{"id":33419,"date":"2022-01-21T23:00:00","date_gmt":"2022-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-21T23:00:00","slug":"la-desconocida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-desconocida\/","title":{"rendered":"La desconocida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33419\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iquest;Te gustan los hombres?, &mdash;fue lo primero que aquella desconocida le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Juan parpade&oacute; confundido sin comprender a qu&eacute; ven&iacute;a todo aquel circo. Se hab&iacute;a despertado con una horrible resaca, con la cabeza martille&aacute;ndole como si estuvieran tallando piedra en su cerebro y ten&iacute;a la garganta tan seca que tragar saliva era como tragar arena. Lo peor no era el dolor pulsante en la cabeza, descubri&oacute; enseguida que se encontraba atado, atado a una columna en aquella habitaci&oacute;n, y su captora era una hermosa mujer envuelta en una t&uacute;nica de seda roja tan fina que incluso con la poca luz que hab&iacute;a, pod&iacute;a ver bajo la tela las curvas de su atractivo y desnudo cuerpo.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo recuerdo que pod&iacute;a tener era uno en el que se encontraba tumbado entre las s&aacute;banas de la cama aspirando el olor de su mujer. Se re&iacute;a por algo, con esa sonrisa tan dulce y p&iacute;cara en la que se le forman unos hoyuelos en las mejillas. Beb&iacute;a con peque&ntilde;os sorbos un poco de vino en una copa. Ten&iacute;a los p&oacute;mulos sonrosados, los hombros desnudos y el pelo despeinado. Juan era incapaz de mirarla sin estremecerse<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n eres?, &mdash;pregunt&oacute; Juan.<\/p>\n<p>No dej&oacute; traslucir ninguna emoci&oacute;n. Ni miedo, ni p&aacute;nico, ni vacilaci&oacute;n. No se sent&iacute;a intimidado por estar atado y desnudo frente a otra mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mmmm!, no importa si te gustan los hombres, &mdash;continu&oacute; la desconocida ignorando su pregunta. &mdash;Tranquilo, puede ser natural. Tanto tiempo en la empresa, reuniones, viajes, estr&eacute;s, la soledad de los hoteles&#8230; La carne es d&eacute;bil y la carne de un t&iacute;o, es mucho m&aacute;s d&eacute;bil que la nuestra.<\/p>\n<p>Juan mir&oacute; a la desconocida con desidia. Todo lo que ella pod&iacute;a hacer era soltarle esa palabrer&iacute;a. Se limit&oacute; a bajar la cabeza y a cerrar los ojos. Que hablara lo que quisiera, no le importaba lo que le dijera. Los seis &uacute;ltimos meses hab&iacute;a estado sometido a mucha presi&oacute;n despu&eacute;s de la fusi&oacute;n de la empresa con una multinacional alemana. Sencillamente no estaba para chorradas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustan los t&iacute;os Juan?, &ndash;volvi&oacute; a preguntar aquella mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Que te jodan, &ndash;mascull&oacute; molesto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que me jodan?, &iquest;de verdad que piensas eso?, &ndash;dijo ella con una risa burlona<\/p>\n<p>&mdash;Paso de ti, que te den, &ndash; dijo y ya dispuesto a no volver a abrir la boca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; Mar&iacute;a Jos&eacute;? &ndash;quiso saber la desconocida.<\/p>\n<p>Todos los hombres tienen un punto d&eacute;bil, algo que les hace vulnerables. Juan no ten&iacute;a ninguno, f&iacute;sicamente no hab&iacute;a nada que reprocharle. Pero por otro lado, era cabeza de familia, su hija de once a&ntilde;os, su mujer&#8230;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Jos&eacute; se ten&iacute;a por una mujer dulce y bastante atractiva. Hab&iacute;a manejado un negocio propio durante a&ntilde;os, aunque luego tuviera que cerrarlo por la crisis. Deportista, activa, y a sus 41 a&ntilde;os, todav&iacute;a manten&iacute;a un cuerpo que arrastraba muchas miradas. Compart&iacute;a con Juan el gusto por el mundo liberal y swinger. No le hab&iacute;an faltado ocasiones para acostarse con otros hombres y mujeres, sin embargo siempre hab&iacute;a permanecido fiel a la promesa de no hacer nada a espaldas de Juan. En aquella aventura estaban los dos juntos.<\/p>\n<p>&iexcl;Plaf!, con una bofetada la desconocida lo devolvi&oacute; a la realidad.<\/p>\n<p>&mdash;Meterte en tus propios pensamientos cuando se mantiene una conversaci&oacute;n es de mala educaci&oacute;n, Juan. Te estaba preguntando por Mar&iacute;a Jos&eacute;.