{"id":33059,"date":"2021-12-26T23:00:00","date_gmt":"2021-12-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-12-26T23:00:00","modified_gmt":"2021-12-26T23:00:00","slug":"infidelidad-en-Nochebuena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infidelidad-en-Nochebuena\/","title":{"rendered":"Infidelidad en Nochebuena"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33059\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>I.<\/p>\n<p>Ignoraba que todo estuviese dispuesto para que aquella se convirtiera en una de mis mejores nochebuenas; de las m&aacute;s er&oacute;ticas, de las m&aacute;s t&oacute;rridas, de las m&aacute;s morbosas y de las m&aacute;s trasgresoras.<\/p>\n<p>All&iacute;, desnuda frente al espejo de mi habitaci&oacute;n, rememor&eacute; sus labios absorbiendo mi vagina, su barba recortada roz&aacute;ndome mis labios mayores, sus dedos estirando mis pezones, y su lengua lustr&aacute;ndome la piel.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado apenas dos d&iacute;as desde que me entregara a &eacute;l por primera vez, en aquella casa solitaria, en aquella sala de estar, frente a la chimenea. Fue un encuentro clandestino, apenas planificado, pero concebido con la m&aacute;s estricta de las discreciones, no fuera que el silencio se pudiera enterar.<\/p>\n<p>Las lenguas chisporroteantes de la chimenea fueron las &uacute;nicas testigos de aquel ardiente e irrefrenable acto, cuyos protagonistas fuimos &eacute;l y yo.<\/p>\n<p>Mientras los carbones se quemaban, su erecto y duro falo desaparec&iacute;a en mi boca, palpitando en mi lengua y mi paladar, y yo de rodillas frente a &eacute;l, con mis dos enormes nalgas apoyadas sobre mis pantorrillas, mis senos colgando sobre mi pecho, los pezones endurecidos apuntando al techo, y yo mir&aacute;ndole a los ojos al tiempo que su mano derecha impulsaba mi nuca para dirigir la deliciosa felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&laquo;Tr&aacute;gatela toda, gatita, es tuya, haz con ella lo que quieras.&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Mmmh &mdash;gem&iacute; mientras me untaba crema hidratante en el tri&aacute;ngulo de mi pubis, recordando con lujuria las escenas de aquella noche.<\/p>\n<p>Me recost&oacute; sobre la alfombra, y con su boca frot&oacute; mi cuerpo desnudo con un hielo que expuls&oacute; vapor de lo caliente que me hallaba; jadee, me estremec&iacute;, y luego continu&eacute; padeciendo los azotes de su lujuria cuando verti&oacute; sobre mis tetas, vientre, muslos y vagina largos chorros de vino tinto, del espumoso, que burbuje&oacute; sobre mi carne antes que &eacute;l mismo se lo bebiera, recogi&eacute;ndolo con sus labios y su h&uacute;meda lengua.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Augg! &mdash;volv&iacute; a jadear delante del espejo, recordando aquellos v&iacute;vidos y morbosos sucesos.<\/p>\n<p>De pronto comenc&eacute; a traer a mi mente escenas difusas y alternantes que se proyectaron en el cristal del espejo.<\/p>\n<p>La imagen se clarific&oacute; en mis ojos y lo vi cogi&eacute;ndome con ardent&iacute;a, con mis piernas vulgarmente abiertas, apoyadas sobre sus hombros, y &eacute;l en medio de ellas, estoc&aacute;ndome con lujuria, sin descanso, los dos empapados de sudor.<\/p>\n<p>Luego la imagen cambi&oacute; a nosotros fornicando sobre un sof&aacute; sin brazos color caf&eacute;, que se hallaba justo al centro de la estancia en una atm&oacute;sfera cachonda y de semioscuridad; &eacute;l aparec&iacute;a echado sobre el mueble y yo a horcajadas arriba de &eacute;l, d&aacute;ndole en&eacute;rgicos y reiterados sentones, de manera que mis nalgas chocaban con sonidos fuertes contra sus piernas.<\/p>\n<p>Y finalmente nos vi entregados al placer sobre la encimera de la barra de la vinoteca, mi espalda reposando en la &aacute;spera superficie de madera, mis piernas enredadas en sus caderas y mis tacones clavados en sus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm &mdash;gem&iacute;, entrecerrando los ojos y luchando para evitar caer en la tentaci&oacute;n de introducir mis dedos en mi co&ntilde;ito mojado y masturbarme, como lo hab&iacute;a hecho a todas horas desde esa cita, recordando semejantes escenas dantescas.<\/p>\n<p>Aquellas ansias por sentirlo, por beberlo, por acariciarlo y por hacerlo m&iacute;o una vez m&aacute;s me atormentaron en demas&iacute;a; y tuve miedo, angustia y pesar, ya que tal deseo irrefrenable habr&iacute;a sido de lo m&aacute;s natural de no ser porque ese hombre al que tanto a&ntilde;oraba no s&oacute;lo me llevaba alrededor de veinte a&ntilde;os de edad, sino que, para mi pesar, era el cu&ntilde;ado de mi novio, esposo de la hermana de mi novio, y quien, a su vez, hab&iacute;a hecho las veces del padre de mi novio, desde que &eacute;ste quedara hu&eacute;rfano tras un fat&iacute;dico accidente en que sus padres perdieron la vida.<\/p>\n<p>&mdash;Por Dios &mdash;suspir&eacute; agobiada cuando puse las cosas en balance.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado ya dos d&iacute;as desde aquella noche, en la que, por decisi&oacute;n propia, ahogada en remordimientos, le advert&iacute; que aquello no lo pod&iacute;amos volver a repetir, y aunque &eacute;l no dijo nada, asum&iacute; que hab&iacute;a aceptado mi decisi&oacute;n y que, a partir de entonces, por el bien de todos, deb&iacute;amos de poner tierra de por medio.<\/p>\n<p>Pero esa ma&ntilde;ana, sin que mi novio lo advirtiera, recib&iacute; en nuestro apartamento un paquete cuya etiqueta rezaba &laquo;Para tu cuerpo. Para mis ojos&raquo;, que no era otra cosa que un juego de lencer&iacute;a negra y un elegant&iacute;simo vestido del mismo color que, pese a su fineza, se distingu&iacute;a por ser bastante entallado y atrevido, ya que el corte sirena ten&iacute;a una gran abertura en la espalda, desde la altura del cuello, en forma de &oacute;valo, que se prolongaba hasta el preludio de mis nalgas.<\/p>\n<p>Fui consciente de que ponerme aquel vestido y aquella sensual lencer&iacute;a, para lucirlo en una fiesta donde mi reciente amante estar&iacute;a presente, ser&iacute;a tanto como firmar t&aacute;citamente un contrato de consentimiento en la que aceptar&iacute;a que nuestras aventuras continuaran. Y yo&hellip; lo que m&aacute;s quer&iacute;a era acabar con todo esto de tajo.<\/p>\n<p>&iquest;Entonces por qu&eacute; mierdas lo hice?<\/p>\n<p>Culpemos a la adrenalina y a mi renovado estado de transgresi&oacute;n de todo esto. Una cosa era vestirme con su regalo, y otra muy distinta volverme a entregar a &eacute;l. Eso ya estaba pactado.<\/p>\n<p>&mdash;Mi &aacute;ngel &mdash;dijo mi novio, impaciente, del otro lado de la puerta de nuestra habitaci&oacute;n&mdash;, date prisa, que se hace tarde, y mi cu&ntilde;ado no para de llamarme para ver si ya llegamos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya casi termino, cielo, espera un poco m&aacute;s &mdash;respond&iacute;, apenas aclar&aacute;ndome la garganta.<\/p>\n<p>&iquest;Ser o no ser? Esa es la cuesti&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>El hilo de la tanga parti&oacute; mis dos nalgas por igual; de hecho, la costura frontal de la prenda era tan min&uacute;scula, que sent&iacute; que incluso se me incrustaba entre los gajos mojados de mi vagina, quedando estos al descubierto.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff&hellip;<\/p>\n<p>Me pregunt&eacute; qu&eacute; pensar&iacute;a mi pareja cuando se diera cuenta de la diminuta tanga que llevaba, ya que al tener un culo tan gordo, y una vagina tan inflamada, aunque estrecha, el contraste con aquella prenda ahora que la ten&iacute;a puesta luc&iacute;a demasiado vulgar:<\/p>\n<p>&laquo;He comprado esta lencer&iacute;a para ti, mi cielo&raquo; le dir&iacute;a &laquo;para darte tu nochebuena&raquo;<\/p>\n<p>Excusas perfectas para mentiras inevitables.<\/p>\n<p>El roce del sat&eacute;n mientras mi cuerpo se embeb&iacute;a en el vestido negro me record&oacute; a las caricias del autor de mi regalo, y tal alusi&oacute;n me puso cachonda; lo supe cuando not&eacute; que mi entrepierna se empapaba y que la piel de mi cuerpo se me hab&iacute;a erizado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Livia? &mdash;insisti&oacute; mi novio, mientras yo tragaba saliva, me mord&iacute;a los labios y apretaba las piernas para no seguir destilando.