{"id":33471,"date":"2022-01-25T23:00:00","date_gmt":"2022-01-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-01-25T23:00:00","modified_gmt":"2022-01-25T23:00:00","slug":"verano-en-mallorca-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verano-en-mallorca-capitulo-3\/","title":{"rendered":"Verano en Mallorca (Cap\u00edtulo 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"33471\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En la noche, Sa&uacute;l propuso un juego de cartas, como siempre, seg&uacute;n me coment&oacute; &Aacute;ngela. Con esto daba &eacute;l inicio a sus maniobras que terminaban en una borrachera de conjunto, con juegos no muy simp&aacute;ticos que digamos. Pero hab&iacute;a opiniones.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l:<\/p>\n<p>&ndash; Y bien, como tenemos un nuevo miembro del grupo, vamos a explicarle las normas. Se reparte una carta a cada uno y el n&uacute;mero m&aacute;s bajo pierde y el m&aacute;s alto gana, as&iacute; que este le pregunta al perdedor si quiere trago o pregunta o confesi&oacute;n. &iquest;Entendido? Listo, entonces a empezar &#8211; reparte las cartas y gana &eacute;l y pierde Sonia. Pregunta Sa&uacute;l:<\/p>\n<p>&ndash; Trago, pregunta o confesi&oacute;n. Y Sonia responde &ldquo;trago&rdquo;, Sa&uacute;l le sirve un chupito de ron y se lo manda de una. Reparte nuevamente y gana Cristina y pierdo yo. Pregunta Cristina, pero como no soy de mucho beber, respondo que &ldquo;pregunta&rdquo;. Y Cristina me interroga:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Te gusta &Aacute;ngela, te gusta mucho? &#8211; yo respondo que s&iacute;, que mucho. La siguiente mano la gana Sara y pierde Cristina, quien escoge Pregunta. Sara interroga:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Te gusta el nuevo amante de tu madre? &iquest;Qu&eacute; te parece? Y Cristina le responde:<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;A quien tiene que gustarle es a ella, no a m&iacute;, pero eso es evidente, le gusta; sino, &iexcl;M&iacute;rale la carita que pone! &#8211; as&iacute; continuamos con el juego, hasta que, en un momento dado, Sa&uacute;l est&aacute; parado repartiendo las cartas y &Aacute;ngela le pasa por un lado rumbo a sentarse junto a m&iacute;. En eso, &eacute;l le larga una nalgada que retumb&oacute; en la sala. Ella arrug&oacute; la cara y se volte&oacute; hacia &eacute;l, con mucha tranquilidad y le dijo:<\/p>\n<p>&ndash; No te atrevas a pegarme una nalgada de nuevo, no te atrevas &#8211; el muy est&uacute;pido, crey&eacute;ndose rey del patio y acostumbrado tal vez a serlo, le respondi&oacute; que &eacute;l le pegar&iacute;a un cachete en sus hermosas nalgas cada vez que le diera la gana, porque ese trasero le pertenec&iacute;a por antig&uuml;edad. Ella trat&oacute; de responderle, pero no pudo, porque yo me levant&eacute;, lenta pero decididamente y me acerqu&eacute; a &eacute;l, a pocos cent&iacute;metros de su cara y le dije:<\/p>\n<p>&ndash; No acostumbro amenazar a nadie, pero a partir de este momento, no le pongas un dedo encima a &Aacute;ngela o a Cristina, porque te parto la cara. Es una advertencia, para que no te caiga de sorpresa.