{"id":33347,"date":"2022-01-15T23:00:00","date_gmt":"2022-01-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-15T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-15T23:00:00","slug":"memorias-de-frica-xi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-frica-xi\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (XI)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33347\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Amaneci&oacute; un nuevo d&iacute;a y los rayos del sol se volv&iacute;an a colar entre las ramas que formaban las paredes de mi caba&ntilde;a.&nbsp; Despu&eacute;s del desayuno y del lavado diario, sal&iacute; a caminar por el poblado. Los hombres se preparaban para salir de pesca. Esta vez, cosa rara, Samsung parec&iacute;a que les acompa&ntilde;aba. Yo pensaba que los altos dignatarios de estas tribus no se plegaban a tareas tan mundanas. Mi &ldquo;amigo&rdquo;, el atrevido veintea&ntilde;ero, tambi&eacute;n iba, as&iacute; como algunas mujeres. Lila sali&oacute; de una caba&ntilde;a con una especie de cesta en su mano, y cogi&eacute;ndome de la mano me llev&oacute; hasta el grupo; era evidente que quer&iacute;a que los acompa&ntilde;ara. El camino se me volvi&oacute; a hacer largo y adem&aacute;s pesado, pues las lluvias de los d&iacute;as anteriores hab&iacute;an dejado la selva bastante embarrada. Al menos el d&iacute;a acompa&ntilde;aba y cuando llegamos a nuestro resort playero particular, estaba empapada en sudor. Me quit&eacute; el taparrabo y me acerqu&eacute; a la orilla a refrescarme. Las chicas me imitaron (al menos para aquellas chicas yo era una &ldquo;influencer&rdquo; que se llama ahora), mientras los hombres se dedicaron a buscar zonas para pescar. Hac&iacute;a un d&iacute;a radiante y despu&eacute;s del ba&ntilde;o fui a tumbarme debajo de un &aacute;rbol, a la sombra. Lila vino con un mont&oacute;n de hojas de platanera e hizo una especie manto que nos separaba de la arena. &rdquo;Mira t&uacute;, qu&eacute; detalle&rdquo;, pens&eacute;. Al parecer hab&iacute;an aprendido que en la playa se estaba mejor sin el cuerpo lleno de arena. Qui&eacute;n no habr&aacute; o&iacute;do en su vida aquello de &ldquo;no echas en falta las cosas hasta que no las tienes&rdquo;, pues en todo el tiempo que llevaba con aquella gente hab&iacute;a podido darme cuenta que esa frase es tan cierta como rotunda. Menos mal que estos salvajes tienen inventiva. Unas hojas de palmera, algo de hierba, unas hojas de platanera, y ya estuvo hecho una especie de echadero bastante amplio, mullido y a la sombra. Me entretuve viendo a los hombres caminar por las rocas cogiendo marisco o metidos en el agua con sus ca&ntilde;as afiladas, intentando ensartar los peces. Mi &ldquo;amigo veintea&ntilde;ero&rdquo; y mi semental entre ellos. Aifon sali&oacute; de la espesura con un cuenco, una especie de coco vac&iacute;o y un l&iacute;quido viscoso en su interior. Met&iacute; el dedo &iacute;ndice y frot&aacute;ndolo luego contra el pulgar, not&eacute; que era viscoso, una especie de aceite con un olor a c&eacute;sped reci&eacute;n cortado. Intent&eacute; dormir un poco, pero los cuchicheos y las risas de las chicas no me dejaron, as&iacute; que opt&eacute; por levantarme e irme a sentar a la orilla. Aifon se acerc&oacute; a m&iacute; y empez&oacute; a hablarme en su extra&ntilde;o idioma. No s&eacute; si me estaba consolando al verme abatida, no s&eacute; si me estaba recitando alg&uacute;n poema de alguno de sus ancestros o qu&eacute; se yo, lo cierto es que le puse la mano abierta en la mejilla y le acarici&eacute;. Enseguida volvi&oacute; la sonrisa a su boca, se levant&oacute; y se fue. Me di un ba&ntilde;o y volv&iacute; a nuestra &aacute;rea de descanso. Los hombres ya hab&iacute;an vuelto con sus capturas; ese d&iacute;a fue bueno. Samsung se tendi&oacute; boca arriba junto a m&iacute; y las chicas, como en una especie de gesto de respeto, se apartaron formando un corro. Samsung estaba hermoso aquella ma&ntilde;ana y las gotas de agua resbalaban por su cuerpo. Una de las chicas se