{"id":33136,"date":"2022-01-01T23:00:00","date_gmt":"2022-01-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-01T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-01T23:00:00","slug":"situaciones-morbosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/situaciones-morbosas\/","title":{"rendered":"Situaciones morbosas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33136\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esto pas&oacute; hace escasos d&iacute;as, durante la &uacute;ltima cena de navidad de mi empresa pero se ven&iacute;a fraguando desde este verano. As&iacute; que ser&aacute; mejor comenzar por el principio. Trabajo en una empresa de mensajer&iacute;a en la delegaci&oacute;n de Sevilla. Durante la jornada laboral visito a multitud de empresas y oficinas lo que, despu&eacute;s de varios a&ntilde;os, hace que conozca a mucha gente. No es que haya confianza pues al fin y al cabo nuestra relaci&oacute;n es meramente profesional. Alg&uacute;n saludo efusivo, bromista o simplemente cordial dependiendo de mi interlocutor.<\/p>\n<p>Entre las empresas de mi ruta ten&iacute;a una gran empresa que recib&iacute;a paqueter&iacute;a a diario. Mi trato era directamente con el departamento de administraci&oacute;n donde trabajaban unas 10 personas, entre recepcionistas, inform&aacute;ticos y administrativos. La mayor&iacute;a eran mujeres por lo que, siempre que el volumen de trabajo me lo permit&iacute;a, me tomaba un caf&eacute;. Siempre hab&iacute;a alguna que se acercaba y daba m&aacute;s juego que otra. En especial Teresa, una cincuentona de muy buen ver que no perd&iacute;a la ocasi&oacute;n para intercambiar bromas subidas de tono. Ella se sent&iacute;a &quot;protegida&quot; por el resto de compa&ntilde;eras y siempre trataba de ruborizarme. Reconozco que alguna vez lo consigui&oacute; y era algo que me excitaba. En el lado contrario hab&iacute;a otras mucho m&aacute;s discretas, mujeres que se camuflaban en la manada para re&iacute;rse sin llamar la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Este verano, mi pareja y yo, pasamos una semana de vacaciones en la playa. Dejamos a los cr&iacute;os con los abuelos y disfrutamos de 7 d&iacute;as para nosotros. Uno de los d&iacute;as decidimos ir a una playa nudista. En nuestra juventud hab&iacute;amos sido asiduos pero hac&iacute;a a&ntilde;os que no luciamos cuerpo al sol. Llegamos a medio d&iacute;a. La playa estaba con poca gente como suele ser habitual en la zona. Tras de un chapuz&oacute;n nos tumbamos al sol, vuelta y vuelta. Despu&eacute;s de un rato hab&iacute;amos dormitando. El rumor de las olas rompiendo suavemente en la orilla. La leve brisa acariciando nuestra piel caliente bajo el sol. La sensaci&oacute;n era de lo m&aacute;s agradable. Cuando despertamos comprobamos que hab&iacute;a llegado una pareja. No prestamos atenci&oacute;n, as&iacute; que nos pusimos de pie y nos fuimos al agua. Nos refrescamos un poco y nos fuimos a pasear por la orilla.<\/p>\n<p>A la vuelta vi que la pareja vecina se dirig&iacute;a al agua con lo que nos cruzar&iacute;amos en un punto determinado. &Eacute;l era un tipo normal, metido en la cuarentena como yo, asomaba algo de barriguita, una incipiente alopecia y una polla est&aacute;ndar. Su cuerpo estaba cubierto de vello que si bien no lo convert&iacute;a en un &quot;oso&quot; no era lo m&aacute;s est&eacute;tico para lucir desnudo playero. Ella era otra cosa. De nuestra misma edad, su cuerpo no estaba nada mal. Dos magn&iacute;ficas tetas que sin