{"id":33022,"date":"2021-12-22T23:00:00","date_gmt":"2021-12-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-22T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-22T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-tercera-etapa-20\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas. Tercera etapa (20)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33022\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Es el nombre que me pusiste.<\/p>\n<p>El comentario le pareci&oacute; venir directo de la mente de Carolina, punzante y sazonado con un poco de picante, su amiga estar&iacute;a orgullosa. Aunque no solo puso esa parte, tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute; una media sonrisa para romper el primer bloque de hielo con su madre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Mari a&uacute;n se sent&iacute;a desubicada, la tienda donde ya llevaba trabajando bastante tiempo como para conocerse cada esquina, se convirti&oacute; en un lugar desconocido. La pregunta era m&aacute;s que obvia, &iquest;para qu&eacute; iba a venir Sergio a verla si estaban &ldquo;enfadados&rdquo;? De vez en cuando, los humanos decimos cosas tan est&uacute;pidas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Para que hablemos.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, pero este no es el mejor momento.<\/p>\n<p>Los dos se miraron guardando silencio. Sus mentes recorrieron juntos un viaje lleno de recuerdos, como si estuvieran unidas, desde su d&iacute;a en familia en casa de su t&iacute;a a acabar teniendo un sexo perfecto en la capital.<\/p>\n<p>Ambos se mojaron los labios moviendo la lengua sobre estos y dejando un resto de babas para lubricarlos. Daba la sensaci&oacute;n de que despu&eacute;s de tanto tiempo, despu&eacute;s de la ira sentida por Mari y la tristeza que anid&oacute; en Sergio, lo primero que quer&iacute;an era un beso del otro.<\/p>\n<p>&mdash;Me imagino, aunque no veo una oportunidad mejor.<\/p>\n<p>Mari se movi&oacute; inquieta sin dar ni un paso, cruz&aacute;ndose de brazos quiz&aacute; para mantener cierta coraza o mostrar su incomodidad. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer, si comenzar a hablar o directamente decirle que se largase por donde hab&iacute;a venido, que ese no era lugar para tales cosas. Tir&oacute; por lo m&aacute;s obvio y sensato.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. &mdash;&eacute;l asinti&oacute; y ella quit&oacute; la mirada de sus ojos, no la soportaba&mdash; No quiero hablar del tema, porque cre&oacute; que la cagu&eacute;. Fue desmedido. &mdash;Carmen allan&oacute; su coraz&oacute;n&mdash; No me atrev&iacute;a a llamarte.<\/p>\n<p>&mdash;Ni yo. No sabes lo mal que lo he pasado para venir hasta aqu&iacute;. &mdash;dio un paso acerc&aacute;ndose m&aacute;s a su madre&mdash; Quer&iacute;a pedirte perd&oacute;n, s&eacute; que lo pasaste mal.<\/p>\n<p>Mari se tap&oacute; el rostro, los sentimientos se agolpaban y ver de nuevo a su ni&ntilde;o en frente le produjo unas ganas de llorar inimaginables. Se contuvo, estaba trabajando y siempre se maquillaba un poco, no pod&iacute;a dejar que unas l&aacute;grimas lo estropearan todo.<\/p>\n<p>&mdash;No digas m&aacute;s, por favor. Olv&iacute;date de eso, de verdad. &mdash;mir&oacute; la puerta, rezando para que nadie la traspasase o la escuchase en la calle. Nadie lo pod&iacute;a hacer, solo Sergio&mdash; De lo que tenemos que hablar, es de lo que pas&oacute;. No s&eacute; si tengo el valor para hacerlo, te podr&iacute;a decir, espera, ma&ntilde;ana quiz&aacute;&hellip;, pero me enga&ntilde;ar&iacute;a. Ahora estoy descolocada y sinceramente, no es el mejor momento, no tengo la cabeza ni siquiera clara para pensar, porque no me imaginaba nunca verte aqu&iacute;. &mdash;cogi&oacute; aire, solt&oacute; con fuerza&mdash; Te dir&eacute; poco&hellip; aunque claro. Fue una maravilla, delicioso, espectacular, lo he pensado m&aacute;s de una y dos veces y no se me borrar&aacute; nunca, pero&hellip; &mdash;no acab&oacute; la frase, no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no estuvo bien. S&eacute; lo que dices, no el&hellip; coito, para m&iacute; tambi&eacute;n fue fant&aacute;stico, hablo de todo lo que implica.<\/p>\n<p>&mdash;Apartando que seamos familia. &mdash;Mari no sab&iacute;a ni c&oacute;mo pod&iacute;a estar hablando de ello&mdash; Soy una mujer casada, te saco cien a&ntilde;os y quiero que tengas una vida. M&aacute;s all&aacute; de lo que pas&oacute;, no es bueno que tengamos una&hellip; relaci&oacute;n como esa.<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero decir lo que pienso. &mdash;dio otro paso, estaban muy cerca&mdash; Te amo, lo he pensado y claro, te quiero como mi madre. Pas&oacute; algo en mi cuerpo, no s&eacute;, me atra&iacute;as, me volv&iacute;as loco, me gustabas m&aacute;s que nada y me pareces preciosa hasta decir basta. &mdash;las palabras de Sergio llegaban a Mari que se empezaba a ruborizar mientras miraba a otro lado&mdash; Fue deseo, atracci&oacute;n, pasi&oacute;n&hellip; siento esto que te voy a decir&hellip; no se me va a pasar, lo s&eacute;. Pero aunque lo piense, no lo expresar&eacute; m&aacute;s, solo quiero que volvamos a ser madre e hijo, me duele no estar junto a ti.<\/p>\n<p>&mdash;Opino lo mismo. Necesito que volvamos a ser una familia, una familia&hellip; normal.<\/p>\n<p>El silencio se volvi&oacute; a apoderar de ellos, les envolv&iacute;a como un manto c&aacute;lido y los sonidos de la calle se amortiguaron hasta acallarse. Esta vez Mari movi&oacute; sus botines, haciendo un leve ruido que son&oacute; como un eco lejano. Estaban a la par, sus ojos se miraban fijamente y sus cuerpos estaban separados por escasos mil&iacute;metros, de moverse o respirar m&aacute;s de lo debido, el pecho de Mari golpear&iacute;a en su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has pensado en m&iacute;? &mdash;la tensi&oacute;n se acrecent&oacute; y la pregunta era necesaria. Mari sab&iacute;a a lo que se refer&iacute;a, el calor en sus cuerpos estaba aumentando y el pene de Sergio empezaba a rugir.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;le avergonz&oacute; la respuesta, pero no se acobard&oacute; y mantuvo la mirada a Sergio&mdash; &iquest;T&uacute;?<\/p>\n<p>Asinti&oacute; muy despacio, sab&iacute;an que los dos hab&iacute;an tenido vivos recuerdos del momento m&aacute;s &iacute;ntimo que jam&aacute;s tuvieron. El joven descendi&oacute; ligeramente la cabeza, Mari la levant&oacute;, eran dos imanes atray&eacute;ndose, el meteorito atra&iacute;do por la gravedad de la tierra, una colisi&oacute;n inevitable.<\/p>\n<p>Los labios de Mari, pintados de un vivo color granate, se acercaban a un paso de caracol que a Sergio le pareci&oacute; er&oacute;tico. No cerraban los ojos y tampoco se miraban, parec&iacute;an que oteasen dentro del cuerpo, justo vi&eacute;ndose el alma.<\/p>\n<p>Las manos del joven ascendieron, haciendo contacto en la cintura de su madre despu&eacute;s de tanto tiempo, para &eacute;l, m&aacute;s de un siglo. Mari lo sinti&oacute;, junto a una electrizante sensaci&oacute;n de pasi&oacute;n irrefrenable que la volv&iacute;a loca. Sab&iacute;a lo que ella quer&iacute;a, sab&iacute;a lo que su hijo quer&iacute;a, aquello no se pod&iacute;a parar, hab&iacute;a que ponerle soluci&oacute;n. Estaba desestimando sus palabras apenas un segundo despu&eacute;s de decirlas. La pasi&oacute;n les robaba el raciocinio.<\/p>\n<p>Sergio sent&iacute;a lo mismo, las ganas locas de estar con su madre le consum&iacute;an, aunque un pensamiento, solo uno, le hizo detenerse en una millon&eacute;sima parte de segundo &ldquo;Carolina&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; aparec&iacute;a su amiga en ese instante? No eran novios, solo amigos, porque esa sensaci&oacute;n de que ella le importaba.<\/p>\n<p>El sonido de la campanilla les despert&oacute; de su real sue&ntilde;o. Una clienta entr&oacute; sonriente a la tienda, una mujer de avanzada edad que salud&oacute; rozando el grito a Mari, respondiendo esta de forma autom&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;Sandra, &iquest;qu&eacute; tal?<\/p>\n<p>La tensi&oacute;n se disip&oacute; en un momento, tuvo que poner su mejor rostro y olvidarse de aquella sensaci&oacute;n tan fascinante que le recorr&iacute;a la entrepierna. Millones de hormigas estaban andando con sus peque&ntilde;as patas a una zona tan sensible que dentro del pantal&oacute;n ard&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora estoy contigo. &mdash;vio c&oacute;mo la clienta se encaminaba al fondo de la tienda y volvi&oacute; los ojos a su v&aacute;stago&mdash; Sergio, ven a las ocho, cuando cierre. Espera en la otra acera&hellip; no tengo tiempo para hablar, debo ir a casa que estar&aacute; tu padre y tu hermana esper&aacute;ndome para cenar.