{"id":33317,"date":"2022-01-13T16:26:44","date_gmt":"2022-01-13T16:26:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-13T16:26:44","modified_gmt":"2022-01-13T16:26:44","slug":"espera-no-lo-desperdicies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/espera-no-lo-desperdicies\/","title":{"rendered":"Espera, no lo desperdicies"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33317\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Oye, &iquest;no crees que un chico de diecinueve a&ntilde;os ya est&aacute; en edad de&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;De tener novia?! &iexcl;no! &iexcl;Est&aacute;s mal! &mdash;respondi&oacute; Martha con contundencia&mdash;. Mi Danny debe terminar la carrera antes de poder tener novia. Mi hijo debe estudiar, y todav&iacute;a luego conseguir un buen empleo antes de buscar mujer. Adem&aacute;s, no quiero que una cualquier buscona me lo eche a perder s&oacute;lo por&#8230; no. &Eacute;l debe casarse con una chica preparada, que tenga la misma carrera para que se entiendan. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute;n tener un matrimonio s&oacute;lido, estable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Matrimonio? Pero c&oacute;mo quieres que Daniel se case con la primera chica que conozca, as&iacute; sin experiencia. Para eso sirven los noviazgos, para conocerse, para experimentar antes de&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Experimentar?! &iquest;Te refieres a tener sexo&#8230;? &iquest;Y luego para qu&eacute;? Nada m&aacute;s para que trunque sus estudios y tenga que trabajar de cualquier manera para mantener mujer y escuincles. No, f&iacute;jate, est&aacute;s muy equivocada, mi hijo es muy inteligente como para que desperdicie su talento as&iacute; como as&iacute;. Ay Elvira, c&oacute;mo se ve que t&uacute; no sabes nada de ser madre.<\/p>\n<p>Martha hab&iacute;a hablado duramente sin detenerse pese a que sus palabras pod&iacute;an lastimar a su amiga. Bien sab&iacute;a que Elvira se hab&iacute;a quedado sola luego de que todas sus hermanas se fueran de casa tras el matrimonio. Ella era la &uacute;nica que se hab&iacute;a quedado soltera y, a su edad, le pesaba; una contestaci&oacute;n como la dada por Martha era una forma de lastimarla en lo m&aacute;s hondo.<\/p>\n<p>Elvira guard&oacute; silencio tragando el dolor causado por su amiga pues era hu&eacute;sped en su casa. Adem&aacute;s bien la conoc&iacute;a, Martha siempre se destac&oacute; por su duro car&aacute;cter y por querer controlarlo todo; era por ello que su esposo la dej&oacute;.<\/p>\n<p>Elvira y Martha se conoc&iacute;an desde su infancia y se visitaban de vez en cuando desde aquellos a&ntilde;os. Claro que ahora Martha ya ten&iacute;a un hijo que iniciaba sus estudios universitarios mientras que Elvira a&uacute;n segu&iacute;a sola. Soltera y sola en la vieja casa de sus padres.<\/p>\n<p>De visita, luego de algunos a&ntilde;os, Elvira se hab&iacute;a dado cuenta de que su amiga a&uacute;n ejerc&iacute;a un f&eacute;rreo dominio sobre su hijo pese a que &eacute;ste ya era mayor de edad. Pese a esta circunstancia Martha lo dominaba, como cuando ten&iacute;a diez a&ntilde;os. Lo controlaba a tal punto que no sal&iacute;a con amigos, ni mucho menos chicas, y permanec&iacute;a todo el d&iacute;a en casa, encerrado en su habitaci&oacute;n. Elvira sab&iacute;a que un joven de su edad deber&iacute;a salir, disfrutar de su vida, de su juventud; divertirse. Eso es lo que le hab&iacute;a se&ntilde;alado pero era obvio que Martha no cambiar&iacute;a; ella siempre querr&iacute;a controlarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para que me lo echen a perder? No, no, no. Mi Danny no necesita amigos, &eacute;l est&aacute; m&aacute;s seguro aqu&iacute; en casa. Es un chico muy quieto, un buen ni&ntilde;o &mdash;as&iacute; respond&iacute;a Martha a las opiniones de su amiga.