<\/p>\n<p>&mdash;Ya estoy lista, amor, s&oacute;lo me hace falta cambiar mis cosas a otro bolso y nos vamos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Otro bolso? Pero cielo &mdash;respondi&oacute; Jorge fastidiado&mdash;. An&iacute;bal ya me tiene harto. &iquest;Ahora resulta que este a&ntilde;o le naci&oacute; su lado paternal para conmigo? No recuerdo que ninguna otra navidad hubiese estado tan ansioso por verme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A ti? &mdash;se me sali&oacute; sin querer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eh? &mdash;se sorprendi&oacute; de mi respuesta.<\/p>\n<p>&iexcl;Por Dios! &laquo;Piensa r&aacute;pido, piensa r&aacute;pido&hellip;&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Que&hellip; que a ti no te tiene qu&eacute; preocupar la demora, Jorge. Llama a An&iacute;b&hellip; al se&ntilde;or Abascal por tel&eacute;fono y dile que&hellip; yo soy la responsable de la demora, que me estoy terminando de arreglar. Estoy segura que lo comprender&aacute; y&hellip; bueno, as&iacute; ya no la agarrar&aacute; contra ti.<\/p>\n<p>Jorge buf&oacute;, contrariado, pero fue comprensivo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, Livy, no he pretendido estresarte.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; Jorge, no lo haces, en serio, tranquilo&hellip;<\/p>\n<p>Siempre me sent&oacute; mal ser la responsable de las angustias de mi novio. Pocas cosas lo mortificaban tanto como la impuntualidad. Jorge fue criado por una familia opulenta, aparentemente recta y conservadora, cuyas tradiciones tan lineales y estrictas lo convirtieron en un chico bastante aprensivo y perfeccionista, siempre evitando disgustar a su hermana, una loca e hist&eacute;rica sin remedio que lo manten&iacute;a sometido a su voluntad de tal manera que era incapaz de defenderme ante ella de las ofensas y humillaciones que me otorgaba cada vez que le daba la gana.<\/p>\n<p>Su segundo gran estr&eacute;s era An&iacute;bal Abascal, su cu&ntilde;ado&hellip; mi amante, que, adem&aacute;s, era su jefe inmediato, y a quien d&iacute;a a d&iacute;a trataba de demostrar que ya no era un ni&ntilde;o, que era un joven cualificado para desempe&ntilde;ar los cargos que &eacute;l le demandaba y que por tanto merec&iacute;a ser ascendido y, por qu&eacute; no, reconocido por su trabajo.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; estaba yo, esmer&aacute;ndome para verme hermosa, ajustando el vestido que el cu&ntilde;ado de mi novio me hab&iacute;a regalado, y ensayando movimientos para que mis labios vaginales dejaran de comerse involuntariamente las costuras de mi microsc&oacute;pica tanga.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo se hace para presentarte en la casa de tu amante, y permanecer serena delante de &eacute;l, de tu pareja y de su esposa, sin que los nervios, el deseo y los remordimientos te ataquen y te alteren la tranquilidad?<\/p>\n<p>&mdash;Respira, Livia, respira &mdash;me dije.<\/p>\n<p>Jorge, mi novio, me esperaba en el descansillo de nuestro apartamento. Lo bueno de &eacute;l es que siempre me daba mi privacidad para vestirme. &Eacute;l era de la idea de que, aunque vivas en pareja, uno siempre tiene que dar al otro su intimidad.<\/p>\n<p>Al mirarme se qued&oacute; anonado, y no precisamente porque le resultara hermosa que, en sus palabras, lo estaba, sino porque, aunque &eacute;l no se atrev&iacute;a a dec&iacute;rmelo, yo sab&iacute;a bien que mi vestuario de esa noche le parec&iacute;a inapropiado para una nochebuena, sobre todo porque en aquella cena estar&iacute;a gente conservadora muy importante de nuestros trabajos y, lo peor, su querida hermana, de quien, como ya he dicho antes, yo no era santa de su devoci&oacute;n, sino que m&aacute;s bien me odiaba a mansalva, aun si nunca le hab&iacute;a dado razones para ello; salvo ahora, claro, que la estaba haciendo cornuda, si ella saberlo.<\/p>\n<p>&mdash;Por Dios, Jorge, te has quedado mudo &mdash;le reproch&eacute; vacilante, con una sonrisa nerviosa&mdash;, &iquest;tan mal me veo?<\/p>\n<p>Mi querido novio trag&oacute; saliva, medio sonri&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Ah, por Dios, Livia, si est&aacute;s preciosa, de hecho&hellip; est&aacute;s&hellip; espectacular&hellip; &iexcl;asombrosa! Muy&hellip; sensual&hellip; s&oacute;lo que&hellip;<\/p>\n<p>S&oacute;lo que el vestido le parec&iacute;a impropio, aun si &eacute;l no era capaz de sincerarse conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Llevas la espalda descubierta&hellip; y en Monterrey estamos a menos tantos grados y&hellip;<\/p>\n<p>Mi querido amor; sus eufemismos para evitar hacerme sentir mal me enternec&iacute;an. &laquo;Est&aacute;s vistiendo como puta&raquo; tuvo que haberme dicho.<\/p>\n<p>&mdash;Llevar&eacute; el abrigo que me regalaste la navidad del a&ntilde;o pasado, mi peque&ntilde;o &mdash;le dije, acerc&aacute;ndome a &eacute;l para darle un beso que lo atont&oacute; moment&aacute;neamente&mdash;, &iquest;te parece bien, cielo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&hellip; es&hellip; me parece perfecto.<\/p>\n<p>Jorge no quer&iacute;a contrariarme. Ten&iacute;a mil razones para evitar hacerlo. Durante las &uacute;ltimas semanas, nuestra relaci&oacute;n no hab&iacute;a ido nada bien. Por diversas circunstancias que ahora no vienen al caso, nos hab&iacute;amos distanciado; las continuas discusiones se hab&iacute;an convertido en el pan de cada d&iacute;a, y ese 24 de diciembre, cre&iacute;mos que era un momento propicio para intentar enmendar nuestra relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sus faltas, aunque graves, no implicaban una infidelidad como la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Lista &mdash;le dije cuando me puse el abrigo.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, Livy. Ahora s&iacute;, nos vamos, que An&iacute;bal y Raquel nos esperan.<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>Me jactaba de tener la relaci&oacute;n m&aacute;s codiciada de mi entorno, con un novio apuesto, de ascendencia escocesa, inteligente, pelirrojo, deferente, de mirada dulce que destellaba desde el pigmento de sus ojos gris&aacute;ceos, a veces grises, a veces zarcos, aunque, la mayor parte del tiempo, asom&aacute;ndose a trav&eacute;s de ellos un atisbo taciturno.<\/p>\n<p>Jorge Soto era mi amparo, mi salvaci&oacute;n, mi gu&iacute;a y mi soporte; &eacute;l era el ancla que imped&iacute;a que mi embarcaci&oacute;n permaneciera incrustada en el atraque de mi puerto, pero un d&iacute;a el ancla se rompi&oacute;, y mi nav&iacute;o zarp&oacute; hacia mar abierto, donde me encontr&eacute; con bestias salvajes que me incitaron al naufragio.<\/p>\n<p>Y yo ced&iacute;.<\/p>\n<p>Pese a todo, yo lo amaba, aunque suene contradictorio; lo amaba y la necesidad ego&iacute;sta de tenerlo a mi lado era inalterable, aun si eso implicara serle desleal.<\/p>\n<p>Mientras Jorge conduc&iacute;a hacia la casa de su hermana y su cu&ntilde;ado, no pod&iacute;a dejar de pensar en lo zorra que estaba siendo, y por momentos volvi&oacute; a lastimarme la culpa; se me hizo un hueco fr&iacute;o en el pecho y me dieron ganas de llorar.<\/p>\n<p>La parte m&aacute;s dura de la vida es cuando te das cuenta que has sido una mujer abyecta, y que sin pretenderlo has sido capaz de faltarle al respeto y da&ntilde;ar a quien no lo meritaba. Me di cuenta tan tarde de mis actos, que cuando menos acord&eacute;, lo hab&iacute;a destruido. Y yo me hab&iacute;a destruido con &eacute;l.<\/p>\n<p>Yo nunca merec&iacute; que Jorge me amara de tal manera; con tal entrega y con tal fidelidad. Yo nunca merec&iacute; que me admirara con el ardor con que lo hac&iacute;a, que me ensalzara como si yo fuese una imagen religiosa que siempre le ser&iacute;a leal, crey&eacute;ndome inocente y virtuosa, como lo hab&iacute;a sido apenas meses atr&aacute;s, antes de abrirme a mi perversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Hablamos nimiedades durante el trayecto y de pronto ya nos hall&aacute;bamos en aquella imponente mansi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No est&eacute;s nerviosa, Livy &mdash;me susurr&oacute; mi novio cuando nos apersonamos en el vest&iacute;bulo, y su hermana nos mir&oacute; desde lejos, con una sonrisa perversa, conversando con una tipeja a la que llegu&eacute; odiar incluso m&aacute;s que a ella misma&mdash;. Raquel prometi&oacute; portarse bien. Se lo hice prometer. Yo voy a cuidarte, Livy.<\/p>\n<p>Asent&iacute; con la cabeza, y nos echamos andar hacia la estancia. Y cuando cre&iacute; que hab&iacute;a acogido todo el valor que se requer&iacute;a para poder estar en una casa llena de bestias adineradas, prepotentes y ambiciosas, le vi a &eacute;l; me mir&oacute; y nos miramos.