{"id":33431,"date":"2022-01-21T23:00:00","date_gmt":"2022-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-21T23:00:00","slug":"una-polla-para-dos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-polla-para-dos\/","title":{"rendered":"Una polla para dos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33431\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Est&aacute;bamos fuera de la vista de los clientes, pero relativamente cerca para que en un descuido nos pudieran escuchar o ver si es que alguno era curioso e iba m&aacute;s all&aacute; del mostrador, aun as&iacute; nos est&aacute;bamos acariciando en silencio y medio a escondidas.<\/p>\n<p>Aprovechamos cada momento que podemos que por lo regular la hora entre las dos y las tres de la tarde, es una hora relativamente tranquila y sin muchos clientes.<\/p>\n<p>As&iacute; que ese d&iacute;a est&aacute;bamos con ganas de tocarnos, aproveche que el pantal&oacute;n le quedaba un poco flojo para meter mi mano entre su ropa y su piel.<\/p>\n<p>Mis dedos ten&iacute;an prisa y hambre de Rub&iacute;, llevaba unos minutos hurgando con curiosidad bajo su ropa sobre la pelambrera de su monte de venus, sus bragas no eran impedimento para que mis dedos jugar&aacute;n con su sexo mientras la mano oscilante de Rub&iacute; se posaba sobre mi asta ya despierta entre sus dedos.<\/p>\n<p>No pod&iacute;amos desnudarnos en ese lugar y en ese momento, as&iacute; que solo desabroche un par de botones de su uniforme para tener un acceso r&aacute;pido a sus senos y ella solo bajo el cierre de mi pantal&oacute;n para poder jugar con mi falo en total libertad.<\/p>\n<p>Fue una delicia recibir las mieles de su orgasmo en mis dedos, es tremendamente morboso y delicioso llevarla al l&iacute;mite en medio del negocio con la posibilidad de ser descubiertos, es sublime derramarme sobre su mano mientras su boca se pega a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Se aproximaba el fin de semana largo por motivo del aniversario de la revoluci&oacute;n. Entre los compa&ntilde;eros en el trabajo comenzamos a proponer ir en esos d&iacute;as a alg&uacute;n tipo de paseo todos juntos para fomentar la convivencia y relajarnos como equipo de la pesada carga laboral que hemos tenido durante la temporada, as&iacute; que la mayor&iacute;a est&aacute;bamos emocionados por pasar unos d&iacute;as fuera de la ciudad y romper la rutina.<\/p>\n<p>Paulina, Rub&iacute; y yo est&aacute;bamos esperando m&aacute;s que nadie ese paseo para poder dar rienda suelta a nuestros instintos as&iacute; que entre los tres nos encargamos de organizar y conseguir alojamiento para todos en el paseo de tres d&iacute;as.<\/p>\n<p>Algunos prefer&iacute;an playa, otros bosque, ir a la ciudad y hacer turismo cultural por museos y galer&iacute;as. Al final encontramos una vieja hacienda de tiempos de la colonia que ahora funciona como restaurante, hotel y campamento y que estaba relativamente cerca, tan s&oacute;lo a treinta minutos desde nuestra ciudad.<\/p>\n<p>As&iacute; que conforme se aproximaba la fecha en todos iba creciendo el entusiasmo por el viaje.<\/p>\n<p>El paseo era solo para empleados, nada de parejas, hijos, padres, hermanos, primos o sobrinos.<\/p>\n<p>As&iacute; que lleg&oacute; el d&iacute;a, el punto de reuni&oacute;n era en la plaza del centro y ah&iacute; est&aacute;bamos todos: Paulina con sus caderas de diosa que provocan m&aacute;s de una mirada, Rub&iacute; con sus piernas fuertes y firmes, Ana con sus sonrisa encantadoras, Pilar con sus ojos llenos de emociones, Gaby con esa sensualidad de felina, Carmen tan pura y virginal, Arcelia due&ntilde;a de una seguridad asombrosa, Isela con su carisma y facilidad de palabra, Failo, Miguel, Juan Pablo y yo solo faltaba la sprinter la hab&iacute;amos rentado para ir todos en un mismo veh&iacute;culo en lugar que cada quien llegar por sus propios medios, salimos a las diez en punto.