<\/p>\n<p>Pero el hijo de Martha ya no era un ni&ntilde;o, pues m&aacute;s all&aacute; de ser mayor de edad &eacute;l ya ten&iacute;a necesidades, necesidades de hombre; hasta Elvira se hab&iacute;a dado cuenta. Daniel estaba necesitado de desahogar sus frustradas carencias sexuales. Hac&iacute;a tiempo que sus deseos naturales le exig&iacute;an a voz en grito ser satisfechos. As&iacute; que, mientras ambas mujeres conversaban bebiendo t&eacute; en el comedor, Daniel se hac&iacute;a la cotidiana y necesaria &ldquo;chaqueta&rdquo; diaria encerrado como siempre en su habitaci&oacute;n, viendo el porno infinito que el internet pod&iacute;a brindarle. Ese era su &uacute;nico alivio a su terrible carest&iacute;a de hembra.<\/p>\n<p>&mdash;Es verano Martha, plenas vacaciones, y el chico no sale de su cuarto &mdash;le insist&iacute;a Elvira a su amiga quien no aceptaba aquellas cr&iacute;ticas bien.<\/p>\n<p>&ldquo;Se la pasa todo el d&iacute;a ah&iacute; encerrado. &iquest;T&uacute; crees que eso es sano?&rdquo; Elvira dec&iacute;a en el comedor mientras que en su cuarto Daniel consolaba a su miembro masculino. Para esos a&ntilde;os de su vida, a Daniel (o Danny, como le dec&iacute;a su madre) le obsesionaba una y s&oacute;lo una cosa: poder meter su pene en la c&aacute;lida y h&uacute;meda intimidad de una mujer. Hab&iacute;a so&ntilde;ado con c&oacute;mo ser&iacute;a eso desde su adolescencia. Deseaba conocer el placer de hacer contacto sexual por primera vez. Guarecer su pene en un apretado sexo femenino; le hac&iacute;a ilusi&oacute;n el conseguirlo. Aunque aquello ser&iacute;a cosa dif&iacute;cil para un chico como &eacute;l, uno educado por una madre autoritaria que no le permit&iacute;a conocer el mundo. Atado a sus propias inseguridades, Daniel no se atrev&iacute;a siquiera a hacerle conversaci&oacute;n a una chica, esto a satisfacci&oacute;n de su castrante madre.<\/p>\n<p>Daniel, obediente de su progenitora, no se lanzar&iacute;a as&iacute; como as&iacute; a la conquista de una chica. El dominio de aquella mujer lo ten&iacute;a subyugado; lo hab&iacute;a marcado con una inseguridad que le imped&iacute;a acercarse al sexo opuesto. Daniel era un joven no s&oacute;lo t&iacute;mido, sino que temeroso de interactuar con chicas reales, chicas de su edad. Nom&aacute;s estaba cerca de una le sudaban excesivamente las manos, comenzaba a temblar y enmudec&iacute;a; no sab&iacute;a qu&eacute; decir y se pon&iacute;a nervioso. Por ello se conformaba con las que ve&iacute;a a trav&eacute;s de la pantalla.<\/p>\n<p>Sabiendo que su madre estaba con su amiga Daniel disfrutaba de todo un marat&oacute;n de videos sin eyacular. Se la tallaba regocij&aacute;ndose del hervor que se gestaba en el interior de sus test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Y aunque sus gustos eran variados, Daniel en ese preciso momento gozaba del g&eacute;nero de milfs, pues desde que ten&iacute;a memoria le atra&iacute;an de forma particular las mujeres maduras (probablemente motivado, inconscientemente, justo por la f&eacute;rrea educaci&oacute;n matriarcal a la que era sometido). Se manueleaba pr&aacute;cticamente saltando de un video a otro que tuviera en su descripci&oacute;n: milf; madrastra; esposa infiel; casada pero necesitada; madura con jovencillo; nodriza lechera; con la mam&aacute; del amigo, en fin.<\/p>\n<p>Se la tallaba haciendo crecer ese gustoso placer, pero antes de llegar al culmen se calmaba para empezar de nuevo, y as&iacute; y as&iacute;.<\/p>\n<p>Muy en esas estaba cuando Elvira se asom&oacute; a su cuarto. Hab&iacute;a ido a avisarle que ya iban a comer, pero la mujer abri&oacute; la puerta sin tocar previamente as&iacute; que pudo ver al joven jal&aacute;ndosela. Por suerte Daniel estaba de espaldas a ella y usaba aud&iacute;fonos, as&iacute; que no se dio cuenta de su presencia; de no ser as&iacute; se hubiera llevado vergonzosa sorpresa.<\/p>\n<p>Elvira lo contempl&oacute; por unos segundos, no le sorprendi&oacute; tal escena (otra cosa hubiera sido si Martha fuese quien lo descubriera). A Elvira le parec&iacute;a de lo m&aacute;s normal, dado la estricta disciplina de su amiga, de hecho ya se lo imaginaba, el pobre chico permanec&iacute;a encerrado en su cuarto casi todo el d&iacute;a. Con una madre como Martha qu&eacute; m&aacute;s le quedaba.