{"id":33191,"date":"2022-01-05T23:00:00","date_gmt":"2022-01-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-05T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-05T23:00:00","slug":"lucia-dominacion-y-sexo-en-la-roma-imperial-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lucia-dominacion-y-sexo-en-la-roma-imperial-primera-parte\/","title":{"rendered":"Luc\u00eda, dominaci\u00f3n y sexo en la Roma imperial (Primera Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33191\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Maya caminaba por una de las estrechas callejuelas de la Roma imperial al amparo de las sombras.&nbsp; Llevaba el cabello cubierto por una capucha, ten&iacute;a magullada la rodilla derecha por una ca&iacute;da, le dol&iacute;an las piernas de tanto caminar y ten&iacute;a miedo de ser descubierta. A esta hora, imaginaba, alguien habr&iacute;a dado la voz de alarma en casa de sus amos y estar&iacute;an busc&aacute;ndola. Escapar era un deporte de riesgo y ser capturada pod&iacute;a tener consecuencias terribles que iban desde severos castigos hasta, en los casos m&aacute;s graves, ser sentenciada a muerte.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todo no era m&aacute;s que una esclava, un bot&iacute;n de guerra.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, 22 a&ntilde;os, la hija de Livia y Marco, se enter&oacute; de la fuga por boca de su doncella de compa&ntilde;&iacute;a, &Uacute;rsula. &Uacute;rsula era una mujer esbelta y atractiva de piel oscura que la hab&iacute;a acompa&ntilde;ado desde ni&ntilde;a ense&ntilde;&aacute;ndola los secretos de la vida.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo ha sucedido? &iquest;Por qu&eacute;? &#8211; Pregunt&oacute; Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>La idea de huir era absurda. Su casa no era ni mucho menos uno de los peores sitios para vivir. Su madre era ciertamente caprichosa y alguna vez hab&iacute;a golpeado con una vara los muslos de las sirvientas cuando, seg&uacute;n ella, no la hab&iacute;an dejado guapa. Su padre, como cabeza de la familia, ten&iacute;a poder y car&aacute;cter y deb&iacute;a ser obedecido en todo momento. Pero en l&iacute;neas generales era un hombre justo y pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p>&#8211; Si me lo permite, Domina, esa chica es est&uacute;pida. &#8211; dijo &Uacute;rsula con su innata capacidad de s&iacute;ntesis.<\/p>\n<p>*****************<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente la noticia corri&oacute; como la p&oacute;lvora. Maya hab&iacute;a sido capturada y todos en la casa hab&iacute;an sido citados en el sal&oacute;n. Luc&iacute;a recibi&oacute; la noticia y sinti&oacute; un cosquilleo en su est&oacute;mago. Sab&iacute;a que no ten&iacute;a nada que temer, pero la sola idea de poder estar en el pellejo de la joven esclava la pon&iacute;a nerviosa y, extra&ntilde;amente, la excitaba. Aun as&iacute; en su interior confiaba en que su padre mostrase clemencia.<\/p>\n<p>El sal&oacute;n era un murmullo constante. Una sirvienta alta hablaba con otra baja inclin&aacute;ndose ligeramente para hacerse o&iacute;r. Paris, el encargado del jard&iacute;n, llevaba &quot;pantalones&quot; cortos y ten&iacute;a el torso desnudo mostrando m&uacute;sculo. Otros tres esclavos, permanec&iacute;an en pie. Uno de ellos, el de m&aacute;s edad, era el contable. A su lado estaba el nuevo, Crotos, esbelto y con barba, recientemente adquirido por Livia y del que se dec&iacute;a pasaba m&aacute;s tiempo que su marido con ella. El tercero en discordia, de origen griego, ten&iacute;a grandes ojos, una nariz demasiado larga y cara de susto. Cerca de la entrada estaban las cocineras, comandadas por Karen, una mujer de pechos generosos y trasero redondo que, en el terreno amoroso, prefer&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a femenina.