<\/p>\n<p>El tr&aacute;fico de la ciudad nos la puso dif&iacute;cil por un momento, pero al cabo de veinte minutos est&aacute;bamos en las afueras de la ciudad viendo cada vez menos casas hasta dejar atr&aacute;s las m&aacute;s marginales de la periferia construidas en su mayor&iacute;a de l&aacute;mina y cart&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego enfilamos por la carretera doscientos que nos podr&iacute;a llevar en algunas horas hasta la capital del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>El recorrido fue breve Isela acaparaba la pl&aacute;tica con unos y otros.<\/p>\n<p>Sin darnos cuenta Llegamos a un abarrotado restaurante junto a la carretera y aunque es parte del complejo tur&iacute;stico est&aacute; lejos de la hacienda y es p&uacute;blico, aqu&iacute; puede venir a comer cualquier persona sin necesidad de ser hu&eacute;sped de la hacienda, el ch&oacute;fer disminuy&oacute; la velocidad pero sigui&oacute; de largo por algunos metros y luego sali&oacute; de la carretera vimos una enorme puerta que se sosten&iacute;a de un par de abedules, eran los marcos que sosten&iacute;an la enorme puerta de entrada a las instalaciones del lugar; encima de la puerta un letrero r&uacute;stico con letras negras.<\/p>\n<p>Ex hacienda San Rom&aacute;n<\/p>\n<p>Nos indicaba que hab&iacute;amos llegado por lo menos a la entrada porque luego recorrimos otros veinte minutos sobre un camino angosto y de un solo sentido (la salida de los hu&eacute;spedes deber&iacute;a ser por otro lado) ese camino interno era hermoso hab&iacute;a enormes arboles a un lado del camino, del otro lado por momentos aparec&iacute;a un r&iacute;o en paralelo que nos acompa&ntilde;aba con el ruido de agua corriendo y luego de repente se volv&iacute;a a perder para aparecer m&aacute;s adelante, algunos troncos enormes se encontraban tirados a lo largo de la ruta un recordatorio de la fuerza de la naturaleza cuando las tormentas eran tan fuertes que pod&iacute;an tumbar sin ning&uacute;n problema esos enormes &aacute;rboles, aunque casi parec&iacute;a que los hubieran puesto ah&iacute; a prop&oacute;sito dando la impresi&oacute;n de que aqu&iacute; nada se desperdicia; vistas impresionantes del campo, cercas de piedra que cuadriculan el enorme espacio, algunos reba&ntilde;os de ovejas, algunas vacas pintas de negro, borregas peliguey, caballos criollos; cuarto de milla, pura sangre, algunas bandadas de gorriones que volaban bajo la luz del sol de aqu&iacute; para all&aacute; sobre los campos y se escond&iacute;an en las hierbas altas, peque&ntilde;os bosquecillos de; sauces llorones, mezquites, huamuchil, huizaches y huajes.<\/p>\n<p>En un momento llegamos a una especie de t&uacute;nel formado por unas enormes rocas del tama&ntilde;o de una casa de dos pisos el camino pasaba por debajo de las piedras enormes y todos miramos asombrados el t&uacute;nel natural por el que ten&iacute;amos que pasar, era como si nos transportaran al pasado o a otro mundo.<\/p>\n<p>Al salir del t&uacute;nel de rocas estaba la peque&ntilde;a caseta de vigilancia donde se detuvo el veh&iacute;culo y un par de guardias nos preguntaron por la reserva y comprobaron nuestra estancia, luego con una sonrisa nos dejaron pasar y nos indicaron el camino hasta el edificio que ya se ve&iacute;a al final del camino.