n<p>Julio la sostuvo tom&aacute;ndole de los tobillos, manteniendo el cuerpo firme sobre el colch&oacute;n tapado con una s&aacute;bana rosada. Ella se desplazaba a toda marcha sobre su verga, haciendo que &eacute;l gozara en silencio. En poco tiempo, la penetraci&oacute;n vaginal se torn&oacute; deliciosa y los dos lo disfrutaron por igual. Gem&iacute;an al un&iacute;sono a medida que el placer sexual se acrecentaba paulatinamente. Se mantuvieron unidos por los siguientes minutos, incapaces de separarse.<\/p>\n<p>La triple estimulaci&oacute;n que recib&iacute;a Rosana la dejaba extasiada, con ganas de m&aacute;s acci&oacute;n. Gozaba la verga de su hermano como una puta, bajaba y sub&iacute;a sobre ella como si fuera un consolador macizo. El poderoso vibrador le daba much&iacute;simo placer al cl&iacute;toris; la verga dura masajeaba el interior de la encharcada concha. Tanto regocijo pronto toc&oacute; fondo y ya no pudieron continuar. Ella se vino por segunda vez, ensuci&oacute; los genitales de su hermano con los fluidos vaginales y levant&oacute; la cadera.<\/p>\n<p>Manote&oacute; la hinchada verga, la agit&oacute; cuan r&aacute;pido pudo y logr&oacute; que hiciera erupci&oacute;n de nuevo. Julio se retorci&oacute; de placer cuando se la jal&oacute; con tanta fuerza. Sinti&oacute; un colosal alivio luego de haber eyaculado. El semen se le esparci&oacute; por el pecho y el vientre. A continuaci&oacute;n, Rosana se puso de rodillas y lami&oacute; los fluidos que su hermano hab&iacute;a acabado de lanzar. Se asegur&oacute; de dejarlo limpio para la siguiente ronda.<\/p>\n<p>&mdash;Eres m&aacute;s sucia de lo que pensaba &mdash;se lo dijo con agitaci&oacute;n, a&uacute;n no hab&iacute;a recuperado el aliento.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; fuiste el que empez&oacute; as&iacute; que ahora no te quejes.<\/p>\n<p>&mdash;Estuvo riqu&iacute;simo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues lo que sigue te va a gustar m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella se sent&oacute; frente a &eacute;l, le acomod&oacute; las piernas para que formaran una uve invertida, se puso en dec&uacute;bito prono, dirigi&oacute; la boca a la zona er&oacute;gena, alz&oacute; la parte inferior de las piernas, se meti&oacute; el vibrador lubricado en la concha y lami&oacute; con fervor los escrotos que ten&iacute;a enfrente. Le comi&oacute; las bolas y le acarici&oacute; la verga con la mano derecha. Su boca tragaba sin l&aacute;stima los sacos arrugados que proteg&iacute;an los test&iacute;culos y largaba mucha saliva a fin de lubrificar la zona.<\/p>\n<p>El vibrador en la concha le produc&iacute;a un sinf&iacute;n de sensaciones placenteras que la hac&iacute;an estremecerse. La pl&eacute;tora de fluidos en la vagina facilitaba la introducci&oacute;n de un objeto tan duro como ese. Experimentaba el dolor de una penetraci&oacute;n controlada al mismo tiempo que degustaba la exquisita carne masculina. Seducida por el encanto anat&oacute;mico de su hermano, engull&oacute; la verga y volvi&oacute; a succionarla de la misma manera que lo hab&iacute;a hecho antes.<\/p>\n<p>Con una verga en la boca y otra en la concha, se sent&iacute;a como si estuviera haciendo un tr&iacute;o. Cerr&oacute; los ojos para fantasear con Sasuke y Alexa, sinti&oacute; c&oacute;mo la temperatura corporal aumentaba exponencialmente, acompa&ntilde;ada de temblorosos espasmos y flagrantes jadeos. La complacencia se apoder&oacute; de ella en menos de lo esperado, tuvo que hacer un colosal esfuerzo para no gritar. Luego de correrse por tercera vez, recibi&oacute; el semen de su hermano en la boca y se lo trag&oacute; sin m&aacute;s ni m&aacute;s.<\/p>\n<p>Rosana no pod&iacute;a creer lo excitada que estaba. En cuesti&oacute;n de minutos, hab&iacute;a experimentado tres orgasmos que la dejaron sin aliento. Sus mejillas estaban enrojecidas, sus tetas estaban infladas y sus labios vaginales estaban hinchados. Semejante excitaci&oacute;n la estaba dejando en la miseria.