ser demasiado grandes estaban perfectamente proporcionadas en su metro sesenta, sin apenas barriga. Y un co&ntilde;ito cubierto por una morbosa capa de vello negro perfectamente triangulado. Su cara ten&iacute;a una belleza discreta que, a medida de nos acerc&aacute;bamos, me empezaba a resultar familiar. No pod&iacute;a ser. En el momento en que nos cruzamos nuestras miradas se quedaron enganchadas. Nos conoc&iacute;amos. Ella era Marisa, una de aquellas administrativas discretas que re&iacute;an las bromas de la descarada Teresa. No sab&iacute;amos c&oacute;mo actuar. Con una sonrisa nerviosa y frases entrecortadas nos saludamos d&aacute;ndonos dos besos en la mejilla. Nuestros cuerpos desnudos se tocaron. Las tetas de Marisa, con unos preciosos pezones puntiagudos morbosamente endurecidos se clavaron en mi torso. Mi polla, que a estas alturas estaba algo m&aacute;s que morcillona, toc&oacute; su barriga. Incluso los vellos p&uacute;bicos de la mujer tocaron mi pierna. Nuestras parejas, que no se conoc&iacute;an, estaban un poco descolocados.<\/p>\n<p>Y es que la situaci&oacute;n era muy dif&iacute;cil de explicar. La imagen de ver a una conocida (en mi caso), totalmente desnuda cuando a diario la ve&iacute;a con un aburrido uniforme corporativo que disimulaba a la perfecci&oacute;n aquella hermosa feminidad, era muy morboso. Despu&eacute;s de aquel torpe saludo cada uno seguimos en nuestra direcci&oacute;n. Ellos al agua, nosotros a nuestras toallas. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil de explicar no fue de qu&eacute; conoc&iacute;a a Marisa sino por qu&eacute; luc&iacute;a una tremenda erecci&oacute;n. Mi pareja no dijo nada pero su cara cambi&oacute; por completo. Enmudeci&oacute; durante toda la tarde y camuflada tras unas gafas de sol pas&oacute; el resto del d&iacute;a tomado el sol. En mi caso, disimuladamente miraba a la pareja vecina donde Marisa le daba charla a su marido con constantes caricias, imagino que para evitar un interrogatorio.<\/p>\n<p>En septiembre, de vuelta al trabajo, volv&iacute; a coincidir con Marisa en el departamento de administraci&oacute;n de su empresa. Teresa sigui&oacute; haciendo sus bromas y arrancando las risas de sus compa&ntilde;eras, incluida Marisa. Pero yo ya no ve&iacute;a a &eacute;sta como la mujer discreta de antes. La hab&iacute;a visto desnuda y estaba muy buena. Era una t&iacute;a que lejos de aquella oficina luc&iacute;a orgullosa un muy buen cuerpo de cuarenta&ntilde;era. Nunca dijimos nada de lo sucedido en verano en la playa nudista. Supongo que aquello ser&iacute;a un secreto para los dos (y nuestras parejas).<\/p>\n<p>Durante los siguientes meses seguimos coincidiendo en la oficina. Cruz&aacute;bamos miradas morbosas. Aquel encuentro fortuito en la playa nudista hab&iacute;a cambiado mi concepto de Marisa. La hab&iacute;a convertido en una de esas im&aacute;genes recurrentes para pajearme. Aquellas tetas preciosas y sobre todo ese co&ntilde;o peludo me hab&iacute;a vuelto loco. Incluso alg&uacute;n polvo a mi mujer le ech&eacute; pensando que era a Marisa a qui&eacute;n le clavaba la polla. Y as&iacute; llegamos a diciembre.