{"id":33183,"date":"2022-01-04T02:00:47","date_gmt":"2022-01-04T02:00:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-04T02:00:47","modified_gmt":"2022-01-04T02:00:47","slug":"asi-se-comienza-un-nuevo-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/asi-se-comienza-un-nuevo-ano\/","title":{"rendered":"As\u00ed se comienza un nuevo a\u00f1o&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33183\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El fin de este 2021 fue un tanto inesperado.&nbsp; Siempre hemos estado acostumbrados a las reuniones familiares para fin de a&ntilde;o, pero, en esta ocasi&oacute;n, las cosas no ocurrieron como esper&aacute;bamos. La familia, por razones diversas, no pudo congregarse como en a&ntilde;os anteriores, as&iacute; que cada qui&eacute;n tuvo que arregl&aacute;rselas para pasar estas festividades como mejor pudiera.<\/p>\n<p>Nosotros, habiendo quedado desprogramados, decidimos despedir el a&ntilde;o en un afamado resort. Nada raro, lo tradicional, la cena de San Silvestre, algo de distracci&oacute;n, baile y recibir el 2022 con j&uacute;bilo y entusiasmo. As&iacute; que partimos hacia el lugar el d&iacute;a 29. Y, tal como supon&iacute;amos, no &eacute;ramos los &uacute;nicos que and&aacute;bamos en ese plan. Vimos otras parejas llegar al lugar, al igual que nosotros, solos.<\/p>\n<p>El sitio, ubicado en un lugar tradicional, de clima fr&iacute;o, nos ofrec&iacute;a diferentes atracciones para entretenimiento, caminatas, fogatas, m&uacute;sica en vivo y dem&aacute;s, de manera que pretend&iacute;amos pasar el fin de a&ntilde;o lo mejor posible, dejando atr&aacute;s la idea de que aquello iba a ser diferente a otros a&ntilde;os, alejados de nuestros familiares.<\/p>\n<p>El d&iacute;a 30 conocimos a una pareja, Sandra y Jorge, mientras jug&aacute;bamos al tenis. Siendo ellos y nosotros aficionados al deporte, y no habiendo m&aacute;s jugadores disponibles al momento, decidimos jugar un partido de dobles mixto. Y as&iacute; lo hicimos. La idea era entretenernos y pasar el tiempo haciendo algo de ejercicio. Jugamos a tres de cinco sets. Ellos, m&aacute;s compenetrados como pareja en el juego, nos superaron 3-1. Pero la actividad result&oacute; entretenida. Al terminar, quedamos de compartir un rato en la cena y conversar.<\/p>\n<p>Llegada la noche, estuvimos puntuales en el comedor, esperando a Sandra y Jorge, como hab&iacute;amos convenido. Las dos parejas de esposos &eacute;ramos muy similares, tanto en edad como en figura, y con la misma perspectiva de pasar el fin de a&ntilde;o de la mejor manera. Una vez conversamos nos dimos cuenta que pas&aacute;bamos por la misma etapa de vida, con hijos adultos e independientes, por lo cual tanto ellos como nosotros and&aacute;bamos, por decirlo as&iacute;, desprogramados.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento, durante la cena, llegamos a conversar sobre nuestras realidades, el tema del nido vac&iacute;o y la crisis de la mediana edad. Cada uno coment&oacute; c&oacute;mo hab&iacute;a lidiado con aquella situaci&oacute;n. Y claro, entre apunte que va y viene, sali&oacute; a relucir las expectativas que cada cual, como pareja, se planteaba hacia el futuro. Y, aunque quisimos ser prudentes, en poco tiempo se hizo evidente que tanto ellos como nosotros hab&iacute;amos tenidos nuestras aventuras.<\/p>\n<p>El licor y la conversaci&oacute;n fueron c&oacute;mplices para que cada uno de nosotros se abriera a los dem&aacute;s y relatara sus experiencias y puntos de vista. Nuestras mujeres, que, coincidieron en haberse casado muy j&oacute;venes, y haberse dedicado en cuerpo y alma a sacar adelante a su hogar y sus hijos, plantearon que, una vez cumplido el prop&oacute;sito, quer&iacute;an autonom&iacute;a y sentirse libres. Y claro, esa independencia y libertad apuntaba a cerrar ciclos inconclusos de su adolescencia y adultez joven. Caprichitos y cosas que hab&iacute;an quedado pendientes por ah&iacute;.