<\/p>\n<p>&mdash;Admito que tienes habilidad para este tipo de cosas &mdash;Julio le dijo&mdash;. Deber&iacute;as haberte dedicado al sexo y no al estudio.<\/p>\n<p>&mdash;Tu erecci&oacute;n sigue intacta despu&eacute;s de todo lo que hicimos. &mdash;Se la toc&oacute; con ambas manos y se apercibi&oacute; de que la dureza muscular se manten&iacute;a&mdash;. Eso es admirable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres hacer ahora?<\/p>\n<p>&mdash;Me apetece un sesenta y nueve.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que cambiemos de posici&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No. Qu&eacute;date como est&aacute;s. Yo me acomodar&eacute;.<\/p>\n<p>Se reacomod&oacute; al darse vuelta, sigui&oacute; en dec&uacute;bito prono, con la boca apuntando a los genitales de su hermano. La &uacute;nica diferencia con la escena anterior era que su concha qued&oacute; a merced de &eacute;l para que la lamiera con entusiasmo. Con premura, iniciaron otro juego de exploraci&oacute;n corporal. Se regodearon d&aacute;ndose cari&ntilde;o con los labios y la lengua. Intercambiaron besos, lamidas y chupones.<\/p>\n<p>Julio explor&oacute; el interior de la concha con la lengua, sabore&oacute; toda la regi&oacute;n carnosa, humedeci&oacute; los labios, leng&uuml;ete&oacute; el meato urinario y alcanz&oacute; a rozar el cl&iacute;toris. Rosana oprim&iacute;a las bolas con ambas manos y se tragaba la verga con facilidad. Lam&iacute;a el glande, dibujaba c&iacute;rculos y semic&iacute;rculos, pasando de la parte alta a la parte baja, ensalivando las espinitas peneanas de los alrededores.<\/p>\n<p>La fr&aacute;gil hermandad depend&iacute;a de dos lenguas juguetonas que se met&iacute;an en las partes m&aacute;s sensibles del cuerpo. El exceso de saliva y las ganas de divertirse eran el detonante de un imperioso orgasmo. Gozaban como cualquier pareja del mundo, s&oacute;lo que ellos no eran pareja, eran dos hermanos cachondos con muchas ganas de jugar al pap&aacute; y a la mam&aacute;. Hacer el delicioso les result&oacute; mucho mejor de lo que hab&iacute;an imaginado.<\/p>\n<p>Cuando la insistencia cruz&oacute; la l&iacute;nea lim&iacute;trofe, los cuerpos de los dos trepidaron a la par de la fruici&oacute;n desencadenada por el intercambio de sensuales lamidas. La compulsividad sexual los arrastr&oacute; directo al mundo de los placeres m&aacute;s fogosos, en el que disfrutaron la uni&oacute;n y la calma.<\/p>\n<p>Ella se reacomod&oacute; encima de la cama y &eacute;l apoy&oacute; las nalgas en el borde de la misma. Se miraron de frente y no se reconocieron. Estaban tan alterados con lo que hab&iacute;a acabado de suceder que apenas se consideraban hermanos plenos. Se dieron un beso ligero y esperaron a que las ansias se disiparan en alg&uacute;n momento, cosa que jam&aacute;s ocurri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que podemos hacerlo una vez m&aacute;s &mdash;sugiri&oacute; Rosana con los cachetes sonrojados&mdash;. La &uacute;ltima ronda ser&aacute; la mejor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es el plan?<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me cojas de nuevo, pero t&iacute;rame la leche en mi pancita.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; posici&oacute;n te apetece esta vez?<\/p>\n<p>Ella le respondi&oacute; poni&eacute;ndose al costado de la cama, con los gl&uacute;teos apoyados en el borde y las piernas bien abiertas. Quer&iacute;a ser penetrada al estilo tradicional, con salvajismo y con cari&ntilde;o. &Eacute;l le sigui&oacute; la corriente, se puso de pie, se mantuvo quieto enfrente de ella, le agarr&oacute; las piernas con las manos y la mir&oacute; a los ojos por en&eacute;sima vez, tratando de descifrar aquella mirada que lo pon&iacute;a intranquilo.