acerc&oacute; y cogi&oacute; su verga. Samsung parec&iacute;a relajado y la chica me miraba de forma p&iacute;cara mientras le masturbaba. Aifon se coloc&oacute; junto a m&iacute; y con sus manos me acariciaba los muslos y las caderas. Poco a poco fui mojando mi sexo, y Aifon no pudo reprimir tocarme para asegurarse de ello. Me levant&eacute; y puse a Lila de rodillas sobre la cara de Samsung, y acto seguido me sent&eacute; sobre mi semental cara a cara con Lila. Mientras Samsung hurgaba con su lengua en el sexo de Lila, yo la cog&iacute; la cara y la bes&eacute; lentamente. Pod&iacute;a sentir la enorme verga de Samsung pidiendo entrar en m&iacute;, la sent&iacute;a moverse como si tuviera vida propia rozando mis nalgas. Me deslic&eacute; un poco y abriendo mis muslos, cog&iacute; el miembro y lo guie hasta mi sexo. Roc&eacute; el glande por los labios de mi vagina y cuando me pareci&oacute; bien, lo introduje en mi sexo. Sent&iacute; como ese guerrero de &eacute;bano entraba hasta mis entra&ntilde;as y me volv&iacute;a a llenar. No pude reprimir un gemido de placer y cogiendo los brazos de Lila, puse sus manos sobre mis hombros. Ese movimiento hizo que se inclinara hacia adelante con lo que su sexo qued&oacute; mejor expuesto a la boca de Samsung, que con sus dos manos separ&oacute; las nalgas de Lila y explor&oacute; con su lengua el ano de la muchacha. Con su cabeza entre los muslos abiertos de par en par, lam&iacute;a el sexo de Lila hurg&aacute;ndola con lentas y profundas pasadas. Su lengua entraba poco a poco y la sondeaba con una insistencia exquisita. Bail&eacute; lentamente con aquella verga dentro de m&iacute;, y Samsung me ayud&oacute; a disfrutar con suaves movimientos de sus caderas arriba y abajo. Sin darme cuenta y aprovechando que en esas situaciones una se olvida de lo que pasa a su alrededor, Aifon se puso detr&aacute;s de m&iacute; y me unt&oacute; las nalgas y el ano con aqu&eacute;l l&iacute;quido viscoso que hab&iacute;a tra&iacute;do antes. Uno de los hombres que estaba por all&iacute;, se decidi&oacute; a participar de la fiesta y se hab&iacute;a acercado. Aifon con la mano empapada me masaje&oacute; el ano y metiendo los dedos entre el cuerpo de Samsung y m&iacute;o, lleg&oacute; hasta mi cl&iacute;toris, que lo masajeaba cada vez que con los movimientos de nuestros cuerpos coincid&iacute;an y se separaban. Una vez lubricada, el otro hombre se situ&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y en la posici&oacute;n que m&aacute;s les gustaba a aquellos salvajes, en cuclillas, ensart&oacute; su polla en mi ano. Agarr&aacute;ndose a mis caderas con tal fuerza, que no me pude mover con soltura, por lo que me qued&eacute; quieta para que fueran &eacute;l y Samsumg los que con sus vaivenes me follaran y me dieran placer. Necesitaba respirar y jadear, pero cada vez que Lila pod&iacute;a, acercaba su cara a la m&iacute;a y me besaba, de forma tosca, pero un beso, al fin y al cabo. Aifon que parec&iacute;a no darse por vencida y quer&iacute;a participar de todo aquello, se puso detr&aacute;s de Lila y le masaje&oacute; los pechos. La suerte que tienen aquellos ind&iacute;genas como ya dije antes, es que las erecciones les duran bastante, por lo que a veces no se preocupan de correrse antes de lo necesario para nosotras. As&iacute; que mientras ten&iacute;a un orgasmo intenso y gozaba como una leona, ambos sacaron sus pollas de m&iacute; y me inundaron a r&aacute;fagas con su semen, alcanzado incluso a Lila.<\/p>\n<p>-No s&eacute; qu&eacute; tienes hijo de puta, pero por tu culpa voy a acabar mal -le dije en la cara.