{"id":33240,"date":"2022-01-07T23:00:00","date_gmt":"2022-01-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-07T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-07T23:00:00","slug":"lucia-dominacion-y-sexo-en-la-roma-imperial-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lucia-dominacion-y-sexo-en-la-roma-imperial-segunda-parte\/","title":{"rendered":"Luc\u00eda, dominaci\u00f3n y sexo en la Roma Imperial (Segunda parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33240\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Julio dej&oacute; el libro que estaba leyendo sobre la mesa de su habitaci&oacute;n y suspir&oacute;. Echaba de menos la brisa marina de Pompeya. En Roma hab&iacute;a demasiada gente y pasear por algunas calles a determinadas horas era peligroso. Sin embargo no pod&iacute;a quejarse, su familia, sin ser de las m&aacute;s ricas, era acomodada. Su madre hab&iacute;a insistido en cambiar de aires y venir a Roma a hacer vida social. Su obsesi&oacute;n por la moda era, en su opini&oacute;n, patol&oacute;gica. Luego estaba su padre, Fulvio, un tipo inteligente que solo ten&iacute;a una debilidad, su esposa, a la que trataba de complacer en todo aun cuando eso pusiera en peligro la econom&iacute;a familiar.<\/p>\n<p>Luego estaba el asunto importante, su matrimonio. Al parecer una tal Luc&iacute;a, hija de un amigo de su padre era la elegida. No ten&iacute;a ni la menor idea de quien era la tal Luc&iacute;a, pero ma&ntilde;ana, en el banquete nocturno, saldr&iacute;a de dudas. Solo ten&iacute;a que pensar en como presentarse, ten&iacute;a algunas ideas pero&#8230;<\/p>\n<p>Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el anuncio y entrada de tres esclavas que en silencio permanecieron de pie, alineadas, aguardando &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>Juan se levant&oacute; y las observ&oacute;. La primera empezando por la izquierda era una cocinera joven y con el rostro regordete. Sus pechos, de gran tama&ntilde;o y su culo resping&oacute;n no pasaban desapercibidos.<\/p>\n<p>A su lado estaba Xing, la m&aacute;s joven de las tres. Xing atend&iacute;a personalmente a la madre Juan, enfrent&aacute;ndose al reto de arreglar su cabello y mantener en pie los peinados imposibles con los que se encaprichaba. Juan estaba seguro que, por muy buena que fuese en su trabajo, las expectativas de su madre eran dif&iacute;ciles de satisfacer. En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n hab&iacute;a o&iacute;do el ruido del castigo. Una vez se hab&iacute;a asomado encontrando a la esclava con el culo al aire sobre las rodillas de su progenitora, el cepillo de madera cayendo sobre las p&aacute;lidas nalgas pint&aacute;ndolas de rojo.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo la nueva.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te conozco? &#8211; pregunt&oacute; Juan.<\/p>\n<p>La esclava baj&oacute; la mirada sin responder.<\/p>\n<p>Juan se acerc&oacute; a las mujeres y acerc&aacute;ndose y tocando en el hombro a Xing le dijo que le mostrase el trasero. La esclava obedeci&oacute; dejando a la vista un culete con se&ntilde;ales de haber recibido un correctivo recientemente. Juan sinti&oacute; un cosquilleo en su pene.<\/p>\n<p>&#8211; Esta bien, t&uacute; y t&uacute; pod&eacute;is iros. &#8211; dijo el hijo de Fulvio se&ntilde;alando a la cocinera y a la propietaria de las nalgas rojas.<\/p>\n<p>Las muchachas abandonaron la sala.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Desn&uacute;date!<\/p>\n<p>La esclava que quedaba obedeci&oacute; y dej&oacute; caer la t&uacute;nica que llevaba y levantando los ojos dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Dominus, &iquest;s&oacute;is el soldado verdad?<\/p>\n<p>Juan contempl&oacute; el cuerpo desnudo que ten&iacute;a en frente.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que te azotaron y te marcaron el seno. &iquest;C&oacute;mo te llamas? &#8211; dijo mientras tocaba con la mano las nalgas de la joven.<\/p>\n<p>&#8211; Maya. &#8211; respondi&oacute; la mujer visiblemente nerviosa. Sus manos temblando.<\/p>\n<p>Juan dej&oacute; de tocarle el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que no ardes en deseo de tener sexo. Podr&iacute;a forzarte, pero no es mi estilo.<\/p>\n<p>&#8211; Dominus &iquest;yo? la se&ntilde;ora&#8230; &#8211; reaccion&oacute; Maya con un tono de alarma en su voz.