<\/p>\n<p>Juan apret&oacute; la mand&iacute;bula y no contest&oacute;. La cercan&iacute;a de la mujer le dej&oacute; verla un poco mejor y se qued&oacute; mudo ante su arrebatadora belleza. Ten&iacute;a un tono de piel moreno. Su cabello, casta&ntilde;o claro y casi rubio en las puntas, que le llegaba un poco m&aacute;s arriba de los hombros, muy brillante que enmarcaba un rostro ovalado de l&iacute;neas suaves y gesto ani&ntilde;ado. Los p&oacute;mulos eran redondos, las mejillas llenas, la barbilla peque&ntilde;a y con un hoyuelo que le daba mucha personalidad. Los labios ten&iacute;an el tama&ntilde;o justo. Pero lo que m&aacute;s inquiet&oacute; a Juan fueron sus ojos negros.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ya me hab&iacute;an dicho que no eras muy hablador, y que eras m&aacute;s de acci&oacute;n. En ese caso, vamos a empezar.<\/p>\n<p>Ella se dio la vuelta con un giro tan elegante que la tela de su vestido le roz&oacute; la piel con una suave caricia. Se dirigi&oacute; hacia un hombre que hab&iacute;a en la penumbra, alguien a qui&eacute;n no hab&iacute;a visto hasta ahora.<\/p>\n<p>Le mir&oacute;, pero su rostro le era igual de desconocido. Lo que s&iacute; pudo hacer fue calibrar su musculatura, su piel bronceada que brillaba con las luces de las velas repartidas por toda la habitaci&oacute;n. La mujer toc&oacute; el abultado brazo de aquel individuo, una caricia que no ten&iacute;a nada de inocente y se coloc&oacute; detr&aacute;s de &eacute;l, asomando el rostro por encima del hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Este es Andr&eacute;s, y ya te conoce bien. Los nudos de esa tela que te sujetan los ha hecho &eacute;l, &mdash;coment&oacute; mientras le acariciaba el est&oacute;mago duro y plano, deslizando los dedos sobre su piel tostada hasta el borde del calzoncillo. Si aquella caricia deb&iacute;a excitarle o algo por el estilo, ella estaba yendo por el camino equivocado. -Andr&eacute;s es un hombre complaciente, mueve las caderas de forma incre&iacute;ble y tiene la polla tan grande como el mism&iacute;simo Dios. -Mientras hablaba, la desconocida le quit&oacute; el calzoncillo desnudando por completo al hombre.<\/p>\n<p>Juan hizo un gesto, se imaginaba por donde iba el juego y, la verdad, le daba exactamente igual como tuviera la polla ese tal Andr&eacute;s. Si lo que iban a hacer era violarlo, perd&iacute;an el tiempo.<\/p>\n<p>La mujer le dio un mordisco en la oreja a Andr&eacute;s y &eacute;ste ronrone&oacute; complacido. Su pene se arque&oacute; ligeramente. Juan miraba el despliegue de erotismo con absoluta indiferencia.<\/p>\n<p>&mdash;Ve a darle una lecci&oacute;n, campe&oacute;n &ndash; dijo la mujer.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s se acerc&oacute; a Juan, y estudi&oacute; el cuerpo masculino, se dio cuenta de varias cosas. Ten&iacute;a la piel bronceada, el cuerpo atl&eacute;tico. Pens&oacute; que era el t&iacute;pico chulo de gimnasio que se dedicaba a complacer mujeres, manteni&eacute;ndose siempre en forma para agradar a las f&eacute;minas.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s alarg&oacute; la mano y empez&oacute; a acariciar a Juan. &Eacute;l ni se inmut&oacute;. Su cuerpo no reaccion&oacute; al contacto, no iba a hacerlo. Las manos de Andr&eacute;s no es que fueran muy suaves, pero sus caricias no eran dolorosas, ni impacientes, ni fr&iacute;as. Sab&iacute;a c&oacute;mo tocar para dejar un rastro de calor por la superficie de la piel. Al cabo de un rato, despu&eacute;s de que Andr&eacute;s explorara todo el cuerpo de Juan, &eacute;ste segu&iacute;a impasible, y se gir&oacute; hacia la desconocida, que no hab&iacute;a perdido detalle de nada y que los observaba con las pupilas brillantes. Ella parec&iacute;a ansiar devorar a Andr&eacute;s y a Juan por igual.<\/p>\n<p>&mdash;No le gustan los t&iacute;os, &ndash;dijo Andr&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Eso parece, &ndash;susurr&oacute; ella con la voz un poco oscurecida por el deseo.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s se alej&oacute; de Juan, y se puso al lado de la columna en la que estaba atado de pies y manos. Comprob&oacute; los nudos y Juan descubri&oacute; que la tela no se le clavaban en la carne. Adem&aacute;s, era suave y no le hac&iacute;a roces en la piel.