<\/p>\n<p>Cog&iacute; de la mano a Samsung y lo llev&eacute; frente a Lila, que segu&iacute;a boca arriba. Lo puse de rodillas frente a ella. Cogi&eacute;ndola por las caderas la elev&oacute; lo justo para situar su pene todav&iacute;a derecho, frente a la vagina de Lila. &rdquo;F&oacute;llatela&rdquo;, le dije con la mirada, y pareci&oacute; entenderme. La penetr&oacute; con fuerza mientras Lila gritaba y se revolv&iacute;a de placer. Era incre&iacute;ble el aguante de esta gente. Me puse de rodillas sobre Lila con mi vagina sobre su boca y al instante sent&iacute; el roce de su lengua en mi raja. Est&aacute;bamos entregados sin ning&uacute;n pudor a un sexo desenfrenado. Aifon estaba sobre uno de los hombres haciendo un 69. Una visi&oacute;n que me pareci&oacute; de lo m&aacute;s excitante. Lila me arranc&oacute; el en&eacute;simo orgasmo al mismo tiempo que Samsung volv&iacute;a a derramar su semen sobre ella entre gemidos y gritos. Me gustaba aquello, me gustaba ese sexo alocado y desinhibido, pero tambi&eacute;n salvaje. Ten&iacute;a ganas de sentir a mi semental dentro de mi otra vez. Despu&eacute;s de un descanso, y ba&ntilde;o para refrescarnos, me volvi&oacute; el calent&oacute;n. Desde que estaba all&iacute; me hab&iacute;a vuelto una depravada. Le indiqu&eacute; a Samsung que se tumbara boca arriba. Flexionando las piernas puse mi culo a disposici&oacute;n de su polla que no tard&oacute; en ponerse de nuevo dura. En lugar de ponerme frente a &eacute;l, le di la espalda y una vez que logr&oacute; ensartarme, recost&eacute; mi espalda sobre su pecho. Me sent&iacute; poderosa y dominante. Era yo la que organizaba y mandaba. Eran mis caderas las que subiendo y bajando consegu&iacute;an que ese pene de &eacute;bano entrara en mi culo y lo llenara por completo. Ten&iacute;a la boca seca, no dejaba de jadear de placer. Levant&eacute; la cabeza para ver qu&eacute; pasaba a mi alrededor, y el resto del grupo estaba entregado a la misma tarea, follar. Le hice una se&ntilde;a a Aifon para que se acercara y metiera su cabeza entre mis piernas. Obedeci&oacute; encantada y me comi&oacute; el sexo. Ten&iacute;a la polla musculosa y dura de Samsung en mi culo, y la boca y la lengua de Aifon lamiendo mi vagina, los labios, y mordisqueando mi cl&iacute;toris. Lo dicho, me sent&iacute;a enorme. Sent&iacute; de nuevo el semen caliente de Samsung dentro de m&iacute;, c&oacute;mo el cuerpo de mi semental se estremec&iacute;a y se tensaba debajo de m&iacute;, y como un orgasmo electrizante me llenaba y me recorr&iacute;a el cuerpo desde mi sexo hasta la cabeza. Estaba inundada y el efecto lubricante del semen y el aceite, hac&iacute;a que la verga de Samsung pudiera seguir entrando y saliendo, ahora m&aacute;s despacio. No ten&iacute;a fuerzas, estaba d&eacute;bil y ni los brazos ni las piernas me permit&iacute;an seguir en aquella postura. Me dej&eacute; caer de espalda y me apoy&eacute; por completo en mi hombre. Con maestr&iacute;a llev&oacute; sus manos hasta mis muslos y levant&oacute; mis piernas, dej&aacute;ndole m&aacute;s margen de maniobra, y de paso, exponiendo m&aacute;s mi vagina. Not&eacute; como el pene de mi hombre iba creciendo y volvi&eacute;ndose m&aacute;s duro dentro de m&iacute;, no ten&iacute;a intenci&oacute;n de parar. Flexionando las piernas, se ayud&oacute; para volver a bombear y arremeter. Yo estaba fl&aacute;cida, no ten&iacute;a fuerzas. Estaba completamente recostada sobre su pecho y sent&iacute;a el bamboleo de mis pechos con cada bombeo de Samsung. M&aacute;s gritos, m&aacute;s jadeos, m&aacute;s placer. Uno de los hombres se acerc&oacute; y situ&aacute;ndose frente a m&iacute;, ensart&oacute; su polla en mi vagina. Las arremetidas de ambos hombres no estaban coordinadas, pero si en alg&uacute;n instante lo consegu&iacute;an, el placer era infinito al sentir dos miembros meterse en m&iacute; con esa intensidad. La sensaci&oacute;n de ingravidez por el cansancio y el hecho de no poderme mover, hac&iacute;a el placer m&aacute;s intenso. Nos corrimos a la vez. Esta vez no hubo tanto semen, pero acab&eacute; igualmente mojada e inundada. Ten&iacute;a el coraz&oacute;n a mil por hora, y por supuesto ni fuerzas para levantarme. Cuando pude ver al resto del grupo, estaban todos igual. No pude ver como follaban a Lila, o c&oacute;mo Aifon se corr&iacute;a de alguna manera, estuve totalmente entregada a lo m&iacute;o, pero intuyo que debi&oacute; ser igualmente placentero y extenuante, porque estaban jadeando boca arriba. Cuando los hombres lo creyeron oportuno, recogimos todo y regresamos al poblado. Que poco me imaginaba yo que iba a ser la &uacute;ltima vez que tomar&iacute;a aqu&eacute;l camino y ver&iacute;a por &uacute;ltima aquella playa.