<\/p>\n<p>Marco entr&oacute; acompa&ntilde;ado por su mujer, tras ellos, con las mu&ntilde;ecas atadas y el rostro sucio ven&iacute;a Maya, escoltada por un soldado que tiraba de la cuerda. La reh&eacute;n vest&iacute;a con el mismo atuendo con el que hab&iacute;a huido, el mismo con el que hab&iacute;a sido capturada, una sencilla t&uacute;nica llena de manchas.<\/p>\n<p>&#8211; Crotos, enc&aacute;rgate de la esclava. &#8211; intervino Livia.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora mismo Domina.<\/p>\n<p>El soldado entreg&oacute; la cautiva al esclavo, y asintiendo con la cabeza a modo de saludo se despidi&oacute; del due&ntilde;o de la casa.<\/p>\n<p>&Eacute;ste esper&oacute; a que el eco de las pisadas de las caligae o sandalias sobre el m&aacute;rmol dejase de o&iacute;rse antes de tomar la palabra y dirigirse a los asistentes.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que todos conoc&eacute;is las leyes y que huir es una falta grave. Creo que a pesar de vuestra condici&oacute;n, en esta casa se es justo y se atienden las demandas. Nunca se castigar&aacute; una opini&oacute;n&#8230; pero escapar es intolerable.<\/p>\n<p>Maya comenz&oacute; a llorar pidiendo clemencia.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Silencio! &#8211; dijo la mujer del due&ntilde;o propin&aacute;ndole una sonora bofetada.<\/p>\n<p>La muchacha, con la mejilla encendida, call&oacute;, sustituyendo las palabras por ahogados sollozos.<\/p>\n<p>&#8211; Ser&aacute;s marcada y recibir&aacute;s una docena de latigazos. &#8211; sentenci&oacute; con voz grave el pater familias.<\/p>\n<p>Crotos us&oacute; la cuerda con la que estaba atada la joven amarr&aacute;ndola a una argolla que colgaba del techo y tirando de ella con el fin de tensarla. Maya quedo con los brazos estirados, medio colgando, con la punta de los pies tocando el suelo.<\/p>\n<p>Instantes despu&eacute;s, el jardinero vino con un recipiente y una varilla de metal que terminaba en forma de &quot;S&quot; y se retir&oacute;. Crotos, usando una antorcha prendi&oacute; la madera que se encontraba en el interior del contenedor met&aacute;lico e introdujo la punta de la varilla en el fuego. La &quot;S&quot; fue cogiendo temperatura hasta ponerse incandescente. El esclavo levant&oacute; el instrumento present&aacute;ndolo al p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, por favor&#8230; &#8211; comenz&oacute; a sollozar de nuevo Maya, comi&eacute;ndose sus propios mocos.<\/p>\n<p>Mientras, en la estancia el silencio era absoluto.<\/p>\n<p>&#8211; Procede. &#8211; indic&oacute; Marco.<\/p>\n<p>Crotos se acerc&oacute; con el instrumento. La joven, horrorizada, temblaba tanto que perdi&oacute; el control de su esf&iacute;nter orin&aacute;ndose encima.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde hago la marca? &#8211; pregunt&oacute; el esclavo.<\/p>\n<p>Livia se acerc&oacute; a la joven. La escena, a pesar de su violencia, la excitaba sobremanera. Ayud&aacute;ndose de una peque&ntilde;a daga, rasg&oacute; el vestido de Maya exponiendo completamente uno de los senos de la esclava coronados por un oscuro pez&oacute;n. Por un momento, la esposa de Marco, sinti&oacute; la tentaci&oacute;n de lamer el terso pecho, pero desisti&oacute;.