<\/p>\n<p>No hizo falta decir m&aacute;s. Apret&oacute; la cintura de su madre con las manos, haciendo que Mari apretase los dientes tratando de no sisear cu&aacute;l serpiente y quit&oacute; la vista de su hijo. Este se march&oacute; de all&iacute;, esperando a que pasara el tiempo y lament&aacute;ndose de no tener un libro que le entretuviera.<\/p>\n<p>Mientras tanto, su madre atendi&oacute; a quien entrase por la puerta, como a Sandra que le comi&oacute; bastante tiempo. Entre clienta y clienta solo se le ocurri&oacute; una cosa, una &uacute;nica cosa para poder expresarse, escribirle todo en un papel, ser&iacute;a m&aacute;s sencillo que hablar.<\/p>\n<p>Antes de las ocho Sergio estaba en la otra acera, mirando dentro a su madre que hac&iacute;a los &uacute;ltimos preparativos para cerrar, espantando a algunas clientas con buenas palabras y dejando todo listo. Sali&oacute; de la tienda, cerrando con un manojo de llaves y accionando la persiana autom&aacute;tica mientras miraba a su hijo al otro lado.<\/p>\n<p>El joven vio el papel que tra&iacute;a en la mano, un folio al uso que no dej&oacute; de mirar mientras cruzaba la calle con rapidez sin mirar a los lados. No ten&iacute;a nervios, no ten&iacute;a timidez, simplemente era un flan por tener all&iacute; a su querida madre.<\/p>\n<p>Le extendi&oacute; el papel sin decir nada y despu&eacute;s con un gesto veloz como el rayo, Mari se adelant&oacute; para darle un perfecto beso en la comisura del labio a su peque&ntilde;o. No dijo m&aacute;s, no hizo m&aacute;s, solo se dio la vuelta y comenz&oacute; a caminar por la calle en direcci&oacute;n a su casa. El joven se qued&oacute; quieto, mirando el papel y con una erecci&oacute;n que no era sana. En el pantal&oacute;n algo se mov&iacute;a, un al&iacute;en dispuesto a hacer cualquier tipo de atrocidad con el objetivo de sacar el jugo blanco que tanto le oprim&iacute;a los genitales.<\/p>\n<p>De la vuelta a la residencia ni se dio cuenta, solo se percat&oacute; de la realidad cuando estaba sentado en su cama con el folio doblado en las manos. Lo hab&iacute;a llevado con cuidado, colocado a la perfecci&oacute;n en el sitio del copiloto como si fuera un ser viviente. Pod&iacute;a notarlo, casi sentir una palpitaci&oacute;n constante de un coraz&oacute;n de papel que le llamaba.<\/p>\n<p>Ahora estaba dispuesto a leerlo, sin tener la menor idea de lo que habr&iacute;a en su interior. Los dedos le sudaban y no quer&iacute;a mancharlo, por lo que se acerc&oacute; al escritorio, dio el flexo que usaba para estudiar y calm&aacute;ndose, lo abri&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hola, Sergio:<\/p>\n<p>Te lo escribo porque de otra manera no me va a salir. No puedo dec&iacute;rtelo a la cara, porque antes me dar&iacute;a un infarto. Lo mejor ser&aacute; decirlo lo m&aacute;s claro posible, si le doy vueltas va a ser peor. Te amo tanto como amo a tu hermana, sois mis hijos y dar&iacute;a la vida por vosotros si fuera necesario.<\/p>\n<p>Ahora viene el momento que no te volver&eacute; a llamar hijo, porque te pido una cosa. Ma&ntilde;ana es s&aacute;bado y no trabajo, quiero ir a verte a la residencia, s&eacute; que vives solo y all&iacute; tendremos intimidad, no se me ocurre un lugar mejor. Desde este momento hasta que vuelva a salir por la puerta de tu habitaci&oacute;n no quiero ser tu madre, quiero ser Mari, nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>He notado lo que sientes, la pasi&oacute;n que tienes y te digo que me pasa lo mismo. Solo quiero una &uacute;ltima vez, una satisfacci&oacute;n extrema. Porque no te puedo mentir, he pensado en ello muchas veces y aunque esto jam&aacute;s lo admitir&eacute; despu&eacute;s del s&aacute;bado, me he masturbado pensando en ti.<\/p>\n<p>Dicho esto, solo queda a&ntilde;adir, que cuando pase lo que tenga que pasar, lo olvidaremos. Me seguir&aacute;s atrayendo y yo a ti, pero se acabar&aacute;, con una sonrisa y el amor materno filial de siempre. Es lo mejor para la familia, ni tu hermana, ni tu padre podr&iacute;an enterarse de esto jam&aacute;s. Nuestra relaci&oacute;n romper&iacute;a la familia.<\/p>\n<p>De verdad, no quiero hablar nunca m&aacute;s de estas m&aacute;s o menos 24 horas que van a suceder. Me las arreglar&eacute; para poner una excusa y verte, no s&eacute; a qu&eacute; hora, ni en qu&eacute; momento, pero estar&eacute;, solo m&aacute;ndame la direcci&oacute;n y ya.<\/p>\n<p>Para ir acabando, s&eacute; que t&uacute; eres joven y tendr&aacute;s mujeres en tu vida, para m&iacute; eso obviamente acab&oacute; y con tu padre me siento m&aacute;s que satisfecha. Por lo que te voy a dar unas pautas para que sea perfecto para m&iacute;, no quiero sonar ego&iacute;sta, los dos lo pasaremos bien. No quiero hacer el amor, quiero follar. D&eacute;jame llevar a m&iacute; las manijas y mandar sobre la intensidad, el momento, la postura, todo. No quiero que seas un robot, pero quiero que sigas el ritmo que yo imponga.<\/p>\n<p>Ir&eacute; lo m&aacute;s guapa que pueda, s&eacute; que te gusta verme as&iacute; y por las miradas que me echas, s&eacute; que mis pechos te llaman mucho la atenci&oacute;n. Espero que t&uacute; tambi&eacute;n disfrutes porque yo lo har&eacute;. T&uacute; no hace falta que te pongas nada en especial, estaremos desnudos muy pronto.<\/p>\n<p>&iexcl;Por Dios! Quema esta carta seg&uacute;n la leas, hazla pedazos o c&oacute;metela, que desaparezca del mundo. Porque mientras te escribo la mano me tiembla y tengo el rostro tan rojo que me va a estallar, nunca hab&iacute;a escrito algo como esto y no lo volver&eacute; a hacer.<\/p>\n<p>Nos vemos ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Te quiere, Mari.&rdquo;<\/p>\n<p>Sergio cogi&oacute; la carta, la hizo a&ntilde;icos durante m&aacute;s de diez minutos. Llen&oacute; un vaso de agua, la desintegr&oacute; movi&eacute;ndola una y otra vez hasta que se convirti&oacute; en una masa compacta. Cogi&oacute; la bola que all&iacute; quedaba y la lanz&oacute; a la papelera, rezando porque ning&uacute;n lun&aacute;tico recompusiera aquella&hellip; confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a sentarse en el escritorio con un gesto ausente y la cabeza en blanco. Todav&iacute;a era imposible que aquella carta que hab&iacute;a destruido fuera real, que aquellas palabras provinieran del pu&ntilde;o de su madre&hellip; de Mari. Pero era su mano la que las escribi&oacute;.<\/p>\n<p>Se levant&oacute;, sin poder contener un cuerpo que estaba extra&ntilde;amente en calma. Llev&oacute; las manos a sus pantalones y meti&oacute; los dedos por el el&aacute;stico. El pijama baj&oacute; con cautela, como todo &eacute;l, descubriendo el pastel. Todos los sentimientos estaban en un lugar, en uno solo que ahora se levantaba como una bestia salida de un universo paralelo.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a caer sobre la silla, teniendo entre sus piernas un asombroso coloso, lleno de venas repletas de sangre que transitaban como locas hacia una punta roja y desbordante de vida. El capullo hab&iacute;a emergido, qued&aacute;ndose tan hinchado que la piel no pod&iacute;a volver a cubrirlo. Lo que si lo cubr&iacute;a era un manto de l&iacute;quido, los primeros vestigios de semen ya hab&iacute;an anegado la punta y los calzoncillos, dejando una mancha caliente.<\/p>\n<p>Con los dedos de su mano derecha trat&oacute; de ahogar aquella anaconda que parec&iacute;a le fuera a comer. Estaba plet&oacute;rica, pocas veces la ve&iacute;a as&iacute;, parec&iacute;a que en cualquier momento estallase ba&ntilde;&aacute;ndole tanto en sangre como en semen.<\/p>\n<p>Algo gracioso le pas&oacute; por la cabeza cuando movi&oacute; por primera vez su piel hacia abajo. &ldquo;Esta vez s&iacute; que va a oler a paja, Carol&rdquo; rio por dentro, porque por fuera su rictus serio no cambiaba. De nuevo su amiga sal&iacute;a a la luz, pero esta vez casi no le importaba, al siguiente movimiento se le olvid&oacute; todo.<\/p>\n<p>Dos gestos m&aacute;s y la masturbaci&oacute;n, ces&oacute;. Un l&iacute;quido abundante, espeso y ardiente como el mismo infierno brotaba de la punta cayendo por toda la longitud en unos riachuelos que mancharon su mano.