<\/p>\n<p>Llev&aacute;bamos un tiempo caminando, cuando de repente los hombres que iban al principio del grupo se pararon. Se agacharon y nos obligaron a las mujeres a hacer lo mismo. a lo lejos entre unas ramas pude ver a un grupo de hombres. Iban vestidos y con mochilas, y hablaban en perfecto ingl&eacute;s. El coraz&oacute;n me dio un salto y justo cuando me iba a poner de pie para gritarles que estaba all&iacute;, unos brazos me sujetaron con una fuerza inusitada, al mismo tiempo que una mano me tap&oacute; la boca. Esperamos agachados hasta que pas&oacute; un largo rato. Cuando comprobaron que no hab&iacute;a peligro, corrieron llev&aacute;ndome a rastras.<\/p>\n<p>Aquella noche casi no dorm&iacute;, hab&iacute;a visto gente normal por aquellas tierras, &iquest;me estar&iacute;an buscando?, &iquest;ser&iacute;a el equipo de producci&oacute;n del National Geografic buscando exteriores?, lo que quiera que fuese me quit&oacute; el sue&ntilde;o y me despert&oacute; el deseo dormido de irme de all&iacute;. Al d&iacute;a siguiente los hombres estaban nerviosos, el poblado entero sab&iacute;a que hombres extra&ntilde;os estaban por all&iacute;. Se me pas&oacute; por la cabeza la est&uacute;pida idea de que si nos volv&iacute;amos a encontrar, no era plan de que me vieran con un taparrabo, por lo que ese d&iacute;a, como si fuera un presentimiento, me vest&iacute; con mis gastadas ropas. Como intentando acelerar un posible encuentro con aquella gente, acompa&ntilde;&eacute; a las chicas al riachuelo a buscar agua. Si aquellos hombres hab&iacute;an visto alg&uacute;n programa &ldquo;El &Uacute;ltimo Superviviente&rdquo; de Bear Grills, merodear&iacute;an por el r&iacute;o para tener agua cerca. Me coloqu&eacute; en el sitio m&aacute;s despejado a posta, quer&iacute;a ser vista y que me sacaran de all&iacute;, pero por desgracia para m&iacute; no fue as&iacute;. Las chicas volvieron antes de lo que acostumbraban supongo que advertidas por los hombres de la tribu. Lo volv&iacute; a intentar el d&iacute;a despu&eacute;s con igual suerte, hasta que el tercer d&iacute;a en el silencio de la selva s&iacute; que pude o&iacute;r voces. Sin que las chicas se dieran cuenta, me fui separando del grupo hasta que encontr&eacute; un sitio donde esconderme. A voces las mujeres me llamaron cuando se dieron cuenta de que no estaba y como las voces del grupo de extranjeros se acercaban, decidieron salir corriendo con sus calabazas llenas de agua. Me levant&eacute; despacio para mirar entre las plantas y pude ver un grupo de unos diez hombres, entre ellos tres blancos. Aunque me cost&oacute; por el tiempo que hab&iacute;a pasado, reconoc&iacute; a Fredi, mi conductor, mi gu&iacute;a, y en aquel momento hasta mi salvador. Sin pensarlo, sal&iacute; corriendo, ni atr&aacute;s mir&eacute;. Adi&oacute;s Samsung, &ldquo;amigo&rdquo; veintea&ntilde;ero, Aifon, Lila y todos vosotros.<\/p>\n<p>He escrito todo esto en Las Palmas, en el sal&oacute;n de mi pisito de soltera. Al parecer estuve casi un a&ntilde;o con aquellos ind&iacute;genas. Quiero pasar desapercibida. A mi llegada a Las Palmas s&oacute;lo quise ver a mi familia, me horroriza el morbo que levantan los medios de comunicaci&oacute;n. Algunas noches recuerdo mi vida en aquel poblado, y pienso qu&eacute; habr&aacute;n hecho hoy Lila o Aifon, pienso si Samsung se habr&aacute; recuperado de la p&eacute;rdida de su juguete, o tal vez no, vete a saber.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Amaneci&oacute; un nuevo d&iacute;a y los rayos del sol se volv&iacute;an a colar entre las ramas que formaban las paredes de mi caba&ntilde;a.&nbsp; Despu&eacute;s del desayuno y del lavado diario, sal&iacute; a caminar por el poblado. Los hombres se preparaban para salir de pesca. Esta vez, cosa rara, Samsung parec&iacute;a que les acompa&ntilde;aba. 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