<\/p>\n<p>El muy imb&eacute;cil no lo pod&iacute;a creer, nuevo Alfa en su manada. Y ripost&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Estas son mis chicas, as&iacute; que yo aqu&iacute; hago lo que me da la gana y ning&uacute;n reci&eacute;n llegado va a decirme lo que debo hacer. Adem&aacute;s, a ellas les gusta como las trato, &iquest;No es cierto, chicas? &#8211; Sara y Sonia respondieron riendo, pero &Aacute;ngela y Cristina se le quedaron mirando, despectivamente. Yo me sent&eacute;, porque no hablo m&aacute;s de una vez. Perro que ladra, no muerde. El ambiente se distendi&oacute; con alg&uacute;n comentario jocoso de alguien y seguimos jugando, todos bebiendo chupitos por haber perdido, preguntando cosas de doble sentido, bastante bebidos ya, hasta que &Aacute;ngela le pidi&oacute; a Cristina que le trajera un vaso con agua de la cocina. Al pasar junto a Sa&uacute;l, este le larg&oacute; un manot&oacute;n a sus nalgas y la chica se resinti&oacute;. Yo me par&eacute;, le silb&eacute; y cuando el imb&eacute;cil volte&oacute; a mirarme le di un co&ntilde;azo tan fuerte en plena cara que cay&oacute; para atr&aacute;s cuan largo era. Estuvo algunos minutos sin poder levantarse, mareado. Cuando por fin se par&oacute;, lo mir&eacute; y le dije:<\/p>\n<p>&ndash; Te lo advert&iacute;, yo no hablo por hablar. Si no sabes respetar a las damas, escoges muy mal m&eacute;todo para aprender, muy doloroso. La advertencia sigue en pie &#8211; el infeliz se fue al ba&ntilde;o con la nariz sangrando, roto el puente y el labio superior. Lo llevaron sus dos perras, Sara y Sonia. &Aacute;ngela ten&iacute;a cara de triunfo y Cristina me miraba como aturdida. Sin saber qu&eacute; decir, hasta que mir&oacute; a su madre y me dedic&oacute; una linda sonrisa.<\/p>\n<p>De esta manera, se termin&oacute; el juego, esta noche ya no habr&iacute;a salida y &Aacute;ngela y yo subimos a su habitaci&oacute;n y Cristina y Niko se fueron a la de ella. Eso me llam&oacute; la atenci&oacute;n y no pude evitar preguntarle a &Aacute;ngela:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Ellos duermen juntos? &#8211; ella me respondi&oacute; que:<\/p>\n<p>&ndash; Cuando ella no se siente feliz, busca a su hermano para dormir abrazada a su espalda, porque as&iacute; se siente segura. Y supongo que, con Sa&uacute;l en esta casa, ella se asegura de esa manera que &eacute;l, Sa&uacute;l, no se atreva a molestarla mientras duerme. Aunque tengo mis dudas si a la hora de la verdad eso servir&iacute;a para algo &#8211; yo insist&iacute; en querer saber y continu&oacute; dici&eacute;ndome que:<\/p>\n<p>&ndash; Sa&uacute;l ejerce un poder muy grande, muy fuerte, una gran influencia sobre Niko. Pareciera que lo tiene en sus manos, tal vez por algo que sabe de &eacute;l y que Niko no quiere que nadie m&aacute;s sepa. Por eso Niko no reacciona cuando Sa&uacute;l se pasa con nosotras. Si Federico mi marido estuviera aqu&iacute;, Sa&uacute;l se comportar&iacute;a como un corderito, pero como no est&aacute;, &eacute;l se ha erigido en el macho dominante de esta manada. Y yo, lamentablemente, por mi eterna posici&oacute;n de mujer sumisa, no le he podido parar el trote. O quiz&aacute;s no he sabido&hellip; o no he querido&hellip;<\/p>\n<p>Esta &uacute;ltima frase me dej&oacute; helado:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;No has querido?, no te entiendo &#8211; ella me explic&oacute;, pero sin poder ser de manera alguna convincente, que Sa&uacute;l era divertido, aunque era un canalla miserable, pero que ya eran muchos a&ntilde;os de conocerse y en fin&hellip;<\/p>\n<p>No me gust&oacute; su explicaci&oacute;n y me convenc&iacute; a m&iacute; mismo que iba a tener que pararlo en seco, tarde o temprano. Esta mujer me gustaba mucho, pero aqu&iacute; todos