{"id":33039,"date":"2021-12-24T23:00:00","date_gmt":"2021-12-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-24T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-24T23:00:00","slug":"el-caballero-medieval-y-la-campesina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-caballero-medieval-y-la-campesina\/","title":{"rendered":"El caballero medieval y la campesina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33039\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fernando recibi&oacute; el regalo del rey con la seriedad de un noble caballero medieval. El obsequio consist&iacute;a en un peque&ntilde;o castillo y, como era costumbre en la &eacute;poca, las tierras y gentes que viv&iacute;an a su alrededor pasaban a ser tambi&eacute;n de su propiedad.<\/p>\n<p>Aquella misma tarde, un mensajero fue enviado a dar la noticia a los campesinos. Entre todas las moradas se seleccion&oacute; la casa de Tom&aacute;s, hombre maduro que viv&iacute;a con su mujer y su hija Clara. Se esperaba que la familia invitase a almorzar a su nuevo se&ntilde;or y le concediese todo tipo de atenciones.<\/p>\n<p>Y as&iacute; se lo hizo saber el mensajero, mirando de manera lasciva a la hija del matrimonio.<\/p>\n<p>Clara, que contaba ya con 20 a&ntilde;os, era delgada, melena rubia, piel p&aacute;lida, rostro agraciado y grandes ojos azules.<\/p>\n<p>En cuanto se fue el visitante su padre se dirigi&oacute; a ella en un tono que no dejaba lugar a la interpretaci&oacute;n. Era necesario causar la mejor de las impresiones a su nuevo se&ntilde;or, su vida y la del resto de la aldea depend&iacute;an de ello. Para lograr esto ten&iacute;an que ofrecerle lo mejor, buena comida y, por supuesto, goce carnal.<\/p>\n<p>&#8211; Ma&ntilde;ana ofreceras tu cuerpo a tu nuevo se&ntilde;or como muestra de gratitud. &iquest;Est&aacute; claro?<\/p>\n<p>Clara, para decepci&oacute;n de su familia, reaccion&oacute; con rebeld&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Jam&aacute;s har&eacute; lo que ped&iacute;s.<\/p>\n<p>Su madre, indignada, le dio un tortazo dej&aacute;ndole la mejilla colorada.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;C&oacute;mo te atreves a hablarnos as&iacute; desagradecida! Aqu&iacute; todos arrimamos el hombro.<\/p>\n<p>La chica, tercamente, sigui&oacute; sin ceder. Para sus adentros sab&iacute;a muy bien que no ten&iacute;a muchas m&aacute;s opciones, que fuera de la familia, sin dinero y sin habilidades de ninguna clase, se ver&iacute;a abogada a la mendicidad o lo que era peor, a vender su cuerpo para conseguir manutenci&oacute;n y alojamiento.<\/p>\n<p>Su padre reaccion&oacute; cogi&eacute;ndola por el brazo y arrastr&aacute;ndola a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;De rodillas!<\/p>\n<p>Su madre se sent&oacute; en la cama y acomod&oacute; el rostro de la joven en su regazo mientras que su marido cog&iacute;a un manojo de ramas.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Desn&uacute;date!<\/p>\n<p>La chica desnudo su trasero.<\/p>\n<p>Pronto empezaron a caer los azotes sobre sus nalgas.<\/p>\n<p>**************<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Fernando, acompa&ntilde;ado por su escudero, lleg&oacute; a la aldea. Clara, d&oacute;cilmente, mir&oacute; al reci&eacute;n llegado. No era demasiado mayor, quiz&aacute;s treinta y cinco a&ntilde;os. Fuerte, ancho de espaldas, barba de menos de una semana, rostro curtido por el sol y manos con algo de vello. Cuando tom&oacute; la palabra su voz era ronca, pero agradable. Prometi&oacute; a los habitantes un trato justo y protecci&oacute;n en su castillo si eran atacados. A cambio ped&iacute;a lealtad y dedicaci&oacute;n en el trabajo para obtener buenas cosechas. Dispondr&iacute;an de un d&iacute;a de descanso a la semana y sus demandas ser&iacute;an escuchadas.<\/p>\n<p>Los aldeanos respiraron tranquilos, a priori su se&ntilde;or no parec&iacute;a un tirano y su vida, aunque dura, podr&iacute;a ser incluso feliz.<\/p>\n<p>La comida fue abundante, al igual que el vino. Fernando bebi&oacute; con moderaci&oacute;n, disfrut&oacute; de la carne en salsa y eruct&oacute; ruidosamente. Sus maneras eran algo rudas pero correctas.<\/p>\n<p>Terminado el almuerzo, el caballero pos&oacute; sus ojos en la muchacha.<\/p>\n<p>Esta no dijo nada a pesar de la mirada de advertencia de su padre.<\/p>\n<p>&#8211; Sois bien parecida. &#8211; dijo el caballero.