<\/p>\n<p>El pasado d&iacute;a 19, mi empresa de mensajer&iacute;a organizaba la cena de navidad. Este a&ntilde;o, en vez de juntarnos los trabajadores de todas las delegaciones se hizo de manera independiente. En nuestra oficina &eacute;ramos 6, as&iacute; que no tuvimos problemas para encontrar un hueco en un restaurante donde ya ten&iacute;an reservas para otras m&aacute;s multitudinarias. Casualidades de la vida, fuimos a parar al mismo donde la empresa de Marisa organizaba la suya. Ellos eran casi 50 personas. La cena discurri&oacute; con cierta normalidad, al menos en nuestra mesa porque lo que era en la administraci&oacute;n la cosa era diferente. Teresa tomo el mando de operaciones y comenz&oacute; con sus bromas provocando las risas de todos. Con el paso de la cena el alcohol comenz&oacute; a subir muy por encima de los niveles de la prudencia y a diluir las verg&uuml;enzas. Los 6 compa&ntilde;eros de mi empresa fuimos invitados a unirnos a la mesa de las administrativas intercambiando bromas. Copas, risas, miradas. Antes de salir todos juntos a un conocido bar de moda de la noche sevillana.<\/p>\n<p>Con la m&uacute;sica alta, Marisa, que para entonces hab&iacute;a bebido mucho m&aacute;s de la cuenta, hablaba a gritos. Bailamos, nos rozamos y re&iacute;mos. Teresa se dio cuenta de nuestro acercamiento y no le pas&oacute; desapercibido:<\/p>\n<p>-Muy juntos est&aacute;is vosotros dos&#8230;<\/p>\n<p>-S&iacute; yo te contara, Teresa&#8230; -Marisa hab&iacute;a perdido cualquier indicio de prudencia.<\/p>\n<p>Teresa la mir&oacute; con media sonrisa y su compa&ntilde;era le gui&ntilde;&oacute; un ojo. Me agarr&oacute; del brazo y junto a la otra mujer form&oacute; un peque&ntilde;o corro:<\/p>\n<p>-Tere, &iquest;sabes que este verano este t&iacute;o y yo coincidimos en una playa nudista? -Teresa nos mir&oacute; y ri&oacute; a carcajadas.<\/p>\n<p>Marisa asinti&oacute; con la cabeza de manera exagerada antes de soltar una bomba:<\/p>\n<p>-Y tiene un pedazo de rabo&#8230;<\/p>\n<p>Teresa me mir&oacute; con cara morbosa y Marisa termin&oacute; de rematar su confesi&oacute;n:<\/p>\n<p>-S&iacute; no hubiese estado con mi marido se lo hubiese comido all&iacute;, delante de su mujer y todo&#8230;<\/p>\n<p>En ese momento tuve una sensaci&oacute;n a medio camino entre el orgullo y la verg&uuml;enza:<\/p>\n<p>-As&iacute; que adem&aacute;s de estar muy bueno calzas bien&#8230; interesante&#8230; muy interesante&#8230; -Teress con su habitual ambig&uuml;edad nunca dejaba claro qu&eacute; dec&iacute;a en broma y qu&eacute; en serio.<\/p>\n<p>Marisa me mir&oacute; fijamente y me dedic&oacute; un gesto &quot;obsceno&quot;. Se llev&oacute; el pu&ntilde;o a su boca de manera repetida mientras hac&iacute;a pasar su lengua por el interior de su moflete simulando una mamada. Solo pude mirarlas y sonre&iacute;r. Me sent&iacute;a superado por la situaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tom&aacute;is? -Invitarlas a una ronda fue la &uacute;nica forma que se me ocurri&oacute; para salir del atolladero.<\/p>\n<p>Volvimos a bailar y a re&iacute;r. Alternamos con m&aacute;s gente. Mis compa&ntilde;eros, las suyas. Chistes, bromas y Teresa con su desenfado habitual haciendo gracias con todo el mundo. Poco a poco fue pasando el tiempo y se fueron yendo muchos de los asistentes. Sobre las 4 de la madrugada nos empezaron a echar del bar. Las &uacute;ltimas administrativas fueron ubic&aacute;ndose en un par de taxis para volver a sus respectivas casas. Yo hab&iacute;a bajado en mi coche. Mi oportunidad lleg&oacute; cuando Teresa (supongo que previamente pactado) me coment&oacute; si no me importaba llevar a Marisa a su casa ya que ca&iacute;a en un ruta opuesta a la del resto de administrativas. Por supuesto, yo estaba encantado.