<\/p>\n<p>Y la connivencia que nos hac&iacute;a c&oacute;mplices del crimen que hab&iacute;amos cometido d&iacute;as atr&aacute;s nos envolvi&oacute; en el silencio. Y Jorge me present&oacute; ante damas y caballeros de su c&iacute;rculo social que, hip&oacute;critamente o no, insist&iacute;an en adularme, dici&eacute;ndole a mi novio lo hermosa que era y haciendo hincapi&eacute; en que parec&iacute;a provenir de una familia con &laquo;clase&raquo; y &laquo;dinero&raquo;&hellip; Si hubieran sabido que yo me identificaba m&aacute;s con los mendigos que con ellos, seguramente me habr&iacute;an corrido a patadas.<\/p>\n<p>Y me pregunt&eacute; c&oacute;mo era posible que nadie hubiera notado el deseo tan intenso con que An&iacute;bal y yo nos saludamos; la forma tan morbosa en que &eacute;l chasque&oacute; la lengua despu&eacute;s de besarme las mejillas, el descarado movimiento de sus manos cuando me atrajo hacia &eacute;l para culminar nuestro saludo, rozando a prop&oacute;sito sus dedos en mis nalgas, y c&oacute;mo fue que me acarici&oacute; a suspiros, c&oacute;mo me erotiz&oacute; a susurros, y c&oacute;mo me hizo el amor a miradas, mientras Jorge sonre&iacute;a a mi lado y me presentaba, por en&eacute;sima vez, al resto de sus conocidos.<\/p>\n<p>Y yo cerr&eacute; los ojos, asida del brazo de mi novio, y me estremec&iacute; por la culpa, por las mentiras, por los remordimientos&hellip; por el horror.<\/p>\n<p>Nunca esperas serle infiel al amor de tu vida ni mucho menos hacerle da&ntilde;o por culpa de la calentura. Nunca esperas que una aventura se prolongue m&aacute;s all&aacute; de una equivocaci&oacute;n; solo tropiezas, te levantas, y nunca m&aacute;s vuelves a transitar por la misma vereda.<\/p>\n<p>Pero lo que me pasaba con An&iacute;bal me superaba. Era como una alcoh&oacute;lica que todos los d&iacute;as se emborracha y promete &laquo;la &uacute;ltima y ya.&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Luces preciosa con ese vestido &mdash;me susurr&oacute; An&iacute;bal de nuevo cuando mi odiosa cu&ntilde;ada me rob&oacute; a mi novio por algunos minutos y mi amante, vi&eacute;ndome sola, se acerc&oacute; para saludarme una vez m&aacute;s, representando ante el mundo el gran caballero recto y honorable que no se cansaba de mostrar&mdash;, y eso que no lo he visto sin ese abrigo.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches, se&ntilde;or Abascal &mdash;le dije nerviosa, aspirando su aroma a macho, desprovista de val&iacute;a, pero simulando aplomo y forzando una conversaci&oacute;n diplom&aacute;tica&mdash;, usted tambi&eacute;n&hellip; esta noche&hellip; luce&hellip; muy elegante y apuesto. &mdash;Y le sonre&iacute; con la mayor naturalidad del mundo, como si no me hubiera comido su verga dos d&iacute;as atr&aacute;s y como si &eacute;l no me hubiese follado tres veces esa noche como a una perra en celo.<\/p>\n<p>E hice lo posible por retroceder y volver con mi novio, cuando logr&eacute; recuperarlo, y quien de vez en cuando me miraba amoroso, d&aacute;ndome besitos en la mejilla, presumi&eacute;ndome con orgullo ante las amistades de su familia, mientras yo me enfrentaba al arrepentimiento, que no cesaba de atormentarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es mi impresi&oacute;n? &mdash;me susurr&oacute; mi novio&mdash;, &iquest;o est&aacute;s algo tensa, Livy?<\/p>\n<p>&mdash;Es&hellip; por el fr&iacute;o &mdash;ment&iacute; con una sonrisa, pues en realidad estaba caliente. Nerviosa y caliente. Asustada y caliente. Arrepentida y caliente.<\/p>\n<p>&iexcl;Vida m&iacute;a!<\/p>\n<p>Y es que yo cre&iacute; tenerlo todo controlado, me cre&iacute;a capaz de terminar de tajo todo lo que hab&iacute;a comenzado de forma tan abrupta.<\/p>\n<p>Pero con An&iacute;bal cerca, la conciencia se me escaba entre los dedos, y justificaba mi culpa dici&eacute;ndome que Jorge hab&iacute;a tenido antes de m&iacute; otras novias y parejas sexuales con las que hab&iacute;a experimentado.<\/p>\n<p>En cambio yo&hellip; nunca tuve otro hombre aparte de &eacute;l, con quien incluso perd&iacute; mi virginidad. Nunca antes hab&iacute;a tenido otro hombre entre mis piernas. Nunca antes me hab&iacute;a pasado por la cabeza serle infiel, hasta que apareci&oacute; su cu&ntilde;ado&hellip; y todo se desmadr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esa es la novia de tu hermano? &mdash;o&iacute; de lejos que le d&iacute;a una mujer a mi cu&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;Es s&oacute;lo una amiguilla, querida, t&uacute; ya sabes, de esas que van de paso.<\/p>\n<p>Rabi&eacute; con odio al comentario de Raquel, sobre todo porque Jorge no dijo nada aun si tambi&eacute;n hab&iacute;a escuchado el insulto. Y as&iacute;, enfadada, de manera unilateral me sent&iacute; con derecho a explorar mi sexualidad con otros hombres, pero sin perder a mi pareja. Qu&eacute; ilusa, &iquest;no? Pretender ir de guarra por el mundo, hasta saciarme de pollas, y a la vez creer tener el derecho de tener un amoroso novio que me esperase en casa para darme el amor que las experiencias sexuales no me ofrecer&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Jorge &mdash;dijo de nuevo su hermana&mdash;, &iquest;querr&iacute;as acompa&ntilde;ar a Renatita por su abrigo? Alc&aacute;nzala, se ha ido sola al estacionamiento. La muy descuidada lo dej&oacute; en su coche, y con este fr&iacute;o&hellip; anda, mi vida, s&eacute; un caballerito, como te he criado. Seguro que tu noviecita no se opondr&aacute;, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>No dije nada. Solt&eacute; a Jorge de mi brazo y &eacute;l, disculp&aacute;ndose con la mirada, resignado, me dio un beso en la mejilla y fue tras la est&uacute;pida de &laquo;Renatita&raquo;<\/p>\n<p>Y all&iacute; sola, en medio de tanta gentuza, tuve miedo de que An&iacute;bal se acercara para acecharme. Pero&hellip; por fortuna, era un hombre inteligente, y no iba a dar pasos en falsos ni se iba ni me iba a exponer. A ninguno de los dos nos conven&iacute;a. Menos a &eacute;l, que ten&iacute;a una carrera pol&iacute;tica muy fruct&iacute;fera por delante.<\/p>\n<p>En lugar de eso, An&iacute;bal conservada con un grupo de hombres, desde donde me miraba a hurtadillas una y otra vez.<\/p>\n<p>Entonces saqu&eacute; el m&oacute;vil de mi bolso y le escrib&iacute; una travesura, para tentarlo, para que no se olvidara que yo estaba all&iacute;:<\/p>\n<p>&laquo;Deja de mirarme, van a sospechar&raquo;<\/p>\n<p>&Eacute;l not&oacute; que escrib&iacute;a, y luego debi&oacute; sentir la vibraci&oacute;n en su bolsillo, porque sonri&eacute;ndome, extrajo su celular y ley&oacute; lo que le hab&iacute;a escrito. Volvi&oacute; a mirarme y sonri&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Vest&iacute;a un elegante traje negro, con corbata tambi&eacute;n negra que contrastaba con su delicada camisa blanca. Sus ojos azules le confer&iacute;an a su mirada una profundidad que sol&iacute;a robarme la cordura. Aqu&eacute;l era un hombre maduro tan guapo como perverso. Y as&iacute; lo deseaba; as&iacute; me calentaba.<\/p>\n<p>&laquo;Est&aacute;s deliciosa, mi encantadora ni&ntilde;a.&raquo; me escribi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&laquo;Gracias, pero en serio, deja de mirarme, o lo arruinar&aacute;s todo.&raquo;<\/p>\n<p>Nos miramos desde la distancia, mientras alguien entonaba alg&uacute;n villancico por ah&iacute;, y volvimos a sonre&iacute;rnos. Nadie nos miraba. Nadie sab&iacute;a lo que hab&iacute;a entre los dos. Y eso me excitaba.<\/p>\n<p>&laquo;Te noto muy tensa, mi ni&ntilde;a; quisiera poder darte un masajito en tu espalda desnuda.&raquo;<\/p>\n<p>Tragu&eacute; saliva. Mir&eacute; la hora y vi que hab&iacute;an pasado varios minutos desde que Jorge se hubiera perdido con &laquo;Renatita&raquo;. Luego mir&eacute; hacia la izquierda y escuch&eacute; las carcajadas que protagonizaba Raquel, esa inmunda esposa de mi amante, que al parecer ten&iacute;a su vista fija sobre m&iacute;, en un claro hecho donde me criticaba junto a sus amigas.<\/p>\n<p>&laquo;Tenemos un acuerdo, se&ntilde;or Abascal&raquo; le record&eacute; para frenarlo. Y agregu&eacute; un emotic&oacute;n de diablita.<\/p>\n<p>&Eacute;l ley&oacute; y se relami&oacute; los labios.