<\/p>\n<p>Maya volvi&oacute; a gemir, gemidos que se transformaron en un aullido de dolor cuando el metal incandescente toc&oacute; la piel abras&aacute;ndola. La varilla dej&oacute; marcada la S en la teta y el ejecutor arrug&oacute; la nariz al percibir el olor a quemado.<\/p>\n<p>Sin dar tiempo a que la chica se recuperase de la agresi&oacute;n, Crato rasg&oacute; el vestido exponiendo la espalda de la f&eacute;mina, dejando la piel joven y tierna al aire.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Empieza! &#8211; orden&oacute; Marco.<\/p>\n<p>El cuero silb&oacute; e impact&oacute; con un chasquido contra la carne desnuda dejando un grito y una l&iacute;nea roja.<\/p>\n<p>&#8211; Uno. &#8211; cont&oacute; en voz alta el portador del l&aacute;tigo.<\/p>\n<p>No m&aacute;s de 5 segundos despu&eacute;s cay&oacute; el segundo azote dejando una nueva l&iacute;nea a escasos cent&iacute;metros de la primera.<\/p>\n<p>&#8211; Dos.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a sigui&oacute; el castigo desde la distancia, al principio hechizada por los golpes y el modo en que el cuerpo de la joven se retorc&iacute;a. Luego mir&oacute; al resto de personas que all&iacute; se encontraban. Algunos apretaban los dientes, otros estaban a punto de llorar y otros eran dif&iacute;ciles de leer, se dir&iacute;a que en cierto modo disfrutaban. Seguro que m&aacute;s de uno estaba teniendo una erecci&oacute;n y m&aacute;s de una se estaba mojando. El espect&aacute;culo p&uacute;blico no dejaba a nadie indiferente.<\/p>\n<p>Livia y Marco, a mitad de castigo, abandonaron la estancia camino a sus aposentos. Una de las cocineras los sigui&oacute; de lejos. La puerta estaba entornada y se asom&oacute;. Livia estaba inclinada sobre la mesa, con el culo al aire. Detr&aacute;s, su marido se estaba masturbando. Su pene se ve&iacute;a enorme, c&aacute;lido, palpitante en contraste con su trasero ca&iacute;do, p&aacute;lido y algo desinflado. La sirvienta, precavida, se ocult&oacute; tras la puerta dejando de mirar. Pronto llegaron a sus o&iacute;dos gemidos y jadeos. La imagen se mezcl&oacute; en su imaginaci&oacute;n con la del l&aacute;tigo mordiendo la piel de Maya. De repente le entraron ganas de frotarse. Su mano se desliz&oacute; bajo el vestido y sus dedos comenzaron a dar peque&ntilde;os tirones al vello p&uacute;bico que all&iacute; crec&iacute;a. El acto sexual dur&oacute; m&aacute;s bien poco y los jadeos fueron sustituidos por la respiraci&oacute;n agitada del var&oacute;n, exhausto tras unas pocas embestidas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Se lo has dicho a tu hija? &#8211; pregunt&oacute; Livia.<\/p>\n<p>&#8211; No, todav&iacute;a no. &#8211; respondi&oacute; el marido.<\/p>\n<p>La cocinera oy&oacute; la conversaci&oacute;n y esa misma noche, mientras sobaba las posaderas de la cocinera jefe, le cont&oacute; todo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, antes del almuerzo, el rumor hab&iacute;a llegado a o&iacute;dos de &Uacute;rsula quien, como es natural, lo coment&oacute; con una sorprendida Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Decirme el qu&eacute;? &#8211; pregunt&oacute; a su doncella.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute; domina, pero&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Pero qu&eacute;? Habla sin miedo.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, a lo mejor hablaban de matrimonio.