{"id":33220,"date":"2022-01-07T23:00:00","date_gmt":"2022-01-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-07T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-07T23:00:00","slug":"verano-en-mallorca-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verano-en-mallorca-capitulo-1\/","title":{"rendered":"Verano en Mallorca (Cap\u00edtulo 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33220\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1978, Port de Salver, Mallorca. A comienzos del verano, me encuentro en las playas cercanas, en el &aacute;rea de las urbanizaciones, donde se congregan muchos turistas nacionales y extranjeros, especialmente ingleses y alemanes. Es noche de jueves y hace unas horas se abri&oacute; la disco en la playa, una zona de la playa alejada de las casas, de unos 1,000 m&sup2;, delimitados con una peque&ntilde;a cerca de tablitas donde se han instalado unas Minitecas muy ruidosas, m&uacute;sica caribe&ntilde;a, brasilera y tambi&eacute;n rock, tanto en espa&ntilde;ol como en ingl&eacute;s, que se alternan entre las tres durante la noche hasta el amanecer.<\/p>\n<p>Estoy nuevamente buscando a Pili, la hija de Antonio, una chica preciosa que sin embargo est&aacute; fatalmente determinada a destruirse a s&iacute; misma, no s&eacute; por qu&eacute;.<\/p>\n<p>El pasado verano, en dos oportunidades, se perdi&oacute; en esta jungla de sonido, alcohol, drogas y sexo para atiborrarse de ellos hasta caer desmayada. En ambas oportunidades, una al comienzo del verano y la otra un mes y medio despu&eacute;s, fue encontrada por los Gendarmes locales desnuda, drogada, ebria y violada salvajemente, totalmente desmayada y casi en estado de shock. Trasladada a la medicatura m&aacute;s cercana y luego al Hospital de Palma, le determinaron que ten&iacute;a alcohol en su sistema suficiente para una intoxicaci&oacute;n et&iacute;lica, droga -netaepiscopalina&ndash; consumida aparentemente en pastillas que casi lleg&oacute; al nivel de sobredosis y por las lesiones en sus partes &iacute;ntimas y en diferentes sectores de su cuerpo, los m&eacute;dicos supon&iacute;an que hab&iacute;a sido sodomizada por al menos diez hombres distintos. Boca, vagina y ano. Le encontraron en su piel grandes cantidades ya resecas de semen humano. Hab&iacute;a sido abandonada all&iacute; en la playa unas pocas horas antes, totalmente sin sentido.<\/p>\n<p>Y acababa de pasar de nuevo, hac&iacute;a dos semanas y solo iban tres del verano. Su padre no sab&iacute;a de ella y no ten&iacute;a idea de su paradero. &Eacute;l supon&iacute;a que estaba internada en Suiza, donde la dej&oacute; hace unos meses, pero la encontr&eacute; la semana pasada cuando de la Gendarmer&iacute;a llamaron a nuestra casa, por el hallazgo en la playa. Fui al Hospital y la reconoc&iacute;. Antonio se encuentra incomunicado en una excursi&oacute;n al Salto &Aacute;ngel, en Venezuela, con mi t&iacute;a Lisa, Tita. Y la chica, al recobrar el conocimiento, indic&oacute; el tel&eacute;fono de su padre. El ama de llaves de Antonio recurri&oacute; a m&iacute;, no pude escurrir el bulto y fui a buscarla.<\/p>\n<p>Siempre, hasta ahora, ha tenido suerte de que la encontraran a tiempo y le salvaran la vida; f&iacute;sicamente logr&oacute; recuperarse en las tres oportunidades, pero en su psiquis&hellip; bueno, eso es otro asunto.