<\/p>\n<p>Mi mujer, un tanto desinhibida, relat&oacute; como en su etapa adulta hab&iacute;a descubierto su inter&eacute;s y gusto por los hombres de color, capricho que la hab&iacute;a llevado a desconocerse, porque de un momento a otro se liber&oacute; de las imposiciones morales y sociales y, dada la posibilidad, se dio la oportunidad de vivir la aventura y experimentar hasta d&oacute;nde aquello, que, tiempo atr&aacute;s resultaba prohibido, ahora era una actividad al alcance de la mano. Sandra, tal vez para no quedarse atr&aacute;s, relat&oacute; que, en principio, empez&oacute; a mostrarse coqueta e insinuante con los hombres, tal vez con la intenci&oacute;n escondida de sentirse todav&iacute;a atractiva y deseada, y que aquel comportamiento la llev&oacute; a provocar a los amigos de Jorge.<\/p>\n<p>Jorge y yo, tambi&eacute;n hicimos nuestros aportes. Yo apunt&eacute; que fue en mis cuarenta cuando se presentaron oportunidades que nunca antes se hab&iacute;an dado, y que aquello, ciertamente, hab&iacute;a generado roces en nuestra relaci&oacute;n de pareja, hasta el punto que, en alg&uacute;n momento, a mi se me hab&iacute;a aparecido una tal Xiomara y a ella, mi mujer, un tal David. Y que hubo un tire y afloje por demostrarle el uno al otro qu&eacute; tan apreciado era por los miembros del sexo opuesto. En mi caso, yo llegu&eacute; a tener relaciones sexuales con Xyomi, pero la aventura de Laura, mi esposa, con su David, se hab&iacute;a frustrado, dando paso a un inmenso deseo de desquite, que, despu&eacute;s, explot&oacute; en sus encuentros con hombres de color.<\/p>\n<p>Sandra, muy curiosa, pregunt&oacute; y eso &iquest;c&oacute;mo fue? As&iacute; que, Laura, relat&oacute; c&oacute;mo conoci&oacute; a Andr&eacute;s, el hombre con el que tuvo su primera experiencia extramatrimonial consentida. Pero a aquellos su historia, aunque les caus&oacute; curiosidad, ciertamente no pareci&oacute; sorprenderles. Jorge coment&oacute; que, en su trabajo, debido a su posici&oacute;n gerencial, las mujeres no dejaban de asediarlo y que, especialmente en celebraciones como el d&iacute;a de la secretaria, no faltaba la mujer que se insinuaba para pasar un rato de entretenci&oacute;n, como liber&aacute;ndose de tanta atadura, para terminar y&eacute;ndose a un motel para calmar la calentura que se generaba en el ambiente.<\/p>\n<p>Entre trago va y trago viene, quedamos de compartir la cena de San Silvestre la noche siguiente, como en efecto sucedi&oacute;. Nos encontramos a eso de las 9 pm, al d&iacute;a siguiente, 31 de diciembre, todos ataviados muy elegantemente. Las damas aparecieron especialmente vestidas, una de blanco, Sandra, y otra de negro, mi mujer, bien arregladas y perfumadas, y que, ataviadas con sus accesorios, se ve&iacute;an bastante sexys y atractivas. Nosotros, Jorge y yo, vest&iacute;amos de smoking negro, como ameritaba la ocasi&oacute;n. Nos acomodamos en la mesa y empezamos a conversar de todo un poco, de esto de aquello, de pol&iacute;tica, del clima, del ambiente, de lo bien arreglado que estaba el lugar y cosas as&iacute;.<\/p>\n<p>Pasados los minutos empez&oacute; a sonar la orquesta que amenizaba el lugar y, por supuesto, la ocasi&oacute;n invitaba a divertirse y bailar. Laura y yo iniciamos el baile, y Sandra y Jorge nos siguieron. Y, as&iacute; las cosas, con m&uacute;sica a todo volumen, la actividad se centr&oacute; en bailar y bailar, pr&aacute;cticamente todo lo que interpretaran. Y, entre tanda y tanda, fuimos pasando la noche. Cada cierto tiempo coincid&iacute;amos en la mesa y, a manera de descanso, trat&aacute;bamos de conversar un rato, pero, con el volumen de la m&uacute;sica, charlar era casi imposible.<\/p>\n<p>Para compartir, entonces, pues, cambi&aacute;bamos de pareja de baile y, as&iacute;, en alg&uacute;n momento Laura y Jorge desaparec&iacute;an. Y Sandra y yo, bailando, tambi&eacute;n nos perd&iacute;amos de la vista de ellos. Ya sab&iacute;a yo de las habilidades de mi esposa bailando, y no dudaba que Jorge iba a estar encantado con ella. Sandra, por otra parte, no lo hac&iacute;a nada mal, pero reconoc&iacute;a yo que sus recursos de baile eran inferiores a los que Laura demostraba en la pista. Sandra y yo, por decirlo as&iacute;, est&aacute;bamos m&aacute;s parejos. Lo necesario para pasarla bien y entretenidos.