estaban en manos de un despreciable ser, ese Sa&uacute;l tan divertido y tan perverso. Cualquier cosa pod&iacute;a pasar. Ya hab&iacute;a realizado tres trastadas, una con Sara y otra con Sonia, una semana antes, sin que yo supiera quienes eran, pero yo lo hab&iacute;a presenciado. Ya lo sab&iacute;a, hab&iacute;a ubicado a estas dos mujeres como las v&iacute;ctimas del pervertido flaco. Y otra con &Aacute;ngela, donde pude ver claramente que era un degenerado. Y &Aacute;ngela y Cristina corr&iacute;an peligro all&iacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>Esa noche como podr&aacute;s suponer fue un calco de la anterior, en lo referente a lo acontecido en la habitaci&oacute;n. Sexo del bueno, con todos los ingredientes y despu&eacute;s del segundo polvo, ca&iacute; desecho. Ella segu&iacute;a masturb&aacute;ndose, porque me dec&iacute;a que siempre necesitaba hacerlo, despu&eacute;s de acabar. Quer&iacute;a m&aacute;s, pero no creo que un hombre normal pueda con eso. En la madrugada, de nuevo, enculada. Y luego, dormir hasta las 10:00 am.<\/p>\n<p>En el otro piso se escuch&oacute;, ya de madrugada, un poco de actividad, Sara y Sa&uacute;l, pero termin&oacute; abruptamente cuando el tipo se fue de hemorragia nasal otra vez.<\/p>\n<p>Al levantarnos, s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana, nos ba&ntilde;amos y antes de que pidiera m&aacute;s, le dije que baj&aacute;ramos a desayunar. Luego a caminar por la playa. Entonces, sentados en un banco de playa, bajo unas matas, ella se acomod&oacute; contra mi pecho, sus piernas sobre m&iacute; y se acurruc&oacute; como el d&iacute;a anterior y le coment&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Hace una semana, el jueves pasado en la noche, que es cuando abren la disco, yo estaba tratando de encontrar a Pili, la hija de un amigo, como tambi&eacute;n hice este jueves cuando nos conocimos. En un momento dado, hacia la medianoche, vi un espect&aacute;culo que me desagrad&oacute; mucho, pero que solo he llegado a conectar despu&eacute;s de conocer a Sara y a Sonia, adem&aacute;s de ver de cerca al imb&eacute;cil de Sa&uacute;l. Es el caso que el tipo flaco les daba &ldquo;chupitos&rdquo; a las dos mujeres que iban con &eacute;l, una rubia despampanante vestida de verde lim&oacute;n, todo su cuerpo ajustado y otra casta&ntilde;a, de muy buen ver, con unas tetas descomunales. Ambas iban vestidas como para no dejar lugar a dudas que buscaban pelea. Y el flaco les daba mucha bebida, seguido. En alg&uacute;n momento, sac&oacute; algo de su bolsillo, que no pude ver ni me imagin&eacute; que podr&iacute;a ser y lo ech&oacute; en el vasito del tequila, luego se lo dio a la rubia, quien se lo mand&oacute; de una. Al rato, esa rubia estaba que volaba, encendida como un cohete y &eacute;l la manoseaba, la magreaba, le daba nalgadas dur&iacute;simas, que dol&iacute;an seg&uacute;n pude notar. Comportamiento que ya conocemos del personaje &eacute;ste. Entonces se dirigi&oacute; con ella, tom&aacute;ndola por la cintura, hacia un grupo de cinco o seis tipos blancos, espa&ntilde;oles, creo. Negoci&oacute; con ellos un momento, recibi&oacute; unos billetes y les entreg&oacute; a la chica. Luego se march&oacute;. Yo segu&iacute; all&iacute; para ver los acontecimientos y bueno, ya te puedes imaginar. Los tipos se sacaron las pollas y ella, de rodillas, se las chup&oacute; todas. Luego uno de ellos la encul&oacute; descaradamente y sin salivita, a lo bravo. Luego otro