<\/p>\n<p>Se estremeci&oacute;, se relaj&oacute; y casi pudo dormirse en el mismo momento que cre&iacute;a ver el cielo. Si solo supiera que su madre hac&iacute;a lo mismo en la ducha, seguramente se podr&iacute;a haber corrido de nuevo.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Era s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana y la residencia estaba casi vac&iacute;a, solo Sergio y unos pocos m&aacute;s valientes, o como &eacute;l los llamaba &ldquo;los hu&eacute;rfanos&rdquo;, quedaban dentro del edificio. Todo el d&iacute;a permaneci&oacute; all&iacute;, inquieto y dando vueltas en la habitaci&oacute;n con un temblor en el dedo me&ntilde;ique que no pod&iacute;a detener.<\/p>\n<p>Estaba nervioso como nunca, atacado por completo, esperando lo inevitable y rezando para que sucediera de una maldita vez. Apenas recordaba el d&iacute;a en Madrid, por lo oscuro del momento era dif&iacute;cil recordar im&aacute;genes n&iacute;tidas y menos con el paso de todos estos d&iacute;as que borraron parcialmente el recuerdo.<\/p>\n<p>Para matar el tiempo, se duch&oacute;, limpi&oacute; el cuarto hasta dejarlo como una patena e incluso habl&oacute; un poco por el m&oacute;vil con Carol, era la primera vez que lo hac&iacute;an. Aunque no ten&iacute;a mucha conversaci&oacute;n que dar, eran las tres y justo se iba a echar una siesta para aguantar a la noche. No sab&iacute;a que m&aacute;s hacer, jug&oacute; un poco a la consola e incluso se puso a estudiar, pero volvi&oacute; a guardar todo cuando dieron las cinco, no se concentraba. Pensaba que ser&iacute;a la hora en la que Mari aparecer&iacute;a, quiz&aacute; hubiera tenido que trabajar a la ma&ntilde;ana y a la tarde se &ldquo;escapar&iacute;a&rdquo; de casa.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n se despert&oacute; a la ma&ntilde;ana le mand&oacute; la direcci&oacute;n, dici&eacute;ndole el piso y el n&uacute;mero de puerta, pero no hab&iacute;a habido contestaci&oacute;n, solo el tic azul. Dieron las seis de la tarde, mientras el joven no sab&iacute;a que m&aacute;s pod&iacute;a hacer para que el segundero avanzase a una velocidad normal y entonces&hellip; golpearon la puerta.<\/p>\n<p>Con las piernas agarrotadas y el cuerpo tenso hasta el l&iacute;mite de la rotura, anduvo a la puerta con rapidez, no hab&iacute;a duda, su &ldquo;amante&rdquo; hab&iacute;a llegado. Abri&oacute; con ganas y la luz del pasillo entr&oacute; en la habitaci&oacute;n mientras contemplaba como Mari estaba delante de &eacute;l.<\/p>\n<p>Dio dos pasos entrando en la habitaci&oacute;n, echando una mirada r&aacute;pida de madre y sorprendi&eacute;ndose de lo ordenada que estaba, esa no era la habitaci&oacute;n de su hijo&hellip; no pod&iacute;a ser. Escuch&oacute; detr&aacute;s el golpe de la puerta al cerrarse y en mitad del cuarto se dio la vuelta, su hijo&hellip; Sergio, estaba delante de ella, mir&aacute;ndola con unos ojos que no hab&iacute;a visto antes.<\/p>\n<p>Sergio observaba a su madre, hab&iacute;a venido con el pelo ondulado, quiz&aacute; visitando antes a la peluquera que tanto le gustaba ir y que tan poco iba, al menos antes. Ten&iacute;a sus manos metidas en los bolsillos de una chaqueta guerrera verde donde la cremallera sub&iacute;a hasta casi la garganta, seguramente en la calle har&iacute;a fr&iacute;o. Los pantalones esta vez eran vaqueros y ce&ntilde;idos como pocos, sus delgadas piernas parec&iacute;an largas y perfectas, sujetadas por unas Adidas blancas relucientes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo&hellip;? &mdash;Mari se llev&oacute; la mano con su anillo de matrimonio a la cabeza y los pelos sueltos los dej&oacute; detr&aacute;s de su oreja, mostrando un rostro perfecto. Ten&iacute;a una leve capa de maquillaje, con unas pesta&ntilde;as infinitas a base de r&iacute;mel y el mismo color granate en los labios que vio en su visita a la tienda. Parec&iacute;an m&aacute;s gruesos que de costumbre, sorprendente, aunque a Sergio no le pareci&oacute; nada extra&ntilde;o ver los ojos m&aacute;s bonitos de la creaci&oacute;n&mdash; &iquest;C&oacute;mo rompemos el hielo?<\/p>\n<p>No hab&iacute;a nada que romper, Sergio se lanz&oacute; literalmente a por Mari. Agarr&oacute; con su mano el rostro de esta y despu&eacute;s rode&oacute; con su mano libre la cintura hasta llegar a la parte baja de la espalda. La mujer se qued&oacute; perpleja, no espera esa reacci&oacute;n tan r&aacute;pida, pero&hellip; hab&iacute;a venido a eso &iquest;no?<\/p>\n<p>Sus labios se juntaron y en un segundo ambas bocas se abrieron, el calor que ni le hab&iacute;a dado tiempo a formarse ya quemaba como una hoguera del mismo infierno. Respiraron con fuerza, notando en sus bocas como se abr&iacute;an los pulmones del otro. Sus labios se expandieron como verdaderas cuevas para que&hellip; sus lenguas se tocaran con ganas por primera vez.<\/p>\n<p>El m&uacute;sculo h&uacute;medo y rosa de su hijo contactado con su lengua en el interior de su boca&hellip; la despert&oacute;. Hizo que una Mari distinta saliera, la que escribi&oacute; la carta con cierta humedad en sus bragas, la que de joven hac&iacute;a travesuras y pensaba en sexo, la que en casa se masturbaba pensando en su hijo.<\/p>\n<p>Por fin le ten&iacute;a delante, era su presa, aquel que iba a sacar a&ntilde;os de frustraci&oacute;n de encima y que la iba a dejar &ldquo;seca&rdquo;. No ten&iacute;a tiempo que perder, dijo a su marido que hab&iacute;a quedado con unas amigas, no pregunt&oacute; m&aacute;s, como siempre&hellip; qu&eacute; bien para ella. Ten&iacute;a toda la tarde si quer&iacute;a, pero cada segundo val&iacute;a oro.<\/p>\n<p>Sus manos fueron a la nuca de su hijo, donde la agarraron con fuerza para acercar, si es que era posible, su boca m&aacute;s a la suya. Se unieron tanto que se podr&iacute;an haber ahogado con un poco m&aacute;s de esfuerzo, pero quiz&aacute; eso era lo que buscaban, hundirse en la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>La fuerza de cada uno desequilibraba al otro. Sergio acab&oacute; ganado esa batalla, llevando a su madre a caminar de espaldas sin saber d&oacute;nde llegar. Top&oacute; con su espalda en la pared, cerca de la cama, no era el mejor lugar, pero en ese instante, todo le val&iacute;a, hasta una cama de faquir.<\/p>\n<p>Las manos del joven fluyeron por la espalda de Mari, pasando hasta su trasero, sujet&aacute;ndolo con fuerza parar elevarla en el aire. La levant&oacute; con m&aacute;s o menos facilidad, Sergio no es que fuera excesivamente fuerte, pero la adrenalina del momento le hubiera permitido alzar hasta su querido coche rojo.<\/p>\n<p>Mari le hizo la bien llamada &ldquo;pinza&rdquo;, cogi&eacute;ndole con ambas piernas y anud&aacute;ndolas detr&aacute;s de su espalda. Aunque lo que sin duda m&aacute;s le gust&oacute;, fue que al abrirse de piernas top&oacute; con un miembro que golpeaba su sexo tras las telas. Era como lo recordaba, grande, poderoso, duro, gordo&hellip; todos los apelativos se le quedaban cortos, porque aquello que ten&iacute;a su hijo, era lo que m&aacute;s deseaba.<\/p>\n<p>Los golpes del joven se suced&iacute;an una y otra vez. Con su cadera hac&iacute;a peque&ntilde;os movimientos para que ambos sexos conectasen, y cada vez que Mari sent&iacute;a el duro pene de su hijo contra su hinchada vagina, se volv&iacute;a loca.<\/p>\n<p>&mdash;B&aacute;jame.<\/p>\n<p>Sergio obedeci&oacute; sin dejar de besarla y Mari le apart&oacute; un momento apoyando su espalda en la pared. Le mir&oacute; con ojos felinos, de cazadora sedienta de carne&hellip; de una zona en concreto. El joven se detuvo, pero no separ&oacute; su pene del sexo de su madre, solo su tronco.<\/p>\n<p>La mujer llev&oacute; sus manos a la chaqueta, empez&oacute; a bajar la cremallera con calma sabiendo que el momento era eterno. Lleg&oacute; hasta el final, quit&aacute;ndose de una sentada y mand&aacute;ndola lejos, a alg&uacute;n lugar que no volviera a molestar. Hab&iacute;a venido con una camiseta muy ce&ntilde;ida, se la compr&oacute; hac&iacute;a muy poco y le quedaba apretad&iacute;sima en el pecho, sobre todo si se pon&iacute;a buena lencer&iacute;a que mejoraba a&uacute;n m&aacute;s esa preciosa delantera.<\/p>\n<p>La camiseta de rayas pareciera que iba a explotar y en la zona del escote, unos botones de clic llegaban desde el cuello hasta m&aacute;s debajo de los senos. Sergio los vio, estaban puestos para que no se viera nada de sus pechos, ni el m&aacute;s m&iacute;nimo resquicio. Mari por supuesto esper&oacute;, quer&iacute;a ver que har&iacute;a su hijo, que miraba con ojos perdidos unas mamas ocultas que sab&iacute;a que amaba.