<\/p>\n<p>Elvira no sinti&oacute; embarazo alguno al contemplar tal situaci&oacute;n, a decir verdad le sac&oacute; una sonrisa atestiguar aquello. No obstante, al caer en cuenta de que estaba viendo manuelearse al hijo de su amiga, decidi&oacute; retirarse de manera discreta cerrando la puerta con cuidado.<\/p>\n<p>Daniel, sin haberse percatado de la intromisi&oacute;n, segu&iacute;a acrecentado la tensi&oacute;n sexual que se le acumulaba en sus &ldquo;huevos&rdquo; lim&aacute;ndose el tolete. Claro que tendr&iacute;a que desahogarse en alg&uacute;n momento si no quer&iacute;a que le dolieran luego, pero a&uacute;n no se dispon&iacute;a a hacerlo; lo que hac&iacute;a le complac&iacute;a al m&aacute;ximo. Sin embargo&#8230;<\/p>\n<p>Martha se aproximaba por el pasillo pues impaciente iba ya por su hijo para que le ayudara a poner la mesa. Elvira, al verla, regres&oacute; a la puerta de Daniel y toc&oacute; llam&aacute;ndolo al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Daniel, que ya te vengas a comer! &mdash;dijo sin abrir la puerta esta vez.<\/p>\n<p>Por supuesto, hizo esto con inter&eacute;s de alertar al chico y as&iacute; Martha no lo descubriera en las circunstancias que ella lo hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>Daniel se sobresalt&oacute; pero tuvo tiempo de ocultar lo que estaba haciendo. Lamentablemente tuvo que parar sin haberse desahogado.<\/p>\n<p>Minutos m&aacute;s tarde, Elvira, Martha y Daniel com&iacute;an. La primera a&uacute;n manten&iacute;a fresca la escena vista momentos antes; esto le provocaba una sonrisa que ocultaba de su amiga para no dar lugar a sospecha. Pero tambi&eacute;n dio lugar a un pensamiento que sopes&oacute; en su mente hasta que decidi&oacute; concretarlo en la realidad.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes Martha, me preguntaba si le dar&iacute;as permiso a Daniel de pasar unos d&iacute;as all&aacute; conmigo. Me has dicho que este a&ntilde;o ha salido con muy buenas calificaciones y creo que ser&iacute;a una buena recompensa que pase unos d&iacute;as all&aacute; en el sureste.<\/p>\n<p>Martha, sin decir nada, vio seriamente a su amiga como expresando con su voz arisca lo mal que le ven&iacute;a la idea.<\/p>\n<p>&mdash;Pero yo no puedo acompa&ntilde;arlo, ya sabes que en este mes estoy muy ocupada con lo del negocio. &mdash;respondi&oacute; Martha.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pero &eacute;l puede irse conmigo, acompa&ntilde;arme en mi regreso. Ya luego de pasar una semana te lo envi&oacute; de vuelta. Puedes esperarlo en la terminal, te llamar&eacute; con anticipaci&oacute;n para que sepas a qu&eacute; hora llegar&aacute;. Total, &iquest;qu&eacute; le puede pasar? Es s&oacute;lo una semana.<\/p>\n<p>Martha, sin decir nada, pero con una expresi&oacute;n que evidenciaba su incomodidad al dejar que la alejaran de su hijo mir&oacute; a &eacute;ste. Daniel baj&oacute; la vista y no dijo nada dejando que su madre decidiera por &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Anda, es justo que lo premies &mdash;insisti&oacute; Elvira&mdash;. Acu&eacute;rdate que a ti as&iacute; te premiaban tus pap&aacute;s, te ibas muy contenta a mi casa justo a su misma edad. Te divert&iacute;as mucho, &iquest;te acuerdas?<\/p>\n<p>Recordar sus a&ntilde;os de juventud, la felicidad de aquellos d&iacute;as, hizo que Martha se ennobleciera y acept&oacute; desprenderse de su hijo por unos d&iacute;as, pese a que su recelo quedaba patente.<\/p>\n<p>As&iacute;, al d&iacute;a siguiente, Daniel acompa&ntilde;aba a Elvira en su viaje de regreso al sureste del pa&iacute;s. Durante el trayecto Daniel iba tan callado como siempre. Elvira tuvo que romper el silencio tratando de hacer conversaci&oacute;n mientras que &eacute;l apenas si respond&iacute;a escuetamente a sus preguntas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes novia Daniel?