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; todo era verde, los jardines bien cuidados a ambos lados del camino, los rosales, azalea, suspiros, buganvilias estaban podadas y cuidadas sembradas en enormes macetas blancas la hiedra se adher&iacute;a a la pared del primer piso de la ex hacienda.<\/p>\n<p>Bajamos todos de la spriter muy emocionados mientras un par de trabajadores nos ayudaban con el equipaje poniendo las maletas en una espacio de carrito de golf y un asistente repart&iacute;a bebidas de bienvenida para cada uno, un agua de hierbabuena con pi&ntilde;a que fue muy refrescante.<\/p>\n<p>El edificio principal es enorme databa de principios del siglo XVII y ten&iacute;a grandes columnas, ventanas ornamentadas con piedra que hac&iacute;an competencia con cualquier Catedral Europea, una recia puerta de madera tallada con cabezas de le&oacute;n. Dentro m&aacute;rmol tra&iacute;do de las minas de alg&uacute;n lugar lejano, alfombras antiguas y arte colgado de la pared. Nos llevaron a recepci&oacute;n e hicimos el registro de cada uno. En el edificio principal estaba decorado con arte local; una enorme virgen de Guadalupe hecha con plata de Taxco colgaba al centro del lugar, jarrones de Tonal&aacute;, alfarer&iacute;a de Tlaquepaque.<\/p>\n<p>Pasamos por el restaurante exclusivo para los hu&eacute;spedes, una tienda de recuerdos, una oficina donde se pueden reservar actividades y paseos que ofrece el lugar, la capilla y un peque&ntilde;o museo de c&oacute;mo era la vida en el lugar.<\/p>\n<p>Nos dieron tres carritos de golf para la caba&ntilde;a as&iacute; que subimos cuatro en cada uno, Rub&iacute; se subi&oacute; detr&aacute;s del volante de uno mientras que Paulina se aferraba a otro y Miguel tomaba el &uacute;ltimo yo me sent&eacute; atr&aacute;s y solo disfrute el recorrido, seguimos al joven que llevaba nuestros equipajes.<\/p>\n<p>Luego de un par de curvas y una peque&ntilde;a pendiente que por poco nos hace bajar para arrempujar el peque&ntilde;o carrito<\/p>\n<p>Llegamos a una enorme caba&ntilde;a de madera con un enorme porche delantero.<\/p>\n<p>La caba&ntilde;a dispon&iacute;a de tres habitaciones con dos camas matrimoniales cada una, un &aacute;tico con una enorme cama, dos ba&ntilde;os y medio, la sala donde hab&iacute;a un sof&aacute; cama y una peque&ntilde;a cocina. Lo primero que hice al entrar fue correr como un ni&ntilde;o en busca de mi habitaci&oacute;n favorita, eleg&iacute; el &aacute;tico para m&iacute;, ten&iacute;a una ventana con una impresionante vista al campo que en esta estaci&oacute;n del a&ntilde;o se viste de colores ocre, dorados y naranja a excepci&oacute;n del follaje verde de los &aacute;rboles, un cuarto qued&oacute; para mis compa&ntilde;eros y los otros dos para mis compa&ntilde;eras aunque en el &aacute;tico hab&iacute;a lugar para Paulina, Rubi o ambas ya hab&iacute;amos decidido dormir en habitaciones separadas para no llamar la atenci&oacute;n de los dem&aacute;s y por las noche buscarnos en alg&uacute;n lugar pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p>As&iacute; que luego de instalarnos fuimos al restaurante por algo de comida ya era muy tarde para el almuerzo y muy temprano para la comida as&iacute; que tuvimos que conformarnos con papas fritas y hamburguesas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s pasamos a ver las actividades que hab&iacute;a:<\/p>\n<p>Temazcal, tirolesas, ir a cortar ca&ntilde;as, orde&ntilde;ar alguna vaca, esquilar ovejas, caminatas por el campo, montar a caballo, un paseo en bicicleta, un peque&ntilde;o campo de pinball, conducir una moto o un todoterreno, buscar un viejo tesoro en una parte del lugar&hellip;<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a decidimos ir por la tarde al temazcal y luego pasar la tarde en la alberca. Al siguiente d&iacute;a por la ma&ntilde;ana un paseo en caballo hasta la tirolesa y despu&eacute;s de lanzarnos por el recorrido llegar al ca&ntilde;averal y cortar ca&ntilde;as nos dijeron que ser&iacute;a muy divertido. La &uacute;ltima ma&ntilde;ana del paseo agendamos cita en el spa un masaje de cuerpo completo para cada uno de nosotros para regresar relajados a nuestras casas.