<\/p>\n<p>Viendo los botones cerrados, con gesto ofensivo, al borde del insulto, su pene se enfad&oacute;, gritando que lo sacasen de dentro del pantal&oacute;n del pijama, que hablar&iacute;a &eacute;l mismo con esa camiseta. No hizo falta, las manos del joven llegaron al lugar indicado, justo en el &uacute;ltimo bot&oacute;n meti&oacute; los dedos que le cab&iacute;an y con fuerza desmedida, separ&oacute; ambas manos.<\/p>\n<p>Los botones se abrieron todos con violencia, haciendo que Mari soltase un peque&ntilde;o gemido a la vez que sus pechos quedaban al aire, sumergidos en su lencer&iacute;a negra. No hubo segundo de espera, ni momento para admirarlas, ni nada. Sin quitarle la camiseta que cubr&iacute;a la mitad de los senos, Sergio se abalanz&oacute; con su boca a por ellos. Pas&oacute; su lengua por encima de unas mamas hinchadas y duras, mientras por debajo las apretaba con las dos manos. Estaban riqu&iacute;simas, era el mejor plato de carne que hab&iacute;a probado en su vida y apenas era el principio.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bien las chupas &mdash;solt&oacute; Mari en un sollozo mientras su hijo dejaba un reguero de saliva.<\/p>\n<p>Sin embargo le tuvo que apartar. Que le comiera la parte alta del pecho pod&iacute;a ser muy placentero, pero no hab&iacute;a venido a eso, quer&iacute;a mucho m&aacute;s, much&iacute;simo m&aacute;s&hellip; y sobre todo, dentro de ella.<\/p>\n<p>Apart&oacute; a su hijo con un leve empuj&oacute;n, quer&iacute;a guerra y la iba a tener. Le agarr&oacute; con fuerza de la parte de arriba del pijama y le lanz&oacute; contra la cama. Sergio cay&oacute; pesado, qued&aacute;ndose sentado contra los cojines que estaban al lado de la pared.<\/p>\n<p>Mari se qued&oacute; de pie, mientras su hijo se deleitaba con un cuerpo que le parec&iacute;a esculpido por Miguel &Aacute;ngel. Podr&iacute;a haberla dicho muchas cosas, un sinf&iacute;n de piropos, pero &iquest;qu&eacute; m&aacute;s daba? Su madre sab&iacute;a lo que pensaba de ella, no era necesario, lo &uacute;nico que hac&iacute;a falta era que le diera placer.<\/p>\n<p>Se arrebat&oacute; la camiseta y la lanz&oacute; como hizo con la chaqueta. La imagen era despampanante, de pie, delante de &eacute;l, una diosa se lo estaba a punto de llevar al cielo, Sergio perd&iacute;a la raz&oacute;n viendo a su madre con el vaquero y el sujetador.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tate la ropa. &mdash;obedeci&oacute;. Primero la camiseta, luego el pantal&oacute;n. Lo &uacute;ltimo fue el calzoncillo, que se lo quit&oacute; sin perder de vista los ojos de Mari.<\/p>\n<p>El pene se liber&oacute; de la prisi&oacute;n. Grit&oacute; al salir, un rugido de una punta casi morada y totalmente gorda que no permit&iacute;a a la piel cubrir semejante capullo. La mujer cerr&oacute; los ojos, feliz como si hubiera ganado la loter&iacute;a, se imaginaba lo que ten&iacute;a all&iacute; abajo en sus lujuriosas duchas mientras se masturbaba. Pero verlo de nuevo&hellip; era otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Te voy a chupar la polla con tantas ganas&hellip;<\/p>\n<p>El comentario son&oacute; directo y er&oacute;tico, entrecort&aacute;ndose las palabras debido a la lujuria. El rostro de Mari denotaba un ansia terrible por devorarlo. Sergio lo sinti&oacute; en sus o&iacute;dos, y su pene, brinc&oacute; de alegr&iacute;a para regocijo de su madre que no le quitaba la vista de encima.<\/p>\n<p>Fue a quitarse el vaquero, se quer&iacute;a desnudar para estar a la par, pero en un momento, Sergio alz&oacute; la mano deteni&eacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;No te quites m&aacute;s, ch&uacute;pamela as&iacute;.<\/p>\n<p>No puso pegas, si al joven le gustaba, ella lo har&iacute;a de ese modo, no le importaba mamar aquel tremendo miembro con ropa o sin ella, lo &uacute;nico que quer&iacute;a, era eso&hellip; met&eacute;rsela en la boca.<\/p>\n<p>Se subi&oacute; a la cama, poni&eacute;ndose a gatas y sin dejar de mirar aquella antena de radio que se&ntilde;alaba al techo de la habitaci&oacute;n. Estaba totalmente dura, cada vez que se acercaba pod&iacute;a notar el palpitar en el interior, como la sangre borboteaba ardiente.<\/p>\n<p>Estaba ya encima, meci&eacute;ndose el pelo hacia su lado derecho y quit&aacute;ndose todas las posibles molestias. Su hijo la miraba, pero no era &eacute;l, era un hombre con el que hab&iacute;a quedado, uno que la ansiaba como ning&uacute;n otro, solamente era Sergio.<\/p>\n<p>Agach&oacute; su cabeza hasta la punta, haciendo que el aire llegara a tocarlo y el joven se estremeciera sentado en su cama. Sergio aprovech&oacute; para recostarse, la mitad de su espalda qued&oacute; apoyada en un coj&iacute;n contra la pared y sus piernas abiertas sin que molestasen.<\/p>\n<p>Con una mano Mari lo sujet&oacute; con fuerza, era como a Sergio le gustaba, no lo sab&iacute;a, pero seg&uacute;n apret&oacute; los labios supo que lo estaba haciendo bien. Desliz&oacute; la piel hacia abajo, era el movimiento que siempre hac&iacute;a de forma involuntaria cuando&hellip; se la met&iacute;a en la boca.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de calor le embarg&oacute;, tensando sus piernas y apretando el trasero del puro placer. Su madre a gatas en la cama con unas tetas perfectas y un trasero resping&oacute;n comenzaba a fel&aacute;rsela. Su lengua rodeaba el glande y sus labios succionaban un miembro que comenz&oacute; a humedecerse por toda la saliva que manaba de su boca.<\/p>\n<p>Mari no tuvo que hacer mucho esfuerzo para escuchar los primeros gemidos de su hijo, estaba exaltado, al igual que ella, que ya sent&iacute;a como sus bragas se iban a encharcar. Su mano acompa&ntilde;aba el movimiento de su boca. Mientras la otra la sujetaba sobre la cama para no caerse, aunque de vez en cuando ten&iacute;a que llev&aacute;rsela a la cabeza para apartar el cabello rebelde que se le mov&iacute;a.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que detenerse cuando el pelo la molestaba meti&eacute;ndosele en la boca. Se hab&iacute;a olvidado de llevar un coletero, no ten&iacute;a pensado pon&eacute;rselo despu&eacute;s de ir a la peluquer&iacute;a, era lo normal. Aunque tampoco recordaba muy bien lo que era mamar un miembro viril, por lo que se le pod&iacute;a perdonar.<\/p>\n<p>Se detuvo sent&aacute;ndose sobre sus rodillas y tratando de dejar el pelo quieto a un lado, pero no pod&iacute;a, el cabello se le met&iacute;a en la boca y estaba fastidiando la gran mamada que estaba haciendo. Pero pronto se solucionar&iacute;a, para algo eran dos.<\/p>\n<p>Sergio recogi&oacute; el cabello de su madre con ambas manos, llegando a hacerla una coleta en su nuca la cual sujetaba con una de sus manos bien cerrada. Mari sonri&oacute; y&hellip; sigui&oacute; haciendo lo que tanto le estaba gustando.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; mejor&hellip; &mdash;consigui&oacute; decir Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta? &mdash;con un tono meloso. Asinti&oacute; r&aacute;pido el joven&mdash; &iquest;M&aacute;s r&aacute;pido? &mdash;de nuevo afirm&oacute; con la cabeza&mdash; &iquest;As&iacute;? &mdash;sab&iacute;a las respuestas, solo jugaba para verle gozar.<\/p>\n<p>La succi&oacute;n se aceler&oacute; y el pene del muchacho se comenz&oacute; a hinchar como loco, reclamando a los genitales que soltaran el esperma cuanto antes, quer&iacute;a explotar.<\/p>\n<p>Sergio le llevaba el ritmo r&aacute;pido con la coleta, dominado a una yegua que se dejaba llevar porque le estaba encantando. La corrida estaba ya, poco hac&iacute;a falta para que aquello se desparramara por todo el lugar. Sin embargo, el joven con un rostro de furia placentera lo detuvo.<\/p>\n<p>&mdash;Ponte de rodillas en el suelo, por favor.<\/p>\n<p>Mari lo hizo con rapidez, sin pensar mucho que desear&iacute;a su hijo, se lo permitir&iacute;a todo, porque&hellip; ella tambi&eacute;n lo quer&iacute;a todo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;mirando al coloso de entre sus piernas, m&aacute;s hablando con esa polla que con Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Una paja con las tetas.