<\/p>\n<p>&Eacute;ste se sonroj&oacute; y sin decir nada s&oacute;lo movi&oacute; repetidamente su cabeza negativamente. Elvira sonri&oacute;. Ella ya lo sab&iacute;a, por supuesto, pero quer&iacute;a ver c&oacute;mo reaccionaba.<\/p>\n<p>Una vez llegaron el clima caluroso se hizo sentir en el cuerpo de Daniel. Hab&iacute;an llegado de noche, aun as&iacute; hac&iacute;a un calor h&uacute;medo que inmediatamente lo hizo transpirar.<\/p>\n<p>Mientras iban hacia la casa de Elvira, quien le hab&iacute;a dicho que quedaba cerca por lo que se dirig&iacute;an a pie, Daniel pudo percibir el sonido del mar cercano. No lo pod&iacute;a ver pero era notoria su presencia al otro lado del bulevar, incluso distingui&oacute; su aroma. Siendo la primera vez que estaba tan cerca del oc&eacute;ano ese olor qued&oacute; para siempre grabado en su memoria.<\/p>\n<p>Al llegar al centro de la ciudad el joven pudo apreciar la belleza del casco antiguo. Aquella zona evidenciaba que originalmente hab&iacute;a sido una ciudad amurallada de tiempos de la colonia. El lugar luc&iacute;a pintoresco, definitivamente era un sitio tur&iacute;stico.<\/p>\n<p>Al ser la primera ocasi&oacute;n en su vida que Daniel visitaba un lugar as&iacute; le fascin&oacute;, los colores, la m&uacute;sica, los olores, todo llen&oacute; sus sentidos.<\/p>\n<p>&mdash;Bonito, &iquest;verdad? &mdash;le dijo Elvira al notar su expresi&oacute;n mientras caminaban por la plaza principal&mdash;. Vente, te invito un helado.<\/p>\n<p>Lo llev&oacute; a uno de los establecimientos que estaban bajo los viejos portales que rodeaban la plaza.<\/p>\n<p>Para &eacute;l, un joven que casi ni sal&iacute;a de su cuarto, aquello era otro mundo. Todo era tan bello, sobre todo las infaltables turistas que andaban por ah&iacute;. Aquellas chicas, muchas de rubios cabellos, u otras tan oscuras como el caf&eacute;, captaron su atenci&oacute;n. Sus menudos cuerpos despertaban de manera natural sus instintos de reproducci&oacute;n. No lo not&oacute; pero hasta una peque&ntilde;a cantidad de l&iacute;quido lubricante que sal&iacute;a de su sexo manch&oacute; su pantal&oacute;n evidenciando su excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin contenerse, Daniel ve&iacute;a embobado a las jovencillas quienes usaban prendas muy cortitas y ligeras, &eacute;stas dejaban ver mucha de su tersa piel.<\/p>\n<p>Elvira, d&aacute;ndose cuenta de lo que le ocurr&iacute;a al chico, lo dej&oacute; regocijarse del espect&aacute;culo mientras com&iacute;an helado de frutilla. Para Daniel aquello era la viva imagen del para&iacute;so.<\/p>\n<p>Tiempo m&aacute;s tarde:<\/p>\n<p>&mdash;Adelante Daniel &mdash;le dijo Elvira al llegar a su casa.<\/p>\n<p>La vivienda era una antigua casa, muy espaciosa y de techos altos. Los muebles luc&iacute;an gastados pero bastante resistentes, hechos de madera su mayor&iacute;a. Descascaradas figurillas de cer&aacute;mica ornamentaban por doquier, adem&aacute;s de viejos cuadros colgados de las paredes.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, hoy ya es tarde, pero ma&ntilde;ana te llevo de paseo. Te llevar&eacute; a recorrer el malec&oacute;n y nos comemos unos mariscos por all&aacute;, &iquest;eh, qu&eacute; te parece? &mdash;dijo Elvira luego de que ambos cenaran&mdash;. Ahora voy a recoger esto y a ponerme m&aacute;s c&oacute;moda. T&uacute; mientras t&oacute;mate un ba&ntilde;o que con el viaje y el calor te caer&aacute; bien. Descansar&aacute;s. Vas a tardar en acostumbrarte a esta temperatura, pero ya ver&aacute;s que hay mucho que disfrutar por aqu&iacute; &mdash;le dijo Elvira sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>Daniel se duch&oacute;. En verdad que le cay&oacute; bien ese riego de agua fresca a su cuerpo. Durante el acto de limpieza no dud&oacute; en acariciarse el pene entusiasmado por lo que hac&iacute;a unos minutos hab&iacute;a visto, pero no eyacul&oacute;. Le pareci&oacute; un tanto indecente hacer eso en casa ajena, bueno, era la primera vez que estaba en una.