<\/p>\n<p>Esa noche Luc&iacute;a durmi&oacute; m&aacute;s bien poco. En su cabeza se suced&iacute;an los posibles candidatos. Desde un senador entrado en a&ntilde;os calvo y con barriga amigo de su padre, hasta el caprichoso joven de moda, de quien se dec&iacute;a que cada noche dorm&iacute;a con una diferente. Tambi&eacute;n se comentaba que era un aficionado a las pr&aacute;cticas masoquistas y que m&aacute;s de una prostituta hab&iacute;a recibido azotes en las nalgas. Otro soltero de oro era Antonio, soldado que pasaba de los 30 a&ntilde;os, de reconocido valor. De este &uacute;ltimo se comentaba que era homosexual. Luc&iacute;a imagin&oacute; como ser&iacute;a vivir con alguien que, evidentemente, te pondr&iacute;a los cuernos con otros hombres para satisfacer sus deseos carnales. Por un momento pens&oacute; en un pene grande abri&eacute;ndose paso en su&#8230; Un momento, &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si solo le gustaba meterla por el ano? La idea de recibir semejante miembro por el ojete la excitaba y asustaba a un tiempo, pero hab&iacute;a algo mucho peor que todo eso, algo que no hab&iacute;a confesado a nadie. Luc&iacute;a, a pesar de su edad, era virgen.<\/p>\n<p>*************<\/p>\n<p>Cinco d&iacute;as despu&eacute;s de ser marcada y azotada, Maya fue llevada al mercado. All&iacute; un cliente muy concienzudo examin&oacute; la mercanc&iacute;a con detalle metiendo los dedos en la vagina de la esclava y d&aacute;ndole algunas nalgadas. Marco, aunque no aprobaba la humillaci&oacute;n gratuita, no hizo ning&uacute;n comentario ni trat&oacute; de proteger a su esclava. Despu&eacute;s de todo hab&iacute;a intentado fugarse y aquel hombre valoraba la lealtad.<\/p>\n<p>&#8211; Te doy 50 por ella. &#8211; propuso el comerciante.<\/p>\n<p>Marco acept&oacute; la oferta sin pens&aacute;rselo mucho, despu&eacute;s de todo no le importaba lo m&aacute;s m&iacute;nimo la suerte que pudiera correr una traidora.<\/p>\n<p>Esa misma tarde habl&oacute; con su hija. Una familia reci&eacute;n llegada de Pompeya les hab&iacute;a invitado a cenar en su casa el s&aacute;bado.<\/p>\n<p>&#8211; Sabes, tienen un hijo que busca mujer y les he dicho que te consideren como candidata.<\/p>\n<p>*******************<\/p>\n<p>La v&iacute;spera de la cena, Livia entr&oacute; en los aposentos de su hija y fue directa al grano.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te has acostado con alguien? Y no, no me refiero a ese chico con el que te morreaste hace a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Madre!<\/p>\n<p>&#8211; Hija, hay que estar preparada. Tu futuro marido querr&aacute; meterla y tu tienes que tener cierta experiencia.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y c&oacute;mo propones que obtenga esa experiencia de la que hablas?<\/p>\n<p>Siguiendo las &oacute;rdenes de su Domina, &Uacute;rsula fue en busca del jardinero. Al llegar a la altura de un fuente de piedra le vio. El sol ca&iacute;a sobre sus anchas espaldas mientras atend&iacute;a con mimo a un rosal. La esclava se qued&oacute; mir&aacute;ndole con deseo durante unos instantes antes de hablar.<\/p>\n<p>&#8211; Paris, la Domina requiere tu presencia.<\/p>\n<p>El hombre se volvi&oacute; y asintiendo sigui&oacute; a la escultural mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Domina. &#8211; dijo &Uacute;rsula dejando entrar al jardinero.<\/p>\n<p>&#8211; Espera, no te retires. Esto tambi&eacute;n te concierne a ti. &#8211; dijo dirigi&eacute;ndose a la esclava.<\/p>\n<p>&#8211; Madre &iquest;Qu&eacute; pretend&eacute;is? &#8211; intervino Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Ense&ntilde;arte lo que es el sexo. &#8211; dijo haciendo ruborizarse a su hija.