{"id":33021,"date":"2021-12-22T23:00:00","date_gmt":"2021-12-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-22T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-22T23:00:00","slug":"y-si-se-puede-por-que-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/y-si-se-puede-por-que-no\/","title":{"rendered":"Y si se puede, \u00bfpor qu\u00e9 no?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33021\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Decidimos disfrutar nuestras vacaciones en Estados Unidos. El lugar seleccionado fue La Florida. Ya hab&iacute;amos estado all&iacute; antes, propiamente en Miami, pero, debido a la &eacute;poca del a&ntilde;o, junio, en baja temporada, quisimos explorar lugares diferentes. Las veces anteriores nos hab&iacute;amos concentrado en visitar la ciudad y los alrededores, al sur, as&iacute; que esta vez quer&iacute;amos explorar el norte. Hab&iacute;amos escuchado de una playa nudista legal, localizada en ese sector, as&iacute; que, con ese objetivo en mente, elegimos alojarnos cerca a ese lugar y descubrir otras playas y otras atracciones.<\/p>\n<p>La informaci&oacute;n que nos dieron, la verdad, no nos animaba mucho, pero el solo morbo por conocer el lugar justific&oacute; nuestra decisi&oacute;n. Nos dijeron que hab&iacute;a una comunidad LGTBI que frecuentaba esas playas, que era un sitio donde se practicaba el nudismo con mucho respeto y que era muy visitada. Sin m&aacute;s datos. Y mirando aqu&iacute; y all&aacute;, comparando precios y dem&aacute;s, finalmente seleccionamos un hotel que quedara cerca a la &ldquo;Halouver Nude Beach&rdquo; y, pensamos que, estando all&iacute;, si aquello no era de nuestro gusto, podr&iacute;amos rentar un veh&iacute;culo para desplazarnos y visitar otros lugares.<\/p>\n<p>El Newport Beach Side Hotel &amp; Resort, entonces, ser&iacute;a nuestra sede, y desde all&iacute; estar&iacute;amos en capacidad de viajar al centro de Miami y sus alrededores. Se nos dec&iacute;a que la playa quedaba a unos 8 kil&oacute;metros del hotel y que podr&iacute;amos llegar a la ciudad, tomando la autopista, en unos cuarenta minutos. No &iacute;bamos a estar tan lejos, as&iacute; que incluimos el alquiler del carro en nuestro presupuesto. La idea era descansar de la rutina laboral, disfrutar de lo que nos ofreciera el lugar y cambiar de ambiente.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al lugar pudimos comprobar que el sitio contaba con lo necesario para pasar los d&iacute;as bastante entretenidos. Las habitaciones, los restaurantes, los salones de reuniones, las cafeter&iacute;as, las facilidades para practicar deportes, el gimnasio, las zonas h&uacute;medas y dem&aacute;s eran apropiadas para el prop&oacute;sito de descansar. Desde la habitaci&oacute;n que nos asignaron hab&iacute;a una excelente vista del mar, las playas y una gran piscina anexa a ellas.<\/p>\n<p>El hotel no estaba ocupado al m&aacute;ximo de su capacidad, pero se ve&iacute;a bastante movimiento y consider&aacute;bamos que tendr&iacute;amos la oportunidad de conocer otras personas e interactuar en diferentes circunstancias. Y as&iacute; fue. La primera noche, en el restaurante, vimos que los comensales, en su mayor parte, eran parejas, de edades similares a la nuestra. Y yo, entonces, queriendo empezar a trabajar el tema de las relaciones, pues me atrev&iacute; a dirigirme a otra pareja y proponerles que cen&aacute;ramos juntos. Ellos, para nuestra sorpresa, aceptaron. Y, continuando con el prop&oacute;sito, nos situamos en una mesa para compartir juntos la cena.<\/p>\n<p>En esa primera aproximaci&oacute;n la conversaci&oacute;n gir&oacute; en torno a conocernos mutuamente; lo usual. &iquest;De d&oacute;nde son, qu&eacute; hacen, cu&aacute;l es el prop&oacute;sito de su visita? En fin. En parte convers&aacute;bamos para pasar el tiempo, tener excusa para beber algunos tragos de licor, compartir con otras personas y alejar el aburrimiento. En esa charla, curiosamente, nos comentaron que ven&iacute;an con el inter&eacute;s de conocer las playas nudistas. De ese modo, el tema de conversaci&oacute;n se centr&oacute; en las motivaciones que a ambas parejas nos hab&iacute;an llevado all&iacute;.<\/p>\n<p>Pronto descubrimos que hab&iacute;a cierto morbo escondido en la intenci&oacute;n de ir a visitar aquellas playas. Les cont&eacute; una experiencia que tuvimos cuando vivimos en Kiel (Alemania), porque tambi&eacute;n tuvimos la idea de acudir a conocer ese tipo de playas. Era nuestra primera vez y, la verdad, nos dio verg&uuml;enza desnudarnos y nos sent&iacute;amos raros en medio de todos desnudos. Y la causa, quiz&aacute;, era que aquella playa era frecuentada por compatriotas, latinos de otros pa&iacute;ses, y, de alguna manera, nos daba pena exhibirnos. Pero ten&iacute;amos otra actitud cuando no hab&iacute;a coterr&aacute;neos a la vista. Y pens&eacute; que por la mente de quienes iban all&iacute; por primera vez, pudiera pasar lo mismo.<\/p>\n<p>Cosa curiosa, quienes habl&aacute;bamos abiertamente y sin tapujos, &eacute;ramos los hombres. Nuestras esposas hablaban, pero se mostraban reservadas a la hora de manifestar sus experiencias y, particularmente mi esposa, c&oacute;mo se hab&iacute;a sentido en aquella ocasi&oacute;n. No es com&uacute;n que las personas se vayan desnudando en frente de otras, as&iacute; que aquello, reflexivamente, no se ajustaba a nuestra forma de comportarnos socialmente. Y de all&iacute; en adelante, pues todas las consecuencias derivadas. A menos que hubiera un inter&eacute;s especial y realizar la pr&aacute;ctica de desnudarse llevara a expresar otras expectativas, como desinhibirse, vencer miedos, o simplemente atreverse a hacer algo que los dem&aacute;s consideran inoportuno, inadecuado o indeseable.