<\/p>\n<p>En uno de nuestros descansos, habi&eacute;ndose ido Laura y Sandra a retocarse un poco, como lo manifestaron, Jorge me dijo, ahora si entiendo c&oacute;mo esos negros se desviven por tu mujer. S&iacute;, respond&iacute; yo, &iquest;qu&eacute; descubriste? Es que tu mujer mueve ese trasero con un vaiv&eacute;n que excita de primera. Me perdonas, pero mi verga ha estado parada todo el tiempo mientras hemos estado bailando. &iexcl;Caramba! Es una hembra muy sensual. &iexcl;Te felicito! Gracias, le contest&eacute;. Es lo que hay y para nada me puedo quejar. Ciertamente, afirm&oacute; &eacute;l, no tienes de qu&eacute; quejarte. Me imagino que as&iacute; se mueve en la cama, apunt&oacute;. Eso te lo dejo a tu imaginaci&oacute;n, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Al llegar ellas, conversamos un rato, pues hab&iacute;a llegado el momento de servir la cena. El volumen de la m&uacute;sica baj&oacute; y el ambiente se relaj&oacute; un tanto, lo propio para cenar. La comida estuvo excelente y el postre, ni se diga. As&iacute; que, mientras levantaban las mesas y se reorganizaba todo aquello, seguimos conversando un rato. Le he dicho a Sandra lo bien que baila Laura. &iexcl;Te felicito! Gracias, respondi&oacute; ella. Y tambi&eacute;n le he dicho que eres muy afortunado, porque si as&iacute; como se mueve en la pista se mueve en la cama, debes disfrutar tu matrimonio. Oye, no hables as&iacute;, replic&oacute; Sandra a lo que dec&iacute;a su marido. Exc&uacute;senme si dije algo indebido, por favor, se apresur&oacute; a comentar. Tranquilo, dije yo, no hay l&iacute;o. &iexcl;Todo bien!<\/p>\n<p>Laura, &iquest;he dicho algo malo? No, respondi&oacute; ella, no te preocupes. Todos re&iacute;mos de manera c&oacute;mplice, pero, realmente, el comentario aquel, en lo que a m&iacute; respecta, me hab&iacute;a parecido un tanto atrevido. Y Sandra parec&iacute;a estar un tanto perturbada y molesta. Bueno, apunte yo, es que el trago va desinhibiendo a las personas. &iquest;Ser&aacute; eso? No, hab&iacute;a dicho Sandra, el normalmente no se comporta as&iacute;. Tal vez, dije yo, trat&aacute;ndose de personas que reci&eacute;n nos conocemos y que no tenemos nada en com&uacute;n, la situaci&oacute;n le anima a mostrarse m&aacute;s abierto. No, Enrique, me confront&oacute; Sandra, &eacute;l est&aacute; insinu&aacute;ndosele a tu mujer. &iquest;De verdad? Contest&eacute;. &iquest;Te parece? S&iacute;, dijo ella tajantemente.<\/p>\n<p>M&aacute;s bien vamos a bailar y no nos tiremos la noche. &iexcl;Ven! Con un semblante un tanto adusto por parte de ella, como enojada, nos dirigimos a la pista y nos dedicamos a bailar. No le pongas tanta atenci&oacute;n al asunto y olvidemos lo dicho &iquest;vale? &iquest;A ti no te molesta? Pregunt&oacute;. El comentario de tu marido, la verdad, me pareci&oacute; un poco atrevido en esta ocasi&oacute;n. Y trat&eacute; de alterarme un poco. Pero eso me han dicho los mulatos cuando bailan con ella, y es lo que encuentran atractivo. Por eso no me ha sorprendido. Pero, con ellos ya se sabe c&oacute;mo es el juego. En esta ocasi&oacute;n, se supone, estamos compartiendo algo m&aacute;s formal. S&iacute;, es verdad, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Y a ti no te dan celos? Continu&oacute;. &iquest;En qu&eacute; sentido? Respond&iacute;. Pues que Laura est&eacute; teniendo relaciones sexuales con otros. &iquest;No te molesta? La verdad, no, contest&eacute;. Si llegamos a aquello es porque estuvimos de acuerdo, est&eacute; yo presente o no. La mayor&iacute;a de las veces yo he estado acompa&ntilde;&aacute;ndola, as&iacute; que no me incomoda. De hecho, debo confes&aacute;rtelo, me excita ver que ella lo est&aacute; pasando bien. Ella, sabiendo que yo estoy ah&iacute; para protegerla, si fuera el caso, disfruta de su macho sin prevenci&oacute;n y con todo el entusiasmo. En ese sentido, no me dan celos. Es una aventura compartida en pareja. &iexcl;Claro! Ella est&aacute; con su macho, pero yo veo la escena en primera fila. Es eso&hellip;<\/p>\n<p>&iquest;Y solo ha estado con negros? No, respond&iacute;. Tambi&eacute;n ha estado con blanquitos, pero ciertamente los negros y las vergas grandes son lo que la excitan y disfruta al m&aacute;ximo. Incluso alguna vez estuvo con un muchacho normal, comparado con esos negros, y la pas&oacute; muy bien. Al menos fue lo que se vio. Pienso que, en esto del sexo, la mente juega un papel importante. Nosotros generamos expectativas con respecto al desempe&ntilde;o de las parejas sexuales y, seg&uacute;n lo que esperemos, igualmente disfrutamos. Puede ser, puede ser, dijo ella. Y as&iacute;, entre charla y baile, pasamos largo rato, finalizado el cual volvimos a la mesa.