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute; me encuentro yo, impulsado por mi sentido de la amistad y compromiso con Antonio, el amante de mi Tita, buscando a esta joya para ver si puedo salvarla de s&iacute; misma, ya que su padre se encuentra de viaje y no hay nadie m&aacute;s que se preocupe por ella. Son aproximadamente las doce de la noche cuando logro verla entre la gente, pero ya va totalmente ebria. Se encuentra con otra yonki que tambi&eacute;n va hasta los cachos y se pierden entre el gent&iacute;o, animales sociales que se re&uacute;nen aqu&iacute; a beber, bailar, drogarse y &ldquo;soltarse el mo&ntilde;o&rdquo;, es decir, a hacer aqu&iacute; todo aquello que les avergonzar&iacute;a hacer en condiciones normales en sus h&aacute;bitats particulares y naturales.<\/p>\n<p>Trato de seguirla, a ver si la capturo, la cargo y me la llevo en el auto, pero es dif&iacute;cil. Al rato logro verla de nuevo, pero noto que ya va hasta el culo de droga y sigue bebiendo. Baila descontroladamente, como pose&iacute;da y los hombres con quienes se roza, le meten mano por todos lados, la besan, la magrean, la palmean&hellip; me empujan y nuevamente fallo en tomarla.<\/p>\n<p>Repentinamente desaparece otra vez de mi vista y ya me voy cansando del asunto, estoy a punto de resignarme y darme la vuelta para buscar mi coche y largarme de all&iacute;, cuando veo un grupo de personas que llaman mucho mi atenci&oacute;n. Una mujer madura, de unos 40 a&ntilde;os quiz&aacute;s y una joven veintea&ntilde;era realmente hermosas, rubias, de unos 1,65 o 1,70 de estatura, con bustos y traseros suculentos, acompa&ntilde;adas de un chico como de 20 a&ntilde;os, de mi estatura y complexi&oacute;n, con otra mujer un poco madura algo parecida a ellas, otra chica veintea&ntilde;era, casta&ntilde;a de pelo ondulado y busto extraordinario, muy bonita ella por dem&aacute;s y un individuo contempor&aacute;neo de ella, casi tan alto como yo, pero sumamente delgado. Un flaco raqu&iacute;tico, pero con cara de taimado. Estos &uacute;ltimos me parecieron ya conocidos&#8230; no s&eacute; de d&oacute;nde, pero&#8230;<\/p>\n<p>Esas dos primeras, supongo que madre e hija, son las mujeres m&aacute;s hermosas que he visto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, claro est&aacute;, descontando a Lisa, mi t&iacute;a, Tita. Tambi&eacute;n supongo que la &uacute;ltima rubia debe ser hermana de la primera, por su extraordinario parecido. Y los dem&aacute;s ser&aacute;n amigos o familiares. Van muy unidos y bebiendo &ldquo;chupitos&rdquo;, estimo que tequila, de una botella que lleva el flaco y que les va dando de un vasito, a todos y cada uno.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora va con un vestido negro, tirantes al cuello, escote sustancial y falda a media pierna, con tacones medianos y se ve como de concurso. Me dej&oacute; paralizado al verla nom&aacute;s. &ldquo;Su hija&rdquo;, supongo, va con un vestidito rosado, tambi&eacute;n con escote y espalda descubierta, falda a media pierna, pero con zapatos de muy poco tac&oacute;n. La otra &ldquo;madura&rdquo;, va con un vestido muy ce&ntilde;ido, azul el&eacute;ctrico, minifalda y tacones; muestra casi todo, porque se le ven las bragas al caminar y las tetas luchan por salir de su vestido. Y la &uacute;ltima, lleva una minifalda muy suelta y una blusa ancha y de muy poca tela, tambi&eacute;n mostrando toda la mercanc&iacute;a, especialmente las enormes y maravillosas tetas, que se bambolean al caminar. Los chicos van de bermudas y franelas, zapatos deportivos.