<\/p>\n<p>&laquo;C&oacute;mo quisiera estar entre tus piernas&raquo;<\/p>\n<p>No respond&iacute; nada, s&oacute;lo re&iacute;. Y ante mi falta de respuesta, volv&iacute; a recibir un nuevo mensaje:<\/p>\n<p>&laquo;Esta noche no te ir&aacute;s de mi casa sin haberte penetrado&raquo; me sentenci&oacute;. Y yo qued&eacute; helada, sobre todo cuando Jorge volvi&oacute; a posicionarse junto a m&iacute;, recogiendo mi brazo.<\/p>\n<p>Y a lo lejos vi a An&iacute;bal sonre&iacute;r, poderoso, sard&oacute;nico, seguro de s&iacute; mismo. Y me molest&oacute; su actitud ir&oacute;nica, siempre burlesca. Y odi&eacute; que mirara a Jorge con sorna, dici&eacute;ndole con la mirada que me hab&iacute;a follado, que le hab&iacute;amos puesto los cuernos y que por lo tanto era un tipo insignificante. Y yo, para salvar su honor, le di un beso en los labios, discreto, pero lleno de amor. Jorge respondi&oacute; a mi beso acarici&aacute;ndome una de mis mejillas.<\/p>\n<p>Y a lo lejos, escuch&eacute; de nuevo una de las carcajadas de mi amante, cuyo significado solamente yo fui capaz de entender.<\/p>\n<p>&laquo;Te voy a rellenar tu estrecho co&ntilde;ito, mi encantadora mujer&raquo; le&iacute; de costado un nuevo mensaje procedente de &eacute;l.<\/p>\n<p>&laquo;Sue&ntilde;as&raquo; le respond&iacute; como final, cuando tuve oportunidad, pidi&eacute;ndole a Jorge que sali&eacute;semos al jard&iacute;n. Para alejarme de An&iacute;bal. Para alejarme de Raquel. Para alejarme de &laquo;Renatita.&raquo; para Alejarme de todo.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Esa noche, previo a la cena de navidad, sufr&iacute; las peores humillaciones que una mujer puede recibir de otra mujer. Me refiero a Raquel, la hermana de mi pareja, mi cansina cu&ntilde;ada, que, entre eufemismos baratos, reunidos en la sala de estar, no se cansaba de recordarme lo poquita cosa que era al lado de su hermano.<\/p>\n<p>&mdash;No la escuches, Livy, por favor, no la tomes en cuenta &mdash;me susurraba mi novio.<\/p>\n<p>Lo peor es que esta clase de ofensas, clasistas y racistas (pues se cre&iacute;a de una clase superior a la m&iacute;a) no eran eventos nuevos, sino que se remontaban a inicios de mi relaci&oacute;n con Jorge.<\/p>\n<p>Las palabrer&iacute;as ofensivas continuaron en la mesa, previo a la cena de navidad, burl&aacute;ndose de m&iacute;, humill&aacute;ndome; ofensas a las que yo, para sorpresa de todos, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, le respond&iacute; por primera vez con la misma acritud con que ella las dirig&iacute;a a m&iacute;. Nuestros dimes y diretes fueron tan intensos y cada vez m&aacute;s crecientes, que seguramente An&iacute;bal, en un oportuno intento de evitar una confrontaci&oacute;n, se puso de pie, proponiendo el brindis que anteced&iacute;a a la cena, diciendo:<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues yo ir&eacute; por las botellas, que es tradici&oacute;n que el anfitri&oacute;n vaya por ellas.<\/p>\n<p>Y como mi odio hacia Raquel y mi rabia hacia Jorge, que no dejaba de mirar a &laquo;Renatita&raquo;, a la que mi cu&ntilde;ada no perd&iacute;a la esperanza de emparentarla con su hermano, era tan abundante, no perd&iacute; la oportunidad de cometer el peor error que pude haber propiciado esa noche, cuando dije en voz alta:<\/p>\n<p>&mdash;Le acompa&ntilde;o, An&iacute;bal.<\/p>\n<p>La cara de mi concu&ntilde;o fue primero de sorpresa y luego de victoria. El resto de miradas se posicionaron sobre m&iacute; cuando An&iacute;bal se acerc&oacute; a m&iacute;, y con caballer&iacute;a me recogi&oacute; del brazo y me llev&oacute; consigo hacia una ante sala que estaba lo suficientemente alejada para huir de aquella sordidez, pero lo suficientemente cercana para o&iacute;r a lo lejos sus murmullos.<\/p>\n<p>Cuando pude me solt&eacute; de su brazo y avanc&eacute; hacia adelante, rumbo a una puerta de madera que ten&iacute;a grabada la palabra &laquo;Vinater&iacute;a.&raquo;<\/p>\n<p>De una forma mucho menos descarada pero igual de morbosa, sab&iacute;a que el cu&ntilde;ado de mi novio miraba mis nalgas, y, pensando en ello, contonee mis caderas de forma m&aacute;s sensual, abr&iacute; la puerta y me introduje en el saloncito decorado con madera de caoba.<\/p>\n<p>Al entrar hab&iacute;a un sof&aacute; de cuero en armon&iacute;a de la decoraci&oacute;n, y en el fondo estaba una barra\/vinoteca, semejante a la de aquella casa, sobre la que hab&iacute;amos fornicado como conejos. Me detuve en el centro de la estancia y pronto sent&iacute; una poderosa dureza procedente de la entrepierna de An&iacute;bal, quien se acerc&oacute; a m&iacute; para quitarme el abrigo;<\/p>\n<p>&mdash;Te est&aacute; asfixiando, mi peque&ntilde;a &mdash;me dijo.<\/p>\n<p>Y yo me estremec&iacute;, e involuntariamente ech&eacute; mi culo hacia atr&aacute;s para sentir a&uacute;n m&aacute;s su erecci&oacute;n, y &eacute;l suspir&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien? &mdash;me pregunt&oacute;, posicionado detr&aacute;s de m&iacute;&mdash;. Te noto tensa.<\/p>\n<p>Mene&oacute; la cintura y me sigui&oacute; restregando su poderoso bulto.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;&hellip; lo&hellip; un poco ma&hellip; reada &mdash;simul&eacute; un vah&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Jorge me coment&oacute; que hab&iacute;as estado un poco estresada &mdash;me dijo en un susurro violento, con sus labios pegados a mi oreja derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Ansiedad&hellip; cr&hellip; eo &mdash;me diagnostiqu&eacute;, aplast&aacute;ndole mi culo con suaves movimientos sobre su polla, que palpitaba debajo de su pantal&oacute;n sobre la tela de raso de mi vestido.<\/p>\n<p>Extendi&oacute; sus brazos hacia delante y frot&oacute; mi vientre. Y yo jadee, sinti&eacute;ndome cerd&iacute;sima.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que vaya por alg&uacute;n analg&eacute;sico? &mdash;me ofreci&oacute; con otro susurro, y casi sent&iacute; su lengua h&uacute;meda serpenteando en mi l&oacute;bulo.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; s&oacute;lo quiero perm&hellip; anecer un mome&hellip; nto aqu&iacute;&hellip; recostada &mdash;se&ntilde;al&eacute; como pude el sof&aacute; que estaba a nuestro lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te molestar&iacute;a si te ayudo a liberar un poco la tensi&oacute;n, princesita?<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; claro&hellip; hazlo&hellip; por favor &mdash;ced&iacute; a sus encantos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Conf&iacute;as en mis manos, preciosa?<\/p>\n<p>&mdash;Completamente.<\/p>\n<p>An&iacute;bal se apart&oacute; de m&iacute;, me ayud&oacute; a sentarme en el sof&aacute; y se dirigi&oacute; a la puerta, cuando o&iacute;mos que alguien se acercara. No tuve el valor de mirar hacia afuera, aunque me tranquilic&eacute; cuando mi acompa&ntilde;ante le dec&iacute;a al reci&eacute;n llegado algo como &laquo;no estamos aqu&iacute;, estamos en cualquier parte, pero no aqu&iacute;&raquo;. &laquo;S&iacute;, se&ntilde;or&raquo; respondi&oacute; el hombre como si fuese el respondo de una oraci&oacute;n &laquo;Cubre mis flancos&raquo; le dijo mi concu&ntilde;o como final a su empleado de confianza.<\/p>\n<p>Y An&iacute;bal entr&oacute; de nuevo a la vinater&iacute;a, cerr&oacute; la puerta con pestillo desde adentro y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Recu&eacute;state boca abajo, cielo, en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>El pecho me palpit&oacute; muy fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>&mdash;Voy a darte un masaje &mdash;me dijo, acerc&aacute;ndose a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;An&iacute;bal&hellip; yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo tenemos unos minutos &mdash;me advirti&oacute;.<\/p>\n<p>Y mir&eacute; la hora en mi tel&eacute;fono y suspir&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aprovech&eacute;moslos, entonces &mdash;no s&eacute; por qu&eacute; le dije aquello.<\/p>\n<p>Me obligu&eacute; a pensar que con tan poco tiempo a nuestro favor, iba ser imposible claudicar de nuevo a la lujuria. S&oacute;lo ser&iacute;a un masaje y volver&iacute;amos. Nadie podr&iacute;a sospechar.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por el vestido &mdash;le dije, cuando me recost&eacute; boca abajo en el sof&aacute; y acomod&eacute; mis enormes senos en la tapicer&iacute;a&mdash;, es precioso.<\/p>\n<p>&mdash;Un vestido lo hace lucir la portadora, no la prenda en s&iacute;, querida ni&ntilde;a, y t&uacute; lo haces destacar extraordinariamente. Todas las miradas est&aacute;n puestas en ti &mdash;me halag&oacute;.