<\/p>\n<p>All&iacute; estaban conversando animadamente Laura y Jorge. As&iacute; que nos integramos todos y volvimos a compartir y brindar, pues ya se estaba acercando el fin de a&ntilde;o. Los anfitriones animaban a todos los asistentes. Pasaba el tiempo y pronto empez&oacute; la cuenta regresiva, 5, 4, 3, 2, 1&hellip; &iexcl;Feliz a&ntilde;o! Todos nos abrazamos, estrechamos nuestras manos y nos dimos el feliz a&ntilde;o nuevo con mucha alegr&iacute;a. Hubo fuegos artificiales, palabras de despedida del nuevo a&ntilde;o y, finalizado aquello, aplausos, abrazos, brindis y m&aacute;s saludos. Y despu&eacute;s, la m&uacute;sica nuevamente empez&oacute; a sonar.<\/p>\n<p>Volvimos a bailar. Ya est&aacute;bamos m&aacute;s tomados, m&aacute;s alegres y tambi&eacute;n un poco m&aacute;s desinhibidos. Sandra y yo vimos a Jorge acariciar a mi mujer mientras bailaban, con mucha delicadeza, pero tambi&eacute;n con mucho deseo. Yo fing&iacute; no darme cuenta, pero Sandra no perd&iacute;a detalle. Y, claro, no pas&oacute; mucho tiempo antes que me dijera que, al parecer, Jorge estaba muy entusiasmado con mi mujer. &iquest;No te parece? No te preocupes, dije yo, esto pronto va a acabar y cada quien para su casa. As&iacute; que no te afanes y trata de terminar bien la noche. Pues eso intento, dijo ella, y me bes&oacute;. Lo permit&iacute; y me pareci&oacute; extra&ntilde;o, pero prefer&iacute; pasar la p&aacute;gina y darle punto final a aquello.<\/p>\n<p>Al volver a la mesa y siendo ya la 1:30 am, con mucha gente abandonando el lugar, le pregunt&eacute; a Laura, si ya era hora de irnos. Me dijo que s&iacute;, que ya se sent&iacute;a un tanto cansada. As&iacute; que, reunidos todos de nuevo, anunci&eacute; que la hab&iacute;amos pasado muy bien y que ya nos desped&iacute;amos. En principio no dijeron nada y cort&eacute;smente tambi&eacute;n se despidieron. Bueno, que pasen buena noche, termin&eacute; de decir y emprendimos nuestro camino a la habitaci&oacute;n. No hab&iacute;amos avanzado mucho cuando Sandra lleg&oacute; hasta nosotros, de nuevo, para, dirigi&eacute;ndose a Laura, proponernos que los acompa&ntilde;&aacute;ramos un trago en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Laura accedi&oacute;. As&iacute; que volvimos a reunirnos los cuatro y emprendimos camino hacia su habitaci&oacute;n. Me traje las botellas, dijo Jorge, acab&eacute;moslas, pues es un desperdicio dejarlas sin terminar. S&iacute;, me parece bien, contest&eacute;. Llegados a la habitaci&oacute;n, Sandra acomod&oacute; unas sillas alrededor de una peque&ntilde;a mesa, todo al lado de la gran cama. Nos sentamos; Jorge sirvi&oacute; las bebidas y nos pusimos a charlar. Estuvo buena la reuni&oacute;n, coment&oacute;. Sandra le dijo algo a Laura y se fueron al ba&ntilde;o. Jorge y yo seguimos all&iacute;, conversando. S&iacute;, hubo buena m&uacute;sica, buena comida, buena bebida y todo estuvo bien organizado. La inversi&oacute;n vali&oacute; la pena.<\/p>\n<p>Al rato las damas llegaron a acompa&ntilde;arnos, desprendidas de sus abrigos. Oye, &iquest;acaso no hace algo de fr&iacute;o? Dije. Pues de eso se trata, contest&oacute; Sandra, de calentar la noche. &iquest;Y cu&aacute;l es el plan? No hay plan, respondi&oacute;. Depende de nosotros. &iexcl;Qu&eacute; bueno! Dijo Jorge. &iquest;Cu&aacute;l es la sorpresa? Sandra prendi&oacute; la radio en la habitaci&oacute;n y seleccion&oacute; una emisora que emit&iacute;a m&uacute;sica rom&aacute;ntica. Y, siguiendo el ritmo, ella y Laura empezaron a contonear sus cuerpos, bailando frente a nosotros. Laura lo hac&iacute;a frente a Jorge, moviendo su trasero sensualmente, y Sandra frente a m&iacute;. Y, bailando, empezaron a quitarse sus vestidos hasta quedar en ropa interior.