<\/p>\n<p>Al verlas, admirarlas m&aacute;s bien, observo que ninguna lleva sost&eacute;n y tal vez solo una o dos de ellas lleve bragas, no s&eacute;. Ya perdida la chica que busco, Pili, me quedo observando a este grupo, por la atracci&oacute;n que siento por la madura del vestido negro y la joven que supongo su hija. Me siento deslumbrado. Y los &ldquo;chupitos&rdquo; van y vienen y se nota el comportamiento m&aacute;s relajado de las mujeres y la perversi&oacute;n en la cara del flaco, pero tambi&eacute;n la incomodidad en el otro joven. Poco a poco me acerco un poco m&aacute;s a ellos, a unos escasos tres metros y observo&hellip; y observo. En una de esas, noto que el flaco sirve un &ldquo;chupito&rdquo;, saca un peque&ntilde;o frasquito del bolsillo y lanza en el vasito una pastilla que sac&oacute; del frasco. Y le da el trago a la se&ntilde;ora del vestido negro. Esta se lo bebe de una y sigue bailando sola, all&iacute;, con ellos. A los pocos minutos, quiz&aacute;s unos diez, el flaco toma a la se&ntilde;ora y se pone a bailar con ella, una samba&hellip; la manosea, la palmea por las nalgas, la abraza, le da vueltas, se la goza. Y ella responde con sonrisas a todos sus toqueteos. Los dem&aacute;s observan, bailando pasivamente y bastante ebrios. Bailando, bailando, se van dirigiendo a un rinc&oacute;n de la pista donde se encuentran con cuatro mulatos, con cara de caribe&ntilde;os, que est&aacute;n en pantalones arremangados, descalzos y sin camisa, sudados, bailando de forma grotesca y tratando de manosear a las mujeres que se les ponen a tiro. El flaco se les acerca con la se&ntilde;ora y descaradamente se las ofrece, por quinientas pesetas, logro escuchar. Los negros le dicen que solo tienen cuatrocientas y hacen negocio. Recibe los billetes y les deja la mercanc&iacute;a. A todas estas, la hermosa mujer esta ebria y muy pero muy caliente, desbocada. El negro l&iacute;der la besa en la boca y casi se la come. Luego la abraza por detr&aacute;s para seguir bailando con ella, pero frot&aacute;ndose contra aquel maravilloso culo y sus amigos empiezan a sacar a relucir sus enormes pollas, ya empalmadas desde hace rato. Mientras, el &ldquo;jefe&rdquo;, que la tiene por detr&aacute;s, se saca la suya y le arranca a ella sus braguitas. La inclina de espaldas a &eacute;l, para tratar de penetrarla y le ordena que debe chuparse todas esas pollas a su disposici&oacute;n. La rubia esta descontrolada y sigue meneando su cuerpo al comp&aacute;s de la m&uacute;sica, restreg&aacute;ndose del mulato, como si estuviera en trance. Y yo estoy observando. Y ella a punto de ser penetrada por detr&aacute;s y por su linda boquita.<\/p>\n<p>En ese momento, ya asqueado de la situaci&oacute;n, reacciono de forma no com&uacute;n en m&iacute;, con violencia, pero con atenci&oacute;n a la situaci&oacute;n. Saco el llavero que llevo en el bolsillo, un cubilete largo y delgado como de 10&#215;3 cm -para escanciar whisky- y se lo introduzco en las nalgas al negro l&iacute;der, lo tomo del cuello y aprieto ambas partes. Le digo al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&ndash; Negro, tienes una pistola en el culo, si no sueltas a la mujer y me la entregas, te desgracio. Y luego ya nada importar&aacute;. Si alguno de tus amigos trata de hacer algo, el primer tiro es para ti. T&uacute; decides &#8211; el negro me miraba de reojo, como tratando de medir la situaci&oacute;n y se notaba tenso, lleno de adrenalina, no s&eacute; si por el baile y la posible carnicer&iacute;a que pensaban llevar a cabo o por la amenaza en su trasero. Sopes&oacute; sus posibilidades, deduzco yo y acept&oacute;. Entonces le dije:<\/p>\n<p>&ndash; Di a tus amigos que se retiren hacia el centro de la pista, suelta a la mujer y ret&iacute;rate despacio. Cualquier tonter&iacute;a y te dejo sin bolas aqu&iacute; mismo. Si te pones c&oacute;mico, plomo &#8211; el negro me pregunt&oacute; que por qu&eacute; quer&iacute;a quitarle a esa maldita zorra y le dije simplemente que era mi madre. Entonces &eacute;l me dijo que tranquilo, que si la perra era mi madre, que me la llevara pero que les hab&iacute;a costado 400 pesetas y las iban a perder. Met&iacute; la mano izquierda en mi bolsillo de la camisa y saqu&eacute; billetes por quinientas pesetas y se los di. &Eacute;l les explic&oacute; a sus compinches cual era la situaci&oacute;n y le obedecieron. Definitivamente, &eacute;l era el jefe. Solt&oacute; a la mujer, quien casi no se pod&iacute;a mantener en pie y empez&oacute; a recular y yo no dejaba de apuntarlo con el cubilete, que lo ten&iacute;a asido de manera que pareciera una pistola. Me ech&eacute; a la mujer en el hombro izquierdo y me retir&eacute; despacio sin apartarlos de mi vista. Y me fui hacia la playa, caminando con la rubia en hombros.