<\/p>\n<p>No dudo que, as&iacute; como nosotros guard&aacute;bamos secretos, aquella pareja tambi&eacute;n lo hac&iacute;a. Tal vez no ser&iacute;a apropiado, para ese momento, contemplar la posibilidad de visitar aquella playa para ligar alguna pareja, hombre o mujer dispuesto a compartir con otras personas su desnudez, venciendo obst&aacute;culos personales. Y, por qu&eacute; no, quiz&aacute;s explorando otro nivel de la relaci&oacute;n y v&iacute;nculo humano a trav&eacute;s de la desnudez como la propia sexualidad. Al fin y al cabo, hombres y mujeres, en la b&uacute;squeda de conocerse a s&iacute; mismos, exploran diferentes experiencias para definirse y tomar posici&oacute;n con respecto a algo.<\/p>\n<p>Parec&iacute;amos estar de acuerdo sobre lo ideol&oacute;gico, pero se percib&iacute;a prevenci&oacute;n si en alg&uacute;n momento, por ejemplo, se propusiera pasar de la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica. Yo cont&eacute; c&oacute;mo me hab&iacute;a dado cuenta de que mi esposa ten&iacute;a gustos por los hombres de color, porque notaba sus cambios de comportamiento, su mirada, la forma como hablaba y dem&aacute;s. Esperaba que esa historia diera pie para que los otros se abrieran un poco m&aacute;s en ese sentido. Pero no fue as&iacute;. Por lo tanto, la velada no pas&oacute; de la charla m&aacute;s o menos formal, las an&eacute;cdotas de viaje y las risas. Llegado el momento nos despedimos, pero no acordamos nada en particular. Buenas noches, fue la despedida, nos seguimos viendo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, por supuesto, la visita a la playa nudista era la prioridad. Tomamos el desayuno en el hotel y decidimos pasar el resto del d&iacute;a por all&aacute;. Y m&aacute;s temprano que tarde, emprendimos nuestro viaje. Al llegar all&iacute;, la verdad, no vimos nada especial. Lo hab&iacute;amos imaginado de otra manera. Pero, teniendo en mente disfrutar el paseo, decidimos acomodarnos a la situaci&oacute;n, relajarnos y pasar el tiempo. Hab&iacute;a muy poca gente y no muchas parejas, m&aacute;s bien personas solas pasando el tiempo.<\/p>\n<p>Nos mantuvimos acomodados en la playa, bajo una sombrilla, alternando per&iacute;odos de sol y sombra, y adentr&aacute;ndonos a intervalos en el mar para evitar broncearnos en exceso. Y, all&iacute;, en uno de esos intervalos, mientras yo me estaba refrescando en el agua, vi c&oacute;mo alguien lleg&oacute; a donde estaba mi mujer. Era un muchacho moreno, de contextura normal. Permaneci&oacute; de pie, al parecer conversando con ella, y en alg&uacute;n momento volte&oacute; a mirar a donde yo estaba, pero sigui&oacute; ah&iacute;, como si nada. Y yo, haci&eacute;ndome el indiferente, tambi&eacute;n permanec&iacute; en mi lugar, tratando de mirar para otro lado. El tipo, tal vez consciente que yo no me molestaba con su presencia, se sent&oacute; al lado de mi mujer.<\/p>\n<p>Al rato, me imagin&eacute;, aquel hombre, utilizando el pretexto de siempre para mantenerse al lado de la hembra, le aplicaba bronceador en sus piernas. De seguro se hab&iacute;a ofrecido para ello, oportunidad ideal para tocar y detallar a m&iacute; mujer. Mmmm, pens&eacute;, la cosa ya se empez&oacute; a calentar. Decid&iacute; acercarme, ahora s&iacute;, para ver c&oacute;mo evolucionaba aquello. El muchacho pareci&oacute; no inmutarse con mi llegada. Mira, dijo mi esposa, Joel me est&aacute; haciendo compa&ntilde;&iacute;a un rato, cont&aacute;ndome c&oacute;mo es que se vive por ac&aacute;. Mucho gusto, le dije. Un placer conocerle, contesto &eacute;l. Y, quiz&aacute;, para ganar m&aacute;s confianza, le pregunt&oacute; a mi mujer, desnuda como estaba, si le permit&iacute;a aplicarle el bronceador en su espalda y sus piernas. Y ella, sin verg&uuml;enza alguna, acept&oacute;.<\/p>\n<p>Ella se acomod&oacute; boca abajo sobre la toalla y &eacute;l, embadurn&aacute;ndose las manos con el bronceador, procedi&oacute; a masajear a mi esposa, de arriba abajo, en su espalda, nalgas, piernas y pies. No dej&oacute; ning&uacute;n espacio sin palpar. Mientras tanto nos comentaba de los sitios m&aacute;s ic&oacute;nicos del lugar, los parques disponibles y las preferencias de los visitantes, al parecer indiferente de lo que hac&iacute;a con mi mujer. Ella, por supuesto, encantada con las caricias. Pero, aparte de la conversaci&oacute;n y del masaje, nada parec&iacute;a insinuar algo m&aacute;s. Nos cont&oacute; que &eacute;l todos los d&iacute;as visitaba la playa, en las tardes, despu&eacute;s del trabajo, a eso de las 3 pm, como una manera de relajarse de la jornada. &iquest;Y por qu&eacute; desnudo pregunt&eacute; yo? Sonriendo contest&oacute;, hombre, porque hay la facilidad y vivo cerca de aqu&iacute;. No es un problema y me gusta.<\/p>\n<p>El hombre, a medida que avanzaba la conversaci&oacute;n, ganaba en confianza y se mostraba un poco m&aacute;s coqueto y abierto, sobre todo al dirigirse a mi mujer. Pero aquella tarde las cosas no iban a pasar de all&iacute;, simplemente porque en la charla jam&aacute;s se insinu&oacute; esa posibilidad. Pasado el tiempo nos despedimos, nos pregunt&oacute; donde nos aloj&aacute;bamos y cuando nos volver&iacute;amos a ver. No lo s&eacute;, contest&eacute;, ma&ntilde;ana ten&iacute;amos previsto ir de paseo a otro lugar, quiz&aacute;s darnos una vuelta por el centro de Miami, as&iacute; que con seguridad estar&iacute;amos de regreso en el hotel en la tarde, y, dependiendo de la hora, de pronto habr&iacute;a oportunidad de volver aqu&iacute;, coment&eacute;. Que disfruten la visita, nos dijo. Gracias, contestamos.