<\/p>\n<p>A m&iacute; aquello me cogi&oacute; por sorpresa. Estaba un tanto confundido y desubicado, porque las manifestaciones de Sandra, minutos atr&aacute;s, me daban a entender que para nada le gustaba aquella situaci&oacute;n entre su marido y mi mujer. No entend&iacute;a en qu&eacute; momento hab&iacute;an cambiado las cosas o si aquella preguntadera era la forma de calibrar mi estado de &aacute;nimo con relaci&oacute;n a que la posibilidad de un intercambio entre ellos y nosotros se pudiera dar. No obstante, como he relatado, las cosas parec&iacute;an fluir entre Jorge y mi esposa, mientras que Sandra y yo no hab&iacute;amos pasado de su furtivo e inesperado beso.<\/p>\n<p>Jorge, m&aacute;s entusiasmado que yo en ese momento, se excus&oacute; para ir al ba&ntilde;o. Muchachas, dijo &iexcl;esp&eacute;renme! Mientras, las dos damas siguieron su rutina de baile frente a m&iacute;, ataviadas con su ropa interior, una de negro y otra de blanco, muy atractivas. El hombre no demor&oacute; nada. Al igual que &ldquo;flash&rdquo;, su ida y regreso fue en un pesta&ntilde;ear de ojos, solo que sali&oacute; desnudo y con su miembro endurecido y erecto. Y, llegando a mi mujer, sin recato alguno, nos dijo: Espero poder complacer a Laura. &iquest;Tienes alg&uacute;n inconveniente? Yo no, contest&eacute;. No s&eacute; que opine ella. No tengo objeci&oacute;n, intervino ella. Bueno, pues, &iexcl;adelante! &iexcl;Disfr&uacute;tense los dos!<\/p>\n<p>Jorge lleg&oacute; hasta donde mi mujer y, sin preliminar alguno, procedi&oacute; a retirar su sost&eacute;n mientras ella segu&iacute;a bailando y le hac&iacute;a el juego. &iexcl;Que senos tan hermosos tienes, mujer! &iexcl;Qu&eacute; delicia! Gracias, respondi&oacute; ella ante el halago. Ya s&eacute; por qu&eacute; los mulatos procuran complacerte. Eres todo un deleite, continu&oacute; &eacute;l mientras besaba y masajeaba los senos de mi mujer con mucha delicadeza. Ya est&aacute; m&aacute;s dura que antes, dijo. &iexcl;T&oacute;cala! insinu&oacute;, llevando una de las manos de Laura hacia su pene. Ella le sigui&oacute; el juego y, masajeando su tronco de arriba abajo, respondi&oacute; a sus demandas.<\/p>\n<p>Sandra, mientras tanto, se dirigi&oacute; a m&iacute; para preguntarme, y nosotros &iquest;qu&eacute; vamos a hacer? &iquest;Qu&eacute; sugieres? Pregunt&eacute;. Lo que t&uacute; quieras, respondi&oacute;. Mmmm&hellip; me qued&eacute; mir&aacute;ndola. &iquest;T&uacute; sab&iacute;as que esto iba a pasar? Realmente no, contest&oacute;. Vi a Jorge tan entusiasmado con tu mujer, que quise ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;amos llegar. &iquest;Y qu&eacute; quer&iacute;as ver? Bueno, tal vez ver c&oacute;mo tu mujer le responde a mi marido. &iquest;Ya hab&iacute;an tenido una aventura como esta antes? No exactamente igual, pero si algo parecido. Pero ambos, Jorge y yo, estuvimos con las parejas en habitaciones separadas. Entiendo, respond&iacute;. Y esta ver quieres ver y que te vean, supongo. S&iacute;, contest&oacute;.<\/p>\n<p>Perfecto. Entonces, d&eacute;monos la libertad de ver c&oacute;mo tu marido se folla a mi mujer. Y despu&eacute;s los dos nos encargamos de hacer lo nuestro. &iquest;Te parece? S&iacute;, dijo, est&aacute; bien. De manera que nos quedamos los dos mirando lo que ellos hac&iacute;an. Jorge estaba impulsado y ya hab&iacute;a despojado a mi mujer de su panti, dej&aacute;ndola vestida tan solo con sus medias, zapatos y accesorios. Laura, consi&eacute;nteme, requiri&oacute; &eacute;l, estim&uacute;lame un poquito. Ella entendi&oacute; el mensaje y, sent&aacute;ndose en el borde de la cama, frente a &eacute;l, que estaba de pie, procedi&oacute; a chuparle su pene y masajear sus bolas con las manos. Aquel sinti&oacute; aquella caricia muy excitante, porque casi de inmediato empez&oacute; a empujar su pene dentro de la boca de mi mujer, tom&aacute;ndola de la cabeza para guiar sus movimientos.<\/p>\n<p>Ella, tal vez se sinti&oacute; ahogada en alg&uacute;n momento, porque dej&oacute; de chupar el miembro de Jorge, pero sigui&oacute; masaje&aacute;ndole con ambas manos y, con su lengua, dando ligeros toques a su glande. No se diga m&aacute;s, dijo Jorge, ya estoy con ganas de que me recibas. Entonces ella, recost&aacute;ndose en la cama, se desliz&oacute; un poco hacia la cabecera, abri&oacute; sus piernas y lo espero. Te voy a devolver el favor, y, acomod&aacute;ndose en medio de sus piernas, llev&oacute; su cabeza directo a la vagina de mi esposa y empez&oacute; a chupar su sexo y meter los dedos en su vagina para estimularla. Eso surti&oacute; efecto y ella, excitada como estaba, empez&oacute; a contorsionar su cuerpo y a gemir mientras aquel hac&iacute;a su trabajo.