<\/p>\n<p>Ya en la playa, lejos del barullo, la puse en pie para que caminara y tratara de recuperarse. Y camin&aacute;bamos con los pies en el agua, que yo pensaba que la har&iacute;a reaccionar. Al poco, vomit&oacute; hasta el alma. Se arrodill&oacute; para hacerlo y yo la aguantaba por la cintura y sujetaba su cabeza. Continuamos caminando y nuevamente vomit&oacute;. As&iacute; llegamos a un chiringuito de la playa, donde vend&iacute;an bebidas, la sent&eacute; en un banco de plaza y compr&eacute; una botella de soda y solicit&eacute; si ten&iacute;an limones. Me dieron uno picado en dos y una parte la exprim&iacute; en la botella y la otra la dej&eacute; en mi mano. Volv&iacute; con ella y le hice beber de la botella, para que se enjuagara la boca y para que luego tragara soda con lim&oacute;n. Despu&eacute;s le exprim&iacute; el otro pedazo de lim&oacute;n en la boca y reaccion&oacute; a la acidez. Y continuamos caminando, para que se recuperara. Ella me abrazaba por la cintura, para no caerse y yo la llevaba igual. A su contacto, yo sent&iacute;a como golpes de electricidad, esa mujer me hab&iacute;a impactado. Lo cierto es que una hora despu&eacute;s del atrevido rescate de aquella hermosa mujer, estaba sentado con ella en la arena, ella recostada de mi pecho y yo acariciando su cabellera, movida por el viento. Y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Ya te sientes mejor?<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; a los ojos y me dijo:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;? &iquest;Qu&eacute; hago aqu&iacute;? &iquest;D&oacute;nde estamos?<\/p>\n<p>Le respond&iacute; a todas sus preguntas:<\/p>\n<p>&ndash; Me llamo Alejandro, te saqu&eacute; de la disco, porque hab&iacute;as ca&iacute;do en manos de cuatro negros que te iban a destrozar y estamos aqu&iacute; tratando de que te recuperes, porque bebiste demasiado y no te pod&iacute;as mantener en pie. Si ya te sientes mejor, puedo llevarte a tu casa &#8211; ella se me qued&oacute; mirando, como tratando de asimilar todo lo que le dije y parec&iacute;a no comprender nada. Solo atin&oacute; a meter su cabeza contra mi pecho y abrazarme fuerte. Entonces con una voz muy dulce me dijo:<\/p>\n<p>&ndash; Me siento muy mareada, no s&eacute; qu&eacute; pas&oacute;, no s&eacute; d&oacute;nde estoy, siento un gran calor en mi cuerpo, como si me estuviera quemando &#8211; yo le cont&eacute; de la pastilla que le hab&iacute;an dado y mi sospecha de que era alguna droga que la hab&iacute;a puesto en ese estado. Ella segu&iacute;a aferrada a m&iacute; y me acariciaba el pecho, jugaba con mis vellos a trav&eacute;s de mi camisa desabotonada. Me daba la impresi&oacute;n que estaba muy excitada sexualmente.<\/p>\n<p>Una vez que se sinti&oacute; menos mareada, me pidi&oacute; que la llevara a su casa, si pod&iacute;a. Le pregunt&eacute; la direcci&oacute;n y empezamos a caminar hacia el parqueadero, donde hab&iacute;a dejado mi coche. Una vez llegados, abr&iacute; la puerta del Peugeot 505 GTI y la sent&eacute; en el asiento de la derecha, cerr&eacute; la puerta y me dirig&iacute; a la otra puerta, entr&eacute; y encend&iacute; el V-6. Arrancamos hacia su casa, ubicada en la Urb. del Sol, al otro extremo de la playa. Llegados all&iacute;, una d&uacute;plex de tres plantas con escaleras externas que las comunican entre s&iacute;, pasamos por una puerta hacia el patio trasero, donde hay una gran terraza y una piscina de unos 10&#215;6 m.