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, como lo hab&iacute;amos pensado, decidimos ir a darnos una vuelta por los alrededores. Hay varios parques en las proximidades, de manera que optamos por visitar esos lugares y ver qu&eacute; hab&iacute;a por all&iacute;. Y en eso, turisteando aqu&iacute; y all&aacute;, incluido un tour n&aacute;utico para ver las playas desde mar adentro, se nos fue pasando el d&iacute;a. Regresamos al hotel a eso de las 6:30 pm y, en plan de relax, nos dirigimos al bar situado al lado de la piscina para tomar algo y descansar del viaje. Sentados en la barra y pr&oacute;ximos a degustar nuestros cocteles, en una mesa, cerca de nosotros, vimos a Joel. Al principio pareci&oacute; estar distra&iacute;do, pero poco tiempo despu&eacute;s repar&oacute; en nosotros y se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Hola! &iquest;C&oacute;mo la han pasado el d&iacute;a de hoy? Pregunt&oacute; dirigi&eacute;ndose a mi mujer. Bien, contest&oacute; ella, estuvimos visitando varios lugares y navegamos en una lancha para ver las playas desde el mar. &iquest;En el bote grande? Pregunt&oacute;. Pues no s&eacute; si era el m&aacute;s grande, pero estaba c&oacute;modo; como para unas 20 personas quiz&aacute;, contest&eacute;. S&iacute;, dijo &eacute;l, ese es. Hay unos botes m&aacute;s peque&ntilde;os que tambi&eacute;n hacen el recorrido, pero el que ustedes tomaron es el que m&aacute;s se frecuenta. &iquest;Y t&uacute; que haces por aqu&iacute;? Pregunt&eacute; curioso, imagin&aacute;ndome que aquella coincidencia no era casualidad. El barman, Rolando, es amigo m&iacute;o, contest&oacute; mir&aacute;ndolo a &eacute;l. Me pidi&oacute; que recogiera su veh&iacute;culo en un taller y se lo trajera. Y en esas ando. Ah, bueno&hellip; dije.<\/p>\n<p>Y ustedes, &iquest;qu&eacute; van a hacer? Nada especial, contest&eacute;. Supongo que vamos a ir a cenar algo m&aacute;s tarde, y a descansar para lo que se presente ma&ntilde;ana. Si quieres nos acompa&ntilde;as, se apresur&oacute; a invitarle m&iacute; mujer, sin haberme preguntado. &iquest;Acaso sab&iacute;a ella qu&eacute; pensaba yo? Les agradezco, contest&oacute; Joel, pero la verdad, como no tengo veh&iacute;culo, prefiero tomar el transporte, que a esta hora es m&aacute;s fluido. M&aacute;s tarde se complica. &iquest;Vives lejos? En un condominio, frente a las playas donde nos conocimos ayer. Bueno, pues si deseas, despu&eacute;s de la cena, te llevamos. Ahora hab&iacute;a sido yo, no s&eacute; por qu&eacute;, el generoso imprudente. Siendo as&iacute;, acepto. &iexcl;Bien! Vamos a ducharnos, cambiarnos y bajamos de nuevo. Nos esperas &iquest;verdad? Aqu&iacute; mismo, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Subimos a nuestra habitaci&oacute;n. Le dije a Laura, mi esposa, entra t&uacute; primero y arr&eacute;glate, para no demorar tanto la espera de aquel. Bueno, contest&oacute;, y fue adentr&aacute;ndose en el ba&ntilde;o. Yo, mientras tanto, me tir&eacute; en la cama y empec&eacute; a curiosear lo que se ve&iacute;a en la televisi&oacute;n. Al rato sali&oacute; ella. Le dije que me iba a demorar un poquito y que, si le parec&iacute;a, pod&iacute;a bajar e irse acomodando con Joel en el comedor. Y &iquest;Por qu&eacute;? Me pregunt&oacute;. Pues para no hacerlo esperar y que se aburra. Bajemos juntos, me dijo. Bueno, arr&eacute;glate pues&hellip;<\/p>\n<p>Ciertamente me demor&eacute; un rato largo, porque me dio por llenar la tina y darme un ba&ntilde;o relajado. Y mi sorpresa, cuando sal&iacute; de all&iacute;, es que mi mujer ya no estaba en la habitaci&oacute;n. Sin prisa alguna, me vest&iacute; y baj&eacute; a la planta baja. Pas&eacute; por el comedor, pero no los vi. Segu&iacute; para la piscina donde, sentados en una mesa, estaban conversando los dos. Laura se hab&iacute;a colocado la vestimenta de mujer fatal, toda de negro, pero muy atractiva y elegante, contrastando conmigo que luc&iacute;a muy informal. Seguramente, pens&eacute;, ella est&aacute; en plan de impresionar al muchacho, porque no de otro modo explicaba yo esa vestimenta. Dicen que cuando las mujeres se quieren insinuar para tener sexo, pintan sus labios de rojo carmes&iacute; intenso. Y bueno, as&iacute; estaba ella maquillada.<\/p>\n<p>Fuimos a cenar y conversar, de manera bastante formal. Nada de insinuaciones, ni de palabras de doble sentido, ni de propuestas sospechosas. Compartimos el momento hablando de muchas cosas, pero la conversaci&oacute;n se centr&oacute; en las posibilidades de vida en los Estados Unidos, el sue&ntilde;o americano, las oportunidades, las facilidades para educarse y dem&aacute;s. Una velada muy acad&eacute;mica dir&iacute;a yo, por lo cual, aparte de pasar el tiempo, no se preve&iacute;a algo m&aacute;s. Los dej&eacute; solos en varias oportunidades, pero no me percat&eacute; de nada extra&ntilde;o, aunque si pude ver a la pareja con la que hab&iacute;amos cenado la primera noche, quienes se acomodaban en otra mesa, acompa&ntilde;ados de severo negro. Ya me estoy dando cuenta por d&oacute;nde va el agua al molino, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Pas&oacute; el tiempo y Joel nos coment&oacute; que ten&iacute;a que levantarse temprano, comentario que motiv&oacute; el que apresur&aacute;ramos la terminaci&oacute;n de la reuni&oacute;n, y, como hab&iacute;a prometido, procedi&eacute;ramos a llevarlo hasta su casa. En el camino nos mostr&oacute; varios sitios que, a su parecer, val&iacute;a la pena visitar. Si quieren visitar un sitio de entretenimiento para adultos, Dean&rsquo;s Gold estar&iacute;a bien. Yo los puedo acompa&ntilde;ar si quieren. &iquest;Qu&eacute; hay ah&iacute;? Pregunt&eacute;. Chicas y chicos disponibles para satisfacer sus fantas&iacute;as, contest&oacute;. Interesante, contest&oacute; mi mujer. Podr&iacute;amos venir, &iquest;por qu&eacute; no? Ah&iacute; vamos viendo coment&eacute;. Ser&aacute; nuestro estado de &aacute;nimo el que decida si incluimos el lugar dentro de las atracciones. Y un poco m&aacute;s tarde, llegados a nuestro destino, nos despedimos de Joel y emprendimos el regreso al hotel.