{"id":33046,"date":"2021-12-24T23:00:00","date_gmt":"2021-12-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-24T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-24T23:00:00","slug":"la-promiscua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-promiscua-2\/","title":{"rendered":"La promiscua (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33046\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como ya he comentado en otra ocasi&oacute;n, soy muy promiscua. Una aut&eacute;ntica zorra. Una puta, vamos, hablando mal y pronto. Y no lo puedo remediar. Mi esp&iacute;ritu rebelde y liberal hacen que la monogamia me resulten asfixiante. S&iacute;, ya s&eacute;, muchos (y muchas m&aacute;s) dir&aacute;n aquello de que si no puedo ser fiel para qu&eacute; tengo pareja. Pues porque las personas tenemos muchas contradicciones. Somos muchas cosas al mismo tiempo. Y en mi caso, estar emparejada con un hombre al que quiero me da una estabilidad necesaria para vivir pero&#8230; A veces, necesito poner un poco de sal. Necesito sentir la adrenalina de lo prohibido. Esa que recorre el torrente sangu&iacute;neo ante la posibilidad de ser descubierta. Sexo prohibido, secreto. Si nunca lo han probado no saben lo que se pierden.<\/p>\n<p>A lo largo de mi vida he tenido muchos amantes. Reconozco que cuando decid&iacute; parejaeme y ser madre mi esp&iacute;ritu promiscuo se aletarg&oacute;. Deje de sentir la necesidad de zorrear. Ya he dicho que quiero a mi marido y mucho m&aacute;s a mi hijo. De manera que durante un par de a&ntilde;os me sent&iacute;a plenamente satisfecha a nivel sexual.<\/p>\n<p>Pero despu&eacute;s de un par de a&ntilde;os el sexo marital, de s&aacute;bado noche y cama de matrimonio, comenz&oacute; a quedarse corto para mis necesidades de mujer activa. Comenc&eacute; a masturbarme con m&aacute;s frecuencia. Me hice con juguetes que usaba sin miramientos. Mi marido correspond&iacute;a a mi apetito pero lo que yo necesitaba era algo diferente. Probar otras pollas. As&iacute; que volv&iacute; a caer en la tentaci&oacute;n. Acompa&ntilde;ada de mi &iacute;ntima, y tambi&eacute;n promiscua, amiga (ya saben aquello de que Dios los los cr&iacute;a y ellos se juntan) le fui infiel a mi marido con un bombero que estaba buen&iacute;simo. &Eacute;l, mi marido, nunca lo supo haciendo bueno aquello de que el cornudo es el &uacute;ltimo en enterarse. Fue a partir de ah&iacute; cuando comenc&eacute; a retomar mi vida de mujer infiel. Mi amiga Sandra dice que estos son &quot;bombonas de oxigeno&quot; que nos permite seguir inmersas en nuestros matrimonios.<\/p>\n<p>Dicen que lo m&aacute;s complicado de cualquier cosa es realizarlo la primera vez, despu&eacute;s de derribar esa barrera moral ya sabemos de lo que somos capaces. Y eso me sucedi&oacute; a mi. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os siendo le fiel a mi marido, una vez lo enga&ntilde;&eacute; la primera vez supe que no tendr&iacute;a demasiados cargos de conciencia para hacerlo de nuevo. Y as&iacute; fue como le volv&iacute; a poner los cuernos al pobre hombre.<\/p>\n<p>Aprovech&eacute; que mi marido llevaba a nuestro hijo al f&uacute;tbol por primera vez para quedar con mi amiga Sandra y salir a pasar un buen rato. Fue una de esas salidas en las que me encontraba especialmente atractiva y con ganas de guerra. Mi melena negra planchada, mi belleza viciosa y morbosa se acrecentaba con un chaleco negro de cuello alto que realzaba mis maravillosas tetas. Un pantal&oacute;n vaquero ajustado y unas botas negras. Mi amiga Sandra no pudo reprimir un comentario soez:<\/p>\n<p>-Pero que puta zorra eres. T&uacute; has salido a follar&#8230; jajaja.