<\/p>\n<p>La sent&eacute; en una tumbona al lado de la piscina y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Y ahora que estamos aqu&iacute;, que hacemos, donde est&aacute; la llave? &#8211; ella me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; La llave la tiene mi hijo, pero all&aacute; en esa jardinera, en la esquina, hay una piedra floja. S&aacute;cala y debajo encontrar&aacute;s una llave. Es de la puerta principal, por el frente. Abres y luego vienes al fondo a este ventanal. Lo abres desde adentro.<\/p>\n<p>Eso hice y una vez dentro, abr&iacute; el ventanal y pas&eacute; a la terraza. Ella segu&iacute;a echada en la tumbona, como distra&iacute;da. Me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Cual nombre me dijiste? &#8211; y yo le respond&iacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Alejandro &#8211; y ella:<\/p>\n<p>&ndash; Lindo nombre, me gusta, va contigo &#8211; me mir&oacute; a los ojos y nuevamente me hechiz&oacute;. Me dio un beso muy dulce y prolongado en la boca y me dijo que era muy guapo. Luego me coment&oacute; que, si hab&iacute;a entendido bien, yo la hab&iacute;a salvado de una violaci&oacute;n en grupo, por parte de unos negros. Le respond&iacute;, con cierta humildad que s&iacute;, que era cierto. Ella segu&iacute;a mir&aacute;ndome con esos ojazos que parec&iacute;an un poema y me embelesaban. Y me acariciaba el pecho y jugaba con mis vellos pectorales. As&iacute; estuvimos un rato, no s&eacute; cu&aacute;nto, hasta que se levant&oacute;, se sac&oacute; el vestido por la cabeza y qued&oacute; frente a m&iacute; por un instante, en toda su dimensi&oacute;n, desnuda y preciosa. Se volte&oacute; y se lanz&oacute; a la piscina. Yo no atinaba a moverme, pero de pronto pens&eacute; que pod&iacute;a ahogarse, por lo ebria y me par&eacute;, me quit&eacute; la ropa lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible y me lanc&eacute; tras ella. La encontr&eacute; tomada del borde del frente de la piscina, sopl&aacute;ndose la nariz y sonre&iacute;da. Est&aacute;bamos en cueros, ambos. Me abraz&oacute; y me bes&oacute;, con tanta pasi&oacute;n que casi me asfixia. Y me dijo que me deseaba, con locura, con mucha necesidad, que le hiciera el amor all&iacute; mismo, que me la follara salvajemente.<\/p>\n<p>La emoci&oacute;n que sent&iacute; fue descomunal, tuve una inmediata erecci&oacute;n. Cuando ella se percat&oacute; de mi entrepierna, al salir yo de la piscina detr&aacute;s de ella, se llev&oacute; las manos a la boca y me dijo:<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Dios m&iacute;o, eso no es una polla, tienes una anaconda all&iacute;! &iquest;Cu&aacute;nto mide esa maravilla? &#8211; lo &uacute;nico que atin&eacute; a hacer fue abrazarla y besarla. Entonces me pidi&oacute; que la llevara a su habitaci&oacute;n en el primer piso de la casa. La cargu&eacute; en mis brazos y la llev&eacute; escaleras arriba, hasta una amplia y bonita habitaci&oacute;n de casa de playa, con una cama King. La deposit&eacute; en el piso y tom&aacute;ndome de la mano me introdujo al ba&ntilde;o, hacia la ducha.