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, despu&eacute;s de pasar la ma&ntilde;ana en la piscina y almorzar, decidimos darnos una vuelta por la playa nudista. Llegados all&iacute;, fuimos nosotros quienes, caminando por la playa, encontramos a Joel acomodado debajo de una sombrilla. Hola, &iquest;c&oacute;mo vas? Bien, dijo. Me acompa&ntilde;an un rato. S&iacute;, contest&oacute;, mi mujer. Hoy no hemos hecho nada especial y andamos un tanto desprogramados. Si quieren, dijo, vamos a visitar el lugar que les mencion&eacute; ayer y se distraen un rato. Ma&ntilde;ana tengo d&iacute;a libre y podr&iacute;a acompa&ntilde;arlos, si desean. Me gustar&iacute;a, coment&eacute;, hacer un recorrido para conocer c&oacute;mo se mueve la vida nocturna por ac&aacute;. Tu podr&iacute;as servirnos de gu&iacute;a y, si no te incomoda, yo te compens&oacute; por el trabajo. Si ustedes gustan, respondi&oacute; &eacute;l encogi&eacute;ndose de hombros, lo podemos hacer. Quedamos, entonces, de que nos recogiera en el hotel a las 8 p.m. y servirnos de gu&iacute;a para el recorrido.<\/p>\n<p>Muy puntual nos recogi&oacute; en su veh&iacute;culo, emprendiendo el recorrido propuesto, que b&aacute;sicamente consist&iacute;a en reconocer los sitios que ofrec&iacute;an entretenimiento nocturno en el sector norte de Miami. Y entre esos sitios, pregunt&eacute;, &iquest;hay sitios de entretenimiento para damas? Hay de todo, coment&oacute; &eacute;l. Si quieren nos damos una vuelta por all&aacute;. Pues &iexcl;vamos! Dije. Joel condujo hacia Miami y nos llev&oacute; a un sitio conocido como Hunk-O-Mania, que era un sitio de stripers, especializado en shows masculinos para mujeres. Nos acomodamos all&iacute;, en zona VIP, para ver el espect&aacute;culo, que result&oacute; bastante entretenido y todo un furor para las asistentes, en su mayor&iacute;a mujeres, quienes gritaban a m&aacute;s no poder con cada puesta en escena. Los bailarines, por supuesto, todos con cuerpos atl&eacute;ticos, torsos trabajados y todos unos gimnastas.<\/p>\n<p>Nosotros, Joel y yo, nos ubicamos en la parte posterior del escenario, dejando que mi esposa se involucrara con las asistentes y disfrutara del espect&aacute;culo, que inclu&iacute;a que alguno de los actores presumiera de su enorme pene para que las mujeres disfrutaran de &eacute;l y le dieran una probadita, adem&aacute;s de tener la libertad para tocar sus muslos, sus musculosos brazos y su torso, todo lo cual parec&iacute;a excitar a&uacute;n m&aacute;s a las damas. Hab&iacute;a euforia y excitaci&oacute;n en el ambiente y mujeres y hombres se mostraban dispuestas a lo que fuera. Varias de ellas, en el escenario y las mesas adyacentes, se prestaban para ser penetradas por aquellos guapos hombres, como parte del entretenimiento ofrecido. Y no falt&oacute; la fotograf&iacute;a de mi mujer con alguno de aquellos musculosos hombres.<\/p>\n<p>Esperamos el show central de la noche y ya, entrada la madrugada, iniciamos nuestro regreso al hotel. El viaje era un tanto largo, as&iacute; que regresar pareci&oacute; ser la mejor decisi&oacute;n. Laura se mostraba entusiasmada con el evento y no ocult&oacute; que aquello le hab&iacute;a gustado y le hab&iacute;a despertado sus deseos de emparejarse con un macho como esos. La verdad, dec&iacute;a ella, con esos tipos no se necesita pensar mucho para tomar la decisi&oacute;n. Pero no tomamos iniciativa alguna para procurar que algo sucediera en aquel momento. La conversaci&oacute;n durante el recorrido gir&oacute; en torno a la disponibilidad de otros sitios similares en el &aacute;rea, qu&eacute; tan concurridos eran, qu&eacute; tan costosos eran, si los muchachos se prestaban para complacer a las damas, cu&aacute;l era la tarifa y cosas as&iacute;. Y eso, de alg&uacute;n modo, enfr&iacute;o el calor del momento.<\/p>\n<p>As&iacute; que, al llegar al hotel y un tanto somnolientos, agradecimos a Joel por su amable gesto y disponibilidad para hacer aquel recorrido, aunque lo compens&eacute; por aquello, y, al despedirnos, quedamos de encontrarnos en la playa en las horas de la tarde. En nuestro recorrido hacia nuestras habitaciones, nos dimos una vuelta por la discoteca. Estaba un tanto concurrida, y, por lo atrayente del ambiente, decidimos quedarnos un rato all&iacute;. Nos situamos en la barra, pedimos un trago y nos quedamos observando lo que suced&iacute;a en el lugar. Apenas hab&iacute;an pasado unos minutos desde nuestra llegada, cuando un muchacho se situ&oacute; al lado de mi mujer y le entabl&oacute; conversaci&oacute;n. Ella convers&oacute; con &eacute;l unos instantes, y, de un momento a otro, &eacute;l le tom&oacute; de la mano y ambos se dirigieron hacia la pista de baile.<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; algo normal, porque, al fin y al cabo, aquello hac&iacute;a parte de la distracci&oacute;n y entretenimiento que pretend&iacute;amos buscar al disfrutar de nuestras vacaciones. Yo, la verdad, no estaba pensando, para nada, en bailar. M&aacute;s bien ten&iacute;a en mente subir a nuestra habitaci&oacute;n, y tal vez, dar el cierre a la noche haciendo el amor con mi mujer. &iquest;Por qu&eacute; no? Me preguntaba. Pero la aparici&oacute;n repentina de aquel muchacho, en ese momento, result&oacute; sorpresiva e inesperada. Y, sabiendo yo que ella no desperdicia la oportunidad de bailar, como en otras ocasiones, tom&eacute; las cosas con calma y me dispuse a pasar la situaci&oacute;n de la mejor manera. La vi a ella muy entretenida y, tal vez algo excitada, por lo cual el baile podr&iacute;a ser su manera de desfogar energ&iacute;a.