<\/p>\n<p>Mari sonri&oacute; muy caliente, deshaci&eacute;ndose del sujetador al instante y apret&aacute;ndose ambos pechos, esta vez mirando a los ojos de su hijo. Rebuzn&oacute; de placer, eran grandes y duros, sin duda no hab&iacute;a pasado el tiempo por ellos. El cuerpo delgado de Mari era una delicia, sus costillas eran algo visibles y el vientre era del todo plano, con una cintura que bien se pod&iacute;a asimilar a la de una avispa. Pero aquellos senos&hellip; eran la perfecci&oacute;n, la m&aacute;s cercana visi&oacute;n del cielo la ten&iacute;a la mujer en sus pechos. Sergio estaba seguro de que su madre ten&iacute;a que ser una divinidad, as&iacute; lo atestiguaba con un pene m&aacute;s duro que el martillo de un herrero.<\/p>\n<p>Dispuso su m&aacute;stil entre ambas mamas bastante ansioso, desapareciendo el tronco cuando su madre las apret&oacute; para aprisionarlo. Estaba sentado en la cama y la mujer se empez&oacute; a mover arriba y abajo haciendo fricci&oacute;n con unos pechos ya h&uacute;medos por su propia saliva que segu&iacute;a en el pene del joven.<\/p>\n<p>Aquello no dur&oacute; nada. Sergio se contraccion&oacute; en la cama, apretando con sus manos el edred&oacute;n hasta casi desgarrarlo con el poder de una corrida que estaba emergiendo. Empez&oacute; a hiperventilar, a ponerse rojo, si no estuviera teniendo un gran orgasmo, no habr&iacute;a dudas de que le estar&iacute;a dando un infarto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me corro&hellip;!<\/p>\n<p>&mdash;Eso me gusta&hellip;<\/p>\n<p>Mari ech&oacute; la cabeza algo hacia atr&aacute;s, haciendo que el cabello le cayera por la espalda, sinceramente no quer&iacute;a mancharse su nuevo peinado, al menos de momento. Sin embargo su pecho era otra cosa, pod&iacute;a notar como la punta del pene palpitaba mucho m&aacute;s r&aacute;pido que su coraz&oacute;n. Se estaba poniendo inmensa y ard&iacute;a entre sus senos que cada vez le daban ese masaje tan placentero. Entonces fue que lo sinti&oacute;, una tensi&oacute;n sin igual que parec&iacute;a que el miembro reproductor de su hijo estuviera formado por cables de acero.<\/p>\n<p>&mdash;Toma&hellip; esto&hellip; &iexcl;S&Iacute;! &iexcl;T&oacute;malo&hellip;! &mdash;Sergio sonaba fren&eacute;tico y caliente hasta el extremo, hab&iacute;a deseado por tanto tiempo esa situaci&oacute;n que no sab&iacute;a ni que decir.<\/p>\n<p>El semen sali&oacute; disparado como una bala. Un chorro denso y grumoso impact&oacute; en la barbilla de su madre, que dio un peque&ntilde;o grito de placer abriendo la boca para consumir todo el aire que pudiera, le hab&iacute;a puesto demasiado. Sigui&oacute; moviendo el pene entre sus voluminosos senos para darle much&iacute;simo m&aacute;s placer y sacarle todo, lo consigui&oacute;.<\/p>\n<p>Salieron dos m&aacute;s, el segundo casi cayendo al lado de la punta y uno &uacute;ltimo, y m&aacute;s poderoso, que atraves&oacute; su piel hasta el cuello, haciendo otro r&iacute;o de espermatozoides en la garganta de su madre.<\/p>\n<p>Levant&aacute;ndose con calma, mientras su hijo yac&iacute;a en la cama con los ojos en blanco y la mente viajando por mundos de placer, Mari fue al ba&ntilde;o. Mir&aacute;ndose en el espejo vio a una mujer espectacular, con su vaquero apretado, y desnuda de cintura para arriba. Se ve&iacute;a hermosa y aquellos tres rastros de semen caliente que comenzaban a deslizarse por su piel no hac&iacute;an m&aacute;s que acercarla a ser una diosa de la lujuria, amor y sexo.<\/p>\n<p>Sin embargo, ten&iacute;a que limpiarse, ya se seguir&iacute;a ensuciando despu&eacute;s si era necesario&hellip; le apetec&iacute;a mucho. De momento, con papel higi&eacute;nico se quit&oacute; el exceso, quedando una piel tersa y reluciente.<\/p>\n<p>Su hijo segu&iacute;a tirado en la cama, con un pene que no menguaba y rojo como un hierro dentro de una fragua. Arrodill&aacute;ndose en el mismo lugar, volvi&oacute; a introduc&iacute;rsela en la boca, haciendo que el joven volviera a la vida y se moviera como la cola suelta de una lagartija. Para que luego digan los cuentos que los besos despiertan a las princesas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Para, ma&hellip; Mari, espera &mdash;con un marcado y terrible lametazo, al final se detuvo&mdash; Ven aqu&iacute;.<\/p>\n<p>La levant&oacute; del suelo, agach&aacute;ndose con unas piernas temblorosas y deshaci&eacute;ndose de un pantal&oacute;n que era una ofensa que cubriera el celestial cuerpo. Mari se rio por las ganas con las que su hijo lo hac&iacute;a, parec&iacute;a tenerle incluso devoci&oacute;n, estaba a sus pies y eso&hellip; como la pon&iacute;a.<\/p>\n<p>El vaquero sali&oacute; despedido y las bragas quedaron en la mano de Sergio que terriblemente excitado y viendo la enorme mancha de flujo que yac&iacute;a en la tela, la lami&oacute; delante de su madre.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;aquello le hizo soltar el fuego que ya se elevaba como una monta&ntilde;a en su interior.<\/p>\n<p>La volvi&oacute; a subir en volandas, mientras Mari met&iacute;a su lengua en el interior de su hijo que todav&iacute;a sab&iacute;a a sus propios fluidos, estaba delicioso. Por fin estaban ambos desnudos, preparados para un coito que seguro ser&iacute;a &eacute;pico, al menos para ellos, sin embargo Sergio todav&iacute;a ten&iacute;a otro plan.<\/p>\n<p>La deposit&oacute; en su escritorio, por una vez limpio y ordenado en todo lo que llevaba all&iacute;. El trasero de Mari se qued&oacute; en el borde mientras sus manos se apoyaban detr&aacute;s para mantenerse en equilibrio. Sergio quit&oacute; la silla que ten&iacute;a entre las piernas de la mujer, pero con la intenci&oacute;n de sentarse y as&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>Donde sol&iacute;a estudiar con libros abiertos, ahora lo que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n era unas piernas separadas y en el medio, un sexo reci&eacute;ntenme recortado hasta el l&iacute;mite de lo posible, sin ning&uacute;n pelo a la vista. La gloria y el cielo resumidos en dos labios y una cavidad que brillaban con la luz del techo debido a lo h&uacute;medos que estaban.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes listo el primer plato &mdash;solt&oacute; Mari sin mostrar ninguna sonrisa, era un comentario serio, para que su hijo, empezara a devorarla.<\/p>\n<p>La lengua de su hijo no se demor&oacute; en recoger el cargamento de fluido que rezumaba fuera de su madre. Describi&oacute; un rumbo ascendente, empezando muy cerca del ano y terminando en un monte de venus ahora lleno de saliva.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Dios m&iacute;o! &mdash;los ojos tan azules como el mar se fijaron en su hijo que volv&iacute;a a la carga. La lengua dio otra fuerte pasada&mdash; No me acuerdo de la &uacute;ltima vez que me lo comieron&hellip; &iexcl;No me acuerdo! &mdash;gimi&oacute; con fuerza, ajena si en la habitaci&oacute;n contigua se encontraba alguien&mdash; &iexcl;No pares!<\/p>\n<p>Su pene reaccionaba a los comentarios y gemidos de su madre, dando peque&ntilde;os brincos, queriendo meterse donde la lengua lo intentaba. Sin embargo, la boca del joven no cesaba y de la comisura de los labios comenzaban a fluir l&iacute;quidos varios que ya no pod&iacute;a contener en su interior. Estaba humedeci&eacute;ndose como nunca, disfrutando de algo que se lo hab&iacute;an negado por tantos a&ntilde;os hasta casi olvidarlo.<\/p>\n<p>Mari sinti&oacute; una punzada de placer cuando le succion&oacute; el cl&iacute;toris, tanta que asi&oacute; de la nuca a su hijo tratando de ahogarle con su sexo con la intenci&oacute;n de que no se separase jam&aacute;s. El joven no se iba a ir a ning&uacute;n lado, incluso introdujo un dedo en el interior de su progenitora haciendo que la cadera de esta se moviera gozosa.<\/p>\n<p>La mujer sonre&iacute;a mientras echaba la cabeza para atr&aacute;s notando un torbellino en su interior. Se lo estaba pasando tan bien que no recordaba otro momento m&aacute;s divertido que ese&hellip; su hijo devorando su entrepierna encima del escritorio.<\/p>\n<p>Aceler&oacute; la succi&oacute;n del cl&iacute;toris viendo lo que le gustaba y con un dedo revoltoso masaje&oacute; las apretadas paredes de su madre, hasta el punto que Mari ya no pod&iacute;a cerrar la boca. La necesitaba bien abierta para respirar.<\/p>\n<p>El momento de sacarlo todo lleg&oacute;. Mari con el dedo de su hijo movi&eacute;ndose cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, no pod&iacute;a sostener m&aacute;s un orgasmo importante. Se contrajo, apretando los labios, cerrando los ojos y retorciendo los dedos de los pies hasta que parecieron las garras de un halc&oacute;n.