<\/p>\n<p>Nos dirigimos andando hasta el parking donde estaba mi coche. Por el camino no dej&aacute;bamos de re&iacute;r recordando distintos momentos de la noche. Un par de veces la mujer se agarr&oacute; a m&iacute; para no caer despu&eacute;s de soltar una carcajada. Pagu&eacute; y nos metimos en mi coche. No pude aguantar m&aacute;s y se lo solt&eacute;:<\/p>\n<p>-As&iacute; que me hubieses comido la polla.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; torciendo la cabeza y media sonrisa:<\/p>\n<p>-&iquest;No te gustaron mis tetas? &iquest;Y mi co&ntilde;o?<\/p>\n<p>-La verdad es que est&aacute;s muy buena. Tienes un desnudo magn&iacute;fico. Y yo te hubiese comido el co&ntilde;o tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Marisa suspir&oacute;. Se gir&oacute; hacia m&iacute; y me agarr&oacute; el paquete, que a estas alturas abultaba m&aacute;s de lo debido bajo mi pantal&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Y ahora qu&eacute; hacemos?<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; mi boca a la suya y la bes&eacute;. Ella se dej&oacute; meter la lengua hasta dentro. Su boca sab&iacute;a a alcohol, a morbo. Me agarr&oacute; la nuca para apretar mi cabeza contra la suya:<\/p>\n<p>-Vamos a un descampado a follar. -Marisa estaba decidida a probar mi rabo.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del parking en el centro y en pocos minutos estaba en el campo de la feria, el recinto de la Feria de abril, donde cada fin de semana se acumulan coches de j&oacute;venes parejas para follar. Aparqu&eacute; y nos miramos. Marisa se tir&oacute; a por m&iacute; para besarme. Nuestras manos recorr&iacute;an los cuerpos calientes y deseosos de sexo. La mano de la mujer manipul&oacute; la bragueta de mi pantal&oacute;n para liberar esa polla que con tantas ganas la hab&iacute;a dejado meses antes en la playa:<\/p>\n<p>-Joder, cabr&oacute;n, vaya pedazo de polla&#8230;<\/p>\n<p>Marisa se recre&oacute; acariciando mi rabo. Su mano subIa y bajaba la piel liberando un capullo gordo, de color rojo intenso:<\/p>\n<p>-Cabezona como a m&iacute; me gustan, mmmm<\/p>\n<p>La mujer se inclin&oacute; sobre mi entrepierna y se la fue introduciendo lentamente. Sent&iacute;a como se derret&iacute;a en su boca. Con esfuerzo logro encajarla en su garganta. Su respiraci&oacute;n era forzada cuando comenz&oacute; a sacarla. Se la sac&oacute; entera, tir&oacute; de la piel hasta dejar el capullo totalmente fuera. Luego escupi&oacute; y comenz&oacute; una mamada brutal. Su cabeza se mov&iacute;a a una velocidad impresionante. Pr&aacute;cticamente me estaba follando la polla con la boca:<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder. Qu&eacute; bien la mamas, hija de puta.<\/p>\n<p>La administrativa me mir&oacute; a los ojos sin dejar de pajearme:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta como te la chupo? Me mor&iacute;a de ganas, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Durante 10 minutos la mujer se emple&oacute; a fondo. Pasaba la lengua desde los huevos hasta la punta. Me los com&iacute;a al tiempo que me pajeaba para despu&eacute;s cerrar los labios en torno al capullo y comenzar a met&eacute;rsela dentro. Estaba recibiendo una de las mejores mamadas de mi vida. Mezcla de la t&eacute;cnica de ella y del morbo que me produc&iacute;a la situaci&oacute;n. Era la primera vez que le era infiel a mi mujer.<\/p>\n<p>Antes de correrme par&oacute;. Se incorpor&oacute; y, subi&eacute;ndose la falda de cuero negra que llevaba, se sent&oacute; a horcadas sobre mi regazo. Reclinadno el respaldo le dej&eacute; espacio para maniobrar. De una manera muy sensual se quit&oacute; la camisa dej&aacute;ndome a la vista sus maravillosas tetas a&uacute;n tapadas por un precioso sujetador de encajes negro.