{"id":33041,"date":"2021-12-24T23:00:00","date_gmt":"2021-12-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-24T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-24T23:00:00","slug":"antes-de-las-campanadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/antes-de-las-campanadas\/","title":{"rendered":"Antes de las campanadas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33041\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Atala es una mujer espiritual. Con esto no quiero decir que no le guste el sexo, s&oacute;lo que es eso: espiritual. Atala tiene la piel bronceada, luce una melena negra por debajo de los hombros y tiene mestiza la cara; su torso, provisto de unas tetas desafiantes y bien formadas, es el de una mujer atl&eacute;tica; sus piernas son finas. Atala piensa que es bella, aunque sostiene que su belleza no es del tipo que gusta a esta sociedad consumista: Atala piensa que su belleza es la de la mujer sencilla. Yo ahora, mientras esta narraci&oacute;n toma forma en mi mente, me la estoy follando: &quot;Uff, oh, oh, Atala&quot;; &quot;Mmm, Renato, me gusta, mmm&quot;. Atala, debajo de m&iacute;, se estremece por cada una de mis embestidas; mantiene sus ojos cerrados y sus labios, relajados, tiemblan cuando mi polla entra y sale de su co&ntilde;o. &quot;Ah, Renato, c&oacute;rrete, c&oacute;rrete&quot;, me anima Atala; &quot;Ya, Atala, ya-ah, ah, oohh&quot;, me corro.<\/p>\n<p>&quot;Atala&quot;, le digo, &quot;esta noche es Nochevieja, &iquest;qu&eacute; tal si me haces una mamada?&quot;; &quot;&iquest;Antes, durante o despu&eacute;s de las doce campanadas?&quot;; &quot;Antes, por supuesto, durante es poco tiempo, y despu&eacute;s hay que dormir&quot;; &quot;Claro que s&iacute;, Renato, con mucho gusto te har&eacute; una mamada&quot;; &quot;Qu&eacute; suerte tengo&quot;, dije.<\/p>\n<p>Cuando hemos entrado en nuestra casa, Atala ha entrado al dormitorio y ha salido desnuda. Me he acercado a ella y he acariciado con suavidad sus tetas a la misma vez que he besado sus labios. &quot;Renato&quot;, me dice Atala tras separar unos cent&iacute;metros su cabeza, &quot;voy a ducharme&quot;; &quot;Claro, Atala, no lo hab&iacute;a pensado&quot;; &quot;Renato, me he desnudado para ir al cuarto de ba&ntilde;o a ducharme para recibir el nuevo a&ntilde;o bien limpia, no todo es follar&quot;.<\/p>\n<p>A Atala la conoc&iacute; durante un partido de baloncesto. Por supuesto, no era un partido, digamos, oficial, sino una cosa que se improvis&oacute; en cuanto nos reunimos en una cancha de baloncesto diez personas que de forma desordenada trat&aacute;bamos de encestar cada uno nuestras respectivas pelotas. Hab&iacute;amos siete hombres y tres mujeres. A Atala, en un sorteo a base de pares o nones, le toc&oacute; jugar en el otro equipo. Atala es alta, m&aacute;s alta que yo, no lo escrib&iacute; en la descripci&oacute;n que hice de ella al principio, mide alrededor de uno ochenta cent&iacute;metros, y taponaba cada vez que pod&iacute;a mis lanzamientos. Bastantes veces, su defensa consist&iacute;a en peg&aacute;rseme mucho a mi cuerpo, de frente, para que yo no recibiera. Fue durante esas veces cuando comprob&eacute; la firmeza y carnosidad de sus tetas. Me desconcentraba Atala con sus esfuerzos defensivos. Yo prefer&iacute;a que ni me pasaran la pelota para sentir el cuerpo de Atala pegado al m&iacute;o. Despu&eacute;s del partido, fuimos a bebernos unas coca-colas a un bar cercano. Ah&iacute; tuve la oportunidad de saber de la espiritualidad de Atala. Atala cre&iacute;a en la fuerza interior, en la mirada interna; pensaba que la vida no ten&iacute;a sentido si acababa con la muerte y que, por tanto, ten&iacute;amos que trascender a la muerte. La base de su pensamiento era silo&iacute;sta, me declar&oacute;. Yo, a prop&oacute;sito, pregunt&eacute; que opini&oacute;n ten&iacute;a el silo&iacute;smo respecto al sexo, a lo que Atala me contest&oacute; que mientras no estuvi&eacute;semos encadenados a este, pod&iacute;amos disfrutar sin inhibici&oacute;n del sexo siempre que la ocasi&oacute;n se presentase. &quot;Bueno&quot;, dije, &quot;para m&iacute; la ocasi&oacute;n se ha presentado&quot;; &quot;Y para m&iacute;&quot;, dijo Atala.<\/p>\n<p>&quot;Ah, Renato, aahh&quot;. Fuimos a mi casa. Y, tal cual ven&iacute;amos, pegajosos de sudor, Atala y yo nos enrollamos. Ver a Atala desnuda me pareci&oacute; irreal. Su figura era excepcional. Nos subimos al colch&oacute;n y acarici&eacute; el co&ntilde;o de Atala hasta que se humedeci&oacute;, entonces le met&iacute; la polla y empuj&eacute; y empuj&eacute;. &quot;Ah, Renato, ah, aahh&quot;. Atala gritaba de placer mientras yo jadeaba por el esfuerzo. Las tetas de Atala temblaban debido a mis embestidas y yo se las chupaba. &quot;S&iacute;, Renato, ch&uacute;pame las tetas, s&iacute;, aahh, me gusta&quot;, dec&iacute;a Atala; &quot;Atala, &iquest;me puedo correr dentro?&quot;; &quot;No, Renato, s&aacute;cala un poco antes&quot;. A punto de correrme saqu&eacute; la polla y Atala, seguidamente, se sent&oacute; sobre el colch&oacute;n y con una mano me termin&oacute;, haciendo que mi semen cayera esparcido sobre sus tetas. &quot;Oohh, Atala&quot;.<\/p>\n<p>Atala me va a abandonar. En cualquier momento lo har&aacute;. S&eacute; que a ella no le gusta estancarse, y nuestra relaci&oacute;n va en camino del estancamiento. Entretanto, Atala sigue follando conmigo. &quot;No, yo no te dejar&eacute;, &iquest;por qu&eacute; escribes eso?, se nota que no te quieres lo suficiente y as&iacute; nunca me querr&aacute;s lo suficiente a m&iacute;, primero debes quererte t&uacute;, amor, pero ver&aacute;s, poco a poco tendr&aacute;s m&aacute;s confianza en ti mismo, todo est&aacute; en tu interior&quot;.<\/p>\n<p>La boca de Atala antes de las campanadas est&aacute; absorbiendo mi polla. La lengua de Atala est&aacute; rodeando mi polla. Los labios de Atala avanzan y retroceden sobre mi polla repetidas veces. El paladar y las enc&iacute;as de Atala reciben el semen que mana de mi polla. &quot;Renato, feliz 2022&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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