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos cuando sent&iacute; que los laterales del sof&aacute; se hund&iacute;an, pues An&iacute;bal estaba colocando sus rodillas a mis costados, una a cada lado de mis piernas. Y un escalofr&iacute;o me obnubil&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No pretend&iacute;a llamar la atenci&oacute;n &mdash;admit&iacute; avergonzada, pensando en la incomodidad de Jorge.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; llamas la atenci&oacute;n con vestido o sin &eacute;l. No quiero imaginarme lo que ser&iacute;a que te viesen desnuda.<\/p>\n<p>Cuando menos acord&eacute;, sus dedos ya recorr&iacute;an mi espalda desnuda, en tanto su entrepierna comenzaba a acercarse a mis nalgas, que estaban puestas debajo de &eacute;l, apuntando hacia su bulto.<\/p>\n<p>&mdash;A tu mujer le dar&iacute;a un infarto &mdash;intent&eacute; re&iacute;r, para pensar en otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Ya le ha dado el infarto al saberte la m&aacute;s hermosa de esta noche.<\/p>\n<p>&mdash;Y como venganza no se ha cansado de humillarme delante de sus amigas &mdash;la acus&eacute;&mdash;. El odio que siente hacia m&iacute; se robustece d&iacute;a con d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Es que te has comido a su marido, &iquest;te parece poco? &mdash;se ech&oacute; a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Ella me odia desde antes de que &laquo;te comiera&raquo; &mdash;le record&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff. Qu&eacute; rico ha sonado eso, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;An&iacute;bal, por favor, p&oacute;rtate bien.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, lo hago, s&oacute;lo te estoy dando el masajito. &iquest;Lo estoy haciendo bien?<\/p>\n<p>&mdash;De maravilla &mdash;jadee.<\/p>\n<p>Sus dedos eran &aacute;speros, fuertes, una firme remembranza de su &eacute;poca como militar en las fuerzas armadas. La intensidad de sus caricias me mojaron. Mord&iacute; el cuero del sill&oacute;n y mis pezones pronto se me endurecieron. An&iacute;bal estaba encima de m&iacute;, sobre mi culo, con su enorme y dura protuberancia enterr&aacute;ndose entre el medio de mis nalgas, sobre mi vestido.<\/p>\n<p>Las hormonas me ardieron por dentro y poco a poco comenzaron a estallar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo bien? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;S&hellip;&iacute;&hellip; todo&hellip; bien&hellip;<\/p>\n<p>Lo sent&iacute;a pesado contra m&iacute;, era como si su dureza ansiara traspasar su pantal&oacute;n y enterrarse entre el hueco que separaba mis dos nalgas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de lo que hab&iacute;a ocurrido con &eacute;l hace dos d&iacute;as, todas las fibras nerviosas de mi cuerpo se hallaban encendidas; estaban sensibles, siempre a la expectativa.<\/p>\n<p>&mdash;Tu pulso se ha acelerado &mdash;me dijo cuando toc&oacute; las pulsaciones de mi cuello.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; por qu&eacute; ser&aacute; &mdash;vacil&eacute;, manteniendo los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Desde esa noche me mojaba con facilidad, hasta estilar, y mis deseos de amasar mis pechos y estirar mis pezones, introduciendo un pl&aacute;tano grueso en el interior de mi vulva, era voraz.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo sientes, Livia&hellip; lo sientes?<\/p>\n<p>Se refer&iacute;a a su duro bulto.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Esto es lo que me provocas &mdash;me acus&oacute;.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; estaba yo, con mis enormes y gordos pechos aplastados contra el cuero del sof&aacute;, mientras mis dientes mord&iacute;an la funda del coj&iacute;n para evitar expulsar gemidos que me pusieran en entredicho ante el hombre que se hab&iacute;a quedado afuera a cuidarnos los flancos.<\/p>\n<p>&mdash;Mmmh &mdash;jade&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Simul&eacute; extenuaci&oacute;n, para no hacerme cargo de los errores que estaba cometiendo. Simul&eacute; olvido, para evitar hablar de esto en el futuro. Simul&eacute; indiferencia, para no sentirme culpable de estar en la casa de la familia de mi futuro esposo, mientras el marido de su hermana restregaba su miembro endurecido sobre mi culo.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff &mdash;no pude evitar gemir.<\/p>\n<p>Me arrepent&iacute; al instante. Esper&eacute; que mi acometedor no se hubiera dado cuenta de mi excitaci&oacute;n, pero ya era demasiado tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s&hellip; que revientas, mi amor.<\/p>\n<p>Me pregunt&eacute; si de verdad le gustaba, o s&oacute;lo era el morbo que le generaba ser la novia de su cu&ntilde;ado, mi cuerpo, mi cara y mi voz. Mis burdas insinuaciones. Todo lo que hab&iacute;amos hablado o vivido entre los dos nos hab&iacute;a puesto en una predisposici&oacute;n para esto que estaba ocurriendo ahora.<\/p>\n<p>La tensi&oacute;n sexual hab&iacute;a sido real, desde el principio. Y me daba miedo, Dios m&iacute;o, me daba much&iacute;simo miedo un d&iacute;a no tener la fuerza de voluntad para refrenarme y dejarme ir a donde sea que &eacute;l y la lujuria me llevaran. Y, sin embargo, pens&eacute; en Raquel humill&aacute;ndome &laquo;t&uacute; no tienes cabida en nuestra foto familiar&raquo;, pens&eacute; en Jorge y en la primera cena a la que me hab&iacute;a llevado con su familia, dici&eacute;ndome &laquo;&iquest;c&oacute;mo puedes ser tan burda, Livy? &iexcl;Esa ropa que llevas puesta que hace ver muy mal!&raquo; Y pens&eacute; en esa est&uacute;pida de Renata de Valadez.<\/p>\n<p>Y me import&oacute; un carajo lo dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Me dije que lo que estaba haciendo era una acci&oacute;n compensatoria. Un reparador de da&ntilde;os. Y me permit&iacute; fantasear con An&iacute;bal Abascal, y lo que pasar&iacute;a si, de un momento a otro, me giraba, me arremangaba el vestido, le abr&iacute;a las piernas y le confesaba la verdad: que quer&iacute;a que me cogiera duro, muy duro&hellip; hasta hacerme bramar como una puta de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s duro&hellip; &mdash;verbalic&eacute; mi fantas&iacute;a sin querer, y Abascal suspir&oacute;.<\/p>\n<p>Entend&iacute; que &eacute;l hab&iacute;a captado mi comentario, y aunque podr&iacute;a significar cualquier cosa (en ese juego de doble sentido) &eacute;l se comport&oacute; como si de verdad me la estuviera metiendo en lo m&aacute;s hondo de mi &uacute;tero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;As&iacute;, mi gatita hermosa, as&iacute; de duro? &mdash;me pregunt&oacute; frot&aacute;ndome su paquete duro en mi culo.<\/p>\n<p>De pronto sent&iacute; c&oacute;mo An&iacute;bal maniobraba detr&aacute;s de m&iacute;, haciendo movimientos de apareamiento encima de mis nalgas, como si yo fuese su perra y &eacute;l un semental que me estaba penetrando. Desde luego, su masaje sobre la espalda tambi&eacute;n fue m&aacute;s intenso, que se supone que era lo que yo le estaba solicitando.<\/p>\n<p>Y por inercia volv&iacute; a gemir. Esta vez de forma m&aacute;s descarada. Y mi coraz&oacute;n comenz&oacute; a latir sin parar. Mi frecuencia cardiaca se volvi&oacute; fren&eacute;tica, y mi respiraci&oacute;n bastante densa y agitada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta&hellip;? &iquest;Te gusta? &mdash;o&iacute; su demoniaca voz varonil desde la distancia: ardorosa, perversa.<\/p>\n<p>&mdash;S&hellip;&iacute;, me enca&hellip;nta &mdash;confes&eacute; sin l&iacute;mites, mostr&aacute;ndome c&iacute;nica, sucia. Perversa tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Nuestros amores, los hermanos Soto (su esposa y mi futuro esposo) estaban fuera, congregados en una larga mesa esper&aacute;ndonos para cenar. Y nosotros sin llegar, porque &eacute;l: mi fantas&iacute;a sexual, mi gran pecado, estaba all&iacute;, encima de mi culo, restreg&aacute;ndome su polla.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo pas&oacute;, pero comenc&eacute; a levantar mi culo para sentir con mayor precisi&oacute;n su dureza, para indicarle que estaba caliente, que quer&iacute;a m&aacute;s, no s&oacute;lo frotamientos. Me restregu&eacute; a &eacute;l, y &eacute;l se friccion&oacute; m&aacute;s fuerte hacia m&iacute;, y continu&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta, mi ni&ntilde;a traviesa?