<\/p>\n<p>Sandra, mientras tanto, se las hab&iacute;a arreglado para bajarme el pantal&oacute;n y chupaba mi pene sin perder de vista a lo que hac&iacute;a su marido con mi mujer. Y yo, para no desanimarla, ten&iacute;a metida mi mano dentro de su panti y le masajeaba sus nalgas, llegando incluso a tocar su sexo con mis manos. Ella facilitaba que yo hiciera aquello, acomod&aacute;ndose para que me quedara f&aacute;cil llevarlo a cabo. Sandra, dijo su marido incorpor&aacute;ndose, esta mujer me tiene loco, espero tu permiso para continuar. Y ella, sin dejar de chupar mi pene, con su mano izquierda, le hizo la se&ntilde;a de que continuara. Como, &iexcl;anda! Sigue&hellip;<\/p>\n<p>Con ese permiso, Jorge se abalanz&oacute; sobre mi mujer, quien, con sus piernas bien abiertas, ya lo estaba esperando. La penetr&oacute; con gran &iacute;mpetu y empez&oacute; a bombear dentro de ella con gran vigor, bes&aacute;ndola en el cuello mientras sus manos jugueteaban con sus nalgas y sus piernas. &iexcl;Qu&eacute; rica est&aacute;s, mujer! Dec&iacute;a mientras prosegu&iacute;a con su faena. Sandra, &iquest;siempre es as&iacute;? pregunt&eacute;. Pero no conmigo, respondi&oacute; ella, continuando concentrada en chupar mi sexo. Bueno, dije, ya est&aacute; viendo lo que quer&iacute;as. &iquest;Los acompa&ntilde;amos? &iexcl;Vamos! Dijo ella.<\/p>\n<p>Ambos nos levantamos y yo, para empezar a entrar en situaci&oacute;n, decid&iacute; besarla y abrazarla, teniendo de fondo el ruido que aquellos dos estaban haciendo y los gemidos de mi mujer, que, al parecer, estaba disfrutando de lo lindo las embestidas de Jorge. En ese intercambio de besos y abrazos, Sandra y yo nos despojamos de la ropa, y ya, desnudos ambos, dije, se&ntilde;al&aacute;ndole la cama, primero las damas. No, dijo ella. &iexcl;Compl&aacute;ceme! Primero t&uacute;. Bueno, dije, resignado y obediente, acomod&aacute;ndome al lado de mi mujer, que, ensartada por aquel hombre, segu&iacute;a disfrutando del encuentro.<\/p>\n<p>Sandra, entonces, vino hacia m&iacute;, me cabalg&oacute;, acomod&oacute; mi pene a la entrada de su vagina y, descolgando su cuerpo sobre el m&iacute;o, facilit&oacute; la penetraci&oacute;n. Y hecho esto empez&oacute; a moverse desbocada sobre m&iacute;, a la par que lo hac&iacute;a su marido con mi mujer. Yo aprovech&eacute; para masajear los senos de esta mujer, Sandra, que no estaba para nada mal. No era la hembra espectacular, pero, para lo que est&aacute;bamos experimentando era apropiada y suficiente. Tanto ella como su marido, al parecer, estaban llevando a cabo su fantas&iacute;a. Y nosotros, involucrados en el juego, disfrut&aacute;bamos la situaci&oacute;n y pas&aacute;bamos el momento.<\/p>\n<p>Y estando ellos sobre nosotros, en alg&uacute;n momento, Sandra, sin dejar de moverse sobre mi pene, se abalanz&oacute; sobre los senos de mi mujer para bes&aacute;rselos. Su marido, entonces, se retir&oacute;, insinu&aacute;ndole que se acomodara mejor. Disfruta de ella un rato y d&eacute;jame sentir como est&aacute;s ahora. Ella, entonces, se retir&oacute;, se acomod&oacute; encima de mi esposa, sigui&oacute; bes&aacute;ndole sus senos, pero expuso sus nalgas para ser penetrada por su marido, quien no perdi&oacute; tiempo para hacerlo. Apenas Sandra se sinti&oacute; penetrada, se fue acomodando para besar a mi mujer en la boca, sin que esta lo rechazara.<\/p>\n<p>Me parece justo que participes, dijo Jorge, mirando que yo estaba al costado de ellos, observando la escena. &iexcl;Toma mi lugar! Yo, sin decir nada, me levant&eacute; para tomar su puesto y, tal como &eacute;l esperaba, penetr&eacute; a su mujer, que acomodada sobre mi mujer segu&iacute;a bes&aacute;ndola. &iquest;A ti tambi&eacute;n te gusta mirar? Pregunt&eacute; a Jorge. S&iacute;, dijo &eacute;l. Entonces porque no nos tomamos un trago mientras ellas juegan solas. Y &iquest;por qu&eacute; no? Respondi&oacute; &eacute;l. Yo me apart&eacute; de Sandra. Entonces, Jorge dijo a su mujer, Sandra, sabes qu&eacute;, quisiera verte saboreando el sexo de Laura. Sabe muy rico.