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; claro que si no te gustan los hombres, te gustar&aacute;n las mujeres. Tu atractivo es m&aacute;s que evidente, tienes una buena polla, unos muslos fuertes y un buen culo. Cualquier mujer estar&iacute;a encantada de tenerte metido entre las piernas, golpe&aacute;ndola con esa polla tan estupenda.<\/p>\n<p>&mdash;Pierdes el tiempo conmigo, &ndash;dijo Juan bastante enfadado. -No soy de los que va por ah&iacute; foll&aacute;ndose a cualquiera<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda, pero si tienes lengua! &ndash;dijo ella con una sonrisa lasciva.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes usarla para algo m&aacute;s que para hablar? , &ndash;pregunt&oacute; muy interesada de forma burlona.<\/p>\n<p>&mdash;Pues parece que no, &ndash;murmur&oacute; Andr&eacute;s, tambi&eacute;n con tono ir&oacute;nico.<\/p>\n<p>Junto a la mujer de ojos negros, de entre las sombras sali&oacute; Mar&iacute;a Jos&eacute;, la tercera en discordia. Iba vestida con una t&uacute;nica blanca y ten&iacute;a la cara escondida bajo una capucha y un antifaz.<\/p>\n<p>&mdash;Ven ni&ntilde;a. Ya es hora de que pruebes a nuestro invitado, &ndash;canturre&oacute; la desconocida.<\/p>\n<p>La mujer y Mar&iacute;a Jos&eacute; se situaron delante de Juan. &Eacute;l la estudi&oacute;, eso seguro, aunque no pod&iacute;a adivinar mucho. La desconocida se coloc&oacute; detr&aacute;s de Mar&iacute;a Jos&eacute; y separ&oacute; las telas de la t&uacute;nica revelando el cuerpo femenino que hab&iacute;a debajo, pero no le quit&oacute; la capucha.<\/p>\n<p>Juan sinti&oacute; un extra&ntilde;o tir&oacute;n en vientre. Su deseo estaba apagado, pero la repentina visi&oacute;n de aquel cuerpo lo llen&oacute; de desasosiego. Pudo ver sus caderas, que para &eacute;l eran perfectas, los muslos esbeltos y torneados, de un color dorado. Su vientre plano y a pesar de la penumbra pudo ver las formas de sus abdominales y el ombligo. Entre las piernas, la vagina totalmente depilada. Los pechos, redondos aunque no muy grandes, con los pezones duros y puntiagudos.<\/p>\n<p>Juan trag&oacute; saliva. Pod&iacute;a pasar de las caricias del tal Andr&eacute;s, pero supo que si esa desconocida lo tocaba, se iba a volver loco.<\/p>\n<p>&mdash;Adelante guapa. T&oacute;cale, &mdash;la alent&oacute; su captora.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Jos&eacute; se estremeci&oacute; cuando levant&oacute; las manos hacia Juan.<\/p>\n<p>&mdash;Pasa. Ni te preocupes por lo que pueda decir, &mdash;dijo la mujer a Mar&iacute;a Jos&eacute;.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; Mar&iacute;a Jos&eacute; a estremecerse y emiti&oacute; un gemido. Detr&aacute;s de ella, la desconocida la cogi&oacute; por las mu&ntilde;ecas y acerc&oacute; las manos al torso masculino de Juan. Las palmas se posaron completamente en su pecho, c&aacute;lidas y tiernas; el contacto le abras&oacute; la piel y envi&oacute; un calambre a cada una de sus extremidades poni&eacute;ndole los miembros r&iacute;gidos. Se puso tan tenso que los m&uacute;sculos se marcaron sobre los huesos y los tendones se estiraron tanto que parec&iacute;an a punto de romperse.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien &mdash;susurr&oacute; la desconocida con dulzura alej&aacute;ndose un par de pasos de ellos.<\/p>\n<p>Mir&oacute; a Juan y &eacute;ste dese&oacute; tener las manos libres para descubrirle el rostro. No pod&iacute;a verla, la ten&iacute;a justo delante y no pod&iacute;a verle la cara. Pero, &iquest;por qu&eacute; querr&iacute;a verle la cara? Lo estaba tocando sin permiso, estaba siguiendo las &oacute;rdenes de la mujer de ojos negros. Cerr&oacute; los ojos intentando pensar.<\/p>\n<p>Sus dedos femeninos se deslizaron de forma delicada por su pecho. Sus manos eran peque&ntilde;as, suaves, calientes. Exploraron todos y cada uno de los m&uacute;sculos de su torso. Lo acarici&oacute; por la l&iacute;nea de las clav&iacute;culas y los hombros, luego sobrevol&oacute; sus costillas y descendi&oacute; por sus caderas, toc&aacute;ndole los m&uacute;sculos de las pantorrillas. Cuando subi&oacute; por sus muslos le ara&ntilde;&oacute; la dura piel con la suavidad de una pluma, dej&aacute;ndole marcadas unas l&iacute;neas rojizas que desaparecieron un segundo despu&eacute;s. Sinti&oacute; otro tir&oacute;n en el vientre&hellip; y m&aacute;s abajo.