<\/p>\n<p>En la media luz propia de aquellos ambientes, a la distancia pod&iacute;a ver c&oacute;mo aquel hombre disfrutaba de la compa&ntilde;&iacute;a de mi mujer, aunque, a mi parecer, la intenci&oacute;n de baile estaba convirti&eacute;ndose en algo diferente. Las manos de aquel recorr&iacute;an todos los rincones del cuerpo de mi mujer, por encima de su ropa, y ella, tal vez dej&aacute;ndose llevar por la excitaci&oacute;n que hab&iacute;a sentido unas horas atr&aacute;s, aceptaba y se lo permit&iacute;a. Pasado el tiempo, los vi bailando, pr&aacute;cticamente fusion&aacute;ndose en un solo cuerpo y bes&aacute;ndose con toda pasi&oacute;n. Bueno, pens&eacute;, Laura est&aacute; muy lanzada esta noche.<\/p>\n<p>Llegados a m&iacute;, pasado un rato, el muchacho se distanci&oacute; de nosotros, quiz&aacute; dejando que ella y yo convers&aacute;ramos. Oye, &iquest;c&oacute;mo va todo? &iquest;Pregunt&eacute;? Te veo entretenida. S&iacute;, me respondi&oacute;. Encajamos con Juan. Es muy atento. Baila muy rico y es muy&hellip; muy especial. Ah, &iexcl;ya! Y &iquest;entonces? Bueno, el tipo me tiene a mil. Y &iquest;eso qu&eacute; significa? No te vayas a molestar, me dijo. &iquest;Qu&eacute;? Pregunt&eacute; fingiendo impaciencia. Quisiera estar con &eacute;l. Entiendo, respond&iacute;. &iquest;Y &eacute;l ya te lo sugiri&oacute;? No, contest&oacute; ella. Pero t&uacute; ya sabes, una sabe qu&eacute; quieren ustedes cuando comparten en una situaci&oacute;n de estas con una mujer, pero quer&iacute;a hablar primero contigo y luego manifest&aacute;rselo a &eacute;l. Pudiera ser que no est&eacute; dispuesto. Y no pasa nada si fuera as&iacute;. Y &iquest;d&oacute;nde ser&iacute;a? En nuestra habitaci&oacute;n, si te parece. O &iquest;d&oacute;nde pudiera ser? Pues en la habitaci&oacute;n. &iexcl;Dale! &iexcl;Adelante!<\/p>\n<p>Se fueron a bailar otra vez y all&iacute;, pasados los minutos, era evidente que ya copulaban en la pista, a&uacute;n sin estar desnudos. El hombre procuraba que mi mujer estuviera excitada al m&aacute;ximo y, pieza tras pieza, la interacci&oacute;n sub&iacute;a de tono. En alg&uacute;n momento aquel llev&oacute; sus manos a las nalgas de mi esposa, levant&aacute;ndole su falda. Llegu&eacute; a ofuscarme un tanto por su atrevimiento, pero, aparte de m&iacute;, nadie parec&iacute;a reparar en aquello y comprend&iacute;a que eso era parte del juego entre macho y hembra. Lo tom&eacute; con calma y esper&eacute; a ver qu&eacute; pasaba. Y, como todo se anticipaba, un rato despu&eacute;s ambos llegaban a m&iacute;. Amor, me dijo ella, te parece si subimos ya. Bueno, respond&iacute;. &iexcl;Vamos! Voy a firmar la cuenta y los alcanz&oacute;.<\/p>\n<p>Ellos subieron primero. Al llegar yo a la habitaci&oacute;n les encontr&eacute; en el balc&oacute;n. Ella ya estaba sin su falda, a&uacute;n a medio vestir, manteniendo en su mano izquierda el pene de aquel, que ya ten&iacute;a su pantal&oacute;n ligeramente abajo. Seguramente ella esperaba que yo llegara para continuar con su aventura. Y no dud&eacute; para nada cu&aacute;l hab&iacute;a sido el motivo de su calentura, pues el miembro de aquel apenas le cab&iacute;a en la mano. No m&aacute;s llegar yo, ellos, como si les hubiera instruido, entraron a la habitaci&oacute;n y se dirigieron directamente a la cama. Mi mujer sigui&oacute; prendada al cuello de aquel hombre, disfrutando el beso profundo y h&uacute;medo que aquel le prodigaba. Y as&iacute;, en esta posici&oacute;n, de pie, junto a la cama, &eacute;l se las arregl&oacute; para irla desvistiendo, dej&aacute;ndola casi que desnuda.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, ella, vi&eacute;ndose desnuda y muy ansiosa, se dej&oacute; caer en la cama, de espaldas, abriendo sus piernas en clara invitaci&oacute;n a recibirle. El hombre no lo dud&oacute; un instante y termin&oacute; de desnudarse, dejando en evidencia el inmenso miembro, que, erecto, palpitaba, con toda la intenci&oacute;n de penetrar a la hembra con prontitud. Laura volte&oacute; a mirarme y entend&iacute; su gesto. &iexcl;Claro! &iquest;Y el cond&oacute;n? Busqu&eacute; entre nuestras cosas, pues siempre tenemos una provisi&oacute;n a la mano, y con rapidez se lo alcanc&eacute; a aquel ansioso macho. Y no solo eso; tambi&eacute;n le alcanc&eacute; un frasquito con aceite lubricante. Uno nunca sabe.<\/p>\n<p>El abri&oacute; la envoltura del paquete, sac&oacute; el cond&oacute;n y con gran cuidado cubri&oacute; su radiante miembro. Le pareci&oacute; adecuado lo del aceite, as&iacute; que humedeci&oacute; el pl&aacute;stico de arriba abajo con el contenido. Y despu&eacute;s, sin demora alguna, se ubic&oacute; directamente entre las piernas de mi mujer, apuntando su herramienta al agujero de su vagina. La penetr&oacute; suavecito. Vi como su voluminoso pene entraba dentro del cuerpo de mi mujer, quien, excitada, se apresur&oacute; a emitir un placentero ahhh&hellip; Y, casi al instante, se desat&oacute; un acompasado y r&iacute;tmico movimiento de sus cuerpos.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n que le produc&iacute;a aquel hombre, m&aacute;s la calentura que ten&iacute;a, debi&oacute; despertar en ella sus m&aacute;s pl&aacute;cidas sensaciones, porque de inmediato apoy&oacute; los talones en la cama para poder responder con sus caderas los embates de aquel macho, que, tambi&eacute;n muy excitado, empujaba con &iacute;mpetu contra el cuerpo de mi mujer. &iexcl;Qu&eacute; rica est&aacute;s! Le dec&iacute;a. Y con eso generaba en ella a&uacute;n m&aacute;s excitaci&oacute;n. Ella, a su vez, le respond&iacute;a, &iquest;Qu&eacute; rico te siento dentro de m&iacute;! Me tienes a mil. &iexcl;Fant&aacute;stico! Al o&iacute;r aquello, el joven, queriendo ir a&uacute;n m&aacute;s profundo, levant&oacute; las piernas de mi excitada esposa, primero balance&aacute;ndolas a los costados mientras segu&iacute;a empujando, y, despu&eacute;s, coloc&aacute;ndolas juntas frente a &eacute;l y llev&aacute;ndolas hacia el pecho de mi mujer.