<\/p>\n<p>Pero luego, tras salir del ba&ntilde;o, el chico se llev&oacute; tremenda sorpresa, y es que vio a Elvira vestida muy ligeramente. Pr&aacute;cticamente se le ve&iacute;an las bragas y el sost&eacute;n debajo de la &uacute;nica prenda que la cubr&iacute;a adem&aacute;s de aquellas, &eacute;sta era un camis&oacute;n de tela casi transparente que revelaba todo lo que hab&iacute;a debajo.<\/p>\n<p>Elvira, sabiendo el efecto que ejerc&iacute;a en el joven invitado, sonri&oacute; al notar la expresi&oacute;n de pasmado que a Daniel se le hab&iacute;a formado en el rostro, y le coment&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;No te asustes. Por ac&aacute; es normal andar as&iacute;, por el calor &mdash;le dijo, a la vez que continuaba lavando los trastos.<\/p>\n<p>El joven que estaba a sus espaldas no pod&iacute;a dejar de admirar el amplio trasero de la mujer que ten&iacute;a delante. Tremenda hembra de generosas carnes, jam&aacute;s hab&iacute;a visto una as&iacute; en su vida, m&aacute;s all&aacute; de las que ve&iacute;a en el internet.<\/p>\n<p>Era la primera vez que Daniel miraba a una mujer (una que no fuera su madre) vestida &uacute;nicamente en ropa &iacute;ntima, por lo menos fuera de la pornograf&iacute;a que ve&iacute;a a diario. Fue as&iacute; que se le form&oacute; una elevaci&oacute;n bajo la toalla que a &eacute;l avergonz&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando Elvira termin&oacute; y se gir&oacute; para guiar a su hu&eacute;sped a la habitaci&oacute;n donde dormir&iacute;a not&oacute; tal excitaci&oacute;n en el muchacho, sin embargo, toda una dama, hizo como no darse cuenta de ello.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, mientras terminaba de instalar la hamaca en la que dormir&iacute;a el chico, Elvira le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Creo que dormir en hamaca te sentar&aacute; mejor que dormir en cama. Sentir&aacute;s menos el calor. Yo ya estoy acostumbrada, pero t&uacute; no. Adem&aacute;s dormir as&iacute; le gustaba mucho a tu mami cuando ven&iacute;a a la casa. De seguro que a ti tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Minutos m&aacute;s tarde, Daniel, ya en la penumbra, estaba envuelto en aquella red que colgaba de unos ganchos empotrados en la pared de la habitaci&oacute;n. No pod&iacute;a conciliar el sue&ntilde;o, le era imposible al estar en ese lugar ajeno. Quiz&aacute;s era el calor, o el hecho de estar en casa de una mujer sola; tal vez la incomodidad de estar apretujado en aquella malla, o quiz&aacute;s&#8230; no, Daniel bien sab&iacute;a que no podr&iacute;a dormir hasta haberse desahogado. Ten&iacute;a que eyacular; de hecho llevaba m&aacute;s de un d&iacute;a sin haber expulsado su simiente. Desde verse interrumpido en su visionado de porno no hab&iacute;a vaciado sus test&iacute;culos. Hasta le hab&iacute;an dolido los &ldquo;huevos&rdquo;; cosa que nunca antes le hab&iacute;a pasado, pero es que nunca antes hab&iacute;a tenido que pasar m&aacute;s de un d&iacute;a sin soltar su esperma. Siempre lo pod&iacute;a hacer por las noches, eso sin contar alguna que otra expulsi&oacute;n durante el d&iacute;a, sin embargo ahora estaba en casa ajena.<\/p>\n<p>Claro que no le costar&iacute;a demasiado acariciarse el miembro hasta vaciarse, a&uacute;n estando apretujado en aquella malla. Y as&iacute; lo hizo. Se llev&oacute; la mano a la entrepierna y comenz&oacute; a sobarse. Una erecci&oacute;n fomentada por el recuerdo de todas aquellas jovencitas turistas que hab&iacute;a visto en la plaza comenz&oacute; a manifestarse r&aacute;pidamente. Se dio cari&ntilde;o mientras imaginaba penetrar aquellos delgados cuerpos. Pod&iacute;a sentirlas tan fr&aacute;giles como se ve&iacute;an, tan apretadas, tan delicadas y suavecitas.<\/p>\n<p>Pero luego, inevitablemente, otro tipo de pareja sexual vino a su mente, una inspirada en los videos que hubiese visto a&uacute;n estando en su casa: Una mujer madura.