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a penetrarla despacio, procurando hacerla sentir la mayor satisfacci&oacute;n posible. Ella se estimul&oacute; el cl&iacute;toris con los dedos lubricados y se manose&oacute; las tetas de vuelta. La forma de empujar que ten&iacute;a Julio era pac&iacute;fica, sin apresuramiento alguno. Manten&iacute;a un ritmo constante para que pudiese aguantar m&aacute;s tiempo sin venirse. &Eacute;l sab&iacute;a que mientras m&aacute;s veloz lo hiciera, m&aacute;s pronto acabar&iacute;a.<\/p>\n<p>Aument&oacute; la velocidad luego de cinco minutos para probar qu&eacute; tanto pod&iacute;a soportar sin respirar con dificultad. Esa repentina decisi&oacute;n excit&oacute; a Rosana, le hizo sentir un poco de dolor, pero la ayud&oacute; a encaminarse nuevamente al tan esperado cl&iacute;max. No hab&iacute;a nada que ella deseara m&aacute;s que correrse como una actriz porno en pleno rodaje.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima parte de la sesi&oacute;n de amor fue interrumpida por una penetraci&oacute;n brusca y feroz, la cual produc&iacute;a m&aacute;s dolor que placer. Rosana gem&iacute;a sin parar ya que la sensaci&oacute;n de ser taladrada todav&iacute;a era desconocida para ella. Aguant&oacute; hasta el &uacute;ltimo periodo, momento en el que Julio retir&oacute; la verga. Ella se la jal&oacute; con fuerza e hizo que le eyaculara encima. El semen fue esparcido por sus tetas y su vientre.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Madre m&iacute;a! &iexcl;Qu&eacute; bueno que estuvo eso! &mdash;exclam&oacute; Julio y se sent&oacute; en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Vali&oacute; la pena &mdash;dijo y se sent&oacute; a su lado. Le acarici&oacute; los genitales y le dio un beso en la mejilla. La hermosa verga que le hab&iacute;a dado tanto placer se puso fl&aacute;cida y ya no pod&iacute;a eyacular m&aacute;s&mdash;. Fue algo inesperado.<\/p>\n<p>&mdash;De saber que ser&iacute;a tan sabroso, lo habr&iacute;a hecho antes. No s&eacute; por qu&eacute; nunca se me ocurri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si hubiera sido en otro momento, yo no lo habr&iacute;a aceptado &mdash;le explic&oacute; para que no pensara que todo era tan f&aacute;cil como parec&iacute;a a simple vista&mdash;. Hoy me agarraste con las manos en la masa. Los dos est&aacute;bamos calientes. Era de esperar que esto sucediera.<\/p>\n<p>&mdash;Y eso que al principio tuve mis dudas.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n. Hasta pens&eacute; que me arrepentir&iacute;a &mdash;asever&oacute; y le rasc&oacute; el ment&oacute;n con la mano izquierda&mdash;. Ahora que lo pienso, el sexo entre nosotros fue lo mejor que nos pudo haber pasado.<\/p>\n<p>&mdash;Coger siempre es divertido. S&oacute;lo hay que saber con qui&eacute;n hacerlo y cu&aacute;ndo hacerlo.<\/p>\n<p>Se revolcaron en la cama, se besuquearon y se tocaron como si no les importara nada. Se comportaban como una pareja de tortolitos, aun cuando no se amaban como una pareja de verdad. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a entre ellos era atracci&oacute;n sexual, no amor de pareja. Lo malo era que el hacerlo muchas veces conllevaba al enamoramiento, y eso era algo que ninguno de los dos deseaba. Ellos quer&iacute;an seguir trat&aacute;ndose como hermanos a pesar de que no eran personas normales.<\/p>\n<p>Desde ese d&iacute;a en adelante, los deseos de salir con sus compa&ntilde;eros de clase no eran tan intensos. Cuando la lascivia los dominase, al incesto pod&iacute;an recurrir para calmarse. Eso s&iacute;, ten&iacute;an que mantener eso en secreto por el bien de sus vidas. Si sus padres se enteraban de lo que hab&iacute;an hecho, los matar&iacute;an.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 La familia Gursaco estaba compuesta por cuatro miembros: el padre, la madre, el hijo y la hija. De los primeros dos no hablaremos porque a nadie le importa, nos enfocaremos en los segundos dos. 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