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a entrado a un temazcal una peque&ntilde;a estructura circular de piedra barro totalmente cerrada sin ventanas y con s&oacute;lo una peque&ntilde;a puerta de madera fue como entrar en igl&uacute; de piedra en lugar de hielo. Con nosotros estaba Escarlet la persona encargada del temazcal, dejamos la ropa colgada antes de entrar y nos quedamos en traje de ba&ntilde;o. Tuvimos que bajar la cabeza para poder entrar, dentro estaba oscuro y sofocado por el calor de un peque&ntilde;o fog&oacute;n que hac&iacute;a que no qued&aacute;ramos en completa penumbra, nos sentamos en una especie de banca circular que estaba pegada a toda la pared interior.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; junto a Rub&iacute; para acariciar sus piernas o si hab&iacute;a la oportunidad meter una mano debajo de su traje de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Luego de cerrar la puerta Escarlet comenz&oacute; a preparar todo, agreg&oacute; algunas hierbas al agua y luego fue con unas pinzas tomaba una de las piedras que estaban directamente al fuego y la a&ntilde;ad&iacute;a al agua lo que hac&iacute;a que el vapor inundara el lugar con aroma a plantas medicinales.<\/p>\n<p>Al principio sent&iacute; asfixiarme pero conforme pasaban los minutos fue una experiencia muy relajante, al final pasamos por una regadera que solo tiraba agua fr&iacute;a para cerrar los poros. La piel de gallina era el resultado del contraste del agua con la piel caliente y nos re&iacute;mos unos de otros al ver como todos ten&iacute;amos la misma reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos tiramos unos a otros a la alberca y luego de jugar un poco se hicieron grupos m&aacute;s peque&ntilde;os, Rub&iacute; fue conmigo por una cerveza a la barra, la tomamos tranquilos mientras compartimos nuestros puntos de vista del temazcal. Sin darnos cuenta se estaba haciendo de noche para ir a cenar creo que ambos est&aacute;bamos esperando la oscuridad para recorrer nuestros cuerpos con impunidad pero tuvimos que salir de la alberca ante la insistencia de los dem&aacute;s de ir todos juntos al restaurante.<\/p>\n<p>Con las ganas acumuladas nos miramos en una promesa muda de saciarnos m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al comedor estaba abarrotado as&iacute; que fue imposible elegir una sola mesa para todos juntos los hombres nos sentamos en una al fondo del lugar y las mujeres ocuparon dos mesas m&aacute;s cerca de la entrada.<\/p>\n<p>El men&uacute; era europeo una comida alemana: ternero con cebollines, alb&oacute;ndigas de h&iacute;gado, pan reci&eacute;n hecho, mantequilla, cerveza amarga y espesa y como postre una tarta de ciruela. Cenamos entre risas, cervezas y miradas c&oacute;mplices.<\/p>\n<p>Al llegar a la caba&ntilde;a sacamos baraja y juegos de mesa nos sentamos en el suelo alrededor de una mesa de centro y comenzamos a jugar por alg&uacute;n tiempo pero como al siguiente d&iacute;a nos levantar&iacute;amos temprano para ver el amanecer salir detr&aacute;s de las monta&ntilde;as as&iacute; que luego de jugar a las cartas.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde sent&iacute; que alguien sub&iacute;a las escaleras hasta el desv&aacute;n, era Rub&iacute; que trataba de no hacer ruido.