<\/p>\n<p>Ella, entonces, complaciendo a su marido, se escurri&oacute; hasta que su cara estuvo a la altura del sexo de mi mujer. Y una vez all&iacute; su lengua empez&oacute; a juguetear con el cl&iacute;toris de Laura, quien al parecer disfrutaba aquello y estaba a gusto. Pero, dije yo, tu mujer no est&aacute; siendo atendida. Sandra, dijo &eacute;l, deja que Laura te pruebe. T&uacute; tambi&eacute;n sabes rico. As&iacute; que Sandra se acomod&oacute; para que mi esposa tambi&eacute;n tuviera acceso a su sexo, de manera que, ya acomodadas, los dos hombres disfrutamos de un excitante sesenta y nueve entre ellas. Bueno, dije, &iquest;eso quer&iacute;as ver? S&iacute;, respondi&oacute; Jorge. Eso no se ve todos los d&iacute;as. Y as&iacute;, en vivo y en directo.<\/p>\n<p>Sandra, deja que Laura vaya arriba, orden&oacute; Jorge. Ambas se movieron para acomodarse de nuevo. &iexcl;Ay, no se me coloque as&iacute;! expres&oacute; Jorge mirando c&oacute;mo se acomodaba mi mujer. &iexcl;Qu&eacute; excitante y provocadora se ve tu mujer en esa posici&oacute;n! &iquest;Me dejas penetrarla? &iexcl;Pero, c&oacute;mete alguito! Respond&iacute;. Al fin y al cabo, ya entrados en gastos, ni modo. &iexcl;Dale, pues! Y, diciendo y haciendo, aquel se acomod&oacute; para penetrar a mi mujer desde atr&aacute;s. Ella, al sentirse, penetrada, emiti&oacute; un gemido de placer. Y as&iacute;, d&aacute;ndole duro, lleg&oacute; el momento en que aquel se retir&oacute;, esparciendo todo su semen en la espalda de mi mujer, que gimi&oacute; y gimi&oacute; con sus embestidas.<\/p>\n<p>Ella, como me dijo despu&eacute;s, con sus piernas temblorosas, tambi&eacute;n se levant&oacute; para descansar un rato, retir&aacute;ndose con la excusa de ir al ba&ntilde;o. Sandra, entonces, qued&oacute; all&iacute;, con sus piernas abiertas, as&iacute; que yo me acerqu&eacute;. &iquest;Puedo? Le pregunt&eacute;. Me debes una. &iexcl;Ven! As&iacute; que yo me coloqu&eacute; encima de ella y la penetr&eacute; en posici&oacute;n de misionero. Se vieron espectaculares, le coment&eacute; mientras empezaba a bombear dentro de su sexo. &iexcl;Qu&eacute; im&aacute;genes tan excitantes se ven cuando dos hembras hacen el amor! Y se ve que a t&iacute; te gusta. No lo hab&iacute;a hecho antes, respondi&oacute;, pero me gust&oacute;. Laura me lo facilit&oacute;. Y segu&iacute; all&iacute;, d&aacute;ndole y d&aacute;ndole hasta que me vine. Al parecer ella lo disfrut&oacute;. Nos levantamos y nos fuimos a hacerle compa&ntilde;&iacute;a a mi mujer y su marido, que, instalados en unas sillas, nos observaban.<\/p>\n<p>Bueno, dije yo, al empezar la noche esto no figuraba en el programa. Y cr&eacute;anos que para nosotros tampoco, dijo Sandra. Las cosas se fueron dando. As&iacute; es mejor &iquest;no? Continu&eacute;. S&iacute;, respondi&oacute; su marido, sin planear tanto las cosas siempre salen mejor. &iquest;T&uacute; que dices, Laura? S&iacute;, a veces es mejor no cargar expectativas. Nosotros vinimos aqu&iacute; para pasar la noche de San Silvestre entretenidos, pero nunca pensamos que esto se pudiera dar, y menos en estas fechas. Pero no fue as&iacute;. &iquest;Y en qu&eacute; momento pensaste que esto se podr&iacute;a dar? Le pregunt&oacute; Jorge a mi mujer. Riendo, ella respondi&oacute;, desde que empezamos a bailar y me hiciste sentir tu virilidad en medio de mis piernas. Me excitaste&hellip;<\/p>\n<p>No era mi intenci&oacute;n, respondi&oacute; &eacute;l. Pero ciertamente t&uacute; tambi&eacute;n me excitaste con tu forma de bailar. Y Sandra molesta de verlos a los dos en esas, a&ntilde;ad&iacute;. &iquest;C&oacute;mo? Dijo Jorge aparentando sorpresa. Molesta no, afirm&oacute; Sandra, un poco extra&ntilde;ada porque t&uacute; normalmente no te comportas as&iacute;. Pero hoy estaba con la calentura a flor de piel, les manifest&eacute;. Y, despu&eacute;s de esto, &iquest;qu&eacute; piensas? No, pues nada, contest&oacute; ella, la pasamos rico y eso es lo importante. Y en ese intercambio de impresiones, desnudos como est&aacute;bamos, se