<\/p>\n<p>Pero hab&iacute;a encontrado el sitio adecuado. Acarici&oacute; su est&oacute;mago con inter&eacute;s, delineando la tensa musculatura, toqueteando los surcos y depresiones de su piel. Juguete&oacute; con el vello de su pecho, enredando los delicados dedos entre los rizos y descendi&oacute; de nuevo por su vientre hasta su ombligo. Juan se puso tan r&iacute;gido que las telas se estiraron y crujieron y Mar&iacute;a Jos&eacute; quit&oacute; las manos como si se hubiese quemado. Luego volvi&oacute; a poner las manos sobre el est&oacute;mago masculino y el vientre de Juan sufri&oacute; un espasmo.<\/p>\n<p>Resopl&oacute; por la nariz intentando controlar la ansiedad. El coraz&oacute;n le retumbaba en la cabeza y hab&iacute;a empezado a sudar. La desconocida y Andr&eacute;s segu&iacute;an all&iacute; observando la escena, pero no estaban pendientes de &eacute;l sino de Mar&iacute;a Jos&eacute;. Juan dud&oacute;. &iquest;A qui&eacute;n exactamente estaban poniendo a prueba?. &iquest;A &eacute;l o a la chica de la capucha?<\/p>\n<p>Perdi&oacute; la concentraci&oacute;n cuando Mar&iacute;a Jos&eacute; pos&oacute; la mano sobre la base de su miembro. Un escalofri&oacute; le baj&oacute; por el espinazo para estrellarse directamente en su polla. Animada por la respuesta que hab&iacute;a provocado, desliz&oacute; los dedos por todo el tronco y frot&oacute; suavemente el glande con la yema de los dedos. Juan se ahog&oacute; cuando contuvo un gru&ntilde;ido y se retorci&oacute; intentando apartarse de la mano femenina, clav&aacute;ndose las cuerdas en los brazos y las piernas. Rode&oacute; su polla con ambas manos. Cerr&oacute; los dedos en torno a la erecci&oacute;n que se le hab&iacute;a formado y comenz&oacute; a masturbarlo con l&aacute;nguidos movimientos. Juan tembl&oacute; de los pies a la cabeza y el deseo salt&oacute; por todo su cuerpo. El placer que aquellas manos calientes le estaban dando era tan delicioso que le dio miedo pedir m&aacute;s. Aquella joven desnuda lo acariciaba con determinaci&oacute;n, no se trataban de caricias mec&aacute;nicas que buscasen complacerlo de inmediato, eran movimientos suaves, cari&ntilde;osos. La manera en que frotaba su pene y frotaba cada cent&iacute;metro del r&iacute;gido m&uacute;sculo, parec&iacute;a buscar el m&aacute;ximo placer para &eacute;l. Su pene se puso tan duro que parec&iacute;a a punto de estallar. El contacto de las manos femeninas era sublime y una bola de fuego se le hab&iacute;a formado en el vientre, amenazando con explotar. Una gota sali&oacute; de su miembro y lo limpi&oacute; con el pulgar, extendiendo la humedad por la piel de su pene. Juan gimi&oacute; y se retorci&oacute;. Estaba al borde del &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>De pronto tuvo hambre, pero no de comida, sino de algo m&aacute;s fuerte y cuando clav&oacute; la vista en la encapuchada, tuvo ganas de meterse entre sus piernas y follarla de forma desenfrenada. La sangre le hirvi&oacute; bajo la piel y jade&oacute;, y se le sec&oacute; la boca&#8230; La vista empez&oacute; a nublarse y su cuerpo estaba tan r&iacute;gido que se le adormecieron los brazos.<\/p>\n<p>&mdash;Venga, ya est&aacute; bien &mdash;dijo entonces su captora.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Jos&eacute; separ&oacute; las manos de Juan con renuencia, como si fuera reacia a dejar el trabajo a medias. Juan se derrumb&oacute; con el cuerpo sacudido por peque&ntilde;os espasmos de placer, pero como estaba atado se mantuvo derecho pegado a la columna.<\/p>\n<p>&mdash;Lo has hecho divinamente, mi ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>Con la cabeza agachada y oculta con la capucha, Mar&iacute;a Jos&eacute; asinti&oacute; y dej&oacute; salir un suspiro que lleg&oacute; los o&iacute;dos de Juan y le provoc&oacute; un estremecimiento de placer que le baj&oacute; directo a la entrepierna.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora, de rodillas &mdash;orden&oacute; la desconocida de ojos negros.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s sali&oacute; de la nada para colocar una almohada a los pies de Juan. Con delicadeza, Mar&iacute;a Jos&eacute; se arrodill&oacute; delante de Juan y levant&oacute; la mirada hacia sus ojos intentando ocultarse lo m&aacute;ximo posible. Juan pens&oacute; que ten&iacute;a un cuerpo magn&iacute;fico y unos muslos redondos y tiernos, blandos, que se pondr&iacute;an rojos cuando los agarrara bien fuerte para abrirla y ensartar su polla en ella. Con sus manos le dejar&iacute;a marcas cuando la tocara y pod&iacute;a imaginar con mucha facilidad la manera en que sus dedos se clavar&iacute;an en el cuerpo de la encapuchada. Tambi&eacute;n pod&iacute;a imaginar su cuerpo sacudido por el placer y las embestidas intentando llenar con su polla hasta el &uacute;ltimo reducto de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sin que estuviera preparado, su captora le retir&oacute; la capucha a Mar&iacute;a Jos&eacute;. Al verle la cara su excitaci&oacute;n creci&oacute; varios grados m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, Mar&iacute;a Jos&eacute;! &hellip; &mdash;susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Juan &mdash;dijo Mar&iacute;a Jos&eacute; con un gemido.