<\/p>\n<p>Toc&oacute; mi rodilla, un roce t&iacute;mido, casi inocente, casi imperceptible pero que abri&oacute; muchas puertas y fue el liberador de todo ese deseo contenido entre los dos<\/p>\n<p>El aire estaba cargado de deseo, sexo, lujuria, pasi&oacute;n, sensualidad, obscenidad<\/p>\n<p>La tom&eacute; en mis brazos y la ayud&eacute; a sentarse a horcajadas sobre mi pelvis, el roce aviv&oacute; mi deseo, ella lo sinti&oacute; y comenz&oacute; a frotar su pelvis contra la m&iacute;a buscando su placer a&uacute;n por encima de la s&aacute;bana y nuestra ropa.<\/p>\n<p>Mis manos en cambio sujetaron su cintura y comenc&eacute; a viajar por su cuerpo&hellip;<\/p>\n<p>Toque la suave piel de sus piernas y viaje por su abdomen hacia el norte de su cuerpo.<\/p>\n<p>Solt&oacute; un leve suspiro cuando acune su seno izquierdo entre mis dedos, palpe el contorno y la forma de su pez&oacute;n haciendo c&iacute;rculos con mi pulgar, record&eacute; su textura, sus bordes, la circunferencia de sus aureolas antes de retorcerlo entre mis dedos, ahog&oacute; un grito cuando lo retorc&iacute;.<\/p>\n<p>A Rub&iacute; nunca le han gustado las caricias suaves, sus gustos desde que la conozco han sido m&aacute;s rudos. Si quieres excitarla de verdad con ella no existen los roces sutiles con ella funciona la intensidad y la rudeza.<\/p>\n<p>No necesitamos quitarnos la ropa, ni ella ni yo usamos ropa interior para dormir, su blusa de algod&oacute;n me dio acceso total a sus tetas, el peque&ntilde;o short que usaba de pijama no fue impedimento. Recorrimos la s&aacute;bana hasta quedar los dos dentro de ella y haciendo nuestras ropas de lado la penetre lentamente, luego ella tom&oacute; el control y sus movimientos marcaron el ritmo sentada sobre m&iacute;, acariciaba y besaba sus senos cada vez que ella se inclinaba hacia adelante lo hicimos en silencio solo con nuestras miradas puestas una en la otra.<\/p>\n<p>Un lenguaje mudo que nos dice tanto, su mirada cambia cuando est&aacute; por llegar, sus ojos caf&eacute;s claros se cierran un poco y su mirada se vuelve m&aacute;s oscura, como un animal salvaje a punto de matar a su presa. Disfrute las convulsiones de sus piernas un par de veces antes que dejara de moverse, luego la tire sobre el colch&oacute;n y la puse de espaldas, sub&iacute; detr&aacute;s de ella, me encanta verla as&iacute;, su culo me fascina, lo acaricie antes de clavarme en ella y empujar buscando ahora mi placer, se tap&oacute; la cara con una almohada para no gritar cuando otro orgasmo la alcanz&oacute; justo en el momento en que chorros calientes abandonaban mi cuerpo inund&aacute;ndola toda, termin&eacute; dentro Rub&iacute; me lo permite a comparaci&oacute;n de Paulina que nunca me ha dado ese privilegio.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; casi en el momento y se fue sin decir nada a su habitaci&oacute;n con mi esperma corriendo entre sus muslos.<\/p>\n<p>Esa noche dorm&iacute; profundamente, abr&iacute; los ojos cuando escuch&eacute; ruidos en la sala debajo del &aacute;tico, el sol ya hab&iacute;a salido y pintaba de dorado las ramas m&aacute;s altas de los &aacute;rboles m&aacute;s all&aacute; del vidrio de mi ventana, era hora de ir a almorzar.<\/p>\n<p>Llegamos al restaurante que a diferencia de la noche anterior estaba casi vac&iacute;o. Tome un pan de carbonato y un caf&eacute; para entrar en calor antes de salir a la excursi&oacute;n a los ca&ntilde;averales, luego un par de huevos revueltos con jam&oacute;n y unos frijoles negros.<\/p>\n<p>Tomamos el desayuno y nos dirigimos a la oficina para pasar por el gu&iacute;a, ah&iacute; nos dieron unas cestas con fruta para el paseo hab&iacute;a: fresas reci&eacute;n cortadas, platos con pi&ntilde;a, mel&oacute;n, papaya y sand&iacute;a.