<\/p>\n<p>Ella estaba disfrutando de lo lindo. Su rostro se ve&iacute;a congestionado, enrojecido y emit&iacute;a continuos uff, uff, uff, en medio de la faena con aquel hombre. Pero no se cambiaba por nadie. Con sus manos le agarraba sus nalgas y lo atra&iacute;a hac&iacute;a si. Ambos estaban encantados. Y m&aacute;s aquel, creer&iacute;a yo. Porque estaba seguro que aquella velada se hab&iacute;a arreglado con nuestra llegada a la discoteca del hotel. &iexcl;Qui&eacute;n lo iba a pensar! La intensidad de aquel encuentro era mucho m&aacute;s que excitante. Yo no paraba de hacerles fotograf&iacute;as y grabar uno que otro vide&iacute;to, porque, aunque aquello es repetitivo, las actitudes de mi mujer son siempre diferentes.<\/p>\n<p>El muchacho sac&oacute; su pene, acost&aacute;ndose a un costado de m&iacute; mujer. Y ella, entonces, sin mediar palabras, se mont&oacute; sobre &eacute;l, de inmediato, manipulando su miembro para insert&aacute;rselo en su vagina a toda prisa. Como para no perder la intensidad del momento. Una vez lo tuvo adentro, tom&oacute; sus manos y levantando los brazos del macho, empez&oacute; a mover sus caderas desenfrenadamente, adelante, atr&aacute;s, a los lados, en c&iacute;rculos. Parec&iacute;a no tener control sobre s&iacute; misma. En otras palabras, estaba enloquecida con las sensaciones que aquel le prodigaba. Ayyy, ayyy, ayyy, empez&oacute; a vociferar. &iexcl;Te siento rico! &iexcl;Te siento rico! &iexcl;Te siento rico! Repet&iacute;a una y otra vez, hasta que con un sonoro Uiiichhh, pareci&oacute; alcanzar su mayor orgasmo.<\/p>\n<p>Recost&oacute; su cuerpo sobre el de aquel muchacho. Y as&iacute;, como estaban, dormitaron un rato, recuper&aacute;ndose del esfuerzo. Luego ella, muy atenta a satisfacer las necesidades de su hombre, le pregunt&oacute; si ya hab&iacute;a llegado. El joven le respondi&oacute; que hab&iacute;a faltado un tris para que llegaran juntos. Entonces, mi considerada dama, lo alent&oacute; a que lo volvieran a hacer, porque no quer&iacute;a dejarlo a medias. Y, diciendo y haciendo, se coloc&oacute; en posici&oacute;n de perrito. Ante eso, yo, nuevamente, le alcanc&eacute; otro cond&oacute;n y m&aacute;s aceite lubricante. Y &eacute;l, con mucha habilidad, otra vez estuvo listo y accedi&oacute; a mi mujer por detr&aacute;s, empujando con mucho vigor. Tom&oacute; a mi mujer de la cabellera y la halaba hacia s&iacute; mientras le penetraba con m&aacute;s y m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>En esa posici&oacute;n aprovech&oacute; para acariciar el cuerpo de mi mujer como quiso, especialmente sus senos. Lo cierto es que unos minutos despu&eacute;s ces&oacute; la faena. Retir&oacute; su miembro, qued&aacute;ndose un rato ah&iacute;, detr&aacute;s de m&iacute; mujer, quien, volte&aacute;ndose a mirarle, le pregunt&oacute; &iquest;ya llegaste? Si, respondi&oacute; aquel. Muchas gracias. He disfrutado de una noche muy agradable gracias a ustedes. Deseo que disfruten su estad&iacute;a y espero que nos volvamos a ver. Bueno, s&iacute;, dijo mi mujer, estaremos rondando por aqu&iacute;. Voy a asearme un poco, vestirme y los dejo descansar, manifest&oacute;. Tranquilo, dije, est&aacute; bien. El muchacho entr&oacute; al ba&ntilde;o y al rato, ya vestido, se despidi&oacute; de nosotros. Que la terminen de pasar bien.<\/p>\n<p>A que se refiri&oacute; con aquello, no tuve la menor idea. Quiz&aacute; pens&oacute; que despu&eacute;s de eso, Laura y yo &iacute;bamos a seguir en acci&oacute;n. La verdad, despu&eacute;s de tanto ajetreo, fue que nos sentamos en el balc&oacute;n a tomarnos un vino, mirar hacia abajo la gente que todav&iacute;a rondaba por ah&iacute; y conversar sobre lo acontecido. Bueno &iquest;y qu&eacute; pas&oacute; esta noche? Pregunt&eacute;. Hubo mucho est&iacute;mulo visual, creo yo, respondi&oacute; ella. Esos tipos del show me encantaron. &iquest;Y por qu&eacute; no tomaste la iniciativa con alguno de ellos? Me dio pena con Joel. No s&eacute;, pero no me pareci&oacute; adecuado que estando t&uacute; y &eacute;l ah&iacute;, yo hubiese armado fiesta con otras personas. Pero es que esos tipos, nada que ver con &eacute;l y yo, argument&eacute;. Pues s&iacute;, &iquest;no? Contest&oacute; ella. Cosas de mujeres. Y, hablando de otras cosas, finalmente decidimos irnos a dormir.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente omitimos el desayuno y bajamos tarde a almorzar. Nos sorprendi&oacute; ver en la mesa de al lado a Juan, el muchacho que horas antes hab&iacute;a follado a mi mujer, acompa&ntilde;ado de una joven y esbelta dama. Laura y yo nos miramos extra&ntilde;ados. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a pasado la noche anterior entre ellos dos, acaso? &iquest;c&oacute;mo es que el tipo no estaba acompa&ntilde;ado de esa dama en la discoteca? Los observ&aacute;bamos y ve&iacute;amos que conversaban y se comportaban normalmente. No hab&iacute;a indicios de disgusto o desavenencias si es que, como pens&aacute;bamos, aquellos eran pareja. El joven, para acabar de completar, fue indiferente con nosotros, como si jam&aacute;s en su vida nos hubi&eacute;ramos visto. En fin, le coment&eacute; a mi esposa, qui&eacute;n sabe en qu&eacute; clase de fechor&iacute;a estamos metidos todos.<\/p>\n<p>En la tarde, como hab&iacute;amos acordado, fuimos nuevamente a visitar la playa nudista. En dos d&iacute;as regresar&iacute;amos a nuestro pa&iacute;s, as&iacute; que ten&iacute;amos que sacar el mayor provecho de nuestra estad&iacute;a. Hicimos un recorrido y no vimos a Joel por ah&iacute;. Alquilamos una sombrilla y embadurnamos nuestros cuerpos desnudos con aceite bronceador para evitar quemaduras, pero el d&iacute;a estaba m&aacute;s bien opaco, no hab&iacute;a mucho sol y la protecci&oacute;n parec&iacute;a exagerada. Pero, era mejor prevenir y as&iacute;, procedimos a dormitar bajo la brisa y la tibieza del ambiente. Joel, por alguna raz&oacute;n, no apareci&oacute;. Estuvimos all&iacute; hasta pasadas las 6 pm y regresamos al hotel.