fue pasando el tiempo mientras desocup&aacute;bamos las botellas con las cuales justificamos ir a su habitaci&oacute;n. Y ya, viendo que amanec&iacute;a, consideramos que era tiempo de irnos, as&iacute; que dijimos, bueno, ya fue suficiente, y est&aacute; amaneciendo. Creo que nos vamos&hellip;<\/p>\n<p>Sandra y Jorge nos manifestaron que la hab&iacute;an pasado s&uacute;per bien y que quiz&aacute;, en otro momento pudi&eacute;ramos volvernos a juntar de nuevo. Todo es posible, por qu&eacute; no, dije yo. Nos estrechamos las manos, pero, Jorge, cuando se estaba despidiendo de mi esposa, le dijo, Laura, me das la &ntilde;apa. &iexcl;Ay, no! dijo Sandra. D&eacute;jalos que se vayan a descansar. Es solo un momentico, dijo &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; dices? Ya nos &iacute;bamos, dijo ella. Rapidito, dijo &eacute;l. Mi esposa, entonces, se volte&oacute; para apoyar sus brazos en el espaldar de una de las sillas, inclin&aacute;ndose hacia adelante y exponiendo sus nalgas. Que sea r&aacute;pido, entonces, dijo. As&iacute; que Jorge aprovech&oacute;, la penetr&oacute; desde atr&aacute;s y empez&oacute; a bombear.<\/p>\n<p>&iquest;Quieres un caf&eacute;? Me pregunt&oacute; Sandra. Hay que prepararlo, respond&iacute;, &iquest;habr&aacute; tiempo? S&iacute;, creo que s&iacute;, y empez&oacute; a llenar la cafetera que colocan en las habitaciones para tal fin. El agua empez&oacute; a hervir y aquellos, al menos mi mujer, herv&iacute;a en gemidos. Laura es muy caliente &iquest;verdad? No siempre es as&iacute;, respond&iacute;. Parece que el miembro de tu marido le ha dado en el punto en el que ella siente el m&aacute;ximo placer, y tal vez por eso no desech&oacute; la invitaci&oacute;n. Quien sabe cu&aacute;ndo nos volvamos a ver, y quien sabe si cuando lo hagamos volvamos a tener una aventura como esta. S&iacute;, dijo ella mientras ve&iacute;a c&oacute;mo su marido gozaba de mi mujer. Nunca se sabe&hellip;<\/p>\n<p>Porque lo dices. Hemos tenido varias fantas&iacute;as, dijo ella, pero siento que &eacute;l ha tenido m&aacute;s libertad que yo para llevarlas a cabo. No s&eacute;, pero despu&eacute;s de esto tal vez yo le exija m&aacute;s autonom&iacute;a para hacer cositas que siempre me ha llamado la atenci&oacute;n hacer. &iquest;C&oacute;mo qu&eacute;? Pregunt&eacute;. Como ir a un club swinger, ir a las cabinas, ir a un &ldquo;glory hole&rdquo;, sentirme una puta de verdad. &iquest;Y no lo hiciste hoy? No, contest&oacute;, es diferente. Hoy fue como una fiesta de amigos. Yo quiero tener mis aventuras sola. &iquest;Entiendes? S&iacute;, respond&iacute;, lo entiendo. Ya llegar&aacute; tu oportunidad, pero eres t&uacute; quien debe tomar la iniciativa. &iquest;No te parece? No creas que no lo voy a hacer. &iexcl;Prometido! Que disfrutes tus aventuras, entonces.<\/p>\n<p>Terminada la faena entre Jorge y mi mujer, su &ntilde;apa, y, al parecer, ambos satisfechos, Sandra les invit&oacute; a que nos acompa&ntilde;aran a tomar el caf&eacute;. Volvimos a sentarnos todos a la mesa para saborear la bebida y dar as&iacute; por terminado aquel asunto. Bueno, dije yo a manera de brindis, feliz 2022. Este a&ntilde;o pinta para bueno, al menos en lo que al sexo se refiere. Brindemos por eso, dijo Jorge. Para nada te puedes quejar replic&oacute; su mujer. Tranquila. Ya despu&eacute;s nos desquitamos los dos. Pero a m&iacute; manera, respondi&oacute; ella. Por ahora, continu&oacute; &eacute;l, mir&aacute;ndola un tanto perplejo por lo que acababa de decir, dese&eacute;monos un feliz a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, sin dar m&aacute;s espacios ni concesiones, nos despedimos de aquellos y nos dirigimos a nuestra habitaci&oacute;n, medio desnudos, como and&aacute;bamos, ya que nuestra habitaci&oacute;n estaba a cuatro puertas de distancia, en el mismo piso. As&iacute; empez&oacute; para nosotros este nuevo a&ntilde;o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El fin de este 2021 fue un tanto inesperado.&nbsp; Siempre hemos estado acostumbrados a las reuniones familiares para fin de a&ntilde;o, pero, en esta ocasi&oacute;n, las cosas no ocurrieron como esper&aacute;bamos. 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