<\/p>\n<p>Seguimos el reiser del gu&iacute;a, esta vez me puse tras el volante y acelere detr&aacute;s del coche gu&iacute;a, el camino fue divertido entre saltos por ir a campo traviesa, el polvo y las partes del r&iacute;o que tomamos y con la velocidad nos mojaba por todos lados. La vegetaci&oacute;n no es muy exuberante m&aacute;s bien es rala casi inexistente, luego de una media hora llegamos, estacionados bajo la sombra de un enorme laurel, dejamos las mochilas y cestas con fruta ah&iacute;, solo llevamos botellas con agua y comenzamos a caminar a trav&eacute;s del campo, brincamos algunas cercas de piedra y un par de alambradas de p&uacute;as encargadas de detener al ganado en cierta zona.<\/p>\n<p>Luego de caminar unos minutos llegamos a la &uacute;ltima cerca de alambre de p&uacute;as y comenzamos a cruzar, esta vez me toc&oacute; ayudar a bajar el alambre para que todos pudieran cruzar m&aacute;s f&aacute;cil, a Rub&iacute; le ayude de la cintura, pero a la hora que levant&oacute; su pierna el pantal&oacute;n se atoro en una de las p&uacute;as del alambre as&iacute; que en un intento de zafarla levante de m&aacute;s su pie y fue a caer de bruces del otro lado de la cerca, la mire asustado caer mientras que todos los dem&aacute;s soltaron las carcajadas Rub&iacute; se levant&oacute; asustada y riendo por la ca&iacute;da, fue la primera en caer pues del lado donde estaban las ca&ntilde;as era muy resbaloso, las hojas sueltas que hab&iacute;a por todo el lugar hacia casi imposible mantenerse de pie, todos nos ca&iacute;mos m&aacute;s de una vez, cuando cada uno ten&iacute;a su ca&ntilde;a regresamos al &aacute;rbol para comerlas bajo la sombra.<\/p>\n<p>La cena de esa noche fue mexicana, tacos de carne asada con chiles g&uuml;eros, salsa picante, jitomate, panela, salsa, tortillas reci&eacute;n hechas a mano no supe a qu&eacute; hora Paulina se molest&oacute; conmigo pero qued&oacute; claro cuando le ped&iacute; una servilleta y me solt&oacute; un rollo que no era mi sirvienta.<\/p>\n<p>Luego en el juego de cartas se puso de peor humor cuando le gan&eacute; una partida donde la apuesta era bailar para el ganador y ella se fue a encerrar en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a dormir as&iacute; que baje de mi habitaci&oacute;n para buscar un poco de agua y refrescarme la vi sentada en un sof&aacute; en la sala, tampoco pod&iacute;a dormir la pelea nos dej&oacute; mal a ambos le&iacute;a o eso intentaba.<\/p>\n<p>Sin pensarlo me recost&eacute; en tu regazo mientras sus manos sosten&iacute;an el libro, tan solo unos minutos m&aacute;s tarde una de tus manos dejo el libro y comenz&oacute; a acariciar mi cabeza, mi mano instintivamente tom&oacute; tu pierna y comenc&eacute; a tocarla, las caricias fueron cada vez m&aacute;s intensas, m&aacute;s arriba en su pierna pase m&aacute;s all&aacute; de la rodilla y me dirig&iacute; hasta medio muslo, sin convicci&oacute;n intent&oacute; frenarme y me contuve por un momento, se levant&oacute; y miro hacia las habitaciones&hellip;<\/p>\n<p>Todo estaba en penumbras salvo la l&aacute;mpara de lectura, todo estaba en silencio salvo nuestras respiraciones agitadas, suspirando tomaste tu decisi&oacute;n, caminaste hasta tu habitaci&oacute;n y volviste sin hacer ruido tra&iacute;as algo en las manos, el viejo vestido de algod&oacute;n no fue impedimento para que te montaras en mi cadera, la crema se sinti&oacute; fr&iacute;a en mi pecho cuando cay&oacute; pero la tibieza de tus manos al regarla por mi piel fue reconfortante, mis manos ya no se