<\/p>\n<p>Con un h&aacute;bil movimiento de dedos liber&eacute; las tetas que no dud&eacute; en comerme. Lam&iacute; sus pezones. Los succion&eacute;s mientras con una mano pellizcaba el otro arrancando suspiros y gemidos de placer de Marisa:<\/p>\n<p>-Sigue cabr&oacute;n, c&oacute;meme las tetas.<\/p>\n<p>Acat&eacute; las &oacute;rdenes sin rechistar. Estaba impresionado con la actitud de esta administrativa que se mostraba tan recatada en la oficina. Nunca imagin&eacute; que fuera una fiera sexual. De repente me coloc&oacute; las manos en el torso deteni&eacute;ndome. Ella misma se rompi&oacute; las medias a la altura de la entrepierna y retir&aacute;ndose el tanga a un lado me dej&oacute; ver una mata de vello negro que se abr&iacute;a justo a la mitad donde asomaban unos rosados labios interiores. Se frot&oacute; la cabeza de mi polla entre sus babosos labios antes de dejarse caer y empalmarse ella sola. Un grito casi animal en el momento de sentir como mi polla le llegaba hasta lo m&aacute;s profundo de su vagina:<\/p>\n<p>-Aaaaggg, dios, me llega hasta el fondo joder.<\/p>\n<p>Se lanz&oacute; a comerme la boca y comenz&oacute; a botar lentamente sobre mi polla. Sintiendo como mi rabo la ocupaba entera. Yo sent&iacute;a sus pelos rozar sobre mi pubis. El calor de su co&ntilde;o era tremendo y se abrazaba al tronco de mi polla de manera excitante. Poco a poco la administrativa aument&oacute; el ritmo de la cabalgada entre gemidos y suspiros de ambos. Yo le agarraba las nalgas y se las apretaba hasta que le anuncie que me iba a correr:<\/p>\n<p>-No te salgas. C&oacute;rrete dentro que no hay peligro.<\/p>\n<p>Dicho esto, el aumento del ritmo y el morbo de la situaci&oacute;n me llevaron a un espectacular orgasmo que ella acompa&ntilde;&oacute; haci&eacute;ndose un dedo al tiempo que se empalada con mi polla. Varios chorros de leche caliente inundaron su co&ntilde;o. Ella se corri&oacute; sobre m&iacute; rabo y una mezcla de fluidos de ambos comenz&oacute; a resbalar desde su co&ntilde;o con los &uacute;ltimos puntazos. Sent&iacute; como se manchaban mis muslos e incluso la tapicer&iacute;a del asiento. Marisa cay&oacute; rendida sobre m&iacute; y durante unos minutos permanecimos agarrados, en silencio, disfrutando del polvazo que acab&aacute;bamos de echar.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s, y tras limpiarnos un poco con unas toallitas que ella llevaba en el bolso nos dispusimos a irnos. Unos 20 minutos despu&eacute;s me estaba despidiendo de Marisa aparcado bajo el edificio donde viv&iacute;a. Antes de salir me dio un pico y quedamos en vernos en el trabajo. Volv&iacute; a mi casa con una sensaci&oacute;n muy extra&ntilde;a. Por un lado la satisfacci&oacute;n que deja haber echado un polvazo y por otro la sensaci&oacute;n de culpabilidad de haber enga&ntilde;ado a mi mujer. Por supuesto no le dir&iacute;a nada. Esto hab&iacute;a sido una cana al aire que no se volver&iacute;a a repetir. Por fin me met&iacute; en la cama junto a mi mujer. El sonido del m&oacute;vil al recibir un WhatsApp hizo que abriese los ojos de nuevo. Era de Marisa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Esto pas&oacute; hace escasos d&iacute;as, durante la &uacute;ltima cena de navidad de mi empresa pero se ven&iacute;a fraguando desde este verano. 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