y otro. Yo me fui de all&iacute; asqueado, estaba siendo testigo de una violaci&oacute;n en grupo. Al apartarme, cerca de all&iacute;, estaba el flaco con la otra chica, la ten&iacute;a en cuatro patas, casi desnuda y ensartada desde atr&aacute;s, no s&eacute; si vaginal o analmente. Y ella se las chupaba a una fila de m&aacute;s de nueve individuos, entre ellos dos negros, que hac&iacute;an cola y pagaban 100 pesetas cada uno. Me provoc&oacute; matarlo, pero no era mi problema. As&iacute; que sal&iacute; de all&iacute; a vomitar y me regres&eacute; a Palma, a dormir. Ese domingo, la Gendarmer&iacute;a contact&oacute; al ama de llaves de Antonio, mi amigo porque hab&iacute;an encontrado el s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana a Pili desmayada en la playa, desnuda, ebria, drogada y violada, para variar. Ahora que hemos estado juntos, en tu casa, te puedo asegurar que esas dos chicas eran Sara y Sonia y el que las jod&iacute;a era Sa&uacute;l. Te lo juro por lo m&aacute;s sagrado.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela se puso a llorar, as&iacute; como estaba en mis brazos, cual chiquilla. Ese maldito era un depravado.<\/p>\n<p>Esa noche, cuando todos se encontraban reunidos para empezar el juego de cartas, &Aacute;ngela se levant&oacute; y les dijo:<\/p>\n<p>&ndash; Les agradezco que se sienten, porque tengo algo importante que comunicarles, hoy s&aacute;bado por la noche. Esta es mi casa, no nuestra casa, no, no, mi casa, solo me pertenece a m&iacute;. Y ustedes son mi familia. Si, te incluyo, Sonia, porque te conozco desde que t&uacute; y Cristina eran unas cr&iacute;as. Aqu&iacute; estamos para pasar un verano m&aacute;s, como todos los a&ntilde;os, pero ahora tenemos aqu&iacute; a alguien que nunca nos hab&iacute;a acompa&ntilde;ado antes. Y a ti, Sara, que hac&iacute;a tiempo que no ven&iacute;as con nosotros. Pero esto se ha ido de madres y t&uacute; te has encargado de que se desmadre&#8230; &#8211; dijo se&ntilde;alando a Sa&uacute;l, quien se qued&oacute; asombrado. Y continu&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Hace poco vi con Federico una pel&iacute;cula del oeste, un western, que se llamaba algo as&iacute; como &ldquo;Ha llegado un nuevo sheriff al pueblo&rdquo;. Pues bien, les aseguro, ha llegado un nuevo sheriff a esta mi casa &#8211; todos voltearon a mirarme a m&iacute;, el reci&eacute;n llegado. Y ella dijo:<\/p>\n<p>&ndash; No, no lo miren a &eacute;l, no se trata de &eacute;l, el nuevo sheriff soy yo &#8211; todos se quedaron mir&aacute;ndola, asombrados, hasta que Sara se lanz&oacute; la carcajada. &Aacute;ngela aguant&oacute; estoica. Cuando Sara se recompuso, &Aacute;ngela retom&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Si, yo soy el nuevo sheriff, lleg&oacute; la ley y el orden a mi casa. Se acab&oacute; el relajo. Tu Sa&uacute;l, eres un depravado, un mal nacido que me vendiste a unos negros el jueves en la disco &#8211; y relat&oacute; todo, tal cual yo se lo hab&iacute;a contado. Y despu&eacute;s sigui&oacute; con el relato de hoy, sobre el anterior viernes, con Sara y Sonia como protagonistas. Despu&eacute;s: &#8211; T&uacute;, Sonia, amaneciste en la playa, aqu&iacute; enfrente, desnuda y borracha. Sucia como si te hubieras revolcado en la tierra. Y no sab&iacute;as nada de ti. Y de ti, Sara, no sabemos nada, creo que regresaste desnuda, porque de aquel vestido verde tan bello no hemos vuelto a saber.