<\/p>\n<p>Estuvimos tomando unas cervezas en varios bares y charlando de nuestras vidas. Despu&eacute;s decidimos picar algo para rematar con unas copas en una terraza que ese d&iacute;a ten&iacute;a m&uacute;sica en directo. Tras dos rondas, el alcohol hab&iacute;a diluido cualquier atisbo de control y nuestra libido se encontraba a flor de piel. Decidimos darles vidilla a unos chicos j&oacute;venes que se nos acercaron. Despu&eacute;s de un vistazo r&aacute;pido ninguno era de nuestro gusto pero los chavales se lo curraban y nos hac&iacute;an re&iacute;r. De repente el camarero se acerc&oacute; a nosotras y nos puso un nueva ronda:<\/p>\n<p>-Oye, que no te hemos pedido nada.<\/p>\n<p>-No, os invitan aquellos dos.<\/p>\n<p>El camarero se&ntilde;al&oacute; en direcci&oacute;n a la otra punta de la barra. All&iacute; estaban dos tipos que levantaban sus copas a modo de brindis. Sandra les sonri&oacute; y me gui&ntilde;&oacute; un ojo. Eran dos populares tipos de la zona. Jaime, alto, con reminiscencias de su pasado rockabilly, ojos claros y cuerpo trabajado. Rafa, era bajito, algo cabez&oacute;n pero con fama de estar muy bien dotado. La verdad es que este &uacute;ltimo era un t&iacute;o que siempre me habia dado cierto morbo. Era un amigo del grupo de colegas de mi marido. Eso unido a su fama me resultaba excitante.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s explicaciones y dejando a los chavales que nos rondaban con dos palmos de narices nos marchamos en direcci&oacute;n a los dos t&iacute;os que nos invitaban. Con dos besos en las mejillas nos saludamos los cuatros. Ellos ven&iacute;an de hacer una ruta con sus motos y sus atuendos los delataban. Jaime con chupa de cuero y su est&eacute;tica rockabilly parec&iacute;a sacado de una pel&iacute;cula. La l&iacute;nea que separa lo original de lo rid&iacute;culo es muy fina y por muy poco este la traspasaba. Es cierto que su musculado cuerpo rellenaba perfectamente la camiseta ajustada manteni&eacute;ndolo a este lado de la dignidad.<\/p>\n<p>Por su parte Rafa, era menos estridente en su vestuario. Con vaquero y sudadera no llamaba la atenci&oacute;n por nada especial, a simple vista, pero su fama siempre flotaba a su alrededor. Su paquet&oacute;n se marcaba de manera provocadora haciendo que fuera imposible no dirigir la mirada, aunque fuera disimuladamente, a su entrepierna. Sandra me hab&iacute;a contado que, pese a que no se lo hab&iacute;a tirado, conoc&iacute;a historias de su poll&oacute;n. Al parecer, en una ocasi&oacute;n se fue con una t&iacute;a a la que no le cab&iacute;a. Era bastante estrechita y por m&aacute;s que lubricaba su co&ntilde;o no pudo abarcarlo. Y otra leyenda dec&iacute;a que una pareja se desmayaba cuando se la met&iacute;a hasta el fondo. Todo aquello hac&iacute;a que mi calentura fuera en aumento y el morbo hiciese estragos en mi cerebro.<\/p>\n<p>Entre risas los dos tipos nos contaban an&eacute;cdotas divertidas de sus rutas moteras. Rafa ten&iacute;a una gracia especial para narrar de manera casi c&oacute;mica aquellas aventuras de dos machos alfas:<\/p>\n<p>-&iquest;Ten&eacute;is buenas motos? -Pregunt&eacute; simulando ingenuidad.<\/p>\n<p>-Este -dijo Jaime se&ntilde;alando a Rafa -tiene una buena&#8230; burra&#8230;<\/p>\n<p>La pausa antes de finalizar la frase provoc&oacute; una risa en los cuatro.<\/p>\n<p>-Me encantan las buenas&#8230; burras&#8230; -Repliqu&eacute; llevando la broma un paso m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>Rafa se acerc&oacute; a m&iacute; hasta pegar su cuerpo al m&iacute;o. Pude sentir el calor que desprend&iacute;a y el bulto de su entrepierna contra una de mis nalgas. Mir&aacute;ndole de reojo y con media sonrisa acerqu&eacute; mi mano y le acarici&eacute; el paquete de manera disimulada. &Eacute;l acerc&oacute; su boca a m&iacute; o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Cuando quieras te montas en ella&#8230;<\/p>\n<p>Me gir&eacute; hacia &eacute;l. En una declaraci&oacute;n de intenciones le roce mis tetas por el brazo y le susurr&eacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Muy buena tiene que ser para que yo me monte&#8230;<\/p>\n<p>Rafa me sonri&oacute; y brind&oacute; con su copa. Sab&iacute;a perfectamente que acabar&iacute;a montandome.