<\/p>\n<p>Se dej&oacute; caer todo lo que pudo en la mesa, topando su espalda caliente con el contraste fr&iacute;o de la pared, le daba lo mismo. Solt&oacute; sus manos para llevar ambas a la cabeza de su hijo, la cual agarraba con fuerza y la dirig&iacute;a de arriba abajo mientras este daba profundos lametazos.<\/p>\n<p>Su vagina se contrajo y comenz&oacute; a expulsar todo lo que all&iacute; se hab&iacute;a formado. No hubo gritos, ni gemidos, solo una incontrolable vibraci&oacute;n que no la dejaba abrir los ojos como quer&iacute;a. Aunque s&iacute; que pod&iacute;a hablar, puesto que mientras que un orgasmo incre&iacute;ble segu&iacute;a anegando su cuerpo, le dec&iacute;a a su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Com&eacute;telo todo&hellip; &mdash;apretaba su cabeza con temblorosos dedos&mdash; No dejes nada&hellip;<\/p>\n<p>Obedeci&oacute; a las peticiones de su madre como todo buen hijo debe hacer y no se puso de pie hasta que termin&oacute; su trabajo. Cuando lo hizo, se alz&oacute;, apartando la silla con sus propias piernas, mientras Mari, todav&iacute;a tumbada, le observaba con un pecho acelerado.<\/p>\n<p>Sergio vio a su madre como una verdadera leona, aunque en parte herida por un orgasmo que la hab&iacute;a dejado indefensa. Ten&iacute;a el rostro enrojecido, unos ojos brillantes como nunca antes y los pies, que segu&iacute;an en el aire, temblaban de manera ostensible.<\/p>\n<p>Aprovech&oacute; para pasar su mano por la pierna de esta, simplemente acarici&aacute;ndola, pero Mari no lo soportaba, segu&iacute;a sumida en un orgasmo constante que la hizo sollozar y moverse en un espasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;M&eacute;temela! &mdash;vio como le miraba su hijo, quiz&aacute; esperando a que se le pasase&mdash; &iexcl;M&eacute;temela, ahora&hellip;!<\/p>\n<p>Ya no estaba delante de su madre, solo de una mujer que en aquel instante y solo por un intervalo corto de tiempo, era su amante. Hizo lo que le ped&iacute;a, su pene estaba duro como antes, apenas hab&iacute;a retrocedido unos mil&iacute;metros que volvi&oacute; a recuperar. Lo cogi&oacute; con todos sus dedos rodeando el tronco como hizo Mari minutos atr&aacute;s. Coloc&aacute;ndolo en la cavidad de la mujer, esta se estremeci&oacute;, estaba demasiado sensible, pero le daba lo mismo, quer&iacute;a la polla de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aaaahhhh! &mdash;grit&oacute; al sentirla dentro.<\/p>\n<p>Una mezcla de placer extremo y dolor se unieron en un chillido del que Sergio estaba seguro de que alguien lo habr&iacute;a escuchado. Sujetando sus piernas, la medida era perfecta para no tener que ponerse de puntillas. Las entradas se empezaron a solapar la una con la otra, sus cuerpos se un&iacute;an entre sollozos de placer y fuertes respiraciones sin dejar de mirarse.<\/p>\n<p>Mari ya hab&iacute;a cedido al poder que le estaba sometiendo su hijo, tumb&aacute;ndose casi por completo en la mesa despu&eacute;s de haberse movido ligeramente. No es que fuera el mejor sitio del mundo, sobre todo teniendo la cama a unos pasos, pero el placer que sent&iacute;a no la permit&iacute;a quitar el pene de su interior.<\/p>\n<p>&mdash;Dame las manos &mdash;dijo Sergio sin parar de entrar y salir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &mdash;ella se las cedi&oacute;.<\/p>\n<p>El joven las cogi&oacute;, soltando los muslos donde estaba sujeto y las cruz&oacute; hasta llevarlas al cl&iacute;toris de esta. No ten&iacute;a la intenci&oacute;n de que se masturbase, simplemente las agarr&oacute; por las mu&ntilde;ecas e hizo tracci&oacute;n con ellas. Con dos objetivos muy claros, uno, tener mucho m&aacute;s movimiento y velocidad, y dos, hacer que los senos de Mari se apretasen todo lo que pudieran, su madre se dio cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te encantan mis tetas! &mdash;con una media sonrisa para gemir de placer por una entrada que le lleg&oacute; a lo m&aacute;s hondo.<\/p>\n<p>&mdash;Son perfectas. &mdash;respiraba entre palabra y palabra, su jadeo era constante y el placer mucho mayor&mdash; Las mejores que vi en mi vida. &mdash;Carmen era una dura rival, pero&hellip; Mari quiz&aacute; ten&iacute;a mejor cuerpo, no lo pod&iacute;a asegurar a ciencia cierta.<\/p>\n<p>&mdash;Dame un poco m&aacute;s&hellip; &iexcl;S&iacute;&hellip;! &mdash;su voz se perd&iacute;a en un hilo de placer. Se volvi&oacute; a erguir, quitando el agarre de su hijo y empuj&aacute;ndole de pronto levemente. El pene muy a su pesar se escap&oacute;&mdash; Si&eacute;ntate en la silla.<\/p>\n<p>La voz de Mari torn&oacute; a orden, una bien caliente que Sergio cumpli&oacute; a rajatabla, como si&hellip; se lo ordenase su madre. La mujer atrap&oacute; el pene erecto del joven y puso una pierna a cada lado de la silla disponiendo la herramienta en su cavidad y cayendo de golpe.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La leche&hellip;! &mdash;solt&oacute; con gusto con las manos en los hombros de su hijo&mdash; &iexcl;Qu&eacute; pedazo de polla tienes&hellip;! &mdash;la enterr&oacute; toda en su cuerpo. Llegando a notar sus genitales cerca de su ano&mdash; Me llega tan&hellip; dentro&hellip;<\/p>\n<p>Su voz se perd&iacute;a en un tono er&oacute;tico, que por supuesto, Sergio nunca hab&iacute;a escuchado. Su madre hab&iacute;a sido una mujer dedicada a la casa, con ojeras bien marcadas, siempre una coleta mal hecha y desganada. Se transform&oacute;.<\/p>\n<p>Lo que ten&iacute;a en frente era una mujer poderosa, sexy hasta la m&eacute;dula e independiente. Con unas ganas de sexo, que parec&iacute;an imparables. No le hab&iacute;a hecho falta nada m&aacute;s que creerse lo bella que era y salir un poco m&aacute;s de las cuatro paredes teniendo su propia vida. Sergio comprobada todo ese cambio mientras Mari lo cabalgaba con dureza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ag&aacute;rrame bien el culo, cari&ntilde;o! &mdash;esto &uacute;ltimo le sali&oacute; solo, aunque no le import&oacute;, no hab&iacute;a dicho hijo.<\/p>\n<p>Las manos de Sergio comprimieron ambas nalgas, ayud&aacute;ndola en sus saltos mientras se clavaba un pene sin fin que la llevaba al cielo. Adelante y atr&aacute;s, a los lados, movimientos circulares de cadera, todo era poco para llenarse de placer, le har&iacute;a falta una vida entera para quedarse satisfecha.<\/p>\n<p>El joven estaba muy caliente, la visi&oacute;n perfecta de su madre era demasiado. Tan caliente estaba, tantos sonidos emit&iacute;a, que este se dejaba llevar por la preciosa ninfa que ten&iacute;a enfrente&hellip; mejor dicho, encima. Solt&oacute; una de sus manos y a la par que atrapada uno de los dulces pezones con los labios, le golpe&oacute; con fuerza una de las nalgas haciendo que su madre&hellip; chillase.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Otra vez!<\/p>\n<p>Grit&oacute; sin contener el aliento, no hab&iacute;a sido para tanto, solo una peque&ntilde;a cachetada de pasi&oacute;n. Pero animado, Sergio le dio la siguiente con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Eso es! &iexcl;Esto quiero, mi vida! &mdash;los apelativos brotaban sin querer, esperaba no romper el momento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres perfecta!<\/p>\n<p>Las frases atravesaban sus labios sin que su mente diera el visto bueno, rodeadas de inconexiones y gemidos de placer, que sobre todo, Mari soltaba a viva voz. Se estaba desatando, dej&aacute;ndose llevar por el demonio interno y dando un buen &ldquo;repaso&rdquo; a su&hellip; a Sergio.<\/p>\n<p>El muchacho estaba abstra&iacute;do, observaba a su madre gemir y gemir, como nunca la hubiera imaginado mientras chupaba sus pezones como un verdadero loco lujurioso. Se vio con confianza y no pens&oacute; mucho su siguiente movimiento, solo le advirti&oacute; de una forma muy ambigua.<\/p>\n<p>&mdash;Esto te va a gustar.<\/p>\n<p>La mano derecha dej&oacute; de apretar la nalga izquierda de Mari, sin que a esta le importase mucho. Aunque cuando not&oacute; que el dedo coraz&oacute;n de su hijo se dirig&iacute;a a su ano, le mir&oacute;.<\/p>\n<p>El dedo hizo contacto con la entrada, lo masaje&oacute; mientras ambos se miraban y el ritmo iba descendiendo. Mari nunca hab&iacute;a metido nada por ese agujero y no se hab&iacute;a imaginado que sentir&iacute;a, ni si el sexo anal ser&iacute;a divertido &ldquo;con esta polla me da que no&hellip;&rdquo; pens&oacute; mientras su hijo le masajeaba el trasero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo meto&hellip;?