<\/p>\n<p>Al llegar a nuestra habitaci&oacute;n, me adelant&eacute; a entrar al ba&ntilde;o, ducharme y vestirme para ir a cenar. Cuando sal&iacute; le dije a mi esposa, me adelanto, te espero en el comedor. Bueno, dijo ella, pero tal vez me demore un rato mientras me quito todo este aceite de encima. Yo me duch&eacute;, me apliqu&eacute; bastante jab&oacute;n espumoso y qued&eacute; limpio. De todos modos, me repas&eacute; con ese jab&oacute;n como tres veces, le dije. Me siento fresco y limpio. Bueno, all&aacute; te espero. Baj&eacute; al comedor, cen&eacute; y me qued&eacute; esperando, porque Laura nunca baj&oacute;. Un camarero lleg&oacute; hasta la mesa y me comunic&oacute; que ella hab&iacute;a decidido cenar en la habitaci&oacute;n. Que all&aacute; me esperaba. Y, la verdad, pens&eacute; que hab&iacute;a cambiado de parecer por aquello del ba&ntilde;o, quitarse la arena, remover el aceite, volverse a vestir y arreglarse para cenar. Y tal vez prefer&iacute;a quedarse en la habitaci&oacute;n a descansar.<\/p>\n<p>Cuando ella abri&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n, qued&eacute; un tanto sorprendido. Estaba vestida con un baby doll semitransparente, un diminuto panti y medias de liguero negro. Mejor dicho, estaba vestida para seducir. Esa era su vestimenta cuando sal&iacute;amos en plan de encuentro con otros hombres, as&iacute; que, observ&aacute;ndola, un tanto extra&ntilde;ado, pregunt&eacute;. &iquest;Y eso? &iquest;A qu&eacute; se debe? Joel viene de visita, respondi&oacute;. &iquest;Y a qu&eacute; hora se acord&oacute; eso? Entr&oacute; una llamada mientras t&uacute; estabas abajo. Era &eacute;l. Se disculp&oacute; por no haber ido a la playa, como se hab&iacute;a acordado. Algo se le present&oacute;. Estuvimos charlando un rato y yo lo invit&eacute; a que viniera a visitarnos. &iquest;Y a qu&eacute; se debe la vestimenta? Creo que estoy en deuda con &eacute;l. &iquest;Por qu&eacute;? Pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Creo que &eacute;l nos llev&oacute; a ese recorrido con la intenci&oacute;n de insinu&aacute;rseme, pero las cosas no salieron como esperaba. Y t&uacute; &iquest;c&oacute;mo sabes? Pregunt&eacute;. Por que me lo dijo. Hablamos un largo rato sobre nuestras fantas&iacute;as y experiencias pendientes. &iquest;Y qu&eacute; tienes en mente? Pues, estar con &eacute;l un rato. &iquest;Y es que no ha sido suficiente? Dije, tal vez, dando a entender que estaba un poco molesto. Bueno, amor, tu siempre has dicho, si se puede &iquest;por qu&eacute; no? Y s&iacute;, desde que decidimos dar apertura a nuestras experiencias sexuales compartidas, siempre y cuando estuvi&eacute;semos de acuerdo, yo mismo, tiempo atr&aacute;s, justificando cualquier capricho, hab&iacute;a dicho, &iquest;Por qu&eacute; no? Y en esta ocasi&oacute;n era v&iacute;ctima de mi propio invento.<\/p>\n<p>Sabiendo lo que pod&iacute;a esperar en esa visita, ya hab&iacute;a dispuesto de bebidas y snacks para pasar el rato. Seg&uacute;n mi mujer, lo que ten&iacute;an en mente pod&iacute;a o no pod&iacute;a darse. Ser&iacute;an las circunstancias del momento las que definir&iacute;an el paso a seguir seg&uacute;n ella. Joel lleg&oacute; a nuestra habitaci&oacute;n como a eso de las 8:30 pm. Se sorprendi&oacute; al ver como ella estaba ataviada tan pronto le abri&oacute; la puerta y entr&oacute; salud&aacute;ndola un tanto fr&iacute;o en comparaci&oacute;n a la actitud de apertura y amistad que ella demostr&oacute; al recibirle. Ya, adentro, me salud&oacute; con educaci&oacute;n. Y seguimos hacia las sillas dispuestas en el balc&oacute;n de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez instalados y hechos los saludos de protocolo, fue Joel qui&eacute;n se atrevi&oacute; a romper el hielo con un comentario. El d&iacute;a estuvo un poco nublado, &iquest;no sientes fr&iacute;o? Pregunt&oacute; a mi esposa. Y ella, quiz&aacute; intuyendo la intenci&oacute;n del comentario, respondi&oacute;. Si no te gusta, me visto diferente. No, qu&eacute;date as&iacute;, respondi&oacute; &eacute;l. Te gusta lo que ves &iquest;verdad? S&iacute;, me encanta, contest&oacute;. Bueno, &iquest;y qu&eacute; es lo que m&aacute;s te gusta? Sigui&oacute; ella interrogando mientras sonre&iacute;a. Me pareci&oacute; que lo estaba haciendo sentir mal. Sin embargo, &eacute;l se repuso de la inquisidora pregunta y contest&oacute;. Bueno, Laura, yo soy hombre, tu eres mujer. Qu&eacute; te puedo decir. Tu marido est&aacute; aqu&iacute;. Me encant&oacute; tu conversaci&oacute;n, tu manera de manejar las cosas. &iquest;Nada m&aacute;s? S&iacute;, tambi&eacute;n otras cosas.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; otras cosas? Insisti&oacute; ella. Bueno, tus piernas, tus senos y el contacto con tu piel. Eso me excit&oacute;. Y a ti, &iquest;qu&eacute; te gust&oacute;? Que eres un hombre muy guapo, con sensibilidad, muy educado y buen conversador. &iquest;Nada m&aacute;s? Tambi&eacute;n insisti&oacute; &eacute;l. Tambi&eacute;n tu porte, tu voz, tu cuerpo y tu masculinidad, que es la manera como ella se refiere cuando ha sentido atracci&oacute;n por el pene de alg&uacute;n hombre. En este caso, Joel ten&iacute;a un pene medianamente grande, pero muy grueso. Y su glande ten&iacute;a la figura de un hongo, lo cual cautivaba la atenci&oacute;n de m&iacute; mujer. Pero, pasadas estas iniciales interacciones, la conversaci&oacute;n se volvi&oacute; algo m&aacute;s trivial y resultamos hablando de todo y de nada, y el tema sexual pareci&oacute; disiparse por un rato.