<\/p>\n<p>Clara se ruboriz&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si as&iacute; lo dese&aacute;is &#8211; intervino el anfitri&oacute;n &#8211; pod&eacute;is pasar a su cuarto.<\/p>\n<p>Fernando agradeci&oacute; cort&eacute;smente el gesto.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ven&iacute;s?<\/p>\n<p>Clara tard&oacute; un instante en reaccionar pero finalmente se levant&oacute; y tratando de ocultar su nerviosismo inici&oacute; el camino hacia su cuarto.<\/p>\n<p>El caballero cerr&oacute; la puerta en cuanto ambos entraron.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;is nerviosa. &#8211; coment&oacute; describiendo lo que era obvio.<\/p>\n<p>La muchacha baj&oacute; la mirada ruboriz&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; Me ca&eacute;is bien. Habladme sin miedo.<\/p>\n<p>Sin saber muy bien la raz&oacute;n, Clara se sincer&oacute; y cont&oacute; a su se&ntilde;or los temores del d&iacute;a anterior y como su padre la hab&iacute;a azotado en las nalgas por su comportamiento.<\/p>\n<p>Fernando visualiz&oacute; la escena en su mente provocando que el pene se hiciese grande bajo su ropa. Pod&iacute;a forzar a la muchacha si quisiera, de hecho, si esta se negaba, podr&iacute;a hacer que la azotasen en p&uacute;blico o pod&iacute;a ordenar que hiciesen lo propio con sus padres o incluso algo peor. Las vidas de aquellos campesinos le pertenec&iacute;an.<\/p>\n<p>Pero Fernando era ante todo un caballero de verdad y prefer&iacute;a tener sexo consentido que meter su miembro por la fuerza en una vagina reseca por la falta de deseo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; pens&aacute;is ahora?<\/p>\n<p>Clara dud&oacute;. No esperaba que le pidiesen opini&oacute;n. Sopes&oacute; por un momento la posibilidad de negarse, pero si hac&iacute;a eso, aunque aquel hombre parec&iacute;a justo, quien sabe, quiz&aacute;s les guardase rencor. Y luego estaba su padre, dispuesto a calentarla el culo de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Podr&iacute;amos hacerlo despacio? &#8211; dijo al fin.<\/p>\n<p>Fernando sonri&oacute; tranquiliz&aacute;ndola. No hab&iacute;a prisa.<\/p>\n<p>El caballero la bes&oacute; en el cuello. Los pelos de la barba rozaron su mejilla, picaban, pero era una sensaci&oacute;n que al mezclarse con la electricidad de los labios recorriendo su piel se tornaba placentera. Fernando aspir&oacute; el perfume del cuerpo de la joven y la bes&oacute; en los labios. Clara respondi&oacute; abriendo la boca y permitiendo que sus lenguas se entrelazasen, el sabor del vino mezclado con el toque amargo de la saliva ten&iacute;a algo de adictivo.<\/p>\n<p>Pronto los pechos desnudos de ambos amantes entraron en contacto, las manos de ella acariciando su espalda, las manos de &eacute;l, primero, meciendo el cabello rubio, despu&eacute;s sobando las tetas y pellizcando con cuidado los erectos pezones.<\/p>\n<p>Clara mir&oacute; con deseo la abultada entrepierna de su se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero verlo. &#8211; rog&oacute;.<\/p>\n<p>El var&oacute;n liber&oacute; el imponente m&aacute;stil y la campesina comenz&oacute; a lamer el capullo. Despu&eacute;s de unos minutos Clara se dio la vuelta y se tumb&oacute; boca abajo sobre la cama. Se levant&oacute; la falda y dej&oacute; a la vista su trasero, todav&iacute;a enrojecido por la zurra del d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>Fernando se acerc&oacute; e introdujo su palpitante pene.<\/p>\n<p>Empuj&oacute; contrayendo sus peludas nalgas.<\/p>\n<p>Clara gimi&oacute; y mordi&oacute; su labio inferior agarrando con sus manos el extremo de la cama.<\/p>\n<p>El caballero envisti&oacute; de nuevo, azot&oacute; la nalga de la joven con su mano y tras permanecer dentro del c&aacute;lido cuerpo de la muchacha unos segundos, inici&oacute; el mete saca con penetraciones r&aacute;pidas y cortas para, unos minutos despu&eacute;s, sacando completamente su miembro, regar con abundante semen el trasero y los muslos desnudos.<\/p>\n<p>Clara alcanz&oacute; el primer orgasmo.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s la puerta se abri&oacute; y caballero y mujer salieron de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Fernando parti&oacute;, no sin antes invitar a la joven a visitar el castillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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