<\/p>\n<p>Ella asinti&oacute; sin meditarlo siquiera, como se suele decir habitualmente, hab&iacute;a venido a jugar, por un dedo&hellip; no pasaba nada &iquest;no?<\/p>\n<p>El coito sigui&oacute; y el dedo coraz&oacute;n se introdujo con calma en un trasero tan apretado, que le costaba introducir la primera falange. Pero pronto pareci&oacute; que comenz&oacute; a ceder, Mari se dejaba hacer y casi se olvidaba del dedo porque era insignificante con lo que ten&iacute;a en la vagina.<\/p>\n<p>Otra falange entr&oacute;, y esta vez s&iacute; que sinti&oacute; cierto placer extra&ntilde;o que no la desagrad&oacute;, sobre todo porque se sumaba al que ten&iacute;a en otra cavidad y la llevaba al cielo. Fue entonces que apret&oacute; el ritmo de forma intencionada. Se dejaba llevar por aquel pene que mandaba.<\/p>\n<p>&mdash;Se viene, Sergio&hellip; &iexcl;Se viene, mi vida!<\/p>\n<p>&mdash;Dale&hellip; c&oacute;rrete&hellip; ma&hellip; Mari &mdash;menos mal que mam&aacute; y Mari tienen la misma s&iacute;laba inicial, si no la hubiera cagado.<\/p>\n<p>Fue entonces que ella baj&oacute; su trasero, separ&oacute; ambas nalgas y tanto el dedo del joven, como su coloso entraron de forma profunda. Gimi&oacute; sin control, un grito a cierto volumen que no cesaba, al tiempo que Sergio aprisionaba uno de sus pezones entre sus mand&iacute;bulas.<\/p>\n<p>Mari se estaba corriendo sin moverse, con la totalidad del pene de su hijo en el interior, mientras un dedo en su ano sal&iacute;a y entraba con cierta fuerza. Su cabeza cay&oacute; sobre la de su hijo, bes&aacute;ndolo con calma para hacerle saber que deb&iacute;a parar. Este cedi&oacute; a las s&uacute;plicas aunque hubiera seguido por a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La puta! &iexcl;Qu&eacute; rica follada! &mdash;las palabras de su madre eran incompresibles, no era un vocabulario que soliera usar, Sergio estaba sorprendido. Aunque viendo como estaban, en qu&eacute; posici&oacute;n y notando como las gotas de flujo ya recorr&iacute;an sus muslos, no s&eacute; de qu&eacute; podr&iacute;a sorprenderse.<\/p>\n<p>&mdash;No estuvo mal&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Saca ese dedo que me vas a romper el culo. &mdash;a&ntilde;adi&oacute; una sonrisa para no sonar grosera.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; cuando sus piernas la dejaron, permiti&eacute;ndola mantenerse en pie a duras penas mientras sus muslos empezaban a mojarse demasiado. Siempre fue de corridas abundantes aunque la de hoy se llevaba la palma. El pene de Sergio era un c&uacute;mulo de manchas blancas de diferentes tama&ntilde;os, igual que los copos de nieve, no hab&iacute;a dos iguales.<\/p>\n<p>&mdash;Te toca a ti dar un poco.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me das trabajo? &mdash;contest&oacute; Sergio viendo como su madre se daba la vuelta y apoyaba las manos en el escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho&hellip; &mdash;se tumb&oacute; por completo en la mesa donde Sergio estudiaba, dejando el pelo sobre esta y mirando a su hijo que se colocaba a su espalda. Sinti&oacute; las manos del joven en cada lado de su cintura, agarrando con fuerza para hundirlas en la piel. Ella colabor&oacute; llegando hasta su trasero y abriendo ambas nalgas para exponer su sexo todo lo que pusiera&mdash; No sabes todo lo que me gusta que me follen as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mari&hellip; &mdash;resopl&oacute; con ganas y algo atorado&mdash; No me puedes decir esas cosas, me ponen demasiado. Verte as&iacute;, o&iacute;rte decir eso&hellip; &mdash;su pene estaba tocando la entrada de su madre&mdash; es como una droga.<\/p>\n<p>&mdash;Dr&oacute;gate conmigo. M&eacute;tela dentro, que est&aacute; calentito.<\/p>\n<p>&mdash;Joder&hellip; t&uacute; s&iacute; que eres caliente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;SEEEERGIO! &mdash;grit&oacute; al sentir todo el poder que atesoraba su hijo en su interior&mdash; Bendito sea qui&eacute;n te puso eso ah&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>El joven se ve&iacute;a con muchas ganas, lleno de poder, de calor, de erotismo. Sujet&oacute; a&uacute;n m&aacute;s fuerte a su madre, agachando su tronco para llegar a ella, mientras estiraba sus brazos para que sus cuerpos se juntaran.<\/p>\n<p>El aliento lo pod&iacute;a sentir en la espalda, su hijo estaba detr&aacute;s, con su poderoso pene empezando a meterlo y sacarlo, sacando sollozos a una mujer perdida por la pasi&oacute;n. Sinti&oacute; un beso h&uacute;medo en su hombro, le mir&oacute; con los ojos medio llorosos debido al cl&iacute;max de los orgasmos. Lanz&oacute; su rostro, bes&aacute;ndolo con pasi&oacute;n y al de unos segundos separ&aacute;ndose sin dejar de mirarse, y sin que Sergio&hellip; se la dejase de meter.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes qui&eacute;n me puso esto aqu&iacute;? &mdash;ambos se miraron, sus cuerpos se mec&iacute;an al comp&aacute;s de las penetraciones.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; d&iacute;melo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Fuiste t&uacute;, mam&aacute;. &mdash;Mari abri&oacute; la boca, no sab&iacute;a si por o&iacute;r una palabra vetada o por la fuerza de las palabras. Pens&oacute; en decir algo, negar esa palabra, pero se qued&oacute; callada, no le dio tiempo a hablar&mdash; T&uacute; fuiste la que me dio esta polla, mam&aacute;. Querida madre que amo m&aacute;s que nada, espero que te guste lo que te estoy dando, porque te lo estoy haciendo con lo mismo que t&uacute; creaste.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;el ritmo se hab&iacute;a acelerado y el golpeteo empezaba a sonar en toda la habitaci&oacute;n. Mari no sab&iacute;a qu&eacute; decir, pero solt&oacute; lo m&aacute;s l&oacute;gico&mdash; No&hellip; no&hellip; no pares de llamarme&hellip; mam&aacute;.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; sobre sus antebrazos y entonces su hijo, su querido v&aacute;stago, empez&oacute; en verdad a foll&aacute;rsela. Soportaba las estradas con estoicismo gimiendo cada vez m&aacute;s alto y notando el calor que generaba su interior debido a las fricciones. Primero un azote, despu&eacute;s el segundo, el tercero pic&oacute; un poco, pero que bien se sent&iacute;a, era lo que deseaba, como si le leyera la mente.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute; no me gusta esta frase, pero est&aacute;s buen&iacute;sima.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sique, cari&ntilde;o! &iexcl;Sigue hablando y foll&aacute;ndome que me queda poco! &mdash;Mari apartaba a soplidos el pelo que le golpeaba la cara y de la nada se le ocurri&oacute; algo&mdash; Hijo, c&oacute;geme el pelo, como antes. Ag&aacute;rralo y qu&iacute;tamelo de la cara.<\/p>\n<p>Sergio lo hizo, creando una coleta con sus manos a la vez que entraba y sal&iacute;a. La fuerza se iba incrementando poco a poco, tanto en las entradas como en el agarre, hac&iacute;a a la mujer tener la cabeza todo el rato en alto. No era violento, solo un poco rudo y&hellip; &iexcl;Menudo placer!<\/p>\n<p>&mdash;Me corro. &mdash;rug&iacute;a entre dientes mientras Sergio se lo aguantaba para seguir un rato m&aacute;s&mdash; &iexcl;Joder, qu&eacute; me corro! &iexcl;Me corro, hijo! &iexcl;Dame polla, qu&eacute; me corro! &mdash;segu&iacute;a gritando acelerada con los dientes apretados.<\/p>\n<p>&mdash;Ens&uacute;ciamela. Lo necesito, necesito tu corrida.<\/p>\n<p>&mdash;Te la doy en tu polla. &mdash;como le pon&iacute;a esa palabra, &iquest;por qu&eacute; la usaba tan poco?&mdash; En tu polla, en tu polla, en tu polla&hellip; &iexcl;AAAAHHHH!<\/p>\n<p>Mari se corri&oacute; haciendo que su trasero botase una y otra vez incluso llegando a expulsar el pene de Sergio que parec&iacute;a echar humo. Unos l&iacute;quidos abundantes manaron de la entrepierna de la mujer, que en forma de gotas corr&iacute;an como caballos hasta las rodillas. De mientras, Sergio se manten&iacute;a paciente de pie, acariciando la espalda de su madre que se aferraba a la mesa como pod&iacute;a con la cara pegada en esta. De soltarse se caer&iacute;a.<\/p>\n<p>Aguant&oacute; como pudo un minuto tirada sobre el escritorio que se calentaba por culpa de su cuerpo. El sudor la estaba humedeciendo mientras su hijo se sentaba en la silla con la respiraci&oacute;n agitada debido al esfuerzo.