<\/p>\n<p>Seguimos riendo y bebiendo durante una media hora m&aacute;s hasta que Rafa me lanz&oacute; un &oacute;rdago:<\/p>\n<p>-Bueno, &iquest;te montas en la m&iacute;a o no?<\/p>\n<p>Yo le sonre&iacute;, luego mir&eacute; a Sandra, que estaba cogida a la cintura de Jaime, y me gui&ntilde;&oacute; un ojo a modo de visto bueno.<\/p>\n<p>-Vamos a ver si merece la pena eso que tienes ah&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>Salimos a la calle. Pese a ser noviembre y haber anochecido, la temperatura era agradable. Rafa me invit&oacute; a su ir a su Harley. La verdad es que era una pasada de moto. Y el tipo me daba a&uacute;n m&aacute;s morbo sobre ella. Me mont&eacute; de paquete y me agarr&eacute; al suyo. Rafa aceler&oacute; y nos perdimos por una calle. Mi mano segu&iacute;a apoyada en su entrepierna, de vez en cuando lo apretaba notando como iba creciendo el bulto. El tipo sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. En un par de minutos est&aacute;bamos en aparcamiento de una gran nave de su propiedad dentro de un pol&iacute;gono industrial.<\/p>\n<p>Nos bajamos de la moto y sin darme tiempo a nada me agarr&oacute; de la cintura para besarme. Por supuesto yo me dej&eacute; meter la lengua hasta la garganta. El t&iacute;o besaba muy bien. Al tiempo acariciaba mi cuerpo, mi culo, mis tetas. Yo correspond&iacute;a agarrando su paquete. Me sent&iacute;a muy cachonda. Deseaba agarrarle la polla y descubrir de primera mano cu&aacute;nta verdad hab&iacute;a en las leyendas.<\/p>\n<p>Rafa empez&oacute; a hacer presi&oacute;n sobre mis hombros hacia abajo. Trataba de obligarme a arrodillarme ante &eacute;l. Eso a m&iacute; me puede. Me excita que un t&iacute;o me someta. Me obligue a hacer lo que &eacute;l quiera. Me gustan los t&iacute;os dominantes. Yo lo entend&iacute; y fui arrodill&aacute;ndome. &Eacute;l me miraba desde arriba, sabi&eacute;ndose el due&ntilde;o de la situaci&oacute;n. Se quit&oacute; el cintur&oacute;n y desabroch&oacute; su pantal&oacute;n. Bajo un b&oacute;xer C&amp;K se marcaba la silueta de un rabo impresionante. Sin dudar lo agarr&eacute; los las manos para delimitarlo. Lo mord&iacute; sobre la prenda y lo not&eacute; duro y caliente. Me relam&iacute;a ante semejante miembro. Por fin, Rafa liber&oacute; a la bestia. Ante m&iacute;, salt&oacute; como un resorte una polla descomunal. Era de pel&iacute;cula porno. Gruesa, grande, seg&uacute;n me dijo despu&eacute;s eran 25 cent&iacute;metro, con las venas muy marcadas:<\/p>\n<p>-Vaya tranca calzas, cabr&oacute;n. -Dije con una sonrisilla impaciente.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; con ambas manos. Sientiendo la dureza de aquella polla de caballo. Colocando una mano sobre la otra hizo un peque&ntilde;o c&aacute;lculo con la de mi marido. Y s&iacute;, las comparaciones son odiosas. Tir&eacute; de la piel hacia atr&aacute;s y liber&eacute; una cabeza gorda, de piel tersa y brillante. De cor amoratado. No pude evitar lamerlo. Luego pos&eacute; mis labios sobre el capullo co si quisiera besarlo y fui lentamente introduciendomelo. Mi cavidad bucal no era suficiente para deja te trozo de carne. Topaba con mi garganta y a&uacute;n quedaba m&aacute;s de la mitad fuera.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a defraudar y comenc&eacute; a mamar lo que pude. Generaba mucha saliva para que entrase con facilidad. Le agarr&eacute; los huevos, de tama&ntilde;o considerable tambi&eacute;n, y comenc&eacute; a juguetear con ellos al tiempo que mi cabeza iba y ven&iacute;a por el tronco. Rafa suspiraba mientras me miraba emplearme a fondo:<\/p>\n<p>-As&iacute; joder, as&iacute;. Con esa cara de viciosa tantas que ser una buena comepollas&#8230;<\/p>\n<p>Al tipo no le import&oacute; demasiado ser conocido de mi marido. Y a mi esa situaci&oacute;n me 3xcitaba sobre manera. Tambi&eacute;n ayudaba aquel poll&oacute;n incre&iacute;ble que gastaba el motero. En mi vida me hab&iacute;a comido muchas pollas. Pero pocas como la de Rafa. Me sent&iacute;a muy puta. Mi co manaba jugo caliente que manchaba mi tanga. Sin dejar de mirar a los ojos de aquel tipo, le 3wcup&iacute; en el capullo antes de continuar mamando:<\/p>\n<p>-Vaya guarra que eres, joder.