<\/p>\n<p>Y es que si bien las jovencillas le atrapaban la mirada de manera natural, las mujeres maduras lo absorb&iacute;an todo. De hecho, una de sus mayores fantas&iacute;as era ser consumido por las voluminosas nalgas de una &ldquo;madura dama&rdquo;, que en su rostro se le sentase y con ambas mejillas se lo comiera, as&iacute; lo deseaba; de tal manera se ve&iacute;a a s&iacute; mismo en sus sue&ntilde;os h&uacute;medos de hecho.<\/p>\n<p>Fue por eso que imagin&oacute; a una hembra madura como inspiraci&oacute;n de su futura venida. Una bella y de nutrida carne, algo as&iacute; como&#8230; s&iacute; como Elvira; reconoci&oacute; para s&iacute;.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a tomado en cuenta la belleza de aquella mujer antes, pues, despu&eacute;s de todo, para &eacute;l s&oacute;lo era la amiga de su madre; la conoc&iacute;a de siempre, era como una especie de t&iacute;a. Sin embargo, luego de haberla visto en aquellas reveladoras ropas nocturnas tom&oacute; consciencia de lo buena que estaba, era la musa ideal para su chaqueta desahogadora.<\/p>\n<p>Consciente de que ella estaba recostada a tan s&oacute;lo unos metros revivi&oacute; su imagen, tal como reci&eacute;n la hab&iacute;a visto, en prendas menores. Aunque, al fin, no pudo resistir la tentaci&oacute;n de hacer una visita nocturna a su anfitriona, culminar su chaqueta mir&aacute;ndola. No se aguant&oacute; las ganas e impulsado por sus instintos fue hacia all&iacute; con el firme prop&oacute;sito de saciarse vi&eacute;ndola.<\/p>\n<p>Camin&oacute; con cuidado, sus pasos no deb&iacute;an despertarla. Al llegar a la habitaci&oacute;n de Elvira s&oacute;lo tuvo que asomarse, ella dorm&iacute;a con la puerta abierta, al parecer sol&iacute;a dejar las puertas as&iacute; al interior de la casa debido al calor. Y all&iacute; estaba ella, recostada de tal forma que le brindaba el panorama m&aacute;s hermoso, sus amplias nalgas. Ni una s&aacute;bana cubr&iacute;a su cuerpo, s&oacute;lo las prendas antes vistas.<\/p>\n<p>Daniel recorri&oacute; con la vista ese curvil&iacute;neo cuerpo de mujer madura que la amiga de su madre pose&iacute;a. Recorri&eacute;ndole desde las piernas de tez morena clara, regode&aacute;ndose en esos rollizos muslos de hembra sazona, apreci&aacute;ndole luego ese fabuloso y amplio trasero que se encumbraba como parte principal de una sensual cordillera que invitaba a ser explorada.<\/p>\n<p>Mirando esto, a Daniel le fue inevitable producir l&iacute;quido pre-eyaculatorio que expeli&oacute; por la boquita de aquella cabezona que abultada evidenciaba su sentir. Su calz&oacute;n qued&oacute; manchado por el mencionado l&iacute;quido.<\/p>\n<p>El &ldquo;amigo&rdquo; que ah&iacute; debajo se resguardaba exig&iacute;a atenci&oacute;n, fue por ello que lo apret&oacute; con su mano derecha como si quisiera brindarle consuelo, comenz&aacute;ndolo a tallar luego sobre la tela.<\/p>\n<p>Con aquel hermoso panorama que Daniel ve&iacute;a no hubiese sido extra&ntilde;o que escupiera sus espermas inmediatamente, sin embargo algo lo detuvo de hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, espera. No lo desperdicies&#8230; &mdash;dijo Elvira para luego girarse evidenciando que estaba despierta y consciente de lo que hac&iacute;a su invitado.<\/p>\n<p>Daniel no se hab&iacute;a percatado que gracias al reflejo del tocador cercano Elvira lo hab&iacute;a visto desde que se acerc&oacute; a su cuarto.<\/p>\n<p>Era evidente que lo hab&iacute;a dejado hacer, sin sentirse molesta por ello, y s&oacute;lo lo hab&iacute;a detenido para proponerle un mejor desenlace a su &eacute;xtasis. Uno que le era m&aacute;s conveniente no s&oacute;lo al joven sino que a ella tambi&eacute;n, pues se ver&iacute;a beneficiada en una necesidad de vida.<\/p>\n<p>&mdash;No te pongas nervioso &mdash;lo apaciguaba Elvira, mientras que Daniel ya estaba sobre la cama de ella.