<\/p>\n<p>Estaba tan excitado por descubrir a Mar&iacute;a Jos&eacute; desnuda, que se puso m&aacute;s duro que una piedra. El deseo de separarle las piernas y clavarle la polla se hizo m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>La desconocida se puso junto a ella y le pas&oacute; la mano por el pelo. Un ronroneo complaciente surgi&oacute; de sus labios, un sonido que excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a Juan. La desconocida aprovech&oacute; para besarla por el cuello descubierto.<\/p>\n<p>&mdash;A Juan le ha gustado mucho lo que le has hecho, &mdash;le asegur&oacute; la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;ais raz&oacute;n Gabriela &mdash;dijo Mar&iacute;a Jos&eacute; con una sonrisa p&iacute;cara.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute; &mdash;contest&oacute; Gabriela, su captora. -A tu maridito le gustan las mujeres. Ahora, &iquest;le ense&ntilde;ar&aacute;s todo lo que sabes? Est&aacute; dese&aacute;ndolo, &iquest;lo ves?<\/p>\n<p>Mir&oacute; hacia la polla erecta de Juan, igual que lo hizo Gabriela.<\/p>\n<p>Su miembro palpit&oacute; bajo la mirada de las dos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo veo, &mdash;susurr&oacute; pas&aacute;ndose la lengua por los labios.<\/p>\n<p>&iexcl;Por favor!, que no volviera a hacer una cosa as&iacute; o se correr&iacute;a sobre sus tetas, pens&oacute; Juan.<\/p>\n<p>Sujet&oacute; el pene de Juan con una mano y acerc&oacute; la cara para poner el glande entre sus labios. El contacto derriti&oacute; el cerebro de Juan y un gutural gemido surgi&oacute; desde el fondo de su pecho. Su cuerpo se puso tan r&iacute;gido que las ataduras crujieron de nuevo y durante un segundo parecieron a punto de ceder. Ella respir&oacute; sobre su pene derramando un chorro de c&aacute;lido aliento sobre la piel mojada y sosteni&eacute;ndolo en alto con las dos manos, acarici&oacute; su corona con la lengua.<\/p>\n<p>La cabeza de Juan dej&oacute; de funcionar. La calidez de la boca de Mar&iacute;a Jos&eacute; era sublime. Con mucha ternura, humedeci&oacute; toda la superficie de su miembro, empap&aacute;ndolo de saliva.<\/p>\n<p>Al cabo de unos minutos detuvo un momento los besos sobre la polla de Juan. Cogi&oacute; aire, abri&oacute; la boca y, muy despacio, la fue introduciendo poco a poco en el interior de su cavidad. Juan se retorci&oacute;, sudando y gimiendo y ella, con los ojos clavados en su cara, chup&oacute; con fuerza hasta que las mejillas se le ahuecaron.<\/p>\n<p>Juan estuvo a punto de desmayarse. Le temblaron las piernas y de no haber estado atado, se habr&iacute;a desplomado. Ella continu&oacute; chupando con dedicaci&oacute;n, muy concentrada y sinti&oacute; como se derramaban unas gotas de semen sobre su lengua. Mar&iacute;a Jos&eacute; las recogi&oacute;, y lami&oacute; cada cent&iacute;metro de piel haciendo que Juan sufriera una violenta convulsi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Lo est&aacute;s haciendo muy bien Mariajo. Sigue as&iacute;, c&oacute;metela enterita &ndash; se le o&iacute;a decir a Gabriela.<\/p>\n<p>A pesar de que no necesitaban o&iacute;r a Gabriela, esas palabras s&oacute;lo acrecentaban su placer. Se agarr&oacute; a los fuertes muslos masculinos y levant&oacute; la mirada mientras introduc&iacute;a m&aacute;s polla dentro de su boca, hasta que Juan sinti&oacute; que tocaba el fondo de la garganta y vio las estrellas. Ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s gimiendo largamente y se retir&oacute; mientras pasaba ella pasaba su lengua por los labios de su boca.