<\/p>\n<p>Mientras convers&aacute;bamos, sin embargo, m&iacute; esposa se las arreglaba para apretar la mano de Joel y acariciar sus muslos, muy cerca del bulto que ya se insinuaba por debajo de su ropa. Bebimos varios tragos y, curiosamente, Laura estaba bastante bebedora, algo que no es muy usual en ella. He hice la observaci&oacute;n, &iexcl;oye! si algo vas a hacer, es mejor que no bebas tanto o vas a echar todo al traste. Tranquilo, me dijo, yo s&eacute; lo que estoy haciendo. Me pareci&oacute; un poco agresiva su respuesta, pero, en procura de no arruinar la velada, prefer&iacute; guardar silencio y mantenerme a la expectativa. Ya ambos parec&iacute;an tener claras sus intenciones, pero la cosa no avanzaba, para nada.<\/p>\n<p>Al rato, m&iacute; mujer, musita a mi o&iacute;do. Oye, &iquest;puedes retirar la mesa? Y, sin decir nada, as&iacute; lo hice, quedando libre el espacio que nos separaba. Ella, entonces, se coloc&oacute; de rodillas frente a Joel, solt&oacute; su cintur&oacute;n, abri&oacute; el cierre de su pantal&oacute;n y expuso su pene a la vista de todos, despu&eacute;s de lo cual, y m&aacute;s bien apresuradamente, se lo llev&oacute; a la boca y empez&oacute; a lamerlo por todas partes. Su miembro r&aacute;pidamente empez&oacute; a crecer y endurecerse a&uacute;n m&aacute;s dentro de su boca, caricia que le excit&oacute; sobre manera. &iexcl;Qu&eacute; dulce lo haces! Dijo &eacute;l. Ella, habiendo empezado la maniobra, trataba de bajar el pantal&oacute;n para liberar su miembro, pero la posici&oacute;n en que estaba lo imped&iacute;a. Entonces, Joel, para facilitar las cosas, se levant&oacute;.<\/p>\n<p>Mi esposa sigui&oacute; de rodillas, frente a &eacute;l, concentrada en chupar y lamer aquel pene a su entera satisfacci&oacute;n. El hombre, hay que decirlo, estaba entusiasmad&iacute;simo porque tal vez supon&iacute;a que era &eacute;l quien deb&iacute;a tomar la iniciativa y se hab&iacute;a demorado en hacerlo. Y aquel gesto por parte de ella, quiz&aacute; lo hab&iacute;a liberado de tal responsabilidad y ya estaba entrando en el papel de macho, que quiz&aacute; ella estaba esperando. Y, en ese papel, &eacute;l la tomo por la cabeza y empez&oacute; a guiar sus movimientos para que su pene entrara y saliera de su boca. &Eacute;l se mov&iacute;a, introduciendo su pene, como si la boca de m&iacute; mujer fuera su vagina. Y ella, para nada, rechazaba tal acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aprovechando que el pantal&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do al suelo, mi esposa, mientras era follada en su boca, acariciaba los muslos y las nalgas de aquel con una delicadeza tal, que excitaba a&uacute;n m&aacute;s a ese macho mientras arreciaba sus embestidas. Poco despu&eacute;s, sin embargo, &eacute;l se retir&oacute; y ella, de inmediato, se fue hacia la cama y se tumb&oacute; de espaldas a esperarle. Yo intervine. Ponte el cond&oacute;n, le dije. Lo hizo presuroso y, sin perder tiempo, apartando sus piernas a los lados, la abord&oacute; y la penetr&oacute; con inusitado entusiasmo. Hab&iacute;a estado esperando el momento y para nada lo iba a desaprovechar, as&iacute; que empez&oacute; a bombear dentro de mi mujer con gran vigor. Mi mujer tambi&eacute;n empujaba, contrarrestando sus movimientos.<\/p>\n<p>Pasado un rato &eacute;l dijo ya, levant&aacute;ndose y acercando su pene al rostro de m&iacute; esposa, quien abri&oacute; su boca, esperando la descarga. El eyacul&oacute; dentro de su boca y ella esper&oacute; a recibir toda la descarga, despu&eacute;s de lo cual trag&oacute; su semen, apret&oacute; sus test&iacute;culos con su mano y chup&oacute; de nuevo su miembro dej&aacute;ndolo limpio. Al final, por si aquello no hubiera sido poco, atrajo aquel hombre hacia s&iacute;, de manera que &eacute;l tuvo que recostarse sobre ella, para besarlo apasionadamente. Y as&iacute; se quedaron un rato, contorsionado sus cuerpos, uno contra el otro, mientras desfogaban el calor del momento. Nunca hab&iacute;a visto eso antes y, de verdad, me excit&oacute; presenciar la escena.<\/p>\n<p>&iquest;De d&oacute;nde habr&aacute; sacado ella la idea de hacer tal cosa? Nunca lo hab&iacute;a permitido, incluso con hombres m&aacute;s guapos y dotados que este. Pero, en fin, como ella misma dice muchas veces: son cosas de mujeres. Despu&eacute;s, charlando entre los tres para relajarnos y pasar la p&aacute;gina, me enter&eacute; que &eacute;l le hab&iacute;a confesado telef&oacute;nicamente que esa era una de sus fantas&iacute;as por cumplir y que mi adorada esposa se hab&iacute;a mostrado dispuesta a complacerlo. Y todo hab&iacute;a transcurrido mientras yo estaba cenando. Despu&eacute;s de aquello la velada continu&oacute; en tono amistoso. Los dos permanecieron desnudos mientras nos consum&iacute;amos la botella de vodka que hab&iacute;a dispuesto para el evento.<\/p>\n<p>Pero no pas&oacute; nada m&aacute;s. Mi esposa hab&iacute;a desfogado todos sus deseos sexuales con dos hombres, en menos de 24 horas. La situaci&oacute;n, como ella dijo, de mucha estimulaci&oacute;n visual, le hab&iacute;a disparado el apetito. Joel se visti&oacute; y muy educadamente se despidi&oacute;. El d&iacute;a siguiente lo dedicamos a pasear por los alrededores. Vimos a la esposa de nuestra pareja amiga, con quien compartimos mesa la primera vez, otra vez acompa&ntilde;ada por su semental negro. Su marido, al vernos, nos gi&ntilde;aba el ojo. Por lo visto, la esposa de aquel tambi&eacute;n estaba disfrutando de sus aventuras sexuales. Y a lo mejor tambi&eacute;n se preguntar&iacute;a. Y si se puede, &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Decidimos disfrutar nuestras vacaciones en Estados Unidos. El lugar seleccionado fue La Florida. Ya hab&iacute;amos estado all&iacute; antes, propiamente en Miami, pero, debido a la &eacute;poca del a&ntilde;o, junio, en baja temporada, quisimos explorar lugares diferentes. 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