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; me encanta&hellip; papi&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que pare?<\/p>\n<p>&mdash;No, por favor&hellip; m&aacute;s&hellip; fuerte&hellip; dame m&aacute;s&hellip; duro&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Eso es, mi peque&ntilde;a, dime papi, me pone cachondo que me digas papi&hellip;<\/p>\n<p>E increment&oacute; sus movimientos de apareamiento. Sent&iacute; su cuerpo cada vez m&aacute;s pesado sobre mi culo, pues casi se hab&iacute;a recostado sobre m&iacute;, y su respiraci&oacute;n tambi&eacute;n se hizo densa y agitada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah, por Dios! &mdash;jadee&mdash;. &iexcl;As&iacute;&hellip; as&iacute;&hellip;!<\/p>\n<p>Era un descaro total. Un descargo de ansias contenidas, al menos de mi parte. Y me volv&iacute; a preguntar si este juego era real o s&oacute;lo producto de mi imaginaci&oacute;n o de una p&eacute;rfida fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff&hellip; s&iacute;, s&iacute;&hellip; &mdash;Quise que escuchara mis gemidos, mis dolorosas plegarias.<\/p>\n<p>Que me idealizara en una gran cama con s&aacute;banas blancas, recostada boca arriba, con las piernas abiertas, y &eacute;l encima de m&iacute;, meti&eacute;ndomela.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, yo s&eacute; que te gusta, claro que lo s&eacute; &mdash;jade&oacute; con un tono animalesco, violento, &aacute;vido.<\/p>\n<p>Yo me segu&iacute; restregando contra el sof&aacute;, imaginando que sus manos me amasaban mis tetas, que me jalaba mis pezones. Y &eacute;l me estaba cabalgando. Y yo ten&iacute;a la excusa perfecta para tal descaro &laquo;un masaje para el estr&eacute;s&raquo;<\/p>\n<p>A estas alturas, pod&iacute;a sentir que mi tanga estaba siendo mordida por mis labios vaginales, mojados, hinchados de placer.<\/p>\n<p>Y ya no pudimos soportarlo m&aacute;s; ni &eacute;l ni yo. Ni su polla ni mi sexo: y sab&iacute;a que si nos quedamos un minuto m&aacute;s all&iacute;, ocurrir&iacute;a eso a lo que estaba rehuyendo, por eso le dije entre gemidos:<\/p>\n<p>&mdash;An&iacute;bal&hellip; por favor&hellip; volvamos a la mesa&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;Volvamos&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En verdad quieres que volvamos?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Yo quiero follarte, princesita, &iquest;quieres que te folle o que volvamos a la mesa?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute; volvemos a la mesa?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, f&oacute;llame.<\/p>\n<p>Cuando menos acord&eacute;, hab&iacute;a expulsado las palabras. Y An&iacute;bal, incorpor&aacute;ndose un poco m&aacute;s, me hizo girar, de manera que mi cara se encontrara con la suya. Y lo atrap&eacute; de la nuca, lo atraje hasta m&iacute; y le ofrec&iacute; mi lengua mojada. &Eacute;l la aspir&oacute; con su boca y nos leng&uuml;eteamos, chupamos nuestros labios y seguimos desplazando nuestras lenguas incluso fuera de la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Dilo &mdash;me orden&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; cosa?<\/p>\n<p>&mdash;Que te coja duro&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; Mmmghgh, c&oacute;geme&hellip;mghm&hellip;durmmghro&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dilo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; digo&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; eres de m&iacute;&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip; soy tu puta&hellip;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dilo&hellip; todo&hellip; todo&hellip; dilo&hellip;!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Soy tu puta, y quiero que me cojas duro!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A mi princesita lo que ordene!<\/p>\n<p>Fui yo la que emple&oacute; sus dedos para remangarse el vestido, que como era un corte de sirena, requiri&oacute; de mucha paciencia y ma&ntilde;a hasta lograrlo.<\/p>\n<p>Cuando me di cuenta, la parte inferior de mi vestido ya estaba enredada a mi cintura, mis piernas libres y separadas, enfundadas en un par de sensuales medias de nylon, atadas a las caderas por medio de ligueros, los tacones anclados en el sof&aacute;, y mi tanga mojad&iacute;sima incrustada en mi rajita.<\/p>\n<p>&mdash;Si lo hacemos&hellip; An&iacute;bal&hellip; seremos unos hijos de puta &mdash;le dije, todav&iacute;a con remordimientos, desenterrando el hilo de mi tanga de entre mis gajos vaginales y haci&eacute;ndola a&uacute;n lado, mientras &eacute;l permanec&iacute;a de rodillas entre mis piernas, sac&aacute;ndose su temible y poderoso falo venoso, por el hueco de su bragueta, para despu&eacute;s apuntarlo hacia m&iacute;&mdash;. &iexcl;Ellos&hellip; est&aacute;n&hellip; a pocos metros de nosotros&hellip; y&hellip;!<\/p>\n<p>Pero &eacute;l estaba concentrado mirando hacia mi sexo, hambriento, &aacute;vido, lujurioso:<\/p>\n<p>&mdash;Quisiera chuparte esa rajita encharcada hasta hacerte correr como una puta, mi amor&hellip; pero el tiempo apremia&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;An&iacute;bal&hellip; &mdash;dije con un er&oacute;tico gemido.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, mi vida&hellip; &mdash;se acerc&oacute; un poco m&aacute;s, mirando detenidamente el oc&eacute;ano hirviente que hab&iacute;a entre mis piernas&mdash;; &iexcl;si pudieras ver c&oacute;mo est&aacute;s chorreando, mi peque&ntilde;a guarra calentona, te mueres de placer!<\/p>\n<p>Aun si &laquo;el tiempo apremiaba&raquo; An&iacute;bal no pudo contener la tentaci&oacute;n de darme unas chupadas de co&ntilde;o, que estaba caldoso y empapado, produci&eacute;ndome un p&aacute;lpito que me oblig&oacute; a jadear, presionar mis manos contra su cabeza, y ahogarlo entre mis charcos hasta dejarlo con la boca estilando de mis febriles flujos, los cuales, al incorporarse, hizo chapotear con su lengua, complacido.<\/p>\n<p>Y no hubo m&aacute;s preliminares. No hab&iacute;a tiempo para recrearnos, para adorarnos nuestros cuerpos, para reconocernos la piel. &laquo;El tiempo apremia&raquo;. As&iacute; que fuimos a lo nuestro, antes de que alguien nos buscara; antes de que alguno de los dos se arrepintiera (como si acaso hubiese sido posible).<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres saber a qu&eacute; saben las putas? &mdash;me pregunt&oacute; sonriente&mdash;. Saben a esto&hellip;<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que clavaba su verga sobre mi estrecho co&ntilde;ito, se tendi&oacute; completamente sobre m&iacute;, a fin de darme su boca y hacerme probar los restos de mis propios fluidos vaginales.<\/p>\n<p>El aroma de mis caldos, la estocada de su falo, y la contracci&oacute;n de mi &uacute;tero al sentirlo tan adentro me hicieron temblar y sollozar de satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aaaahhh!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Shhh! &mdash;me advirti&oacute; mi macho, acallando mi sollozo devor&aacute;ndome la boca.<\/p>\n<p>Rodee mis piernas sobre su torso e hice por impulsarlo hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; rico&hellip; por Dios&hellip; An&iacute;bal&hellip; qu&eacute; rico se siente&hellip;!<\/p>\n<p>Sus embestidas eran tan certeras, tan hondas, tan colmadas de carne, que el hormigueo de vulva se esparci&oacute; por todo mi cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Abs&oacute;rbelo, putita&hellip; absorbe mi verga hasta tus entra&ntilde;as as&iacute; como sabes hacerlo! &iexcl;Ufff&hellip; Livia Drusila&hellip;! &iexcl;Despu&eacute;s de ella&hellip; nuca sent&iacute; un co&ntilde;o tan estrecho como el tuyo&hellip;!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ella&hellip;? &iquest;Cu&aacute;l ella&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ohhhh!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahhhh!<\/p>\n<p>En la mesa del comedor, alguien segu&iacute;a cantando villancicos; Raquel seguramente estaba repartiendo las hojas de c&aacute;nticos para que la espera de los vinos fuera menor, y Jorge y Renata deb&iacute;an de estar conversando sobre sus rid&iacute;culas infancias juntos.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en el interior de la vinatera, con un hombre protegiendo la entrada, estaba yo en una nueva posici&oacute;n; yaciendo de pie sobre mis tacones, con las piernas medio separadas, el largo de mi vestido enroscado a mis caderas, con mis antebrazos apoyados sobre la encimera de la barra, junto a las cuatro botellas de lambrusco que An&iacute;bal acababa de bajar, y con mis abultadas nalgas agit&aacute;ndose sobre el poll&oacute;n de An&iacute;bal, que, tras servir una copa de vino para los dos, se dispon&iacute;a a volv&eacute;rmela a meter.