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora permanec&iacute;a sobre &eacute;l bes&aacute;ndolo por todo su virgen cuerpo. Nunca hab&iacute;a sido tocado as&iacute; y Daniel reaccionaba con extraordinaria sensibilidad. Cada caricia, cada roce de los labios de aquella hembra madura lo hac&iacute;a tiritar incontrolablemente; esas reacciones naturales de su cuerpo manifestaban la importancia del hecho: estaba dejando de ser un ni&ntilde;o para convertirse por fin en un hombre. Y su cuerpo, m&aacute;s que su consciencia, comprend&iacute;a lo que aquella hembra que ten&iacute;a encima quer&iacute;a. La mujer necesitaba ser pre&ntilde;ada.<\/p>\n<p>Daniel s&oacute;lo pod&iacute;a pensar en el sexo en ese momento, y cre&iacute;a que Elvira tambi&eacute;n s&oacute;lo eso quer&iacute;a, sin embargo ella lo que ansiaba a&uacute;n m&aacute;s era concebir un hijo. Pues le hab&iacute;an pesado las palabras de su amiga Martha, &ldquo;ella a&uacute;n no sab&iacute;a lo que era tener un hijo&rdquo;, y lo deseaba. Ese era el secreto prop&oacute;sito de haber llevado a ese muchacho a su casa.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo, no te va a pasar nada malo &mdash;le insist&iacute;a Elvira quien lo segu&iacute;a poniendo a punto.<\/p>\n<p>Echado en la cama Danny s&oacute;lo se limitaba a experimentar todas esas gratas sensaciones. No pod&iacute;a creer que el simple recorrido de aquellas manos de mujer lo excitaran tanto. &Eacute;stas metieron sus dedos bajo el el&aacute;stico de los calzoncillos que a&uacute;n portaba y, de un tir&oacute;n, los bajaron dejando el falo balance&aacute;ndose de un lado a otro todo erecto y babeante. Un fino aceite brotaba por la boquita del meato urinario y brillaba mientras escurr&iacute;a por aquella hinchada cabezona. La se&ntilde;ora acarici&oacute; ese glande esparciendo el lubricante natural para que sirviera bien a su prop&oacute;sito.<\/p>\n<p>Mientras ella limaba aquel pedazo tieso de carne vio c&oacute;mo aquel chico pasaba del nerviosismo a la satisfacci&oacute;n por lo que ella hac&iacute;a. Elvira sonri&oacute; al sentirse como una amorosa madre que trataba de consolar el padecer de un hijo en cama. Y en efecto, en ese momento Elvira era m&aacute;s una figura materna que una amante, por lo menos as&iacute; se percib&iacute;a. Daniel, por primera vez en su vida, recib&iacute;a tal cari&ntilde;o, tal afecto, con esa tierna caricia dada por una mujer que s&iacute; se interesaba en su bienestar, y &eacute;l lo estaba gozando.<\/p>\n<p>Daniel estaba en el mism&iacute;simo para&iacute;so.<\/p>\n<p>Luego, avanzando con sus rodillas sobre la cama, Elvira se coloc&oacute; a horcajadas sobre aquel n&uacute;bil cuerpo de hombre, de tal forma que evidentemente se preparaba para el apareamiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Deseas entrar en m&iacute;? &mdash;le pregunt&oacute; a su invitado mir&aacute;ndolo fijamente sin parpadear.<\/p>\n<p>Danny la mir&oacute; con los ojos muy abiertos pero no pudo hablar enmudecido. Para ella era suficiente respuesta y lo bes&oacute; con intensidad.<\/p>\n<p>Un instante despu&eacute;s la mujer, por propia mano, tom&oacute; el ap&eacute;ndice sexual de su convidado y lo introdujo por en medio de su vulva.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aaahhhh&#8230; qu&eacute; rico! &mdash;por fin dijo el chico inevitablemente al sentir lo que era penetrar a una mujer.<\/p>\n<p>Por primera vez en su vida estaba sintiendo la suavidad femenina que tanto hab&iacute;a deseado, ese c&aacute;lido abrazo a su sexo. Eso de lo que tanto hab&iacute;a estado restringido por la f&eacute;rrea disciplina de su madre, ahora la amiga de &eacute;sta lo estaba recibiendo en su &iacute;ntimo seno. Elvira lo iniciaba as&iacute; en el mundo de los hombres. Martha jam&aacute;s habr&iacute;a permitido que &eacute;l creciera, lo quer&iacute;a un ni&ntilde;o para siempre. Algo as&iacute;, el que su hijo tuviera sexo, de ninguna forma lo tolerar&iacute;a; si tan s&oacute;lo supiera que lo hac&iacute;a con su propia amiga se hubiera ido de espaldas tras provocarle un vah&iacute;do.