<\/p>\n<p>Cada insulto hac&iacute;a que mi excitaci&oacute;n subiese m&aacute;s. No puedo evitar ser como soy. Una puta zorra con ganas de polla. Y aquel cabr&oacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo tratarme. Un tipo que pese a no ser guapo ni estar bueno sab&iacute;a que todas caer&iacute;an rendidas ante su poll&oacute;n. Y ahorra, la que se encontraba arrodillada ante aquel m&aacute;stil era yo. La puta mujer de un conocido.<\/p>\n<p>Rafa comenz&oacute; a respirar entre cortado. Tens&oacute; su cuerpo y anunci&oacute; que se iba a correr. Yo aceler&eacute; el movimiento de cabeza y me agarr&eacute; a sus piernas haci&eacute;ndome saber que me lo tragarias:<\/p>\n<p>-Aaahhhggg&#8230; -con un grito anunci&oacute; que llegaba al orgasmo. -Traga, puta, traga&#8230;<\/p>\n<p>Yo sola me clav&eacute; la polla todo lo que pude. Sent&iacute; como el capullo escupia copiosos chorros de lefa caliente. Los dos primeros comenzaron a descender por mi garganta y mi es&oacute;fago. Los dos siguientes no los pude tragar y quedaron almacenados en mi boca antes de comenzar a salirse por la comisura de mis labios. Rafa mov&iacute;a su cadera en un intento de follarme la boca. Casi sin respiraci&oacute;n me liber&oacute;. Cog&iacute; aire y escup&iacute; los restos de semen que no pude tragar. Un par de hilillos viscosos corr&iacute;an por mi barbilla y t&uacute; e que recogerlos con los dedos. No dude 3n chuparlos mirando con lascivia al tipo.<\/p>\n<p>Rafa me invit&oacute; a entrar en la nave. Era un garage de motos de importaci&oacute;n que era a lo que se dedicaba. Casi a oscuras nos dirigimos a una oficina y nos sentamos en un sof&aacute;. El tipo encendi&oacute; un cigarro y me lo pas&oacute; tras darle una calada. Hac&iacute;a mucho que no fumaba. Desde que me cas&eacute; pero la situaci&oacute;n lo requer&iacute;a. &Eacute;l se incorpor&oacute; y estuvo rebuscando en un mueble. Yo di otra calada al cigarro y comenc&eacute; a acariciarme la entrepierna. Rafa vino con dos copas. Brindamos y bebimos. Nuestras miradas se quedaron enganchadas antes de comernos la boca de nuevo. Como dos adolescentes comenzamos a desnudarnos. Rafa no ten&iacute;a un buen cuerpo. Bajito, cabez&oacute;n, poco agraciado y con una incipiente barriguita. Todo se compensa a con un extra&ntilde;o sex appeal y una polla exageradamente grande. En mi caso, ten&iacute;a dos buenas tetas de aureola marr&oacute;n claro y pez&oacute;n gordo que el tipo no dud&oacute; en comerme de manera excitante. Succionaba y mord&iacute;a hasta el l&iacute;mite del dolor mientras con la otra mano buscaba bajo el pantal&oacute;n la entrada de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sin saber muy bien como me ten&iacute;a con el pantal&oacute;n en los tobillos y sus dedos entrando y saliendo de mi rajita adornada con una estrecha franja de vello negro. El tipo era un magn&iacute;fico amante. Sin prisas, tom&aacute;ndose el tiempo necesario me llev&oacute; a un impresionante orgasmo antes de recorrer mi cuerpo con su lengua desde las tetas hasta el cl&iacute;toris. De repente me vi tumbada en el sof&aacute; de aquella oficina, agarr&aacute;ndome las tetas y entre mis piernas abiertas un tipo comi&eacute;ndome el co&ntilde;o. Al tiempo que yo me amasaba las tetas y me pellizcaba los pezones, Rafa trillaba mi cl&iacute;toris con los dientes y met&iacute;a un par de dedos en la vagina.<\/p>\n<p>Justo antes de llegar al orgasmo, el tipo par&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces cabr&oacute;n?