contuvieron se apoderaron de tu cuerpo disfrute su piel sobre la ropa, tanto tiempo esperando esto sub&iacute; tu vestido hasta sacarlo por arriba una mano a la vez hasta dejar solo tu cuerpo ante mis ojos, tus ojos llenos de miedo se hab&iacute;an ido, ahora solo ve&iacute;a la lujuria y el deseo en ellos. Sus senos quedaban a la &uacute;ltima de mi rostro as&iacute; que mi boca los reclamo y acariciando los con mi lengua los disfrute, las caricias continuaron ninguno quer&iacute;a perder tiempo para reconocernos mutuamente y nos dejamos llevar, toque con el dorso de mi mano tu mejilla y baje por tu cuello hasta tus hombros y tus senos, tu mano viajando por mis brazos, luego mi pecho y al final mi abdomen tocando cada mil&iacute;metro de piel.<\/p>\n<p>Te bajaste de m&iacute;, hincada a mi lado fuiste m&aacute;s al sur, endurec&iacute; en tus palmas al mismo tiempo que tocaba por primera vez tu lugar m&aacute;s secreto, una marea se desbord&oacute; sobre mis dedos y mi instinto fue llevarlos a mi olfato, conoc&iacute; tu aroma de mujer: fuerte, excitante, embriagador mis dedos entraron en mi boca; sabes a vida, un toque dulz&oacute;n amargo mezclado con el deseo&hellip;<\/p>\n<p>Me levante y tire de tus piernas te recostaste y sonre&iacute;ste, mi cabeza se pos&oacute; en medio de tus piernas y beb&iacute; de ti, beb&iacute; como desde hace mucho deseaba hacerlo, acaricie con mi lengua cada cent&iacute;metro de tu templo, disfrute la humedad naciendo a cada momento, jugu&eacute; y conoc&iacute; tus reacciones hasta encontrar la que te vuelve loca, una vez tras otra hice el viaje hasta sentir tus manos firmes sobre mi pelo, lleg&oacute; el momento y explotaste en mi boca, recib&iacute; tu orgasmo con una sonrisa, ahora era el momento&hellip; puse mi erecci&oacute;n en tu rodilla, sonre&iacute;ste y la guiaste con tus manos hasta clavarla dentro de ti, es tan c&aacute;lido y h&uacute;medo que sali&oacute; un gemido de mi boca mientras la tuya se abr&iacute;a y mordidas tu labio, nuestras miradas se encontraron cuando &eacute;ramos uno solo y estaba al fondo de ti, cerr&eacute; mis ojos para eternizar el momento cuando los abr&iacute; los tuyos a&uacute;n estaban cerrados.<\/p>\n<p>Lo hice lento, r&aacute;pido, suave, duro, lento y volv&iacute;a a comenzar, cada que sal&iacute;a de ti y volv&iacute;a a entrar era m&aacute;gico, &iacute;ntimo&hellip;<\/p>\n<p>Sent&iacute; la caricia de mi nombre pronunciado en su boca al momento del placer m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Cuando la batalla termin&oacute; deje caer mi peso sobre el suyo sent&iacute; su coraz&oacute;n latir en mi pecho y su respiraci&oacute;n entrecortada, bese su espalda mientras acariciaba parte de sus nalgas y piernas poco a poco nuestro ritmo card&iacute;aco volv&iacute;a a la normalidad entre caricias c&oacute;mplices y besos repartidos por la nuca, hombros y cuello. Bese un poco su l&oacute;bulo mi barba no s&eacute; c&oacute;mo se enred&oacute; es su arete pero creo que deje un par de vellos al jalar mi rostro para desprenderme Paulina no pudo aguantar la risa cuando se dio cuenta de lo que pas&oacute; as&iacute; que ah&iacute; estaba debajo m&iacute;o a carcajada abierta mientras yo me acariciaba el ment&oacute;n tratando de contener el dolor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Est&aacute;bamos fuera de la vista de los clientes, pero relativamente cerca para que en un descuido nos pudieran escuchar o ver si es que alguno era curioso e iba m&aacute;s all&aacute; del mostrador, aun as&iacute; nos est&aacute;bamos acariciando en silencio y medio a escondidas. 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