<\/p>\n<p>&#8211; Esclavos, desnudaros. &#8211; orden&oacute; a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&Uacute;rsula y Paris se mostraron sorprendidos al principio, pero, habituados a recibir &oacute;rdenes, se quitaron la ropa.<\/p>\n<p>Livia camin&oacute; alrededor de los esclavos mirando con aprobaci&oacute;n sus cuerpos atl&eacute;ticos. El culo de &Uacute;rsula era perfecto, carnoso, firme y femenino. Sus pechos parec&iacute;an moldeados por las manos de un escultor y su co&ntilde;o, rasurado, invitaba a la exploraci&oacute;n. El var&oacute;n estaba a la altura, su trasero redondo, prieto, las nalgas firmes divididas por una suculenta raja de la sal&iacute;an algunos pelos rebeldes. El pene, todav&iacute;a dormido, impresionaba y era hermoso a su manera.<\/p>\n<p>La madre de Luc&iacute;a acarici&oacute; las nalgas de &Uacute;rsula y despu&eacute;s, agarrando el falo de Paris, se dirigi&oacute; a su hija mientras frotaba el capullo con el pulgar.<\/p>\n<p>&#8211; Dependes de lo que quiera tu marido, pero tienes que se t&uacute; la que tome la iniciativa. No esperes besos y caricias. Muchos quieren ir a lo pr&aacute;ctico, a met&eacute;rtela cuanto antes. Pero para que haya placer todo tiene que estar bien engrasado. Toma tu tiempo, juega con su miembro, l&aacute;melo, b&eacute;salo, m&eacute;telo en la boca si es necesario y luego dales la espalda, incl&iacute;nate sumisa y descubre el trasero, abre las piernas y ofr&eacute;celes el co&ntilde;o. Pide que te lo chupen, que exploren. Ellos se sienten poderosos poni&eacute;ndote a cuatro patas.<\/p>\n<p>&#8211; Pero&#8230; y si hay amor.<\/p>\n<p>Livia solt&oacute; una carcajada.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; hazme caso y prep&aacute;rate para lo peor. Lo otro, si ocurriese, no necesita instrucciones.<\/p>\n<p>El pene de Paris se empin&oacute; con las atenciones de la Domina. &Uacute;rsula, que ten&iacute;a algo de experiencia en estas lides, hab&iacute;a estado moviendo su trasero de forma sensual de tal modo que incluso Luc&iacute;a se sent&iacute;a atra&iacute;da. En un minuto o as&iacute;, Paris sujet&oacute; a &Uacute;rsula por las caderas, coloc&oacute; su miembro en el orificio de entrada y la penetr&oacute; haci&eacute;ndola gemir. Pronto, olvid&oacute; que estaba siguiendo &oacute;rdenes y que sus amas estaban all&iacute; y se entreg&oacute; al sexo con pasi&oacute;n envistiendo como un semental.<\/p>\n<p>Animadas por lo que all&iacute; pasaba, madre e hija se quitaron sus ropas y se unieron a la bacanal.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento Luc&iacute;a not&oacute; la mano de su doncella acarici&aacute;ndole el culo. Despu&eacute;s Paris la beso metiendo lengua y por &uacute;ltimo, mientras yac&iacute;a tumbada boca abajo, el falo del esclavo encontr&oacute; camino a trav&eacute;s de su sexo penetr&aacute;ndola. Al principio le resulto molesto, pero luego una corriente de placer la recorri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Este es el ano. &#8211; oy&oacute; que su madre explicaba dirigi&eacute;ndose a &Uacute;rsula.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Puedo? &#8211; dijo esta &uacute;ltima.<\/p>\n<p>Y sin esperar respuesta meti&oacute; el dedo en el recto de la joven quien, con sus dos agujeros invadidos, se corri&oacute; sobre las s&aacute;banas de su cama entre gemidos<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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