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sabes leer? &#8211; pregunt&oacute; el soldado cambiando de tema.<\/p>\n<p>&#8211; No, pero mi padre me contaba historias.<\/p>\n<p>&#8211; Historias&#8230; suena interesante&#8230; necesito a alguien que se encargue de mis cosas&#8230; naturalmente, tendr&aacute;s que aprender a leer&#8230; pero pareces lista. &iquest;Puedo confiar en ti?<\/p>\n<p>Maya respondi&oacute; afirmativamente.<\/p>\n<p>&#8211; Y no te preocupes, le dir&eacute; a mi madre que te he montado y el sexo me ha satisfecho.<\/p>\n<p>Maya, m&aacute;s relajada, asinti&oacute; y agradeci&oacute; las palabras de su amo. Luego se puso el vestido cubriendo su desnudez y dej&oacute; la sala.<\/p>\n<p>Juan se qued&oacute; pensativo. Iba a contratar una asistente que no sab&iacute;a leer y que se hab&iacute;a fugado. Sin embargo, confiaba en sus posibilidades, despu&eacute;s de todo quien busca la libertad es capaz de ofrecer ideas frescas. &quot;Adem&aacute;s, no creo que vuelva a intentarlo. Con esa &quot;S&quot; marcada en su teta es dif&iacute;cil que llegue lejos&#8230; por otro lado, es lista, seguro que la esperanza de conseguir la manumisi&oacute;n es menos dolorosa.&quot; pens&oacute;.<\/p>\n<p>**************<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, algo afectada por el vino mezclado con agua ech&oacute; un vistazo a su alrededor. Desde luego no hab&iacute;an ahorrado en gastos. La casa no era de las m&aacute;s espectaculares, pero la mesa estaba ricamente adornada y la comida hab&iacute;a sido abundante obligando a m&aacute;s de uno a visitar el &quot;vomitorio&quot;. Eso es lo que m&aacute;s molestaba a la hija de Livia, eso junto con los continuos eructos y peor a&uacute;n, las ventosidades que algunos invitados ten&iacute;an a bien soltar en p&uacute;blico y que los perfumes apenas lograban disimular. Los diez invitados, sin contar a los anfitriones, se reclinaban semi acostados. De pie, tres esclavas y cuatro esclavos, vestidos con lo imprescindible para tapar sus verg&uuml;enzas, atend&iacute;an la mesa y serv&iacute;an el vino.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde se ha metido mi prometido? &#8211; pregunt&oacute; Luc&iacute;a a su madre.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute; hija, ya ves que se ha presentado Fulvio y su mujer, pero no han comentado nada del chico.<\/p>\n<p>&#8211; A lo mejor est&aacute; enfermo. &#8211; intervino el senador calvo que hab&iacute;a aparecido en las quinielas ha prometido.<\/p>\n<p>&#8211; O estre&ntilde;ido y le est&aacute;n poniendo una lavativa. &#8211; coment&oacute; una mujer madura de rostro p&aacute;lido, pechos flacidos y juicio algo afectado por el alcohol.<\/p>\n<p>La imagen del culo de su futuro esposo en tan humillante posici&oacute;n cruz&oacute; la mente de Luc&iacute;a por unos instantes.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; piensas de eso? &#8211; le dijo un joven reclin&aacute;ndose a su lado.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a dirigi&oacute; la mirada hacia la escena que le indicaba su nuevo interlocutor. Un t&iacute;o enorme y lleno de m&uacute;sculos con su rostro oculto tras una m&aacute;scara dorada estaba sodomizando a una esbelta esclava con rasgos orientales que yac&iacute;a tumbada sobre unos cojines. La joven parec&iacute;a disfrutar del asalto aunque quiz&aacute;s no era m&aacute;s que una m&aacute;scara.<\/p>\n<p>&#8211; Son como animales salvajes. Echo en falta el cortejo. &#8211; respondi&oacute; mirando al muchacho.<\/p>\n<p>&#8211; Tu cara me resulta familiar. &#8211; continu&oacute; Luc&iacute;a mirando a su interlocutor.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres ver el jard&iacute;n? &#8211; ofreci&oacute; el desconocido con una sonrisa.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, confundida por el vino y la atmosfera tard&oacute; en responder unos instantes.<\/p>\n<p>&#8211; Veras, yo es que estoy promet&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, &iquest;qu&eacute; tal est&aacute;s? &#8211; dijo Fulvio acerc&aacute;ndose a la pareja.<\/p>\n<p>&quot;El hijo de Fulvio.&quot; pens&oacute; Luc&iacute;a en voz alta atando cabos y enrojeciendo.<\/p>\n<p>&#8211; Julio, me llamo Julio&#8230; encantado.