<\/p>\n<p>Logr&oacute; despegarse de la madera que trataba de aferrarse a la dulce piel. Camin&oacute; sin que su hijo la dijera nada, entrando en el ba&ntilde;o y cogiendo una toalla para secarse entera. Comenzaba a sudar por cada poro de su piel y necesitaba un poco de relajaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a la habitaci&oacute;n con la toalla en la mano, limpi&aacute;ndose delante de su hijo su zona m&aacute;s &iacute;ntima para despu&eacute;s, con las piernas temblorosas agacharse y hacer lo propio con la polla de Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tienes muy prieto. &mdash;se&ntilde;alando el sexo de su madre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quiere decir eso? &mdash;el comentario le hizo cierta gracia, no lo pod&iacute;a negar.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; he estado a punto de correrme dos veces.<\/p>\n<p>&mdash;Eso es una buena noticia entonces, pero &iquest;por qu&eacute; no lo has hecho?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No es evidente? &mdash;una peque&ntilde;a sonrisa desenmascar&oacute; la obviedad&mdash; Para seguir.<\/p>\n<p>Mari le tendi&oacute; la mano levant&aacute;ndolo de la silla, para llevarlo a la cama y tumbarse por encima del edred&oacute;n. El pene mirando al techo r&aacute;pido fue tapado por un conejo hambriento en busca de su zanahoria. El secado de la mujer hab&iacute;a provocado un reinicio en el coito, Sergio volv&iacute;a a sentir tanto como al principio y era verdad, lo ten&iacute;a muy apretado.<\/p>\n<p>El sexo fue algo m&aacute;s lento, pero no decay&oacute;, la profundidad que Mari le imprim&iacute;a era infinita. Con gesto placentero en todo momento, la mujer cargaba todo su peso a su entrepierna, donde quer&iacute;a meterse cada uno de los cent&iacute;metros que la llevaban al cielo, cada muesca de piel era un escal&oacute;n hacia el nirvana.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;meme las tetas, cari&ntilde;o. No te cortes.<\/p>\n<p>&mdash;Me estoy aguantando mucho, voy a terminar. &mdash;cada vez le era m&aacute;s dif&iacute;cil evadirse, el placer le invad&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Hazlo. &mdash;Sergio dudaba&mdash; En alg&uacute;n momento tendremos que acabar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lev&aacute;ntate, mam&aacute;. &mdash;rompieron su uni&oacute;n y Mari atendi&oacute; las explicaciones r&aacute;pidas de su hijo. Este se sent&oacute; en la cama con los pies en el suelo y ella hizo lo mismo en su regazo, d&aacute;ndole la espalda. Apoy&oacute; ambas manos en las rodillas del joven y descendi&oacute; su trasero mientras un pene se introduc&iacute;a en ella&mdash; As&iacute;&hellip; Sentadita&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta, mi vida? &mdash;los primeros movimientos corr&iacute;an de parte de Mari.<\/p>\n<p>&mdash;Me falta un espejo delante, para verte entera.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que quieres&hellip; &mdash;mientras su hijo la mord&iacute;a la espalda y la hac&iacute;a gemir&mdash; es ver c&oacute;mo me botan las tetas.<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; &mdash;el mordisco la excitaba demasiado y sentir la fuerte presi&oacute;n de los dedos en la cadera la extasiaba&mdash; Ay&uacute;dame a follarte.<\/p>\n<p>Las palabras encendieron el alma de Sergio hasta el borde de la abrasi&oacute;n. Su cuerpo se tumb&oacute;, dejando que el miembro viril se introdujera lo m&aacute;s profundo posible, donde nadie nunca hab&iacute;a estado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por favor! &iexcl;MENUDA POLLA!&mdash;solt&oacute; Mari con el labio tembloroso debido al placer.<\/p>\n<p>No aguantaba, con dos sacudidas las ganas pasar&iacute;an la frontera donde la vuelta se volv&iacute;a imposible. Era el final, la &uacute;ltima vez que estar&iacute;an de esa forma, casi lo pod&iacute;a sentir, sin embargo, no pod&iacute;a seguir m&aacute;s, era el culmen de la tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Se acaba la funci&oacute;n, mam&aacute;.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; con rapidez, sin separarse de su madre, cogi&eacute;ndola por los b&iacute;ceps para que no se cayera. El movimiento hab&iacute;a sido r&aacute;pido e inesperado, menos mal que su hijo la agarr&oacute;, si no hubiera salido volando, pero ahora no la soltaba. De pie en medio de la habitaci&oacute;n la penetraci&oacute;n se hac&iacute;a dura, el eco del coito resonaba en cada pared atravesando los o&iacute;dos de la mujer y lleg&aacute;ndola hasta el fondo de su cuerpo.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a correrse m&aacute;s, estaba totalmente seca, su hijo le hab&iacute;a quitado hasta la &uacute;ltima gota de su ser, pero se sent&iacute;a m&aacute;s caliente que en toda la tarde. Su boca abierta con media lengua fuera parec&iacute;a la de un perro ansioso por jugar. &ldquo;Una perra&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda corrida&hellip; esto va a salir.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Quita que te la chupo! &mdash;solt&oacute; en un tono autoritario la mujer girando su cuello. Sergio pareci&oacute; dudar por un instante&mdash; &iexcl;S&aacute;cala de mi co&ntilde;o, que quiero chup&aacute;rtela!<\/p>\n<p>La rapidez en sus palabras y el tono duro hizo que la duda de Sergio se volviera deseo. Su madre se arrodill&oacute; con rapidez, aliviando por un lado el dolor de sus piernas y saciando su boca que deseaba que la llenasen.<\/p>\n<p>El sabor del pene era tan variado como un plato gourmet. Ten&iacute;a de todo aquel m&uacute;sculo y&hellip; a Mari, le supo delicioso. Sus labios aferraron el miembro de su hijo, succionando un capullo que parec&iacute;a una tuber&iacute;a a punto de explotar. Estaba tan hinchada que su lengua apenas pod&iacute;a recorrer un breve trozo de piel, aquello era la mejor polla que hab&iacute;a sentido en su vida.<\/p>\n<p>&mdash;Termino ya&hellip; mam&aacute; &mdash;Sergio estaba listo, aguantando una salvaje corrida para hacerla divina.<\/p>\n<p>Mari no contest&oacute;, solo sigui&oacute; y sigui&oacute; chupando como si le fuera la vida en ello. Su hijo sinti&oacute; el &uacute;ltimo coletazo de electricidad llegando a unos genitales, que de nuevo estaban hinchados pese a la primera descarga. Atrap&oacute; el pelo de su madre que ca&iacute;a sobre su espalda y movi&oacute; su cadera adelante y atr&aacute;s. El pene entr&oacute; golpeando la garganta de Mari haciendo que unos sonidos guturales cercanos a la arcada opacaran los jadeos del joven.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La leche! &iexcl;Qu&eacute; sale! &iexcl;Toda! &iexcl;Toda entera!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&aacute;mela!<\/p>\n<p>Logr&oacute; decir Mari antes que su hijo, convertido en puro deseo, impulsara su cabeza con fuerza contra su cuerpo haciendo que el pene la atravesara ligeramente la garganta. Entonces fue que lo sinti&oacute;, un chorro de n&eacute;ctar ardiente recorriendo su interior y llen&aacute;ndola por completo directamente a su est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Los ojos se le humedecieron al tiempo que Sergio temblaba como un flan. Su hijo al fin afloj&oacute; el agarre y la mujer tosi&oacute; derramando un poco del jugo por la barbilla. Esa peque&ntilde;a parte era la que no yac&iacute;a ya en su tracto digestivo.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la boca para respirar, viendo a su hijo completamente ido, como se sentaba extasiado de placer y gimiendo sin control. Se miraron en silencio, mientras ambos respiraban violentamente. Hab&iacute;a sido realmente &eacute;pico, un recuerdo para toda su vida que seguir&iacute;a muy presente en sus ardientes sexos que yac&iacute;an satisfechos.<\/p>\n<p>La mujer arrodillada en el suelo, con unos muslos mojados y un sexo irritado que le doler&iacute;a los siguientes d&iacute;as, pas&oacute; la mano por su barbilla. Dos gotas r&aacute;pidas quer&iacute;an caer hacia su cuello, pero no lo permiti&oacute;. Las recogi&oacute; con tres dedos y mientras su hijo la miraba con un ojo medio cerrado, se las meti&oacute; a la boca para comerse toda la corrida. Sergio no lo soport&oacute; y cay&oacute; hacia atr&aacute;s en la cama mientras su cuerpo palpitaba sin control.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;Es el nombre que me pusiste. El comentario le pareci&oacute; venir directo de la mente de Carolina, punzante y sazonado con un poco de picante, su amiga estar&iacute;a orgullosa. 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