<\/p>\n<p>&mdash;Brindemos &mdash;me dijo sonriendo, d&aacute;ndome de beber&mdash;, porque somos unos hijos de puta.<\/p>\n<p>Y luego clav&oacute; su falo entre mi acuosa caverna de carne, volvi&eacute;ndome a dilatar el co&ntilde;ito con su circunferencia, en tanto sus dedos hurgaban entre mis cabellos, a la altura de la nuca. Y lade&oacute; mi cabeza hacia &eacute;l, que se acerc&oacute; hacia m&iacute;, de manera que mi boca y la suya se encontraron a fin de compartir el vino que a&uacute;n almacenaba mi boca. Nuestras lenguas nadaron entre las burbujas espumosas del lambrusco al mismo tiempo que sus caderas se impulsaban hacia atr&aacute;s y hacia delante, meti&eacute;ndome su falo y sac&aacute;ndomelo, a veces, lento, a veces fuerte, en medio de un estado de ardent&iacute;a que me ten&iacute;a sometida al placer.<\/p>\n<p>El vino resbal&oacute; por mi es&oacute;fago al mismo tiempo que su verga resbalaba por mi &uacute;tero.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ouughh! &mdash;jadee.<\/p>\n<p>An&iacute;bal meti&oacute; su mano a mi vestido, y sac&oacute; por el costado mi pecho izquierdo, el cual dej&oacute; desnudo, pesado, con su pez&oacute;n erecto colgando sobre el aire, mientras atrincaba el escote entre el canalillo para evitar que mi seno se escondiera de nuevo. El otro pecho permaneci&oacute; oculto, pero igual de caliente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; tetas tan gordas y duras tienes, preciosa!<\/p>\n<p>Advert&iacute; la caldosa cabeza de su verga ingresando despacio sobre mi estrecho agujerito, que lo recib&iacute;a acuoso, caliente, estilando. Con una de sus largas manos me sujet&oacute; de una nalga, y con la otra me estruj&oacute; el &uacute;nico seno que colgaba por el lateral de mi vestido.<\/p>\n<p>Y continu&oacute; invadi&eacute;ndome; y su enorme longitud y circunferencia se enterr&oacute; sin descanso, acalor&aacute;ndome el co&ntilde;ito y engros&aacute;ndomelo. Mi espalda se arque&oacute; hacia abajo por inercia mientras me llenaba de su polla, y mis gemidos no pudieron controlar la poderosa necesidad que hab&iacute;a de expresar mi satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh por Dios, papi, papi! &iexcl;Aaahhh!<\/p>\n<p>Meti&oacute; un dedo a mi boca para aplacar mis aullidos de perra lasciva, sin &eacute;xito; luego dos, luego tres, y cuando fueron cuatro mi lengua comenz&oacute; a lamerlos por impulso, llen&aacute;ndolos de saliva, de vez en cuando mordisque&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hummhg! &iexcl;HumHhhg!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pfff! &mdash;bufaba mi concu&ntilde;o mientras me follaba.<\/p>\n<p>Sac&oacute; los dedos de mi boca y luego los sent&iacute; hurgando mi empapada vagina. Los meti&oacute; hasta mojarlos y nuevamente me los entreg&oacute; a mi boca para que volviese a probar el sabor de mi sexo.<\/p>\n<p>Y se reanudaron las fuertes metidas, y sent&iacute; sus huevos chocando contra los gajos de mi vagina, notando c&oacute;mo ante cada estocada, peque&ntilde;os goterones de mis jugos se expulsaban desde mi &uacute;tero, mojando la madera con que estaba forrado el suelo.<\/p>\n<p>Y comenc&eacute; a menear el culo, en hondas, para que su verga se restregara por todo el interior de mi vagina. Las oleadas de sensaciones que surgieron en mi interior se irradiaron hasta mis entra&ntilde;as, mi vientre, y fue subiendo hasta mis pechos, mis pezones, que parec&iacute;an querer explotar de lo p&eacute;treos que se encontraban.<\/p>\n<p>Mi amante continu&oacute; horad&aacute;ndome y yo segu&iacute; moviendo mis caderas, para enterr&aacute;rmela hasta adentro, para sentir mayor placer. Ladee mi cabeza hacia atr&aacute;s y lo vi con la cabeza echada hacia atr&aacute;s, con la corbata restirada, su boca entreabierta, sus ojos cerrados, su nariz aspirando todo el ox&iacute;geno que pod&iacute;a y su cuerpo en un estado permanente de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El chapoteo de mi acuoso co&ntilde;o al contacto de las penetraciones de su caliente verga se uni&oacute; a nuestra sinf&oacute;nica de gemidos. Y el cosquilleo de mi sexo se increment&oacute;. Pronto vinieron solas las convulsiones, propiciadas por las oleadas de placer, seguido de ese peculiar deseo femenino de querer orinar justo cuando se acerca el orgasmo.<\/p>\n<p>Las estrujadas de tetas, las metidas de verga sobre mi co&ntilde;o, y el morbo de saber que nuestras parejas nos esperaban afuera propiciaron que me doblara de rodillas tras un poderoso orgasmo que hizo estremecer mi cuerpo y la barra misma, provocando que tres botellas se tambalearan y se estrellaran contra el suelo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahhh! &iexcl;Ahhh! &iexcl;Ahhh! &mdash;gem&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo bien, se&ntilde;or? &mdash;grit&oacute; el hombre que cuidaba afuera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Todo perfecto, Ezequiel! &mdash;se carcaje&oacute; An&iacute;bal, casi al mismo tiempo que me susurraba&mdash;. Yo tambi&eacute;n me corro, mi peque&ntilde;a&hellip; me corro&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;rrete fuera de m&iacute;! &mdash;le advert&iacute;, intentando recuperarme de semejante orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo va a desperdiciar? &mdash;Se refer&iacute;a a su semen, por supuesto.<\/p>\n<p>&mdash;No voy a tomarme otra vez la p&iacute;ldora del d&iacute;a siguiente &mdash;me quej&eacute;, apaciguando los temblores de mis muslos y mi vientre.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; tr&aacute;gatelos&hellip; mi ni&ntilde;a&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que te tragues mi leche!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de mi escandalosa corrida, sent&iacute; que todo lo que pasara despu&eacute;s ya era ganancia. Mis piernas segu&iacute;an temblando, as&iacute; que cuando menos acord&eacute;, me hallaba de rodillas delante de &eacute;l (por fortuna los cristales de las botellas rotas estaban del otro lado de la barra, aunque el l&iacute;quido estuviese esparci&eacute;ndose hacia donde yo me encontraba) con mi boca abierta y la lengua de fuera a la altura de su polla.<\/p>\n<p>Los lechazos expulsados de su glande impactaron directo en mi garganta, pues cuando advert&iacute; sus bufidos adivin&eacute; que ya estaba por correrse y me la met&iacute; en la boca. Lo que menos se me antojaba era que su esperma cruzara mi cara y arruinara mi elaborado maquillaje. Adem&aacute;s no hab&iacute;a mucho tiempo para volverme a maquillar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se&ntilde;or? &mdash;dijo el hombre de afuera&mdash;, me temo que la se&ntilde;ora comienza a preguntar por su demora.<\/p>\n<p>&mdash;Ve y dile, sin que nadie te escuche, que mi demora se debe a que romp&iacute; por accidente varias botellas y estoy limpiando el desastre. Aseg&uacute;rate de que te cree y vuelve de nuevo a tomar tu lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Como diga, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s ya me estaba alisando la tela inferior de mi ajuar, tras haberme ajustado mis tetas dentro de mi vestido. De prisa extraje mi peque&ntilde;o neceser de cosm&eacute;ticos para retocar mi maquillaje, sobre todo el labial, que lo ten&iacute;a completamente arruinado. M&aacute;s tarde, mientras ajustaba la corbata de An&iacute;bal, sus manos inquietas comenzaron a estrujarme el culo.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, mi ni&ntilde;a traviesa, tienes un culotote de infarto. No me canso de tomarlo, de desearlo, de quer&eacute;rmelo comer y de aplastarlo todo el tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Deja mis nalgas en paz, An&iacute;bal, que me vas a volver a desajustar mi vestido. No, no, ya no me beses, con el trabajo que me cost&oacute; limpiarte. Adem&aacute;s&hellip; no quiero que mi aroma quede en tu ropa o en tu piel. Con el trabajo que me cost&oacute; quit&aacute;rtelo con la toalla h&uacute;meda de vino.<\/p>\n<p>&mdash;Ya huelo a ti, preciosa; huelo a tu perfume, a tu sudor femenino, a tu boca, a tu sexy aliento y, sobre todo, a tus caldos vaginales.