<\/p>\n<p>******************<\/p>\n<p>El jard&iacute;n era hermoso. Hab&iacute;a rosas, lirios y claveles. En el centro una peque&ntilde;a fuente de la que sal&iacute;an dos chorros de agua creaba m&uacute;sica natural. Un p&aacute;jaro trinaba tratando de llamar la atenci&oacute;n en un intento vital para encontrar pareja.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a y Julio se sentaron.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Puedo cogerte la mano? &#8211; pregunt&oacute; el var&oacute;n.<\/p>\n<p>El pulso de Luc&iacute;a se aceler&oacute;.<\/p>\n<p>Luego, recordando algo, se rio nerviosa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y esa risa?<\/p>\n<p>&#8211; Nada, que pareces muy galante. A mi me dijeron&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Crees que soy blando.<\/p>\n<p>&#8211; No he dicho eso.<\/p>\n<p>&#8211; Ya&#8230; pues no te equivoques, soy el pater familia, tu se&ntilde;or y due&ntilde;o y puedo castigarte cuando quiera y como quiera&#8230;<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, aunque sonri&oacute;, not&oacute; como un escalofr&iacute;o recorr&iacute;a su espalda. Las palabras de su prometido eran tal cual&#8230; en cierto modo, en ese aspecto, ella no era m&aacute;s que una esclava.<\/p>\n<p>Julio not&oacute; la intranquilidad en su compa&ntilde;era y para tranquilizarla o quiz&aacute;s porque la atracci&oacute;n es algo inevitable, la bes&oacute; en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gust&oacute;?<\/p>\n<p>Luc&iacute;a se pas&oacute; la lengua por la comisura de sus labios y asinti&oacute;. Quer&iacute;a m&aacute;s, mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde est&aacute; tu habitaci&oacute;n?<\/p>\n<p>****************<\/p>\n<p>&#8211; Dominus&#8230; Domina &#8211; dijo Maya cuando nuestros protagonistas entraron en el dormitorio.<\/p>\n<p>&#8211; Maya&#8230; el soldado&#8230; &#8211; dijo Luc&iacute;a mirando alternativamente a ambos reconociendo a su futuro esposo.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ya os conoc&eacute;is. Luc&iacute;a, te presento a Maya, la esclava que me ayudar&aacute; con el papeleo y otros asuntos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute;s? Te recuperaste&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, gracias Domina.<\/p>\n<p>Se hizo el silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Perdonadme, me retiro y os dejo&#8230; solo estaba.- dijo Maya saliendo.<\/p>\n<p>&#8211; Por d&oacute;nde &iacute;bamos, ah s&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>Luc&iacute;a y Julio se desnudaron y se fundieron en un beso intenso con lengua e intercambio de saliva. Luego Julio le chup&oacute; las tetas a Luc&iacute;a qui&eacute;n, cuando lleg&oacute; su turno, puso en pr&aacute;ctica sus lecciones amatorias haciendo que el miembro de su prometido creciese y palpitase emanando calor.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a se dio la vuelta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces? &#8211; dijo Julio.<\/p>\n<p>La chica le mir&oacute; confundida.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero mirarte a los ojos mientras lo hacemos. &#8211; respondi&oacute; el soldado impidiendo que le diese la espalda.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a sinti&oacute; como el pene de su amante se abr&iacute;a paso en su h&uacute;meda vagina y gimi&oacute;. Los labios de su prometido besuqueaban su cuello mientras que sus manos &aacute;speras, manej&aacute;ndose con una suavidad casi imposible, sobaban sus nalgas.<\/p>\n<p>El placer inund&oacute; a la pareja.<\/p>\n<p>Luego, sobre la cama, mientras la respiraci&oacute;n m&aacute;s calmada de Julio llegaba a sus o&iacute;dos, Luc&iacute;a pens&oacute; en Maya. En el l&aacute;tigo golpeando su espalda, en la teta y el pez&oacute;n erecto&#8230;<\/p>\n<p>Pens&oacute; en ella y esta vez no sinti&oacute; l&aacute;stima.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; algo peor&#8230; sinti&oacute; celos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Julio dej&oacute; el libro que estaba leyendo sobre la mesa de su habitaci&oacute;n y suspir&oacute;. Echaba de menos la brisa marina de Pompeya. En Roma hab&iacute;a demasiada gente y pasear por algunas calles a determinadas horas era peligroso. Sin embargo no pod&iacute;a quejarse, su familia, sin ser de las m&aacute;s ricas, era acomodada. 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