<\/p>\n<p>Sin mediar palabra se tumb&oacute; sobre m&iacute; y de un golpe de cadera me clav&oacute; la polla hasta el fondo. La sensaci&oacute;n fue indescriptible. Una especie de dolor agudo se transform&oacute; al instante en algo placentero. Era la primera vez que me penetraban tan profundo. Sin respiro, un segundo golpe de cadera para clavarmel hasta los higadillos y fijarme al sof&aacute;. Di un grito desgarrador. Rafa comenz&oacute; una follada tremenda. Yo intentaba agarrarle con las piernas. Le ara&ntilde;&eacute;. Le mord&iacute;. Lloraba, re&iacute;s. Todo al mismo tiempo .ientras aquel conocido de .i marido me part&iacute;a en dos con sus 25 cent&iacute;metros de polla.<\/p>\n<p>Suspiros, gemidos, insultos, gru&ntilde;idos. No sab&iacute;a c&oacute;mo exteriorizar el placer de sentirme totalmente llena. Mi lubricaci&oacute;n era m&aacute;s de la habitual, igual que mi excitaci&oacute;n. Rafa me estaba echando el polvo de mi vida. Me la dej&oacute; clavada tan adentro que casi creo que me romper&iacute;a:<\/p>\n<p>-Diosss, -dije con esfuerzo -me la vas a sacar por la boca, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Por un segundo sali&oacute; de m&iacute; y sent&iacute; un vac&iacute;o interior inexplicable. Sin 3sfuerzo me volte&oacute; y me coloc&oacute; a cuatro patas sobre el sof&aacute;. Sabiendo lo que se me ven&iacute;a encima, me agarr&eacute; fuerte y esper&eacute; el puntazo. Rafa me sujet&oacute; por las caderas y comenz&oacute; un mete-saca fren&eacute;tico. Me parec&iacute;a incre&iacute;ble que alguien pudiera mover la cadera a tal ritmo. Sent&iacute;a como su capullo llegaba al fondo de mi co&ntilde;o. Casi al &uacute;tero y a&uacute;n ten&iacute;a fuerzas para seguir percutiendo. Yo le alentaba a que me diera m&aacute;s fuerte. A que no dejara de empujar. A qu&eacute; me partiese en dos con aquel fen&oacute;meno de la naturaleza que era su polla. Rafa me estaba empotrando literalmente:<\/p>\n<p>-Me corro, puta&#8230;<\/p>\n<p>-No te salgas. C&oacute;rrete dentro, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Con un grito animal, Rafa volvi&oacute; a eyacular de manera abundante. Esta vez dentro de mi co&ntilde;o. Hac&iacute;a a&ntilde;os que tomaba la p&iacute;ldora con lo que no hab&iacute;a riesgo de embarazo. Y semejante corrida no pod&iacute;a desperdiciar. Los &uacute;ltimos puntazos hicieron que la leche comenzar&aacute; a salir de mi co&ntilde;o y resbalarse por mis muslos. Cuando termin&oacute; de correrse sali&oacute; de m&iacute; lnterior y yo ca&iacute; derrengada. Tenia el co&ntilde;o dolorido. Sent&iacute;a como si me hubiese movido algo dentro con los pollazos tan profundo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a perdido la noci&oacute;n del tiempo cuando un palmetazo de Rafa contra mi culo me hizo volver en s&iacute;:<\/p>\n<p>-Tenemos que irnos. -Me avis&oacute;.<\/p>\n<p>Como pude me recompuse. Mi melena luc&iacute;a alborotada. Mi ropa estaba esparcida por el suelo. En silencio abandona.os la oficina y salimos a la calle. Al montarnos en la moto sent&iacute; una punzada de dolor en el co&ntilde;o. Y es que el mejor polvo en mis 37 a&ntilde;os de vida iban a dejarme dormida la siguiente semana.<\/p>\n<p>Volvimos al bar donde Sandra y Jaime hac&iacute;a tiempo que se hab&iacute;an marchado. Pedimos un par de cervezas para celebrar nuestra espectacular sesi&oacute;n de sexo y me llev&oacute; a casa. Fui directamente a la ducha. Me lav&eacute; a conciencia el co&ntilde;o del que a&uacute;n sal&iacute;an restos de semen. El tanga estaba totalmente mojado producto de la mezcla de los fluidos de ambos. Los labios estaban enrojecidos de la fricci&oacute;n y al palparme los sent&iacute; doloridos. Sobre las doce de la noche, estaba en la cama cuando o&iacute; a mi marido y mi hijo que volv&iacute;an del partido de f&uacute;tbol. Me hice la dormida para evitar responder a preguntas sobre c&oacute;mo hab&iacute;a ido mi tarde. Aquella noche estuve acarici&aacute;ndome recordando el poll&oacute;n de Rafa, el colega de mi marido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Como ya he comentado en otra ocasi&oacute;n, soy muy promiscua. Una aut&eacute;ntica zorra. 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