<\/p>\n<p>Cuando baj&oacute; la mirada para ver a Mar&iacute;a Jos&eacute;, Juan observ&oacute; como Andr&eacute;s se arrodill&oacute; detr&aacute;s de ella. Se hab&iacute;a olvidado por completo de &eacute;l. Ella se inclin&oacute; para depositar una serie de c&aacute;lidos besos por los muslos de Juan, sus caderas, su vientre, incluso sus rodillas. Juan volvi&oacute; a excitarse cuando Andr&eacute;s rode&oacute; uno de los pechos de Mar&iacute;a Jos&eacute; para pellizcar el tieso pez&oacute;n. Ella continuaba con la tarea y bes&oacute; a Juan entre los muslos, subiendo cada vez m&aacute;s hasta sus tensos test&iacute;culos. Lami&oacute; su piel, chup&aacute;ndolos, hasta que &eacute;l solo pudo temblar de gozo.<\/p>\n<p>Pero mientras su esposa exploraba cada cent&iacute;metro de su cuerpo, Andr&eacute;s la tocaba con esas caricias casi el&eacute;ctricas. Imaginar las sensaciones que recorr&iacute;an el cuerpo femenino de Mar&iacute;a Jos&eacute;, lo excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, si es que eso era posible todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Entonces, ella se gir&oacute; hacia Andr&eacute;s e introdujo su lengua entre sus labios h&uacute;medos para besarle profundamente. Al mismo tiempo Andr&eacute;s desliz&oacute; la mano por mi vientre hasta que los dedos desaparecieron entre sus muslos.<\/p>\n<p>Juan supo que los dedos de Andr&eacute;s rozaron su raja cuando se puso r&iacute;gida y gimi&oacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l contempl&oacute; con ardor la manera en que su cuerpo respondi&oacute; al placer, el tono de su piel ruborizada y los pezones endureci&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s atrap&oacute; uno de esos deliciosos picos entre los dedos y lo estimul&oacute;.<\/p>\n<p>Su cuerpo qued&oacute; rebosante de placer.<\/p>\n<p>Juan disfrutaba de aquella visi&oacute;n, la de su mujer exudando placer por cada uno de sus poros. Juan se retorci&oacute; deseando ser &eacute;l qui&eacute;n explorara aquel cuerpo. Mar&iacute;a Jos&eacute; comenz&oacute; a gemir y a moverme al ritmo de las caricias de Andr&eacute;s, hasta que los jadeos se tornaron deliciosamente escandalosos. Se puso r&iacute;gida y se agarr&oacute; al cuerpo de Andr&eacute;s anhelando el orgasmo pero &eacute;l par&oacute; las caricias y la empuj&oacute; con suavidad para que se apoyara en el suelo a cuatro patas, entre los pies de Juan. La cogi&oacute; por las caderas para levantarle el trasero, se inclin&oacute; y comenz&oacute; a besarla entre las piernas. Se estremeci&oacute; con un suspiro de placer. A una distancia prudencial Gabriela sentada en un sill&oacute;n tampoco perd&iacute;a detalle. Ten&iacute;a una pierna subida al apoyabrazos del sill&oacute;n, y en esa postura la t&uacute;nica que ten&iacute;a por vestimenta no la tapaba del todo, dejando ver sus bonitas piernas, y sus muslos hasta casi las ingles. Miraba la escena mientras con una mano se masajeaba uno de sus pechos.<\/p>\n<p>Juan pod&iacute;a verlo todo desde donde estaba, pod&iacute;a ver la forma de coraz&oacute;n que ten&iacute;a el culo de Mar&iacute;a Jos&eacute; y tambi&eacute;n pod&iacute;a ver el perfil de Andr&eacute;s hundido all&iacute;. Andr&eacute;s le separ&oacute; las nalgas con los dedos y con la lengua le acarici&oacute; profundamente todo lo que hab&iacute;a entre los muslos de Mar&iacute;a Jos&eacute;, consiguiendo que jadeara y se convulsionara gimiendo de forma escandalosa. Andr&eacute;s despleg&oacute; su arte para penetrarla con los dedos y comenz&oacute; a acariciarla por dentro, empujando los dedos y haciendo que la espalda de Mar&iacute;a Jos&eacute; se arqueara. Ni el co&ntilde;o ni el ano quedaron libres de esos dedos prodigiosos. Las sombras que arrojaban las luces de las velas sobre su piel creaban una sensaci&oacute;n c&aacute;lida y la piel femenina brill&oacute; de sudor. Con extremada lentitud, Andr&eacute;s se inclin&oacute; sobre las nalgas de Mar&iacute;a Jos&eacute; y comenz&oacute; a lamer su entrada trasera hasta que ella grit&oacute; y se retorci&oacute;.<\/p>\n<p>Grit&oacute; y cerr&oacute; los pu&ntilde;os sobre la almohada, retorci&eacute;ndose de placer. Se puso tan tensa como estaba momentos antes con Juan, y entonces Andr&eacute;s dej&oacute; de acariciarla, la cogi&oacute; por las caderas y la penetr&oacute; de una sola vez de forma en&eacute;rgica, qued&aacute;ndose quieto completamente hundido en ella. Grit&oacute; convulsion&aacute;ndose. Cuando se le pasaron los temblores, apoy&oacute; las manos en el suelo y levant&oacute; el pecho. Andr&eacute;s se acomod&oacute; mejor y comenz&oacute; a mover las caderas a un ritmo lento y profundo, bombeando y sacudiendo su cuerpo cada vez que la golpeaba. A veces levantaba la mirada buscando a Juan que estaba tan excitado como hac&iacute;a tiempo que no lo estaba.