<\/p>\n<p>Suspir&eacute; cuando corrobor&eacute; que el cu&ntilde;ado de mi novio no ten&iacute;a labial en su cuello, en su saco ni en su camisa, que encima era blanca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nos vamos? &mdash;le dije respirando hondo.<\/p>\n<p>&mdash;No por placer &mdash;me dijo, d&aacute;ndome una &uacute;ltima nalgada&mdash;, que si por m&iacute; fuera, me quedar&iacute;a aqu&iacute; cogi&eacute;ndote toda la noche.<\/p>\n<p>No dije nada. Tragu&eacute; saliva, y los nervios comenzaron a abordarme. Lo &uacute;nico que me faltaba es que Raquel no se hubiera tragado la justificaci&oacute;n de nuestra tardanza, que Jorge comenzara a sospechar cosas raras; o que algo mal puesto, pintura o aroma, delatara nuestra infidelidad.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos pisado la l&iacute;nea roja, y ambos ten&iacute;amos en cuenta que una vez que tocas esa l&iacute;nea, se te hace m&aacute;s f&aacute;cil atravesarla la pr&oacute;xima vez.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que est&eacute;s tranquila &mdash;me dijo An&iacute;bal antes de abrir la puerta del &aacute;mbito&mdash;. Ha sido&hellip; culpa de tu estr&eacute;s &mdash;convenimos ambos como si estuvi&eacute;semos firmando un descargo de responsabilidades&mdash;. Nunca tengas miedo cuando est&eacute;s a mi lado, Drusila, yo voy a protegerte siempre, incluso de ti misma.<\/p>\n<p>Tragu&eacute; saliva, lo mir&eacute; de soslayo y ca&iacute; en la realidad de lo que hab&iacute;amos hecho. Y mis ojos se aguaron, mi pecho tembl&oacute;, y la pesadumbre y verg&uuml;enza de tener que volver a ver a Jorge a la cara me someti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Esta no soy yo&hellip; An&iacute;bal&hellip; yo no soy as&iacute;&hellip; La Livia que es novia de Jorge jam&aacute;s habr&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;La Livia que es novia de Jorge no es la Livia que me acabo de follar, eso est&aacute; claro. T&uacute; eres Drusila, y de ella me encargo yo.<\/p>\n<p>Salimos de la vinatera; mi concu&ntilde;o m&aacute;s &iacute;ntegro y perfecto que yo, cargando en su mano derecha una cubeta con cuatro nuevas botellas de vino con las que brindar&iacute;amos, cuando de pronto sent&iacute; irme de bruces al darme cuenta de que Ezequiel, un hombre que conoc&iacute;a a Jorge a cabalidad, era nada menos que el fiel sirviente que hab&iacute;a estado custodiando la puerta, pendiente de lo que dispusiera su se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&iexcl;Dios Santo! &iexcl;Dios Santo! &iexcl;DIOS SANTO!<\/p>\n<p>Sent&iacute; que la quijada se me ca&iacute;a al suelo y que mi coraz&oacute;n se saldr&iacute;a por mi boca. An&iacute;bal debi&oacute; notar mi terror porque no tard&oacute; en decirme:<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, es de mi entera confianza.<\/p>\n<p>Atisb&eacute; a Ezequiel a hurtadillas y hall&eacute; en &eacute;l disimulo y discreci&oacute;n. Actuaba como un perro amaestrado, como sol&iacute;a decir Jorge. Yo misma lo not&eacute; desde que se present&oacute; en mi apartamento d&iacute;as antes para hacerme entrega de las llaves del veh&iacute;culo que me obsequi&oacute; An&iacute;bal. De todos modos la verg&uuml;enza me pudo y esquiv&eacute; la mirada con presteza.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ver a ese hombre a la cara de ahora en adelante despu&eacute;s de lo que hab&iacute;a atestiguado? &iquest;Qu&eacute; estar&iacute;a pensando de m&iacute;? Pues eso, lo que era, una imb&eacute;cil, una zorra desconsiderada. &iexcl;Una maldita puta que se dejaba follar por el hombre que hab&iacute;a hecho las veces de padre de su novio!<\/p>\n<p>&mdash;Limpia el desastre, cierra la puerta y te vienes a la mesa &mdash;le orden&oacute; An&iacute;bal al pasar a su lado con bastante indiferencia, como si Ezequiel fuese un gato sin sentimientos que s&oacute;lo actuaba por inercia.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; ser&aacute;, don An&iacute;bal &mdash;respondi&oacute; &eacute;l; y de soslayo me pareci&oacute; apreciar en la mirada de Ezequiel un odio excesivo hacia su jefe, un odio y resentimiento tan intenso que a los segundos pens&eacute; que era imposible, y que s&oacute;lo hab&iacute;a sido una alucinaci&oacute;n de mi mente, producto de mis nervios.<\/p>\n<p>Hice acopio de valent&iacute;a y trat&eacute; de serenarme. &laquo;Suspira, Livia, suspira.&raquo;<\/p>\n<p>Me dije que si An&iacute;bal no ten&iacute;a rastro de preocupaci&oacute;n por lo que su escolta y secretario personal hubiera podido escuchar o mirar, mucho yo menos yo ten&iacute;a que tener razones para tener miedo.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos &mdash;me inst&oacute; An&iacute;bal, desprendi&eacute;ndose de mi cintura para asirme del brazo antes de llegar al umbral del comedor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ahora&hellip;? &mdash;dije asustada, cuando faltaba poco para volver al gran sal&oacute;n&mdash;. &iquest;Y ahora, An&iacute;bal? Ese hombre&hellip; Ezequiel&hellip; conoce a Jorge&hellip; y sabe que yo&hellip; si le dice a Raquel&hellip; t&uacute;&hellip; yo&hellip; &iquest;Y ahora?<\/p>\n<p>&mdash;Y ahora, querida &mdash;me dijo mi amante en un susurro&mdash;, ve pensando c&oacute;mo le vas hacer, que antes de a&ntilde;o nuevo te quiero tener a cuatro patas sobre el escritorio de mi despacho, mientras tu novio trabaja a tres metros de nosotros.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;An&iacute;bal! &mdash;me horroric&eacute;.<\/p>\n<p>Al volver al sal&oacute;n comedor choqu&eacute; de frente con la realidad. Fuertes oleadas de agitaci&oacute;n y arrepentimiento golpeaban mi conciencia. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;amos hecho? Aunque, la pregunta correcta era, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a actuar An&iacute;bal Abascal con tanta frialdad, como si no hubiera pasado nada?<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, cachorrito &mdash;le dijo a mi novio cuando me entreg&oacute; a &eacute;l como si fuese una de sus pertenencias&mdash;, la suerte que tienes de tener una chica tan espont&aacute;nea, ocurrente y perspicaz como ella. &mdash;Sent&iacute; de nuevo que me ca&iacute;a de bruces. El descaro de An&iacute;bal me asust&oacute; moment&aacute;neamente&mdash;. &iquest;Vino o tequila para brindar? &mdash;le pregunt&oacute;, mientras sus dedos hurgaban sobre mis nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Levanten sus copas! &mdash;dijo mi amante y anfitri&oacute;n minutos m&aacute;s tarde&mdash;, y brindemos nosotros, por la vida, y porque cada cosa que se propongan se realice sin demora ni cansancio. Feliz navidad, familia y amigos, y que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo sea tan&hellip; placentero como lo ha sido para m&iacute; esta noche.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Salud! &mdash;dijimos todos, mientras nuestras miradas se cruzaban.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la cena me fui al servicio de aquella mansi&oacute;n para lavarme el co&ntilde;o con agua tibia. Esa noche segu&iacute;a muy cachonda, y Jorge ser&iacute;a quien aplacara el fuego que no hab&iacute;a podido apagar del todo su cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>_____________<\/p>\n<p>&iexcl;FELIZ NAVIDAD, AMIGOS!<\/p>\n<p>Este es mi regalo de navidad, extra&iacute;do de un cap&iacute;tulo no publicado de los libros oficiales de la historia de Livia; puede leerse de manera independiente, para quienes nunca antes hayan le&iacute;do nada de m&iacute;, ya que lo adapt&eacute; para que no interfiriera con el futuro de la obra. Gracias.<\/p>\n<p>&copy; Prohibida su reproducci&oacute;n o publicaci&oacute;n en otro sitio sin autorizaci&oacute;n del autor<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>I. Ignoraba que todo estuviese dispuesto para que aquella se convirtiera en una de mis mejores nochebuenas; de las m&aacute;s er&oacute;ticas, de las m&aacute;s t&oacute;rridas, de las m&aacute;s morbosas y de las m&aacute;s trasgresoras. All&iacute;, desnuda frente al espejo de mi habitaci&oacute;n, rememor&eacute; sus labios absorbiendo mi vagina, su barba recortada roz&aacute;ndome mis labios mayores, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14730,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-33059","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14730"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33059"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33059\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}