<\/p>\n<p>&ndash; Ba&ntilde;&eacute;monos juntos &iquest;Quieres? &#8211; me dijo. Abrimos la regadera y nos abrazamos bajo el agua, cual pareja de amantes enamorados. La enjabon&eacute; de pies a cabeza, pas&aacute;ndole mis manos con jab&oacute;n por cada rinc&oacute;n de su exuberante cuerpo, deteni&eacute;ndome especialmente en las zonas del placer. Muy especialmente en su tesoro y su bot&oacute;n m&aacute;gico hasta obtener de ella un delicioso orgasmo. Luego ella limpi&oacute; todo mi cuerpo, de igual manera, misma metodolog&iacute;a, salvando el tipo de componente y nos salimos de la ducha, nos secamos y a la cama, raudos y felices. All&iacute; disfrut&eacute; de su cuello, de sus hombros, sus tetas. Dios m&iacute;o, que tetas tan maravillosas, grandes tipo pera, con enormes areolas rosadas y pezones regulares pero duros. Tetas que ni la gravedad hab&iacute;a podido afectar a&uacute;n con sus cuatro d&eacute;cadas de vida. Con un lindo valle entre las dos monta&ntilde;as que invitaba a vivir all&iacute;.<\/p>\n<p>Luego baj&eacute; hacia los senderos del placer, me encontr&eacute; en el camino un bonito ombligo al que salud&eacute; efusivamente y continu&eacute; la ruta hasta llegar al Monte de Venus, adornado con un triangulito de pelos bien cortados que acarici&eacute; con mis dedos y mi lengua. Siguiente parada una hermosa y jugosa vulva, con labios gruesos bien definidos y muy suaves y al separarlos con mis dedos, apareci&oacute; una flor espectacular, labios delgados perfectos, sin sobrantes y un cl&iacute;toris que enamoraba de solo verlo, casi del tama&ntilde;o de la falange de mi dedo me&ntilde;ique.<\/p>\n<p>Menudo tesoro me he encontrado esta noche. Jam&aacute;s imagin&eacute; una mujer madura como ella, completa, toda una hembra, con todos los juguetes.<\/p>\n<p>Luego de comerme casi literalmente esa flor y arrancarle los gemidos m&aacute;s agradables que haya escuchado jam&aacute;s, disfrut&eacute; un rato de unas hermosas piernas bien torneadas y unos lindos pies muy bien cuidados. En resumen, una diosa que despert&oacute; en mi toda mi capacidad sexual, er&oacute;tica y pasional. Me convert&iacute; en un animal sexual, dispuesto a disfrutar de semejante manjar. Y as&iacute; fue, lo disfrut&eacute; a satisfacci&oacute;n total. Aquella hembra obtuvo lo mejor de m&iacute; esa noche, pero lo que yo obtuve de ella fue m&aacute;s, mucho m&aacute;s. Nos besamos apasionadamente, nos chupamos, nos mamamos, nos follamos, gemimos, jadeamos, gritamos de placer, puro y simple placer. Fueron unos momentos que parec&iacute;an eternos, que nos llevaron a unos cinco orgasmos de ella &ndash;tres mientras dur&oacute; la penetraci&oacute;n&ndash; y a una eyaculaci&oacute;n abundant&iacute;sima de mi parte, en medio de gritos de placer de ella y gru&ntilde;idos de ambos. En un momento dado, durante su mejor orgasmo, me clav&oacute; las u&ntilde;as en la espalda. Pero fue delicioso. Al final, ya rotos de placer, quedamos acostados uno al lado del otro, se me encim&oacute; y me susurr&oacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&ndash; Nadie me hab&iacute;a cogido as&iacute;, jam&aacute;s en mi vida. Cre&iacute; que me ibas a romper con esa enorme verga que te gastas, pero no. Estoy lista para ti, porque quiero m&aacute;s, mucho m&aacute;s. Si no huyes de m&iacute;, te voy a hacer muy feliz, porque yo soy una hembra en celo permanente &#8211; y empez&oacute; a acariciarme. Le ped&iacute; un poco de calma, que me permitiera recuperarme para poder satisfacerla nuevamente. As&iacute; nos quedamos dormidos. Yo no atin&eacute; siquiera a responderle a tan incre&iacute;ble declaraci&oacute;n. Quedaba pendiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1978, Port de Salver, Mallorca. A comienzos del verano, me encuentro en las playas cercanas, en el &aacute;rea de las urbanizaciones, donde se congregan muchos turistas nacionales y extranjeros, especialmente ingleses y alemanes. 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