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s aceler&oacute; el ritmo y Mar&iacute;a Jos&eacute; fue incapaz de seguirle. Al mismo tiempo la rode&oacute; la cintura con los brazos y apret&oacute; sus pechos, que empez&oacute; a frotar y pellizcar hasta que le arranc&oacute; unos dulces gritos de placer. Andr&eacute;s fue a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Juan pod&iacute;a o&iacute;r el sonido del cuerpo de Andr&eacute;s golpeando las nalgas de Mar&iacute;a Jos&eacute;. Estaba a punto y Juan lo supo, su esposa estaba a punto de tener un largo y excitante orgasmo. Andr&eacute;s la empuj&oacute; con fuerza y se qued&oacute; quieto. Mar&iacute;a Jos&eacute; jade&oacute; para recuperar el resuello. Temblaba.<\/p>\n<p>Con dificultad, se sujet&oacute; a los muslos de Juan y le mir&oacute;. Jade&oacute; al notar la boca cerca de su polla y trag&oacute; saliva cuando se puso el pene entre los labios y volvi&oacute; a llenarse la boca con &eacute;l. Gimi&oacute; de satisfacci&oacute;n al verse envuelto en la sedosa humedad de la boca femenina y los labios aterciopelados presion&aacute;ndole con dulzura, hasta que volvi&oacute; a notar que la garganta marcaba el final del camino.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Uau! eres todo un espect&aacute;culo Mar&iacute;a, &mdash;susurr&oacute; Gabriela mientras se levantaba de su sill&oacute;n y se acercaba a ellos. -Ver como te comes esa magn&iacute;fica erecci&oacute;n con los labios es una visi&oacute;n gloriosa. &iquest;Verdad Juan?,<\/p>\n<p>&iquest;No te gusta lo que ves?, &iquest;lo que sientes?<\/p>\n<p>Juan casi se hab&iacute;a olvidado por completo de Gabriela, que se acerc&oacute; y se agach&oacute; junto a Mar&iacute;a Jos&eacute;. Andr&eacute;s se movi&oacute; como para salir de ella, pero luego volvi&oacute; a penetrarla con fuerza empuj&aacute;ndola contra Juan, que se qued&oacute; sin aire cuando Mar&iacute;a Jos&eacute; gimi&oacute; directamente con su polla en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Entero Mar&iacute;a, s&oacute;lo as&iacute; se ser&aacute; completamente tuyo. &#8211; dijo Gabriela<\/p>\n<p>Andr&eacute;s volvi&oacute; a golpearla con fuerza las caderas y ella se aferr&oacute; a los muslos de Juan clav&aacute;ndole las u&ntilde;as, enviando un ramalazo de placer al miembro masculino que se estremeci&oacute; entre sus labios. La tensi&oacute;n que se respiraba en la habitaci&oacute;n era tangible, Juan pod&iacute;a verla y sentirla.<\/p>\n<p>Juan aull&oacute; cuando la presi&oacute;n ejercida por la garganta lo apret&oacute; como un pu&ntilde;o, con tanta fuerza que crey&oacute; que explotar&iacute;a. Miles de sensaciones estallaron en su cabeza. Los nervios, tensos como cuerdas, se estremecieron, enviando r&aacute;fagas de placer a todo su cuerpo. Se convulsion&oacute; indefenso, sintiendo como la necesidad crec&iacute;a en su interior.<\/p>\n<p>Pas&oacute; lo que pareci&oacute; una eternidad sin que ninguno de los tres de moviera. Se escuchaban los jadeos, los gemidos y los corazones latiendo desenfrenadamente, el sonido de la pelvis de Andr&eacute;s estrell&aacute;ndose contra sus nalgas con cada embestida. Tambi&eacute;n se escuchaban sus gorgoteos mientras respiraba al tiempo que tragaba, obligando a Juan a sentir las contracciones de la garganta. Gabriela junto a Mar&iacute;a Jos&eacute;, le acariciaba un hombro y lo besaba con ternura. Andr&eacute;s resopl&oacute; con el sudor resbal&aacute;ndole por la frente, se acomod&oacute; detr&aacute;s de ella para embestirla suavemente y ella reaccion&oacute;. Movi&oacute; las caderas al ritmo de Andr&eacute;s y agarr&aacute;ndose firmemente a los muslos de Juan, le liber&oacute; de la presi&oacute;n de su garganta apart&aacute;ndole de ella. La saliva resbal&oacute; por su barbilla. Luego se relami&oacute; y acarici&oacute; la polla erecta y dura que ahora estaba resbaladiza.<\/p>\n<p>&mdash;Otra vez, no pares, quiero que sigas, &mdash;susurr&oacute; Gabriela a su o&iacute;do. -Le encanta sentir como lo aprietas con tu garganta. Le encanta ver como te metes cada cent&iacute;metro de su polla grande y dura en tu boquita. A Andr&eacute;s tambi&eacute;n le gusta verlo, &iquest;no sientes como te llena?<\/p>\n<p>La voz suave como un susurro de Gabriela y el tono con el que describ&iacute;a la situaci&oacute;n hicieron que Juan sufriera y casi se desmayara. Con esas palabras hab&iacute;a logrado hacer m&aacute;s grande el placer.