<\/p>\n<p>Sentirse dentro de aquella mujer, Elvira, la amiga de su madre, era como hundirse en un abismo de c&aacute;lido y h&uacute;medo placer. Aquella mov&iacute;a sus caderas en manso vaiv&eacute;n. Las tremendas nalgas que pose&iacute;a la se&ntilde;ora machacaban (aunque eso s&iacute;, con suavidad) el menudo pubis masculino que estaba debajo. No era como en los videos porno que a &eacute;l tanto le fascinaban, aquellas c&oacute;pulas eran trepidantes, violentas. Aqu&iacute; la mujer que ten&iacute;a encima se meneaba con amor, con delicadeza.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo creer que esto est&eacute; pasando &mdash;dijo Daniel, una vez que sinti&oacute; la seguridad de compartir sus sentimientos con aquella mujer que lo montaba&mdash;. Gracias &mdash;agreg&oacute; candorosamente.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes porqu&eacute; agradecer, ambos&#8230; &mdash;y aqu&iacute; ella gimi&oacute; deliciosamente&mdash; &nbsp;&#8230; ambos lo estamos disfrutando&#8230; &iquest;no es as&iacute;? mmmm&#8230; adem&aacute;s si hay alguien que debe dar las gracias soy yo &mdash;le respondi&oacute; Elvira quien no paraba de menear su pubis contra el de &eacute;l.<\/p>\n<p>El chico no reflexion&oacute; sobre por qu&eacute; ella dec&iacute;a eso, s&oacute;lo goz&oacute;. La mujer, no obstante, era sincera, ambos disfrutaban de ese acto, aunque ella ansiaba algo m&aacute;s que el goce sexual moment&aacute;neo, ella deseaba quedar embarazada. Elvira estaba decidida a ser madre y Daniel, en esa semana que estar&iacute;a junto a ella, bien podr&iacute;a ayudarle a conseguirlo.<\/p>\n<p>Con tan tremendas nalgas de mujer del sureste, Elvira en poco tiempo le sac&oacute; el apetecido esperma. El chico vaci&oacute; su semilla dentro de ella por entero, sintiendo un doloroso placer debido a haberla estado guardando por tanto tiempo.<\/p>\n<p>Aun habiendo hecho su deposici&oacute;n el pene no sali&oacute; de aquel c&aacute;liz femenino. La intimidad de mujer lo resguardaba con cari&ntilde;o, no queri&eacute;ndolo soltar de buena gana. Elvira abrazaba al hijo de su amiga como si fuera su propio hijo deseado. Permanecieron un rato as&iacute;, bes&aacute;ndose, acarici&aacute;ndose sin decirse nada pero expres&aacute;ndose amor sin palabras.<\/p>\n<p>No tard&oacute; demasiado para que el joven volviera a erectar su aparato (uno de esos privilegios de su edad), y de manera natural continuaron con el muelleo sexual; con ese mete y saque tan delicioso para ambos.<\/p>\n<p>Ya desinhibido, Daniel le pidi&oacute; que le cumpliera una fantas&iacute;a y as&iacute;, Elvira, se le sent&oacute; en plena cara colocando sus tremendos &ldquo;cachetes&rdquo; sobre el rostro de su invitado. Lo hizo sin evitar re&iacute;r pues le pareci&oacute; de lo m&aacute;s curioso ese capricho, pero procurar&iacute;a complacerlo en todo ya que aqu&eacute;l le brindar&iacute;a la simiente requerida a cambio.<\/p>\n<p>Entre tantos otros mimos que se dieron mutuamente, entre c&oacute;pula y c&oacute;pula (una trabaz&oacute;n que dur&oacute; toda la noche), la madura hembra escenific&oacute; un deseo que a ambos satisfizo (ella por desear ser madre, &eacute;l por necesitar de una), le regal&oacute; a Daniel lo que ni siquiera su madre le hab&iacute;a dado, lo amamant&oacute; con aquellas hermosas tetazas tiernamente. Y aunque Daniel no sacaba leche de ellas, aquello le pareci&oacute; sumamente delicioso al joven jarioso quien, sin haber sido amamantado de chiquillo, lo deseaba inconscientemente desde hac&iacute;a mucho pues hasta ese d&iacute;a s&oacute;lo hab&iacute;a conocido el biber&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 &mdash;Oye, &iquest;no crees que un chico de diecinueve a&ntilde;os ya est&aacute; en edad de&#8230;? &mdash;&iexcl;&iquest;De tener novia?! &iexcl;no! &iexcl;Est&aacute;s mal! &mdash;respondi&oacute; Martha con contundencia&mdash;. Mi Danny debe terminar la carrera antes de poder tener novia. Mi hijo debe estudiar, y todav&iacute;a luego conseguir un buen empleo antes de buscar mujer. 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