<\/p>\n<p>La cara de Sa&uacute;l era un poema, roja como un tomate, tanto que nuevamente empez&oacute; a sangrar por la nariz. Y &Aacute;ngela lo se&ntilde;al&oacute; con su dedo acusador:<\/p>\n<p>&ndash; Tienes 10 minutos, por el reloj de Alejandro, para recoger tus cosas y marcharte de mi casa. Alejandro te acompa&ntilde;ar&aacute;, junto con mi hijo, para estar seguros que solo te llevas tus pertenencias y no causes da&ntilde;os. Dentro de 10 minutos, ya no lo detendr&eacute;, porque creo que tiene ganas de ajustarte cuentas por lo que nos hiciste.<\/p>\n<p>Yo me puse en pie de inmediato, lo tom&eacute; por un brazo y le saqu&eacute; del bolsillo un frasco de pastillas. Las revis&eacute; y hab&iacute;a unas 18 pastillas de un frasco de 50, de Yohimbina. Las mostr&eacute; y les dije a las tres chicas v&iacute;ctimas del imb&eacute;cil, que con eso las drogaba noche tras noche. Cristina pregunt&oacute; qu&eacute; era eso y le expliqu&eacute; que era una droga utilizada por los veterinarios para animar a las vacas para que se dejasen montar por los toros, para ponerlas &ldquo;malucas&rdquo;, en pocas palabras. Una pastilla para una vaca de 200 &#8211; 250 kg. Imag&iacute;nense la dosis para una mujer que pesa cuatro o cinco veces menos. Cristina y &Aacute;ngela lo miraban con odio, Sara me miraba a m&iacute; con el mismo odio, como si yo fuese el depravado y Sonia no se lo pod&iacute;a creer. Empez&oacute; a golpear a Sa&uacute;l, por la cara, le daba patadas, lo insultaba:<\/p>\n<p>&ndash; Eres un maldito, como me puedes haber hecho eso a m&iacute;, tan bien que lo est&aacute;bamos pasando. Ojal&aacute; te mueras, depravado.<\/p>\n<p>&ndash; Se acab&oacute; la conversaci&oacute;n, comienzan a correr los 10 minutos, ya &#8211; dijo &Aacute;ngela. Y yo puse mi cron&oacute;metro a correr y sub&iacute; con &eacute;l a su habitaci&oacute;n, que compart&iacute;a con Niko. Nicolas ni siquiera se hab&iacute;a movido de su sitio. La mam&aacute; lo increp&oacute; y entonces nos sigui&oacute;. En la habitaci&oacute;n, Sa&uacute;l estaba como drogado, desesperado porque le hab&iacute;an descubierto el juego. No atinaba a recoger sus cosas. Entonces le di una bofetada y le dije que pusiera atenci&oacute;n a lo que hac&iacute;a, porque despu&eacute;s de los 10 minutos, vendr&iacute;an los co&ntilde;azos. Por fin recogi&oacute; y bajamos, salimos con &eacute;l hasta la calle y all&iacute; le dije:<\/p>\n<p>&ndash; Ya sabes que no amenazo, solo advierto, para que no te agarre de sorpresa. Si te acercas a cualquiera de los que aqu&iacute; estamos, las chicas, Niko o a m&iacute;, te vas a arrepentir. Voy a contarte una an&eacute;cdota muy divertida, para que veas que no soy tan malo. Hace unos a&ntilde;os, en Caracas, en una fiesta, un imb&eacute;cil como t&uacute; le cogi&oacute; una nalga a mi hermana, delante de muchas personas. Y se burlaba de ella, le dec&iacute;a que estaba muy rica, aunque algo flojita. Algunas personas, especialmente los muchachos, se re&iacute;an y mi hermana se sent&iacute;a muy humillada. Entonces aparec&iacute; yo, lo tom&eacute; de los huevos con mi mano derecha -all&aacute; decimos de las bolas- y se las apret&eacute;. Se puso p&aacute;lido, dej&oacute; de re&iacute;r, no pod&iacute;a ni respirar. Yo fui aumentando paulatinamente la presi&oacute;n sobre sus queridos huevos, lentamente, hasta que son&oacute; como algo que se rompe. Se los destroc&eacute; con la mano. El tipo cay&oacute; desmayado y solo se levant&oacute; como media hora despu&eacute;s. Luego supe que al d&iacute;a siguiente ten&iacute;a las pelotas m&aacute;s grandes que una bola de Balonmano y a los pocos d&iacute;as se las tuvieron que quitar, porque ya no le serv&iacute;an de nada. &iquest;Sabes lo que es un eunuco? Bueno&hellip; adi&oacute;s, Sa&uacute;l, realmente fue desagradable conocerte.