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Jos&eacute; cerr&oacute; los ojos, y se estremeci&oacute; de gusto llevada por las palabras de Gabriela. Con una convulsi&oacute;n y un hondo gemido, rode&oacute; el pene de Juan con los labios, apret&oacute; y chup&oacute; con tanta fuerza que Juan se revolvi&oacute;. Luego, se lo trag&oacute; otra vez, agarr&aacute;ndose a sus muslos con las u&ntilde;as para no soltarle. &Eacute;l, indefenso, aturdido y rendido a las circunstancias, cerr&oacute; los ojos y empuj&oacute; las caderas contra ella, meti&eacute;ndole de un golpe seco la polla en su c&aacute;lida boca para buscar ese roce contra el fondo de su garganta que m&aacute;s placer le causaba para poner fin a aquella locura.<\/p>\n<p>Un s&uacute;bito latigazo le baj&oacute; por la espalda y lleg&oacute; hasta su polla. Una luz blanca lo ceg&oacute; durante un momento, se tens&oacute; y, de pronto, explot&oacute;. Su cuerpo comenz&oacute; a temblar cuando un orgasmo barri&oacute; toda su cabeza y su polla se contrajo un segundo antes de empezar a palpitar. Se corri&oacute; con un largo gru&ntilde;ido dentro de la boca de Mar&iacute;a Jos&eacute; y ella, asombrada, sabore&oacute; el c&aacute;lido y viscoso semen que sali&oacute; imparable como un tiro. Fue incapaz de contener la leche caliente y blanquecina dentro de su boca y se desbord&oacute; por los labios resbal&aacute;ndole por la barbilla y el cuello siguiendo el mismo camino que su saliva, pero no por eso se relaj&oacute; en la intensidad de sus besos y sus caricias y sigui&oacute; succionando sin descanso todo lo que Juan quisiera darle hasta que no qued&oacute; nada.<\/p>\n<p>Sabore&oacute; por &uacute;ltima vez a Juan antes de apartarse de &eacute;l. Estaba temblando, de emoci&oacute;n y de necesidad, con Andr&eacute;s todav&iacute;a hundido en sus entra&ntilde;as llen&aacute;ndola por todas partes. Estaba feliz, plet&oacute;rica. Aunque Juan ya hab&iacute;a saciado su deseo, Andr&eacute;s estaba al borde del &eacute;xtasis y se mostr&oacute; complaciente; le permiti&oacute; saciar su necesidad con su cuerpo. El hombre la penetr&oacute; intensamente rozando lugares muy sensibles y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no ceder al placer. Estaba a punto de suplicar que parara, cuando el hombre sali&oacute; de ella para derramar su leche sobre sus nalgas con un gemido de satisfacci&oacute;n. Igual que Juan, Andr&eacute;s tambi&eacute;n se corri&oacute; con abundancia.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Jos&eacute; apoy&oacute; las manos en el suelo y se sent&oacute;, agotada por el esfuerzo. Levant&oacute; la mirada hacia su marido. Aquel acto de lascivia, de lujuria desenfrenada, lo hab&iacute;a cambiado por completo. Estaba hermoso, gloriosamente desnudo, inflamado y sudoroso. Su polla estaba todav&iacute;a erecta, brillante, hinchada.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, vaya,&#8230;has estado magn&iacute;fica, &mdash;le dijo Gabriela acarici&aacute;ndole la cara.<\/p>\n<p>Respondi&oacute; a Gabriela con un largo beso. Sinti&oacute; en el ment&oacute;n restos del semen de Juan y se limpiaron mezclando sus salivas. Gabriela pudo tambi&eacute;n comprobar a qu&eacute; sab&iacute;a Juan.<\/p>\n<p>&mdash;Venga Mariajo, vamos. Ponte en pie.<\/p>\n<p>Gabriela la cogi&oacute; de la mano y la ayud&oacute; a sostenerse sobre las piernas. Estaba dolorida, Andr&eacute;s ten&iacute;a tambi&eacute;n una buena polla y la hab&iacute;a embestido con fuerza durante un buen rato. Adem&aacute;s, no hab&iacute;a llegado hasta el final como ellos. Sus orgasmos estaban exclusivamente reservados para Juan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;&iquest;Te gustan los hombres?, &mdash;fue lo primero que aquella desconocida le pregunt&oacute;. Juan parpade&oacute; confundido sin comprender a qu&eacute; ven&iacute;a todo aquel circo. Se hab&iacute;a despertado con una horrible resaca, con la cabeza martille&aacute;ndole como si estuvieran tallando piedra en su cerebro y ten&iacute;a la garganta tan seca que tragar saliva era como tragar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18539,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-33419","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18539"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33419"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33419\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}