<\/p>\n<p>Le di la espalda para entrar en la casa, cuando sent&iacute; que son&oacute; un golpe muy fuerte. R&aacute;pidamente volte&eacute; y vi que Niko le hab&iacute;a dado un golpe majestuoso en la boca del est&oacute;mago. El pobre infeliz se dobl&oacute; y sin aire, cay&oacute; de rodillas. Y Niko entonces le dijo:<\/p>\n<p>&ndash; Me cans&eacute; de ti, de tus amenazas, de tus malos tratos. Tampoco te voy a amenazar, como dice &eacute;l, pero te advierto, si alg&uacute;n d&iacute;a te acercas a mi madre, mi hermana o mi t&iacute;a, incluso a Sonia, tal vez quien te destroce los huevos sea yo. Est&aacute;s advertido.<\/p>\n<p>Entramos a casa y el panorama era diverso. &Aacute;ngela estaba satisfecha, ni m&aacute;s ni menos y abraz&oacute; a su hijo. Cristina estaba exultante, me dio un largo abrazo y un beso muy dulce en la mejilla. Sonia lloraba como si se le hubiera muerto la madre y Sara me ve&iacute;a con un odio mortal. No soport&eacute; m&aacute;s su cara de odio y la increp&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Qu&eacute; pasa, porque me miras as&iacute;? &#8211; a lo que ella respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; Porque eres un cretino, acabas de llegar aqu&iacute;, sabr&aacute; Dios de donde, a sembrar discordia entre nosotros. Acabas de destruir la reputaci&oacute;n de un chico adorable que no te hab&iacute;a hecho nada, que solo nos tra&iacute;a felicidad a todas aqu&iacute;. Y ahora convertiste a mi sobrino en un monstruo como t&uacute;. No te basta con haber envenenado a mi hermana. Ahora si se desmadr&oacute; todo aqu&iacute; &#8211; y se qued&oacute; ret&aacute;ndome con la mirada. &Aacute;ngela se acerc&oacute; a ella, lentamente, se par&oacute; enfrente de ella y de pronto, le larg&oacute; un bofet&oacute;n a la cara y le solt&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Estas as&iacute; de pervertida por ese maldito? Si quieres te puedes ir con &eacute;l, aqu&iacute; no quiero gente de su cala&ntilde;a.<\/p>\n<p>Esa noche &Aacute;ngela me premi&oacute; con una sesi&oacute;n de placer como nunca hab&iacute;a experimentado en mi vida, ni siquiera con Tita. Aquella mujer me cogi&oacute;, me disfrut&oacute; y luego me solt&oacute; en la cama para que durmiera. Fue un solo polvo, pero ella, en todo el proceso, desde las simples caricias, hasta el final, se corri&oacute; m&aacute;s de 10 veces. Grit&oacute; y gimi&oacute; a placer y en un momento dado me dijo al o&iacute;do que iba a tener que cogerme a Sara para que dejara la pendejada. Durante un tremendo orgasmo, volvi&oacute; a clavarme las u&ntilde;as en la espalda, hasta hacerme sangrar. Y me dec&iacute;a que yo ten&iacute;a la mejor verga que ella hubiera probado en su vida y hab&iacute;a probado unas cuantas. Esa noche busc&oacute; una cinta m&eacute;trica de costurera en su neceser y en mi mejor momento midi&oacute; unos 22 cm. Estaba que se relam&iacute;a. Luego me dijo que estaba pensando seriamente en dejar a su marido, porque este semental era mejor que el que ella ten&iacute;a en casa. Y nos dormimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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